Antes de empezar este nuevo capitulo quiero agradecer en nombre de shidori y mió a todos aquellos que han leído y apoyado nuestro fic hasta el momento. Sus comentarios significan mucho para ambas…sin más palabras que decir, espero que disfruten de está nueva entrega

Al descubierto

Estaba satisfecha de no haber sido delatada, aquella vampira no pudo decir nada de lo que supo. Encerrada sin la oportunidad de defenderse sin ni siquiera terminar de curar sus heridas, ella fue sellada por atentar contra del amo. Mina observo todo con satisfacción cuando Seras fue sellada llevándose con ella la verdad, ella sintió más calma en su ser.

Mina hasta ahora cantaba victoria, pero a pesar de sentirse satisfecha por no haber sido descubierta su tranquilidad no duro mucho al atravesar la pared de su habitación. Molesta y llena de ira por como la había tratado Alucard, esta empujo todo lo que estaba a su alrededor tirándolo en el suelo, la mesa frente a ella fue lanzada al igual que los libros que terminaron golpeando la pared con gran fuerza terminando todo en el piso. La rabia en su interior era tan grande que por más de tres minutos estuvo así tirando todo aún ya lo que estaba en el suelo siendo recogido una y otras vez para ser lanzados contra la pared. Habiendo desahogado su amargura esta se quedo sentada en el suelo, ella había perdido la compostura y toda su elegancia inglesa luego de tal rabieta.

"¿Cómo se atreve a tratarme así por encima de ella? ¡Una simple humana! ¡Débil! ¡que no es mas que una muñeca que no puede ni moverse por voluntad propia, que ni siquiera es capaz de satisfacerlo como mujer!¡no es mas que una zorra!¡una maldita zorra!¡ voy a arruinar esa linda cara que tanto ama! vamos a ver si seguirá defendiéndola tanto y le quedan las ganas de divertirse con ella" los pensamientos de Mina se hacían cada vez más llenos de rabia a pesar que había terminado por tirar todo, sentada en el suelo maldiciendo a Integra una y otra vez, amenazando con lastimarla más y más, quería vengarse de Alucard a través de ella. Ella debía pagar la indiferencia de Alucard, debía pagar por que él le haya disparado llamándola inútil sin importarle lo que ella fue en el pasado para él, la amargaba tanto que Integra fuera tan importante para él sobre ella. Odiaba tanto como la miraba con esos deseos y ansias por tenerla, esa ternura y sobreprotección que ella terminaba por no existir aún estuviera presente en la habitación. No podía entender como ella se volvió tan importante para él ¡De la nieta del hombre que lo esclavizo e incluso despojo de todo! ¿Cómo es posible eso? La miraba como si la adorase y Mina odiaba tanto eso, detestaba hasta la mínima molécula de Integra, si todo salía mal ella misma la mataría con sus propias manos aún así Alucard la aborreciese por siempre.

Su rabia parecía haber superado su autocontrol, a pesar de todo evito gritar "te odio" una y otra vez y arriesgarse a ser escuchada y más aún humillada por Alucard haciéndola sentir menos mujer o menos importante que su ama. Cuando Mina miro al suelo vio todo hecho un caos, era como si un tornado hubiera pasado por su habitación. Agarro uno a uno los libros con sus manos para ordenar todo, fue en ese momento que recordó un libro que faltaba.

Ella no había contado con algo, pero en ese instante supo la pieza que faltaba y amenazaba con hacer caer todo lo que había planeado a hasta ahora ¡el diario! ¡¿Dónde está el diario de Abraham Hellsing?! Sus pensamientos se hicieron más ruidosos al darse cuenta que no tenía el diario y lo había olvidado completamente, fue por eso que extendiendo la palma de su mano derecha y toco el suelo haciendo aparecer un circulo mágico que evitara que sus pensamientos fueran leídos, a pesar de estar ahora Seras encerrada y Alucard al tanto de Integra no podía arriesgarse a que leyeran sus pensamientos.

Mina desesperada empezó a buscar entre los libros en el suelo, pero ahora que recordó la joven vampiresa había estado aquí, fue en ese momento cuando ella decidió ir por Seras a eliminarla ya que había esta había descubierto todo. Pero Mina había olvidado recuperar el libro completamente, ella empezó a caminar en círculos en la habitación, empezaba preocuparse de que cayera en manos incorrectas.

"¿Dónde puede estar? ¿Dónde puede estar? ¿Dónde puede estar? ¿Dónde puede estar?" repetía una y otra vez llevando sus manos a su cabeza, no tenía idea donde podía haber escondido el diario Seras y si lo hiso sería difícil saberlo ahora estando en una mansión, podría estar en cualquier parte, pero ¿Dónde? "esa tonta muchacha ahora esta sellada en su propia habitación y entrar es imposible… ¡y si lo llevaba escondido en su ropa! Este estaría a salvo sellado con ella en el mismo lugar" pero Mina sabía que esto era cuestión de tiempo, no se podía saber el tiempo exacto que esta estaría sellada o si esto duraría más del tiempo necesario para el deceso de Integra. Debía actuar rápido, además ellas habían luchado en el cuarto de Integra… ¿cómo podría asegurar que el libro este en el mismo lugar de Seras sellado? Debía desechar esa opción para poder evitar el riesgo de ser descubierta ¿pero donde buscar? Entonces se le ocurrió que los más lógico sería empezar a buscar en el cuarto de Integra, ellas habían peleado ahí y si la joven muchacha lo llevaba con ella era probable que este haya caído en el piso con la golpiza de Alucard o de ella, pudo haber sido en cualquier momento.

Cuando Mina apresuradamente se acerco a la puerta y salir a buscar el diario recordó que ahora mismo Alucard se encontraba ahí, luego de lo que había pasado lo más seguro era que no separaría de su ama ni un solo instante… entonces en cualquier momento este lo encontraría y ella sería descubierta, Mina no sabía que hacer… se encontraba desesperada y sin salida.

Entonces Mina se desvaneció como el humo tras la puerta, era mejor espiar lo que estaba pasando en ese momento, al parecer hasta ahora no había sido descubierta.

En la habitación de Integra habían mucho movimiento en ese momento, Alucard se encontraba sentado en la cama con Integra recostada en su pecho como si se tratase de un sillón. Walter había entrado, luego de sellar a Seras en los calabozos, interrumpiéndola la atenta atención de Alucard hacia su ama.

-¿Creo que te has excedido en castigar a Seras?- dijo Walter haciendo despertar a Alucard que envolvía con sus brazos a Integra apoyando su cabeza en el hombro de su ama.

-Proteger al amo es más importante- respondió Alucard sin arremetimiento alguno para luego acomodar a Integra sobre la cama y taparla.

-Si ella hablara estoy seguro que estaría muy disgustada de que te acerques así a ella- Walter mostro un poco de incomodidad al ver al nosferatu tan cerca de Integra.

-¿La sellaste?- pregunto Alucard prefiriendo ignorar el comentario de Walter.

-Sí, tal vez la deje así durante una semana. Después de todo ella tiene derecho a defenderse y explicar lo que sucedió- respondió Walter indicando con la mano a que pasaran al grupo de sirvientas que estaban en la puerta- pasen- indico dijo este para luego continuar hablando con Alucard- además debo conversar con la señorita Mina sobre lo que sucedió… me sorprende que no haya podido con un novato como Seras-respondió Walter pensativo.

-Para mi es suficiente con lo que vi- respondió Alucard acercando una silla a lado de la cama de Integra para sentarse a su lado- ambas son unas inútiles… pero ahora que lo dices tienes razón… Mina pudo haberla detenido fácilmente con ella, un vampiro que hasta ahora se resiste a beber sangre- este cruzo los brazos cruzando miradas con Walter sobre lo que empezaba a ser un misterio.

En aquel momento Mina lo interrumpió luego de escuchar todo, ella fingió estar tranquila.

-Es fácil de saberlo… después de todo se trata de tu aprendiz- dijo Mina interrumpiendo los pensamientos de Alucard y Walter.

-Ella ni siquiera representa un cuarto de lo que es un verdadero vampiro- dijo Alucard amenazante.

Mina hiso caso omiso a las palabras de Alucard, hablando se fue acercando hacia la cama de Integra o mejor dicho a ella- la desesperación por la sangre la hiso imposible de detener… después de todo la sangre virgen de Integra haría perder el control a cualquier vampiro- ella siguió caminando hasta posar sus ojos en los de Integra, ambas se odiaban.

-Si das un paso más no dudare en dispararte-dijo Alucard advirtiéndole que no la quería cerca de su ama.

Ambos se miraron con amargura, Mina sentía ganas de explotar por su humillación.

-¡Basta!- interrumpió Walter- ahora lo importante es mantener a salvo y cómoda sir Integra- Walter no pudo evitar mirar alrededor del cuarto de Integra, todo estaba hecho un desastre- además debemos tapar esos agujeros, ella no puede dormir más aquí- la goliza que le había dado Alucard a Seras había dejado un gran agujero en la pared con el cuerpo de esta última.

-Walter… quiero pedirte algo- hablo Alucard parándose- quiero que pases a Integra al cuarto donde descanso- este quería que ella estuviera ahí para poder protegerla mejor ahora que su cuarto había sido dañado.

La primera en hablar fue Mina- ¡eso no es posible!- a lado de él sería imposible acercarse Integra y verificar el progreso del daño además que esta estaría bajo el poder de Alucard que debilitaría el hechizo que le había hecho- Integra es mujer, lo correcto es que una mujer se encargue de su cuidado como bañarla, peinarla y todas esas necesidades que sólo una mujer conoce y sabe que ella necesita… lo más correcto es que siga siendo yo la que la cuide- termino Mina esperando haber convencido a Walter y no aceptara el pedido de Alucard.

-Ella tiene razón, Alucard… aún así creo que lo mejor es dejar a otra persona a cargo de Integra- Walter había excluido con estas palabras a Mina del cuidado de Integra.

-Puedo aprobar eso, pero aún así es mejor pasar a Integra a los calabozos… no me encargaré de las necesidades personales, pero es mejor que este cerca de mi para cuidarla y evitar que salga lastimada-él estaba dispuesto a salirse con la suya y más aún presintiendo que Mina representaba una amenaza para Integra, después de todo ella había sido una amante en su pasado y dejarla en manos de su ama le generaba desconfianza.

-No podría perder más… que más podrías lastimarla estando así- Walter no evito sentir la tristeza invadir su alma al ver así a la pequeña que tanto había cuidado y visto crecer postrada en una cama sin ni siquiera poder moverse o hablar.

-Ella lo superara… no sé como, pero todo esto pasara y la volveremos a tener dando ordenes- respondió Alucard tratando de animar a Walter. Mina estaba casi olvidada ahí escuchando todo, le pareció tan ridículo- entonces… eso fue un ¿sí?- dijo Alucard finalmente esperando la respuesta de Walter.

-Sé que mañana me arrepentiré de esto, pero es un sí- dijo sonriente Walter- ¡eso sí! Será una enfermera la que se encargue de lo personal- dijo este advirtiéndole con el dedo.

Mina cruzo los brazos molesta sin poder creerlo, fue en ese momento que Walter respondió a lo que ella tomo como un absurdo total.

-Discúlpenos señorita Mina, usted todo este tiempo ha cuidado muy bien de sir Integra… pero que Alucard la cuide ahora no es más que la expresión de estos dos veteranos de guerra de lo importante que es y será nuestro amo siempre. Es nuestro deber cuidarla así ella no nos lo pidiese, la hemos visto crecer y desarrollarse año tras año y le juro- este se inclino mirando a Integra y toco su pecho- no la dejaremos morir- este termino con estas emotivas palabras.

Alucard al terminar de escuchar las palabras de Walter envolvió a Integra en sus sábanas para luego cargarla con el fin de llevarla a su habitación, esta sólo lo miro sonrojada. No era algo que exactamente ella aceptaría pero que Alucard estuviera casi las 24 horas del día a su lado viéndola dormir y es más presenciando la debilidad de su cuerpo que no le respondía era demasiado para ella, no era la imagen de amo que ella exactamente quería transmitir.

Alucard clavo su mirada rojiza en los ojos zafiros de Integra, provocando que su misma alma se estremeciera, después de todo, estos parecían querer ver todo sobre ella. Ella deseo que verdaderamente sus ojos fueran la ventana a su alma, lamentablemente él solo podía ver su reflejo en ellos.

Ante aquella triste verdad deseo gritar por la injusticia, aun no podía creer que los celos de una mujer la hubiesen llevado a eso. Ella anhelo desde el fondo de su corazón poder darle las gracias a ambos por la lealtad incondicional que le habían mostrado momentos antes. Fue en ese instante y gracias al apoyo de su familia que sintió como sus fuerzas se renovaban. No podía rendirse aparte tenía un plan, era momento de poner manos a la obra

Alucard dejo de mirarla para no incomodarla más, pero cuando dio un paso piso un libro que a simple vista parecía ser de un cuero viejo, este estaba manchado con sangre a causa de la batalla que se había producido en esa habitación. Alucard sintió curiosidad por aquel viejo cuaderno por lo cual con su bota pateo el cuaderno para elevarlo en el aire y agarrarlo con uno de sus tentáculos.

Mina observaba con ira como ellos se observaban. Parecía que el tiempo se había detenido a su alrededor. En ese momento solo existían ellos dos, todo lo demás sobraba. Su sangre hirvió ante aquel panorama. Le costo todo su autocontrol no carraspear para llamar la atención del conde. Justo cuando estaba por desaparecer a causa del asco que le provocaba verlos tan unidos vio como la mirada del vampiro se cruzaba con la del diario. En ese instante si su corazón hubiese estado vivo hubiese dejado de latir del terror que le provocaba tal escena. Para suerte de ella y desgracia de Integra, ella se movió en el mismo instante en que el cuaderno de Abraham Van Hellsing se elevaba en el aire. Gracias a ello logró tomarlo ante la mirada interrogativa del vampiro, quien no entendía tan repentina acción.

-¡Es mío!-dijo con un tono de lo más normal- aunque parezca tonto llevo un diario intimo conmigo. Estaba escribiendo en el cuando tu aprendiz perdió el control-dijo intentando sonar avergonzada.

En la comisura de los labios del vampiro se formo una sonrisa de sorna- no me sorprende-dijo-ahora entiendo por que te venció Seras.

Los ojos de Mina lanzaban destellos, le tomo todo el esfuerzo no lanzarle el libro en la cabeza. Después de todo, una dama como ella jamás haría una cosa así ya había excedido su propio protocolo cuando hizo esa rabieta en su cuarto. No podía permitirse más estupideces.

Se levanto con el porte de una reina, sin ni siquiera dignarse a mirar a ninguno de los dos. Ahora que tenía el diario en sus manos, tenía que sentarse a planear que haría de ahora en adelante. Después de todo, jamás se imagino que el conde llevaría a la pequeña Hellsing a su propio cuarto, lo bueno era que aunque él quisiera no podría revolcarse con ella y disfrutarlo como podría hacerlo con ella. A pesar de eso, no debía desanimarse después de todo, no existían las cosas imposibles, en especial para seres como ella, no volvería a perder, después de todo cuando a ella se le ocurría algo lo obtenía sin importar las consecuencias. Con ese pensamiento, la señorita Harker se desvaneció.

Alucard no le presto importancia al desplante disimulado de Mina. No tenía tiempo para sus estupideces aparte aun le costaba trabajo contenerse para no empalarla por haber fallado en el deber de proteger a su ama. Ante ese recuerdo, sus ojos brillaron con rabia, volviéndose aun más diabólicos como si eso fuese posible. Al darse cuenta que estaba por perder el control. Sacudió la cabeza para alejar ese sentimiento, ahora más que nunca necesitaba la cabeza fría. A pesar de lo que le había dicho antes a Walter, este le había hecho pensar que no le cerraba lo que había sucedido con Seras. Ella siempre había demostrado que a pesar de ser un caminante de la noche aun conservaba su humanidad y por sobre todo, ella respetaba a sir Integra… tal vez como menciono Walter antes, debían escuchar su explicación. Es cierto que la sangre de sir Integra volvería loco a cualquiera, ante ese pensamiento sus labios se curvaron en una sonrisa de medio lado, aun así su aprendiza tenía un autocontrol y odiaba la sangre. Definitivamente aquí había gato encerrado. Con ese pensamiento se telestransporto hacía los sótanos, donde se encontraba su habitación.

Al llegar a su cuarto abrió la puerta con su mente, luego camino con suavidad hasta su ataúd, el cual por primera vez en siglos convirtió en cama. Su amo lo destriparía si la dejase dormir en su última morada. El hecho de imaginarla gritándole y llenando su cuerpo de balas le arranco una carcajada. Después de todo, él sabía que su Integra lograría superar todos los obstáculos que se le presentaron en el camino. Confiando plenamente en el hecho de que ella se recuperaría la acostó en la cama para luego arroparla con las sabanas de satén blancas, que ya para entonces Walter había ordenado que colocaran una cama en los calabozos donde descansaba Alucard, luego la cubrió con el acolchado de terciopelo carmesí. Sin poder evitarlo se sentó en la cama para luego tomarle la mano mientras que acariciaba su rostro con una dulzura increíble para un ser que siempre había clamado no sentir tales emociones, para él ya era inevitable reaccionar así cuando estaban a solas.

Ese contacto logro tranquilizar a Integra al sentir la caricia de este en su mejilla. Quien al verse protegida por la presencia de Alucard rogó a Dios que su plan funcionase, con lo que le quedaba de fuerzas intento conectar su fuerza con la de Seras, era tiempo que las dos se unieran para mostrarle a esa con quien no debía meterse…

En otro lugar una vampireza se encontraba en un sueño inducido debido a los sellos que Walter había colocado tanto en el suelo como en el techo impidiéndole moverse. A pesar de ello, Seras era conciente de todo lo que sucedía a su alrededor. Tenía unas ganas inmensas de llorar después de todo, a pesar de haber sido sellada seguía sintiendo. Por unos instantes ella sintió pena por su maestro, ella sabía que el padre de sir Integra lo había sellado. Ella no culpaba a su amo por la paliza la zorra esa había trazado muy bien su plan. Sabía que Alucard reaccionaría de ese modo, por lo menos el amo le había disparado ojala le hubiese sacado su negro corazón. Seras se sorprendió por ese pensamiento ella nunca había sido una persona violenta, pero dada su situación aquellos pensamientos estaban completamente justificados. Antes de que pudiera seguir con aquel monologo escucho una voz áspera y ronca que venía de su mente.

Le costo un poco de trabajo entender lo que este le estaba diciendo ya que se encontraba demasiado débil a causa de la golpiza y la falta de sangre. Aun así, hizo su mayor esfuerzo para tratar de entender lo que esta le susurraba. Al cabo de unos momentos pudo escuchar claramente a aquella voz para descubrir con sorpresa que era la voz de Integra. Su muerto corazón se lleno de dicha, después de todo los sellos eran puestos con el símbolo mágico de Hellsing y Integra era una.

-Seras ¿me escuchas? Si es así respóndeme de una vez. No debemos perder más tiempo-le decía la voz marcial de su comandante

-Sí, Sir Integra puedo escucharla ¿Qué haremos ahora?-pregunto la vampira tratando de mantener la conversación mental

-Lo primero que debemos hacer es tratar de contactar a Alucard. Para que nos libere a ambas.

-¿Acaso no puede mostrarle al amo lo que le hizo aquella maldita mujer como lo hizo con migo?-pregunto Seras

-Ojala pudiese Seras, ojala pudiese…pero esa zorra se ha encargado de que no vuelva a hacerlo.

-¿Quiere decir que ha tomado medidas?

-Sí, ella ha puesto un campo de protección en mi mente para que ni Walter ni tu amo puedan contactar con mi mente.

-¿Por qué ella no ha tomado esas medidas conmigo?-pregunto confundida la aprendiza de vampiro

-Por que ella piensa que estando sellada ya no representas una amenaza por eso debemos aprovecharnos de ello. Escúchame bien Seras, mi plan es que tú y yo unamos nuestras fuerzas vitales para contarle la verdad a Alucard. La idea es que es cuando él se duerma contactemos con él a través de sus sueños, así de ese modo no nos arriesgaremos a ser descubiertas. Por lo tanto ahora me iré y esperare a que Alucard se duerma cuando eso suceda volveré a hablarte y para desenmascarar a esa urraca.

A Seras le causo gracia el insulto de Integra, pero no era el momento para ello-entendido amo. Esperare a que usted me contacte- sir Integra ya no le contesto por lo que Seras decidió intentar ahorrar energías para poder llevar a cabo la misión, no volvería a fallarle a Integra.

Han pasado dos horas y Alucard a quedado profundamente dormido en la misma cama que Integra, la había sujetado a su cuerpo apoyando su cabeza en su brazo enroscándola a él y con el otro brazo presionando su cintura. Ella no había podido dormir un sólo instante, uno por tener a Alucard tan cerca de ella y otro por que estaba esperando el momento a que este quedara profundamente dormido. Tuvo que esperar primero más tiempo del esperado ya que este no dejo de acariciar sus largos cabellos ni de besar su frente cada diez minutos, tuvo que aceptar que era la expresión más tierna que este le había dado aunque aún así le molesto mucho que se aprovechara de esa forma ahora que ella no podía protestar y menos llenar su cabeza de plata. Cuando Alucard quedo dormido ella creyó que era el momento, pero este se despertó nuevamente para ver sus intensos ojos azules que se mantenían abiertos, este creyó que no podía dormir posiblemente por la posición en la que estaba, sobre él con sus brazo en su espalda y su cintura, entonces cambio la posición a la actual, es ahí cuando ella vio el momento indicado… había llegado la hora.

Integra no podía moverse, no podía hablar ni ser escuchada como tampoco tenía la fuerza suficiente para hacer un conjuro de alquimia para contrarrestar el de Mina y es por eso que Seras sería la fuerza, su sangre, su voz, su voluntad y deseo de seguir viviendo.

Desde la oscuridad de las paredes, Seras estaba imposibilitada de moverse y hablar. Integra cual sello había sido usado para sellar a la joven muchacha era capaz de removerlo con su sola voluntad, ella era la única cuyos pensamientos podía pasar a través de aquellas paredes que eran la prisión de quien había osado atacar al amo, por eso ella supo lo que debía hacer.

Ya era hora de romper el sello y actuar, es entonces cuando Seras escucha sus palabras quela guiaban.

"Restricción de toda fuerza y voluntad anulada" al escuchar esto Seras pudo sentir como la espesa oscuridad a su alrededor era disipada y su cuerpo empezaba a moverse a su voluntad. Era como si un sinfín de cadenas se rompieran y la dejaran en libertad, pero ella permaneció ahí entre las cuatro paredes esperando las ordenes de Integra.

"Estás lista" pregunto Integra, cuya voz sonó con fuerza en la mente de la joven vampiresa.

"Cuando usted diga" la joven muchacha asintió apretando sus puños decidida a terminar con esto y dejar al desnudo a Mina que se había atrevido a entrar a la mansión y atentar contra quien le dio refugio.

"Seras, existe un conjuro en mi familia capaz de unir la mente de amo y sirviente como una sola, esto dejara ver a Alucard todos lo que paso estos tres meses. Para esto necesito que seas mis manos, mi sangre y mi voz para unir mi mente con la de Alucard, en ese momento cuando él vea todo el hechizo que uso Mina en la mansión para evitar que sus conjuras sean descubiertos será roto… necesito de ti" dijo finalmente Integra, ambas se juntaban para vencer a quien una vez fue la dulce e inteligente Mina.

"Lista para patear su trasero al infierno" respondió ansiosa Seras, ella también tenía cuentas que arreglar con ella como Integra, este era su hogar y nadie vendría a dividirlo.

"Con tu sangre necesito que dibujes una estrella en el piso" Seras sin más que esperar agarro una piedra con borde filoso que estaba en el suelo y la llevo a su brazo, la sangre broto haciendo un charco en el suelo "¿puedes ver el símbolo que puso Walter en la puerta?" pregunto Integra quien confiada en los sentidos de Seras podría esta verlo en la oscuridad.

"Sí" respondió Seras cuyos sentidos se hicieron más agudos en ese momento "¡puedo verlo! Esta dibujado en la puerta" respondió ella más confiada que nunca en si misma.

"Dibuja todo tal cual la imagen frente a ti" respondió Integra, Seras inmediatamente con la punta de su dedo empezó a dibujar todo usando la sangre que se había depositado en el suelo. Mina desde su habitación pudo sentir el olor de la sangre de Seras, era un aroma que recordaba desde aquella pelea en la habitación de Integra, por lo que sobresaltada se levanto del ataúd donde descansaba.

Al terminar Seras esta aviso a Integra, ella le indico pronunciar cada palabra que ella empezar a pronunciar, la joven muchacha lista apoyo ambas manos a cada lado de las puntas de la estrella bajo sus pies.

"Yo en nombre de Hellsing,

Con mi sangre, mi voluntad,

Mis deseos, te ordeno que abras paso a la mente del amo…

Muestres lo escondido a quien es su fiel servidor…

Atando sus mentes en una sola de

Amo a sirviente…

Entre los sueños del fiel servidor

Los secretos sean revelados…

Te ordeno"

A penas Seras termino de pronunciar la última palabra bajo sus pies un fuerte destello de luz ilumino toda la habitación donde se encontraba, esta soltó un fuerte grito al ser su sangre rechazada por ser impura y no la verdadera sangre de Hellsing. Fue entonces que Integra le grito desde dentro de su ser que fuese fuerte y mantener su voluntad, era una prueba que ponía en cuestión la fidelidad que esta le brindaba a un Hellsing para poder usar un conjuro que sólo aceptaría la sangre de Integra.

"Te lo ordeno, en nombre de mi amo"

Seras grito con fuerza y verdadero sentir, fue ahí cuando el dolor se fue y al destello alrededor de ella desapareció y la sangre con que había dibujado el círculo empezó a ser aparentemente absorbido por el piso bajo sus pies. Ella había pasado la prueba, el conjuro la había aceptado, tenía la palabra del amo.

Mina se paro rápidamente y salió de su habitación sin ni siquiera atravesar o abrir la puerta, esta la empujo con gran fuerza haciendo chocar contra el otro lado de la pared, estaba sintiendo un fuerte conjuro ser convocado, la gran energía que sintió aparecer al principio había tomado más fuerza para luego parecer viajar lejos dirigiéndose a otro punto ¿pero cual? Entonces miro a lo largo del pasadizo de piedra, cuando una fuerte luz traspaso hasta la más pequeña ranura de la última puerta del lugar, era donde estaba Alucard. El rostro de ella fue golpeado por el desespero y la fuerte luz roja que apareció iluminando todo el pasadizo.

Integra en aquel momento pudo ver frente a sus ojos aparecer sobre ella y Alucard el sello de la familia Hellsing, esta miro fijamente esperando que la reconociera, hasta que este brillo más intensamente que antes emanando un fuerte destello. El conjuro había reconocido al amo, entonces ella pudo moverse en un instante tan rápido para levantar su mano y tocar el símbolo sobre ella para luego caer nuevamente a lado de Alucard, sus mentes en ese momento se conectaron.

Como la muerte de una estrella todo brillo a su alrededor con fuerza para luego apagarse, entonces Alucard que no había sentido nada hasta entonces fue interrumpido en lo profundo de sus sueños. Todas las imágenes, recuerdos y vivencias que Integra había sufrido en estos tres meses a lado de Mina pudo ser visto por Alucard, escena tras escena pasaban rápido a su alrededor, cada maltrato, cada insulto, hasta verla cerca Integra escondida tras las paredes cuando ella cayo por las escaleras, cada palabra que le decía al odio, cada mentira sobre él que le decía a ella.

Con ira vio impotente como Mina maltrato e insulto a su gusto a la mujer que ama, como la arrastro de los cabellos por el suelo y la lanzo como si fuera un objeto, todas esas atenciones generosas falsas e hipócritas. Lo peor de todo es ¡donde estaba él! Por que no vio nada ni lo sintió, por que no la defendió como se debió evitándole tanto sufrimiento a Integra, este no descansaría tranquilo luego de ver esto.

No duro más lo que vio, todo fu tan rápido y claro en sus sueños, supo claramente que Integra le había hecho ver todo esto. Alucard despertó convertido en un demonio, lleno de ira y ansias de venganza este abrió los ojos inmediatamente, se incorporo tan rápido como pudo y sin pensar lo que Integra sentiría este rompió su ropa para poder ver con sus propios ojos los moretones que su ama tenía en todo el cuerpo. Presiono impotente la ropa rota de Integra en sus manos al verla encogida y llena de golpes, entonces Mina entro tan rápido como pudo, atravesando la puerta, esperando haber llegado a tiempo y roto el conjuro que Integra y Seras habían hecho, pero lo que vio fue a Alucard con las ropas de Integra en sus manos y apretándola con ira.

Fue entonces cuando Mina supo que había llegado muy tarde, él lo sabía todo. Había perdido la oportunidad de matar a Integra sin que este lo supiera, entonces al igual que Alucard que empezó a tomar su verdadera forma monstruosa llenando la habitación de miles de ojos rojos y tentáculos a su alrededor esta no contuvo más su amargura, ella estaba dispuesta a matar a Integra aún así tuviera que pasar por encima de Alucard… ahora que perdió toda oportunidad con él, ella le quitaría lo más preciado que tenía por que ella jamás perdía.