Hola.
Ya se que dije que no actualizaría hasta setiembre, pero he decidido, y me han quitado el castigo, que continuaré escribiendo capitulos de TODAS las historias, pero tardarán más.
tQ, Lu.
Bueno, ya se que nadie lo va a hacer, pero yo lo intento. Pido un minuto de silencio por los seis militares de España que murieron en una misión en el Líbano. El minuto está dedicado tanto a los tres españoles como a los tres colombianos. Gracias.
Dio otra vuelta.
Era la cincuentena vuelta que daba en el transcurro de tres horas.
Llevaba casi cuatro horas intentando dormir.
El día había pasado con relativa normalidad… hasta las seis de la tarde. Hasta que Hermione recibió correo.
De una persona. De una persona muy especial para ella. Una lechuza negra, completamente negra, a excepción de una pequeña mancha blanca en el pecho.
--------------------------------------Flashback-------------------------------------------------
-Anda, Sirius. No lo niegues.- dijo Fred continuando una conversación.
- Yo no te lo niego, las chicas con las que he salido estaban muy buenas.- dijo Sirius sentado en el sofá, que es dónde se hacía esa conversación.
- Pero eran tontas.- incluyó Ginny.
- Todas no, ni Mandy ni… Mione.- Hermione levantó la vista del pergamino que estaba escribiendo y miró a Sirius. Él continuó.- ¿cómo se llamaba esa rusa rubia de ojos verdes que trabajaba en el Ministerio?
- Svetlana.- dijo Hermione recordando el nombre. Volvió a poner la vista en el pergamino y volvió a escribir.
-Esa.- dijo Sirius señalando a Hermione.
- ¿Y de que trabajaba la otra?- preguntó George.
- Trabaja en el turno de noche de San Mungo.- dijo Sirius.
- ¿Y con quién se han acostado las dos para conseguir tales puestos?- preguntó Ginny con burla.
Sirius iba a responder pero un ruido lo interrumpo.
Todos los presentes, menos Hermione, que estaba demasiada sumergida en el pergamino que estaba escribiendo, giraron la vista hacía una ventana, que es de donde provenía el ruido.
Allí había una lechuza preciosa. Una lechuza completamente negra, pero con una mancha blanca en el pecho.
Hermione alzó la cabeza. Miró la lechuza fijamente.
- ¿Daphne?- preguntó mirando de arriba a bajo la lechuza.
Los presentes miraron a Hermione extrañados.
Ella se levantó rápidamente y abrió la ventana para que la lechuza pudiera entrar.
La lechuza llevaba una carta.
Hermione, con la lechuza en su hombro, cerró la ventana.
-¿Es de él?- le susurró Hermione a la lechuza. Ella le mordió delicadamente el dedo, dando a entender que si era de él.
Hermione suspiró y miró preocupada a la lechuza. Miró a los chicos, que estaban en silencio mirándola.
- Si me disculpáis.- dijo Hermione saliendo del salón.
Se izo un silencio incómodo.
-¿Quién es Daphne?- preguntó Fred rompiendo el silencio.
---------------------------Fin FlashBlack------------------------------------
Basta. Eso era insoportable. Llevaba más de tres horas dando vueltas por la cama, sin dormirse.
Estaba nerviosa. Nerviosa desde que leyó la carta que le había enviado Daphne.
------------------------Flashback----------------------------------------
Hermione entró a su habitación y cerró la puerta delicadamente.
Se sentó en la cama y Daphne se puso en lo alto de su armario.
Hermione miró la carta con cariño y con un deje de preocupación.
"Me dijo que me enviaría una carta cuando más me necesite." Recordó Hermione.
Miró la carta y suspiró. Su nombre (N/A: el de Hermione Granger) escrito con una caligrafía, que, aunque sea algo rebelde (N/A: no se si me entienden, que una letra es más grande que la otra), ella la encontraba perfecta.
Abrió la carta y se dispuso a leer.
Mi niña
Hace… ¿cuanto¿Cinco? Cinco años que no nos vemos, cinco años desde aquella promesa. Y he pasado por situaciones difíciles, no te lo voy a negar, pero ahora más que nunca te necesito. Necesito verte, abrazarte, acariciar tu mejilla. Necesito otra vez aquellos paseos por el parque, pasándote la mano por los hombros. ¿Te acuerdas? Los veranos en Roma, París o Barcelona, cada año distintos. Lo que vimos. El jardín de los naranjos o La fontana di Trevi, en Roma. La Sagrada Familia o El parque Güell, en Barcelona. La catedral de Notre Dame o el Museo del Louvre, en París. Y las fotos que hicimos, tú y yo en cada foto, hasta cuando entré al museo del Louvre, con los morros que hacía, me hice una foto contigo. Y lo eché de menos. Esta mañana me levanté y sentí que necesitaba verte, que quería verte de verdad. Añoro los viajes que hacíamos, añoro tu compañía, tus risas. Incluso añoro tus intentos para que me leyera un libro. Te añoro a ti, Hermione. Y cuando pasaba por situaciones difíciles, sentí que "quería" verte, y ahora siento que "necesito" verte.
Cuando me mudé a Washington para ir a St. Paul (N/A: que es dónde esta persona estudia magia), sentí que una parte muy grande de mi se quedaba en Londres. Tú te quedabas en Londres. Y te echaba mucho de menos. Y tú no me niegues que no me añoraste, porque el relicario que me regalaste se volvía azul marino. Yo no se cómo estará el mío, porque acabo de pasar por una situación buenísima, bueno, acabo de pasar técnicamente no, pero hace dos semanas que la pasé, y aún me dura la alegría.
Te añoro, Hermione. Necesito verte otra vez. Cara a cara. Solos. Cómo en los viejos tiempos. Yo no se dónde estás ahora mismo, supongo que en la casa de Lupin. Yo estoy de vacaciones en el sud de Florida, para que lo sepas simplemente.
Se que murieron tus padres. Lo sé y lo siento mucho, de verdad, mi niña. Te habría enviado antes la carta, sino fuera porque sería como una bomba explosiva de sentimientos y lagrimas. Y te la envio ahora porque sé, y eso nadie me lo ha dicho, que lo has superado. Eres fuerte, Hermione, y tú lo sabes.
Puedes superar esto, al igual que lo has superado todo en tu vida. Se que necesitas llorar a mi lado, abrazarme, se que me necesitas. Sólo conmigo te quitas tu máscara, la máscara que ya no llora por la muerte de sus padres. Pero conmigo no hace falta que finjas, sabes perfectamente que te conozco más que nadie en este mundo, sabes que sólo yo conozco a la verdadera Hermione, la niña pequeña que se esconde detrás de la máscara. Y también conozco, aunque soy la persona que menos la conoce, tu máscara. La Hermione con un corazón de hielo; la que no le importa que le digan de todo, que ella siempre se va con la cabeza bien alta; la que nunca se derrumba en público, más bien en mis brazos cuando se quita la máscara; la que ya ha superado la muerte de sus padres, pero no es así, la máscara a superado la muerte de sus padres, tú no. Y voy a estar a tu lado, no se cuando ni como, pero voy a venir para abrazarte y decirte que te quiero más que nada en este mundo. Porque es hora que la verdadera Hermione acepte la muerte de sus padres, y acepte todo lo que conlleva a ello. Es la hora, y sé que necesitas que esté a tu lado, para sostenerte cada vez que lloras, para volverte a levantar cada vez que te derrumbas, para abrazarte cada vez que necesites algo para apoyarte. Y voy a llorar a tu lado, si es lo que quieres. Y te voy a abrazar hasta que me digas basta, si es lo que quieres. Y te voy a decir que te quiero hasta que no me quede saliva, si es lo que quieres. Voy a hacer todo lo que necesites, porque no me gusta ver el relicario plateado. No me gusta verte así, Hermione, de verdad que no me gusta para nada. Mi corazón se rompe a pedazos si el relicario se vuelve rojo. Tú sabes cómo me gusta verlo.
Mi niña, voy a venir, no se cuando ni como, pero voy a estar a tu lado antes de aquella fecha, te lo prometo.
Te quiere hasta la última constelación existente
Jake R. Andrews
--------------------------------Fin Flashback-----------------------------------------------
Se levantó de la cama y miró por la ventana.
Media luna, rodeada de estrellas.
"Realmente bonito. Es un crimen desperdiciar una noche como esta"
Se puso las chanclas y miró a su mesita de noche. Se acercó a ella y abrió el primer cajón. Empezó a apartar su ropa interior, hasta que encontró una caja. La abrió con suavidad. Dentro había fotos. Jake y ella en Barcelona, Londres, París, Roma, el jardín de su casa, en su habitación. Hermione sonrió. Apartó las fotos con delicadeza y encontró un relicario dorado. Lo abrió y vio en una parte una foto de ella y Jake abrazados, y en la otra, una especie de cristal de color azul. Hermione sonrió. Se lo colgó al cuello y se fue hacia el jardín.
Hacía una noche preciosa, las estrellas brillaban con más intensidad que nunca y la media luna era sonrisa blanca.
Se sentó en la tumbona y miró el relicario.
"Te echo de menos, Jake. Añoro los veranos en Barcelona, París y Roma. Añoro tus quejas cada vez que te proponía ir a la biblioteca. Añoro cada uno de tus gestos, cada una de tus sonrisas dirigidas a mí. Añoro sentir tu calor, añoro tus abrazos. Tus labios sobre mi mejilla o sobre mi cuello. Añoro tus palabras, tus risas. Tus brazos protectores sobre mis hombros. Tus palabras de apoyo. Añoro las fiestas de fin de año contigo. Las Navidades. Te añoro, Jake. Te añoro mucho."
-¿No puedes dormir?- le preguntó una voz conocida para ella.
Ella giró la cabeza para ver quien le estaba hablando. Sonrió y fijó la vista al cielo.
-No.- dijo ella sonriendo.
Sirius se sentó a su lado. Iba vestido con un pantalón de chándal de color azul marino y una camiseta de tirantes de color negro, llevaba una capa en las espaldas.
- ¿Es por lo de la carta de Daphne?- preguntó él mirándola preocupado.
-Daphne es la lechuza.- dijo Hermione sonriendo.
-Oh… pues vaya nombre para una lechuza.- comentó Sirius como quien no quiere la cosa.
Hermione sonrió.
- Pero si, es por la carta.- dijo Hermione mirando la piscina.
- ¿De…¿De quien era?- preguntó Sirius con delicadeza.
- De un amigo.- dijo Hermione mirando a Sirius.
Sirius la miró de arriba a bajo y desvió la mirada.
-Yo que tu me preocuparía más por no coger una pulmonía.- dijo Sirius.
Hasta aquel momento Hermione no se dio cuenta de cómo iba vestida. Llevaba unos shorts grises de chándal y una camiseta de tirantes blanca con algo de escote.
Hermione se sonrojó.
- Más te vale que Remus no te vea así. No es que sea muy posesivo, pero ahora eres su hija, eres su tesoro.- dijo Sirius mirando a Hermione.
Hermione sonrió.
De repente, Hermione sintió como calor a la espalda. Miró que era y vio a la capa de Sirius sobre sus hombros. Miró a Sirius, preguntándole que quería decir eso.
-Remus me mata si coges algo.- dijo Sirius sonriendo.
Hermione se decepcionó.
"Por Remus." Pensó Hermione desilusionada.
-¿Y que decía la…?- empezó preguntando Sirius… hasta que miró fijamente los ojos de Hermione.
Sirius intentó apartar la mirada de los ojos de Hermione, pero no podía.
Estaba perdido.
Perdido en un mar de dunas de café.
-Sirius… ¿pasa…?- le preguntó Hermione… pero se detuvo al mirar los ojos de Sirius.
Intentó apartar la mirada, pero no pudo.
Se había perdido en un bosque plateado y verde.
El rostro de Sirius se acercó al de Hermione sin dejar de apartar la mirada de sus ojos.
Hermione se acercó al rostro de Sirius sin apartar la mirada del bosque plateado y verde.
Sirius le pasó una mano por el cuello a Hermione.
Sus bocas se juntaron.
Los dos cerraron los ojos.
Hermione abrió la boca, dando paso a la lengua de Sirius.
Él entró su lengua.
Hermione le puso una mano en la cabeza.
El beso se apasionó.
"Por Merlín, Sirius. ¡Es sólo una niña! Remus te mataría si supiera lo que le estás haciendo a su hija. Es la mejor amiga de tu ahijado, Sirius, por favor… pero tiene unos ojos tan sensuales y un cuerpo… Sirius ¡Basta! Despega tus labios de Hermione y quita la lengua de su garganta"
Sirius se separó de Hermione haciendo grandes esfuerzos.
- Sirius… ¿Qué…?- preguntó Hermione atónita al ver la brusquedad de Sirius.
-Hermione… no nuestro es imposible.- dijo Sirius negando con la cabeza.
Se levantó rápidamente y se fue hacia dentro de la casa.
Miró la capa de Sirius, que se había caído encima de la tumbona.
- Pero… ¿Qué...?- susurró Hermione para si misma.
¿Os a gustado? A mi mucho.
-¿Quien es Jake?
- ¿Que pasará entre Sirius y Hermione?
- ¿Se enterará Remus del beso?
Mis más sinceros agradecimientos a las personas que me han apoyado, gracias.
