Siento mucho la tardanza, de verdad.
Los personajes pertenecen a J. K. Rowling
-¿Ya te vas?- preguntó Hermione mirando a Jake, que cogía su chaqueta y su pequeña mochila.
Hermione y Jake estaban el Hall de la casa, uno enfrente de otro, despidiéndose. Llevaban así media hora, y Hermione no le dejaba irse.
-¿Por qué no te quedas a cenar?- dijo ella mientras le quitaba la chaqueta de las manos y tiraba de su mano hacia el comedor.
Jake sonrió. Era la quinta vez que lo hacía.
-Hermione…- dijo él cogiéndola por los hombros y obligándola a mirarlo.- Tengo que coger el avión dentro de una hora, y el taxi lleva quince minutos esperándome fuera.
Hermione suspiró. Se estaba poniendo pesada, pero es que no quería que Jake se fuera.
-Te voy a echar de menos.- dijo ella devolviéndole la chaqueta.
Jake le sonrió, aunque lo que realmente le apetecía abrazarla y no soltarla jamás. Ella quería lo mismo.
-Yo también, pequeña. – dijo él poniéndole un mechón de pelo detrás de la oreja.
Se acercó muchísimo a Jake, cuerpo a cuerpo. Jake le pasó una mano por la cintura mientras ella le cogía la mano y la besaba con cariño.
-Eres el mejor amigo del mundo.- susurró ella, aunque Jake lo oyó.
En ese momento, Jake tomó una decisión. Sinceramente, nunca creyó que lo haría, pero tenía que hacerlo. Por él. Por ella. Por Hermione.
oOoOo- Flash Back –oOoOo
-Roxy… ¿Qué haces?- preguntó Jake mientras miraba a su ex quitándose unas pulseras.
La tal Roxy, su ex, lo miró fijamente, con los ojos llenos de lágrimas que amenazaban con salir.
-Estas pulseras son muy importantes para mi, me las regaló una persona que me quería mucho, mi abuela. Ahora quiero que las tengas tú.- dijo la rubia con una sonrisa roto mientras ponía la pulseras en la mano de un extrañado Jake.
-Pero…- replicó Jake.
-Shh… Quiero que una te la quedes tú y la otra se la des a la otra persona.- dijo ella cerrando delicadamente la mano de Jake donde se encontraban las pulseras.
-Sabes que todo esto no es por nadie más. ¿A qué persona, Roxy?- preguntó Jake, al ver que sería incapaz de convencer a Roxy para que se las quedara ella.
Roxy lo miró y sonrió. Hubo un momento en el que lo quiso, mucho. Demasiado.
-A la que ames tanto como yo te amé una vez.- dijo ella mirándolo fijamente, y aún con sus manos encima de las suyas.
Roxy se puso de puntillas y le besó levemente los labios. El último beso, el beso de despedida. Luego, quitó sus manos de encima de las de Jake, y se fue por el pasillo, dejándolo solo y confundido.
oOoOo- Fin Flash Back –oOoOo
Suavemente, Jake retiró sus manos entre las de Hermione bajo la atenta mirada de su mejor amiga. Entonces fue cuando Hermione se dio cuenta de que en su muñeca derecha llevaba dos pulseras completamente iguales, de cuero trenzado. Jake estaba desatando una.
-Esas pulseras me las regaló una persona muy especial. Ahora quiero que tu tengas una.- empezó explicando Jake mientras le enseñaba la pulsera.
-¿Quién te las regaló, Jake?- preguntó ella observando como Jake acercaba la pulsera a su muñeca derecha.
-Mi ex novia. Murió hace un año y medio. Y créame, le hubiese gustado que la tuvieses tú…- dijo Jake atándole la pulsera.
Hermione lo miraba confundida.
-¿Y cómo sabes que le hubiera gustado que la tuviera precisamente yo?- preguntó ella mirándolo fijamente a los ojos.
Jake iba a responderle, pero el sonido del claxon del taxi le borró la idea.
-Algún día te lo contaré.- Jake bajó un poco la cabeza, y besó a Hermione en la frente.- El taxi me espera, tengo que irme ya.
Abrió la puerta y fue hacia el taxi, observado por Hermione, que se apoyaba en el marco de la puerta mientras se tocaba la pulsera. Cuando Jake estuvo dentro del taxi, le sonrió y se despidió con la mano. Hermione le devolvió la sonrisa, pero fue incapaz de desdecirse de él. No quería dejarlo ir. El taxi arrancó, y Hermione lo estuvo observando hasta que desapareció de su vista. Entonces, entró dentro y cerró la puerta. Se apoyó en ella, cerró los ojos, y se dejó caer hasta el suelo.
"¿Qué voy hacer ahora sin él?"
No tardó mucho en contestarse a si misma.
"Pues lo de siempre, Hermione: luchar hasta el final."
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Sirius Black había oído toda la conversación desde un sofá de la sala, mientras se metía él solito una botella de whisky. Empezó a beber a las diez de la mañana, y ya eran casi las siete. Todo eso era por Jake, y por Hermione. "Me pone enfermo ver como ese niñato abraza y besa a Hermione." No había ido a comer, porque no tenía hambre, y los demás le habían dejado, pensando que eran delirios de un ex preso. Remus se había pasado un par de veces, preguntándole si se encontraba bien. Sirius lo despachaba con unos "Si, tranquilo, estoy recordando." También se pasó Tonks, aunque ésta se limitaba a sonreírle de una manera rara, como diciéndole "Sé tu secreto." También Charlie, que lo había mirado con cara de reproche, mientras le decía que aquella no era la manera de solucionar sus problemas con Hermione. Sirius lo envió a la mierda diciéndole algo parecido a "Cada uno resuelve sus problemas como quiere. Y no es por Hermione."
Pero Sirius sabía que si era por ella, que le había mentido a Charlie. "Por el amor de Dios, si es sólo una cría." Embustero otra vez. De repente, oyó el ruido de alguien subiendo las escaleras. Asomó la cabeza, y se encontró unas preciosas piernas subiendo escaleras. Hermione… Había llegado a la conclusión, después de varias horas de ebriedad parcial permanente, que no quería a Hermione, que sólo se estaba encaprichando con ella. "Cómo con las otras chicas, como con Katrina, Avril, Samantha y… ¿cómo se llamaba la otra, la morena?" La voz de Hermione le vino de repente a la cabeza, como la inspiración divina. "Jessica." Joder… "Maldita sea, ¿a quién quiero engañar? No puedo quitarme a Hermione de la cabeza ni un puto momento. Claro que la quiero, joder. Si he pensado más en ella en estas horas que en quidditch en toda mi vida." Pero incluso él, el impulsivo y atractivo Sirius Black, sabía que estaba mal. Estaba muy mal. "¿Qué me habría dicho James? Seguro que algo parecido a: Eres un jodido pederasta, Padfoot, pero que piernas tiene… Y seguro que Lily le habría dado un golpecito en el brazo, y él hubiera rectificado: Pero yo sólo tengo ojos para ti, cielo." Dios mío, ahora pensaba en sus piernas… "Si sigues subiendo, vas a necesitar una ducha fría."
-Sé que me has dicho que si, Sirius… ¿pero seguro que estás bien?- le preguntó Remus sentándose a su lado.
-Si, de verdad. Pero llévate el whisky.- dijo Sirius dándole le botella a Remus.
- Creo que te vendría bien comer algo… Molly está preparando unas empanadillas que tienen muy buena pinta.- dijo Remus mirándolo preocupado.
-No tengo hambre. Voy a subir a dormir algo, haber si puedo…- dijo Sirius levantándose del sofá. Se sentía incómodo con Remus después de haber besado a su hija. Algo normal, desde luego.
-Oye… si ves a Hermione, dile que baje a comer, que no ha comido nada en todo el día.- le pidió Remus.
Sirius asintió con la cabeza, aunque lo que le apeteciera era desaparecer durante unas cuantas horas. ¿Por qué el mundo conspiraba contra él?
Subió las escaleras lentamente, pensando en qué le diría a Hermione. Quería hablar con ella, sobre el beso, sobre los derechos de los elfos o sobre el régimen político de la China Popular. Le daba igual sobre qué, quería hablar con ella. Quería estar con ella, y verla sonreír. Y ver el brillo de sus ojos cuando reía, o cuando hablaba de algo que le apasionaba. "Basta, Sirius, basta."
Antes de que se hubiera dado cuenta, ya estaba enfrente la habitación de Hermione, a punto de llamar a la puerta. Cogió aire, lo echó, y dio dos golpes en la puerta. Hermione le gritó un "adelante", Sirius entró y se volvió a replantear lo de la ducha fría.
Hermione llevaba unas bragas culote, políticamente incorrectas, de color beige con detalles de encaje, que destacaban en su incipiente bronceado. Llevaba un sujetador, a conjunto de las bragas, que le elevaba los pechos. Y ya está. No llevaba nada más.
-Ah… hola, Sirius.- dijo ella, mirándolo a los ojos, algo cohibida, y no por ir en bragas precisamente.
-Hola…- dijo él también cohibido, pero sin poder apartar la mirada de sus ojos, y no sólo porque iba en bragas. Continuó.- Remus quiere que bajes a comer.
-Dile que no tengo hambre.- dijo ella intentando romper el contacto visual.
-Hermione… tienes que comer algo.- dijo él, en tono de reproche, olvidándose de que iba en bragas y acercándose a ella.
-Tu también. No es bueno beber con el estómago vacío.- le reprochó ella acercándose a él. No le gustaba que le mandaran, era un hecho.
-¿Por qué dices que he bebido?- dijo él, retándola, mientras se acercaba un poquito más a ella.
-Por que huelo tu aliento desde aquí.- dijo ella, también retándolo.
Fue entonces cuando Sirius se dio cuenta de que, si bajaba un poco la vista, tenía una perspectiva muy interesante de los pechos de Hermione. Y volvió a pensar en la ducha fría. Intentó no mirarle los pechos y seguir con el contacto visual, pero era muy difícil. Estaban tan cerca… casi rozándose. Sirius estaba seguro de que si movía la cabeza un poco hacia delante, podría besarla sin problemas. Hermione también se dio cuenta de eso. De todo. Pero en lugar de apartarse, se quedó allí quieta y bajó la cabeza, sintiendo el aliento de Sirius en su frente, oyendo los latidos de su corazón. No quería apartarse. Tampoco podía. Le gustaba estar cerca de él. Se sentía protegida y deseada, y tenía la constante sensación de calidez que puede darte una chimenea en invierno. Estaban tan cerca… seguro que si levantaba un poco la cabeza podría besarle.
Decidió pasar a la acción.
De repente, Hermione dio un paso adelante, levantó la cabeza, se puso de puntillas y acercó su cara a la de Sirius, mientras que pasaba una mano por el cuello de Sirius, atrayéndolo hacia ella. Él no sabía que hacer. Una parte de su subconsciente el decía que estaba mal, que diera media vuelta y se fuera a dar una ducha helada. Pero otra parte le decía que adelante, que lo estaba deseando.
Cuando los labios de Hermione rozaron los de Sirius, él supo que estaba perdido. Le correspondió el beso, mientras ponía una mano en el final de la espalda de Hermione. Los dos tenían los ojos cerrados. Estaba vez era Hermione quien pedía permiso para profundizar más el beso. Él se lo permitió, y sintió una explosión de emociones al sentir la lengua de Hermione dentro de su boca. Y cada vez, la idea de la ducha fría le parecía menos descabellada. La mano libre de Hermione se puso en la mejilla de Sirius, mientras ella profundizaba el beso. Sirius hizo lo mismo, puso la mano en la mejilla de Hermione.
Cuando Hermione quitó su lengua de la boca de Sirius para respirar, sus miradas se encontraron.
-Esto está mal.- murmuró Sirius más para si mismo que para ella.
Hermione asintió con la cabeza mientras quitaba sus manos del rostro de Sirius. Él hizo lo mismo, mientras retrocedía un par de pasos.
-Será… será mejor que bajes a comer.- comentó él mientras se pasaba una mano por el pelo, intentando tranquilizarse.
Ella volvió a asentir con la cabeza antes de abrir la puerta y salir. Sirius se quedó allí, en medio de la habitación, pensando. Pensando en que era un asaltacunas, pero que la quería.
Cuando Hermione estaba en medio pasillo, se encontró con Tonks, que la miró divertida.
-¿Qué pasa?- preguntó Hermione nerviosa, mordisqueándose los labios para que no se notara tanto que estaban rojos.
Tonks la miró de arriba abajo divertida, y luego miró a Hermione, que no necesitó ninguna palabra para entenderlo: iba en ropa interior. Herms cerró los ojos, queriendo desaparecer.
-¿Me disculpas un momento?- dijo ella haciendo un gesto con las manos.
Tonks asintió con la cabeza. Se estaba divirtiendo muchísimo. Hermione dio media vuelta y volvió a entrar en la habitación.
Sirius, que se estaba tratando tranquilizar, oyó que alguien abría la puerta y la cerraba rápidamente. Se dio la vuelta para encontrarse con Hermione, que tenía los ojos cerrados. Los abrió, y se encontró con un Sirius con los labios hinchados, que la miraba con cara de circunstancias.
-Creo… creo que será mejor que me vista.- dijo Hermione reaccionando y acercándose al armario.
-Yo también.- dijo él antes de mirarle el culo, maldecirse por aquello y salir de la habitación. Definitivamente, si necesitaba la ducha fría. La necesitaba ya.
Cuando Hermione oyó la puerta cerrarse, suspiró. Se maldijo a si misma por lo que acaba de pasar en aquella habitación, y empezó a vestirse, sin dejar de pensar.
"¿Qué has hecho, Hermione?"
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Después de que Tonks se encontrara con una Hermione casi desnuda en el pasillo, su curiosidad se despertó. ¿Qué había ocurrido para que Hermione perdiera los papeles de aquella manera? Así que decidió quedarse a esperar al pasillo, para hablar después con ella y preguntarle que se había tomado para salir en bragas a cenar. Cuando se abrió la puerta, su mayor sorpresa fue ver a Sirius saliendo de aquella habitación, nervioso y con los labios hinchados. Eso confirmó todas sus sospechas. Sonrió divertida. Ahora mismo iba a pedirle a Hermione todos los detalles.
Cuando Sirius entró en su habitación, Tonks corrió por el pasillo, entró en la habitación de Hermione. Se encontró a Hermione a medio vestir. Cerró la puerta antes de hacerse notar.
-¡Oh, Dioses del Amor Eterno! ¡Sirius y tu estáis juntos!- exclamó ella divertida acercándose a ella.
-¿Qué dices?- mintió Hermione nerviosa. Tonks la miró con cara de "Venga, Hermione, que nos conocemos".- No estamos juntos.
-Venga ya, Hermione… primero, sales de tu habitación en ropa interior, y con los labios rojos e hinchados, por cierto. Y luego, sale Sirius nervioso, ¿cuándo has visto a Sirius nervioso?, y con los labios hinchados y rojos…- dijo Tonks pasándoselo realmente bien mientras se sentaba en la cama.
-No estamos juntos, Tonks.- confirmó Hermione. Y era verdad, aún no habían hablado del aquello. Continuó.- Sólo han sido un par de besos.
-¿Os habéis acostado?- se atrevió a preguntar Tonks, muy divertida.
-¿¡Qué!? No, claro que no.- dijo Hermione mientras se terminaba de poner los pantalones.
-Vale, vale… ¿lo sabe Remus?- preguntó Tonks sonriendo.
-No, y no tiene que saberlo. Por su salud, por la mía y por la de Sirius.- dijo Hermione pensando en lo que le haría a Sirius si se enterara.- En serio, Tonks, no se lo digas, por favor.
-Tranquila, no se lo voy a decir. Aunque tendría que hacerlo, porque soy su novia y… Ay, soy tu madrastra, ¿te das cuenta?- dijo Tonks divertida.- Madrastra… ¿Qué mal suena eso, no?- le preguntó a Hermione, que se limitó a sonreír y a negar con la cabeza. Continuó.- Mira, yo, como madrastra, te digo que está mal, porque eres menor, y él es el mejor amigo de tu padre, y si lo dices mucho en voz alta, llega a sonar mal. Pero como amiga, te digo que aproveches el momento, porque, sinceramente, Sirius es muy guapo, y hacéis muy buena pareja.
Hermione sonrió, y Tonks aprovechó para volver a sacar el tema.
-¿Seguro que no te has acostado con él?- insistió, divertida.
Hermione rodó los ojos.
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En la mañana siguiente, Sirius se despertó con resaca y con la boca seca. Pensó en lo que había hecho la tarde anterior, y quiso volver a meterse en la cama. Pero no lo hizo. Se metió en la ducha, y empezó a reflexionar en el segundo beso con Hermione.
"Dos veces, Sirius, dos veces. Una vale, porque un calentón lo tenemos todos, pero, ¿dos? DOS, Sirius, DOS. Y sabes que no estabas borracho."
Pero lo peor, a sus ojos, de todo aquello, no es que fueran dos besos, sino que él quería un tercero, y un cuarto. Quería besarla cada día, delante de todos y sin que le miraran mal. Quería estar con ella todos los días. Quería que Hermione fuera lo último que veía en la noche y lo primero que veía por la mañana. Quería pasar el resto de su vida a su lado.
"Maldita sea, Sirius, tiene dieciséis años. Es menor. Aunque… en septiembre cumple los diecisiete…" Daba igual que en septiembre cumpliera los diecisiete, Remus iba a querer matarle igual.
Cuando salió de la ducha se envolvió con una toalla, y fue a vestirse. Luego de vestirse bajó a desayunar. El comedor estaba casi vacío, solo habían dos personas. Charlie y Tonks conversaban tranquilamente sobre algo relacionado con el quidditch. Cuando Tonks vio a Sirius, sonrió picaronamente.
-¿Qué tal has pasado la noche, Sirius?- preguntó Tonks aparentando normalidad, aunque tenía unas ganas inmensas de ponerse a reír. Charlie la miraba divertido, sin saber porque estaba a punto de reírse.
-Mmh… ¿Puedes no hablar tan alto? Me duele la cabeza.- dijo Sirius sentándose al lado de Charlie mientras se llenaba la taza de café.
-Normal, te bebiste media botella de whisky irlandés… lo raro es que te hayas levantado de la cama.- dijo Charlie divirtiéndose con la cara de desquiciado que ponía Sirius.
-Es que las duchas frías van muy bien cuando has bebido demasiado, ¿verdad Sirius?- Tonks empezó a tantear el terreno, aunque no creía que pudiera aguantar mucho más sin reírse.
Sirius le clavó una mirada seria a Tonks. No sabía de lo que hablaba, pero tenía una ligera sospecha. Charlie se los miraba a los dos como quien mira un partido de tenis.
-Tonks… ¿hay algo en especial que quieras decirme?- dijo Sirius entre sorbos de café.
-Nada, nada… pero es lo que pasa cuando se lleva todo el verano jiji-jaja, uno se bebe media botella de whisky, y la otra le recibe en un conjunto de ropa interior más que sugerente…- dijo Tonks a punto de reírse, no esperaba poder aguantar mucho más…
Por suerte, Sirius le simplificó la cosa. Porque en cuanto hubo oído esas palabras, escupió el café en plan aspersor. Y entonces Tonks ya no pudo más. Empezó a reír y a llorar de risa. Charlie le preguntó a Sirius si se encontraba bien, y entonces Tonks rió aún más.
-Pues así toda la cena…- comentó Charlie mirando a Tonks divertido.- Que si risa por aquí, que si risa por allá… y Hermione no paraba de darle golpecitos para que se callara, pero ella ni caso…
-¿Hermione?- preguntó Sirius sorprendido mirando a Charlie.
-Hola a ti también, Sirius.- dijo Hermione entrando por la puerta. Había oído a Sirius decir su nombre.- Hola Charlie. ¿Tonks ya vuelve a estar igual?
Sirius se obligó a si mismo mirarla a los ojos, pero no pudo evitar bajar la mirada hasta las piernas, que estaban descubiertas gracias a unos shorts tejanos.
"Dieciséis años, Sirius, dieciséis años." Sirius apartó la mirada de Hermione y se concentró en el café.
Hermione se sentó al lado de Tonks y la miró como si estuviera loca.
-¿De qué te ríes ahora?- le preguntó Hermione mientras se untaba una tostada con mantequilla.
Pero Tonks no podía responder. Seguro que si intentaba hablar, se ahogaría con su propia risa.
-Lo sabe.- dijo Sirius muy serio.
-Ya lo sé… Tonta no es, ¿vale?- dijo ante la mirada de reproche de Sirius.- Me vio saliendo a mí en bragas, y luego te vio saliendo a ti… relaciona conceptos.
Charlie se atragantó y los miró a los dos como si estuvieran locos.
-¿Te has acostado con ella?- preguntó alarmado.
Hermione le señaló.
-Tonks me preguntó lo mismo. Y algo le tenía que responder.- explicó Hermione. Al ver que Charlie no cambiaba de cara, explicó mejor.- No, no me he acostado con Sirius.
Sirius asintió con la cabeza dándole la razón a Hermione. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Hermione llevaba un escote considerable. Sus preciosas piernas habían opacado de la vista de Sirius el escote, pero ahora que no tenía las piernas a la vista, se dio cuenta. Se obligó a si mismo a apartar la mirada del escote, y a volver a ponerla en el café.
"Dieciséis años, Sirius, dieciséis años." Su mente volvió a recordarle que era ilegal.
Dio un sorbo de café y se fijó otra vez en Tonks, que estaba riendo a carcajada limpia. Empezó a notar ciertas molestias en la cabeza, causadas, sin duda, por la notable resaca que llevaba.
-Tonks me está dando dolor de cabeza…- comentó Sirius poniéndose más café.
-Pero eso…- empezó diciendo Charlie, pero al ver que Sirius le pedía que hablara más bajo, cambió el volumen.-… eso es la resaca, Sirius, no Tonks.
De repente entró Remus en el comedor, que miraba a su mujer como si se hubiera vuelto loca. Luego miro a Charlie, Sirius y Hermione, que estaban ya acostumbrados.
-¿Qué le pasa?- le preguntó a Sirius, mientras que Hermione le daba un codazo a Tonks.
-Nada, que a tu novia también le afecta la luna llena.- dijo Sirius como si nada.
Remus se sentó al lado de su novia, e intento tranquilizarla mientras que Charlie y Hermione hablaban sobre un tal Mihai Eminescu, un poeta rumano.
Pero Sirius no escuchaba la conversación, ni los intentos de su amigo para hacer su novia volviera a la mayor normalidad posible. Él estaba mirando a Hermione, fijamente. Los bucles de su pelo; sus labios, en su perfecta medida, que dejaban ver sonrisas sinceras; en las pequeñas arrugas que formaba su rostro cada vez que reía; en sus ojos, aquellos que miraban a Charlie atentamente y que también sonreían. Aquellos ojos que le habían enamorado desde el primer momento que los vio.
Y en aquel momento, justo en aquel momento, y aunque Sirius no lo supiera, ella empezó a ser su perdición.
Espero que os haya gustado, de verdad.
Un besazo enorme a todas /os
ECDP
