Aqui está el capitulo 2 de mi historia, espero que sigan disfrutando y gracias por los reviews.


El día anterior había sido muy agotador para los integrantes de la orden, tanta preocupación había causado sus estragos, era cerca del medio día, y la única persona en pie en la casa era la señora Molly Wesley, que como todas las mañanas era la primera en levantarse. Aunque se notaba que recién había salido de la cama, ya que tenía el pelo bastante alborotado, y la marca de la almohada en la cara, se dirigió calmadamente al baño y se miró al espejo, con mala cara se limpió un poco y tomó un cepillo de pelo, pronto se dio cuenta que era un tarea imposible, así que decidió hacer uso de su varita. Luego, como todos los días fue directo a la cocina y dejo preparándose el desayuno, mientras iba pieza por pieza despertando a los habitantes de la casa, la primera habitación a la que se dirigió fue a la de Ginny (que tenía una cama más, destinada para Hermione, pero ella no había dado señales de querer estar allá), con mucha destreza logró esquivar la lluvia de ropa, cojines, zapatos, etc. Que la chica le tiraba, la mujer sabía que despertar a la adolescente era el máximo reto diario.

Cuando la chica no encontró nada más que tirar, se tapó hasta las orejas y lanzó un par de gruñidos inteligibles, la mujer aprovechó este momento para abrir las cortinas y encandilar a la niña, esto basto para que la chica saliera de la cama de un salto, gritara un par de cosas y se encerrara en el baño.

Después de esto la mujer se sintió como si hubiese ganado un duelo, pronto fue a despertar a los demás integrantes de la casa, lo cual fue tarea fácil, comparado con el papelón que su hija había armado.

Ella sabía que Snape dormía la mayoría de las noches en el cuartel de la orden, ya que ella se encargaba de hacerle la cama todos los días, no era que el hombre se lo pidiera, pero era la única forma de controlar si el hombre llegaba o no a dormir, ya que siempre llegaba a la casa a altas horas de la noche, y salía de madrugada, como si estuviera esquivando a todo el mundo, y la verdad, eso era algo bastante obvio, ya que nunca había sido muy sociable.

Como todas las mañanas agitó la varita y pronto la pieza estaba impecable, la cama hecha y todo en su lugar, ella tenía más que claro las maldiciones que recibía cada noche, cuando el hombre se encontraba con su pieza totalmente ordenada (y distinta a como el la había dejado).

Pronto estuvieron todos sentados en la mesa, y hasta Ginny con buen humor, conversando. Parecía que todos habían decidido dejar de lado el tema de Hermione, no querían preocuparse más, sólo sabían que estaba bien, por lo que Snape había informado.

Cuando estaban terminando de desayunar aparecieron 3 lechuzas bastante pequeñas y de color café, cada una tiró una carta a los jóvenes, que abrieron con impaciencia, luego de eso el silencio era absoluto, cada uno concentrado en su carta, mientras los adultos esperaban impacientes alguna reacción de parte de los jóvenes que les indicara que estaban leyendo, luego de unos minutos Ginny lanzó un grito.

No nos asustes así- gritó su madre amenazadoramente, pero Ginny no le prestó atención, hace tiempo que ella hacía lo que quería, y las amenazas de su madre ya no surtían efecto.

¿Qué ocurre Ginny?- preguntó su padre un tanto sorprendido por la reacción de su hija más pequeña.

Mis MHB, salieron excelentes- respondió la chica sonriendo.

Pronto todos se amontonaron encima de la chica mientras intentaban sacarle la carta, pero la vencedora fue Molly Wesley, que cuando tuvo la carta en sus manos la leyó en voz alta.

Efectivamente- dijo Arthur sonriendo- te fue muy bien, te felicito.

Mamá- dijo Ron- tenemos que ir a comprar los nuevos materiales.

No- dijo la señora Wesley- este año vamos a i r sólo adultos, ya que es muy peligroso que vayan ustedes.

Pero mamá- replicó Ron- Harry y yo ya somos mayores de edad.

Si hijo- dijo la mujer- pero es muy peligroso que Harry salga de la casa, además no queremos que te ocurra algo.

¿A Ron?- preguntó Ginny- si a ese no lo eligen los mortífagos ni para usarlo de carnada para atrapar a Harry.

Ginny- dijo su padre disimulando una carcajada- estamos hablando de tu hermano, no de un día de pesca, además es bastante errado lo que dijiste, en este momento los mortífagos están atentado con todos los que se opongan a su causa, y tu hermano está dentro de ese grupo, o eso suponemos y no nos equivocamos¿Verdad Ron?.

Sí papá- dijo Ron enojado- sabes que nunca me uniría a una causa como esa.

Pronto la señora Wesley miró la hora y mandó a todos a bañarse y ordenar sus respectivas piezas.

Claro- dijo Ron enojado- como si no supiera que ella le ordena todo a Snape cada mañana.

Deja de alegar y vamos- dijo Harry- terminemos de ordenar nuestra pieza y de ahí vemos que hacemos para convencer a los de la orden que nos dejen hacer nuestras compras.

Lupin, que iba pasando cerca de ellos, alcanzó a oír este comentario, y sólo sonrió y movió su cabeza- como si no conocieran a Molly lo suficiente como para saber que su palabra es ley- dijo, mientras seguía subiendo, ya que esa mañana le tocaba a él alimentar al hipógrifo, desde que Sirius había muerto, era una tarea que se hacía por semanas. Varias veces habían pensado dejarlo en libertad, pero Hagrid siempre rogaba que no lo hicieran, ya que, si el ministerio lo encontraba, lo matarían.

Esa era una tarea que Lupin encontraba bastante penosa, ya que era la que diariamente le recordaba a Sirius, y no precisamente cuando pasaba los mejores momentos de su vida, de echo era la época donde vivía encerrado y sintiéndose un inútil. Siguió subiendo las escaleras cuando alguien lo agarró por detrás y lo dio vuelta, era Tonks, que se veía muy animada.

Si quieres yo alimento al bicho- dijo Tonks sonriendo.

Buckbeack- dijo Lupin- se llama Buckbeack, recuerda su nombre en memoria de Sirius, recuerda que fue su única compañía durante mucho tiempo.

Está bien- dijo Tonks, besándole la mejilla, luego subió las escaleras hasta el cuarto en el que buckbeack se encontraba.

Severus, como todos los días se encontraba rondando la casa de Hermione, ese día escuchaba gritos que provenían de adentro de la casa, pero decidió que lo mejor sería no intervenir, ya que la persona que gritaba era el señor Granger, y los gritos no eran precisamente de miedo, sino, más bien de rabia. Como buen espía que era se escondía mientras escuchaba con atención lo que adentro ocurría. No quería encontrarse con algún mortífago que lo delatara, pero tampoco quería perderse de lo que ocurría en el hogar de los Granger.

¿Con quién te has estado juntando?- preguntaba el hombre a gritos- dímelo hija¿quién es el que te ha estado golpeando?

Nadie papá- respondió la chica llorando- ya te dije que me caí andando en bicicleta ayer con Dominique.

Hermione, una caída en bicicleta no te deja con heridas como esa- dijo una mujer- además tu ya eres mayor de edad en el mundo de los magos, tu podrías haberte sanado las heridas con magia, sabes que no conozco mucho de ese lugar, pero algo que tengo claro es que ustedes tienen muchas formas de sanarse, y si hubiese sido una caída tan simple te podría haber hecho tu misma curaciones.

No mamá- dijo la chica- aún no me han enseñado nada sobre medimagia, no podría curarme yo sola.

Ante está afirmación Severus se asomó por una ventana, sabía que en el colegio desde que el señor oscuro estaba recuperando poder se había implementado una nueva clase, donde a los alumnos se les enseñaba a curar todo tipo de heridas, incluso una clasificación de cómo debía curarse (con pociones, magia o ungüentos). Necesitaba ver las heridas de la chica, necesitaba desechar la idea que había llegado a su cabeza, necesitaba que no fuera esa la razón de las heridas de las chicas, pero al apoyarse en la rama de un árbol cercano para camuflarse con ella, ésta se rompió y los gritos adentro de la casa dejaron de escucharse, los tres Granger salieron corriendo a ver que había ocurrido, pero cuando llegaron vieron sólo una rama de un árbol quebrada, se miraron entre ellos y el señor Granger se encogió de hombros mientras revisaba el terreno. Luego de un vistazo rápido el hombre se volvió a su hija y le dijo- Hija, desde este minuto tus heridas son problema tuyo, eso sí, espero no volver a ver más de las que ya hay, y espero que te las sepas curar, porque espero no verlas la próxima vez que te vea, dicho esto entró a la casa, tomó las maletas que estaban en el living, le dio un beso a su mujer y un abrazo a su hija, subió al auto y abrió la ventana- lo siento- dijo con pena- yo quería estar más tiempo en casa con ustedes, pero me pusieron esa maldita congregación de dentistas, yo no quería ir, pero sin mi no hubiesen tenido orador.- y se fue.

Hermione que miraba la escena con lágrimas en los ojos, se había aguantado cualquier queja cuando su padre la abrazó, él no se había percatado de los golpes que tenía en las piernas y en el tórax, sólo había visto las de la cara y manos, y ella no iba a delatarse, aún seguía triste por la pelea que había tenido con sus padres un momento antes, sabía que todo eso lo hacían porque la querían mucho y estaban preocupados por ella, desde que había llegado al principio del verano sus padres notaron que algo raro ocurría con ella, pero ella moriría antes de contarles la verdad, y es que eso era muy duro aún para ella, quizás como se lo tomarían sus padres si ella se lo contara, tampoco había podido dar la cara a sus amigos, sabía que la extrañaban y estaban preocupados por ella, pero no era capaz de hablarles aún, al principio del verano había recibido cartas de todos sus amigos, como no le respondía, ellos escribieron cada vez más seguido, hasta que un momento dejaron de escribir, eso era algo que alegraba un poco a la chica, ya que no se quería que la curiosidad la matara y terminar leyendo cada carta que le habían enviado, eso era en parte para evitar la tentación de responderle a sus amigos.

Con mucha delicadeza la chica caminó hasta su habitación y sacó unos cuantos libros de su baúl, necesitaba encontrar una cura a todas sus heridas, porque si no sanaban hasta que su padre volviera, se daría cuenta de que no eran heridas comunes y ahí si quedaría la grande…

Esa noche Severus volvió al cuartel de la orden, entró a su habitación y se quedó en la puerta mirando el estado de todo.- Maldita Molly- dijo- no se te olvida ningún día.- y entró, se sacó los zapatos y se masajeó la sien, conjuro un Whisky de fuego y se lo tomó al seco, sin tan solo hubiese podido asomarse un poco más antes de caer, hubiese podido ver que era lo que le ocurría a la joven- maldición- se dijo- que estará haciendo esa chica estúpida- y quién lo había mandado a apoyarse en una rama seca, pero bueno, por lo menos iba por buen camino, si seguía haciendo su tarea pronto se daría cuenta del problema de la chica, sus pensamientos eran bastante optimistas, la hubiese vigilado en las noches también, pero su condición de humano no se lo permitía, ya que su maltrecho cuerpo también pedía un descanso cada tanto.-¿por qué estaré tan preocupado?- se preguntó, luego en voz alta y firme se respondió- no estás preocupado, sólo estas haciendo lo que Dumbledore hubiese hecho- pero no se sintió ni un poco convencido con la respuesta que se daba, se apuró el whisky y se fue a la habitación contigua (a el le habían cedido esas 2 habitaciones, ya que la única forma de entrar en la segunda, era por su pieza, y el necesitaba algún lugar para trabajar en sus pociones), estuvo bastante rato revisando en sus frascos de pociones ya preparadas y encontró lo que estaba buscando, sonrió para si mismo mientras se decía- menos mal que Molly no entra a esta pieza, si no, no encontraría nada- y llevó el frasquito hasta un escritorio que había a un lado del despacho que estaba usando. Tomó un pergamino y una pluma y escribió.

Estimada señorita Hermione:

No pregunte cómo ni por qué, pero me enteré de su estado de salud (y no lo niegue), la cantidad de heridas que tiene, me imagino que ya habrá tratado de curarlas, pero su conocimiento en magia no fue lo suficiente (y no, no soy adivino, lo que pasa que con sus reducidos estudios en esa materia, no podría curar heridas muy complejas) me permití la libertad de enviarle está poción, aún no se que clase de heridas tiene, así que no puedo mandar algo específico, pero esta sirve muy bien para cualquier clase de heridas. Se que en ésta época no se puede confiar en cualquier persona, pero estoy consiente de que usted tiene grandes habilidades en pociones, y con tan sólo unos simples estudios notará que no hay nada dañino, espero que la utilice, y le sirve.

S.S

Adjunta a la carta, el hombre puso la botellita y la amarró a las patas de una lechuza, sabía que la chica reconocería inmediatamente la firma, no era tonta ni mucho menos, pero a esta altura le daba lo mismo, sabía que ella estaba tan desesperada que en cualquier minuto terminaría haciendo uso de la poción.

La lechuza llegó a su destino en tan sólo unas pocas horas, Hermione no reconoció de quien era, pero al ver la botellita, finamente envuelta en un paño de seda, decidió abrir y leerla, al principio con un poco de temor, pero al no ver la caligrafía de ninguno de sus amigos, se sintió un poco mejor. No le costó mucho descubrir quien era el autor de esa carta, al principio la letra le pareció conocida, pero no fue hasta que vio la firma que se dio cuenta quien era el autor. Con un poco de desconfianza tomó la botellita, era una gran cantidad, seguramente le alcanzaría para varias veces, pero aún no podía creer que fuera él quien se las mandaba, y no es que lo odiara ni nada por el estilo, de echo, ella fue una de las primeras en ver la carta de Dumbledore, claro que ha escondidas, por lo tanto nadie debía saber que ella conocía la verdad. A pesar de que no desconfiaba del frasquito decidió hacerle un par de pruebas simples, era lo mínimo que podía hacer por todo el tiempo que los profesores le enseñaron a verificar si algo era peligroso o no. Rápidamente sacó su varita y la apuntó al frasquito mientras susurraba unas palabras, luego sonrió y se aplicó un poco de la poción en cada herida que tenía, sintiendo una disminución de dolor al instante en que el ungüento entraba en contacto con su piel, casi como una especie de analgésico. Al terminar la aplicación la chica se vistió y se acostó, al fin podría dormir, ya que el dolor cesaba rápidamente, le agradecía mentalmente a su ex profesor de pociones, sentía que el hombre era amigable con ella por primera vez en su vida. Aunque sentía que el hombre la hubiese ayudado más si le hubiese mandado también una poción para dormir sin soñar, estaría aún mejor, pero no siempre era todo como ella esperaba, aunque aún así, la chica sentía que estaba en deuda con el hombre. De pronto recordó en la carta la parte que decía que el sabía lo de sus heridas¿cómo lo había hecho?, no tenía ni idea, pero de pronto recordó la pelea con sus padres y el ruido de la rama que los interrumpió, en ese minuto la chica se dio cuenta de que estaba siendo observada, aunque no se sentía mal, sólo sabía que tendría que andar con más cuidado, a pesar de que ya había actuado de la manera más cuidadosa posible.

Mientras tanto, en el cuartel general de la orden Severus daba vueltas nerviosamente por su habitación, se sentía un tanto nervioso, ya que no sabía como reaccionaría la chica frente a semejante regalo, estaba claro que era una chica muy inteligente, por lo tanto le haría un par de pruebas antes de tomar la poción, pero no sabía si a chica botaría el contenido del frasquito por miedo a que sea un veneno muy difícil de localizar. El hombre sabía que debía dormir, ya que el siguiente día sería muy pesado para él, ya se lo había anticipado algún mortífago (cuya letra no conocía), un ratito antes había recibido una carta en la que le decían que el día siguiente tendría una reunión con el innombrable, ya que el hombre tenía nuevos planes para el profesor de pociones, además la carta ponía una amenaza- ni se te ocurra llegar tarde, ya sabes las consecuencias- eso era algo que no había asustado mucho al profesor de pociones, porque ya no le temía al dolor. De pronto un sonido en su ventana lo sacó de sus pensamientos, se acercó y abrió el vidrio, la lechuza que había pedido mandado estaba de vuelta en su ventana, y traía un pergamino pulcramente amarrado a su pata izquierda. El hombre se acercó a ella y le acarició la frente, gesto que hizo que la lechuza se tambaleara, eso era algo que la mataba de placer y Severus lo había notado hace mucho tiempo. Luego de esto desamarró la carta y se tiró en u cama, mientras la lechuza emprendía el vuelo, seguramente a casar su cena.

Severus, al notar la caligrafía sintió que su corazón palpitaba muy fuerte, eran tantos los nervios que tenía, que no se atrevía a abrir la carta¿acaso la chica le había enviado algo malo? Se preguntaba, y luego de juntar toda su fuerza de voluntad decidió abrir el sobre, lo que vio lo hizo ponerse aún más nervioso de lo que estaba, no sabía como responder a la nota que la chica le mandaba.

Profesor Snape:

Gracias por su regalo, la verdad me hacia mucha falta, y me va a ser de mucha utilidad, pero la verdad es que no me gustó la manera en la que se enteró, no me gusta que me espíen, aunque la verdad sospechaba que tarde o temprano lo harían. Creo que lo más sano para ambos es que deje de darse vueltas por mi casa¿sabía que para los muggles eso es un delito? En realidad debo agradecerle por el gesto y espero que sepa que estoy bien, no en peligro, por lo tanto no necesito supervisación, ya soy mayor de edad y creo que me puedo cuidar sola, a pesar de que los mortífagos no sean muy amigos de los "sangre sucia", ya se que yo no soy la primera opción en el plan.

Hermione Granger.

Severus terminó de leer la carta y se dio cuenta que a pesar de lo ruda que la chica quería parecer, en realidad le agradecía su protección, pero además en la carta pedía que no lo hiciera más, aunque Severus no pensaba cumplir ese capricho a la joven, siempre sería mejor tenerla vigilada, y ahora que había escuchado acerca de marcas en la piel, lo haría con mayor énfasis.

Luego tomó sus cosas, entre ellas la carta y las tiró en una esquina de la habitación, desarmó su cama, y se tiró a dormir, ya que le quedaban muy pocas horas de sueño.

Esa mañana, la primera en levantarse como siempre fue Molly, que ordenó la cocina, hizo el desayuno y despertó a sus hijos, como siempre despertar a su pequeña hija fue la peor parte de la mañana, pero al final fue un reto nuevamente superado, mientras los niños hacían cola para ir al baño y limpiarse un poco aunque sea la cara, la mujer bajó a la pieza de Snape, quién como siempre había dejado todo tirado, aunque ésta vez algo llamó la atención de la mujer, un pergamino encima de todas las cosas, decidió no acercarse a mirarlo, ya que no deseaba invadir la propiedad del hombre, así que como todas las mañanas agitó su varita y todo quedó en su lugar, sólo la carta fue un problema para la mujer, no sabía donde dejarla para que el cascarrabias profesor de pociones no la acusara de leer las cosas privadas, al final, después de mucho cabecearse decidió que lo mejor sería dejarla sobre la mesita de luz que estaba al lado de la cama, hecho esto se fue a la cocina, donde ya estaban todos los habitantes de la casa, todos menos George.

Hijo- dijo la señora Wesley- ¿dónde está tu hermano?

Salió bien temprano- dijo Fred- no le pregunté donde iba, ya que el trato de ser lo más sigiloso posible, aunque creo que lo tienen que haber llamado del ministerio.

Aaah- exclamó la señora Wesley- hoy los adultos iremos al callejón Diagon, se quedarán solos acá, ya que es el lugar más seguro en que pueden estar por ahora.

Pero mamá- exclamó Ron

Ya te dije Ron- siguió el padre- nada de peros, es muy peligroso que ustedes anden por el mundo mágico, sobretodo Harry, se quedarán los tres solos acá, yo creo que van a encontrar algo divertido para hacer.

Harry le pasó la llave de su caja en gringots para que la mujer sacara el dinero necesario (aunque con un poco de vergüenza, no le gustaba que los Wesley vieran la pequeña fortuna que poseía en el banco, mientras ellos, apenas tenían para los útiles de sus hijos).

Luego de eso el desayuno transcurrió en el máximo de los silencios, la verdad es que los chicos no estaban de acuerdo, pero si se quedaban solos podría ser una de las experiencias más entretenidas.

Terminaron el desayuno y la señora Wesley limpió todo con un movimiento de varita, luego subieron cada uno a su habitación y en cinco minutos estaban todos en el hall de entrada listos para irse.

Cuando se fueron, el primer en empezar con el desastre fue Ron, que conjuró su tabla de ajedrez para que creciera y hacer más emocionante la guerra con Harry, al cabo de un rato Ron se encontraba con una gran sonrisa en la sucia cara, mientras que Harry, que como siempre había perdido, se limpiaba con la manga el yeso de la cara y Ginny miraba con preocupación las manchas de su ropa, ya sabía que era tan solo polvo, pero le daba miedo que luego no saliera.

Harry sugirió limpiar el desastre que tenían, pero Ron le instó a seguir pasándola bien, ya que después tendrían toda la tarde para limpiar, aunque claro, tendrían que limpiar antes que llegara la señora Wesley, o los tres quedarían reducidos a cenizas.

De pronto Ron salió corriendo y entró a un estante en la cocina y volvió con una escoba.-no se de quien será- dijo él- pero es el mejor descubrimiento que he hecho en ésta casa- pronto se subió a la escoba y comenzó a volar por todo el lugar. Harry inmediatamente gritó- Accio escoba- y la suya llegó volando a sus manos, mientras ellos dos volaban, la chica jugaba a pegarles con bombas de agua rellenas con pintura, la verdad es que la casa era un verdadero desastre, pero ninguno se preocupaba, ya que los dos chicos mayores ya podían hacer magia, claro, nunca habían hecho un hechizo de limpieza, pero ¿qué tan difícil podía ser?

Pronto se aburrieron de los juegos y miraron la hora, ya era tarde, así que decidieron comenzar a ordenar, luego de un par de intentos se dieron cuenta que los hechizos de limpieza no eran tan sencillos como creían y comenzaron a preocuparse, si su madre veía la casa así, seguramente los mataría. Cuando descubrieron que demoraban mucho sacando mancha por mancha, se sintieron totalmente asustados y se sentaron a pensar que hacer.

Snape ha estado viviendo aquí- dijo Harry de repente- la otra noche lo vi en la cocina, seguro que el tiene alguna poción limpiadora, o en su defeco algún libro que nos diga como limpiar con magia.

Si eso es cierto quiere decir que en alguna parte de la casa tiene una habitación- dijo Ron, a lo que Ginny agregó- si es así, de seguro es la habitación más parecida a una mazmorra- pronto estuvieron revisando todas las piezas, hasta que entraron a una que se veía habitada, ya que vieron el clóset medio abierto y un pergamino encima de la mesita de luz, se acercaron al lugar y se dieron cuenta que la habitación daba a otra, al abrir la segunda puerta se dieron cuenta de que si le habían achuntado a la pieza del murciélago que tenían por ex profesor. Mientras Ginny y Harry fueron a la siguiente habitación a buscar información, Ron se quedó cuidando que nadie los pillara.

Pronto Harry y Ginny se dieron cuente de que nada de lo que Snape tenía, les servía, ni libros tampoco, estaban comenzando a salir de la habitación, cuando escucharon que Ron los llamó, así que decidieron apurarse a su encuentro, no valla a ser que el amargado de Snape hubiese llegado y los convierta en sapo por curiosos, pero la imagen de Ron cuando llegaron a la habitación los asustó más, estaba pálido y tembloroso mientras sostenía el pergamino a la altura de sus ojos, ambos asustados de que el papel tuviera una maldición para que nadie lo leyera, corrieron a ver a Ron y le quitaron la carta de las manos, pero Ron intentó recuperarla inmediatamente, Harry decidió ver de que se trataba y la miro rápidamente, pero sus ojos se posaron en la firma que llevaba la carta, también quedó en el mismo estado de Ron, por lo que Ginny se puso detrás de Harry y comenzó a leer la carta, luego se la quitó a Harry y la leyó en vos alta.

Los tres se miraron y Harry les preguntó-¿cuánto duraba la misión de Snape?- a lo que Ron le respondió- tan solo unos minutos, una hora como mucho.

Ginny al fin sonrió- esto quiere decir que Herms está bien- y luego puso nuevamente la cara seria- aunque la forma que escribió me da mala espina.

Sí- dijo Ron- le está pidiendo que deje de espiarla que ella esta bien y sabe lo que hace.

Además de que recibió un regalo de parte de Snape- dijo Harry- ¿y si Snape quería envenenarla?

Por lo menos aún está viva- dijo Ginny- además de que dice que el regalo le fue de mucha utilidad, creo que es verdad que ella está bien.

No Ginny- replicó su hermano- ella no puede estar bien si está recibiendo favores del profesor de pociones.

Ron- dijo su hermana enojada- ella agradece y dice que lo necesitaba, creo que es razón suficiente para no creer que Snape le mandó veneno.

Los tres se quedaron sumidos en sus pensamientos un buen rato, no sabían que podía ser aquella carta, y si en realidad el profesor Snape estaba ayudando a la chica, o estaba contribuyendo al envenenamiento de ella.

De pronto algo lo sacó de sus pensamientos, en la sala resonó un gran grito.

Los tres corrieron a ver que pasaba, eso se había escuchado igual a los gritos de la señora Black, pero ese cuadro ya había sido sacado de ahí, por lo tanto la opción que quedaba era aún más terrorífica.

Llegaron a la sala y vieron la peor imagen de su vida: a su madre mirando para todos lados las manchas de pintura y los restos de yeso, algunos de los cuales aún emitían comentarios acerca del juego.

Están castigados- dijo ella- sacaran todo esto a mano.

Bastó para que a los chicos se les olvidara el misterio de la carta de Hermione.


Bueno, esto es el capitulo 2 de la historia, gracias por su reviews.

Drk Phoenix: Gracias por tu review, la verdad es que me encanta escribir capitulos largos porque creo que no vale la pena subir de a capitulos más cortos, espero que sigas disfrutando.

tercy-S-Scloe: que bien que te haya gustado el comienzo de mi historia, la verdad es que muchas gracias a tí, y a las demás que escribieron porque me hicieron sentir bastante bien y con muchas ganas de subir un nuevo capitulo, ustedes son un incentivo bastante bueno. besos.

blaisemione: la verdad es que es muy largo de explicar por aquí, así que si todavía necesitas esa información, déjame tu dirección de email y yo te escribo paso por paso lo que debes hacer, porque la verdad no es muy simple, gracias por tu review.

Y recuerden: ReViEwS!!!!...