Hola a todos, disculpen la tardanza, pero he estado media ocupada. bueno disfruten la historia... besos


Severus vio como la chica salía de su despacho aguantando las lágrimas y decidió dejarlo así, cuando ella golpeó la puerta indicando que ya había salido por completo del lugar, se tranquilizó un poco y comenzó a masajear su sien, estaba nervioso, preocupado y un tanto asustado. Sabía que había sido cruel con ella, pero no lo quedaba otra opción, ya que en esos tiempos difíciles a la criatura no le favorecería apellidarse Snape, sería como arrojarlo a los leones, ya fuera por el lado de los mortífagos, que seguramente lo matarían por ser un mestizo, o por el resto del mundo mágico que lo tratarían pésimo por ser hijo del asesino de Dumbledore.

No le gustaba mucho la idea de la decisión que había tomado, nunca estuvo de acuerdo con el aborto, pero se calmaba diciéndose que el bebé moriría igual, ya que los mortífagos no serían muy compasivos con Hermione, sin importar su condición. Además tampoco le gustaba la idea de ser padre, no tenía paciencia con los niños pequeños, y ellos a su vez parecían tampoco quererlo, además de que estaba traumado con la figura paterna que tenía, su infancia había sido desgraciada por culpa de su padre y el, al no tener una idea diferente de ser padre, temía caer en los mismos errores que el suyo había cometido.

Esa noche no pudo dormir, pensando en lo desgraciado que había sido con la chica, pero seguía intentando convencerse de que hacía lo correcto, aunque algo en su interior le decía que no perdía nada con intentar ser padre, si bien no tenía idea de cómo hacerlo, ya tenía una base, sabía como no tenía que hacerlo, y eso era no siguiendo el comportamiento de su padre.

Así fueron pasando semanas en que el hombre no salió de su habitación, ya que no tenía nada que hacer más que adelantar algunas pociones para la orden y otras para el tenebroso. Sobretodo en la que le había encargado para marcar a los nuevos mortífagos y que sólo los marcados pudieran ver la marca.

Luego de unos cuantos intentos la tenía lista, una poción que se aplicaba y se hacia que lo que se hiciera sobre ella fuera prácticamente invisible, además logró que también, bajo un conjuro especial todo lo que estaba marcado por esa poción fuera revelado inmediatamente. Cuando estuvo completamente seguro que todo funcionaba a la perfección se dirigió al castillo de Voldemort a entregar la poción, ya que se estaba terminando el plazo de paciencia del hombre.

Apenas hubo llegado Nagini salió a recibirlo y lo hizo pasar junto a su amo, que estaba sentado de espaldas a la puerta, pero al sentir la capa de Snape ondeando se volteó.

Severus al verlo hizo una inclinación con la cabeza. –Aquí tiene mi lord, terminé la poción que me había encargado- y se la entregó al hombre que la miró fijamente unos segundos.

-Interesante. Gracias Severus, la probaré ahora mismo- y dicho eso tocó su marca tenebrosa haciendo que Peter se acercara.

-¿Hay reunión señor?- dijo con voz de rata.

-Sí colagusano, ya llamé a todos los que estaban marcados, te toca hacerlo con los que aún no tienen la marca, mándales mensajes diciendo que les doy 30 minutos para llegar.

Petegrew hizo una reverencia y salió a cumplir con el mandado.

-Snape- dijo Voldemort- tú te puedes ir, ya que cumpliste con tu trabajo, pero antes ¡Cruccio! Esto es para que aprendas a demorarte la mitad del tiempo que te pido.

Snape se revolcó en el suelo, pero ningún sonido salió de sus labios, cuando la tortura hubo terminado, tranquilamente se levanto, se limpió su túnica, miró por última vez a Voldemort y con una inclinación de cabeza se despidió, saliendo inmediatamente del lugar, para poder aparecerse en el bosque prohibido. Llegó a su despacho y se tomó un par de pociones para curarse y otra para dormir sin sueños, ya que hace algunos días no dormía, porque aún lo atormentaba la decisión que había hecho tomar a la chica, por eso despertó mucho más tarde medio desorientado, no sabía que hora era, así que miró su reloj y notó que había dormido más de 24 horas se levantó y se duchó, cuando se estaba saliendo del baño notó que algo se enrojecía en su muñeca y no entendía bien que pasaba, hasta que de apoco en su piel se fue marcando una forma de brazalete. Sentía que algo le cosquilleaba en esa zona, pero no entendía que sucedía. Se miró el brazo unos segundos más y notó que el dibujo ya estaba totalmente delimitado, demostrando una forma que le pareció conocidísima y en pocos segundos se dio cuenta. –Hermione- gimió para sí, y salió corriendo a los terrenos del colegio. No se había dado cuenta antes porque no había preguntado acerca del mecanismo de la joya cuando la había comprado, lo único que recordaba era que el vendedor le había dicho que al regalar la pulsera iba a establecer una conexión con la chica, la que sería una forma de indicarle cuando lo necesitaba. No tenía idea de dónde podría estar ella, menos mal que había hecho un hechizo en la joya antes de regalársela.

Se montó en una escoba y con la varita en mano dijo- brazalete posición- y la varita comenzó a moverse en su palma de la mano indicando la dirección que el hombre debía tomar. Luego de unas horas de viaje el hombre llegó al lugar en el que menos quería encontrar a Hermione, el castillo de Voldemort.


En el castillo Ginny había ido a buscar a su amiga para cenar juntas y al llegar a su habitación lanzó un grito que atrajo a Malfoy, quien al llegar a la altura de la pelirroja se quedó parado unos segundos, luego la tomó de la mano y la llevó corriendo al despacho de Mcgonagall, la pelirroja no entendía que ocurría con Draco, que ni siquiera la había insultado, pero eso decidió preguntarlo después. Llegaron al despacho de la directora y entraron a toda velocidad. La mujer al ver entrar así a un Slytherin y a una Griffindor se alarmó, no se imaginaba que nueva embarrada había quedado entre los integrantes de esas casas que pareciera que serían enemigas de por vida. Decidió que mejor escuchaba, ya que a esa edad ya no quería seguir atando cabos.- ¿Qué pasa- preguntó. Pero cuando Ginny iba a contestar Draco se le adelantó.- Profesora, Herms a desaparecido- Ambas mujeres se miraron sin entender porque Draco usaba ese nombre para referirse a Hermione, pero eso no importaba en ese momento, lo importante era que la chica había desaparecido.

-Vamos a ver como quedó su pieza- dijo Ginny y el trío corrió hasta el lugar. La primera en entrar fue Mcgonagall que al ver el desastre que había, además de un vestigio de una marca de humo verde cerca de la pared reprimió un grito y se amplificó la voz mágicamente- Todos los alumnos deben ir a sus respectivas salas comunes y no salgan de ahí hasta que se de una nueva orden. Sus respectivos jefes darán aviso de lo que ha ocurrido. Cualquiera que sea sorprendido rondando los pasillos de aquí a 10 minutos más, será expulsado del colegio- dicho esto terminó la amplificación y se dirigió a los alumnos- busquen a todos los profesores que puedan y díganles que vengan a la pieza de la señorita Granger- dicho esto ambos salieron corriendo dejando sola a la directora quien empezó a revisar la pieza, dejando todo el desorden tal cual estaba, hasta que al otro lado de la cama encontró una máscara blanco- o por dios- se dijo.- aquí ha habido una lucha-.

Flash Black

Hermione estaba en su habitación, acostada en su cama, habían pasado un tiempo ya desde la discusión con Snape y estaba pensando que haberse unido a Voldemort no había sido una buena idea, el hombre la tenía para sólo torturarla, no le había dado ni una sola pista de algo útil para la orden, además de que se estaba exponiendo constantemente al peligro, y si algo ocurría mal el ministerio la podría tratar de traidora.

Estaba en eso cuando una ave (ya muy conocida para ella) entro por la ventana y le tiró un mensaje, ella lo abrió.

Por orden del tenebroso, todos los que no están marcados deben venir a una ceremonia dónde todos recibirán la marca del señor tenebroso.

La chica vio el mensaje e inmediatamente se asustó, ella ya no estaba tan segura de seguir perteneciendo a los mortífagos y la marca la comprometería con ellos al cien por ciento. Decidió que no iría, ya que mientras estuviera en Hogwarts o podrían hacerle daño.

Esa noche estaba tan asustada que no durmió, aún se trataba de calmar diciéndose que Hogwarts era el lugar más seguro de la tierra, pero ya ni ella se lo creía. Al final se quedó dormida. Despertó unas horas más tarde cuando sintió voces cerca de ella, perezosamente abrió los ojos, pero cuándo lo hizo se arrepintió. Lo primero que vio fue la marca tenebrosa cerca de una esquina de su habitación, y cuando miró al otro lado vio a dos hombres encapuchados y con una máscara blanca, lo que la hizo gemir de preocupación.

Con éste gesto los dos mortífagos se dieron cuenta de que la chica ya había notado su presencia, así que la tomaron y la intentaron llevar, pero la chica comenzó a patalear, pegando en medio de la cara de quién la cargaba, tirando la máscara que lo ocultaba al suelo, y dejando al descubierto a Goyle, la chica asustada comenzó a patalear con más fuerza intentando arrancar, pero el mortífago que aún estaba cubierto le pegó un combo en la cara que la noqueó.

-Acaso no te acuerdas que aprendimos a utilizar un desmaius- le dijo Goyle al otro mortífago- espero que el lord no nos castigue por haberla golpeado.- y ambos salieron sigilosos a la sala común de los prefectos, recorriendo luego todo el camino que llevaba hasta los lindes del bosque prohibido. Al llegar allá el encapuchado miró la hora y luego dijo- cuando yo te diga tomas el trasladador que nos llevará dónde él¡Ya!- dicho esto ambos se agarraron a una lata de cerveza tirada y fueron llevados hasta las afueras de un imponente castillo. –Olvidé traer mi máscara- dijo Goyle al otro mortífago- no me puedo presentar así.

El otro mortífago le iba a contestar, pero por detrás apareció Lucius Malfoy, quién le entrego a Goyle una máscara nueva y le quitó a la chica de encima. –Bueno chicos, buen trabajo, pero ahora yo me la llevo hasta dónde el señor tenebroso, se pueden ir.

El hombre cargó a Hermione hasta la habitación en la que Voldemort se encontraba.

-Lucius, veo que traes a la pequeña traidora- dijo el hombre- Llévala a la celda del sótano, por lo menos hasta que despierte, porque parece que a esos chicos se les pasó la mano.

- si mi lord- dijo el rubio y salió con la chica, al llegar a la celda la dejó y la miró un rato, hizo el máximo esfuerzo para no violarla, si lo hacía, podía tener problemas después con su lord. Le amarró las manos y apoyo su espalda contra la pared, luego salió de la habitación y cerró la celda.

Hermione despertó algunas horas más tarde, estaba toda agarrotada y no sabía porque tenía tan poca movilidad, luego notó que estaba amarrada y comenzó a recordar todo lo que había pasado ese día, e inmediatamente se dio cuenta de dónde estaba, se puso a llorar en silencio, pero en eso alguien se acercó a abrazarla, en ese minuto no le importó saber quién era la persona que le estaba dando apoyo, sólo enterró la cabeza en lo que parecía ser su pecho y siguió llorando amargamente.

Luego de un rato algo la sacó de su llanto, estaban abriendo su celda, con lo que la persona que la abrazaba se levantó y salió corriendo hacia una esquina oscura que había en la celda. Luego la persona que entró fue directo dónde Hermione y la levató, al ver eso, ella supo que lo peor venía, necesitaba ayuda, pero no sabía como pedirla, al final recordó el regalo que le habían enviado por navidad y las instrucciones que este traía, sujeto con ambas manos el brazalete mientras mentalmente pedía ayuda, no sabía quién vendría a rescatarla ni le importaba, total en la carta decía que una mano amiga estaría ahí para ayudarla y ella confiaba en eso.

Lucius, quien era el que la había cargado, la llevó hasta otra habitación donde la petrificó y la acostó en el suelo, luego el hombre se acercó y le dijo al oído- aún te queda espera, traidora. Dicho esto dio media vuelta y salió caminando elegantemente del lugar.

Un rato más tarde la chica fue llevada frente al tenebroso, la dejaron junto a él en la habitación y salieron, dejándolos solos.

¿Por qué, si me juraste lealtad, no hiciste caso a mi llamado?- preguntó el hombre, pero Hermione no respondió, por lo que recibió un cruccio.

-Eres una traidora, yo te acepté a pesar de que eras una sangesucia, me debías obediencia más que nadie.- dicho esto le dio otro cruccio, que la dejo inconciente.

Lucius- llamó el tenebroso- llévala a la habitación donde estaba y déjala ahí hasta que despierte, que tenemos el resto de la conversación pendiente- luego de eso soltó una risa macabra, que le heló hasta los huesos a Lucius.

Fin flash back

Snape descendió cuidadosamente, intentando hacer el menor ruido posible, dejó su escoba escondida en un árbol, y salió caminando. Llegó a la puerta del castillo, dijo la contraseña y entró. Fue pasillo por pasillo revisando que no hubiese nadie para poder entrar sin problemas. Se dirigió directo al sótano del castillo, dónde estaban las celdas. Entró al lugar y con sigilo comenzó a mirar dentro de las celdas. Estaban todas vacías, por lo que se maldijo por haber perdido el tiempo, cuando iba de vuelta por los pasillos, para salir por dónde había entrado, una voz lo distrajo. Desde una de las celdas se había asomado una persona, que al pasar por ahí el no había visto, porque las sombras lo escondían.

¿Quién es usted?- dijo Snape al ver como la mujer dejaba al descubierto su cara.

Soy una auror que se enfrentó a un grupo de mortífagos, por eso estoy aquí, pero seguramente no viniste acá para charlar conmigo, la chica que buscas fue llevada por Lucius hace un par de horas hacia otro lugar. Así que no pierda más el tiempo aquí y valla a buscarla- dijo la chica apremiando al hombre.

Cuando la haya rescatado, vendré por usted, es una promesa- dijo Snape a modo de despedida.

Siguió buscando por los pasillos y llegó hasta los lugares dónde Voldemort solía transitar. Volvió a conjurar el hechizo de brújula y su varita le apuntó hacia una habitación. El hombre con sumo cuidado entró y se encontró a Hermione tirada en el suelo, tenía feas heridas, además de una fea marca en la mejilla. La levantó con cuidado y la sacó del lugar, la llevó por los pasillos que había usado para llegar a donde estaba ella y salió del lugar, le pareció ridículamente fácil sacar a la chica de ahí. Luego fue al lugar donde había escondido su escoba y acostó en ese lugar a Hermione, se sacó su capa y se la puso a modo de frazada a Hermione, luego lanzó un hechizo de ilusión, haciendo que el lugar pareciera absolutamente vacío.

Volvió a entrar al castillo y se dirigió directo al sótano, dónde la auror lo estaba esperando. Entró y llegó a la celda que ella usaba, se acercó y con un complicadísimo hechizo hizo que la celda se abriera y salieron ambos para el pasillo hacia la salida del lugar, pero no contaban con que la noticia de que Hermione ya no se encontraba en el castillo se esparció a la velocidad de la luz entre los pocos integrantes que en ese momento ocupaban el castillo, que eran Peter Petegrew, Lucius Malfoy y Voldemort. Los dos primeros llegaron al momento en que la auror y Snape salían al pasillo principal en dirección a la salida, al darse cuenta de ello, ambos decidieron volverse y encarar al par que los miraba desafiante (en realidad Lucius miraba desafiante mientras Peter tiritaba de miedo), así comenzaron un duelo, y la primera en salir victoriosa fue la auror, que desarmó a Peter antes de que pasaran cinco minutos de pelea, y luego decidió que para que en el futuro no estorbara lo mejor era matarlo, y así lo hizo.

Mientras el cuerpo de la rata caía sin vida sobre el duro piso, Snape y Lucius también estaban en la suya.

-Así que al final resultó ser que nuestro fiel aliado resultó ser la mascota de Dumbledore- dijo Lucius burlón- por lo menos debe estar feliz donde esté de saber que aún siguen haciendo estupideces para seguir su causa perdida.

No te voy a permitir que hables así de Albus, el es la mejor persona que he conocido- dijo Snape apretando los dientes.

Veo que el perrito faldero sigue pensando esas estupideces- dijo Lucius- es mejor que te demuestre que eres patético- dicho esto Lucius mandó una avada kedabra que fue fácilmente esquivado por Snape.

Nunca subestimes a tu enemigo, eso es algo que todos los mortífagos deberían aprender- dijo Snape- ¡sectussempra!

El golpe dio en lleno en el pecho de Lucius, pero eso no fue impedimento para seguir peleando. Siguieron luchando un rato más, hasta que la perdida de sangre de Lucius comenzó a debilitarlo, hasta que cayó al piso, en ese momento sintieron una explosión al final del pasillo y vieron como Voldemort se acercaba, decidieron que ese era el momento de escapar, así que juntos armaron un escudo protector que, mientras corrían, los defendió de los hechizos que Voldemort lanzaba a diestra y a siniestra. Salieron del castillo y corrieron hacia dónde estaba Hermione, comprendieron que no les quedaba mucho tiempo para arrancar, así que apenas llegaron al lugar en que la chica estaba escondida Severus la tomó y subió a su escoba, mientras la auror, a modo de despedida le dijo- tú me ayudaste a salir de ese horrible lugar y yo te voy a ayudar a que limpies tu reputación, gracias- dicho eso desapareció con un sonoro plop.

Snape pateó el suelo y partió a toda velocidad en la escoba, cuidando que la chica no se cayera camino al castillo.

Apenas llegó corrió a la enfermería con la chica en brazos, le daba lo mismo si alguien lo veía rondando por ahí, aunque por lo tarde que era, era poco probable. Entró a la enfermería gritando para que la enfermera llegara cuanto antes, apoyo a Hermione en una camilla y cuando se dio la vuelta vio a Poppy, quien al verlo pegó un grito y trato de correr.

No seas idiota- dijo Snape enojado- Y apresúrate que la chica necesita ayuda, y no te preocupes por mí, ya no soy ni espía, porque Voldemort me descubrió.

Luego de asegurarse de que la chica estaba siendo atendida fue al despacho de Mcgonagall, dónde relató todo lo sucedido a la directora, además habló de la reacción de la enfermera.

Mejor acompáñame a la enfermería- dijo la directora aliviada- quiero saber como se encuentra la señorita Granger, además es necesario hablar con la enfermera, para que no diga nada de ti, todavía.- iba un rato en silencio mientras caminaban, hasta que paró en seco- debo asumir que entre ustedes hay algo, o si no, no entiendo el motivo que tendría usted para regalarle esa joya a la señorita Granger.

Será mejor que mañana hablemos de eso, hoy me preocupa más el estado de salud de Hermione, eso si creo que debe prepararse, porque va a ser una extensa charla- dijo Snape.

Entonces tomo eso como un sí.- dijo Mcgonagall dando por terminada la conversación.

Entraron a la enfermería y fueron directamente a ver a la chica, luego de que la directora estuvo completamente segura de que la chica se encontraba bien, decidió que era hora de dejar un par de cosas claras a la enfermera, entre ellas las consecuencias que le traería si hablaba de más acerca de Snape, y no es que a la mujer le gustaran la amenazas, pero debía cuidar de Snape. Cumpliendo con las órdenes que dejo Dumbledore sólo a ella antes de morir.

Snape se acercó a la cama de Hermione y cerró las cortinas de la cama, no quería que nadie supiese que estaba allí. Conjuró una silla y se sentó junto a la cama de la chica, la miró unos segundos como dormía plácidamente y luego le tomó una mano. Estuvo toda la noche junto a ella cuidándola, sin pegar un ojo en toda la noche, mientras su mente iba a mil por hora, pensando en como sería la vida con la chica, si le perdonaría y además de como sería el como padre.

En la mañana la chica comenzó a abrir los ojos, no entendía lo que pasaba, ya que según ella se encontraba demasiado cómoda como para estar aún en la habitación que Voldemort la tenía, perdida empezó a buscar algo en el lugar, hasta que se fijó en el profesor, que estaba apoyado junto a la panza de la chica. En ese momento comenzó a atar cabos. Estaba en la enfermería del colegio y la persona que la había rescatado, que era quién le había regalado esa hermosa joya era nada más ni nada menos que el hombre que la había rechazado.

Se estiró, ya que se sentía incómoda siempre en la misma posición y al hacer esto el hombre despertó. Levantó la cabeza unos segundos y se la quedó viendo, luego sonrió unos segundos, para luego volver a poner cara de preocupación.

¿Cómo estas?- dijo preocupado.

Bien- dijo ella un tanto cortante.

Creo que debemos hablar- dijo él- Anoche creí que te perdía, no sabes como me preocupe al ver que necesitabas ayuda, y como me afligí más al ver que estabas en el castillo de Voldemort. Sabes, se me pasaron mil cosas por la cabeza y quiero decirte que quiero estar junto a ti. Quiero no tener que preocuparme más al no encontrarte.

La chica sólo asentía y sonreía, cosa que sólo duró hasta que recordó el motivo por el que habían peleado. La decisión que el hombre la había hecho tomar.

Herms- dijo él- dime que no has tomado esa poción. Perdóname por mi error, y dime que aún tenemos a nuestro hijo, porque luego de ésta noche cambié de opinión, quiero ver crecer a mi hijo quiero que lo intentemos, pero dime que aún existe, dime que no me hiciste caso- suplicó el hombre.- Me daba miedo no ser un buen padre, pero anoche me di cuenta que puedo intentarlo, sólo necesito un poco de ayuda.

La chica lo miró seria, lo que fue un mal presagio para el hombre, luego dio vuelta la cabeza y se quedó un rato así. Miró al hombre, pasados unos minutos y comenzó a hablar- lo que hiciste fue feo, me pusiste en una situación que a nadie le gustaría pasar, tuve que decidir pensando en mí más que en mi hijo, menos mal que lo mejor para mí es vivir con mi niño, mal que mal debo asumir mis embarradas, como bruja y mujer responsable que soy. No Severus, no tomé tu poción, es más aquí la tengo- dijo metiendo las manos a su bolsillo y entregándole la poción- y te la devuelvo, no la quiero.- dicho esto la chica sonrió- y si, creo que te mereces una oportunidad de ser padre, después de cómo nos ayudaste sería lo mínimo, además de que te veo muy preocupado y a la vez entusiasmado.

Gracias- dijo Severus besando la frente de la chica, se sentía muy arrepentido, y a la vez extraño, ya que no le importaba demostrar el cariño.

Y sí- dijo ella- ahora no hay pero que valga, los dos espías fueron desenmascarados, ninguno puede volver a exponerse como lo hacíamos antes, además yo pienso que tu nombre pronto se va a limpiar-

Y en un rápido movimiento la chica levantó la cabeza y besó a su ex profesor. Mientras que ambos sentían un revoltijo en el estómago, que querían disfrutar. Querían ser felices mientras que lo peor aún no llegaba.


bueno chicos, ya es muy tarde, así que el próximo capítulo respondo los reviews, bueno nos vemos...

ReViEwS!!!!...