No Ordinary Love


Capitulo 4:

Rápidamente, después de terminada la reunión, Heero se dirigió a su departamento. Apenas despidiéndose de sus dos amigos ya que en algún momento del transcurso de la reunión empresarial se dio cuenta de lo que había hecho. No solo le permitió la entrada a un extraño a su departamento, sino que además lo dejo solo, por horas!

Si todo lo del chico era un truco para poder entrar en el lugar y luego robarle, había tenido éxito. Heero esperaba llegar a su hogar y encontrarse con el lugar vacío, o al menos con varias de sus cosas de valor desaparecidas.

Ni bien estaciono su auto en el garaje del edificio se dirigió lo más rápido que pudo al ascensor, presiono el botón de su piso y ni bien este se detuvo no dio tiempo a que las puertas terminaran de abrirse para salir y llegar a su puerta, la abrió y allí estaba; todavía sentado frente al televisor; el chico. Tenía la mirada fija en el aparato, como si de un objeto mágico se tratara.

Heero suspiro aliviado. Su teoría del engaño había sido errónea. Ahora más calmado, cerró la puerta suavemente, como tratando de no romper el hechizo mágico que el televisor tenia sobre su huésped. Caminó acercándose lentamente al chico; este se dio cuenta de su presencia y giro su rostro para mirarlo directamente a los ojos y le sonrió ampliamente, tal y como lo había hecho la primera vez que se habían visto horas atrás.

Heero se quedo mirándolo fijo, en su cabeza corrían miles de ideas de que hacer en el momento. Hablarle? Sonreírle? Era un momento en el que Heero realmente deseaba tener las cualidades sociales de su amigo Quatre para estas situaciones.

Completamente apabullado por la situación, Heero solo atino a darse vuelta e ir a la cocina. Comida, eso si podía ofrecerle. Heero no era de cocinar demasiado pero no por ello significaba que carecía de talento, raramente, o por no decir prácticamente nunca, tenía invitados a comer. Solo cuando Quatre decidía invitarse junto con Trowa y visitarlo. Que cocinaría esa noche? Luego de pensar unos momentos se decidió por algo rápido. Saco un par de hamburguesas congeladas del freezer y las puso unos minutos en el microondas. Ya habría ocasión de cocinar algo más elaborado.

Luego de unos minutos, las hamburguesas estaban descongeladas y cocinándose sobre una sartén con aceite caliente. Luego de unos minutos las hamburguesas estaban listas, puso una en cada plato y se dirigió al living donde el chico aun seguía mirando televisión. Se acerco lentamente y se sentó en el sillón de al lado. Deposito uno de los platos sobre la mesa, el sonido rompió finalmente el hechizo del televisor y el chico se dio vuelta nuevamente a ver a Heero.

Esa vez en vez de evitar la mirada del trenzado le ofreció el plato que aun tenía en la mano. El muchacho lo miro, lo tomo y se quedo observándolo como si de algo extraño se tratara. Heero, confundido trato de explicarle que eso era para comer. Como las palabras fallaron decidió dar el ejemplo, tomo la hamburguesa que se encontraba en el otro plato y comenzó a comerla.

El chico lo miro sorprendido, como entendiendo el mensaje y también tomo su hamburguesa. La observo detenidamente, como si fuera la primera vez que veía un pedazo de carne entre dos panes. Viendo a Heero y como este comía la suya finalmente se decidió y la mordió. Luego de unos instantes su rostro se ilumino con una enorme sonrisa.

-Te gusta?- pregunto Heero, el muchacho solo respondió sonriendo aun mas. Viendo la respuesta del chico Heero decidió `robar suerte a ver si podía averiguar algo más de este extraño chico. –Tu nombre?...cuál es tu nombre?-

El chico solo lo miro aun sonriendo. Aparentemente no entendía nada de lo que Heero le había dicho y solo sonreía por que la hamburguesa le parecía deliciosa.

-Esto va a ser difícil….- se fijo a si mismo Heero, mientras observaba como el muchacho terminaba de comer su hamburguesa.

(x) X (x)

-Así que…- dijo Quatre, mientras él y Trowa volvían a su hogar en auto luego de un largo día de trabajo. -¿Qué era eso que tenías que contarme…de Heero?-

Sin sacar los ojos del camino Trowa comenzó a contarle a Quatre lo que sabía.

-Se lo llevo a su departamento.- dijo Quatre sorprendido.

Trowa asintió.

-Increíble- dijo Quatre aun sorprendido.

Ambos pasaron el resto del viaje en silencio, la mente de Quatre llendo a muchas revoluciones por minuto pensando en las posibles razones por las que Heero, siendo tan reacio a conocer gente nueva, había hecho eso.

-Quizás esto sea bueno…-

-Probablemente- contesto Trowa, -no es fácil para él, no después de todo por lo que ha pasado.-

-Quizás…- dijo Quatre, aun pensativo, -se sintió identificado con el-

Trowa asintió, -es lo más probable. Veremos qué pasa mañana. Ahora solo quiero descansar.- dijo, mientras se quitaba la corbata y entraba al living de la casa.

(x) X (x)

Después de comer Heero fue a la cocina y lavo los platos. Preparo en uno de los sofás una almohada con unas sabanas para que el chico durmiera allí. Después de varios minutos y valiéndose de señas pudo hacerse entender y el chico se quedo en el sofá de tres cuerpos. Dejándolo sentado en el sofá Heero se fue a dormir a su habitación.

El cansancio de un día tan extraño y ajetreado hizo que Heero se durmiera al instante en el que se acostó en la cama.

Varias horas después Heero se despertó. El sonido de la lluvia, el viento y los relámpagos lo despertaron. Una tormenta estaba en pleno azote. Dando un par de vueltas en la cama Heero intento volver a dormir, pero un sonido le llamo la atención. Era como si alguien estuviera quejándose.

Inmediatamente Heero se levanto de la cama y salió de su cuarto. Se dirigió al living y allí el muchacho estaba sentado en el sofá. Acurrucado con la cara escondida ente sus rodillas. En ese instante un trueno azoto los cielos y el chico se sobresalto, sollozando de miedo. Heero se acerco a él lentamente, tratando de no asustarlo aun mas, se sentó junto a él y le toco el hombro suavemente.

El chico levanto la cara de entre sus rodillas y Heero pudo ver las lágrimas y la expresión de terror en el rostro del chico. Sin dudarlo este se abalanzo sobre Heero, tal y como lo había hecho la primera vez que lo vio, abrazándolo y escondiendo su rostro en el pecho de Heero.

Conmovido por la situación Heero lo abrazo.

-Sssshhhh….- Heero intento calmar al muchacho, -sé cómo te sientes…yo también le temía a las tormentas cuando era niño.- Susurró.

Otro trueno, más fuerte que el anterior rugió por los cielos, haciendo que más lagrimas cayeran de los ojos del chico y que abrazara con más fuerza a Heero. Este respondió abrazándolo con más fuerza.

-Está bien- le dijo, mientras lo abrazaba y se acomodaba en el sofá, -me quedo aquí contigo…-

Tbc...