Capítulo 3: ¡Qué Vergüenza!
– ¡Buenos Días Bella! Levántate, tenemos que ir a comprarte un bonito vestido.- me despertó Jess entrando a mi dormitorio.
– UHM… Déjame dormir Jess- me tapé lo que más pude con las sábanas, ocultando mi cabeza con ellas.
– Ah… entonces no vas a ir donde Edward.- la voz de Ángela me despertó por completo.
– ¡Edward!- grité emocionada y asustada al recordarlo, lo que provocó las insistentes carcajadas de mis amigas.
– No lo puedo creer, tienes una cita con Edward Masen y te olvidas de él.- Ángela seguía riendo de mi despiste.
– Ya chicas, no importa ¿qué hora es?- pregunté para cambiar un poco el tema.
– Tranquila son las 9…- me trató de calmar Ángela con la voz. ¿Tan ansiosa me veía?
– No sé cómo puedes dormir tanto- se quejó Jess de mi, supongo, cara de sueño.
– Bueno pues estoy con el "San Andrés", así que estoy más cansada y adolorida; más de lo normal.- admití a mis amigas.
– Uf…. Qué lástima así ya no podrás tira….
– ¡Jessica! Qué horror acaso no puede ser simplemente amiga de Edward.- Ángela interrumpió lo que, para mi desgracia, yo ya sabía que diría Jessica y ¡cuánta razón tenía!
– Uf…sí, claro Ángela. Sé realista ¿Si pudieras salir con Jasper y él te besara, solo estarías de manitas sudadas?- como Ángela no respondió, Jess continuó – Ya ves, no sé porque Bella no puede aprovechar.
– Yo no soy una aprovechada Jess, además, no creo que exista esa situación.- me defendí de las palabras de Jess. Yo no era ninguna aprovechada.
- ¿Y por qué no?- preguntó Ángela con curiosidad.
– Pues seamos realistas, pues él, es Edward Masen y yo la simple Isabella Swan.
– Ay…Isabella quizás seas una simple chica normal, pero eso no quiere decir que no merezcas a alguien como él.- las palabras de Jessica me dejaron pensando, puede que tenga razón, pero no lo sé. Es mejor no hacerse ilusiones.
– Jess tiene razón Bella, quizás seas una chica común, pero tu personalidad es muy valiosa….- Ángela me veía de forma maternal, siempre tratando de hacerme sentir bien.
– Además, no se aburrirá, pues tus accidentes son interesantes- Jess siempre tan ocurrida.
Eso no la libró del almohadazo que le di, causando que dejara de reírse de mí y de paso ocasionando así, una corta guerra de almohadas, como cuando éramos niñas.
– Bueno chicas, vamos de compras, que realmente lo necesitas – Nos apuró Jess mirándome exclusivamente a mí.
– No estás insinuando nada de mi ropa verdad – entrecerré mis ojos mirándola, tratando de intimidarla y que no se pusiera, como tantas otras veces, a insultar mi armario.
– Ay… vamos a que desayunes pronto para ir – Ángela interrumpió nuestras miradas cambiando el tema.
–¿Ustedes ya desayunaron?
– Claro que sí Bella, no somos tan dormilonas como alguien en particular- me contestó Jess sonriendo, obviamente se refería a mí.
Entre risas tomé rápidamente mi café y fuimos en metro a la zona centro de la ciudad, específicamente al local que manejaba Jane, prima de Ángela, que empezaba su carrera como diseñadora. Aunque, personalmente, sus diseños eran algo extremistas y radicales para gente bonita. Esperaba que tuviese algo para mí no tan alocado.
– ¿Estás segura que… bueno tendrá algo informal y no tan…ostentoso? – pregunté insegura.
– Sí, debe tener algo con clase e informal a la vez- respondió Ángela-Chicas, tengan algo de fe en mi prima.
– No, si eso lo sabemos…creo –murmuró Jess.
Al llegar, me di cuenta que la tienda tenía un estilo gregoriano. Nos recibió Jane que realmente se la veía feliz luciendo uno de sus modelos.
– ¡Hola chicas!, ¡Cuánto tiempo sin verlas! – Jane apareció con una risa muy amplia.
– Hola Jane –saludó Jess.
– Hola prima hermosa-esa fue Ángela, saludando a su querida prima- Ya ves, aquí estamos, viniendo a ver uno de tus diseños para ocasiones especiales –
– Uhm… ¿Y puedo saber para quién es la ocasión y el tipo de fiesta? – preguntó Jane mirando a cada una de nosotras.
– Es para mí Jane- respondí- voy a tener una reunión informal con un chico especial.
– Vaya querida, pues tenemos que encontrar algo para ti por tu talla superior, ya sabes generalmente vienen más rellenas.
El comentario de Jane me molestó un poco. A veces creía que era agradable como Ángela, pero sin querer podía herir al resto. Es, como diría mi madre, "Un arma de doble filo".
Al entrar, me di cuenta que los imparables viajes de Jane alrededor del mundo, han influido bastante en sus diseños.
Como parte de la decoración, tenía detrás del mostrador fotografías de todos los países que ha visitado Roma, Grecia, París, Brasil, Italia, Rusia, Colombia, Ecuador, España y un sin fin de muchos más.
– Zafrina ven por favor – llamó Jane a alguien que estaba tras un puerta, lo que supuse debía ser la bodega
– Ella las atenderá más tranquilamente- dijo a nadie en particular para luego dirigir la vista a Ángela
- Ángela, prima querida, voy a ver cómo están las nuevas prendas – regresó a verme muy dulce
– Isabella, toma lo que desees, te lo obsequió. Zafrina, es gratis todo ¿Ok?, Se me cuidan – y tras un casi imperceptible movimiento de su mano, Jane se fue dejándonos solas con Zafrina.
– A veces tu prima me da escalofríos…– Dijo Jess mirando hacia el lugar donde anteriormente estaba Jane.
– Si lo sé, pero la sangre es sangre, además, nos dejó gratis tu vestido Bella.
– Pues sí, pero no me sentiría cómoda – reconocí mirando a Ángela, haciéndole notar mi incomodidad respecto a esto.
– Es rara…– dijo Jess mirando a Ángela – Mejor vamos a otra tienda me da mala espina.
– Estás hablando de mi prima – acuso Ángela.
– Disculpen, pero ya se decidieron por algo – preguntó la chica que Jane había llamado hace un rato, Zafrina.
– ¡Oh! Tú debes ser Zafrina – Se notaba que era una chica sudamericana por su acento –Mucho gusto, soy Bella y ellas Ángela y Jessica.
– Mucho gusto, ¿Hay algo que les guste?- nos preguntó Zafrina luego de responder a mi entusiasta presentación.
– Bueno, pues busco algo sencillo, sin mucho adorno. Algo informal.- le respondí mientras echaba una leve mirada alrededor, para ver si encontraba algo que se asemejara a lo que buscaba.
– Bueno señoritas, síganme por favor – nos pidió Zafrina amablemente y la seguimos.
Miré una gran cantidad de vestidos, pero ninguno me convencía, eran o muy extravagantes, elegantes y/o extraños algunos. No encontraba nada, pero Jessica y Ángela insistieron en que tomase un vestido blanco muy hermoso con un lazo bajo el pecho que serviría para una tarde de coctel.
– Bueno me llevo este – dije finalmente tomando el vestido blanco que decían mis amigas.
– Uhm…un conjunto hermoso. Ciertamente será la envidia –Alabó Zafrina.
– Sí claro –No pude evitar una risita y algo de sarcasmo en mi respuesta.
– Es la verdad señorita, además ningún hombre se resistiría a un alma noble –
Su honestidad se transmitía en los ojos, era una muchacha muy agradable con un gran futuro, pues resulto ser la mano derecha de Jane según me di cuenta.
– Bueno chicas vámonos pronto, que se te va a hacer tarde Bella – acotó Jess mirando la hora en su reloj.
– Sí, vamos pronto –apoyó Áng.
– Disculpa-me habló Zafrina- toma esto, me parece que te va a servir.
Me entregó una cajita pequeña, que contenía un pequeño juego de costura para cartera. No le di mucha importancia y traté de pagar el vestido, pero Jane había hecho jurar a la cajera que no tomase mi dinero. Al llegar a casa tenía que resolver rápidamente mi problema de vestuario.
– Y ahora que me pongo- empecé a desordenar mi armario tirando todo encima de la cama.
– Ya sé, como es algo informal ve con la falda jeans que tienes, la blusa blanca y con las botas, los accesorios te los damos entre Angy y yo – aconsejó Jessica.
– No lo sé, la falda ya me debe quedar un poco alta – dije algo insegura de que ese fuese el atuendo correcto.
– Mejor, así dejas ver un poco de piernas querida – dijo Jess con una sonrisa.
– Bella no está tan alta, mejor pruébate el conjunto para verlo– acotó Ángela pasándome la ropa para que me la pusiera.
– No, ¡definitivamente no me voy con esto! – apenas cubría la parte media de mis muslos y eso en mí, que uso faldas hasta los tobillos, no era algo decente.
–No exageres Isabella– amenazó Jess.
– No está tan mal Bella, míralo es algo seductor –dijo Ángela en tono neutro.
– ¡No! – era mi respuesta definitiva.
– Ya lo veremos – Jess volvió a amenazarme con la mirada.
Ángela siempre fue la sensata y tranquila comparada con Jess, pero a veces sacaba a flote su lado "sexy" y dos contra una no siempre resulta conveniente pues a pesar de mis quejas estuve saliendo con Angy y Jess vestida con falda. Al tomar el taxi me despedí de ellas.
– Nos cuentas a lo que llegues – Se despidió Jess.
– ¡Nos llamas cualquier cosa! – escuché la voz de Ángela decir cuando el taxi ya partía.
Mis amigas eran únicas a veces. Mientras llegaba al hotel, agradecía que Jess no me hubiese maquillado como quería, por lo menos en ello era aún yo y aunque estaba aparentemente tranquila mientras nos acercábamos al hotel, sentía mis rodillas temblar y si sumamos las botas de taco, no ayudaba mucho.
Pagué al taxista y como pude entré al hotel, donde me estaban comiendo con la mirada algunos hombres.
"Estúpida yo por venir así" me maldije mentalmente mientras caminaba a la recepción donde me atendió un chico, Garrett, según decía su etiqueta.
–Buenas tardes señorita ¿en qué puedo ayudarla? – Este también me desnudaba con la mirada.
– Vengo a una reunión en el departamento 502- respondí algo incómoda por su mirada.
– Está bien señorita, espere un momento y la anunció. Mientras tanto, puede esperar en el salón ubicado allá, – me señaló al lado derecho, el salón era un poco reservado para la vista, me dirigí sin apuro alguno, en el fondo había un espejo muy grande donde observé mi reflejo y no pude evitar soltar una carcajada, pues de inmediato vino a mí la imagen de una chica vaquera, sólo me faltaba el sombrero y un caballo para hacerlo más real.
Cómo el muchacho no me llamaba me paré delante del espejo tratando de tener determinación y autoestima alta, es más, ser una verdadera chica rebelde por primera vez en mi vida así que para matar el tiempo me puse en varias poses frente al espejo riéndome de mí misma, después me senté por si alguien venía.
– Señorita, el señor Masen le pide disculpas, pero tendrá que esperarlo aquí en el salón un momento. Bajará lo más pronto que pueda – Garrett ni siquiera se dejó sentir en su llegada por lo que me sobresalté ante su aparición.
Saqué mi Mp3 y me puse a escuchar a Man I feel like a woman de Shania Twain, eso me animó mucho para ser sincera, luego pude escuchar a las Pussycat Dolls con I don't need a man. Cerré la puerta del salón para que no vieran mi explosión de adrenalina en acción y me puse a cantar con mi mp3 como micrófono, al mirarme en el espejo me di cuenta que no bailaba mal, eso me animó.
Luego sonó Hush Hush y seguí con mi juego esperando que no llegara alguien, pues bailaba tratando de ser sexy, una vez que acabé me hice una reverencia yo misma y cuando escuche varios aplausos detrás del espejo del fondo, eso definitivamente me asustó y caí de pompis frente al espejo.
Miré bien el espejo, esto debía ser definitivamente una broma de mal gusto, me levanté y acerqué, golpeé el espejo con curiosidad y escuché una carcajada salir de ahí.
– Dios me estoy volviendo loca– recordé la película espejos siniestros y un escalofrío me recorrió toda. Empecé a retroceder asustada viendo mi reflejo y comencé analizarme en voz alta
– Esto es una alucinación, nada es real, piensa Bella, no seas irracional – dicho esto choqué contra algo, o alguien que me sujetó mientras di un grito muy fuerte y viendo únicamente unos ojos verdes e intensos antes de cerrar mis ojos.
Tuve un sueño extraño durante el cual me querían matar seres extraños que salían de los espejos, definitivamente mucho terror de Hollywood estaba afectando mi cabeza.
En eso escuchaba levemente voces a mí alrededor
–¿ Ella está bien?– Era la voz de una mujer algo aguda
–Oh Emmett eres un estúpido como le hiciste eso– escuche un golpe y quejarse al supuesto Emmett
– ¡Ay!...No fue mi intensión, pero hubieras visto como bailaba la chica y no pude evitarlo ya me conocen chicos –
–Emmett si le pasa algo te juro que no vivirás para contarlo– esa era definitivamente la voz de Edward
– No te preocupes Edward ella estará bien–
–Pero esta pálida Carlisle–
– Si es verdad parece un vampiro – Era una voz más grave de hombre.
–Samuel cállate, aunque más bien parece que le lanzaron harina…jajaja…ay!! Rose deja de pegarme.. – otra vez el sonido de golpes sin delicadeza alguna
–Y tú deja de decir babosadas, además mira le está regresando el color–
No quería preocuparlos más de lo que ya se escuchaban, aunque no los conocía eso los hacía buenas personas.
– Oh…Isabella estas bien – sentí como dos fuertes brazos me sostenían y el inconfundible olor de Edward, era tan reconfortante y le devolví el abrazo, escondiendo mi rostro en su cuello.
– Estoy muy bien gracias– en eso miré a mi alrededor, vi a varios actores y actrices famosas, ok eso era intimidante y excitante a la vez.
En eso se nos acercó la carismática Alice Brandon que me miraba muy divertida provocando queEdward me ayudase a levantarme – Hola soy Alice y ellos Rosalie, Emmett, Samuel, Jasper y Carlisle en persona– Ok ver a tus ídolos cara a cara te dejaba un poco ida.
– Eh…soy Isabella Swan, pero preferiría que me llamasen Bella sino es mucho pedir – Todos me miraban atentamente como examinándome y eso incomodaba un poco.
– Bueno como estas mejor podemos ir a comer pronto no es así Eddie– Emmett era más intimidante en persona aunque parecía un niño cuando movía sus pestañas tan graciosamente.
– Cállate Emmett – Edward le hablaba entre dientes.
– Disculpen, pero ¿qué paso exactamente? – Quería saber si ellos me habían jugado una broma o realmente había fantasmas.
Jasper se me acercó sonrojándose un poco – Pues verás lo que pasa es que bajamos por una puerta secreta detrás del gran espejo en esa sala…tu sabes precauciones para los famosos y bueno tu… Emmett y yo– Le costaba decir que había ocurrido y mi imaginación ya mostraba donde estaban las fallas por lo tanto mi sonrojo ya se presentaba la pregunta era ¿Desde qué momento me vieron?.
– Hay te complicas demasiado Jazz– Emmett me miro muy divertido con la situación– Mira llegamos en plena lección de baile y canto, como él no quería interrumpirte y yo disfrutaba el espectáculo gratuito nos quedamos ahí, no pude evitar aplaudirte pues bailas muy bien y desde ahí comenzó todo. – Yo estaba tan roja como un semáforo – Apuesto lo que quieras que creíste en fantasmas…jaja–
Me sentía estúpida, pero era la verdad y de la vergüenza no pude evitar mi tartamudeo – S..si.. la..ver..dad– Nunca pensé estar tan roja frente a una situación así.
El que todos incluyendo Edward se estuviesen riendo de la situación no me ayudaba mucho – Lo siento, pero me parece gracioso– aunque veía que estaba haciendo esfuerzo por no reír y lo disimulaba con una tos fingida.
– Y bueno Edward, porque no presentas amigas así más seguido – Samuel me miraba muy feliz y se acercó mirando mis ojos – Tienes los ojos más hermosos que he visto–
Edward enseguida paro de reír y colocó su mano en mi cintura – Bueno Samuel lo pensaré – No sabía exactamente si eran celos o algo así, pero me gustaba su posesividad.
Escuche como Emmett le susurraba a Jasper – ok ya esta fichada es una lástima yo también me la echaría encima–
Al parecer Edward también lo escucho pues lo miró fulminantemente – ok hermano tranquilo no hago nada – Emmett teatralmente alza sus manos en rendición y salió de la habitación seguido de Samuel que me guiño un ojo.
– Lo voy a…– Miré divertida a Edward – Lo siento Bella, pero mis amigos me sacan de casillas siempre tratan de abalanzarse sobre mujeres– Si…las palabras mágicas..Eso era para él una mujer más, la prensa decía que era un verdadero caballero defensor de las damas y ahora en persona lo comprendí mejor. Alice aclaró su garganta.
- Vaya veo que Edward no se imaginó que haríamos una fiesta laboral – La miré confusa, pero al percatarme de su vestimenta me di cuenta que desencajaba totalmente con lo "informal" y Carlisle junto a Rosalie vestían para una ocasión un poco especial, de inmediato miré a Edward que se excuso.
- Mírame yo también no sabía nada – y tomé su palabra, pero definitivamente no debí haberlo hecho pues estaba informal sin dejar la elegancia de lado, cosa que yo carecía con mi ropa.
- Isa…perdón Bella no te preocupes, ven te daré un vestido que tengo aunque te quedará un poco alto – Alice prácticamente me arranchó de los brazos de Edward, que soltó un gruñido bajo – No te preocupes no te dejaré sin novia Edward – mientras Alice rodaba los ojos, Edward se puso rojo dándonos la espalda y yo también avergonzada salí de la habitación, teniendo que cruzar la sala vi a varias personas que aparecían en la película y otras que no conocía, con ropa un poco extraña además tuve que tener cuidado pues Alice me llevaba prácticamente volando.
- Bueno siéntate aquí y déjame busco el vestido perfecto- Alice me dejó frente a una cama, y entro en una puerta, mi curiosidad me ganó y casi caigo de nuevo pues me di cuenta que el armario era por lo menos el triple de grande que la habitación, con mi boca más que abierta entre despacio viendo en los percheros donde estaba todo arreglado, en el fondo habrían más de 100 pares de zapatos de todo tipo y bolsos junto a millares de accesorios.
- Veo que te gustó mi armario – como pude cerré mi boca y la miré incrédula mientras ella seguía revisando los vestidos que tenía ahí.
- Lo encontré!! – me miró detenidamente y se acercó poniendo frente a mí un lindísimo vestido color negro y falda blanca (Foto perfil), era hermosísimo, además de ser exactamente igual al que usó la protagonista de la película Tanya Denalí – Cómo verás afuera es una fiesta temática muy discreta referente a nuestra película, en el jardín se aprecia mejor eso, pero este vestido me lo dieron cuando acabé de filmar y creó que te quedaría de maravilla – solo moví mi cabeza negativamente sin ánimo de ofenderla, pero era algo suyo sin estrenar y me lo pensaba dar.
-¿Porqué es muy bonito?...No te gusta…si quieres puedo ver otro – Ella estaba algo herida se le notaba en la mirada y es lo menos que buscaba.
Muy tímida y realmente apenada trate de arreglar la situación – No!!... no es que no me guste ni mas faltaba, pero tú no te lo has puesto y creó que sería muy abusivo de mi parte aceptarlo – La vi a los ojos para convencerle de mi honestidad.
- hum….- Me regaló una sonrisa enorme – Edward tenía razón sobre ti – eso me dejo muda no esperaba esa contestación, y peor Edward había hablado sobre mí!! Y no sabía si para bien o mal…. – Bella… el problema es que no lo eh usado verdad – solo asentí sintiéndome estúpida frente a la situación.
- Pues bien cómo Edward me ha dicho eres un poco cabezota y la verdad no tenemos mucho tiempo para discutir lo solucionaré – la miré confusa cuando entro en una puerta al costado del ropero, pero a los pocos minutos salió puesta el vestido y descalza – Mira solucionado, me lo puse ahora si no hay pretextos- No pude replicar nada pues entro y salió cambiada de nuevo a una velocidad increíble.
- Ahora vístete o yo misma te lo pongo tu escoge – Su mirada y risa decían que hablaba muy enserio así que rodé mis ojos y me metí resignada, al ponérmelo me sentí realmente hermosa, salí y me miré en el espejo, parecía hecho a mi medida.
-Oh!!...guau….estas preciosa realmente – Giré y tenía que admitirlo me quedaba el vestido – Bueno ahora te maquillamos un poco y el cabello para que quedes perfecta.
- No creó que haga falta tanto – no me gustaba estar muy maquillada, pero no fue precisamente Alice quién me contestó sino Rosalie que venía con unos hermosos tacos en la mano – No señorita todo debe ser perfecto, además la madre de Edward vendrá y no queremos dar mala impresión a la suegra verdad Bella – iba a responder pero la palabra suegra me trastornó.
- Chicas, Edward es mi amigo no veo por que me lían con él tanto – no era que no quisiese, pero prefería ver la realidad a soñar despierta, pero no creó que ellas tuviesen la misma apreciación pues Rosalie prácticamente me sacaba los ojos con la mirada.
- Bella, por primera vez en más de 18 años que conozco a Edward lo veo tan feliz e ilusionado con alguien, así que si no lo quieres de la misma forma te agradecería que se lo informarás – su enojo era evidente y Alice tenía que complementar su ataque – Bella no eres una mala persona en los segundos que te conozco y créeme se reconocer a las personas, pero puedo cambiar de opinión-
Tomé aire para calmarme y asimilar la información – Miren no es que no me guste Edward – ambas se relajaron un poco – Pero soy realista soy una más de las tantas mujeres que conoce y no precisamente me destacó por mi belleza o clase social o algo por el estilo – ambas se miraron confusas y se echaron a reír, la verdad yo no entendía el chiste.
Cuando Rosalie se calmo me hablo – Exacto Bella, tu eres especial incluso con nosotras – seguía sin entenderla y miré a Alice pidiendo una traducción que llego inmediatamente – Bella a nosotros siempre nos tratan como que fuésemos extraterrestres o algo por el estilo, la fama que tenemos sigue nuestras vidas constantemente y sin decir que generalmente las personas creen que somos un personaje que interpretamos más no un ser humano normal.
Rosalie se acercó y tomó mi mano – Exacto, o buscan beneficiarse a través de nosotros, pero tú nos tratas como lo que somos, personas normales y eso es lo que Edward aprecia especialmente después de tu trato ayer -
- Edward les ha hablado de mí – estaba bastante nerviosa, se notaba que ellas lo querían mucho y lo que Edward les hubiese hablado afecto su apreciación hacia mi persona.
Rose solo sonrío antes de contestar – Mira como te dije conozco a Edward hace muchísimo tiempo, incluso antes de su fama y aunque no puedo decirte que nos contó – señalo a Alice que la miraba con complicidad
– Pues déjame decirte que realmente has tocado una parte sensible en su corazón, tanto que tendría miedo que lo hicieses daño, pero ahora que te conozco sé que no lo harías, además como lastimarías a alguien que conoces hace mucho tiempo – ¿Yo conocía a Edward antes?.
- Perdón, pero yo no lo conozco hace mucho es más son exactamente 3 días contando con el de hoy – estaba confundida. Rosalie me guío frente a la peinadora – siéntate mientras te arreglamos te lo recordaré – Mientras se dedicaron a maquillarme y peinarme presté atención al relato de rose al igual que Alice al parecer.
- Edward es hijo adoptivo de los Masen, él antes vivía con su madre Bree una joven que conoció a tus padres Bella que si no recuerda mal Edward se llamaban Charlie y Renné Swan – ok estaba en shock, o me habían investigado o realmente había conocido a Edward, pero ¿Dónde? Y el nombre de Bree sonaba en mi cabeza
– ella trabajo de niñera tuya cuando eras una bebé hasta que cumpliste los 4 años y medio – A Rosalie se le iluminó la mirada y una sonrisa apareció en su rostro
– Edward dice que siempre fuiste propensa a los accidentes – cerré mis ojos para tratar de recordarlo, pero nada aparecía en mi cabeza
- Bella eras muy pequeña para tal vez recordarlo, pero Edward no, tenía ya los 9 años cuando se fue con su madre.- la miré tratando de analizar las palabras y recordé una vieja fotografía que mi madre tenía de mi junto a un niño de cabello desordenado y ojos verdes, pero no se parecía mucho al hombre que era ahora, aquel pequeño era muy delgado y de mirada triste en la foto, sostenía mi mano con firmeza y en mi se notaban los ojos hinchados signo de llanto
– Bella!!... – no me percaté que Rosalie había seguido hablando.
- Perdón ¿Qué me decías? – Traté de no parecer grosera por mi despiste – ay …¿Bella en qué pensabas? – No quería contestar la pregunta de Alice, pero eso sería mal educado de mi parte – en una foto que tengo de unos 4 años junto a un niño de más o menos los 9
Rosalie pensó un momento y hablo – ah!! Si eh visto esa foto, Edward me contó que fue tomada el día que se fueron de tu casa, ahí te había robado el primer beso…bueno si a eso lo consideras beso pues sino estoy mal compáralo con los actuales y verás la diferencia….jajaja..- El comentario de Rose me hizo sonrojar un poco además de saber que Edward si se los había contado.
- Bueno, bueno…es excelente recordar, pero el tiempo es oro chicas y ya estas completamente lista Bella que te parece – Alice me sacó de mi sueño, para entrar en otro realmente no me reconocía en el espejo
– Guau…chicas gracias no sé qué decir – ambas sonrieron, ni yo me reconocía mi cabello largo y algo rebelde era ahora una cascada de ligeros churos que enmarcaban mi rostro y el maquillaje era tan sutil y natural que no me incomodé para nada, parecía una princesa cumpliendo así mi sueño de infante
– con un gracias es más que suficiente, ahora vamos deprisa que Edward es muy impaciente a veces – Alice de nuevo me empujo un poco hasta que llegamos al salón donde se reunió con sus colegas, al igual que Rosalie dejándome sola por un instante.
- Hola – escuche que alguien me saludaba así que miré a mis espaldas y vi en persona a Tanya Denalí junto a su famosa hermana Irina que era una modelo reconocida aunque se rumoraban cosas feas de ella – Soy Tanya y ella es Irina Denalí – tomé sus manos alegre mente – Soy Isabella Swan mucho gusto, es un verdadero placer conocerlas.
- Si claro – Irina me vio despectivamente antes de hablarle a su hermana
– Tanya iré a ver a Edward, se que estará feliz de verme nos vemos por ahí – una punzada de celos me recorrió el cuerpo….¿Feliz de verla? Si claro….era una engreída..Oxigenada…
- Uf… siento que mi hermana sea así, pero ya no tiene remedio, espero sepas disculparla – Tanya parecía una persona amable así que acepté sus disculpas, en la tarde vi varias veces a Edward mientras conversaba con algunas personas, me presente con ayuda del resto de chicos que ya me conocían, fue amena la conversación, Parecía que cada vez que Edward o yo buscábamos la manera de acercarnos alguien se interponía. Lo bueno fue que conocí a Elizabeth y Edward Masen padre, eran unas personas sumamente agradables.
Cuando me di cuenta era ya tarde y llame a las chicas para que no se preocupen asegurándoles que iría en un taxi a casa no sin antes llamarlas apenas saliese de ahí cosa que Jess como siempre puso en duda.
- Bueno al fin creó que puedo estar contigo un momento – Edward se acercó al barandal junto a mí que estaba viendo la ciudad.
- Creó que debo irme, ya es muy tarde – traté de sonar normal no muy decepcionada como realmente estaba, Edward me miró a los ojos con una emoción un poco extraña.
- ¿Estás segura que debes irte? – sus ojos eran pozos sin fondos en el que fácilmente uno caía.
- Si debo irme- Edward me miró muy detenidamente hasta que se acercó para darme un casto beso en los labios, en eso me di cuenta que estaban fotógrafos en el edificio de en frente.
- Edward, hay camarógrafos no creo que quieras que te vean conmigo – la realidad era esa, él necesitaba alguien que a su lado no opacará su imagen, alguien tan hermoso como Rosalie, Tanya o la misma Irina, él iba a protestar, pero entre rápidamente al salón.
- Bella has visto a Edward? – Alice me miraba expectante, pero solo le señale la dirección con mi mano antes de hablar
– Alice ¿Me puedes prestar el baño? – me iba a responder cuando guardo silencio un momento antes de hablar.
- este sí, mira entra a esa puerta es la habitación de Edward ahí hay un servicio – Iba a protestar, pero me ganó
– El mío está ocupado y el otro se daño hace un momento así que lo siento, ya regreso voy a hablar con Edward un minuto.- salió disparada en la dirección que le di y no tuve más remedio que ir pues necesitaba refrescarme un poco.
Entre sin detenerme a mirar la habitación, cerré con seguro la puerta, me moje la cara un poco, al igual que el pelo además del cuello, me refresque y me di cuenta que ahí estaba la ropa de Edward, había una camiseta negra, la tomé y la levanté, él imaginármelo puesto aquello me hizo hiperventilar
– Señor, demasiado estrógeno liberado – en eso Edward golpeo la puerta de la habitación.- Bella ¿estás bien? -
- Si Edward salgo en un momento.- me gire para colocar en el puesto la camiseta, pero sin querer arrogue un frasco que había cerca era la loción de afeitar de Edward, además al revisar el frasco había sido un regaló de su madre
– Y! ahora que hago…piensa Bella, piensa – había una pequeña botella sobre el resto de botellas en la repisa, la tomé y parecía normal por ello le puse en el frasco y salí rápidamente de la habitación, encontré a Edward recogiendo algunas cosas
– ehm…Edward creó que debo irme – señale la puerta y el sonrió triste, me miró de pies a cabeza y levanto una ceja al ver mis pies.
- Este… Bella no creó que quieras llevarte eso- miré a mis pies y no vi nada raro, entonces voltee mi pie derecho y tenía una lindísima cola de papel higiénico pegado a mi zapato. Roja como pude tiré del papel y fui a dejarlo nuevamente en el baño, pero al girarme para salir mi estabilidad se perdió y la camiseta negra de Edward voló al lavamanos cayendo de nuevo el frasco sobre este, seguramente la tapa de ese frasco era fallona, maldije internamente, pero no estaba preparada para lo que vi.
La camiseta estaba descolorida, aquel frasquito raro había tenido desinfectante o algo así , sin querer se me escapo un gritito al pensar las consecuencias de mi supuesta "solución", saque el frasco de mi perfume y lave muy bien el de Edward, vacié literalmente mi frasco sustituyendo por lo menos por un momento el contenido catastrófico, para mi suerte Edward no había aparecido por ahí, así que oculte en el fondo del canasto de la ropa sucia la camiseta, para mí todo era realmente vergonzoso y la cobardía primaba en estos momentos.
- Edward ahora si me voy, disculpa las molestias que te he hecho pasar – Edward me miró herido por algo eso era palpable, pero no veía mejor solución.
- Esta bien, no has sido una molestia en ningún momento y no te preocupes te dejaré en casa- su mirada se volvió distante, seguramente sería por su ego herido, pero trataba de convencerme que era lo mejor para ambos.
– No te preocupes me voy sola, adiós – sin más salí en dirección al fondo del pasillo donde vi los elevadores, pero él me siguió
Estuve un buen rato parada aplastando el botón del ascensor, pero no apareció así que decidí ir por las escaleras, Edward me siguió en silencio tal vez estaba meditando así que tampoco hable, lo que no esperaba era que fuesen 27 pisos los que tenía que recorrer, mi ventaja era que era para marcharme , y Edward por fin hablo
– Bella puedo acompañarte si deseas no hay… - no lo deje acabar
– No tranquilo déjame aquí sola ya espero yo un taxi – Se mordió el labio, pero asintió con la cabeza y antes de irse me dio un beso que me dejo helada, antes de reaccionar ya había salido en dirección al hotel así que estuve en la calle espiando que pasase un taxi, pero no fue así, el encargado de la puerta me miró extrañado.
- Disculpe señorita, pero no debería estar en las afueras a estas horas- era un hombre robusto y mayor que me recordó por un momento a mi padre
– No sé preocupe, estoy esperando un taxi – mi respuesta recibió un suspiro por parte del señor
– señorita mañana a las 11 habrá un desfile y las calles están cerradas hasta la noche de mañana.
Esta información me dejo muda y ahora que iba a hacer, no podía ir a pie o quedarme durmiendo en la calle, así que como perro arrepentido tuve que volver a subir las escaleras pues estaban daños los ascensores, en el piso 24 ya no avanzaba un paso más, me quite los zapatos de taco pues mis pies me dolían hasta el cansancio, respiré un poco y di un paso, pero tropecé y el vestido que Alice me había prestado se rompió en un costado.
- Gracias!! – elevé mis manos al cielo, de nuevo mi mala suerte me jugaba unas malas pasadas, como pude llegué al piso 27, pero al subir un escalón volví a resbalarme, aunque esta vez me lastime mi rodilla.
– Genial!!- estaba con un humor de a perros, pero en eso la puerta se abrió y mi ángel apareció ahí, primero me miró curioso, pero al notar mi lastimado, me alzo en brazos hasta llegar a su habitación sin escuchar mis reclamos.
- Edward, perdón que te moleste de nuevo pero… - él no me dejo ni acabar mi frase
– no te preocupes, ahora acuéstate en la cama que debes descansar un poco- cerré mis ojos que cayeron en los brazos de Morfeo mientras Edward hacia algo en mi rodilla, me dió un analgésico y se acostó a mi lado abrazándome pacíficamente.
