Prólogo
Habitación 601, quinta planta. Hospital de Ciudad Central.
Mi nombre no tiene importancia pero igualmente me presentaré, mi nombre es Waluigi Wario. Soy el único del planeta que tiene ese nombre tan curioso, parece sacado de algún videojuego. ¿En que estaría pensando mi padre cuando me lo puso? Eso me pregunto yo noche tras noche.
Hace unos meses cumplí veintiún años, ahora procederé a describirme físicamente para que vayáis haciéndoos una idea de cómo soy. Mi pelo ahora ausente es o era de color marrón claro, ojos grises claro y nariz "aguileña".
¿El cuerpo? Espectacular para unos y repulsivo según otros mido dos metros con veinte y peso ochenta kilos. Tengo varias cicatrices y unas medidas perfectas: sesenta, sesenta ,sesenta.
El estilo de mi ropa es gótico medieval, capas de terciopelo, camisas del mismo género, botas y pantalones vaqueros siempre negros. Cabe destacar que me hacen la ropa a medida culpa de mi altura, uso una cuarenta especial.
Una vez más, en mi lucha diaria he vuelto a recaer. No voy a hablar de lo que me sucede pero voy a dar pistas… empieza por C y acaba por R, además hace referencia a un signo zodiacal. ¿Lo habéis adivinado? Me imagino que si.
Hace una semana tuve un accidente con el coche y me rompí el brazo que todavía lo tengo en cabestrillo y con un molesto yeso, también me partí la nariz y casi me abro la cabeza contra el volante.
Vamos a dejar el pasado y vamos a hablar del presente, ahora mismo estoy lleno de cables como si fuera un robot de una peli de ciencia ficción. El oxigeno, la máquina del pulso, una para el corazón. La gente me conoce por la calle por ser el único tío que fuma cigarrillo tras cigarrillo sin sacarlo de la boca. En un día puedo fumarme casi dos cajetillas, nunca me he parado a pensar en las consecuencias que podía tener sobre mi salud pero ahora me arrepiento.
Tengo una enfermedad que según me ha dicho mi médico es para gente de cincuenta para arriba. Como he dicho, no voy a hablar de ella porque en el primer capítulo lo explicaré todo.
La historia que voy a contar trata sobre las relaciones esporádicas que he tenido y sigo teniendo con mi médico.
Cabe destacar que tengo pareja estable pero evitaré que salga en esta historia así que le pondremos un nombre, de hoy en adelante le llamaremos Black. Él es una persona muy buena y responsable, estudia segundo de bachillerato y tiene diecisiete años. Es lo que se conoce como blacker, un chiflado de la música black metal que sueña con quemar todas las iglesias de la ciudad.
Bueno, esto último me lo he inventado.
Mejor empiezo con la historia, por cierto, la narraré en primera persona ya que no se me da nada bien escribir y menos publicar algo en internet. Hasta hoy no sabía lo que era un blog… maldito Microsoft.
Aquí empieza: Historia de una infidelidad.
