Capítulo 2 – Primer día.

Me encontraba sentada en un sillón desconocido para mí, el cuarto era blanco con discos de música clásica, también había libros por doquier, tenia unos ventanales con una vista que dejaría sin habla a cualquiera. Estaba tan sumida en aquel paisaje que no me percate de que alguien me observaba, al darme la vuelta me quede estática, no podía creer que ese chico estuviera nuevamente. Se acercó lentamente pero con pasos firmes hasta que quedo frente a mí, con suavidad me tomo por los hombros y me dijo en susurros.

- Esto nunca debió pasar, si permaneces cerca de mí, podría llegar a matarte.

Antes de que pudiera terminar de hablar, le interrumpí. Esta vez no dejaría que se fuera sin antes haberle dicho algo.

- No creo que sea tan así. Tus ojos me dicen lo contrario.

Sus ojos eran de un color topacio en el cual se podía ver reflejada una angustia y pena terrible, el decir aquellas palabras lo herían demasiado.

- Piensa en el daño que podría ocasionarte, esto no es un juego.

- Nunca me lastimarías.

- Por favor Bella, no puedo estar sin ti, pero tampoco puedo estar contigo.

Sus palabras hacían que retumbaran en mi semblante, eran tan profundas que me hacías estremecer.

Me quede en silencio unos minutos mientras pensaba en que decirle hasta que me di cuenta de algo, él había pronunciado mi nombre por segunda vez. ¿Cómo es que lo sabia? Pero antes de que pudiera decir algo me interrumpió de la manera menos esperada.

Sin que me diera cuenta, el había posado sus labios con los míos dando origen a un beso en el cual podía sentir todos sus sentimientos. Era tan delicado y amable que me deje llevar por él. Al principio era suave, pero luego de unos segundos comenzó hacerse pasional, ambos exigíamos el beso del otro, mientras el me tomaba de la cintura para que no me escapara y yo pasaba mis manos por su pelo alborotado. Era tan hermoso sentirlo así que no quería separarme de él jamás; pero cuando nuestros cuerpos estaban reclamando algo más, él se separo de mí.

- Por favor, no te vuelvas a enamorar de mí.

- No entiendo lo que quieres decir con ello, ni siquiera te conozco.

- Solamente procura que tu corazón no sea mío.

Pero cuando le iba a reclamar todo se volvió negro.

Al abrir los ojos me percate de que el avión estaba aterrizando ya en el aeropuerto con lo cual me dije para mi misma, "todo a sido un sueño". Aun no lograba entender el porque tenía estos extraños sueños, pero lo que más me intrigaba era saber porque aquel maravilloso hombre me decía tales cosas.

Cuando el avión aterrizó me dirigí a buscar mis maletas y por consiguiente a buscar a mi padre con la vista, lo cual no fue muy difícil ya que llevaba el uniforme de policía y hacía gestos para que lo localizara. Me encaminé hacia donde se encontraba y lo primero que recibí fue un gran abrazo de su parte; el cual casi me deja sin aliento. Se lo devolví y le dije.

- Hola papá, ¿Cómo has estado?

- Bien Bells, ¿Cómo ha estado tu viaje?

Mientras tanto el me ayudaba con mi equipaje que ya de por si era bastante pesado.

- Estupendo.

Cuando llegamos al coche patrulla de Charly, metió mis maletas en el baúl y cuando se sentó en el asiento del conductor me miro y me dijo apenado.

- Hija realmente lo lamento, pero tendrás que acompañarme a la comisaría.

Genial, no solo tenía que vivir todo un año con Charly, sino que ahora tendría que ir a la comisaría a ver seguramente algún caso sin resolver.

- No te preocupes papá, tenes que ir asíque vamos.

- Gracias Bells, eres muy comprensiva.

El viaje a la comisaría se hizo bastante largo desde el aeropuerto, asíque saque mi libro que milagrosamente había guardado en mi bolso y me lo puse a leer. Es una novela con la cual puedo distraerme y hacerme parece que el tiempo pasa más rápido. Realmente no se cuanto tiempo estuve leyendo pero el libro me ayudo a cumplir mi deseo de llegar a casa sin aburrirme en el viaje y la parada inesperada de papá.

Cuando bajé del auto Charly ya había sacado mi equipaje y se encontraba abriendo la puerta de casa; al verla por dentro me di cuenta que no había cambiado en lo absoluto, seguía siendo la misma desde que tengo uso de razón. Subí las escaleras y entre a mi habitación, me sorprendí bastante al ver que me había comprado cortinas y un juego de sabanas de color púrpura; a decir verdad me encanta ese color.

Charly subió unos segundos después de guardar algo que traía en una pequeña bolsa de mercado, y al verme me dijo.

- Espero que te guste la remodelación que le hice a tu cuarto.

- Si, gracias papá, el púrpura es bueno.

- Me alegro, tu madre me dijo que te gustaba mucho asíque decidí cambiar un poco el apagado marrón.

- No tendrías que haberte preocupado por ello, pero de igual manera gracias.

- No hay porque.

Dicho eso se fue de mi cuarto. Ordene mis cosas para que no pareciera que había pasado un terremoto, me di una ducha, me cambié y fui al living donde se encontraba Charly.

- Papá, iré a dar unas vueltas, no tardo.

- Bueno, pero llámame en cualquier caso, ¿Si?

- Si papá.

Decidí salir de casa para ver como seguía la ciudad de Forks, pero como de costumbre el día estaba nublado y con ganas de llover a cantaros como siempre.

Caminé por mucho tiempo, pasé por el restaurante favorito de Charly y los dueños me saludaron entusiasmados, pase por el colegio para verlo mejor, pero a lo lejos divise una banca la cual aproveche para ir a sentarme. Estaba cansada así que esperaría allí hasta que recuperara un poco las fuerzas para irme. Mientras esperaba paso un chico de tez morena con un gorro en su cabeza, pero se ve que algo le llamo la atención porque se acerco a mí y me dijo.

- Oye, ¿Acaso te conozco?

- Creo que te confundes de persona.

- Jajaja, veo que no cambias más ¿No Bella?

Al decir mi nombre me quede observándolo y al ver sus ojos color chocolates oscuros y su sonrisa caí en cuenta de quien era.

- ¡Jacob! No puedo creerlo, ¿Qué haces acá? Pensé que estarías en la reserva.

- Digamos que tuve el presentimiento de que hoy sería un buen día para ir a visitar a Charly.

- No te creo, cada vez que aparecías por casa era porque Billy venía a ver el partido.

- ¿Nunca lo olvidas no? Pues si, hoy papá va ir a tu casa a ver el partido e iba avisarle a Charly. ¿Me acompañas?

- Claro, estaba descansando para ir a casa ya.

Nunca me habría imaginado que me encontraría con Jacob en el camino, o mejor dicho, que él me encontraría en el camino. Fuimos todo el viaje de regreso con mucha charla y risas de por medio, con lo cual se nos acorto el trayecto, entramos a mi casa y como era de suponer Charly estaba intentando cocinar algo; inmediatamente corrí hacia el y le dije.

- Papá, tenemos visitas, Jacob esta en el living esperándote.

- ¿Jacob? Jajaja, ahora iré le saludare, solo déjame terminar con esto.

- Enserio papá, no te preocupes, yo me encargo a partir de ahora.

- Esta bien, si tú lo dices.

Gracias a Dios no hizo una catástrofe. Puse manos a la obra y cocine un estofado para dejarlo satisfecho por lo menos hasta que llegara Billy y se pusieran a comer el pescado frito con las cervezas. Antes de salir de la cocina apareció Jacob.

- Bella debo irme, Billy me espera para poder traerlo aquí.

- Bueno, eso quiere decir que nos volveremos a ver en el día de hoy.

- Creo que si, pero es casi seguro que voy a volverme para terminar mi auto.

- Esta bien, entonces nos vemos otro día.

- Hasta pronto Bella.

- Adiós Jacob.

Cuando el se fue le entregue el plato de estofado a Charly y me dirigí a mi cuarto; había echo muchas cosas el día de hoy y estaba realmente cansada, así que opte por ponerme mi ropa de dormir e irme a la cama. Tenía la cabeza en todo lo sucedido hasta que caí en los brazos de Morfeo, llevando a un nuevo sueño, esperando poder encontrarme con aquel hermoso hombre, que me había robado mi primer beso, aunque fuera solo en un sueño.