Capítulo 3 – Vuelta al Colegio y un Encuentro.
Las vacaciones de verano se pasaron volando, y en cada noche que pasó soñé con él, pero siempre decía cosas similares relacionadas con el "no debes enamorarte de mí". Con el transcurso de los días Andy me llamó como una loca preguntándome porque no le había contado que me iría del instituto y como la estaba pasando en Forks, también René me llamó muchísimas veces contándome como Phil mejoraba en su trabajo y en que habían comprado una casa en Jacksonville; en fin, tantas fueron que ya ni me acuerdo de muchas.
En cada paseo que daba con Jacob logre conocer algunos chicos que serian mis compañeros de curso, pero lamentablemente él no estaría en mi colegio como para tener a un amigo allí.
El Instituto comenzó nuevamente, hoy entraría a 4to de preparatoria. Al entrar al aula, me recibieron Jessica, Ángela y Eric, los chicos que había conocido en mis muchas salidas.
- ¡Bella! Dale date prisa que la clase de literatura empieza en unos minutos.
- Ya voy Ángela, solo tengo que buscar mis horarios.
- Bueno, pero no llegues tarde, ¡nos vemos!
Ángela siempre tiene esa manía de cuidar los horarios de todos, es adorable pero eso es un defecto que tendrá que corregir con el tiempo.
Luego de ver mis horarios me dirigí a toda prisa a mi clase de literatura, el profesor me recibió y me sentó al lado de Jessica, por lo tanto ella me hablo de todo pero mucho mas sobre los chicos.
- Bella pareces juguete nuevo, todo el mundo habla de la chica nueva que viene de Phoenix.
- Si ya lo creo.
- Dime, por ahora, ¿Te fijaste en alguno de los chicos?
- No realmente.
- Pues te cuento, Eric es como un "cerebrito" que lo único que hace es hablar de tecnología y todo eso; después esta Mike, el es atlético más grande del colegio y el más guapo también.
Los ojos de Jessica se tornaron soñadores y eso solo quiere decir una cosa… Esta enamorada de Mike Newton.
- Te gusta mucho, ¿No?
- ¿Cómo lo sabes? No te lo he dicho aun.
- Se te nota en la cara que estas enamorada de él Jess.
- ¿Enserio? ¿Para tanto?
- Si.
Antes de que pueda decirme algo más, las campanas me salvaron. Podría decir que la clase transcurrió normal tirando a lenta gracias a Jessica, con lo cual me dirigí al comedor para poder comer algo y pensar en mi siguiente clase.
Entre al salón en donde por lo que vi estaba todo ocupado exceptuando una mesa al lado de la ventana; traté de ir hacia allí pero la voz de Ángela me cambió los planes.
- ¡Bella por aquí! Ven, siéntate con nosotros.
Con pesadez me senté con ellos y antes de que pudiera dar un mordisco a mi comida, Mike me pregunto.
- Bella, ¿Cuándo te mudaste a Forks?
- Hace dos meses.
- Eres el habla de todo el mundo, ¿Lo sabías?
- Creo que si.
- Mike, ya déjala tranquila, ¡ni siquiera dejaste que coma!
Ángela en estas últimas horas había pasado a ser mi salvadora, eso debía de admitirlo. Los chicos empezaron una discusión con el tema de que si me dejaban comer o no, y a decir verdad era algo vergonzoso para mi. Quería irme de allí lo más rápido posible, pero algo me llamó la atención por completo. Ante mí estaban pasando los seres más hermosos que jamás haya visto; eran de tez pálida, con facciones delicadas y bien delineadas, y tenían unos pasos gráciles que parecían que bailaban en lugar de caminar.
Se ve que todos se dieron cuenta hacia donde estaba mi mirada porque automáticamente me dijeron exactamente lo que quería saber.
- Ellos son los Cullen, hijos adoptivos del Sr. y la Sra. Cullen.
- Así es, además andan juntos, y cuando digo que andan es porque ESTAN juntos.
- Pero Jess ni siquiera son parientes.
- ¡Ángela pero esta mal! Bueno te cuento, el más grande es Emmet y sale con la rubia, Rosalie. La que parece un duende es Alice, y esta con Jasper que parece estar sufriendo todo el tiempo.
Realmente eran deslumbrantes ante los ojos, parecía que su piel destellaba con la luz; pero nunca creí estar preparada para ver lo que mis pequeños ojos humanos estaban por mostrarme… Él… mi sueño… era real y se encontraba aquí, con los Cullen.
Inmediatamente quise saber quien era.
- ¿Quién es el?
- Ah, el es Edward Cullen, ¡es guapísimo!, pero ninguna es lo suficiente para el; así que te aconsejo que no pierdas tu tiempo.
- Descuida no pensaba hacerlo.
Jessica me advirtió que no perdiera el tiempo con el, pero era exactamente lo que pensaba hacer, había muchas cosas que no me cerraban y más viéndolo.
Mi siguiente clase fue biología, las chicas no la tenían así que tome mi propio camino. Al entrar salude al profesor y me indico mi asiento, pero al ver hacia donde había señalizado me quede en cierta forma impactada, ya que me tendría que sentar al lado de Edward Cullen.
Me senté a su lado y rápidamente me saludo.
- Hola, soy Edward, ¿y tú?
Aun no caía, era imposible que él tuviera la misma voz que en mis sueños, acaso ¿Tuve premoniciones o algo por estilo?
- Soy Bella, encantada.
- El placer es mío. Veo que no eres de aquí, ¿Te mudaste hace mucho?
Sus ojos no eran como los había visto en mis sueños; estos poseían un color esmeralda fuerte. Sus facciones son muy prominentes, su pelo alborotado de color cobrizo, de tez pálida. Al ver que no le respondía me dedicó una sonrisa torcida con la cual casi me quedo anonadada, pero cuando sentí que mis mejillas me iban a traicionar tuve que mirar hacia abajo antes para poder encararle nuevamente y contestar a su pregunta.
- Si, en realidad hace dos meses. Era de Phoenix pero mi madre se volvió a casar y… Phil por temas de trabajo se tuvo que ir del país y ella con él; por lo tanto me tuve que venir a vivir por un año con mi padre Charly.
- Entonces, cuando termine este año tenes pensado regresar con tu madre y su marido.
- Si.
Nos pusimos a trabajar en lo que el profesor decía, aunque no le presté demasiada atención ya que era un tema que había visto en el instituto de Phoenix. Edward parecía ya saberlo también, con lo cual nos pusimos hablar otra vez.
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Claro Bella.
- ¿Cómo es tu familia? Me han contado algo pero no les he entendido muy bien. Si te molesta por favor no la respondas.
- No te preocupes no es nada grave. Mi familia está constituida por mis hermanos, somos todos adoptivos ya que Esme no puede concebir. Lo que a todos les parece raro es que, ellos tienen ojos color topacio y yo soy el único con verde. Ellos lograron formalizar algo entre sí por la sencilla razón de que no son familiares, la gente lo ve extraño aunque para mí no porque creo que ya me he acostumbrado.
- Podría ser estrambótico para los demás pero no para mí; si no son familia pueden enamorarse entre ellos si quieren, no le veo lo "raro".
- Pues eres la primera que lo dice.
- Digamos que yo soy como la oveja negra del grupo.
Al sonar las campanadas me deprimí un poco por tener que separarme de él, fue tan agradable que me quede risueña, ¿realmente era él? ¿Edward era la persona de mis sueños? No lograba entenderlo, ¿Cómo una persona tan amable, hermosa, comprensiva, bondadosa, podía ser tan pasional y frío al mismo tiempo?
El resto del día pasó a pasos agigantados y en verdad quería poder verle otra vez. Para no parecer una de esas que se dejan llevar por todo decidí irme a mi casa y pensar todo con más detalles. Estaba en ello cuando un ruido a motor interrumpió mis pensamientos.
- Bella, ¿Quieres que te alcance a tu casa?
Edward me tomo por sorpresa con su pregunta pero sin pensármelo dos veces asentí, asíque me subí a su volvo plateado y partimos rumbo a mi casa.
En el transcurso del viaje pude notar algo, a Edward le gusta la velocidad, llegamos a mi casa en menos de lo que canta un gallo; esperaba bajarme de allí cuando siento que él posa su mano sobre la mía. No pude evitar girarme para verle a los ojos pero antes de decirle algo él me pregunto.
- ¿Nunca has soñado con una persona?
Su pregunta termino de desconcertarme.
- Si, ¿Por qué?
- Si te lo contara nunca me creerías.
- Eso depende de mí si quiero creer o no.
Hizo una breve pausa como tratando de buscar las palabras adecuadas para contarme algo, pero a los pocos minutos me respondió.
- Eh soñado contigo por mucho tiempo.
De acuerdo, si yo pensaba que solo estas cosas me pasaban a mí, creo que estaba equivocada. Esto era imposible, que Edward haya soñado conmigo y yo con él; esto debía de ser una broma, ¡los sueños no pueden ser una especie de predicador o "hacedor de parejas"!
- Tú, ¿Has soñado conmigo por mucho tiempo?
- Desde las vacaciones he tenido demasiados sueños en los cuales siempre aparecías; me decías que no querías alejarte de mí, que no te abandonara. Realmente se que todo esto parece una locura, pero debía decírtelo. Cuando te vi en el instituto no podía reaccionar, era como estar viendo mi sueño hecho en carne y hueso. Por eso necesitaba contártelo, debo saber si tú, Bella, has soñado… conmigo.
Su confesión aclaraba todas mis dudas con respecto a los sueños. Edward también los había tenido y no con cualquiera, sino que conmigo.
- Si, Edward tienes razón, yo he soñado contigo exactamente desde las vacaciones. ¿Crees que esto signifique algo?
- No lo se, pero de seguro que vamos averiguarlo… Juntos lo sacaremos.
A pesar de que todo esto me estaba asustando, no pude evitar sentirme feliz.
Había encontrado a la persona que robó mi primer beso en sueños, y a la que en cierta forma, robó mi corazón también.
