Lo sé, lo sé. No tengo perdón. Lo siento, de verdad.
Los personajes no me pertenecen a mí, sino a J.... en fin, lo que todo el mundo sabe.
No podía ser. No. Aquello no podía ser real. Tenía que tratarse de una maldita pesadilla. De una jodida pesadilla.
Pero no lo era. Era real.
Sirius Black acababa de entrar por aquella puerta. Vestía uno de sus elegantes trajes, y sonreía como si nada extraño estuviera pasando. Parecía que esos ocho años no le habían pasado factura, aunque si mostraba algunas canas nuevas, causadas por el paso del tiempo. Mientras Hermione lo observaba, recreándose en sus gestos, Harry corrió hacia él y lo abrazó. Sirius sonrió y le devolvió el abrazo con intensidad. De repente, dirigió su mirada hacia a Hermione, y ella sintió que el pulso se le aceleraba. Le sonrió inconcientemente, pero él volvió su mirada a Harry.
-Has vuelto. Pensé que estabas muerto.- dijo Harry en voz baja, algo que solo Sirius pudo oír.
-Si, he vuelto. ¿Acaso pensabas que iba a dejarte solo? No, eres mi ahijado, y después de lo que he luchado por ti, no iba a permitir que un velo de mierda me apartara de ti, Harry.- le murmuró Sirius a su oído y sonriendo.
Hermione observaba aquella escena distante, como si mirara una película. Estaba absorta en su caos mental, que no hacía otra cosa que liarla y confundirla. Sirius había vuelto. El amor de su vida, aquel que ella consideraba muerto, había vuelto. Todos esos ocho años habían sido una mentira y una tortura, para ella, para Harry y para Remus. Pero lo peor de todo eso, es que Dumbeldore lo sabía, y no le había dicho nada. Ella fijó su mirada en Dumbeldore, que también la estaba mirando. Antes de que él pudiera hacer un gesto o decirle algo, Hermione apartó la vista de él negando con la cabeza. Le había traicionado. Dumbeldore lo sabía todo, lo de las pesadillas, lo de levantarse a las tantas de la mañana, lo de Bellatrix en Berlín, incluso lo de la medicación. Y nunca, jamás, le había dicho, ni insinuado, que Sirius estaba vivo.
Mientras ella miraba por la ventana, donde se veían las gotas de la lluvia de ayer aún en la ventana, Sirius iba saludando a todos. Tonks se le había echado encima, y le había soltado unos capullo, gilipollas e imbécil entre sollozos, a los que Sirius respondía muchos Lo siento, Tonks. El reencuentro con Remus había sido el más tenso desde entonces. Se habían puesto cara a cara, mirándose a los ojos fijamente. Entonces, Sirius le soltó algo parecido a ¿No vas a decirme nada, Moony?, a lo que él respondió con una sonrisa y a Ven aquí, Padfoot mientras se abrazaban. La señora Weasley se había puesto a llorar y, cuando Sirius se le acercó, le empezó a dar besos por toda la cara, murmurando unos No sabes lo que me has hecho sufrir, inconciente y algún Pobre Harry.
Cuando el ambiente se volvió más disperso, cuando la gente empezó a formar grupos o bien para hablar con Sirius de esos ocho años o bien para pedirle explicaciones a McGonagall y a Dumbeldore, Hermione aún seguía con la vista fija en la ventana. Estaba pensando en cómo sería capaz de mirar a Sirius a los ojos sin romper a llorar, o como podría sobrevivir viviendo bajo el mismo techo que él y callando. Una voz la distrajo de sus pensamientos, y cuando se dio la vuelta, sentía que se ahogaba.
-Hola Hermione.- dijo Sirius sonriéndole y con las manos en los bolsillos.
-Sirius.- dijo ella como saludo, también sonriendo. Le costaba pronunciar su nombre, cada vocal y cada consonante.
-¿Cómo has estado todo este tiempo? Espero que Harry y Ron te hayan cuidado bien.- dijo Sirius mirándola fijamente a los ojos y sonriendo de aquella manera que podía derretir todo el hielo de la Antártida.
-Bien, he estado bien.- Mentirosa, se dijo por si misma.- Los chicos me han cuidado muy bien, me tienen muy vigilada.- Mentirosa otra vez, se reprochó.- Me alegro de verte vivo, Sirius. –Verdad a medias- Creí que estabas muerto- Esta vez Hermione si que decía la verdad.
Sirius volvió a sonreír.
-Yo también me alegro de verte. Viva, también.- dijo Sirius. Tras unos momentos de silencio, Sirius añadió- Tocas muy bien el Vals d'Amelie.
-Gra…-empezó diciendo Hermione, pero se calló al darse cuenta de lo que Sirius había dicho. El vals d'Amelie… empezó a tocarlo bien el verano siguiente de la muerte de Sirius, nunca antes lo había sabido tocar. Eso quería decir que él la había estado vigilando, que él había estado allí todo el tiempo, y que por lo tanto… sabía lo de la pesadilla.
-Hermione…- dijo él, dándose cuenta de lo que había dicho, y de que ella empezaba a atar cabos.
Una ola de rabia invadió a Hermione. Él estuvo allí y no hizo nada. No hizo nada para impedir que tuviera aquella jodida pesadilla, que se levantara a las cinco o a las seis de la mañana, que viviera con miedo. Ni una nota, ni una llamada, nada. Entonces, él sabía que estaba perdidamente enamorada de él. Esto superaba a Hermione por momentos. Necesitaba tomar un poco el aire y pensar, pero sobretodo, necesitaba alejarse de Sirius.
Así que, con una sonrisa de incredulidad, se fue de la sala, con pasos largos y rápidos. Notó que Sirius la seguía, llamándola, pero eso a ella le daba igual. Antes de salir a la calle, cogió su abrigo y salió a la calle, sin importarle que Sirius la siguiera ni que todos los miembros de la Orden del Fénix se hubieran quedado sorprendidos y sin entender nada, a excepción de Dumbeldore. Oyó que la puerta de la calle se cerraba detrás suyo, y notó que Sirius la seguía por las frías calles londinenses.
-Déjame en paz, Sirius.- gritó Hermione sin girarse, y caminando cada vez más rápido.
-Hermione, escúchame.- le pidió Sirius no desde muy lejos.
-Déjame en paz, Black, después de ocho años haciéndolo no te será tan difícil.- mientras ella hablaba, se daba la vuelta, y entonces se dio cuenta de que Sirius tan solo estaba a tres metros de ella, así que intentó caminar más rápido.
-No era decisión mía decírtelo o no, era por motivos de seguridad. ¿Cuántos días crees que duraría vivo si Bellatrix se enteraba? Pero ahora tenemos un plan, Hermione.- trató de excusarse Sirius mientras intentaba alcanzarla.
-Me importa una mierda la seguridad. Sirius, has fingido tu muerte, has hecho sufrir a la gente que te quiere.- gritó Hermione mientras andaba, cada vez más cansada y lenta.
-Hermione, por favor…
-Me has traicionado, Sirius.- estalló Hermione. Estaba cansada de gritar.
-No te he traicionado, Herms.- dijo Sirius cuando estaba a punto de alcanzarla.
-¡La omisión es traición!- gritó Hermione, a punto de llorar. Demasiadas emociones en un día…
Sirius se acercó a ella y la atrajo a su cuerpo, intentando calmarla. Iba murmurando unos "Shh…", mientras le daba besos en el pelo. Hermione, por un momento, se tranquilizó y se dejó mecer por Sirius. Pero en cuanto se dio cuenta de que era él quién la abrazaba, aquel que la había traicionado, se apartó de él con brusquedad y continuó andando.
-Hermione… ¡Hermione!- la llamó Sirius.
Ella siguió andando rápidamente, sin hacerle caso. Sirius, ya cansado, se puso a correr detrás de ella, que a su vez, al sentir a Sirius, también se puso a correr.
-¡Hermione! No me seas infantil, joder. Y deja de correr.- le dijo Sirius con cierto enfado.
-¿Infantil? ¿Yo? Perdona, pero yo no fui quien fingí mi muerte durante ocho años.- dijo Hermione con cierto sarcasmo, girándose para poder hablar con él.
- No fue decisión mía, fue cosa de Dumbeldore. No es mi culpa.- dijo Sirius mirándola fijamente.
-Oh, vamos, Sirius. Los dos sabemos que fue tanto tu culpa como la de Dumbeldore, no intentes justificarte. Si tú hubieses querido, hubieses parado este circo ruso, y no hubieses hecho sufrir a Harry.- le recriminó Hermione. Acto seguido, se dio la vuelta y continuó corriendo.
Sirius tomó aire, y echó a correr con más rapidez hacia ella. Corrió mucho más rápido que ella y, enseguida, la atrapó, la cogió por los hombros y le dio la vuelta, cogiéndola de tal manera que le era imposible escaparse.
-¿Por qué hablas como si todo esto fuera por él?- le preguntó Sirius pegándose más a Hermione, que se puso nerviosa enseguida.
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-¿Qué acaba de pasar?- preguntó Remus incrédulo, mirando a todos los presentes, como si esperara encontrar la respuesta en la cara de alguien.
-Voy a buscar a Hermione, afuera hace frío.- murmuró Harry saliendo de la habitación, preocupado, sin contestar la pregunta de Remus.
-No, Harry. Ha cogido la chaqueta, y no hace tanto frío. Además, tienen mucho que hablar. Es algo entre ellos dos, tienen que hablar sobre ciertos asuntos.- dijo Dumbeldore sin inmutarse.
-Ellos sabrán…- dijo Remus, aún sin comprender que pasaba.
-¿Qué le pasa a Hermione? ¿Está en sus días?- dijo Ron en broma, intentando relajar el ambiente, la tensión se notaba en todos los rincones de la sala.
-Oh, cállate Ron.- dijo Ginny defendiéndola, empezaba a atar cabos- Es una cosa de Sirius y Hermione, tu no te metas, no es cosa tuya, Ronald.
Ron murmuró un "Pues anda, ni tuya", pero Ginny no le escuchó.
Ella había visto la cara de Hermione cuando Sirius había aparecido, y tampoco se le escapó la sonrisa forzada que permanecía en su rostro cuando hablaba con él. Ahora mismo, Ginny miraba por la ventana, y veía a Hermione y a Sirius muy juntos y, aunque no podía oír lo que decían, parecía que estaban empezando a arreglar las cosas. Pero solo empezando.
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Hermione lo miró fijamente a los ojos, olvidándose de lo cerca que estaba de Sirius. Se quedó en silencio mientras él la miraba, esperando una respuesta. Tras unos momentos de un silencio absoluto, Hermione decidió hablar.
-Eres un capullo, Black.- murmuró ella intentando apartarse de él.
- Ya lo sé, no eres la primera que me lo dice. Pero eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. No has contestado mi pregunta… ¿Por qué hablas como si todo eso fuera por Harry?
-Porque todo eso es por Harry, es mi amigo y le has hecho daño.- dijo Hermione, mintiendo. Quería escapar de los brazos de Sirius cuanto antes posible, tenía miedo de que le volviera a hacer daño.
- ¿Y a ti no?- preguntó Sirius, perspicaz. Lo sabía, sabía que lo quería, pero quería oírlo de su propia boca. Sentía a Hermione moviéndose entre sus brazos, queriendo salir de su abrazo, escapar de él. Pero no iba a permitírselo, no hasta que oyera lo que quería oír.
Hermione lo volvió a mirar a los ojos, pidiéndole, suplicándole, que la dejara marchar. Pero Sirius ni se inmutó, la siguió escrutando con la mirada. Tras unos segundos de silencio, Hermione habló.
- ¿Cuándo he dicho yo lo contrario?- dijo Hermione.
Sirius la miró. Se había rendido. Por una parte, era lo que Sirius había deseado. Que lo dijera de su propia boca. Pero por otra parte, nunca quiso oír esas palabras. Empezó a soltarla, con una lentitud exasperante.
-Hermione… lo siento.- dijo finalmente, mientras la soltaba.- Créeme, de verdad. Lo siento, nunca quise hacerte daño. Ni a ti ni a nadie.- Sirius aprovechó que lo escuchaba para hablar.- Fue todo por el estúpido plan de Dumbeldore. En Bourges (Francia) las cosas se ven de una forma diferente. Me pidieron que estuviera allí hasta nueva orden, yo no sabía que iban a ser ocho años, Hermione. Yo siempre les preguntaba cuando podría volver, y ellos me decían que pronto. Pero iban pasando los años, y siempre que les preguntaba decían eso, que pronto. Si hubiera sabido que serían ocho años, hubiera aceptado el plan. Nunca quise hacerte todo aquello Hermione. Nunca quise hacerte daño, siempre fuiste muy especial para mí. Y siempre…
-Es suficiente, Sirius.- le interrumpió ella. No quería oír nada más. Era mejor que las cosas se quedaran tal y como estaban, antes de que alguno de los dos dijera algo que no sentía, que era mentira.
Hermione se apartó de él, ahora que la había dejado marchar. Había dicho mucho más de lo que en un principio había querido decir, pero ahora ya no había marcha atrás. Lo hecho, hecho estaba. Antes de que Sirius pudiera decir algo más, Hermione se le adelantó.
-Sirius, aléjate de mí. No quiero volver a verte.– dijo Hermione reuniendo todas las fuerzas- Por favor.
Y, antes de mirar los ojos de Sirius, se dio media vuelta.
Y desapareció entre las calles londinenses.
También sé que es corto, y vuelvo a pedir perdón.
Yo voy a seguir actualizando todas las historias, a mi paso, pero lo voy a hacer, tarde o temprano.
Abrazos
ECDP
