Nico Robin vs Roronoa Zoro
El día no es que fuera del todo soleado y despejado como había sido desde días pasados pero tampoco anunciaba ningún tipo de temporal, ni cercano, ni lejano por la despreocupación con la que actuaba la koukaisha de los Mugiwara que se encontraba sentada al lado del timón el cual mantenía el rumbo fijado con antelación por ella misma.
El resto de los Mugiwara se encontraban desperdigados por el Sunny libres para hacer lo que les viniera en gana. Por ello mismo a Nami le parecía extraño el que Luffy estuviera sobre el mascarón del Sunny viendo para el horizonte ya que, a simple vista, parecía que estuviera en un profundo estado contemplativo. Algo que solamente los que no le conocieran podrían llegar a pensar, mientras que, los que lo conocían, sabrían que ese tipo de estados suceden cuando está a punto de cometer una absurda acción por su parte o cuando ya están metidos hasta el cuello en una.
Un inesperado balanceo del Sunny lanzó a Nami al suelo, Luffy tuvo mejor reacción y evitó el caerse al agua. El resto de sus nakama tuvieron que tratar con sus respectivas reacciones a tan inesperado movimiento que, a los pocos segundos, se comprobó que fue causado por el paso, bajo el Sunny, de un enorme Rey del Mar tras el cual Luffy quiso ir.
Se escucharon unos cuantos innombrables provenientes de la cocina por parte de Sanji, aunque logró controlarse lo suficiente para seguir haciendo la cena, solamente le quedaba una hora para acabar. Mientras que el resto de los Mugiwara pronto se encontraron en la proa del Sunny dispuestos a seguir a su senchou en la persecución de aquel Rey del Mar, a pesar de que dieron un paso atrás cuando Nami se opuso al cambio de rumbo. Inmersos en la discusión no se percataron de la ausencia, aparte de la conocida de Sanji, de sus otros dos nakama.
Zoro se encontraba descansando tras una tarde de exhausto entrenamiento, sentado al pie del mástil de proa, con una biiru fresca en la mano para aliviar, que no saciar, su sed, cuando tuvo que detener su avance a medio camino de su boca. Todo porque de pronto estaba lleno con uno de sus nakama.
Nico Robin se encontró sentada en su regazo, con su espalda apoyada sobre el torso, costado derecho, y bien sujeta con el brazo derecho de Zoro que pretendía llevar la biiru a saciar su sed. Solamente fue que aquel balanceo inesperado la había cogido por sorpresa y la llevó sobre su nakama. Por supuesto que, si algo se puede decir de Robin, es que siempre se adapta a las circunstancias en las que se encuentre.
Por un instante el brazo de Zoro trató de completar su viaje pero se detuvo al comprobar que, moviéndose para llevar la biiru a su boca, no hacía más que mover a Robin, de tal manera que serían sus labios quienes llegaran primero a su boca.
En el momento en que vio aquella sonrisa amanecer en los atrayentes labios de Robin supo que estaba en un buen problema del que no conocía salida.
Por un momento pensó que, dada su historia con Robin, y con sus maliciosas sonrisas suyas, había malinterpretado su posible acción, dado que, en vez de abalanzarse sobre sus labios, le volvió la cabeza y,… fue ella quien le dio un buen trago a la biiru de Zoro. Él se quedó paralizado incapaz de hacer nada más que ver como aquella fresca biiru humedecía sus labios y se deslizaba por su garganta. Pero, como pasa siempre con las primeras impresiones, llegan a ser las acertadas.
Robin, tras dar por terminado su trago, volvió a encarar nuevamente a Zoro y, antes de poder hacer algo, lo que debía agradecérselo al hecho de estar paralizado de la impresión, lo besó. Sus labios se juntaron totalmente amoldados los suyos con los de ella y, fue esto junto a la sorpresa, lo que le hizo entreabrirlos lo suficiente para que ella le ofreciera algo más que un casto beso.
Se trató del beso más húmedo que jamás hubiera podido soñar compartir con nadie y, mucho menos, con la mismísima Robin.
Nunca antes había bebido de un beso con tanta sed como con el que Robin le estaba ofreciendo sin pedir, ni ofrecer, nada más que el momento que estaban compartiendo. Eso si no fuera porque conocía como era ella porque, de otra manera, habría podido pensar que solamente fue un impulso y nada más, en vez de un paso más de alguno de sus maliciosos planes en los que él siempre realizaba el papel de víctima. Agradecida pero víctima al fin y al cabo.
—Arigatou, kenshi-san— le susurró Robin cuando sus labios, finalmente, se separaron.
La vio ponerse en pie y dirigirse a las escaleras de babor para unirse al resto de sus nakama y dejando a Zoro mucho más sediento de cómo lo había encontrado en primer lugar.
En un gesto incontrolable, Zoro pasó la lengua por sus labios saboreando el delicioso rastro dejado por los labios de Robin. Una mirada irritada fue lanzada a la botella de biiru, vacía técnicamente hablando, al perder contra Robin en poder ofrecerle un buen trago de biiru fresca. Aunque, viéndolo de otro modo, aún quedaba algo en el fondo, sin contar con el sabor de los labios de Robin en la boca de la botella.
Robin le había ofrecido el trago de biiru que jamás podría ser superado.
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ENDorFIN
Un pequeño drabble más para la colección. Como todo lo que un servidor escribe, sin muchas pretensiones -.-U
REVIEWS.
REVIEWS.
Nos leemos.^^
