La angustia y la depresión son sentimientos muy negativos y poderosos, que sumados a la soledad pueden tener consecuencias nefastas en una persona.
En los primeros días de abril, Caroline Bingley comprobó que efectivamente estaba embarazada. Dado que no tenía amistades en Meryton, pasaba la mayoría del tiempo sola en Netherfield pensando en su futuro. Su sirvienta personal, Jenny, sabía lo que estaba pasando, pero prometió guardar el secreto.
Bingley enseguida hizo los arreglos correspondientes para que su hermana se fuera a tener el niño a Escocia. Hacia fines de abril, comenzó a notarse levemente el embarazo de Caroline, y partieron inmediatamente rumbo hacia Escocia.
Lamentablemente en la mañana del segundo día de viaje, se desató una fuerte tormenta y como había muy poca visibilidad un carruaje que venía en el otro sentido colisionó con el de los Bingley. El cochero de los Bingley cayó al suelo y se fracturó varios huesos. Caroline se golpeó fuertemente la cabeza y se desmayó, Jenny se fracturó un brazo y una pierna, y Bingley recibió varios golpes, pero ninguno muy serio. Con desesperación Bingley trató de reanimar a su hermana, pero no reaccionaba.
En el otro carruaje, iban una joven pareja que los Bingley no conocían que resultaron levemente heridos. Ambos carruajes quedaron inutilizados.
En la siguiente media hora, tres carruajes pararon para auxiliarlos. Uno de los carruajes pertenecía a los Farrow, que era una familia adinerada que los Bingley conocían superficialmente y los otros dos de familias que no conocían. Al ver la situación tan crítica, los Farrow que tenían lugar en el carruaje ofrecieron llevar a Caroline que estaba aún no había recuperado del todo el sentido a la siguiente posada que distaba unas 10 millas y otra de las familias ofreció llevar a Bingley y a Jenny.
Dado que el cochero de los Bingley estaba muy dolorido, y no sabían si era prudente que viajara apretado en un carruaje. Lo acostaron dentro del carruaje de los Bingley y prometieron volver a buscarlo.
Los Bingley estuvieron hospedados cinco días en la posada, y debido al mal tiempo los Farrow tuvieron que hospedarse por dos días en la misma posada. El doctor que examinó a Caroline determinó que había sufrido un fuerte golpe en la cabeza, pero aparentemente no era nada serio, y que 'afortunadamente' su bebé estaba bien y podía seguir el viaje en uno o dos días.
De 'casualidad', o quizás porque directamente le preguntó al doctor que atendió a la Srta. Bingley – queda a criterio del lector - la Sra. Farrow se enteró del estado de la Srta. Bingley.
Debido a las fracturas que tenían, el cochero y Jenny no podían continuar el viaje hacia a Escocia y debían quedarse unas semanas más en la posada. Bingley alquiló un carruaje con caballos, dejó pago las habitaciones más económicas de la posada por seis semanas para que el cochero y Jenny se recuperaran, y además les dejó dinero para que pudieran regresar a Netherfield.
Casi dos semanas después que partieron de Nethefield llegaron a su destino. La cabaña donde se iba a quedar Caroline era pequeña y estaba alejada de la ciudad. Bingley ya había contratado una enfermera y tuvo además que contratar a último momento una sirvienta para que cuidaran de su hermana. Una semana después regresó a Netherfield.
PPP
La vida de Caroline en Escocia era muy triste y cada día que pasaba se sentía más sola y deprimida. Sumado a ello, no se sentía bien físicamente. Al mes de estar en Escocia recibió una carta que fue el detonante para que la llevó a tomar una drástica resolución.
10 de junio 1812
Caroline,
Estoy muy molesta contigo, ¿cómo pudiste permitir que la Sra. Farrow se enterara que estás embarazada? ¿En qué estabas pensando?
Fue una gran imprudencia de tu parte, y como consecuencia varios de nuestros conocidos están hablando sobre tu embarazo y haciendo conjeturas sobre quién es el padre. ¡Incluso publicaron un aviso en la página de chismes del diario!
La situación es horrible, recibí cartas de la Srta. Edison, la Srta. March y la Sra. Ethel preguntando si son ciertos los chismes que circulan en Londres sobre ti.
Lo mejor va a ser que por unos años no regreses a Londres, y te cases cuanto antes con quién sea. De ser necesario, Charles está dispuesto a agregar 10.000 libras más a tu dote.
Lamentablemente mi esposo y mi suegra no quieren recibirte en nuestra hacienda y no quieren que tenga trato cercano contigo para evitar dañar nuestra reputación y la de mi hijo que nacerá en pocas semanas.
Lo siento mucho, pero no vas a poder venir a vivir con nosotros.
Cuídate mucho.
Louisa Hurst.
