Notas: Este es el final del capítulo anterior que no pude terminar ayer.
PPP
En un fatídico día a principios de julio de 1812, un jinete llegó a Netherfield con muy malas noticias que cambiaría por completo la vida de Bingley y la de varias otras personas…
26 de junio 1812
Escocia
Estimado Sr. Bingley,
Con gran pesar debo informarle que lamentablemente su hermana falleció hace unas horas. Estoy haciendo todos los arreglos pertinentes para que me permitan enterrarla en el cementerio de la iglesia más cercana.
Es conveniente que usted venga lo antes posible.
Saludos cordiales,
Maria Douglas.
Bingley empalideció, se le llenaron los ojos de lágrimas y salió rápidamente a pedirle a su cochero que preparara el carruaje ya que debían salir inmediatamente a Escocia.
El viaje era muy largo, pero afortunadamente a diferencia de la vez anterior, no tuvieron contratiempos y llegaron más rápido de lo que pensaba.
Fue a la cabaña donde había vivido Caroline los últimos meses, pero desde hacía unos días estaba deshabitada. Posteriormente fue a la casa de la Sra. Douglas, que afortunadamente estaba allí. Dicha señora le contó con lujo de detalles todo lo que había pasado en esos meses y sobre la muerte de Caroline…
"… el problema Sr. Bingley fue que su hermana estaba muy deprimida, se sentía abandonada, y lamentablemente no deseaba vivir más."
"¿Por qué no me aviso antes? ¡Habría venido inmediatamente!" Gritó Bingley con vehemencia.
Negó con la cabeza, "Sr. Bingley, usted sabía muy bien que su hermana estaba deprimida. ¡Además, yo no tenía forma de saber lo que iba a pasar!"
Después de tranquilizarse, Bingley preguntó, "Tiene razón, no fue su culpa. ¿Cómo fue que murió?"
La Sra. Douglas suspiró, "Se suicidó, Sr. Bingley. Lamentablemente se suicidó. Murió desangrada."
Bingley cerró los ojos que se le habían llenado de lágrimas, "¿Dónde está enterrada?"
"Está enterrada en un pequeño cementerio a dos millas de aquí. Al principio el párroco no quería enterrarla en tierra santa por la forma en que murió, pero finalmente accedió."
Bingley levemente asintió, "Quisiera ir a verla. Por favor, ¿podría indicarme el camino?"
La Sra. Douglas asintió y lo acompañó a un pequeño cementerio al lado de una vieja iglesia. La lapida de Caroline no tenía ni siquiera su nombre escrito.
A pesar que estaba la Sra. Douglas al lado de él, Bingley se desmoronó y comenzó a llorar por su hermana, por rabia, por culpa, y sobretodo por impotencia. Discretamente la Sra. Douglas lo dejó solo con sus nefastos pensamientos y culpa.
Toda su vida Bingley se había caracterizado por su buen humor, simpatía, y jamás fue un hombre propenso a la violencia…, pero lo que más deseaba en el mundo era poder vengarse. Deseaba con toda su alma con sus propias manos matar a Sir Frederick y a su hermana…, no le importaba si lo atrapaban y después moría en la horca, lo único que le importaba era hacer justicia por la muerte de Caroline.
