CAPITULO 5; GOBERNANDO

Transcurridos los diez días de fastos, en los que celebraron el renacer de Valyria al modo más hedónico posible, durante los cuales ocurrió el nada discreto desalojo de la triárquica del poder.
Serbion había fijado su residencia en el viejo palacio del arconte, el complejo palaciego desde donde los enviados de Valyria gobernaban la ciudad según las circunstancias. Dotado de tres plantas, piscinas y hermosos jardines, en todo su elaborado esplendor parecía una versión reducida y menos magnifica de su villa en la isla de los Cedros.
Rápidamente lo más granado de la vieja sangre fue a rendirle pleitesía, bajo la atenta mirada de sus dragones. El comandante en jefe de las capas tigres, le juró absoluta lealtad. Así mismo desfilaron los integrantes de los Tigres y los Elefante, los cuales con sentimientos encontrado replicaron el juramento.

Ahora como primera decisión nombro a Aryos Othoryon arconte de Volantis, a fín de administrar los asuntos de la urbe en el día a día. El que había fungido varios años en ese puesto, accedió de buen grado. Dyras Galbarys fue nombrado magister de los ejércitos, poniéndose al frente de los cincuenta mil capas tigre y cuarenta mil soldados esclavo junto a una flota de trecientos dromones. A algunos no la vieja sangre no les gustó, pero una mirada fría de Galbarys fue lo suficiente para hacerles callar de miedo. Los otros nombramientos fueron el del liberto Vaelys como cuestor mayor, el erudito de Tyria, Arys Valhar como edil urbano, y Jaenor Othoryon fue designado pretor. Como gesto de buena fe, se nombró magister de la fe a Dophinos Paenymion.
También se creo un senado compuesto por doscientos miembros con sede en uno de edificios del complejo palaciego, el cual estaría conformado por gente de la vieja sangre, cuyos cargos serían de elección popular y renovados cada cinco años. Este órgano solo tendría un rol consultivo, por lo que para hacerlo mas apetecible, Serbion añadió un salario de mil monedas de oro anuales, algo no muy alto pero que acompaño con la promesa de que obsequiar con un dragón (inferior o mediano) a los diez senadores sobresalientes. Información que tan pronto como se supo hizo de las plazas del senado, asientos más codiciados de lo que nunca fueron el puesto de triarca, aunque Aryos Othoriom se mostró preocupado por tales dones, Serbion le tranquilizó asegurando que se podían permitir tal derroche. Se fijó las elecciones para dentro de dos meses, y cada elección se haría por circunscripción según el barrio de la ciudad. Hasta ese momento se concedería a Aryos Othoryon poderes dictatoriales, a posterior rendición de cuentas al recién formado senado.

Entonces, una quincena después tuvo lugar la primera reunión oficial del nuevo gobierno de la ciudad, con Serbion presidiendo el proceso.
"¿Cuál es el estado de la ciudad?" preguntó Serbion mientras ojeaba los primeros informes.
Aeryos Othorion tomó la palabra.
"Señor la ciudad tiene una buena salud económica, sin embargo presenta diversos problemas, como el abandono de parte de las mismas y el hacinamiento en otras"
Entonces Arys Valhar pidió permiso para intervenir.
"El clima de la ciudad es húmedo y caluroso, en los barrios populares son frecuentes la muerte por ahogamiento, deberíamos de intervenir antes que surja una potencial epidemia" dijo el erudito con gesto severo.
Serbion esbozó una sonrisa al saber cual sería su primer decreto.
"Entonces restauraremos las zonas deshabitadas" dijo captando la atención de todos "En segundo lugar se procederán a construir cinco grandes termas, cuyo costo recaerá en mi peculio. Una vez que estén construidas será obligatorio que toda la población se bañe una vez al día, incluidos los esclavos. En cuanto al problema urbano, se construirán una sería de fuentes publicas a fin de prevenir la deshidratación. Para evitar aglomeraciones se construirá además un sistema de cañerías para abastecer de agua limpia a todos los ciudadanos. El siguiente punto será la revisión del sistema del alcantarillado, el cual deberá de ser construido en la otra mitad de la ciudad"
Todos callaron por un momento y los escribas estuvieron atentos a cada palabra de Serbion, aunque Doniphos Phaenymion estuvo contrariado.
"Eso será un gran costo" habló con humildad "y llevará muchos meses"
Vaelys vio su momento de intervenir.
"Entre mano de obra, materiales y compensaciones costaría un total de dos millones de piezas de oro…en la actualidad el tesoro de Volantis está dotado de dieciséis millones"
Serbion se tomó un trago de su limonada fresca.
"Yo pagaré la mitad de todos los costes y las termas corren de mi cuenta ¿están todos de acuerdo?"

Todos acataron la decisión de Serbion, por lo que pasaron al siguiente punto. Esta vez intervino Jaenor Othoryon.
"La ciudad cuenta con una buena flota de guerra propia, pero se debería de construir una flota comercial, con nuestros conocimientos del mar de Jade y las rutas de Yi Ti, podríamos establecer enclaves que nos permitiesen llegar al reino de Shang en Ulthos, y a los domios de Musa en Sothoryos" dijo poniendo un mapa sobre la mesa. Los escribas y Doniphos Phaenymion se sorprendieron al ver los dos continentes cartografiados. Shang estaba en el extremo oriental de Ulthos mientras que Musa se hallaba oculto en el sur de Sthoryos rodeado de islas.
"Magnifica idea" le felicito Serbion, causando el asentimiento tanto del padre como del hijo "El comercio de especias y minerales en unos duplicarán la riqueza del nuevo feudo franco. Naturalmente yo correré con la mitad de los gastos"
entonces fue de nuevo el turno de intervenir de nuevo de Vaelys, quien ya mostraba las cuentas ya preparadas.
"La construcción de al menos cien naves, su mantenimiento, los marinos y demás pormenores costarían un total de diez millones de piezas de oro"
Serbion asintió.
"Naturalmente yo asumiré el costo de la mitad de la misma, así como la mitad de los devengos, la mitad restante irá a parar a las arcas de la ciudad" zanjó Serbion "Naturalmente varios de los comerciantes privados podrán participar en ella con sus ecuánime privilegios y deberes"
Durante las siguientes dos horas se decidieron los nombre de los posibles almirantes, las rutas así como se acordó dar la información necesaria acerca de la producción cartográfica, así como las contingencias, como el llevar un dragón como escolta.

Finalmente llegó el ultimo punto.
"Señores a pesar de que los prestamistas han obtenido exitosos resultados, estos no fortalecen el poder de la urbe" dijo Vaelys "por lo que propongo la creación del banco de Valyria"
Todos callaron por un momento, Volantis tenía usureros como el que estaba sentado en la mesa con ellos, que sin duda serían excelentes banqueros.
"Tiene toda la razón" dijo Serbion "Yo mismo para que eche a andar depositaré veinte millones de piezas de oro" agregó. Ese dinero sería los suficiente para que hombre como Doniphos Phaenymion, crearan un ente que rivalizaría con el banco de hierro el cual había crecido increíblemente bien en esos cuatro siglos.
"Propongo al señor Phaenymion para dirigir tal empresa" dijo Vaelys.
Doniphos Phaenymion se mostró sorprendido pero feliz con el nombramiento, pensando en toda la riqueza que le traería tanto a el como a los suyos.
Durante oras dos horas se estuvo sugiriendo nombres y las políticas a seguir en el nuevo banco, se sondearon potenciales clientes, pero estaba claro el interés político del mismo.

Finalmente la reunión terminó y todos se retiraron no sin antes Serbion les diese las gracias por asistir y estos le hiciesen una profunda reverencia.

Entonces se retiró a tomar un refrigerio en los jardines, cuando apareció Aryos Othoryon visiblemente preocupado. Pero Serbion permaneció acomodado en la tumbona, le gustaba el aire fresco del atardecer.
"Señor Othoyon ¿desea algo?" preguntó Serbion trozo de tarta de limón en mano.
"Mi señor creo que nos estamos precipitando un poco en el gasto" le confesó el señor Othoryon.
Serbion arqueó una ceja.
"¿acaso no puedo permitírmelo?" preguntó. Las inversiones que hizo, si estaban bien llevadas darían muchos beneficios en el medio y largo plazo. Aunque Othoyon estaba suspirando.
"Señor de los cuarenta millones de piezas de oro, ha gastado o comprometido veintiséis millones, y otros dos millones ya están siendo gastados en la reconstrucción de la isla de los Cedros" dijo Othoryon.
"Esas inversiones darán sus frutos en poco tiempo" contestó "y le recuerdo que aun nos quedan diez millones de piezas de oro, dados los dos que ya llevábamos en las naves…pero no se preocupe, tenemos al menos cinco veces más"
Aryos Othoryon se sorprendió.
"¿Hay accesos secretos?" preguntó sorprendido de que Serbion los supiese, pues este como segundo hijo no se esperaba tal información.
"En Sothoryos mi padre ocultó un tesoro de reserva antes las adversidades" respondió "según él allí había doscientos millones de piezas de oro, entre otras preciosidades" no era de extrañar esa revelación Tarysys Vitelis era el hombre más acaudalo del mundo al momento de la condenación. Y un hombre muy precavido, al que era casi imposible pillar desprevenido.

"Además señor Othoryon, eso me ayudará a hacerme con la ciudad" continuó Serbion "Usted lo sabe bien, tenemos el poder, pero no todo el poder…acuérdese de los señores dragón de Lys y de Myr, debemos de tratar a todo posible elemento subversivo cuanto antes. A fin de cuentas al conejo se lo domina con el palo y la zanahoria"

Aryos Othoryon se sorprendió, al saber que había subestimado al segundo hijo, quizás ahora libre de la sombra de hermano mayor podría mostrar todo su potencial.
"De todos modos mañana mismo partiré a Chroyanne, a resolver el problema de los pesares.
La sorpresa no paró de acrecentarse en el anciano señor dragón.
"Ese lugar esta maldito" reaccionó "¿no pretenderá hacer lo mismo que la isla de los Cedros?"
"No, su magia es completamente distinta, aunque me servirá para deshacerme de los caídos ante la maldición de Garin…si todo va bien volveré en un mes y trataremos el problema de la disidencia"
"Tal vez no sea necesario llevar a cabo una purga" dijo el señor Othoryon tratando de suavizar la postura, pero Serbion negó con la cabeza.
"Para los planes que tengo es inevitable" contestó "hasta entonces usted dirigirá la ciudad y se encargará de moldear a esos capas tigre, a fin de cuentas, serán las futuros legiones de la nueva Valyria dentro de muy poco.

Después de eso se despidió de su gran vasallo y caminó para despejarse la cabeza. Estaba anocheciendo, cuando volvía de pasar el rato con Pertinax, pronto tendría que construirle un hogar o buscárselo, y Octarya lo estaba esperando para cenar y contarle sus nuevas lecciones, cuando un sirviente de los suyos se acercó haciéndole una reverencia.
Al parecer una sacerdotisa roja estaba solicitando audiencia "Interesante" pensó Serbion, quien la recibió en su oficina.
Allí recibió a su mujer joven y hermosa, con rostro en forma de corazón y ojos de bermellón, pelo largo de cobre púlido y piel de plata, más alta que la mayoría de los hombres, pero aun así Serbion le sacaba una cabeza, pero eso no le detuvo para que no se fijara en sus pechos llenos y su figura estrecha. Vestía de rojo y le hizo una sencilla reverencia.

"Prínceps de Valyria" dijo con voz sonora y acento exótico, que por un momento estuvieron a punto de embriagar a Serbion "maestro del magma y de la sangre, protector del nuevo feudo franco"
Serbion sonrió, reconocía el acento por varios de los tutores que tuvo.
"Una sacerdotisa de R´hillor venida de Asshai…que novedad" dijo intrigado "pero tampoco me sorprende tu dios es muy popular entre buena parte de Nueva Valyria…dime ¿a que debo tu visita?"
Melisandre no mostró ninguna emoción, pero lo miró fijamente.
"Vine ante vos por una señal de mi dios" dijo con parquedad "pues la noche es oscura y alberga horrores, la larga noche se acerca y el otro vendrá a por todos"
Serbion cruzó sus manos.
"Conozco esa leyenda" respondió divertida "me la enseñaron de niño ¿no querrás decir que soy el Azor Ahai?"
"Si" respondió con una profundidad que desconcertó a quien creía que venía para algún donativo "tu eres quien emergió de la sal y el humo"
Eso era técnicamente cierto, pues había estado a la deriva en el mar rodeado de una espesa niebla hasta emerger cuatro siglos después. Además su abuelo le había dicho una vez de los peligros de la magia del hielo, en ese momento sintió la necesidad de ir a la biblioteca de su familia, pero sabía muy a su pesar de que no era el momento de ir a las ruinas de Valyria.
"Mi magia es poderosa, pero no soy un elegido solo soy alguien con un poco de suerte o mucha desgracia según se mire" dijo con suavidad "aunque sé que las profecías pueden ser muy peligrosas…supongo que tienes alguna sugerencia que hacerme"

"Debéis ir a Poniente, al muro, allí el otro enviará a sus huestes contra el mundo" dijo con una voz hipnótica que a Serbion dio en que pensar.
"Mañana parto a Los Pesares a acabar con la maldición de Garin el grande, volveré en un mes y entonces tendrás mi respuesta…hasta entonces te estaría muy agradecido si los tuyos me apoyasen en los planes que tengo para la ciudad, que seguro agradaran a tu dios"

Melisandre asintió y se dispurso a irse.
"Hasta entonces puedes quedarte en este palacio, se te proporcionará lo que necesites como mi asesora personal"

Y serbion esbozó una gran sonrisa triste.

"Quizás todo este pesar tenga algún sentido"