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Advertencias del capítulo: (Referencia sexual y lenguaje soez)
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JUST US
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CHAPTER 9
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FIRST MORNING
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Ranma frunció el ceño, empezando a ser consciente de la caricia ligera y cosquilleante justo en la punta de su nariz.
Una inhalación trajo consigo un poco mas de aquella curiosa sensación y le obligó lentamente, muy lentamente, a salir del mundo de los sueños.
Suspiró, tomando una respiración profunda mientras se movía ligeramente, quejándose por salir de un estado tan francamente delicioso, lleno de comodidad y suavidad. Estaba durmiendo tan bien que despertar debía ser un pecado, eso era seguro.
Volvió a tomar una inhalación solo para percibir una vez más el delicioso aroma a flores que venía acariciándole la nariz hacia rato. Volteó el rostro, cuando más de la curiosa sensación vino en cuanto aspiro aire.
¿Qué era aquello?
¿Y sus sabanas siempre habían tenido un aroma tan dulce?
—Mmm… — se quejó, mientras volvía a acomodar la cadera. Estaba de costado y el punto de presión no era cómodo. Sus manos también se apretaron, y percibió como algo suave y esponjoso descansaba en la derecha.
Fue como si el letargo se le despejará al instante, mientras empezaba a ser plenamente consciente del cuerpo más pequeño entre sus brazos.
Un exuberante trasero se encontraba apoyado en su ingle. Su miembro cosquilleaba, interesado en las formas deliciosas contra su sensible piel. Su brazo derecho rodeaba la cintura femenina y apretaba entre sus dedos, un regordete seno.
Tenia el rostro enterrado en el cabello de la mujer y eran aquellas hebras azabache las que le producían cosquillas en la nariz.
Ranma abrió los ojos, parpadeando un poco ante la sensación arenosa. Había dormido maravillosamente bien, durante toda la noche y parte de la mañana. Ahora sabía la razón.
Una sonrisa se deslizó en sus labios antes de siquiera planearlo. Mientras fijaba la mirada en la piel expuesta del cuello femenino.
Había corrido las cortinas durante la noche, por lo que no tenía tanta claridad como le habría gustado, pero eso no impidió que disfrutara de la vista.
Dormir en compañía había sido mejor de lo que esperó.
Pero también era consciente de que todo se trataba de la mujer que tenía en brazos.
Era Akane quien hacía de cada experiencia algo inusual, pero único.
Y podía decir con total certeza que era su primera vez durmiendo con una mujer de aquella manera.
Hundió el rostro en el suave cabello de la Tendo. Estaba aún un poco húmedo, seguramente porque era bastante y dado que no contaba con una secadora, Akane había tenido que secarlo con la toalla, no es que hubiera otra manera. Talvez tendría que conseguir uno de esos aparatos, dado que esperaba que Akane se quedara muchas más noches con él.
La fragancia de las hebras, no era muy diferente a la de su propio pelo, puesto que ella había usado su mismo shampoo, aún así, se sentía distinto y no dudo en hundir la nariz dentro para aspirar un poco más.
Deslizó la mano que tenia en su pecho, apenas un poco, sintiendo como el rugoso pezón se deslizaba en su palma. Akane se arqueó, murmurando palabras inentendibles entre dientes, antes de acomodar mejor la cabeza y seguir descansando.
Consideró por un momento en dejarla así. Había pasado gran parte de la noche amándola y también la había despertado en la madrugada, cuando el calor de su cuerpo era demasiado, por lo que seguramente estaba agotada. Se inclinó y depositó un beso en su cuello antes de disponerse a salir de la cama.
Su miembro protestaba a juzgar por el latir ansioso, pero no era nada que una ducha fría no pudiera solucionar. Claro que el sexo matutino se escuchaba magnífico, pero lo sería mas si Akane también hubiera despertado. Levantarla para satisfacer sus deseos carnales no se sentía tan bien, no cuando pretendía repetir la ocasión muchas más veces.
Por el momento, se conformó con ese despertar a su lado, con la suavidad de su cuerpo, pegado al suyo y con la sensación tan gratificante del momento.
Deslizó suavemente el brazo fuera de su cintura hasta liberarla, luego despegó su ingle del encantador trasero femenino, con más pesar del que habría deseado, antes de apoyar un brazo en la cama y hacer un amago de levantarse.
—¿Ranma? — la somnolienta voz femenina le hizo tensarse y luego fijar una mirada en su rostro, notando que la morena empezaba a abrir los ojos.
—Lo siento si te desperté.
—Mmm… no — ella encogió un hombro y volteó el rostro hacia él dirigiéndole una mirada adormilada —. ¿Ya te vas a levantar? ¿Qué hora es?
—Es temprano — se inclinó y apoyó un beso rápido y ligero sobre sus labios —. Puedes dormir un poco más.
—Entonces quédate conmigo — ella estiró el cuerpo y se volteó un poco, hasta apoyar la espalda en la cama. Ranma fijó la mirada con mucho interés en sus senos, notando las ligeras marcas sobre su piel.
Akane tenia una tez pálida y encantadora, por lo que, en algunas ocasiones, en medio de su idilio sexual, él solía ser un poco brusco y dominante. La prueba le pintaba la piel, pero la chica lo había tomado con humor, puesto que ella también podía ser muy apasionada al momento de hacer el amor, mordiendole o arañandole.
—Quiero hacer algo más que descansar — le confió con una sonrisa reveladora.
Akane pareció sorprendida por un segundo y bajó la mirada a su regazo, donde la sábana no hacía nada para ocultar su estado, un poco más animado, luego de mirar su cuerpo desnudo.
—Mmm… — la Tendo se mordió el labio inferior y apoyó la cabeza en la almohada, levantando un poco la barbilla e inclinando ligeramente el rostro mientras su mirada adquiría ese brillo que empezaba a conocer muy bien.
¡Maldita fuera si no se excito aún más!
—Akane — le advirtió alzando una ceja.
Ella sonrió y Ranma se supo perdido.
Ranma tomó una respiración profunda, intentando recuperar el aliento.
El latido de su corazón apenas parecía capaz de recuperar su ritmo usual. Su pecho se sentía comprimido, mucho más que por la actividad física o el cansancio. Descendió la mirada, hacia la piel bajo la suya, notando que Akane había echado un brazo sobre sus ojos, mientras tomaba respiraciones por la boca.
Deslizó la mirada por su cuerpo, empapado en sudor y con aquel rubor sexual que encontraba tan encantador.
—¿Estas bien? — susurró con la respiración agitada, mientras se apoyaba sobre sus manos, para darle algo de espacio. La morena suspiró, levantó los brazos sobre su cuerpo, erizándose como un pequeño gato y luego le miró, con aquel brillo seductor en los ojos, jodidamente adorable.
—Mejor que nunca — contestó con una sonrisa satisfecha. Ranma también sonrió y se inclinó, para depositar otro beso en sus labios.
Sus labios se acariciaron con paciencia y dulzura. Akane apoyó las manos en su pecho y lo acarició suavemente. Ella tenía esa costumbre de tocarlo varias veces, no es que eso fuera extraño cuando compartían relaciones, era más bien la manera en que lo hacía, dibujando pequeños círculos en su piel, con una ternura tal, que sin duda, le conmovía.
En cuanto se separaron, se dedicó a observarla, mientras deslizaba su cabello tras una oreja.
—Me gusta despertar así — ella sonrió suavemente.
—A mi también ¿Quién iba a creerlo? — aceptó mientras se inclinaba, hasta apoyar el rostro contra sus pechos.
Akane pasó los brazos por su cuello y entrelazó las manos en su nuca, acariciando con los dedos las hebras cortas bajo su coleta.
Estuvieron unos minutos así, mientras ella le tocaba y él tan solo recibía sus atenciones, sintiéndose más cómodo que nunca. Ranma abrió los ojos, que ni siquiera se dio cuenta que había cerrado, y los fijó en la mesita de noche a un lado de la cama, percatándose de la hora en el reloj electrónico.
—Es momento de levantarse — susurró, irguiendo lentamente el rostro. Akane lucía ligeramente adormilada y parpadeó unas pocas veces, fijando la mirada en él.
—Si…
Ranma asintió y apoyó las manos en las sabanas, antes de erguir el cuerpo, poniéndose de rodillas.
—Voy a preparar el desayuno, tu puedes tomar el baño — le dijo inclinando el cuerpo hacia ella y presionando un beso ligero en sus labios.
—¿Tu vas a preparar el desayuno? — inquirió un poco sorprendida. Ranma sonrió.
—¿Acaso dudas de mis dotes culinarios? — alzó una arrogante ceja.
—No — se apresuró a negar —. Pero… puedo ayudarte si quieres — se ofreció rápidamente.
Ranma le había comentado alguna vez, que cocinaba, puesto que su madre le había enseñado desde pequeño para que cuando llegara el momento de independizarse, lo hiciera sin problemas.
Aún así, no había probado nada aún de su mano y no es que lo temiera, pero que decidiera cocinar para ella se sentía muy íntimo y cotidiano, dentro de una pareja estable.
Y era un gesto dulce, que sin duda, la conmovía profundamente.
Akane percibió como el pulso se le aceleraba.
—No es necesario — Ranma sonrió —. Tomate su tiempo, no te preocupes.
—Bien — ella asintió, sonrojada.
Ranma se levantó y se dirigió al baño en su espléndida desnudez. Akane miró su trasero redondo con atención. Sin duda era una vista que no lograba cansarla.
Se dejó caer en la cama, tomando la sábana para cubrir su cuerpo mientras miraba el techo. Una sonrisa casi inmediata le surco los labios y sintió como todo el rostro se le enrojecía. Había dormido deliciosamente y el despertar fue igual de magnífico en compañía de Ranma. Le gustaba la sensación de sus brazos a su alrededor, de sus besos matutinos, de hacer el amor con pasión y ternura, pero sobre todo, del sentimiento de paz que le producía estar a su lado.
No había sido así cuando vivió con su novio por escasos seis meses, pero era lógico considerando que fue eso precisamente lo que le dio la pauta para terminar esa relación que no llevaba a nada. No le gustaba comparar a Ranma con su antiguo novio, porque tampoco le gustaría que él lo hiciera con las mujeres con las que había estado. Aún así, no podía evitar notar las diferencias en los escenarios que compartió con cada uno de ellos, dándose cuenta que Ranma la llenaba de una manera sin igual.
Él la hacía sentir especial, única y hermosa. Siempre procuraba su comodidad y tomaba en cuanta sus opiniones. Estaba pendiente de lo que le gustaba y absorbía cada palabra que salía de sus labios como si fueran realmente importantes para él.
Ranma la hacía sentir amada.
No era tan ingenua como para asumir que un sentimiento así había anidado en su corazón tan rápido, menos aún estaba segura de ella amarlo con ese fervor que solo había presenciado en pocas ocasiones, pero esperaba que fuera así en un futuro y estaba segura por primera vez en su vida, que su corazón se encontraba en el lugar correcto.
—Ya esta libre — Ranma salió en ese momento del baño, habiendo tomado apenas una ducha rápida. Llevaba una toalla alrededor de la cintura y otra mas pequeña en el cuello, con la que se secaba el cabello suelto.
Akane se irguió, presionando la sábana contra su pecho mientras lo observaba. No pudo evitar que sus ojos se fueran de una porción de piel a otra, encontrando tan particularmente deseable su cuerpo masculino.
—Si…
—Puedes tomar un baño tranquilo, te prepare la bañera — le comentó, dirigiéndole una mirada de reojo.
—¿En serio? — Akane se sorprendió, por el gesto tan dulce por parte de él.
—Claro — Ranma se acercó, inclinándose para darle un rápido beso. Su boca sabía a menta, lo cual indicaba que se la había lavado. La avergonzó un poco que ella aún no lo había hecho, pero a Ranma no pareció importarle.
—Bien.
Se levantó, arrastrando la sábana a su alrededor. Aun no se acostumbraba a pavonearse desnuda por todos lados, pero Ranma le había hecho la promesa de que la convertiría en una mujer desinhibida en algún momento, siempre que fuera con él.
—Te voy a esperar en la cocina — le avisó cuando estaba por cruzar la puerta.
—Si — Akane asintió, dirigiéndole una mirada sobre el hombro.
—No te vayas a vestir demasiado… me estorbara luego — observó la sonrisa sensual en su rostro.
Akane enrojeció, sabiendo a lo que se refería.
Luego del baño y una posterior ducha rápida, Akane se dirigió al dormitorio de nuevo.
La cama se encontraba ya tendida lo cual le sorprendió un poco, aunque no por mucho tiempo, al recordar que Ranma podía ser bastante metódico algunas veces. En las sabanas, un ligero bulto llamó su atención, del lado justo en el que había dormido y cuando se acercó, se percato de que se trataba de una camisa perfectamente doblada.
Sintió como se sonrojaba, mientras comprendía de que se trataba todo aquello. Ranma pretendía que vistiera su ropa.
Percibió un latido particularmente fuerte dentro de su pecho y agarró la tela, llevándola a su rostro. No olía más que el aromatizante para ropa, pero ella lo absorbió con placer. Le gustaba aquella sensación, le gustaba que Ranma compartiera con ella algo tan íntimo y que él la apreciara de esa manera.
Era así como Ranma la hacía sentir siempre.
Querida.
Cuando terminó de vestirse, Akane salió por la habitación y se dirigió por el pasillo. Le pareció escuchar una melodía y mientras se acercaba a la cocina, se dio cuenta de que había música instrumental a volumen bajo.
Ranma se encontraba en la cocina, de espaldas y frente a la estufa. Un aroma delicioso flotaba en el aire.
Había un desayunador con butacas frente a la cocina y ella no dudo en tomar asiento fijando una mirada en su espalda ancha y en su apretado trasero, envuelto apenas en un bóxer. Como había esperado, Ranma no llevaba más que ropa interior, su nivel de inhibición era de admirar y también un deleite a la vista si tenía algo que agregar.
—¿Disfrutaste del baño? — indagó él, sin dejar de revolver lo que tenia en el fuego.
—¿Como…? — Akane se sorprendió, no había hecho ninguna sonido que revelará su presencia, pero Ranma sabía que se encontraba ahí. Él la miró sobre el hombro y sonrió.
—Ya casi está todo listo.
Pronto un festín estaba frente a sus ojos. Ranma había hecho tortilla de huevo, filete de pescado asado, acelgas al vapor y sopa de miso. Además de servir unas verduras encurtidas. Ella estaba sorprendida por lo sabroso que lucía todo.
—Se ve exquisito ¿Preparaste todo esto? — le miró, mientras Ranma tomaba dos platillos y se dirigía a la sala de estar. Le siguió, llevando los pequeños cuencos con arroz.
—Las verduras vienen de parte de mi madre. Ella trae algunas cosas todas las semanas.
—Que linda — sonrió.
—Si… todo lo que cocina sabe delicioso.
Ambos se sentaron cuando todo estuvo en su lugar. En la sala, había una mesa rectangular central, en la que todo se encontraba perfectamente ordenado. Ranma le sirvió una copa de té y luego le extendió un cuenco de arroz.
—Puedes comer lo que quieras, pero si algo no te gusta, no te vayas a forzar — le explicó tranquilamente. Akane sonrió y miró cada cosa.
—Estoy segura de que todo me va a encantar — se acomodó y tomó sus palillos para empezar a comer.
Tal como su novio le había dicho, poseía verdadero talento en la cocina. Todo estaba delicioso.
Comió hasta que sintió que explotaba, pese a que Ranma seguía poniendo comida en su plato.
—No puedo más — suspiró, dejando caer la espalda contra el sillón. Ranma seguía comiendo, aunque sabía que poseía un gran apetito.
—¿Te gustó? — él no había parado de preguntárselo, pese a que le había asegurado que todo era de su agrado. Su inseguridad le causaba ternura.
—Estaba delicioso — sonrió para afianzar sus palabras —. Tu madre hizo un excelente trabajo enseñándote.
—Ella es muy exigente en la cocina — dio un prolongado trajo a su té —. Así que no fue sencillo, pero soy rápido aprendiendo.
—Contrario a mi — Akane se rió, avergonzada —. Me costo mucho aprender a cocinar. Tuve que meterme en clases extracurriculares de cocina en la secundaria y preparatoria… además de arruinar varias de nuestras cenas en familia hasta cocinar algo decente.
—¿En serio? — Ranma parecía sorprendido.
—Pero ahora cocino muy bien — se apresuro a aclararle. Ella estaba realmente orgullosa de eso, pues se había esforzado mucho para lograrlo.
—Entonces… la próxima vez, tu vas a cocinar algo para mi — Ranma sonrió, decidido.
Que lo soltara con tanta tranquilidad, logró otro vuelco en su corazón. Akane sintió como las mejillas se le enrojecían con rapidez.
—Esta bien.
—Estoy ansioso.
Luego de comer, Akane se apresuró a recoger todos los trastos y lavarlos, pese a las protestas de Ranma.
—Es lo menos que puedo hacer — declaró con firmeza —. Me voy a sentir mal si no me dejas hacer nada.
Eso lo que menos quería él, por lo que accedió.
Estaba terminando de secar los trastes, cuando unas manos se apoyaron en su vientre, desde su espalda. Se tensó un poco, pero rápidamente se relajó, mientras Ranma enterraba el rostro en su cuello.
—Ya voy a terminar.
—Menos mal — escuchó que decía, en lo que parecía sorprendentemente un puchero. Akane sintió que se derretía.
—¿Tienes algún plan para mi? — terminó con el último tazón y lo dejo a un lado, extendiendo el trapo y volteando luego, hasta apoyar la espalda contra el lavatrastos.
—Tengo mucho planes — susurró Ranma con una sonrisa sensual, deslizando las manos por su cintura.
—¿Muchos planes?... Ya veo hacia donde se dirigen — comentó alzando una ceja.
—Prometiste quedarte todo el día conmigo — le recordó él.
—¿Cuando prometí eso? — inquirió extrañada. No es que no lo hubiera considerado. Estaba muy contenta a su lado.
—Anoche.
—¿En que momento? — ella en serio no podía recordarlo.
—Mientras hacíamos el amor en la ducha — Ranma sonrió coquetamente.
—¿Me hiciste prometer algo mientras me hacías el amor? — jadeó sorprendida.
—Es cuando dices que si a todo.
Akane lo miró realmente asombrada. Ella no recordaba nada de eso, pero no le extrañaba. Cuando Ranma la tocaba, perdía por completo la capacidad de razonar.
—No vuelvas a hacer eso — se quejó dándole un golpe juguetón en el pecho —. Tramposo.
—¿Y te quedaras? — él ladeo el rostro, antes de acercarse, hasta rozar sus labios sin besarla.
—Lo prometí ¿no?... pero tienes que hablarme de los planes que hiciste para nuestro día juntos — miró con los ojos entrecerrados, su boca delgada.
—No es muy complicado… solo la cama y nuestros cuerpos… desnudos.
—En ese caso… — Akane sonrió —. Me adelante un poco.
—¿Te adelantaste? — él pareció confundido.
Akane le rodeó el cuello con los brazos y se puso de puntillas, para alcanzar su oreja con los labios.
—No tengo nada bajo tu camisa.
Y Ranma la tomó de los glúteos rápidamente, alzándola sobre su cuerpo mientras se dirigía a su habitación, donde no la dejó salir en muchas horas.
Aquella la primera, de muchas deliciosas mañanas juntos.
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FIN DEL CAPITULO
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NOTAS DEL CAPITULO:
Buenas noches bellas.
Lamento haber estado desaparecida estos días, pero la vida adulta a veces me impide hacer lo que más me gusta.
En este punto, voy atrasada por varios capítulos, por lo que es evidente que esta historia se alargará hasta marzo, lo cual no era mi intención.
En fin, sobre el capítulo, espero que haya sido de su agrado, intente dar dos puntos de vista en esta ocasión, en lugar de inclinarme por uno solo como las veces anteriores, dado que considero que era algo muy importante para ambos, en Ranma porque nunca había dormido con sus novias anteriores y en Akane, debido a las malas experiencias con su ex.
Espero que lo hayan disfrutado y solo me resta decirles que el siguiente capitulo es: Primera vez conociendo a los suegros.
¿Quién será el primero de ellos en llevar al otro a conocer a sus padres? Lo digo así para que no identifiquen si es a Soun o al matrimonio Saotome.
Nos leemos mañana. Besos y abrazos
24/02/2023
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