Phoebe se mantuvo abrazando el cuerpo de Percy sin importar nada de lo que estaba pasando, ¿cómo había sido capaz de haber matado a su propio hermano? Había escuchado que varias personas le intentaban hablar pero sólo quería que alguien viniera a matarla para así poder terminar con todo ese dolor que sentía.
— Phoebe — la hija de Ares de inmediato bajó la mirada viendo el cuerpo de Percy aún sin vida, pero aquella voz había sonado igual que la de él. — Phoebe — En esta ocasión estaba más que segura que se trataba de la voz de Percy, ¿pero cómo podía ser eso posible?
— ¿Percy dónde estás? — preguntó Phoebe desesperada, quería pedirle perdón, aunque sabía que ya era demasiado tarde.
— Phoebe nada de esto es real, fuiste atacada por Deimos y Fobos — dijo la voz de Percy, la cazadora se quedó en silencio sin entender nada de lo que pasaba. Empezaba a recordar cosas, pero no podía distinguir que era verdad y que era falso, incluso hasta llegó a pensar que se estaba volviendo loca. — Recuerda que Artemisa está secuestrada, ella necesita de tu ayuda.
Phoebe intentaba recordar qué era lo que había pasado pero el dolor de cabeza solo aumentaba a cada segundo, — Por favor Phoebe te necesito — dijo Percy, de pronto el dolor se esfumó pudiendo recordar todo lo que había pasado y lo que más le importaba era ver que nada de lo había visto pasó. Al abrir los ojos se encontró con dos personas frente a ella, su primer pensamiento es que se trataban de Artemisa y Apolo pero tan pronto recuperó su visión se dio cuenta que estaba equivocada, frente a ella estaban Selene y Helios, los Titanes de la Luna y el Sol.
— ¿Dónde está Percy? — preguntó Phoebe al no ver a su hermano por ninguna parte, temiendo que su hermano estuviera en peligro.
— Él no está aquí, tampoco eso fue real, pero era la única manera para sacarte de esa alucinación — dijo Helios viendo con arrepentimiento a la cazadora, Phoebe quería gritarle a los Titanes por haber echo eso, pero tenía que darles la razón, sin eso no habría podido terminar con la alucinación. Aunque ya no pudo preguntar nada porque los gritos de sus compañeras captaron la atención de los tres.
— Intentamos también ayudarlas, pero sus alucinaciones parecen ser más fuertes, esperábamos que tú nos pudieras ayudar — dijo Selene al ver la cara que había puesto la cazadora.
— Vamos tenemos que sacarlas de ahí de inmediato — dijo Phoebe recordando la alucinación que le habían inducido los Dioses Menores.
Selene se acercó a ella colocando su mano en el hombro de la chica, unos segundos después aparecieron frente a una antigua casa, por el aspecto que tenía esta Phoebe se percató que estaban en la antigua Grecia,se imaginó que era antes de que ella se uniera a la caza.
— ¿Dónde estamos? — preguntó Phoebe intentando encontrar algo de lógica a lo que estaba pasando.
— No lo sé, sólo tú amiga sabe que es este lugar — respondió Selene caminando por la casa intentando encontrar alguna señal de Atalanta pero todo el lugar estaba vacío.
— ¿Y dónde se supone que está? — preguntó Phoebe nerviosa de lo que le podía pasar a su amiga, incluso hasta Selene se veía confundida, sabía que tenían que darse prisa o el daño podría ser peor. Ambas escucharon un leve gemido proveniente del piso, lo que les ayudó para saber donde estaba su amiga. Phoebe con la ayuda de Selene retiraron el cuerpo de la mujer logrando abrir la compuerta, tan pronto como vio a su amiga se quedó impactada, nunca se imaginó verla así, tan frágil, incluso ella no parecía darse cuenta de su presencia.
— Atalanta despierta, todo solo es una alucinación — dijo Phoebe intentando llamar la atención de su amiga, pero esta continuó sin hacerle caso. Al tomarla del brazo se percató de la pequeña figura que su amiga cargaba y que se negaba a soltarla.
— ¿Por qué no me hace caso? — preguntó Phoebe frustrada, no le gustaba para nada ver a su amiga así.
— Su alucinación fue más fuerte, intente hablar como Percy pero eso tampoco ayudó. Pensé que tú sabrías cómo ayudarla — respondió Selene nerviosa, se tenía que dar prisa o podría llegar a un punto donde la chica perdería la razón.
— No lo sé, ella nunca habló de su pasado — dijo Phoebe frustrada, en parte tenía razón, Atalanta no hablaba de aquello y también Phoebe nunca se había preocupado por su vida pasada. — La única que supo lo que pasó fue Artemisa, nuestra señora fue quien la encontró en uno de sus viajes — Tanto Selene como la cazadora se quedaron viendo por un momento antes de sonreír, tal vez aún quedaba una forma de ayudar a la chica.
— Hola Atalanta — dijo Selene, Phoebe incluso se giró por un momento pensó que la Diosa de la Caza se encontraba en aquel lugar, pero se trataba solo de Selene.
— ¿Quién eres? — murmuró Atalanta nerviosa, Phoebe sonrió por un momento aunque aún no sacaban de la alucinación a su amiga por lo menos habían logrado llamar su atención.
— Soy Artemisa.
— ¿Cómo la Diosa? — murmuró Atalanta levantando por primera vez la mirada, Selene sonrió tranquilamente asintiendo con la cabeza. — No quiero su ayuda, merezco sufrir, por mi culpa murió.
Phoebe por primera vez se percató del pequeño niño que abrazaba su amiga. — Tu no tienes culpa de lo que pasó querida — dijo Selene intentando acercarse a la chica pero esta le alejó.
— Claro que sí, yo lo maté — murmuró derramando un par de lágrimas. Phoebe se mantuvo en silencio impresionada por la revelación.
— Eso no es cierto, y tu lo sabes. Todo fue un accidente — dijo Selene, en esta ocasión logró acercarse sin que Atalanta se alejará.
— Te juro que no quería hacerlo, fue un accidente — murmuró la chica, Phoebe se quedó en silencio comprendiendo por primera vez la actitud de su amiga y por qué está siempre había sido tan protectora con Percy.
— Lo sé, te prometo que si vienes conmigo tendrás una familia. Las chicas te van a amar — comentó Selene con una sonrisa, Atalanta asintió pero aún no se veía muy segura.
— Amiga recuerda que tenemos que ir a San Francisco nuestra señora y Percy nos necesitan — dijo en esta ocasión Phoebe, Atalanta se le quedó viendo, algo que animó a la cazadora pensando que su amiga podría recuperarse.
— ¿Percy? — murmuró Atalanta con los ojos llenos de lágrimas, antes de derrumbarse y empezar a llorar, Phoebe pensó por un momento que habían fracasado pero de pronto la casa donde había estado se desvaneció regresando a ese palacio.
— Intenta ayudar a Helios con la otra chica, llevaré a tu amiga a un lugar seguro — dijo Selene y desapareció antes de que pudiera reclamar. Phoebe echó un vistazo a Hazel la cual se encontraba de rodillas llorando, la chica la tomo por el hombro y nuevamente el aspecto de la habitación cambió, estaba de vuelta en el campamento Mestizo, aunque la imagen era verdaderamente aterradora, podía ver decenas de cuerpos, varios semidioses griegos, romanos y cazadoras, "¿Acaso ese sería el futuro si Percy no regresaba a tiempo?" se preguntó la cazadora, aunque sabía que se trataba de una alucinación esperaba que eso no fuera un presagio de lo que podría pasar si fracasaban.
La cazadora pronto encontró a la hija de Plutón, la cual se encontraba arrodillada con el cuerpo de un niño entre sus brazos, — Lo siento — murmuraba la chica sin dejar de llorar. Phoebe se quedó en silencio viendo aquella escena, si con su amiga no supo qué decir, ante aquella chica estaba completamente en blanco, apenas y la conocía.
— ¿Alguna idea? — preguntó Helios a un costado, con un gesto de preocupación.
Phoebe se arrodillo enfrente la chica, — Esto no es verdad — dijo Phoebe pero la hija de Plutón la ignoró. — La batalla aún no ha iniciado, todavía estamos a tiempo de evitarla.
En esta ocasión Hazel pareció percatarse de la presencia de la cazadora, levantó su mirada viendo fijamente a los ojos de Phoebe, — Tú sabes que esto es una mentira, lucha, tu eres más fuerte que ellos — Hazel de inmediato se puso de pie alejándose del cuerpo de su amigo, segundos regresaron a la habitación.
— Es mejor que nos vayamos de aquí — dijo Helios tomando a ambas chicas antes de irse de aquel palacio.
Salto de Línea
— ¿Cúal es su plan? — preguntó Bianca cuando se unió a sus compañeros en la barca de Caronte, se habían mantenido en silencio durante el trayecto.
— Debemos de regresar al campamento, hay que detener a mi hermano antes de que haga una masacre en el campamento — respondió Thalia, esta vez Bianca se percató que la alegría que había tenido la chica había desaparecido.
— ¿No van a asesinar al hijo de Poseidón? — preguntó Bianca observando tanto a Nico como a Thalia, temía que ambos chicos hicieran algo que después pudieran arrepentirse.
— No por el momento, creo que debemos intentar detener a mi hermano primero — respondió Thalia, sin voltear a ver a la chica.
— ¿Y si no lo logramos? — preguntó Bianca temiendo la respuesta que le daría, Thalia se quedó en silencio antes de levantar la daga que le había entregado la Primordial. Bianca permaneció en silencio, intentaba comprender la decisión que habían tomado pero no lo lograba, no sabía cómo iba a hacerle para evitar que ellos hicieran eso. A pesar de todo lo que dijera la Primordial no podía confiar en ella, la Profecía también hablaba de ella, ella también era su enemigo, por eso no podía dejar que muriera el chico, si ellos lo querían muerto debía de ser bastante valioso.
— ¿Estás bien? — preguntó Nico, Bianca no se había percatado que la barca se había detenido.
— Si, lo siento — respondió la chica, siguiendo a Thalia. Los chicos se mantuvieron en silencio durante todo el trayecto de regreso al laberinto, ninguno se atrevía a hablar, todos estaban absortos en sus pensamientos, debatiéndose internamente si lo que habían decidido era lo correcto.
— ¿Qué fue lo que te mostraron? — preguntó Bianca viendo a su hermano, odiaba aquello necesitaba saber tal vez así podía pensar en algún plan para evitar la confrontación contra el hijo de Poseidón.
— Tu muerte — respondió Nico con tono sombrío. Bianca se detuvo de pronto pensando que era una broma de su hermano pero él se mantuvo serio. — Eres lo último que me queda, no te voy a perder, no si logro evitarlo.
Bianca se quedó en silencio aquello le había caído como un balde de agua fría, no sabía cómo responder aquello, — Espera — dijo la chica deteniendo a su hermano, — Sabes que te amo, pero tú las has oído no podemos ir en contra del destino, no importa lo que intentemos ¿Por qué mi vida debe ser más valiosa que la de los demás?
En esta ocasión Nico no pudo evitar derramar un par de lágrimas, — No me importa lo que les pase a los demás, no dejaré que nada te pase haré todo lo que pueda para evitarlo — exclamó Nico antes de entrar en el laberinto, Bianca se quedó en silencio observando a su hermano alejarse, quería decirle que estaba equivocado pero si la situación fuera a la inversa ella actuaría de la misma forma.
— Lo siento — murmuró Thalia para después seguir al chico al interior del laberinto.
Bianca suspiro pesadamente, las cosas solo se complicaba a cada momento, odiaba el haberle hecho caso a su hermano, ellos debieron quedarse en el campamento, ahí estarían seguros.
— Se han acabado los juegos — rugió Atlas furioso caminando a donde se encontraban los tres semidioses.
Thalia de inmediato arrojó un rayo que golpeó en el pecho al Titán, la chica de inmediato sacó su arco disparando varias flechas hiriendo en varias ocasiones al Titán.
Nico aprovechó la oportunidad para golpear el piso, lo que creó una fisura haciendo que Atlas cayera al suelo, Thalia se acercó al Titán intentando apuñalarlo con su daga pero para su sorpresa el Titán logró recuperarse. Para después golpear la chica arrojando a ésta al suelo, — Solo son unos simples insectos — murmuró Atlas molestó mientras le arrebataba a Nico sus cuchillos, para después arrojarlo contra la pared. Bianca apretó los puños furiosa antes de acercarse al Titán logrando arrebatarle los cuchillos y usando estos para provocarle varios cortes en el pecho al Titán, quien intentaba detener a la chica pero esta logró ser bastante veloz. Thalia logró recuperarse y arrojó de inmediato un rayo lanzando al Titán al suelo, Bianca intentó aprovechar la oportunidad para asesinar a Atlas pero ella se detuvo a medio salto, echó un vistazo a sus compañeros y ellos estaban igual, parecía como si alguien los hubiera congelado.
— Creo que al final no eres tan fuerte como presumías — exclamó una voz cansada, atrás del Titán se encontraba un anciano, quien no dejaba de ver a Atlas. El anciano se quedó un momento en silencio observando al Titán antes de observar a los chicos, después de unos segundos golpeó su bastón al piso permitiendo que ellos pudieran moverse, — ¿Quién eres tú? — preguntó Thalia apuntando con su arco al anciano.
El cual esbozó una sonrisa, sin verse intimidado en ningún momento por los tres semidioses, — No entiendo por qué Ananké cree que son peligrosos, ninguno de ustedes representa una amenaza — dijo el anciano sin dejar de sonreír.
— No lo hagas Nico — gritó Bianca al ver que su hermano intentó acercarse al anciano pero tan pronto estuvo cerca fue arrojado contra la pared, Thalia lanzó un par de rayos pero éstos se detuvieron a unos centímetros de la cara del anciano. Tan pronto se recuperó el Titán usó su espada para apuñalar al anciano pero al igual que los rayos esta se detuvo.
— No se quien seas, pero no permitiré que te burles de mí — añadió Atlas con molestia.
El Titán intentó acercarse al viejo, pero este golpeó su bastón, los rayos que Thalia había lanzado continuaron con su trayecto pero al anciano no le hicieron nada solo que estos golpearon al Titán en el pecho arrojándolo al piso, — Debería dejar que ellos te asesinarán — exclamó con molestia el anciano.
— Tu no me darás órdenes — rugió Atlas furioso mientras intentaba ponerse de pie, en esta ocasión la sonrisa del anciano desapareció, nuevamente golpeó su bastón haciendo que el Titán no pudiera moverse.
— Has sido una verdadera molestia, Ananké tenía razón, no debimos rescatarte de tu prisión — exclamó el anciano molesto, — Pero por desgracia no tengo tiempo para encontrar otro peón, regresa a tu palacio, Perseo está por llegar, espero que ahora sí logres cumplir tu misión.
Atlas asintió antes de desaparecer del lugar, Thalia y Bianca continuaron sus armas listas, ambas estaban frente a Nico quien estaba inconsciente, — ¿Quién eres? — preguntó Bianca sin bajar su arco, aunque sabía que no sería de gran ayuda contra el desconocido.
El anciano solo los observó fijamente antes de sonreír, — Deberían de darse prisa, tu querido hermanito pronto entrará en el campamento, sería una lástima que fracasarán en su misión — dijo el anciano antes de desaparecer.
Las dos chicas se quedaron en silencio, sin entender nada de lo que había pasado, — ¿Ese era Cronos? — preguntó Thalia, recordando que aquel anciano había hablado de Ananké y sobre todo el poder que este había demostrado.
— Me temo que sí — respondió Bianca sin poder ocultar su temor, ninguno de ellos había logrado siquiera hacerle algo al anciano pero lo que más le aterraba es que Atlas tampoco lo había podido hacer. Les tomó algunos segundos para que pudieran despertar a Nico y explicarle lo que había pasado.
— Esperen — dijo Bianca al ver que Thalia y Nico se alejaban, — Debemos tener un plan, hasta ahora hemos sobrevivido por pura suerte pero ya no hay que confiarnos.
Ambos chicos se quedaron en silencio, — Sé que debemos detener al hermano de Thalia, pero me temo que no será tan fácil, no creo que hablando con él lo logremos — continuo Bianca, — Creo que nosotros somos fuertes, pero actuamos impulsivamente y solo logramos que terminemos lastimados.
Tanto Thalia como Nico se quedaron en silencio, la hija de Hades tenía razón, — Si todo lo que nos han dicho es cierto, tanto tu hermano como el hijo de Poseidón tienen ventaja sobre nosotros, han tenido más entrenamiento.
— ¿Qué sugieres? — preguntó Thalia, aunque le costará aceptar que Bianca tenía razón.
— Creo que debemos de intentar detener a tu hermano antes de que empiece la masacre, tal vez así logremos evitar que el hijo de Poseidón lo asesine — dijo Bianca esperando que los chicos estuvieran de acuerdo.
— Mi hermana tiene razón, si evitamos que tu hermano asesine a los campistas, ellos no van a pelear — explicó Nico recordando lo que le había mostrado Ananké.
— ¿Pero cómo lo haremos? Si es cierto lo de Ananké tanto mi hermano como el hijo de Poseidón nos llevan ventaja, creo que ninguno de nosotros ha entrenado como ellos — añadió Thalia, sin poder ocultar su frustración.
— Aún no he visto que tan fuertes sean ellos dos, pero si me he dado cuenta que cuando combatimos como un verdadero equipo somos más fuertes, logramos vencer a Atlas, solo que debemos de aprender a confíar entre nosotros — dijo Bianca observando tanto a Thalia como a su hermano.
Nico se quedó un momento en silencio, odiaba admitir que su hermana tenía razón y sobre todo tenía que admitir que la hija de Zeus no era su enemiga, — Tienes razón — dijo el chico observando a Thalia, la cual sonrió tranquilamente. — Cuando lleguemos al campamento, intenta hablar con tu hermano, Bianca y yo intentaremos acercarnos y si hablar no funciona los tres atacaremos.
— Está bien, hay que darnos prisa — dijo Thalia antes de echarse a correr, no le importaba encontrarse en esos momentos al Minotauro, lo que ella quería era llegar lo más pronto posible al campamento.
Salto de Línea
Le tomó alrededor de una hora poder llegar hasta la salida que daba al campamento Mestizo, los chicos salieron de inmediato tan solo esperando que la batalla aún no iniciará. — ¿Qué ha pasado aquí? — preguntó Bianca, la noche había caído en el campamento, aunque lo que le preocupaba a la chica era la cortina de humo que emanaba de aquel sitio.
— Por favor espera Jason — murmuró Thalia, deseando que aquello no fuera señal del inicio del ataque. Los tres chicos corrieron, tenían sus mentes llenas de dudas, tan pronto llegaron al comedor del campamento se percataron de que las cosas parecían complicarse. El campamento estaba completamente a oscuras, pero lo más extraño era que no parecía ver nadie ahí. Unos gritos alertaron a los chicos.
— Vino de aquella dirección — dijo Nico, Thalia por su parte observó el cielo, podía notar como las nubes ocultaban la luz de la luna, aunque lo más preocupante eran los rayos, eso tenía que ser provocado por su hermano.
— Hay que detenerlo, pero sobre todo, pase lo que pase no permitamos que asesine a ningún semidiós — dijo la chica observando a los dos hijos de Hades.
— Suerte — dijo Bianca, Thalia sólo sonrió antes de correr en dirección de donde provenían aquellos gritos, le tomó unos minutos llegar hasta la frontera del campamento, algunos campistas se encontraban en aquel sitio, en el fondo se alegró de ver que ninguno de ellos parecía lastimado, aunque pronto se fijó en el joven rubio.
— Jason — murmuró Thalia, mientras una lágrima corría por su rostro, ahí estaba él, su hermano, aunque su emoción duró muy poco ya que se percató de unas manos esqueléticas que sujetaron al joven. La chica caminó decidida apartando a los semidioses que se le interponían en su camino.
— ¿Qué Hades pasa? — murmuró molesto Jason, observando a su alrededor al causante de aquello.
— Debes detenerte hermano — exclamó Thalia saliendo de entre las sombras, la chica echó un rápido vistazo, tranquila de ver que las cazadoras se encontraban bien..
Jason por su parte se quedó innmóvil observando fijamente a la chica, — Por favor Jason, detente — añadió Thalia colocándose frente a su hermano, estaba más grande pero era él.
— ¿Thalia? — murmuró Jason, dio un par de pasos más para acercarse y colocar su mano sobre la mejilla de su hermano.
— Si, soy yo. Tu no eres así hermano, no dejes que ellos te controlen — añadió Thalia, con su mano limpiaba las lágrimas que corrían por el rostro de Jason.
Jason asintió mientras cerraba los ojos, — Vete — murmuró Jason, — Ellos son más fuertes, no puedo resistir mucho tiempo.
— ¿De qué hablas Jason? — respondió la chica, Jason abrió los ojos, en esta ocasión ya no lloraba, sus ojos se habían tornado de un color rojizo. Jason arrojó un rayo lanzando a su hermana al suelo.
— Tu traicionaste a nuestro padre, mereces morir junto con el resto — rugió Jason dando un par de pasos para acercarse a una sorprendida Thalia. Pero para sorpresa del rubio un par de manos esqueléticas salieron de la tierra para detener su avance, poco a poco más manos salieron obligando al chico a arrodillarse.
— No quiero herirte Jason — dijo Thalia acercándose nuevamente a donde se encontraba Jason. — Lucha contra ellos, tú puedes.
Aunque en esta ocasión el rubio parecía más molesto, — Lo siento Thalia — dijo Bianca acercándose a su compañera, Nico se quedó aún ocultó en silencio sin saber que decir, en algún otro momento se habría enojado con la hija de Zeus por su debilidad pero después de lo que las Moiras le mostraron se dio cuenta del gran problema que tenía ella. Jason lanzó un grito furioso expulsando una ráfaga de aire destruyendo todas las manos esqueléticas que lo detenían. El rubio intentó atacar a Thalia pero fue derribado por Nico.
— Creo que debemos neutralizarlo — dijo Nico, observando a la hija de Zeus. — No sabemos con cuánto tiempo contamos, pero es mejor que lo detengamos antes de que llegue.
Thalia asintió pesadamente, había tenido la ligera esperanza de detener a su hermano sin la necesidad de pelear contra él, solo esperaba que fueran lo suficientemente fuerte para lograr derrotarlo, antes de que el hijo de Poseidón llegará. — Si nuestro plan falla, solo evitemos que asesine a alguna cazadora, ellas son la clave — dijo Thalia recordando lo que había visto en aquella visión.
Jason de inmediato intentó atacar a Nico pero fue arrojado al piso por un rayo que lo golpeó en el pecho, cuando se quiso poner de pie una fisura se hizo en el piso provocando que perdiera el equilibrio, Nico por su parte utilizó las sombras para golpear en repetidas ocasiones a Jason. Bianca por su parte empezó a disparar varias flechas intentando mantener al rubio distraído.
Jason lanzó un rugido furioso mientras una tormenta eléctrica golpeó el lugar provocando que Bianca y Nico tuvieran que refugiarse, eso aprovechó Jason para tomar a su hermana por el cuello y elevar a la chica por los aires. — Perdón — murmuró Thalia para después colocar sus manos sobre la cabeza de su hermano, una descarga eléctrica recorrió el cuerpo del chico, quien perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Ahí decenas de manos sujetaron a Jason, quien perdió el conocimiento debido al golpe. — ¿Están bien? — preguntó Thalia, los dos hijos de Hades lucían bastante lastimados pero ninguno parecía de gravedad.
Zoe se acercó a los jóvenes quienes de inmediato se colocaron frente a Jason, — Mi hermano fue manipulado — dijo Thalia, estaba dispuesta a defender a su hermano ante todos los semidioses si era necesario, para su alivio Zoe sonrió tranquilamente.
— Lo sé, pero debemos sujetarlo, no hay que dejar que escape — dijo Zoe, pero Thalia no se movió de su sitio. — Te prometo que no le haré nada pero debemos sujetarlo antes de que despierte.
La chica dudo por un momento antes de asentir, un par de cazadoras se acercaron revisando a su hermano, — Él está vivo — explicó una de ellas, Nico y Bianca habían retirado las manos esqueléticas, lo que aprovecharon las cazadoras para colocarle un par de sogas para sujetar al joven.
— Usen también estas — dijo Octavio entregando una cadena de oro imperial. Thalia por su parte se quedó en silencio observando que nadie le hiciera daño a su hermano.
— Hay que llevarlo al campamento, mi señora regresará pronto, ella podrá romper el vínculo de quien lo está controlando — dijo Zoe, Quirón asintió mientras tomaba de los brazos al joven pretor.
— ¿De verdad lo logramos? — preguntó Nico, tenía una sensación de que aquello había resultado demasiado fácil.
— Creo que sí — respondió su hermana, aunque estaba nerviosa, al igual que su hermano sentía que aquello había sido demasiado fácil.
— ¿Thalia?
La hija de Zeus se dio la vuelta, encontrando a Luke a unos metros de donde estaba, tenía la cara llena de rasguños aunque ninguno parecía de gravedad — Luke — respondió ella animada abrazando al hijo de Hermes, como se alegraba de ver una cara familiar. — ¿Dónde está la pequeña Annie?
La hija de Zeus observó a los semidioses que tenía a su alrededor en busca de la hija de Atenea, tenía muchas ganas de verla. — Ella tuvo que salir por una misión — respondió Luke, aunque Thalia notó la amargura en sus ojos, algo que no le gustaba para nada.
— Es un gusto verte otra vez — dijo Luke recobrando su alegría, Thalia por su parte no pudo evitar esbozar una sonrisa, aquello había salido mejor de lo que habían planeado.
Tanto romanos como griegos entraron en el campamento Mestizo, Quirón llevó a Jason a la casa grande, donde las cazadoras se encargarían de que nadie logrará entrar, solo Thalia, Luke, Bianca y Nico se les había permitido entrar. — ¿Recuerdas el nombre del chico que nos salvó ese día? — preguntó Luke de pronto.
— ¿Por qué? — preguntó la chica, sin entender por qué de aquella pregunta.
— Está despertando — anunció Zoe interrumpiendo la charla de los chicos, ambos entraron en la casa grande, hasta la habitación donde habían sujetado a Jason a una silla, esperando que todo aquello fuera suficiente para detener al pretor.
— ¿Estás bien Jason? — preguntó Thalia arrodillándose frente a su hermano.
Jason levantó la mirada observando a todos los presentes, antes de soltar una carcajada, Zoe dio un par de pasos para alejar a la hija de Zeus, — ¿De verdad creen qué me han ganado? — espetó el muchacho con una sonrisa, los presentes guardaron silencio mientras veían como los ojos de Jason se pintaban de un color plateado.
— Ya no harás más daño — dijo Luke.
Pero la sonrisa de Jason se incrementó, — ¿Quién eres? — preguntó Thalia, sabía que el que hablaba no era su hermano, un destello plateado iluminó la cabaña, obligando a todos a cerrar los ojos. Atrás de Jason se encontraba, Ananké la cual no dejaba de sonreír.
Quirón de inmediato se colocó enfrente de los semidioses al reconocer a la Primordial, — Que nadie ataque, ninguno de un paso — rugió Quirón, aunque solo provocó que la desconocida sonriera.
— ¿De verdad piensas que me rebajaría a pelear con unos seres tan simples como ustedes? — espetó Ananké, mientras destruía todas las cadenas que tenían sujeto a Jason. Luke ignorando el consejo de su mentor se arrojó contra aquella mujer, aunque su espada quedó suspendida en el aire a unos centímetros de la nuca. — ¿Creían que detener la batalla sería tan fácil?
Thalia echó un vistazo a los hijos de Hades, los cuales se veían igual de nerviosos que ella, — Los semidioses no vamos a pelear entre sí, tu plan fracasó — espetó Luke molestó, Ananké sonrió tranquilamente mientras se paseaba por la habitación.
— Nunca fue nuestra intención una masacre entre campamentos — dijo Ananké tranquilamente, — Todos ustedes son tan insignificantes, fue culpa de los Dioses que pasará esto.
— Mientes, tú los estás manipulando — dijo Luke molesto.
Pero Ananké sonrió tranquilamente, — Se los explicas tu Quirón — dijo la Primordial tranquilamente, aunque el viejo centauro se quedó en silencio. — Las leyes antiguas nos prohíben manipular a los Dioses, solo podemos darle ideas, llenar su mente de inseguridades, pero al final son ellos quienes deciden qué hacer, fueron ellos quienes decidieron que se hiciera esta masacre.
— Nada de eso va a pasar — dijo Thalia intentando encarar a la Primordial, pero Quirón se lo evitó, no quería que ninguno de los semidioses resultará herido.
— Mi querida niña, hay algo que ninguno de ustedes entiende, el destino ya está marcado, no puedes impedir lo inevitable — dijo mientras colocaba una de sus manos en la cabeza de Jason.
— Ustedes no van a ganar, no importa lo que hagan — dijo Luke con firmeza.
— ¿De verdad piensas que nosotros somos peores que los Olímpicos? Lo puedo ver en tu mirada, aborreces a los Dioses, ellos han sido los culpables de que todo esto pasará — dijo Ananké viendo fijamente al hijo de Hermes.
— Nunca me uniría a ti — dijo Luke sin verse intimidado por la Primordial.
— Me recuerdas a esa chica, fiel a los Dioses, a pesar de cómo los tratan — dijo Ananké sin dejar de sonreír, — Creo que se llamaba Annabeth.
En esta ocasión Quirón también intentó atacar a la Primordial, pero ella chasqueó los dedos inmovilizando al grupo, — ¿Fuiste tú? — rugió Luke con rabia.
— Claro que sí, mi marido quería que alguien protegiera a Perseo en su pequeña incursión, es demasiado valioso para nuestros planes, no podíamos dejar al niño a su suerte en el mar de los monstruos — añadió Ananké sonriente. — Es una pena que la chica no quisiera unirse a nosotros, una muerte inútil, si me lo preguntas.
— No dejaré que le hagas daño a mi hermano — espetó Zoe con furia, incluso en esos momentos no le importó que los semidioses escucharán esa revelación.
— No le haré nada, de eso se encargará mi pequeño amigo Grace, es momento de ver quién de los dos es más fuerte, hay que probar quien es digno de enfrentarse a mi marido — dijo Ananké, Jason había vuelto abrir los ojos.— Cumple con tu destino Jason — dijo la Primordial, un nuevo destelló plateado iluminó la habitación en esta ocasión Ananké había desaparecido aunque para su mala fortuna Jason había sido liberado.
Jason los observó fijamente antes de arrojar varios rayos, destruyendo el techo de la casa,
— Ninguno podrá contra mí — rugió Jason furioso.
