Aclaraciones: "Pensamientos".
LA IGNORANCIA ELEGIDA
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Obito está más que contento con Kazumi, así que no tarda en recibir una intervención por parte de Rin, quien le saca hasta el más minúsculo detalle de su relación más reciente. Después de escucharlo atentamente, primero Nohara hace una expresión confusa y luego suelta un gran suspiro, como si no pudiera creer lo que oye.
—Pensé que para este momento ya serían pareja, qué lento eres con ella.
Él se sonroja y cierra la boca antes de comenzar a balbucear excusas. Kazumi y él han estado hablando únicamente por cartas, ¿por qué en tan poco tiempo y sin verse en persona darían un paso intrépido hacia el romance?, más bien, ¿por qué ser pareja es la primera opción? (¡ellos pueden ser solo amigos también!).
No obstante, Rin tiene razón, Obito admite a regañadientes para sí. Él no suele tardar en mostrar abiertamente su interés (sus años suspirando por Nohara le enseñaron a no temer ni dejar pasar el tiempo para actuar), y tampoco es que se halle en contra de acercarse más a Kazumi, es solo que... pensar en compartir esa clase de amor con Kazumi, le provoca casi ahogarse mientras come y que su rostro se sienta caliente, como si de nuevo fuera un mocoso pasando por su primer enamoramiento.
—Aunque analizando su dinámica... —Nohara detiene las divagaciones preocupantes del Uchiha, él la observa formar la expresión de alguien que piensa cuidadosamente, y sin demorarse, la ve llegar a una conclusión que la hace sonreír radiante—, tu coqueteo es extraño y algo agresivo, sorprendentemente a ella le agrada, es incluso más ácida que tú. Dios los hace y ellos se juntan, eh.
— ¡No coqueteamos! —reniega Obito, todavía confuso acerca de por qué le cuesta tanto abrirse sobre sus probables sentimientos románticos hacia Kazumi, incluso contarlos a Rin (con quien ha compartido miles de secretos) es vergonzoso—, ¡y no te dije que apodos nos damos para que me mires así!
—No te veo de ningún modo raro —comenta Nohara, para luego de un falso segundo de consuelo, echarse a reír.
"¡¿Cuándo Rin se volvió tan mala?!", Obito llora internamente.
9
—De verdad te agrada Kazumi, ¿cierto?
Pregunta Kakashi, mientras caminan por Konoha en uno de sus raros días libres. Aún más extraño es que ambos estén juntos (en su mente, muy lejos, se oye a sí mismo pensar en lo mucho que desea eliminar cualquier espacio existente entre él y Kakashi). Obito supone que por no verse en casi un mes, es que no puede evitar mirar con fijeza el perfil de su amigo, admirarlo, y contestar con seguridad:
—Sí, me gusta mucho.
Al recibir la respuesta, por un instante Kakashi se ve tan feliz y satisfecho, como si le hubieran revelado la mejor de las noticias, luego su expresión regresa a su acostumbrada pereza y tranquilidad; Obito no entiende esa breve reacción del Hatake, pero aún menos por qué eso aprieta su propio corazón.
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Hoy, oficialmente Obito lleva un año comunicándose con Kazumi, el suficiente tiempo para reconocer que ella le gusta más que una amiga.
El Uchiha no comprende la razón que le hizo tardar tanto en identificar y aceptar sus sentimientos; desde que dejó ir su amor romántico por Rin, ha tenido varios enamoramientos pequeños con diversas personas, y realmente nunca se demoro para actuar en consecuencia (inclusive si al final fueron pocas citas que no llegaron a nada serio, él de verdad las disfrutó).
Su resistencia a comenzar algo con Kazumi es desconcertante, porque ella... Kazumi se encuentra presente, incluso si es nada más por letras, es tan cálida y Obito atesora esa compañía. Ella está llenando un vacío que él no sabía que poseía hasta que la conoció, el cual parece haber nacido cuando Kakashi empezó a centrarse más en su trabajo en ANBU, él...
Obito se detiene, no sabe exactamente el motivo, solo siente que parar es lo mejor, porque darle cuerda a esos pensamientos es aún muy pronto, algo para lo que todavía no está listo, así que prefiere ir por un rumbo más fácil.
"A mí me gusta... Kazumi".
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Algo extraño ocurre con Obito.
Al fin se permite fantasear con Kazumi, bueno, lo más que es capaz, después de todo no sabe cómo se ve físicamente, nunca se dio la oportunidad de que ambos se describieran, en su momento tampoco lo creyeron necesario, aquello no rondó más por sus cabezas cuando cayeron en la fácil rutina de escribirse.
Aun así, se las arregla, ha leído un montón de cartas de ella, así que es hasta divertido tratar de atinar qué apariencia quedaría con una personalidad como la de Kazumi. Incluso si no acierta, no hay problema, Kazumi es encantadora, a fin de cuentas por algo aprecia su amistad y desea tener citas con ella.
Entonces, desde que abrazó sus sentimientos, en las noches cierra los ojos y escucha música de fondo, mientras se sumerge en un montón de ideas, las cuales acomoda una y otra vez de distintas formas hasta llegar a la opción que lo complazca más, y allí es donde se asoma lo raro, aquello que es demasiado desconcertante, que siempre que sucede le quita el aire, lo empuja a sentarse de sopetón y golpear sus mejillas, completamente aturdido, sin saber por qué su mente elige tercamente la opción más imprevista.
Porque pensar en Kazumi es dejarse guiar por diversos rumbos, que al final llevan todos al mismo destino, aquel donde se encuentra Kazumi con cabello corto, claro (gris) y muy salvaje, que va en direcciones que deberían ser imposibles para el pelo; con ojos negros que a veces brillan con pereza y otras tantas con irritación, pero que segundos después se combinan con una amabilidad y suavidad inesperada, una vez que Kazumi acepta que Obito es muy Obito (y que por ello, gustosa se acerca a él); ella casi tan alta como él y de cuerpo sencillo (un poco andrógino).
Kazumi que tiende a preferir ocultar la mayor parte de su rostro, pero ahora tiene bajada la tela de la máscara hasta la barbilla, dejando al descubierto sus delgados pero bonitos labios (donde cerca se halla un lunar), también hay una cicatriz en su piel que va desde uno de sus párpados hasta atravesar casi por completo una de sus mejillas, dado que Kazumi es una kunoichi no es nada sorprendente.
Esto es suficiente para romper cualquier ilusión la primera vez y todas las que siguen, porque Kazumi ya no es Kazumi sino Kakashi.
Con tal problema, que él cataloga como falta de creatividad, no importa qué pruebe para resultados nuevos (más aceptables), el único con el cual se siente convencido es aquel donde Kazumi se parece a Kakashi.
"¡¿Qué demonios?!, ¿por qué cada vez que me enfoco en Kazumi, acabó por imaginarla como una copia femenina de...?, ¿me está afectando no haber visto a Bakakashi en un buen tiempo?... Me pregunto si podré reunirme con él pronto... ¡No, no debería concentrarme en Kakashi!".
Frustrado consigo mismo por fracasar en una tarea que debería ser pan comido, Obito en cada ocasión detiene su fantasía, se levanta de la cama y se obliga a leer las cartas de Kazumi, ya que las palabras de ella traen consigo la serenidad necesaria para pensar con más objetividad.
Sin embargo, luego de varios intentos, admite con resignación que no funcionan más.
En realidad, lo empeora a tal punto que, cuando cada mañana vuelve a despertar sin recordar nada de los sueños que tuvo, siente que estos han sido inapropiados e influenciados por las cartas anteriormente reconfortantes de Kazumi, ¿en qué sentido?, el Uchiha no quiere saberlo, así que lo bloquea.
"No importa, el problema va a desaparecer por sí solo".
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No resulta así.
En su lugar, las cosas se complican aún más durante las siguientes dos semanas. Obito es un desastre, tanto que por el momento compra comida rápida, su cabeza se halla tan distraída que teme quemar accidentalmente su casa o cocinar algo tóxico. Hasta Rin ya no se burla de su obvio enamoramiento por Kazumi, y cuando es posible, le ayuda a pasar el rato contándole jugosos chismes y recomendándole libros divertidos, justo ahora por eso se encuentra cenando con Nohara y sus demás amigos.
Picando sin mucho apetito su comida con el tenedor, se percata que a pesar de tener a Rin a su lado izquierdo, Obito aún desea que Kakashi esté sentado a su derecha.
El anhelo lo encamina a Kazumi, como últimamente ocurre cada que busca y no halla al Hatake.
Y él lo presiente, que en ese extraño y angustiante revoltijo, compuesto por aquellas dos personas que por las noches, en su cansancio, es incapaz de diferenciar una de la otra (hecho que aún cree no es nada sospechoso), está la solución a su actual conflicto.
Pero por mucho que su propia mente (o voz interior) no deja de guiarlo hacia ese límite que insiste en rehusarse a cruzar, Obito es lo suficientemente terco para continuar siendo despistado por elección.
¿Cómo podría prever que reconocer a Kazumi como un interés amoroso, y así tratar de averiguar cómo sería la apariencia de ella, agitaría su vida rutinaria de manera tan salvaje?
No había ningún chiste en los siguientes pasos a dar, solo se trata de una simple invitación (cita), sus pensamientos deberían enfocarse en encontrar las palabras perfectas para la propuesta y luego en el sitio adecuado para llevar a Kazumi, no en estar constantemente encontrando peros o chocando entre sí, de modo que sus días son más lentos e incluso sus sueños más cortos como sospechosamente abstractos.
Tal vez se deba a que tiene años sin experimentar el embrollo que significa un amor que le saque de su zona de confort, en consecuencia, su primera reacción es rechazar con obstinación que su gran racha se acabó (la ligada a los romances rápidos y sencillos).
Aceptar que te llegó la hora es demasiado problemático, supone.
"Ni siquiera debería pensar de más, lo que tengo y espero de Kakashi y Kazumi es distinto, ¿por qué traigo a Bakakashi a mi vida amorosa?".
Para la mala fortuna de Uchiha Obito, el lío que se ha estado acumulando desde meses anteriores y principalmente estos últimos días, culmina en una gran revelación indeseada, y todo porque le fue imposible no ser un poco desagradable (de modo cariñoso y juguetón) con Asuma (quizá Rin le está contagiando su modo cuestionable de mostrar afecto a sus amigos).
— ¿Y tú? —en algún punto comenzó una charla sobre citas, prestando atención a medias, el Uchiha en automático molestó discretamente a Asuma con respecto a Kurenai (la cual solo sonrió para mortificación de Asuma)—, ¿estás viendo a alguien, Obito?
—No lo sé —se le escapa, porque desconoce cómo piensa Kazumi sobre la relación entre ambos y él mismo cree que les falta más definición, no ayuda para nada tardar tanto en invitarla a salir, así que contesta con menos seguridad de la que quisiera. Demasiado tarde para retractarse, se encoge de hombros y come un poco más, el alcohol se oye cada vez más como una tentadora opción.
— ¿Cómo no sabes? —Kurenai le mira con curiosidad, Obito no le culpa, si no estuviera involucrado personalmente, también preguntaría por el simple placer del cotilleo.
—Llevó un tiempo hablando con alguien por cartas —explica, e inesperadamente poder expresarlo en voz alta y a terceros, le da la firmeza necesaria para finalmente preguntarle a Kazumi si podrían salir (le escribirá cuando esté en casa), idea que debió llevar a cabo desde el instante que anhelo ver a Kazumi y tomarla de la mano—. Pero no le conozco en persona... Recientemente, pensé que ya es hora de citarle.
Rin se sorprende por su respuesta y se ve más emocionada de lo que debería (¿ella sabe algo, no?, tal parece que van a tener una conversación seria en algún día de esta semana...).
Y si bien sus sentimientos por Kazumi lo enviaron por un turbulento viaje, donde Kakashi se coló sin razón, Obito deposita su esperanza en pedirle a Kazumi una cita, porque cree que así todo se va a resolver.
—Vaya —Asuma parece tan sorprendido que Obito sopesa si tendría que ofenderse—, ¿y cómo es ella?
Luego de dar la descripción más precisa sobre Kazumi (así recordando una y otra vez el porqué le interesa Kazumi, y convencerle aún más para dejar de ser pasivo, a moverse antes de perder su oportunidad), el Uchiha se percata que Rin está conteniendo sus risas, Asuma parpadea varias veces y ladea la cabeza con incredulidad, Kurenai también desconcertada (pero más intrigada que nada), es la primera en atreverse a hablar de lo que nadie quiere señalar.
— ¿Y te gusta tanto como para empezar un noviazgo?
—Sí... ¿pero por qué de pronto están actuando tan extraño? —se queja Obito, inquieto por la forma en que los demás le ven.
—Es que... si no fuera porque sé que te estás refiriendo a una chica, pensaría que hablas de Kakashi —señala Asuma sin tacto (la sorpresa le quitó su mesura), cuyo rostro luego forma una mueca de dolor, como si alguien le hubiera pisado el pie (probablemente Kurenai).
13
Después del desenlace desastroso de la reunión, Obito aún no obtiene un descanso.
Porque a la mañana siguiente se despierta de un sueño demasiado vívido, en este se hallaba tan contento de por fin reunirse con Kazumi, pero cuando llegó al lugar indicado, Kakashi es quien lo saluda, el que sonríe tan radiante (de un modo que no recuerda haber presenciado alguna vez el Uchiha) y se acerca tanto que... Obito enrojece y mira el techo de su habitación sin realmente hacerlo.
Está en problemas y no hay manera de ignorarlo más.
N/A. No voy a mentir, la historia se está alargando más de lo que debería, pero espero acabarla en febrero como mínimo. También batallé escribiendo este capítulo, hubo mucho agregado y modificación para que todo fuera yendo de poco en poco, entonces si pueden comentar qué opinan, lo apreciaría mucho (si no es posible, no se preocupen, está bien).
En cosas inesperadas, recientemente me di cuenta de que estoy llevando a cabo un «Idiotas enamorados», pero supongo que ese es mi modo de escribir romance que no es insalubre; realmente, la construcción para un romance es horrible, no lo recomiendo (huehuehue).
Con todo lo que le sucedió a Obito aquí, lo hice principalmente para que Kakashi no tuviera mala imagen, en un sentido de que enviarle cartas a un conocido sin revelar quién eres, fingiendo ser otra persona y terminar por enamorar a ese alguien, bueno, parece un pequeño movimiento de imbécil incluso con contexto.
Entonces sí, en los próximos capítulos habrá un giro más sobre Obito y su actuar, y otro para el de Kakashi, que siento que les hará quedar bien a ambos.
Sin más que decir, ¡gracias por leer!
