Capítulo Seis
A la mañana siguiente, los diez fantasmas habían recibido la noticia que tanto habían esperado. Victoria y Edward VI eran los encargados de espiar la conversación de la dueña del edificio con el administrador, quién tenía una banda en la cabeza por el golpe que se había dado.
— Shh, cállate, carnal — susurró Victoria acercándose más a la pared, empujando a Edward del camino. — Cambiate a algo que no sea tan pomposo.
— Esto que llevo puesto muestra mi estatus de rey, Victoria, cosa que tú nunca sabrías ya que eres una inculta.
Edward se ganó un zape por parte de la chica. Victoria lo fulminó con la mirada y siguieron escuchando la conversación.
— ¿Está segura, Sra Smith? Ese departamento está infestado de fantasmas, ni con un exorcismo se quita.
— Estoy segura de que saldrá bien, tres jóvenes rentaron este departamento — dijo la Sra Smith con una sonrisa. — Están emocionados de venir a Inglaterra y ya quedó todo acordado. Este fin de semana vendrán de México, así que los vecinos deberán tratarlos bien.
Edward y Victoria se miraron uno al otro con la expresión de sorpresa grabada en sus rostros.
— ¿Oistes eso carnal?
— Se dice oíste y sí, por fin ya tenemos inquilinos y son tres, espero no sean católicos.
— Luego luego a discriminar al populo, no porque tu jefe se pudra en varo te da derecho a discriminar al pueblo — replicó Victoria.
— Más respeto para mi padre, Victoria — dijo Edward fríamente. — Él fue un excelente rey.
— ¿Excelente rey? ¿Te parece que cortar las cabezas de sus esposas nomás porque no tuvo un chamaco es ser un excelente rey? Pa' mí que es un hijo de toda su….
— ¡Victoria!
Edward la calló justo en el momento en que la Sra Smith iba a decir algo importante.
— Sólo les advertí de…. Ya sabes…. Sobre esa mujer, aunque no viene al edificio pero me da muy mala espina. No les conté de lo que pasó con el último jovencito que se quedó aquí.
Victoria y Edward hicieron una mueca de susto por lo que dijo la dueña. Hace trece años, un joven de veinte años había sido víctima de la Dama Oscura, al principio lo sedujo hasta que una noche del Día de Muertos, no lo volvieron a ver.
— Pobre muchacho y tenía una vida por delante, que bueno que les advertiste de esa mujer.
— Y con mayor razón, uno de los jóvenes, un muchacho de veintitrés años, podría atraer la atención de esa víbora — dijo la Sra Smith con preocupación. — Este muchacho no debe estar solo por ningún momento.
Los fantasmas más jóvenes se retiraron del lugar y entraron en el departamento 39 dónde vieron a Fierro jugar baraja con las hermanas Tudor y Mary. Constanza estaba con Malverde examinando uno de los mapas antiguos del edificio Medici, lo habían encontrado en un hueco de la pared. Villa y Theresa discutían como si no hubiera un mañana.
— ¡Chicos! ¡Noticias importantes!
Los fantasmas dejaron lo que estaban haciendo y se acercaron a los dos jóvenes.
— Tenemos una noticia, una buena y una mala — dijo Victoria con una sonrisa. — La buena es que este departamento está rentado y son tres inquilinos de México.
Los demás celebraron la noticia, más los que provenían de México.
— ¿Y cuál es la mala? — preguntó Elizabeth I.
— La mala es que de los inquilinos es un joven de veintitrés años — dijo Edward VI con un tono serio. — Y la dueña sospecha que ese joven podría atraer la atención de… ella
— ¡¿Qué?!
— Va a suceder otra vez, ¡rápido a las armas! — ordenó Fierro al mismo tiempo que sacaba su pistola.
— Ay madre santísima, no puede ser, no puede ser — dijo Mary sacando su varita. — Rápido, armen el batallón.
— ¡Ya silencio! No hay que alarmarnos — dijo María I. — Podemos evitar que cometamos el mismo error, está vez protegeremos al joven como uno de nosotros.
— Así es, no lo vamos a dejar solo.
— ¿Y saben cómo se llama el muchacho? — preguntó Malverde.
— Pues después de aplicarle la legeremancia a la dueña, descubrimos que el chico se llama Miguel Munguia y tiene 23 años — respondió Victoria.
— Bien, entonces hagamos un plan para proteger a Miguel — dijo Constanza seriamente. — Ojalá no sea igual de imprudente que Mildred Embrollo.
— Ni como Harry, con lo de imprudente
Los fantasmas se pusieron en acción creando un plan para proteger a Miguel, el viernes llegaría a Inglaterra, así que tenían tres días para arreglar los detalles del plan y no volver a repetirse el error que cometieron hace trece años.
