N/A: Buenas buenas! cómo están? espero que muy bien ah siempre decía lo mismo. Este capítulo también es un toque más corto de lo usual, como prometí iba a ser parte del capítulo anterior pero decidí separarlos para hacer que la lectura sea más tranqui. Los próximos capítulos cada vez se van a ir poniendo un poco más pesados, recuerdo que cualquier cosa pueden dejar de leer.
Traigo este capítulo mucho antes de la cuenta porque otra vez volví a caer en la tentación de publicar _(:'3JL)_ la maldición de tener el fic casi terminado (literalmente acabo de terminar el capítulo 25 y planeo que como mucho sean 27/28)
Dos datitos interesantes de este fic: 1 en mi cabeza Stan tiene el corte de Aki de Chainsaw Man pero lo usa suelto ah sin coleta; 2 al finalizar el fic se viene una pequeña colección de oneshots un tanto más independientes de la historia porque una tiene que complacer el deseo self indulgent de un porn without plot, espero que me acompañen en el delirio.
Muchas gracias por sus comentarios y votos/kudos. Los espero en la próxima ocasión uwu
Capítulo VI
Estaba más tranquilo, mucho más tranquilo. Las noches que habían pasado se situaron bajo el manto de sueños profundos y entretenidos y los pensamientos que recorrían su cabeza eran de lo más normales. O bueno, más o menos normales. Cada tanto pensaba en Cartman y eso era una novedad para el Kyle actual. Se estaba poniendo un tanto paranoico de nuevo, pero pensaba, casi convencido, que había algo raro en él. Muchas veces le decía "culón" y no respondía quejándose, y hasta ahora había pronunciado su nombre perfectamente y no como "Kahl", "Kyel" "Kewl" y vaya a saber uno qué otra variante tenía lista para él. Claro, no seguían siendo los mismos que cuando tenían diez años, o catorce, o dieciocho, pero habían cosas que sencillamente no cambiaban, que por naturaleza eran así, y una de ellas era lo molesto que se volvía Cartman con él. Pensaba, sencillamente, que las veces en las que lo había escuchado reír eran escasas, y casi ni siquiera lo molestaba por ser judío. Era extraño, demasiado extraño, y no podía evitar que su cabeza volviera a esos pensamientos... se sorprendió y cayó en cuenta de lo poco que él mismo había cambiado. Otra vez estaba pensando obsesivamente sobre Cartman. Otra vez estaba preocupado y preguntándose qué planeaba, si es que siquiera tenía un plan. Agh, a veces su cabeza era tan hartante. Al carajo con esa falsa tranquilidad que intentó alardear por haberla conseguido en este monólogo interno. Seguía como pendejo tras Cartman. Y así sería ese mismo día, pues había quedado en estudiar junto a él.
Llegó a la biblioteca más temprano, antes del horario que habían acordado, el autobús se había adelantado y tenía por lo menos quince minutos de espera. Podía aprovechar ese tiempo, tenía que sacar fotocopias, por lo que se dirigió a la fotocopiadora de Psicología, donde las copias resultaban un poco más baratas.
"María está trastornada, ¿no te diste cuenta?" escuchó de pronto, en la fila. Empezó a prestarle atención a esa conversación ajena, intrigado por ella. "¿Cómo te diste cuenta?" preguntó la chica que estaba al lado de aquella que había hablado en primer lugar. "Me la encontré vomitando en el baño" respondió, se la notaba preocupada "igual... ya me parecía, tenía la mano medio mordida y bajó mucho de peso... pobre chica, si sigue así se mata seguro". Concluyó y recibió los papeles fotocopiados que le tendió el empleado y se alejaron del lugar, siguiendo con esa curiosa conversación. Las conversaciones de psicología nunca podían ser respecto al clima, siempre tenían que ser del tema más jodido que uno pudiera imaginar. Kyle quedó curioso por las conclusiones que sacaron esas chicas, "¿y si María simplemente tiene un problema hormonal?" pensó, hasta que recordó lo de las marcas en las manos. "Vaya, es un tema muy complicado" concluyó para sus adentros, fue atendido y acto seguido fue a su encuentro con Cartman en la biblioteca.
—Demoraste. —Dijo Cartman cuando Kyle llegó, en tono de reclamo.
—Tenía que ir a la fotocopiadora, Cartman. —Le informó, mientras se sentaba a su lado y sacaba sus cosas. — ¿Empezamos?
—Está bien, ahora toca que te enseñe sobre las sociedades feudales, ¿no es así? —Preguntó Cartman y apoyó su mano en el libro que Kyle había sacado.
—Síp, así es. —Dijo, mirando hacia otro lado, terminando de acomodar sus cosas, sacó sus lapiceras y resaltadores y prestó atención a lo que señalaba el más bajo. Y vio. Pudo ver. En la mano de Cartman habían pequeños lastimados justo a la altura de sus nudillos, casi ínfimos, pero unos más notorios que otros que lucían más frescos, y extrañamente todos muy cercanos entre sí. — ¿Qué te pasó ahí, Cartman? —preguntó curioso.
—La gata. —Respondió rápidamente y sacó su mano de la mesa, bajándola para ocultarla según él disimuladamente. — ¿Vas a concentrarte para estudiar o no?
—Claro claro. —Respondió, extrañado. Pasó por alto la situación, pero le pareció rarísima. ¿Por qué reaccionaba de esa manera? pensó, y la palabra "trastornada" resonó como un eco en su cabeza. "Nah, no creo", se contradijo, y siguió estudiando junto a él hasta que terminaron la unidad y se despidieron, cada uno yendo por su lado.
Cartman estaba muy agobiado. Por poco lo descubrían y tendría que empezar a ser más disimulado, no podía ocultar todo con la ropa holgada que usaba. El malestar muchas veces se le notaba en la cara. Suspiró pesadamente y se desvió de su camino habitual para antes de llegar a su casa pasar por la cerrajería y hacer una copia de sus llaves. Luego, cuando llegó, se encerró en su habitación, aprovechando que su amigo no se encontraba, dejando antes la copia de las mismas en la mesa de la cocina. Pensaba dárselas a Kenny para que no dependiera tanto de él, y quizá se las dejaría, después de todo la única otra persona que tenía las llaves de su casa era su madre y que alguien más las tenga nunca viene mal. Siempre podía pasar algo malo.
Agarró su celular y empezó a ver videos. Al principio, videos de humor, o al menos los que a él le daban risa. Habían veces en las que veía videos demasiado largos de diferentes temas, que iban desde los temas más interesantes como documentales históricos, a otros que simplemente eran video-ensayos de cualquier cosa, como uno de Harry Potter que duraba diez horas que vio otro día. La gente a veces simplemente tenía mucho tiempo al pedo, y él también, obvio. Ese día, para su entretenimiento, se puso a ver otro video-ensayo de Contrapoints, se levantó de la cama y fue a hacerse palomitas de maíz.
Cuando hubo terminado de hacerlas, las comió mientras miraba el video, y después de ello fue hasta su mochila y sacó un cuaderno pequeño, tamaño B5 de tapa dura, rayado. Era muy bonito. Lo llevó consigo de nuevo al sofá cargando con él una lapicera. Lo abrió en la última hoja en la que había escrito y anotó "Palomitas de maíz 2 tazas, 60 calorías" y cerró el cuaderno, luego de haberse quedado analizando por un momento y suspiró agobiado, echando su cabeza hacia atrás. No había dado cuenta, pero con ello superó su límite, ¿cómo es que no había llevado bien los números? Maldita sea, si tan sólo hubiera comido una taza en vez de dos, o si se hubiera llevado una ensalada hecha por él esa mañana a la Universidad, quizá así no habría traspasado su límite. Juntó sus rodillas contra su pecho, haciéndose pequeño, minúsculo, y arrojó el cuaderno con furia. Empezó a pellizcarse la piel de sus tobillos con fuerza, sin tardar en hacerse daño por haberse clavado sus uñas, que ahora estaban un poco más filosas porque las ocasiones en las que vomitaba se habían reducido. "Eres un pendejo, Cartman" pensó para sí mismo "¿Qué es lo que van a decir los demás de ti? Que eres un gordo" se recordó. Fue hasta su habitación, cada vez más apenado. Se sacó sus pantalones rápidamente y los revoleó a una esquina y del cajón de su mesa de luz sacó una trincheta que guardaba recelosamente y su desquicie empezó. Acercó su rostro hacia sus muslos, cerró sus ojos e hizo un primer corte que resultó pequeño al haber movido la navaja contra su piel demasiado rápido. Pensó que ni eso podía hacer bien e intentó de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. La sangre brotaba de su piel como si corriera intentando escaparse. Puso un pañuelo de papel en las sábanas para no mancharlas. Al principio lloró del dolor y la frustración, pero cada corte hacía que sus sollozos cesaran, se calmaba, su angustia se disipaba, hasta que llegó al último que se haría esa noche y sintió como alguien llamaba el timbre. Ocultó la navaja rápidamente en el mismo lugar de donde la había sacado, y se limpió el resto de la sangre de sus muslos con un nuevo pañuelo, para luego arrojar ambos en el papelero haciendo un esfuerzo de dejarlo bajo el resto de la basura. Fue rápidamente hacia la puerta ya que los golpes en ella eran más insistentes, y abrió. Era Kenny, obviamente.
—Cocíname algo mujer. —Dijo Kenny, siendo que apenas Cartman le había abierto la puerta. —Estoy cansado.
—Cocínate tú. —Contestó, cascarrabias, y le señaló la heladera con la cabeza.
—Bah. —Se quejó. —Quería ver si funcionaba decirte eso. —Admitió y pasó rumbo hacia ella; sacó fiambre, se haría unos rápidos sanguchitos. — ¿Qué tal tu tarde con Kyle?
—Bien, supongo. Es menos tonto de lo que parece. —Respondió con total sinceridad.
—Nunca fue tonto Cartman, el que era más tonto eras tú. —Dijo Kenny y rió —aunque no lo sé del todo, a veces te ponías inteligente. Era como te conviene.
—Cállate Kenny. —Dijo Cartman y se sentó en la mesa junto a él. Le ardían los muslos como si se quemara, pero ignoró el dolor intentando desviar los pensamientos de su mente. —A todo esto, te dejé una llave para ti en la mesa, ¿la viste?
—Oh ¿de verdad? ¡gracias! —Dijo, risueño, y recogió de la mesa una bolsita colorada, la sacó y rápidamente la puso en su llavero.
—Para que no me jodas con que te abra la puerta Kenny. No agradezcas.
—Te encanta que te joda así tienes algo para hacer, culón.
—Que te jodan Kenny. —Levantó su dedo del medio al contrario, quien apenas rió y volvió a guardar sus llaves.
—A todo esto, ¿sabes a quien me encontré en la barbería? —preguntó juguetón —Intenta adivinar.
—No te hagas el misterioso. —Respondió y blanqueó sus ojos. — ¿A quién?
—A Craig. —Contestó y se hizo hacia atrás, terminando de prepararse un sándwich y dándole el primer bocado.
—Vaya, ¿que todos están en la ciudad ahora? —Preguntó, incrédulo. Pareciera que todos se habían puesto de acuerdo en ir al mismo tiempo.
—O es que no sales de tu casa culón, cualquiera de las dos opciones es válida. —Respondió Kenny y rió. Cartman protestó un poco y le dio un tincazo en la oreja, el rubio se quejó al mismo tiempo que decía un "tengo razón".
— ¿Qué es de la vida de Craig? ¿te contó algo? —Interrogó, curioso.
—Si no estoy mal creo que estudiaba enfermería o algo así. Parece que le va bien, aunque debe ser que quería ser astrónomo en primer lugar, siempre le gustó eso.
—Dudo que pueda pagar una carrera como astronomía, o que le dé la cabeza para eso. —Reflexionó Cartman, cruzándose de brazos. Ahora que lo pensaba la facultad de medicina sí le quedaba un poco más alejada, quizá por ello nunca se lo había cruzado.
—Me contó que ahora está haciendo las prácticas. Va avanzado.
—Vaya, entonces sí le da el bocho.
—Seguramente. —Respondió, terminando con el último pedazo de su sándwich. —En fin, me voy a acostar, estoy muy cansado. —Dijo Kenny, levantándose de la silla y rumbeando hacia el baño para lavarse los dientes. Luego de un rato en el que Cartman aprovechó para cambiar el agua y la comida a su gata, terminó por darse por vencido del sueño y lo siguió a la habitación a dormir.
*.*.*
En otra parte de la ciudad, el joven pelirrojo se encontraba en su habitación, dando vueltas en la cama. Se había quedado pensando, no era novedad, y no podía siquiera pegar un ojo del escándalo que era su cabeza. Pensaba en Cartman, de nuevo, repito aunque sea redundante: no era novedad. La palabra trastornado tenía un peso cada vez más alto, y cada vez cobraba más sentido. Su cabeza lo llevaba a los lugares más recónditos esperando lo peor que podría pasar, reflexionaba que quizá tenía más sentido eso a cualquier otra cosa, pero cuando razonaba eso no podía evitar pensar en quién o qué sería el culpable de haber causado ese efecto en el menor. Muchas personas le habían dicho gordo, culón, bola de sebo, entre tantos otros apodos en su infancia... ¿y si el culpable era él?
No, imposible. Cartman no sería tan débil como para dejarse llevar por esos comentarios que tan sólo le decía para molestarlo. Después de todo, siempre habían jugado de esa manera, no había ni una sola chance de que lo haya tomado personal, o al menos de eso se quería convencer.
Se levantó de la cama y fue a servirse un vaso de agua. Revisó su celular y vio que un mensaje de Kenny había llegado, y otro más de Stan. Con tan sólo la pantalla iluminándole el rostro se apresuró a leerlos y responder.
"Cartman me dio la llave de su departamento, así que cuando quieran pueden caer" decía el mensaje de Kenny. Kyle no comprendía hasta que punto se trataba de un chiste o si era una propuesta seria. Que vayan sin que el culón se diera cuenta probablemente sería un abuso de su confianza. ¿Desde cuándo le importaban esas cosas? se preguntó en la siguiente cavilación. Respondió con un sticker de un monito, que tanto le encantaban. Lo siguiente que hizo fue abrir el chat de Stan, quien pedía sus próximos horarios libres, informando que ya había rendido y había podido aprobar el examen. Kyle sonrió orgulloso y dio otro sorbo del vaso.
Se quedó viendo la pantalla del celular y abrió el chat que tenía con Cartman, releyendo la conversación que había tenido hace no tanto tiempo atrás. Habían un par de sticker antisemitas pero no mucho más que nimiedades.
Se apresuró a abrir nuevamente el chat de Stan y rápidamente escribió.
"Stan tengo un mal presentimiento con Cartman"
"Xq? crees que está planeando algo?" contestó rápidamente su amigo, al parecer no podía pegar un ojo como él, o tal vez se encontraba bebiendo para celebrar.
"Creo que le pasa algo" "capaz se hizo trastornado"
"Trastornado cómo?"
"Bulímico o alguna mierda así"
"Creo que te estás preocupando demasiado Ky, estás pensando mucho las cosas" "está bien con que haya bajado de peso, capaz eso es lo que te preocupa pero es normal, todos cambiamos un poco, además esas cosas sólo le pasan a mujeres" "no viste algo de eso en la facultad?"
"Quizá tienes razón Stan" "no vi nada de eso en la facultad aún, tengo entendido que se ve en una materia más avanzada, psicopatologías de adolescentes o algo así, creo"
"Sé que es al pedo que te lo diga porque eres tú pero no te preocupes tanto" "de todas maneras tengo que verlo en persona para poder saber bien pero de lo que me cuentas no parece tan raro" "la otra vez comieron pizza, no?"
"Bah, más o menos" "sí, comimos pizza, quizá tengas razón, no sé" envió el pelirrojo, mandó otro sticker de mono pero esta vez uno preocupado y volvió a dirigirse a su habitación.
Sí, quizá tan sólo era su imaginación, razonó. Después de todo ¿qué tan posible era que todas esas coincidencias sean ciertas? Se debió haber tratado de una casualidad sin más, sin ningún otro sentido, después de todo habría sido muy conveniente justo haber escuchado esa conversación. Quizá tan sólo vio como las cosas encajaban y su cerebro no hizo otra cosa más que maquinar. Intentó dormir nuevamente, esta vez con éxito. Mañana sería otro día y comprobaría que todo era un trabajo de sus fantasías.
