Capítulo Siete
Hace trece años
— ¡Santiago! ¡Santiago!
La voz de Mary gritaba en el bosque de Nottingham, era la medianoche y no había rastro de Santiago, el joven que había venido a Inglaterra hace un año. Ella y los demás fantasmas habían ido a buscarlo, pasaban días de no verlo. Casi tenían un mes de no haberlo visto y eso los alertó, algo malo estaba pasando.
— ¿A dónde se metió? ¡Santiago! ¡Carnal! — gritó Victoria desesperada.
Una risa malévola resonó en el lugar seguida de una luz roja que iluminó el fondo del bosque. El grupo rápidamente corrió hacia el medio del bosque, para encontrar una mujer encapuchada en el centro y a sus pies, estaba…..
— ¡No! ¡Santiago!
Santiago yacía en el suelo sin vida, sangre salía de la boca y del pecho. Los fantasmas no habían visto el espíritu del joven ir al Más Allá, se preguntaban en dónde estaría su alma.
— ¿Buscaban esto? — preguntó la mujer malvada mostrando que en su varita se encontraba una gema de color verde esmeralda y brillaba de manera espectral. Los fantasmas llegaron a la terrible conclusión de que la bruja encerró el alma de Santiago en la gema de la varita. — Demasiado tarde, queridos, no debieron descuidarlo.
— ¡Maldita víbora! — exclamó Mary lanzando una ráfaga roja de su varita que fue desviada sin problema por la bruja. — ¡Cofringo!
Otra ráfaga salió y obtuvo el mismo resultado que el anterior. La malvada mujer se batió a duelo contra los diez fantasmas, venciendolos con facilidad. Una de las balas de la pistola de Malverde le rozó la mejilla, ocasionando un corte en su piel. La bruja lo miró fríamente y le lanzó la maldición Cruciatus.
Malverde cayó al suelo mientras intentaba no gritar de dolor. Constanza rápidamente desvió la atención de la bruja con otro hechizo, liberando al hombre del maleficio.
— Awww que tierno, la gran Constanza Ogrum, la bruja fría y sin corazón, se enamoró de un bandido y no cualquier otro, ¡de Jesús Malverde "El Bandido Generoso"! ¿Te gusta, linda? — se burló la mujer. — ¡CRUCIO!
Constanza cayó al suelo y gritó de dolor, ahora Malverde fue a su rescate, interponiéndose entre las dos mujeres. El hechizo lo golpeó en el pecho, llevándose la mayor parte del dolor. La bruja rió maniática viendo a los dos fantasmas gritar de dolor.
— ¡DESMAIO!
Un hechizo golpeó a la bruja lanzandola al otro lado del bosque, liberando a Malverde y Constanza del hechizo de tortura. Los dos fantasmas y los demás vieron a Lord Tempest y la Reina Catherine seguidos de guardias del Consejo Fantasmal aparecerse en el lugar. Desafortunadamente, la Dama Oscura había desaparecido del lugar sin dejar rastro.
El cuerpo de Santiago había sido llevado a su familia, de regreso a Colombia, dónde él vivía. Los diez fantasmas se encontraban en el departamento 39, ahora vacío, escuchando las frías y duras palabras de Lord Tempest y la Reina Catherine.
— ¡¿Cómo pudieron dejar que esto sucediera?! Hubiera ocurrido algo peor si no hubiéramos llegado a tiempo — exclamó Lord Tempest enojado. — Su prioridad era ese joven que ahora está atrapado en el dominio de esa infernal bruja, ahora él ya no está en el mundo de los vivos y no trascenderá al Más Allá.
— Bueno robamos la varita y rompemos la gema y ya.
— ¿Crees que es fácil? La Dama Oscura no es tan tonta como para dejarlo así, es más que romper una gema — replicó la Reina Catherine. — Esta noche pudo haber salido peor, ahora no sabemos en dónde está la Dama Oscura.
— Por el momento, ¿Qué haremos? — preguntó Elizabeth I.
— Se quedarán aquí hasta que alguien rente este departamento, que dure por lo menos tres días. No pueden salir del edificio y no obtendrán el "privilegiado don".
Los fantasmas lo miraron como si estuviera loco pero aceptaron el castigo, se lo merecían por haber perdido a Santiago.
En la actualidad, los diez fantasmas estaban en la sala de estar afinando los detalles de su plan. Ahora que Miguel y sus dos amigas Desiré Laguna y Mayra Gómez vendrían a Inglaterra, ellos no iban a desperdiciar la oportunidad. Miguel era la posible víctima en la lista de la Dama Oscura, esta vez no iban a perder un inquilino más.
