¡Saludos, queridos lectores!

Este fin de semana, corresponde a la actualización de esta historia, la cual, espero que les siga gustando n.n

Sé que quedé de actualizar Entre el romance y la pasión la semana pasada, pero estuve ocupada y no pude terminar de escribir el capítulo. Este fin de semana, además de esta historia debería poder actualizar este fic y Nuestro secreto, sin embargo, no he podido escribir demasiado en la semana.

No prometeré actualizar las historias, pero me esforzaré para tenerlas listas. Lamento mucho no haber podido cumplir en tiempo, pero en cuanto sea posible, se subirán las actualizaciones.

Mientras tanto, los dejo con el capítulo de esta historia, la cuál espero que les guste mucho n.n


Tanto Karin, como Sasuke y Juugo se mantuvieron alertas durante su paseo en la feria por si ocurría algo o por si veían a alguien sospechoso, pero lo cierto es que en todo el tiempo que estuvieron allí, todo parecía normal. Lo único inusual, era la temática de terror.

Había muchos niños de la aldea disfrazados disfrutando de los juegos, comiendo dulces y corriendo felices, algunos otros hasta llorando al asustarse con los disfraces a pesar de que no eran tan terroríficos.

No era de extrañar que los gemelos se divirtieran de la misma manera, especialmente cuando aquella era la primera feria que visitaban. Sin duda, los niños estaban extasiados y cada que veían algún juego o actividad donde los adultos podían participar, les suplicaban a sus padres para que hicieran las cosas y Juugo no se salvaba de ser arrastrado a los caprichos de los niños.

—¡Tío Sui! —exclamó Raiden cuando, además de haberlo encontrado gracias a su rastreador, lo había alcanzado a ver cuando los guardias del circo lo sacaban. Aparentemente trataba de meterse a una de las carpas— ¡Tío Sui!

Raiden supo de inmediato que el albino no lo había escuchado y echó a correr hacia él.

—¡Raiden! —exclamó Karin alarmada, porque aunque en otro momento no habría tenido demasiado problema con ello, los adultos seguían tensos con el problema del circo.

—¡Me arruinan el disfraz! —gritó el albino con enfado— Son unos malditos de hijos…

—¡Tío Sui! —Raiden al fin estaba lo suficientemente cerca para ser oído por el aludido.

—Hola, veo que ya llegaron a la feria ¿dónde…?

—¡Raiden! ¡¿Qué les dije sobre echar a correr de esa forma aquí?! —llegó Karin regañando a su hijo y el resto de la familia llegó corriendo por detrás— Si vuelves a hacer algo como, entonces los llevaremos con Naruto…

—Deja de regañar al niño, no es como si se lo fueran a comer los tipos disfrazados —Suigetsu la interrumpió— Tampoco es como si ellos no pudieran encontrarnos con sus pequeños y molestos rastreadores.

—Sí mamá, yo sé que eso monstruos no son reales y si quieren hacerme daño, yo me puedo defender con el taijutsu que papá nos enseñó —Raiden decía muy animado— Y aún si nos alejamos más de lo que podemos percibir, tu puedes encontrarnos en cualquier lado. ¿No es así, mami?

—Ya lo dijo su madre, si no se comportan y obedecen, los dejaremos en casa en Naruto —habló Sasuke muy serio, para luego mirar al albino— Y tu deja de alentar a mis hijos a portarse desobedientes.

—¿Sabes? Aún con ese gesto amenazador, es difícil tomarte en serio con ese ridículo disfraz —contestó el albino entre risas burlonas, pues aunque aún seguía sorprendido con el hecho de que el azabache hubiese cedido, simplemente era divertido verlo, no sólo con ese disfraz, sino también sometido.

Sasuke le hizo una advertencia a Hozuki activando su Sharingan, pues no le caían en gracia esas burlas y le quería recordar que con o sin ridículos disfraces, él seguía siendo más fuerte.

—Sigues viéndote ridículo —musitó Suigetsu antes de ponerse detrás del más alto de sus compañeros y usarlo como escudo humano.

—¿Qué se supone que estabas haciendo al tratar de entrar allí? —Juugo preguntó para desviar el tema, pues a pesar de que su compañero se tenía bien merecida la amenaza al ser tan imprudente con el posible peligro que podían correr los niños, no debían tocar el tema enfrente de ellos para no llamar la atención de los gemelos.

—Parecía que tío Sui se estaba colando en una de las carpas —señaló Raiden que había alcanzado a ver lo que él hacía en el momento en que lo atraparon.

—No deberías hacer eso, tío Suigetsu. Es ilegal —comentó Kaori en reprimenda.

—No me digas que estabas intentando espiar a las chicas del circo, maldito pervertido —bufó Karin.

—Y si sí, ¿cuál es el problema? A ti no te incumbe —respondió Hozuki— ¿Acaso estás celosa o algo por el estilo?

—¡¿Por qué crees que estaría celosa de…?! —gritó la pelirroja bastante irritada, pero Sasuke dio un paso al frente, haciéndole una señal a su esposa para que parara, y no porque no le molestara que el albino la jodiera, sino que había encontrado una oportunidad para tratar de quedarse a solas con él y Juugo para explicarles la situación.

—Estamos perdiendo el tiempo de juego de los niños —dijo el azabache para luego mirar a sus hijos— ¿Cuál es el próximo juego al que quieren subir?

—¡Queremos una foto allí! —exclamó Raiden señalando un sitio donde tenían preparado un escenario donde podían sacarse fotos.

—¿Los llevarías? Quiero hablar con Suigetsu —Sasuke se dirigió a su esposa, quien asintió.

—¡No! La foto es para familias —intervino Raiden haciendo un puchero— ¡Vamos todos juntos!

—A mi también me gustaría una foto allí —comentó Kaori tratando de no delatar lo emocionada que estaba con la idea.

—Vayan con sus hijos. Yo aún debo encontrar a mi hermosa Bara —dijo Suigetsu sonriendo, al pensar que se saldría con la suya. Luego miró a Juugo con una sonrisa de complicidad— Y tú deberías buscarte una novia, ya sabes hay muchas chicas en Konoha.

—Pero tío Sui, tú y tío Ju también son parte de la familia.

—Queremos una foto de todos —Kaori secundó a su hermano y aunque Suigetsu quería negarse para alejarse de ellos y seguir buscando a la hermosa chica, terminó cediendo ante los ojos manipuladores de los niños.

El diorama que servía como paisaje para la foto, simulaba un campo de calabazas aterrador, en el que tuvieron que hacer fila, pues había mucha gente contenta con la idea de tomarse una foto allí y convertirla en un llavero como recuerdo de aquél evento.

—¿Y no has logrado encontrar a esa mujer? —preguntó Karin a su compañero, porque a la mujer le parecía sospechoso que después de tanto tiempo, él no la hubiese hallado. Es decir, si se tratara de un tipo normal, no sería extraño pensar que no la encontrara al no romper las reglas básicas del circo, pero ese hombre podía llegar a ser muy terco, y la prueba, era que lo habían encontrado intentando colarse a una carpa.

—No, pero mi búsqueda no termina —dijo con convicción— Sin duda, la hallaré y tendremos una hermosa cita.

—Eres consciente de que aunque ella acepte salir contigo, no puede hacerlo ahora porque está trabajando. ¿Verdad? —Juugo le señaló a su amigo.

—Ya estuve investigando. Ella sólo hace un único número en el espectáculo para adultos, y además, ella es el número principal, por lo que es la última en presentarse —decía el albino orgulloso de la información que consiguió— Aún falta como hora y media antes de que empiece el espectáculo, así que si la encuentro ahora, podría llevarla a cenar algo y llegaría a tiempo para su acto. Eso, si no nos perdemos en alguna posada o algo así.

—¿Por qué se perderían en una posada? —preguntó Kaori confundida por la declaración de Hozuki.

—Sería muy tonto que alguien se perdiera en una, a menos que fuera una del tamaño de una aldea —secundó Raiden— Y aún así, mami podría encontrarlos sin problema, tío Sui. No tienes de qué preocuparte.

—Los encontraría con mucho gusto —respondió Karin con una sonrisa malévola, pues podría desquitarse al menos una vez de las veces en que él había interrumpido su momento sexy con su esposo, después de batallar para mantener a los niños lejos algunos minutos.

—Eres una…

—Ella no aceptará salir contigo. Debe estarse preparando para el espectáculo y no sabemos qué tipo de preparación tenga que hacer —Juugo interrumpió, pues había entendido que cuando Karin había preguntado por el avance del albino, era para saber qué tipo de información había conseguido.

—Dependiendo del control que tenga sobre las rosas, podría llevarle algo de tiempo llevarlas del bosque a dentro de la carpa —comentó Sasuke pensativo, pues saber ese dato, podría darles una idea de qué tan habilidosa podría llegar a ser esa mujer al usar los rosales, no sólo el olor de las flores.

—Pues debe hacerlo con mucha rapidez, porque la fui a buscar al campo de rosas y no estaba, pero todo el rosal estaba como cuando llegamos. O quizá, sólo usa unas cuantas cosas dentro de la carpa y el campo de rosas detrás del circo sea para vender. ¿No les parece más creíble?

Los tres adultos miraron alrededor ante la idea de su compañero, buscando si entre los puestos o en algún lado, alguien vendía las dichosas rosas negras como un souvenir y se encontraron con la sorpresa de que, en efecto, había un puesto de flores a unos metros de donde estaban.

—Siguiente —anunció el fotógrafo para que la familia Uchiha pasara al diorama.

—Toma tío Ju —Raiden tiró de la ropa del aludido y le ofreció las orejas de hombre lobo que él llevaba puestas— Para que tengas un disfraz para la foto.

—Así lo completarás —Kaori le extendió la varita mágica que le habían conseguido.

—¿Y qué se supone que será? —preguntó Suigetsu burlón, pues todos los habían oído.

—¡Un lobo hechicero! —exclamó Raiden con entusiasmo.

Juugo sonrió con el entusiasmo de los niños y accedió a usar los accesorios para la foto.

La familia se acomodó en el diorama, los niños haciendo una pose que correspondía a su disfraz, Suigetsu hizo más o menos lo mismo, aunque sin ser muy buen actor, Juugo sólo se paró atrás para no tapar a nadie y puso al frente la varita, y la pareja de casados estaban en medio, Karin abrazando a su marido.

—Digan "cheese" —indicó el fotógrafo preparado para tomar la foto y aunque no todos lo hicieron, se oyó el coro de los que sí lo hicieron antes de que se disparara el flash.

—Deberían tomarse una sólo ustedes cuatro —Juugo les propuso a sus amigos y sus hijos, mientras regresaba los accesorios a los niños para que completaran sus disfraces.

—¡Si! ¡Saquemos otra! Pero esta vez, que papi diga miau como mamá —dijo Raiden emocionado.

—Las fotos no captan sonido —señaló Sasuke rehusándose a hacerlo. No quería verse más ridículo de lo que ya consideraba que se veía.

—Pero sería lindo verte en tu papel, papá —comentó Kaori con grandes ojos de esperanza.

—Tienen que formarse de nuevo si quieren otra foto —anunció el fotógrafo— No pueden detener la fila.

Sasuke hizo la señal a todos para salir del diorama, esperando que sus hijos olvidaran la idea negándose a formar de nuevo, pero los primeros en salirse del diorama habían sido los gemelos, quienes corrieron a la fila de nuevo.

—¡Esta vez tienes que seguir el juego! —exclamó Raiden mirando a su padre.

—Papá, los shinobis tienen que saber actuar —señaló Kaori y Sasuke no tenía el valor de negarse, pero tampoco quería hacerlo.

—Dales su estúpida foto de familia de gatos o el que la va a pagar voy a ser yo —dijo Suigetsu, porque ya se imaginaba a los niños suplicando una y otra vez hasta que cediera o hasta que los regañara, en cuyo caso, los gemelos se enojarían e irían a pedirle entrenamiento a él o a Juugo para evitar que se los diera su padre.

—¡No soy un gato! ¡Soy un hombre lobo, grrr! —corrigió Raiden descontento con la confusión.

—Yo soy una bruja, ni siquiera tengo orejas felpudas —dijo haciendo un mohín. También quería unas orejas de gato, pero le avergonzaba pedirlas, especialmente porque ella había elegido su disfraz.

—Estamos aquí para que se suban a los juegos. Si seguimos aquí formados, no se van a subir a otros.

Los niños siguieron insistiendo y si Karin no decía nada, era porque le gustaba ver la cara de contrariedad de su esposo. Él amaba a sus hijos y con cosas como esas le costaba decir no, pero tampoco podía decir sí porque era algo que no quería hacer.

—Si lo haces, entonces yo…

La pelirroja finalmente se había decidido a intervenir, y se había acercado a murmurarle algo al oído que lo hizo sonrojar.

¿Cómo es que ella se atrevía a decirle eso enfrente de los niños aún si lo había dicho en secreto? Sasuke se preguntaba y al mismo tiempo estaba convencido de que debería ser injusto que ella le dijera eso cuando estaba vestida de esa forma, y cuando hacía tiempo que no conseguían un tiempo para ellos dos.

—¿Qué le dijiste, mami? —preguntó Raiden porque no sabía interpretar el flujo de chakra de su padre que parecía acelerado.

—¿Te enojaste con nosotros, papá? —preguntó Kaori, porque tampoco entendía el flujo de chakra, pero el enojo era lo más parecido a ello por el tipo de aceleración.

—Seguro lo está chantajeando con…

—No es chantaje, es un ofrecimiento —Karin interrumpió al albino, no sin antes darle un gran pisotón para que cerrara la boca— Así que no digas tonterías.

—¿Y qué le ofreciste, mami? —preguntó Raiden.

—Un masaje especial —respondió esperando que sus hijos no lo percibieran como una mentira, aún cuando no lo era del todo.

—¿Un masaje?

—¿Por qué es especial, mamá? —preguntó Kaori.

—Si, mamá ¿por qué es especial? —Suigetsu se burlaba y alimentaba la curiosidad de los niños. Quería poner a sus compañeros en entre dicho como venganza de que su plan sobre el cómo nacen los bebés se había arruinado.

—Pues es especial porque no es algo que hagamos siempre, lleva su tiempo y relaja todos los músculos después de mucha tensión. La verdad es que lo especial es hacerlo en pareja, porque no es tan lindo hacerlo solo ¿verdad, Sui?

Karin quiso regresarle la pedrada al albino, algo que obviamente había logrado cuando este se enojó, pero justo cuando él iba a protestar, Sasuke intervino.

—Deja de molestar. No…

—Siguiente —anunció el fotógrafo y los gemelos se olvidaron del tema porque tiraron de su padre emocionados para llevarlo hasta el diorama.

—Te dejamos solo con tu mano —Karin se despidió del albino de forma muy burlona y se unió a su esposo y sus hijos.

—Tomen, niños —Juugo se había ido cuando Karin le murmuraba a Sasuke sobre su propuesta. Había ido a conseguir un par de orejas de gato negras— Serán una familia de gatos.

Los cuatro se acomodaron entre las enormes calabazas de papel maché como en un cuadro familiar, pero haciendo gestos con las manos como si fueran pequeñas zarpas y Sasuke no se quedó atrás. Eso sí, su pose apenas duró lo suficiente para la foto y a diferencia del resto de la familia que fingía maullar, él sólo sonrió.

—Digan Nya —indicó el fotógrafo y todos menos Sasuke lo hicieron. La foto se tomó y los niños quedaron contentos.

A todos se les dio un llavero con la foto de todos juntos, pero al ser un portaretratos transparente de ambos lados, el matrimonio y sus hijos llevaban la foto de ellos cuatro en la parte de atrás.

—Ahora que tenemos llaveros ¿nos darán llaves de la casa? —preguntó Raiden emocionado agitando su artículo.

—La casa rara vez está sola, por eso no nos dan llaves —dijo Kaori, aunque al mirar su llavero no podía evitar desearlo.

—Podrían tener una llave de la casa, aquí en Konoha —comentó Sasuke tras haber intercambiado una mirada con su esposa.

—Podríamos mudarnos aquí o sólo venir de vez en cuando, pero tendrán una llave. ¿Les gusta la idea? —preguntó Karin.

—¡Si! —exclamaron los niños.

—No sé qué hago aquí, yo debería seguir buscando a mi futura novia —dijo Suigetsu de repente y miró al más alto— ¿Quieres acompañarme? Tienen bailarinas muy sexys y…

—Quédate —ordenó Sasuke.

—Oye, tú ya tienes una esposa. No puedes impedir que nosotros seamos felices sólo porque ella te chantajea con…

—¿No les gustaría subirse a la rueda de la fortuna? —Juugo intervino dirigiéndose a los gemelos.

—¡Si! —exclamó Raiden.

—Es muy alta. Debe verse toda la feria y el circo en la punta —observó la niña con una sonrisa. Le gustaba la idea.

El grupo se acercó a la fila y vieron un letrero en el que se anunciaba que los niños de cierta estatura no podían subir y aquellos un poco más altos, pero por debajo de cierta altura, no podían subir solos.

Juugo ya había visto este detalle cuando fue a buscar las orejas de gato, así que fue la excusa perfecta para hacer que Karin subiera sola con los niños y así, Sasuke pudiera ponerlos al corriente con lo que había leído en los pergaminos.

Sasuke aprovechó el momento para contarles rápidamente la situación y sus planes para con Karin y los niños, lo que dejó preocupado a Juugo y molesto a Suigetsu.

—¿Ahora van a acusar a la linda de Bara de desapariciones dónde no fue vista y el circo ni siquiera estaba cerca?

—Es demasiado sospechoso para no tomarlo en cuenta —señaló Juugo.

—Lo único que les hace pensar que fue el circo, es que encontraron a ese hombre trabajando para el circo. La verdad es que no es extraño que haya decidido unirse al circo para escapar si les hizo algo a sus hijos —bufó cruzándose de brazos.

—El hecho de que este circo dé una función sólo para adultos y que tengan unas rosas que dejan como hipnotizados a los niños, ya lo hace bastante sospechoso cuando las declaraciones dicen que los padres que desaparecieron a sus hijos, no recuerdan lo que pasó.

—Naruto cuidará de los niños hasta que resolvamos este caso. Así que quiero que ustedes se vayan más lejos de la zona de alcance que se ha reportado de esas rosas antes de que la función empiece —explicaba el azabache— Si Karin y yo no encontramos nada en el circo, ustedes deberán vigilar que nosotros no intentemos llevarnos a los niños. Deben evitarlo a toda costa y será prueba suficiente de que ellos están involucrados.

—¡Pero yo vengo a ver la función de mi hermosa Bara e invitarla a salir! —exclamó Suigetsu— Si ella va a hipnotizar a alguien, que me hipnotice a mi.

—Ninguna persona sin hijos reportó alguna anomalía en su actuar las noches que desaparecieron los niños —señaló Sasuke— Sospecho que verifican la paternidad durante la feria. Es el lugar ideal para ver quiénes son los padres y quiénes son sus cuidadores —disimuló una mirada vigilante a algunos trabajadores de la feria— Lo que aún no entiendo, es si esa mujer realmente puede tener un control individual a elección.

—¿A qué te refieres? —preguntó Juugo.

—El circo reportó que el aroma de las rosas afecta a los niños porque esa mujer no puede controlarlo, pero los reportes dicen que no todos los padres que asistieron al espectáculo, desaparecieron a sus hijos. Así mismo, los únicos afectados tienen hijos —explicó el azabache— Eso parece hablar que quien lo hace tiene un amplio control de su poder. Si esa mujer tiene suficiente control, podría ocultar los efectos de sus rosas para evitar las sospechas, sin embargo, hace advertencias a las aldeas a las que va.

—Será porque no es ella la que lo hace —insistió el albino.

—Aun así, debemos asegurarnos. No vamos a arriesgar a los niños —señaló Juugo.

—Mientras están lejos del circo, ayuden a los de Konoha a vigilar a los niños y los alrededores.

—¡Alto! Aún si es verdad que mi adorada Bara está haciendo esto, creo que no tiene ningún caso que nos alejemos. Puedo ir a verla hacer su acto sin problema.

—¿Por qué dices eso? —preguntó Juugo y Sasuke lo miraba con molestia.

—Ustedes sospechan que su alcance es mayor al que reportaron y quizá tengan razón, especialmente con eso de que el circo ni siquiera estaba en las aldeas dónde desaparecieron los niños, pero si es así, entonces si ella quiere, nos veremos afectados estando o no en el circo.

—Sólo la gente que estuvo en el espectáculo fue la que se vio afectada. Eso nos dice que tiene un rango limitado para esparcir su poder de influencia inicial —habló Sasuke— Una vez contaminados, su alcance parece ser mayor, pero como todo ocurrió por la noche, quizá ella tuvo que acercarse, pero el equipo de inteligencia les hablará de ello.

—¿El equipo de inteligencia?

—Si Karin y yo fallamos en encontrar algo esta noche, el equipo de inteligencia está diseñando un plan para atraparlos. De momento, están analizando las flores para encontrar pistas.

—Ustedes…

—Ya están bajando. Váyanse para que los niños no los entretengan. Karin y yo lidiaremos con las explicarles.

—Se los advierto, si Bara no tiene nada que ver con esto, ustedes tendrán que ayudarme a conquistarla por no dejarme ir al espectáculo —replicó Suigetsu— Ustedes se la pasan comiendo pan en frente de los pobres y cuando intentó conseguirme a una sexy chica, ustedes…

—Vámonos —Juugo tiró del albino para irse de una vez. Estaban a un carrito de bajar a los niños.

—¡Era altísimo, papi! —Raiden corrió emocionado hacia Sasuke.

—Incluso se veía toda la aldea —Kaori había llegado detrás de su hermano con una enorme sonrisa en el rostro.

—Deberíamos subir tú y yo para que lo veas —Karin llegó abrazando el brazo de su esposo— Es una vista romántica y podríamos…

—¿A dónde fueron tío Sui y tío Ju? —preguntó Raiden que había alcanzado a ver cuándo se fueron.

—Déjame adivinar. Suigetsu se fue a buscar a la tal Bara y convenció a Juugo para irse a ligar a alguna de las otras artistas —comentó Karin enojada, especialmente porque sin ellos para cuidar a los niños, ella y Sasuke no podrían subirse a la rueda de la fortuna solos.

—Sigamos. Sólo les queda una hora de juegos —respondió Sasuke evadiendo la pregunta y aprovechando la explicación de su esposa para que los niños se quedaran con esa respuesta.

—Pero aún queda hora y media —replicó Raiden.

—Debemos llevarlos con su tío Naruto y no alcanzaremos a llegar a la función si no nos vamos con tiempo —explicó Karin— Así que aprovechemos el tiempo que nos queda en lugar de discutir. ¿A dónde quieren ir ahora?

—Yo quiero más algodón de azúcar —pidió Kaori que había quedado fascinada con esa golosina. No podía creer que existiera algo tan ligero y suave que supiera tan bien.

—¡Yo quiero más palomitas de caramelo! —exclamó Raiden que no podía creer que las palomitas pudieran ser dulces. Su madre a veces las preparaba únicamente con sal.

—Dejen de ser tan golosos, se supone que vinieron a subirse a los juegos —regañó Karin y aunque su gesto era duro, su tono era más suave. Ella dejó salir un suspiro— Traten de no comer demasiado o se enfermarán del estómago.

—Tampoco pueden comer demasiado si van a seguir subiéndose a los juegos o vomitarán —señaló Sasuke que no pudo evitar sonreír. No había visto a sus hijos tan emocionados desde que tuvieron su primera lección como shinobis.

El resto de la hora, la pequeña familia Uchiha disfrutó de la feria con temática de terror, pero ni Sasuke ni Karin bajaban la guardia. Era triste no poder disfrutar plenamente con sus hijos, pero la prioridad era mantener a sus niños a salvo. Esperaban poder tener otra oportunidad como esa en otra ocasión, cuando resolvieran el asunto del circo.

—¡Vayamos a ese! —exclamó Raiden señalando la casa de los espejos.

—Ya debemos irnos —dijo Sasuke sabiendo que la hora para el espectáculo estaba próxima.

—¿De verdad no podemos entrar un rato, papá? —preguntó Kaori tirando de la camisa de su padre.

—Supongo que podemos entrar en la casa de los espejos un rato —comentó Karin después de pensarlo un poco— Creo que podemos llegar a tiempo si regresamos corriendo.

—¡Vamos, papi! —insistió Raiden emocionado, ya que su madre estaba de acuerdo.

—¿Podemos, papá? —preguntó Kaori tirando una vez más de la camisa de su padre.

Sasuke asintió y los niños echaron a correr a la casa de los espejos sonriendo y riendo. Karin corrió detrás de sus hijos preocupada por mantenerlos cerca y el padre de familia apresuró el paso.

—¡Hay que entrar! —exclamó Raiden tomando a su padre de la mano para apresurar su paso.

—Si vamos a entrar, no deben separarse de nosotros —advirtió Karin a sus hijos— Si se separan, los busco y nos vamos sin ir por sus dulces.

—Si, mamá —dijeron ambos niños en coro, pero los dos sonreían. Kaori tomó la mano de su madre.

Los cuatro entraron a la casa de los espejos cuando fue su turno y al principio todo fue normal. El lugar era un pasillo zigzagueante cuyas paredes tenían espejos que a primera vista, eran parecidos, pero al pararse frente alguno, la imagen frente a ellos estaba deformada. A veces se veían muy altos, chaparros, ondeantes, opacos e incluso hubo un espejo que tenía estampas con bigotes y cabello falsos para encajar el rostro en ellos y que pareciera que era parte del reflejo.

También, habían algunos espejos que no reflejaban nada, pero cuando alguien se paraba enfrente de ellos, aparecía un muñeco de algún monstruo y sonaba un audio para simular que este gruñía, gritaba o se reía.

Muchos de los asistentes solían asustarse a pesar de que ya lo veían venir, pues, sólo los "espejos" oscuros tenían ese mecanismo, e incluso algunos niños terminaban llorando. Sin embargo, la familia Uchiha no hacía ni un respingo, ni siquiera la primera vez que se dieron cuenta que esto pasaba y los niños parecían muy divertidos con el juego. De hecho, se retaban a adivinar el tipo de monstruo que saldría, antes de hacer funcionar el mecanismo.

—Quizá si los espejos que hacen eso no fueran tan obvios, asustarían más —comentó Karin después de que los niños activaran uno y reían por haber adivinado lo que había del otro lado.

—Esto es para niños. Sigue siendo espeluznante para ellos —comentó Sasuke sabiendo que había muchos infantes que eran fáciles de asustar.

—Yo digo que hay una momia —se oyó la voz de Raiden dirigiéndose a su hermana, quien quedó pensativa antes de responder.

—Pienso que es algún tipo de bestia —sonrió confiada.

Ambos niños se miraron y sin decir nada, saltaron a ponerse frente al "espejo". Al segundo siguiente, apareció el muñeco de un zombie y en el audio se oía una voz rasposa repitiendo "cerebros" una y otra vez.

—¿Qué es eso mamá? —preguntó Kaori confundida, era la primera vez que veía al personaje.

—Un zombie. Es un muerto en descomposición que se levanta de la tumba y busca comer cerebros.

—¿Y eso da miedo? El cuerpo de un muerto se deshace por la putrefacción ¿no? Aún si pudiera moverse, no duraría mucho en pie.

—Si, pero a la gente le dan miedo porque quieren comer cerebros y porque no se pueden matar porque técnicamente están muertos —le respondió a su hijo— Creo que si te muerden o te rasguñan también te conviertes en un zombie o algo así.

—No da miedo. Si se están pudriendo, podríamos descuartizarlos fácilmente con armas lanzaderas para no arriesgarnos a ser mordidos. Una vez inmóviles, se pueden enterrar los pedazos por separado y no habría forma que salgan de allí a menos de que sean ayudados —comentó Kaori, pues parte del juego de los niños, era adivinar la mejor forma de derrotar a los monstruos que aparecían.

—Si, sin duda se podría hacer eso —comentó Karin y sus hijos festejaron haber podido "vencer" a otro monstruo.

—Son muy listos —comentó Sasuke y aunque le satisfacía que así fuera y que no se asustaran con facilidad, le hacía preguntarse sobre la parte negativa de que ellos crecieran en un ambiente como en Oto. Es decir, no es como que dejaran a los niños andar por los laboratorios o supieran a detalle lo que se hizo en ese lugar, pero aún con las adaptaciones que hicieron para ellos, era un lugar bastante tétrico comparado con un ambiente normal.

—Por supuesto que lo son —sonrió Karin abrazando a su esposo por el cuello— Son nuestros hijos y…

—¿Qué pasa? —preguntó Sasuke al notar el cambio de actitud de su mujer, pero ella ya lo había soltado para acercarse a sus hijos y tomarlos de la mano.

—Vamos a adivinar juntos el espejo que sigue —comentó la pelirroja acercando a sus hijos al siguiente "espejo" oscuro y aunque ella no pudo decirle nada, Sasuke entendió que algo no estaba bien, por lo que se acercó a su familia y aunque fingió seguir con el recorrido, estaba a la expectativa.


¿Por qué se comportó de esa forma Karin? ¿La misión se adelantará? ¿La forma en que Karin actuó tuvo relación con las sospechas de Sasuke? ¿Suigetsu y Juugo encontrarán novias? ¿Qué otras dudas les han nacido al leer este capítulo?

Me encantará leer sus teorías y preguntas en los comentarios n.n

Espero que les haya gustado este capítulo, pues quise poner otro capítulo de cuadro familiar antes de pasar a la acción, pues en el próximo capítulo, los shinobis se meterán de lleno en la investigación del circo n.n

Por ahora me despido esperando poder subir la actualización de las historias prometidas a más tardar el domingo n.n

¡Hasta la próxima actualización!