Capítulo 14
El grito de Stevens no se hizo esperar, resonando con fuerza alrededor, extendiéndose a cada rincón. Era un lamento que estremecería al más insensible. Harry le hizo unas señas a los demás para que estuvieran atentos alrededor, la niebla volvía a impedir que vieran más allá de unos pasos al frente y podían sufrir de otro ataque. Claro que debían estar en guardia, pero en parte era para darle espacio a Chloe. Era una imagen que quería olvidar por completo, Stevens junto al cuerpo de Williams. Estaba lleno de rabia que seguramente no se comparaba en nada a lo que ella sentía en ese momento. Los demás intercambiaron miradas de dolor sin atreverse a decir nada, seguramente cada uno recordando a su compañero y amigo. Los lamentos continuaron irrumpiendo la noche por unos minutos, pero cuando hizo una pausa porque las fuerzas la abandonaban, se escucharon de nuevo pasos acercándose.
- Resguarden a Williams, volveremos por él - indicó en voz baja, tratando de apartar el dolor para volverse a enfocar - Alguien se acerca, quitaré la niebla en 10, así que atentos.
- Vamos, Stevens - le decía Allen, tratando de apartarla del cuerpo, pero ella negaba y se aferraba más a él - No lo abandonaremos, volveremos por él, lo prometo.
- De prisa - dijo un poco más fuerte, sosteniendo la varita en alto en dirección a los pasos que se escuchaban más cerca, pero ahora era del lado derecho, no al frente como hacía un momento - Cinco… cuatro…
- Vamos - entre James y Allen se ocuparon de apartar a Stevens y medio esconder a Williams con un encantamiento.
- Dos, uno - con un movimiento de la varita, la niebla se disipó alrededor y cuatro varitas se levantaron. Unas figuras se hicieron visibles y Harry tuvo que desviar de último segundo un hechizo que estuvo a punto de impactar en el rostro de su mejor amigo.
- ¡Hey, somos nosotros! - Wembly levantó las manos a modo de defensa.
- Demonios, Ron, casi te…
- Descuida- se apresuró a levantar la manga izquierda para que pudiera ver la tinta carmín con las iniciales RW y Harry hizo lo mismo - Esto resultó ser un laberinto.
- Un puto laberinto que… - Edwards se calló al percatarse que Stevens volvía a estar de rodillas junto a Williams, ignorando a todos alrededor - ¿Qué mierda…
- ¿Dónde están Demet y Harrison? - Talbott hizo la pregunta que Harry estaba a punto de formular al percatarse que sólo eran cuatro. Sanders negó con la cabeza con pesar y el nudo en el estómago que había comenzado a formarse adquirió fuerza de pronto, a diferencia de su cuerpo, que se sentía débil.
- No hemos podido recuperar a Harrison - susurró Wembley, tratando de enfocarse en lo que decía - Por eso no nos comunicamos por las monedas, podrían usar la de Scott y… bueno.
El silencio volvió al lugar, incluso Stevens sollozaba sin energía. Estaban destrozados, no sólo físicamente, la pérdida era el golpe más duro al que se podían enfrentar, dejando que sus emociones los dominaran y en ese caso, el dolor era aplastante. Harry se alejó unos pasos del resto, no quería seguir viendo a Williams, ni a Stevens, ni saber que Harrison y Demir… eran tan jóvenes…
- Ella es la culpable - la voz de su amigo le hizo compañía unos segundos después - Debemos ir por ella - Harry se obligó a pasar el nudo en la garganta y respiró profundo.
- Sí - miró a su amigo, valorando el hecho de verlo entero, dispuesto a seguir hombro a hombro hasta el final. Tenía cortes abiertos y estaba cubierto de tierra como si hubiera sido arrastrado por el suelo, pero estaba ahí, con él - Seguiremos.
Con mucho trabajo volteó de nuevo hacía los demás que aunque estaban juntos sabía que sus mentes estaban a kilómetros, tratando de refugiarse en su lugar seguro. James se acercó hasta ellos, apretando la mandíbula, seguramente tampoco quería seguir junto a Stevens.
- ¿Están bien? - preguntó.
- Yo debería hacerte esa pregunta - ver a su hijo con él, siendo un blanco más como el resto le pesaba demasiado.
- Estaremos bien - dijo James, sonando más seguro de lo que en el fondo se sentía.
- Así será - Ron puso una mano sobre el hombro de los dos Potter - Estaremos bien - Harry asintió, sacando el aire que estaba conteniendo - Ahora necesitamos de ti, jefe - volvió a respirar profundo y dio un par de pasos hacia los demás.
- Seguiré adelante, entenderé si ustedes…
- Vamos - para sorpresa de todos, fue Stevens quién habló. Se limpió con rabia las lágrimas que corrían por sus mejillas, aunque inmediatamente aparecieron más - Te seguimos, jefe - se puso de pie apartando por primera vez la vista de Williams junto a ella.
- Stevens…
- ¡No! Debemos seguir, todos, por Ethan, por Demir, por Scott - volvió a pasar la sucia manga por el rostro y apretó la varita en su mano.
- Piensa en tus hijos, Chloe - intervino Allen - Ellos…
- Necesito seguir - apretó los dientes con rabia. Harry entendía que con el dolor, había surgido algo en ella y que no sería apagado hasta obtener venganza. Caminó segura, pasando de lado al resto que la miraba sin entender.
- Seguiremos, Stevens - acordó Edwards, caminando detrás de su compañera - Lamento esto - levantó la varita en su dirección - Desmaius.
No podían permitir que siguiera en esas condiciones, era peligroso, para ella y el equipo. Jack y Edwards la acomodaron cerca de Williams, agregando encantamientos protectores alrededor, esperando a volver por ella cuando todo acabara.
- Es lo mejor, Chloe - susurró Jack, dándole un último vistazo a la mujer que dormía profundamente.
Caminaron hacia el frente, sin establecer el rumbo, sus pies no seguían sus órdenes realmente, lo único que querían de momento era apartarse de Ethan, sin asimilar todavía lo que había ocurrido. Harry se obligó a concentrarse de nuevo, después de todo, podían ser un blanco fácil, seguramente los otros también habían tenido tiempo de reagruparse y planear su siguiente movimiento, con la ventaja de conocer el lugar y el plan principal.
- ¿Tienen reservas? - preguntó refiriéndose a las pociones auxiliares.
- El último trago - contestó Talbott.
- Igual - Ron y el resto sacaron sus frasquitos.
- Tengo un poco de poción plateada - Harry sacó de su bolsillo otro frasco con poco líquido. Era la poción que había conservado de una misión anterior, una de las reguladas y difíciles de elaborar que tenía un efecto similar a la que llevaban, pero potenciado y era muy duradero - Creo que podría alcanzar una gota para cada uno - evaluó bien el contenido, que lamentablemente era menos - O que se lo repartan los que más lo necesitan.
- Opino que deberías tomarla tú, jefe, es mejor que te tengamos al cien - opinó Edwards, al ver que nadie se decidía a hablar.
- Creo lo mismo - coincidió Wembley y los demás asintieron, sin ganas - También te ayudará con ese brazo - señaló el brazo izquierdo donde se había enredado la cuerda luminosa. Había atravesado la tela y su piel expuesta parecía ennegrecida.
- Estoy bien - efectivamente no estaba al cien, pero se consideraba bastante entero y había dejado de lado el dolor en el brazo.
- La necesitarás para lo que sea que nos espera más adelante - Ron se terminó de beber de un trago la poca poción rosa que le quedaba - Estamos bien, pero estaremos mejor si tú estás entero - Harry lo miró todavía dudoso.
- Necesitamos de tus habilidades - coincidió Winger - Hace un momento realizaste un encantamiento amplificador que nos ha salvado - lo último lo dijo con pesar - Tómala tú.
Harry miró a cada uno, valorando sus opciones. Sin duda estaban devastados en su estado de ánimo, físicamente tenían lesiones superficiales que no parecían de mayor cuidado. James y Allen parecían ser los más enteros, por fortuna. James se apresuró a negar con la cabeza, entendiendo que Harry estaba teniendo la idea de compartir la poción con él.
- Bien - accedió finalmente - Tomen el resto de sus pociones y si ya no quieren seguir… - se quedó en silencio, esperando que alguno decidiera quedarse, pero no ocurrió - ¿A cuántos se enfrentaron al llegar aquí? - preguntó al equipo de Ron.
- Al menos vimos a seis, a uno lo dejamos fuera de combate y otro no estamos seguros - explicó Ron mientras el resto se tomaba las pociones - ¿Ustedes?
- Un grupo pequeño de chicos que están asegurados más atrás y no sé, otros cinco o algo así.
- Que sin duda sabían lo que hacían - opinó Winger - Significa que al menos somos ocho contra diez.
- Más ella - dijo Edwards con desprecio - Y las sorpresas que tenga para nosotros.
- Y el tiempo sigue corriendo, a este paso, cuando lleguemos a ella, ya habrá logrado lo que quiere - Jack parecía tan molesto como Edwards.
- Debemos acelerar el paso - Harry abrió el pequeño frasco y bebió la poción de un trago. El efecto fue inmediato, agudizando sus sentidos al máximo e incluso notó que las pequeñas heridas en sus manos cicatrizaban y el dolor punzante del brazo disminuyó. Con sus fuerzas renovadas, su mente se aclaró, logrando apartar el dolor de la pérdida, no porque estuviera sanado por la poción, sólo era una motivación más - Edwards y yo iremos adelante - ella asintió, avanzando junto a él - James, Allen y Winger en medio, Weasley, Sanders y Wembley cierran el grupo. Recuerden que están dispuestos a todo, así que no sean blandos pero no está de más recordar que nada letal - se acomodaron de acuerdo a sus órdenes, reconociendo de nuevo la determinación en ellos - Andando - a los pocos pasos tuvo que tomar la decisión de arriesgarse, de lo contrario, Jack tendría razón y la muerte de sus compañeros habría sido en vano - Quitaré la niebla, no podemos seguir a ciegas, así que seremos blancos más fáciles, necesito que estén atentos - indicó al grupo, dándoles unos segundos para que se alistaran y con un movimiento de varita, la neblina se disipó. Así pudieron analizar su entorno, iluminado por sus varitas y una bola de luz frente a ellos, pero no era suficiente - Lumos maxima.
No había nada frente a ellos, ni un árbol, pared, o algún indicio que les advirtiera si el lugar era hostil o no, lo que sin duda lo alertó más. A sus pies, la tierra seca tenía una marca, como un surco muy recto que se desviaba un poco a la izquierda.
- Siguiendo la marca en el suelo - habló Talbott - Es lo que pude leer de la mente de ese sujeto, siguiendo la marca del suelo llegamos a ella.
Harry lo sabía, incluso si no hubieran obtenido esa información, algo dentro de él le indicaba que estaba cerca y agradeció que la poción fuera tan fuerte para mantener sus nervios calmados. A cada paso se mentalizaba en los otros siete que lo acompañaban, debía asegurarse a toda costa de que salieran de ahí. Se desviaron un poco a la izquierda, siguiendo la marca, caminando hacia la nada. Al cabo de unos minutos, de nuevo se sintió observado. Se detuvo, mirando al frente, con sus sentidos a tope, percatándose incluso del acelerado corazón de Allen detrás de él y la respiración de James. Nadie dijo nada, pero se colocaron en posición de defensa, formando un círculo, no sabía si también lo habían sentido o si sólo reaccionaron con base a su actitud. Desde que había hablado con James sobre quién lo había asignado a la misión con él, estuvo dando vueltas sobre el tema, sacando conclusiones que dejaría salir en ese momento.
- ¿Qué es lo que ella te prometió, Erick? - su voz sonó fuerte y clara en la inmensidad, o lo que parecía ser el campo abierto, pero el rebote del sonido lo hizo percatarse de una barrera mágica a unos cuantos pasos y cuando se fijó bien, pudo distinguir un sutil brillo que emitían los encantamientos que la formaban, seguramente de rebote - Sal a saludar, pensé que siempre te daba gusto verme - insistió cuando no hubo respuesta, empleando el tono arrogante que solía usar cuando interrogaba - Esta mañana no me dijiste que también vendrías, hubiéramos venido juntos - no hacía falta ver la cara de los demás para imaginar que no tenían idea de lo que hablaba.
- Tu equipo ya estaba completo - dijo una voz a su derecha. Todas las varitas, menos la de Harry, apuntaron hacia esa dirección, pero aparentemente no había nadie - Así que tuve que buscar otro.
En otra circunstancia, Harry hubiera sonreído para mostrarse confiado y hacer creer que estaba en ventaja, pero su hijo era la principal razón por la que no pudo comportarse despreocupado en apariencia.
- ¿Hall sabe que le eres infiel con otro grupo? - el interlocutor no dijo nada y Harry chascó la lengua - Veo que no te has portado muy bien, Erick - giró la cabeza a la derecha, sin alterarse - Pero acompáñanos, con tus amigos, por supuesto - al cabo de unos segundos una docena de personas se hicieron visibles del otro lado de la barrera que tal vez los había ocultado a cierta distancia, con las varitas hacia abajo, sin intención aparente de atacar. Gleeson era parte del grupo y no lucía para nada como el joven cordial que había conocido. Había sido muy estúpido.
- Buenas noches, señor Potter - toda amabilidad que había aparentado ese tiempo había desaparecido, mostrando a un hombre de mirada segura pero fría.
- Pero ¿qué ha pasado? ¿Y el resto de su equipo? - dijo otro sujeto con aspecto confiado y burlón.
- Eres un…
- Baja la varita, Edwards - se apresuró a intervenir Harry - Sólo estamos conversando - con un flojo movimiento de la varita, lanzó chispas rojas en dirección al grupo recién llegado y al tocar la barrera que había percibido antes, rebotaron hacia él. Bajaron un poco las varitas, entendiendo que cualquier encantamiento que lanzaran hacia ellos, rebotaría de regreso.
- Por fin veo en acción al famoso equipo alfa de aurores - el mismo sujeto miró a cada uno, evaluándolos y Harry se movió un paso, procurando ocultar a James detrás de él - Y a Harry Potter, por supuesto, aunque la verdad… no sé, imaginaba algo más épico viniendo del que venció a Lord Voldemort.
- Por qué no sales de esa barrera, podría hacerte cambiar de opinión - jugó con la varita entre sus manos. El otro sonrió.
- Tu nobleza te precede, sé muy bien que no eres capaz de hacer daño.
- Pero siempre hay una primera vez - se encogió de hombros.
- Eso espero.
- ¿Dónde está tu ama? - Edwards miró a Gleeson con asco.
- ¿Ama? Edwards, estamos en el siglo XXI, ya nadie tiene amos.
- ¿No lo es? Ya veo, entonces por puro gusto lames su c…
- Esta plática no es muy formal con ustedes de ese lado - intervino Harry, procurando mantener al equipo a raya lo más posible - Por qué no entramos nosotros o salen ustedes, como prefieran - Gleeson no dijo nada, pero los que lo acompañaban comenzaron a caminar hacia el lado izquierdo de Harry, con calma - Vamos entonces.
Harry también comenzó a caminar y el resto lo siguió, sin perder de vista a los otros doce. El otro mago apretó la varita, caminando sin apartar la vista de Harry. Ese escudo era reforzado por algún artefacto, con runas, tal vez, así que no sería fácil de quitar y lo que menos tenían era tiempo, sólo quedaba rodearlo.
- Lamento lo de Grimes, por cierto - dijo Gleeson mientras caminaba - Pero me había descubierto y… me gustaba mi trabajo - el ácido burbujeó en el estómago de Harry, pero procuró no cambiar su expresión.
- Debí suponerlo - Harry seguía el juego, pero sabía que no era distracción para ninguno de los dos. De manera sutil, hizo una seña con la mano libre, esperando que alguno del equipo lo viera, indicando que atacaran cuando él lo hiciera. Se percató que seguían el camino de la marca en el suelo, así que finalmente ella los recibiría en algún punto. El enojo de Harry iba en aumento a cada paso, pero por fortuna, la barrera dejó de estorbar. Sin esperar otra palabra, agitó la varita - ¡Bombarda! - la fuerza del hechizo los separó un poco, protegiéndose y cubriéndose la cara con las manos acertando a uno de ellos, haciendo que saliera desprendido hacia atrás con tal fuerza que dudaba que regresara.
- ¡No retrocedan! - indicó una voz de mujer, la más próxima a él.
Los hechizos volvieron a iluminar la noche con varios colores y tal como lo pensaban, estaban dispuestos a todo, lanzando maldiciones imperdonables a diestra y siniestra. Los aurores combatían con todo, protegiendo y atacando en igual medida, pero eran superados en número. Escuchaba los encantamientos de Winger, Allen y James, que eran los más cercanos y procuraba mantener al último detrás de él para que no tuviera un enfrentamiento directo, pero sabía que resultaría en vano.
- ¡Crucio! - sin necesidad de voltear, supo a quién iba dirigido ese imperdonable y algo dentro de él le indicó que tendría éxito. En vano intentó interponerse para cubrirlo y su varita no se había movido a tiempo para realizar un escudo. El grito de James superó el ruido del enfrentamiento, helando su sangre.
- ¡Depulso! - no dirigió el encantamiento a alguien en específico, pues no sabía quién había sido entre tanto cruce de luces y encantamientos, pero fue lo suficientemente fuerte para abarcar un área y los gritos de su hijo cesaron. Sólo pudo voltear a verlo para comprobar que estaba bien antes de que el suelo temblara entre ellos y una enorme grieta se abrió paso rápidamente - ¡James! - él estaba de rodillas, respirando agitadamente, tratando de recobrarse del dolor que lo había debilitado. Harry sólo atinó a empujarlo con un movimiento de varita antes de que el suelo se hundiera justo en el punto donde había estado antes, alejándolo de él por varios metros.
- ¡Incarcerous! - a su espalda, dos brujas y un mago lo apuntaban con las varitas, pero logró desviar el hechizo. Se había percatado que sólo querían distraerlos o atrasarlo, pero no dañarlo. Muy a su pesar tuvo que voltear para enfrentarlos, dejando a James del otro lado y no sabía si ya se había recuperado del todo. Lanzó encantamientos respulsores, pero eran bloqueados, tal vez porque sabían que no emplearía algo más "peligroso" que atentara contra sus vidas para usar otro tipo de encantamiento. El objetivo había sido distraerlo lo suficiente para separarlo del grupo y había caído. Un nudo se formó en su estómago. James estaba solo.
- Fumos - una capa de humo se extendió por el lugar, dándole la suficiente ventaja para apartarse y repeler a las dos brujas a su izquierda. El otro sujeto se perdió de vista, tal vez había retrocedido para combatir más atrás al sentirse en desventaja. Estaba por quitar el humo para tener visibilidad de nuevo y buscar al equipo, que había tomado más distancia, cuando sintió el cosquilleo en la nuca. Enderezó la espalda y levantó la cabeza.
- Harry Potter.
La voz femenina sonó solemne, fuerte y clara, causando que su respiración se calmara ante el encuentro que esperaba tener desde hacía años. Volteó hacia la voz, con la varita firmemente apretada en un puño. Sus grandes ojos lo recibieron a sólo un par de metros. Era una mujer de mediana estatura, el cabello castaño caía en rizos hasta sus hombros y la cicatriz rodeando su ojo formaba casi un círculo, de lo que se ocuparía esa noche, sin duda. Una barrera diferente a la anterior estaba entre ellos, dando un aspecto de un fino polvo, lo que indicaba que tenía encantamientos protectores, no reflectores, así que eso complicaría el ataque de ambos flancos. Harry dio un paso hacia ella.
- Finalmente.
- Tenía mucho interés en conocerte - también dió un paso al frente, pero colocó las manos atrás de la espalda.
- Si sólo querías conocerme pudiste haberme visitado en lugar de complicar las cosas.
- No soy tu enemiga - Harry arqueó las cejas, pero ella se mantenía inmutable.
- ¿No? Tal vez entendí mal todas las "indirectas" que has enviado - el enojo brotaba en él como ácido - Cómo las vidas que has tomado.
- A veces se requieren sacrificios - Harry no podía quedarse a charlar, al menos no en ese momento. Su equipo estaba atrás, combatiendo, James lo necesitaba y él no lograría nada en ese momento. Procuró evaluar sus opciones, por desgracia la poción no lo ayudaba a tomar decisiones - Pero si quieres cobrar venganza, adelante - se acercó otro paso más - Una maldición asesina pasaría sin ningún problema, lo sabes - levantó la cabeza, segura, refiriéndose a la barrera entre ellos - Adelante, hazlo - Harry apretó tanto la varita que comenzó a temblar en su mano, pero no la levantó - Mátame y termina de una vez con esto - la mente de Harry trabajaba a toda velocidad, tratando de encontrar una salida sin que ella escapara - Si no lo haces, te aseguro que te arrepentirás - sintió un cosquilleo en la columna, creyendo sin duda en sus palabras, pero no podía hacerlo. Nunca había realizado una maldición asesina y el crucio no tenía el efecto esperado cuando él lo había hecho - Hazlo.
Ella parecía muy decidida y a diferencia de la mirada de los otros magos que estaban con ella, sus ojos no reflejaban burla, ni siquiera maldad, sólo firmeza. No podía hacerlo, no podía. Ella retrocedió un paso y Harry lanzó un encantamiento inmovilizante que en otra circunstancia hubiera tenido un efecto inmediato, pero la barrera sirvió como un fuerte escudo, resistiendo los siguientes intentos de Harry. La expresión de ella cambió a una de lástima mientras tomaba más distancia, hasta que dejó de distinguirla. Frustrado y preocupado se dió la vuelta, esquivó los surcos en el suelo y desvió el polvo en el ambiente, buscando. Ya no se escuchaba el enfrentamiento, ni hechizos cruzando el lugar, lo que significaba que alguno de los dos grupos había salido victorioso. Winger caminaba hacia él, acompañado de Allen, que parecía estar al borde de un ataque de nervios y que vomitaría en cualquier momento.
- ¿Los demás? - levantó la manga izquierda y los otros dos lo imitaron, mostrando sus iniciales.
- No lo sé, nos separamos - respiraba con dificultad y volvía a sujetarse el brazo herido - Gleeson y otra mujer se perdieron de vista, logramos derribar a dos - explicó, pero Harry seguía caminando, esperando reconocer la silueta de su hijo entre el polvo que volvía a hacerse presente.
Distinguió a Wembley y Sanders un par de metros más lejos, sujetando con unas cuerdas a tres personas inconscientes en el suelo. No se detuvo a preguntar, se veían ilesos en general, así que siguió buscando, desesperado. Unos pasos lo alertaron y levantó la varita, pero no fue necesario emplearla. A su izquierda aparecieron tres figuras, dos de ellas ayudaban a la tercera a caminar y el alma regresó a su cuerpo.
- Papá - escuchar la voz de su hijo le renovó el espíritu. Se veía devastado, como el resto, pero estaba bien.
- James - se apresuró hacia él, evaluando su estado, comprobando que no le había pasado nada grave. Lo sujetó por los hombros para analizarlo bien.
- Es un gran auror - intervino Edwards, que tenía chamuscada parte de la capa - Confía más en él, jefe.
- Me ha salvado de una buena - coincidió Ron, haciendo una mueca de dolor cuando soltó los hombros de su sobrino que lo ayudaba a caminar.
- ¿Qué pasó? - los miró, comprobando que Ron tenía lastimada una pierna.
- La verdad no sé - contestó Ron, apoyándose más en Edwards - Pero James llegó en el momento justo - si las circunstancias fueran otras, Harry lo habría felicitado, pero el sentimiento de verlo frente a él era más fuerte y temía derrumbarse - ¿Los otros?
- Están bien - con la varita formó un montículo de tierra lo suficiente alto para que Ron pudiera sentarse - ¿Puedes seguir?
- ¿Esto? - señaló su pierna - No es nada - hizo un ademán con la mano como si espantara una mosca - Ahora quedaré como nuevo.
- Ahí están - los otros cuatro se acercaron a ellos, levantando su manga izquierda para mostrar sus iniciales de nuevo. Harry agradecía que fueran estrictos con eso y que supieran la importancia de comprobar identidades en un momento así. Edwards, James y Ron hicieron lo mismo.
- Cuando cuenten esta versión, díganles que eran diez contra mí - se quejó Ron cuando Edwards lo ayudó a levantar un poco la pierna.
- Creo que está rota - opinó ella - ¿Algún voluntario para arreglarla? - miró a los demás, pero todos dudaron. Stevens era la indicada para eso.
- Sé la teoría pero… - Winger se agachó frente a Ron, dejando de presionar su brazo. En su formación todos habían llevado principios básicos de medimagia, pero no a todos se les facilitaba.
- ¿Cuántos quedaron fuera de combate? - preguntó Harry mientras Talbott se encargaba de Ron.
- Nosotros aseguramos a tres - dijo Wembley, señalando a Sanders también.
- Dos - Allen parecía haber recuperado el color.
- No sé, a dos o tres tal vez ¡Ah! - Edwards se quejó cuando Ron apretó su brazo con fuerza ante el dolor del hueso regresando a su lugar.
- Eso nos deja al menos a cinco por delante - su mente trabajaba con prisa, evaluando sus opciones. Ella había amenazado con algo grande y no sabía si ellos ocho podrían contra aquello. Debía ser realista, necesitaban ayuda. Si alguien más estaba infiltrado en el Ministerio, a esas alturas ya no importaba - Winger - Talbott se levantó para mirarlo, volviendo a sujetarse el brazo - ¿Estás lo suficientemente entero para volar?
- No lo sé, supongo que puedo hacerlo, pero no por mucho - dejó de sostener el brazo herido y lo extendió, evaluando su capacidad.
- Sólo sal de este lugar hasta donde puedas aparecerte, necesito que avises al Ministerio, es poco probable que salgamos de esta, pero ella no puede escapar - Talbott endureció más su mirada - Que traigan a los malditos trols si es necesario.
- No puedo simplemente dejarlos ahora, todos somos necesarios…
- Eres el único que puede salir de aquí - Harry sabía que la idea de abandonar al equipo para pedir ayuda no era algo del agrado de Talbott y a decir verdad a él también le parecía un elemento fuerte y necesario, pero justo en ese momento requería de sus habilidades - Necesito que lo hagas – el hombre asintió muy a su pesar.
- Busca directamente a Hermione, ella hará el resto - le indicó Ron.
- Déjame ver ese brazo - con poca delicadeza, Edwards levantó la rasgada manga de su capa y lo apuntó con la varita - Espero no confundirme con lo que me enseñó Stevens – dijo más para ella misma mientras susurraba unos hechizos que no fueron muy bien captados por los demás - Bien, si eso no te arrancó el brazo, creo que estarás bien al menos para salir de aquí.
Talbott flexionó el brazo y logró no expresar ninguna queja de dolor, lo que indicaba que Edwards había hecho un buen trabajo. Le agradeció en un susurro, miró al equipo que había hecho un círculo a su alrededor, incluido Ron que movía la pierna para evaluarla y asintió. Todos lo miraron con seguridad, aunque James y Sanders no sabían de qué rayos estaban hablando.
- Nos vemos entonces - no era de muchas palabras, pero todos sabían que significaba que esperaba verlos con vida. Harry asintió al tiempo que Talbott pareció encogerse en su lugar, como si quisiera tocar sus talones y al segundo siguiente una gran águila con plumas brillantes ocupó su lugar. Sus ambarinos ojos eran reconocibles, extendió las largas alas ante el asombro de los más jóvenes y levantando el afilado pico hacia el cielo, emprendió el vuelo. Lo vieron alejarse de ellos, y con él, la última esperanza.
- Espero que su ala resista lo suficiente - dejó escapar Edwards, mirando todavía al cielo.
- ¿Siempre ha podido hacer eso? - preguntó Sanders todavía sin salir de su asombro - ¿Y por qué no lo hizo antes?
- Abandonar al equipo no es algo que él haría si no es estrictamente necesario - explicó Harry.
- ¿Y qué hacemos ahora? No podemos esperar a los refuerzos aquí sentados - quiso saber Sanders.
- Intenten buscar una salida por este lado para que también puedan entrar por ahí y…
- ¿En serio quieres dejarnos atrás? ¿Después de todo lo que ha pasado? - Edwards lo miraba con reclamo.
- Hemos perdido a Williams, Harrison y Demir, no voy…
- ¡Por ellos debemos seguir! - insistió la bruja - ¡Se los debemos!
- Estamos juntos en esto - intervino Wembley - Hemos llegado muy lejos para que ahora pretendas dejarnos atrás.
- Cuando queramos ser protegidos, te avisaremos, jefe - Sanders estaba en la misma postura que el resto - Mientras tanto, cuál es el siguiente paso - Harry miró a Ron y James, como en busca de apoyo, pero no tendría tanta suerte.
- Ni hablar hermano, hasta el final - aportó Ron, seguro.
- Dijiste que todos éramos iguales en esta misión - terminó James.
Sin duda el equipo era decidido y unido, era una de las muchas fortalezas que tenían, pero temía por ellos. Casi podía escuchar la voz de Ginny en su cabeza diciéndole que debía dejar a un lado su complejo de héroe. Sin duda los necesitaba.
- No se separen - cedió - Todavía quedan al menos otros cinco por ahí y ella. Emplean esas barreras mágicas para protegerse, seguramente reforzadas por runas, si tienen un destello, son de rebote, si parece humo, son de protección y mientras parezca más denso, más fuerte así que atentos.
- Las runas podrían romperse, pero tomaría tiempo - aportó Allen - Rodearlas es nuestra mejor opción.
- Entendido - todos asintieron - ¿Alguna otra sugerencia?
- Atacar primero los pies, eso no se lo esperan y así no es tan fácil que lo bloqueen - sugirió Sanders.
- Si nos encontramos otra sorpresa más adelante, te abrimos paso, jefe - propuso Edwards - Seamos realistas, tú eres el que tiene más posibilidades contra ella y si llegado el momento nos tenemos que separar, tú sigue, nosotros estaremos bien - los otros asintieron con la cabeza, en acuerdo - Y hazla pagar - lo dijo con ira contenida.
- Sé que estarán bien - miró cada uno, deteniendo la vista en James - Y todos somos necesarios para enfrentarla. Edwards, recuerda… - ella asintió, entendiendo. Ella tomaría su lugar en caso de que algo él quedara incapacitado de dirigir o algo peor.
Reuniendo el valor que les quedaba, afirmaron las varitas y continuaron.
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Casi podía escuchar el tic tac del reloj indicándole que el tiempo se acababa, así que aceleraron el paso, siguiendo las marcas del suelo. La voz de ella continuaba en su cabeza, "Si no lo haces, te aseguro que te arrepentirás" y a cada paso le helaba la sangre, preguntándose si había hecho lo correcto, si perdonar su vida hacía un momento había sido lo mejor. "Era lo que debía hacer" decía su propia voz, tratando de tomar fuerza sobre la voz de ella.
- ¡A la izquierda! - por estar enfrascado en su propia mente casi pasa por alto las presencias que se movía sutil al lado del grupo.
- ¡Protego! - alzaron las varitas a tiempo antes de que otra lluvia de hechizos llegara hasta ellos.
- ¡Diffindo! - el encantamiento de James tuvo efecto, pues se escuchó un grito y hubo uno menos a quién enfrentarse. James pareció renovar el optimismo después de eso, moviéndose con agilidad.
Se movieron formando un medio circulo en torno a los otros, asegurándose de cerrar más su espacio. Harry desvió un poco la mirada, notando que las marcas del suelo comenzaban a formar un círculo así que seguramente ya habían llegado. Pudo distinguir a Gleeson y al otro mago de aspecto arrogante combatiendo, pero parecían menos empeñados en matar a alguien o lesionarlos de gravedad como hacía un momento.
- ¡Sigue! - le gritó Edwards, protegiéndose con la varita - ¡Ve, estaremos bien!
- ¡Expelliarmus! - la potencia de su hechizo permitió que tuvieran unos segundos en blanco. Los miró tratando de transmitirles confianza y detuvo la mirada en James. Su hijo le sostuvo la mirada, tan parecida a su madre que supo leerlo a la perfección.
- ¡Te alcanzaremos! - acordó Wembley, avanzando un paso para continuar el enfrentamiento.
Girando sobre sus talones dio la vuelta, dispuesto a terminar con lo que lo atormentaba desde hacía años. Esquivó un par de surcos en la tierra que se hacían más profundos hasta que llegó a un gran círculo marcado, como las veces anteriores, pero mucho más grande, casi completo, formado por unas grietas en el suelo que se habían mezclado con las marcas del triángulo. Había otras dos grandes barreras, una al lado de la otra, que sin duda serían las más reforzadas, pues tenían una apariencia de cortina de humo muy denso que se movía con lentitud sin salir de los bordes. Quitar aquello se requeriría de mucho trabajo y un rompemaldiciones competente, pero le pareció sospechosa la forma en la que enmarcaban casi la mitad del lugar Formando una línea en medio del círculo había unos pequeños recipientes, tal vez diez o más, que emanaban una luz azul muy brillante, iluminando la noche con matices turquesas y justo al centro había un recipiente más grande casi enterrado en su totalidad, en las orillas tenía unas inscripciones desconocidas para él y contenía una especie de humo negro que permanecía quieto, acompañado de destellos azules. No tuvo que conocer el contenido de aquello para saber que no sería nada bueno. Avanzó más, distinguiendo otras dos grandes barreras que se alzaban varios metros, iguales a las que tenía a su espalda, así que ese círculo estaba casi completamente custodiado por esas protecciones, sólo estaba el pequeño espacio por el que entró, aunque no podía asegurar que del otro lado no hubiera otra salida. Se detuvo a una distancia prudente de los recipientes, la luz que emanaba de ellos resultaba cegadora, así que tuvo que obligar a su vista a ver más allá, distinguiendo la silueta femenina que al escucharlo volteó para encararlo.
- Esperaba que me dieras más tiempo - dijo Azure con voz calmada, pero Harry distinguió que mantenía la varita firme con la mano derecha. A simple vista parecía una mujer común, no era alguien de quien esperaras resultara amante de las artes oscuras.
- Pusiste un par de obstáculos que nos entretuvieron un rato - contestó, procurando sonar igual de calmado, aunque su corazón latía con fuerza. Sabía que debía concentrarse en el presente, en tratar de colocar la balanza de su lado y asegurarse de que no escapara, pero le pesaba demasiado saber que James estaba a unos metros enfrentándose en duelo junto con los otros, además, el tablero del juego y la primera jugada habían sido de ella, así que de momento, toda la ventaja estaba de su lado.
- No son obstáculos - caminó un paso al frente, permitiendo que la pudiera distinguir un poco más - Son protecciones, para que nada de lo que pase aquí pueda salir - Harry apretó la mandíbula - Lamento lo de tus compañeros.
- Murieron por órdenes tuyas - dijo con rabia
- Te equivocas, desafortunadamente no puedo controlar las acciones y decisiones de los demás, yo no tuve nada que ver.
- ¿Qué es lo que quieres? - no iba a permitir que se metiera en su mente y jugara con sus emociones, con su dolor. Debía mantener la mente fría y no apresurarse, había aprendido que antes de atacar debía conocer todos los factores y lo cierto era que sólo conocía una parte.
- Un bien común - se limitó a contestar.
- Si requiere tomar vidas para cumplirlo, no es un bien común… - trató de evaluar su alrededor, pero la intensa luz frente a él se lo impedía. Dio un paso al frente y de uno de los recipientes salió una lengua de fuego azul que se movió peligrosamente hacia él. Harry no retrocedió y la llama permaneció en su lugar, custodiando - Ni tampoco si requiere de los rastros de oscuridad de Tom Riddle - ella alzó una ceja cuando mencionó a Riddle.
- Lord Voldemort era un mago muy fuerte y sí, en un principio requería de esos rastros de oscuridad, aunque con el tiempo no fueran tan fuertes, pero después conocí al hombre que a los 17 derrotó al Señor tenebroso - jugó con la varita en sus manos, pero no parecía tener intenciones de usarla, al menos de momento - Eres un mago muy poderoso, pero te reprimes demasiado.
- Puedo dejar de reprimirme ahora si es lo que quieres - la apuntó con la varita, pero ella no se movió - Y así terminamos de una vez con todo esto.
- Pronto todo terminará, pero no de la forma en que deseas - volteó un poco la cabeza, viendo detrás de ella por un segundo y después volvió a mirarlo.
- Puede ser, pero te aseguro que tampoco será de la forma en que tú deseas.
Unos pasos se acercaron con prisa detrás de Harry y no tuvo que voltear para reconocerlos, aliviado. James llegó a su lado, con la varita en alto y no tuvo que mirar a cada uno para saber que los otros cinco hacían lo mismo, formando una línea paralela con la luz azul. De momento, la balanza pareció inclinarse un poco a su favor, pero no se permitiría ser optimista, necesitaba ser objetivo.
- Tienen voluntad, lo admiro - pasó la mirada por cada uno, deteniéndose un poco más en James - Pero yo conozco un tipo de magia antigua - Harry quería saber el fondo de todo, pero tampoco quería descuidarse, así que en todo momento tuvo en mente un encantamiento de ataque por si ocurría una sorpresa - He visto lo que puede lograr, los alcances que tiene no son malos, sólo tienen demasiado miedo para ver más allá y te aseguro que después de esto, no se requerirán más vidas a cambio, tendremos acceso a la esencia de la magia, incluso alguien tan poderoso como tú - sus ojos brillaron - Podrías tener el control de la magia como no imaginas.
- ¿Sólo es por el poder? - intervino Ron, acercándose otro paso, a la derecha de Harry, haciendo que las llamas del recipiente más próximo se inquietaran también - Muchos magos lo han buscado y no han terminado bien.
- Porque lo quieren para causas absurdas, pero esto puede cambiar vidas, salvarlas incluso.
- ¿De la misma manera en que tu madre "salvó" la vida de tu padre? - los ojos de Azure se oscurecieron cuando Edwards mencionó a su familia.
- Mi padre entendía la importancia del tipo de magia que estudiaban, así que él dio su vida a cambio para que mi madre pudiera salvarme a mí y a otros niños sin magia - sin duda hablaba con dolor al recordar el pasado - Logró avances y ayudó a mucha gente de nuestra comunidad, mágica y no mágica, salvó a familias enteras de los estragos que ocasionaban las guerras de otros sin pedir nada a cambio - hizo una pausa, tratando de recuperar la calma - Cuando los magos de altos mandos lo descubrieron, decidieron que debía pasar el resto de sus días en prisión y no fue por los recursos que empleó, sino porque decidió ayudar a gente no mágica - la oscuridad en su mirada reflejaba lo mucho que la afectaba todo eso - El concepto del bien y del mal que tienen los magos sólo se ajusta a su conveniencia.
- Te aseguro que no es por conveniencia condenar a aquel que hace daño sin importar el propósito - arremetió Edwards, pero Azure parecía muy convencida de sus palabras y hacerla ver algo más sería inútil.
- No habrá más sacrificios, no habrá más rituales - Harry miró con desprecio el recipiente del centro, que sin duda sería algo clave para su propósito - Estamos tú y yo frente a frente, como debió ser hace mucho.
- Tal como lo quería - ella le dedicó una sonrisa genuina, no cargada de cinismo.
- Si lo dices por Gleeson está bien, no me di cuenta, tienes puntos por eso.
- Sabía que vendrías, te di mucho tiempo para que lo planearas, pero de todos modos yo quise asegurarme de que vinieras esta noche y conocer todo tu potencial - Harry no tenía idea de qué rayos estaba hablando, pero el corazón volvió a latirle con fuerza ante la incertidumbre - Las vidas que se sacrificaron antes eran valiosas, cada una sin duda, pero la sangre mágica es más efectiva, así que tuve que decidirme - retrocedió unos pasos y se inclinó sobre algo. Harry no podía ver bien por la intensa luz frente a él, pero distinguió que una segunda figura tomaba forma y caminó con ella en su dirección.
El mundo entero de Harry se vino abajo.
Ella sólo estaba jugando con su mente, no era posible, no podía ser cierto.
Todo perdió sentido de repente.
Nada importaba más que los ojos castaños que lo miraban fijamente.
- Mamá – susurró James a su lado, sin poderlo creer – No.
Su entorno le parecía lejano, desde la voz de su hijo hasta la gente alrededor, como si estuviera dentro de una ilusión y el pánico se apoderó de él.
- Como te dije, todo requiere de un sacrificio. A los dos nos ha costado llegar hasta aquí, hemos sacrificado mucho y sigue sin ser suficiente - Harry estaba demasiado ocupado viendo a Ginny para responder al impulso de abalanzarse sobre la mujer y hacerla pagar.
- No puede ser, Ginny está…
- Cubriendo unos partidos en Francia - terminó Azure por Ron - Saben bien que un traslador se puede cambiar - tomó a Ginny por los hombros y la acercó un paso más. Evidentemente estaba bajo el efecto de algún encantamiento que le impedía hablar y moverse libremente, pero por más que hubiera querido convencerse que aquello no era real, conocía demasiado bien a la mujer con la que había vivido por años para reconocer la misma vestimenta que llevaba esa mañana, cada rasgo, la firmeza que mostraba incluso junto a esa mujer y su mirada en particular - Me dijeron que fue difícil desarmarla, es una gran bruja sin duda, lamento que esto esté pasando.
Harry dio un paso hacia ella, pero tuvo que detenerse porque más llamas acompañaron a la primera, saliendo de los recipientes. Entonces pudo percatarse. Conocía ese fuego, se había enfrentado a él en la Sala de los Menesteres muchos años atrás…
- ¿Qué quieres? - le costó trabajo reconocer su propia voz, la desesperación se reflejaba en ella. No importaba la misión, no importaba que esa mujer frente a él siguiera con su propósito, no importaba pagar por ello, no importaba nada más que Ginny - Pide lo que sea - Azure se tomó su tiempo para contestar, mirando al resto del equipo para volver su vista a Harry.
- Un alma - dijo tranquila.
- Bien, aquí estoy - extendió los brazos a modo de rendición y escuchó los murmullos de sus compañeros, conscientes que todo el plan había fallado - Toma la mía - la seguridad se abrió paso en él y con trabajo desvió la mirada de Ginny para fijar los ojos en los grandes de Azure, demostrando la sinceridad de sus palabras, pero ni siquiera pareció meditarlo.
- Te aseguro que la tendré, pero no de la forma que tú crees - sabía que el tiempo se había acabado, que su peor temor estaba por cobrar vida en ese momento. Apretó la varita con fuerza.
- ¡Debemos rodear! - escuchó que Wembley y otros se apresuraron a salir por donde habían llegado, pero supo que sería en vano.
- Ocurrirá un sacrificio hoy - miró a Ginny - O siete - miró a los tres que había sido interceptados por la barrera, que impidió su salida extendiéndose los pocos metros que faltaban para cerrar el círculo por completo y fijó de nuevo los ojos en James - Depende de ti - levantó la varita hacia el recipiente más próximo y Harry actuó de inmediato, entendiendo el significado de sus palabras.
- ¡Diffindo! - pero las llamas frente a él recibieron el impacto del hechizo sin efecto aparente.
Intentó de nuevo, pero más llamas salían para interponerse al hechizo mientras la bruja retrocedía cada vez más. El resto hizo lo mismo, tratando de lanzar algún encantamiento que pudiera atravesar, pero el fuego de los otros recipientes se alzaba como protección, incluso escuchó a alguien pronunciar una maldición asesina, pero tampoco dio resultado. El miedo lo invadió, llenando su mente de líquido caliente que le impedía calmarse. Detuvo sus intentos por un momento para poder mirar a través de las llamas que se alzaban con más fuerza y distinguió a Ginny, que no apartaba la vista de él. Reconoció en sus ojos… ¿Rendición? No, no. No iba a dejarla, no iba a perderla.
- Espero que tomes la mejor decisión, Harry Potter - la voz de Azure se hizo escuchar entre los encantamientos pronunciados alrededor.
- ¡NO! - intentó con desesperación - ¡TOMA MI VIDA!
- Lo siento mucho.
- HARÉ LO QUE PIDAS, HARÉ LO QUE ME ORDENES
- Lo siento mucho - repitió. Si no hubiera estado muy ocupado viendo a su esposa, podría decir que en verdad parecía sentirlo. Ginny miraba de Harry a su hijo con prisa y aunque las lágrimas amenazaron con abandonar sus ojos, les sonrió.
- ¡Mamá!
Azure miró a Ginny y desvió la varita en su dirección, quitándole el encantamiento inmovilizante, que la obligó a respirar profundo y tambalear, tratado de recuperarse. Pero no hubo tiempo para más. Azure dirigió la varita de nuevo al fuego y susurró unas palabras que no alcanzó a escuchar.
- ¡NO!
- ¡MAMÁ!
El fuego se extendió con una velocidad que nunca había visto, emergiendo de los recipientes con tanta fuerza que el calor se hizo presente, asfixiante. A pesar de haberse enfrentado con anterioridad a esa magia, nunca había visto algo tan fuerte, o tal vez no tan cerca como en esa ocasión. Las llamas azules formaron bestias que rugían y se extendían en todo su esplendor, mostrando alas, colmillos, cuernos y garras que en primera instancia se elevaron hacia el cielo, mostrando su poder. Harry perdió de vista a Ginny, que había quedado del otro lado. Entendía el plan de Azure a la perfección y no podía, no…
- ¡Varitas al suelo! - indicó Edwards en algún punto junto a él. Su mente estaba demasiado nublada para dirigir, pero él también obedeció la indicación, chocando con fuerza la varita en el suelo - ¡Finite!
Por el crujir de la tierra supo que el resto de su equipo estaba haciendo lo mismo, abarcando apenas unos metros, pues no podían formar el círculo alrededor. El momento en que el fuego rojo y azul se encontraron hizo temblar todo a su alrededor y los rugidos se mezclaron, impidiendo escuchar cualquier otro sonido. Se puso de pie, alzando la varita para que el fuego que salía de la tierra se elevara sobre ellos para cubrirlos. Una serpiente azul chocó con las llamas rojas que él controlaba, haciéndola retroceder y formar un círculo con el resto de animales, sólo para regresar con más fuerza, mostrando los colmillos. Mantuvo la varita lo más firme que sus manos temblorosas le permitían, impidiendo que los alcanzara, pero inevitablemente había formado un medio círculo alrededor del grupo y empujaba con el propósito de consumirlos.
- ¡GINNY! - gritó - ¡GINNY! - repitió, empleando esa desesperación para empujar el fuego, logrando únicamente avanzar dos pasos ante la imponente potencia de la magia enfrente.
- ¡Harry! - a pesar del ruido de alrededor, logró escuchar su voz suplicante - ¡Todo estará bien! ¡Todo estará bien!
- ¡Voy a sacarte de ahí! - lo dijo con furia. Los animales seguían empujando en su dirección, ignorando todo lo demás, seguramente siguiendo la orden de atacar al grupo de ese lado del círculo, dejando a Ginny a salvo, de momento.
- ¡Es demasiado fuerte! - logró escuchar la voz de Ron y por primera vez desvió la mirada hacia otro punto. Las llamas rojas que Ron controlaba desde su lugar eran consumidas por el fuego azul casi sin esfuerzo cuando intentaba hacerlo avanzar - ¡No se está apagando!
- ¡Allen, intenta aparecerte del otro lado! - ordenaba Edwards - ¡Empujen con fuerza!
Miró alrededor con mucho esfuerzo, pues estaba concentrado en su varita para mantener el encantamiento y sentía que si apartaba la atención de Ginny dejaría de escucharla. James estaba igual de concentrado, pero las llamas rojas que lograban salir de la tierra sólo establecían una débil barrera frente a él, sin poder combatir realmente al fuego azul. El resto de su equipo no estaba teniendo mejor suerte, a pesar del evidente esfuerzo que cada uno hacía y Allen fallaba una y otra vez en sus intentos de aparición. Levantó la vista y comprobó que él tampoco estaba teniendo éxito. Del suelo frente a él emergían unas llamas rojas que se extendían a lo alto para impedir que las azules los alcanzaran, y apenas lograba cubrir al pequeño grupo que tenía detrás.
- ¡Las barreras! ¡Quítenlas! - ordenó Edwards sin dejar de empujar. Las barreras eran lo suficientemente fuertes para evitar que el fuego se extendiera, pero por otro lado, impedían que retrocedieran, así que no tenían espacio para moverse, si cedían más terreno, quedarían atrapados por completo.
Wembley y Sanders se ocuparon de eso, tratando de quitar los encantamientos que la formaban y la runa, pero era fuerte, como habían dicho, requerían de tiempo y de algún rompemaldiciones. El fuego empujó con fuerza, cerrando más el medio círculo y lo hizo retroceder unos centímetros a pesar de estar poniendo todo su empeño en contenerlo, pero tampoco quería empujar con fuerza. Del otro lado estaba Ginny y el fuego no se dirigía a ella, pero si empujaba… detrás de ella también había barreras.
- ¡Harry! - la voz de Ginny estaba rota, tan desolada por fuera como seguramente lo estaba por dentro - ¡Escúchame! - Harry negó con la cabeza, la conocía a la perfección para saber lo que le diría.
- ¡Voy a sacarte de ahí! - insistió con rabia.
- ¡Tienes que dejarme ir! - dijo con súplica - ¡Pon a salvo a James como me prometiste y cuida a Albus y a Lily!
- ¡No me iré sin ti! - alzó más la varita, haciendo que el fuego se elevara para tratar de cubrir más. Detrás de él escuchaba las voces desesperadas de los demás, a Edwards dando indicaciones, a Ron forcejeando por controlar el fuego y a James acercándose con mucho trabajo a su lado, tratando con todas sus fuerzas de repeler la magia.
- ¡Vamos a sacarte, mamá!
- ¡Te amo, hijo! - James atacaba con su varita como latigazos, pero las débiles llamas se perdían apenas tocaban el fuego. Al igual que Harry, entendía el significado de las palabras de su madre - ¡Los amo a los tres!
No escucharía sus palabras de rendición, no se iba a despedir de ella, no la perdería, no podía. Escuchó como uno a uno detrás de él soltaba un quejido de dolor, haciéndolos retroceder inevitablemente. Volteó a ver a Ron que apretaba la mandíbula con fuerza, conteniendo un grito mientras sujetaba la varita, que comenzó a tornarse azul desde la punta e invadió sus brazos con lentitud, quemándolo. James soltó un grito a su lado y cayó de rodillas, pero no soltó la varita, soportando el fuego que avanzaba sutil sobre su piel, tornándola azul también. Los otros debían estar en las mismas condiciones.
- ¡Es muy fuerte! - detrás de él, el medio círculo que había formado el fuego se estaba cerrando, dejando al equipo sin espacio, cediendo cada vez más terreno.
- ¡Piensa en Albus y Lily, ellos te necesitan! - volvió su atención al frente, impidiendo que el fuego que él controlaba se apagara, pues era lo único que impedía que las garras de los animales alcanzaran a los demás.
- ¡Nos necesitan a los dos! - negó con la cabeza - ¡Ron, Edwards, abran un espacio!
- ¡Harry, escúchame! - en cuanto el tono de su voz cambió, supo que todo había terminado - ¡No es tu culpa! - a través de su voz pudo leer tantas cosas que se clavaron con fuerza en el pecho - ¡Tuve la mejor vida con el mejor hombre, pero ahora debes seguir solo! - Harry volvió a negar, sintiendo que la opresión en el pecho lo asfixiaba - ¡Que esto no cambie tu espíritu, Harry, recuerda siempre quién eres!
Dejó de escuchar el rugido y los gritos; dejó de sentir el calor abrasador y no tuvo que ver a través de las llamas para mirarla. Sabía la expresión exacta que ella tenía en ese momento.
- Te fallé - apenas pudo articular palabra, no reconocía ni su propio cuerpo - Perdóname, Gin…
- ¡No, no! - James entendió las palabras de Harry y en un impulso se puso de pie y se dirigió a las llamas con la varita en alto, empujando, dispuesto a atravesar, pero Ron fue más rápido y lo sujetó, forcejeando con él hasta que Sanders lo ayudó, pues parecía que James era impulsado por algo más fuerte - ¡NO, MAMÁ!
- ¡Estaré siempre con ustedes!
- ¡Perdóname, Gin…
- ¡MAMÁ!
- ¡Te amo! - Harry cerró los ojos, concentrado en su voz - ¡Siempre!
- ¡Siempre! - contestó él - Te amo. Siempre…
Apretó la varita con unas fuerzas que le parecieron ajenas y se concentró en canalizar la poca energía que le quedaba. A su mente llegaron imágenes como la primera vez que había visto a una niña pelirroja del brazo de su madre acompañando a sus hermanos mayores a la estación para ir a Hogwarts, de su risa contagiosa en los entrenamientos, la determinación en su mirada… su sonrisa. Era feliz. Ginny era feliz. Sin apartar esa última imagen de su mente, dio un paso hacia el fuego y empujó. La varita tembló y tuvo que extender el brazo herido, con la mano abierta hacia las llamas para darse más apoyo, pero era repelido hacia atrás. Lo intentó una vez, sin éxito. El calor era tan intenso que tuvo una sensación de desmayo y el resto del equipo se resguardó detrás de él, intentando en vano defenderse con sus propios medios, siendo protegidos por las débiles llamas que controlaba Harry. Había hecho una promesa. Debía cumplirla. Finalmente sintió la magia correr por sus venas, electrizante y tibia, desesperada por salir. Concentró toda su agonía y su dolor y dejó salir ese poder acumulado, arrasando todo a su paso, invasiva, fuerte e imparable. El grito de James se mezcló con el suyo y su cuerpo tembló por el dolor que no tenía nada que ver con el fuego,
Todo había terminado.
Su varita cayó.
El calor sofocante desapareció.
El fuego se había ido…
Igual que sus fuerzas…
Igual que ella.
