Capítulo 2………………………………………

Capítulo 2……………………………………….………….Las tinieblas del infierno

Una corriente cruzo por mi mente, cuando quise darme cuenta, me habían desplazado a mitad de la nada, árboles centenarios me rodeaban, el frió penetraba por cada centímetro de mi piel, y mis guardianes me rodeaban, sus maléficos ojos, clavaban la mirada en mi, me observaban en silencio sepulcral, y hacían que mi mente se quedara en blanco. Ellos estaban allí rodeándome, después de tantísimo tiempo, estaban frente a mi.

-¡Hablad antes de que os mate!

Los guardianes siguieron rodeándome en silencio, ninguno quería hablar, ninguno quería comenzar, el enorme dragón camino lenta y pesadamente en mi dirección, sus escamas brillaban con aquel característico color, aquella bestia abrió la boca, y mostró su dentadura, me puse en posición de defensa, no me fiaba ya de ninguno de los cuatro seres que me rodeaban.

-Tranquila…

Dijo aquella bestia, mientras termino de acercase a mi, quedando frente a frente, me sentía pequeña ante el descomunal tamaño de la bestia, pero era inferior a mi en cuanto a poderes, así que sabia que no tenia motivo alguno para temerla. le di la espalda a aquella bestia, pero la guardiana del agua estaba ya a mis espaldas, no podía explicarme como no había sentido su presencia tan cerca de mi, el guardián de la tierra y el del aire se acercaron a mi, estaba entre cuatro bestias, y físicamente no podía escapar. Mi magia me seria inútil en ese momento, pues entre los cuatro podrían igualar mi poder.

-¿Por que me habéis llamado?

-Todo a su tiempo.

Dijo una voz profunda, a mi derecha, procedente del guardián de la tierra. Su aspecto era horrible, Era una bestia negra, de un tamaño semejante al de la guardiana del agua, tenia unas largas patas retorcidas hacia dentro, cuyas enormes garras mostraban grandes heridas, los huesos de la espalda sobresalían por la piel, y alguno de sus dientes estaba roto, de no ser por esos detalles, podría aparentar ser un simple "perro"; sus ojos eran de un marrón claro, comunes, pero al mismo tiempo terroríficos, reflejaban sabiduría, y tristeza, uno de ellos estaba atravesado por una cicatriz, hecha en su primera batalla, Dicho guardián era paciente, tranquilo, pro no perdonaba ataques de batalla, en el principio de los siglos fue mi consejero y mano derecha. Nuestros ojos se encontraron, y al momento supe lo que había ocurrido, conocía la mente de aquel guardián a la perfección, y podía leerle como un libro abierto.

-Bien, ahora que ya lo sabes, solo queda que te rebelemos una cosa.

-Pero….esperad, ¿por que os libero?

Los cuatro guardianes negaron con la cabeza.

-Hemos de irnos de aquí….el podría encontrarnos, y volver a encerrarnos-dijo el gran dragón morado-y entonces ya no te seriamos útiles.

Yo estaba confusa, confusa y alegre, si mis guardianes estaban de mi lado, todo podría salirme perfecto, pero…y si todo era una trampa de mi enemigo, si fuese aquello seria mi perfección, mis guardianes juntos, igualaban mi poder, era como si jugaran con mis mismas cartas, mis mimas estrategias.

-Veo que no confías en nosotros.

La voz del guardián del aire me helo la sangre, su voz era fría, y sonaba como un susurro en el viento, de mis guardianes era el mas astuto, el mas veloz, y el que menos controlaba, al igual que mi guardián de la tierra era de color negro, pero su aspecto era de un simple caballo, tenia el poder de trasformarse en un ser superior, pero jamás había mostrado ese aspecto, nunca lo había necesitado. Su pelo negro brillaba como si de un mineral se trataba, de todos mis guardianes, su aspecto era el más terrenal, había sido mi espía en siglos atrás, nadie sospechaba de él.

-Es lógico…me traicionasteis hace mas de dos siglos…-dije con ironía-.

-Si es cierto, pero hemos vuelto…hemos vuelto para ayudarte, nos arrepentimos de habernos "cambiado de bando".-dijo la guardiana del agua-

-Es hora de irse, no podemos perder el tiempo aquí, pronto el se enterara y comenzara a buscarnos…hemos de ir a un lugar libre de magia-dijo el guardián de la tierra-

-¿Y si me niego a irme?

Los cuatro guardianes clavaron sus ojos en mí, sus ojos mostraban confianza.

-Te llevaremos a la fuerza-dijo el dragón-y te lo aseguro, saldríamos ganando nosotros.

-Esta bien….esta batalla la tengo perdida…

-Pongámonos en marcha, montad en mí-dijo el guardián de la tierra-

No me quedaba más remedio que obedecer, subí a lomos del guardián de la tierra, y nos fuimos de aquel bosque a toda velocidad.

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En otro lugar….

-¡¿Qué?! ¡¡Como que han escapado!!

-Si mi señor…los guardianes han salido de su prisión.

-Esto es un problema para mi, ha tenido que ser el ¡Quiero que lo traigáis ante mi ya mismo!

-Mi señor…no tenemos ni idea de donde esta.

-Bien-aquel hombre golpeo con furia su sillón partiéndole en dos, esto hizo que su subordinado se quedara paralizado por el terror-Eso demuestra que ha sido el…-dijo mientras caminaba en círculos-

-Si-si señor…-dijo aterrorizado aquel hombre-

-¿Eso que huelo es miedo? Me temes…si me temes, puedo olerlo-dijo aquel siniestro hombre- hacéis bien, pues estoy loco, y los locos somos peligrosos…-aquel hombre se masajeó la sienes-

-Mi-mi señor…cual es vuestra siguiente misión para mí.

-¡Sal con diez de nuestros mejores soldados, encontradle, y luego buscad a los guardianes!

-Si-si mi señor…

-¡Ahora!-rugió- Desapareced de mi vista y haced que me traigan otro sillón.

-co-como or-ordenéis

Aquel hombre salio como un rayo de la habitación, una vez fuera de ella suspiro, y fue a cumplir la misión que le habían encargado.

El hombre al que habían ordenado buscar estaba refugiado, sabía que el mismo se había sentenciado a muerte, pero su señor era demasiado ¿malvado?, no, mes bien estaba demasiado loco, todos sus hombres le temían por eso, todos excepto los guardianes, por eso les encerró.

William…por que…por que te uniste a el en el pasado-murmuro a aquel hombre-

Sabía la respuesta a la perfección, había sido un simple traidor por su codicia, por querer tener mas poder, y lo único que había conseguido eran más sufrimientos, y la carga de un traición.

-Diez hombres os buscan conde…..dijo una voz femenina surgida de la nada-

-Veo que no son los únicos ¿Cómo me encontrasteis?

Un elfo se arrodillo ante él.

-Para mi sois fácil de encontrar…estoy al servicio de vos, no olvidéis lo que eso implica….

-Si lo se… ¿os ha seguido alguien?

-No conde, sabéis que nadie mas que vos podría llegar a seguir mis pasos ¿cuál es el motivo por el cual os hayáis refugiado aquí?

-He liberado a los guardianes de los elementos.

-Pero…estáis loco conde, esas bestias podrían traeros problemas.

-si, a mi si, pero también a mi señor…levantaos del suelo.

-Es por ella, ¿no es cierto?-dijo clavando sus enormes ojos negros en William-

-Si, es por ella, lo sabéis tan bien como yo…

-Aquí os encontraran pronto, debéis refugiaros mejor, si no os mataran conde.

-Lo se ¿Dónde están las demás guerreras?

-Todas están refugiadas en el bosque, esperando sus órdenes.

-Bien, id y avisadlas, no os daré más órdenes, no puedo arriesgarme a que nadie os vea.

-Esta bien, haré lo que me decís, pero ocultaros en otro lugar.

-Eso ya es cosa mía, ahora obedeced.

La elfo hizo una reverencia y se fue de allí, tan rápido como había llegado, William se quedo allí, no le importaba que le encontraran, aunque tenia una deuda que pagar consigo mismo.

……

Los diez hombre salieron en busca de el, tal y como había ordenado su señor, diez grandes y fuertes guerreros, por allí por donde pisaban, la hierba moría, los árboles que tocaban se secaban, sus ojos de un intenso color amarillo, mostraban que no eran normales, William sentía su presencia, no tardarían en encontrarle, y aun tardarían mucho menos en matarle.