(·)---&---(·) En boca cerrada no entran cruiatus (·)---&---(·)
Rodolphus le lanzó otra vez la maldición cruciatus. El joven, desnudo, se retorcía mientras sus cuerdas vocales decían ¡Basta! Y su garganta se quejaba sin poder casi hablar.
- No… te diré… nada… de la Orden- masculló Remus Lupin cuando el mortífago le levantó con brusquedad y lo volvió a arrojar al suelo para sentarse sobre él.
- ¡No quiero nada de la Orden!- confesó él.- Tan solo dime cómo darle placer a Bella.
Remus le miró sin saber qué pensar.
- Eh… ¿has probado el cunnilingus?- inquirió.
Rodolphus le miró largo y tendido. Finalmente, estalló en una furia.
- ¿Pero cómo te atreves a hacerle eso a mi mujer?
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Lección aprendida: antes de hablar, primero hay que pensar si merece la pena decirlo.
¿Pero a que seguramente volveremos a meter la pata? Jejeje
Por cierto, no he podido evitar hacer referencia al Bella x Lupin. Es que son tan fantásticos… n.n
