Hola!! Bueno ahora no me demoré tanto… Me ha costado escribir este capítulo, primero lo hice por partes y luego lo ordené… XD Además es un capítulo importante. Bueno espero que les guste.

8. Revelaciones

Lily estaba escribiendo un ensayo en la sala común, aprovechando que no había nadie. Mientras la mayoría de gente aprovechaba los viernes para salir a -literalmente- vagar por el castillo, ella prefería hacer los deberes y tener el fin de semana libre. De pronto, se abrió el hueco del retrato y James Potter entró a la sala común. Tenía cara de haber salido de un velorio y de no haber comido en varios días. Su cabello estaba más desordenado que nunca y su uniforme estaba puesto de cualquier forma. Lily se le quedó viendo con curiosidad y sintió algo raro que ya había sentido el día que se lo chocó en el pasillo.

.- ¿Qué haces aquí?

James pegó un salto. Aparentemente no se había percatado de la presencia de la pelirroja.

.- Lily… me asustaste.

.- Qué bien… ahora te asusto. – no podía creer que le había hecho una casi- broma a James Potter. Enrojeciendo, volvió a su pergamino, no sin antes notar como se formaba una sonrisa pícara en el rostro de James. El se acercó y se sentó frente a Lily. Ella comenzó a sentir como se aceleraban sus pulsaciones. La situación le recordó a cuando estudiaban juntos en la biblioteca. Esos tiempos le parecían ahora muy lejanos.

.- ¿Qué? – le dijo secamente subiendo la mirada, un rato después.

James no respondió. La sonrisa había desaparecido de su rostro y volvía a parecer triste.

.- Si tanto te afecta ¿por qué no hablas con Black y se arreglan de una vez? – le dijo casi sin pensar, sólo para romper el silencio. Pero había dado en el clavo, James la miró sorprendido.

.- ¿Cómo sabes que me he peleado con Sirius?

.- Todo el colegio lo sabe. Y es bastante notorio. Hace tiempo que no arman un escándalo. – le dijo sin dejar de escribir.

.- Sí, supongo. – dijo James tratando de restarle importancia. – Pero… yo quiero hablar de otra cosa contigo, Lily.

.- No tenemos nada de que hablar, ya te lo dije. – Lily cerró sus libros, cogió su pergamino y se paró de golpe. James se puso en pie casi al mismo tiempo.

Ella se disponía a irse a su habitación, cuando James la tomó del brazo y la giró para que lo viera de frente. "No otra vez…", pensó Lily. James tenía otra vez esa mirada cargada de melancolía. Esa mirada que ella simplemente no le había visto jamás con nadie. Una mirada reservada única y exclusivamente para ella.

.- Lily, por favor escúchame. – le dijo suplicante. – Cuando hablaba con Sirius esa vez que tú… bueno… hablé sin pensar…

.- Pues deberías pensar de vez en cuando, ¿no crees? – Lily sentía como se le formaba un nudo en la garganta.

.- ¡Yo no quería decir eso! Sólo fue…

.- ¿La presión del entorno? – ironizó Lily. – Mira, realmente no entiendo por qué me pides perdón. Lo único que querías era que yo te ayudara con pociones. Yo no te interesaba para nada. Sólo te gusto ahora porque cambié. – dicho esto, se soltó de la mano de James y se fue a su habitación.

.- Siempre me gustaste, Lily. – dijo James para sí mismo. Las palabras salieron de su boca sin pensar, pero eran totalmente ciertas.

Sirius y Remus estaban en la biblioteca repasando algunos temas. Sirius le había pedido a Remus que lo ayudara, porque últimamente no podía prestar atención en clase. Tenía demasiadas cosas en la cabeza para pensar en estudiar.

.- No entiendo nada. – dijo Sirius cerrando el libro mientras se tomaba la cabeza con las manos en un gesto de cansancio.

.- Tienes que poner un poco de tu parte si quieres entender. Si estás pensando todo el tiempo en James no vas a entender nada. – le dijo Remus seriamente. - ¿Por qué no hablas con él y se arreglan de una vez? Es tu amigo, ¿no? – añadió con una amargura en la voz que extrañó a Sirius.

.- Si… - dijo Sirius extrañado por la forma. – Tuyo también, ¿verdad?

Remus lo miró de reojo. Sirius no le había estado prestando atención últimamente, pero en ese momento vio una tristeza enorme reflejada en sus ojos marrones.

.- Creo que mejor me voy. Estudia, Sirius. – dicho esto, se paró y se fue.

Sirius estaba muy confundido y se tardó en reaccionar; cuando lo hizo, Remus ya había cruzado la puerta. Sirius se puso en pie y salió rápidamente.

Lo alcanzó en medio de un pasillo donde no había nadie.

.- ¿Puedes decirme que te pasa? – le dijo bruscamente. Remus, que había estado de espaldas, se volteó.

.- No me pasa nada.

.- Sí te pasa algo. A mí no me engañas. ¿Qué te pasa con James? Últimamente ni te le acercas a hablarle. Yo sé que está hecho un idiota, pero tú nunca habías dejado de hablar con él por eso. – le dijo Sirius con severidad. Remus miró al piso, después al lado y luego respiró profundamente.

.- No quiero pelearme con él. – Remus hablaba mirando a un lado, casi en un susurro a tres metros de distancia de Sirius.

.- ¿Y por qué tendrías que pelearte con él? – Sirius no entendía nada y se le estaba acabando la paciencia.

.- ¡Porque estoy harto de que hable de Lily todo el día! – Remus gritó con tanta fuerza que Sirius se asustó. - ¡No es justo!

.- Remus… ¿pero qué…

.- ¡No tenía que enamorarme de la misma chica que James! ¡No entiendo por qué tuve que enamorarme de Lily! – la voz de Remus tenía tanta amargura, que parecía que se iba a quebrar en cualquier momento. Era como si todo lo que decía lo hubiera tenido atorado en la garganta hacía mucho tiempo.

Sirius estaba en shock. Ahora entendía todo. Remus no se acercaba a James porque no soportaba que él estuviera enamorado de Lily, la misma chica de la que estaba enamorado Remus.

.- ¿Por qué nunca dijiste nada? – le dijo Sirius después de un momento.

.- No podía… cuando me di cuenta de lo que sentía, James ya había empezado a perseguirla.

.- ¿Pero por qué no trataste de acercarte a ella tú también?

.- No quería pelearme con él, ya te lo dije. Su amistad siempre fue más importante. – dijo con tristeza. – Y, seamos sinceros, Sirius. Yo jamás podría competir con James por una chica. – Sirius no sabía qué decirle, y antes de que pudiera hablar, Remus se había ido.

Justo en ese momento, Sirius vio la puerta de un aula de ese pasillo cerrándose. Alguien había entrado, y él tenía la impresión de que esa persona había estado escuchando la conversación entre Remus y él.

Sirius decidió acercarse al aula. A medida que lo hacía comenzaba a escuchar sollozos que venían de ahí. Al llegar, se detuvo un momento ante la puerta y respiró hondo antes de abrirla con cuidado.

Se pudo haber caído de espaldas cuando vio a Alanna sentada en un rincón con las rodillas dobladas y el rostro entre ellas, llorando amargamente en silencio.

Sirius se acercó rápidamente y se arrodilló frente a ella.

.- ¿Alanna? – le dijo suavemente, mientras con una mano le levantaba el rostro. - ¿Qué te pasa?

Alanna se lanzó a sus brazos en ese momento y ocultó su rostro en el hombre de Sirius sin parar de llorar. Sirius la abrazó fuertemente.

.- Tranquila. – le decía tratando de calmarla, mientras le pasaba la mano por la cabeza lentamente. Poco a poco, Alanna se fue calmando, y cuando Sirius sintió que era el momento, la apartó de él tomándola de los hombros.

.- ¿Qué te pasó?

.- Remus… él… - Alanna hablaba aún con algo de dificultad. Sus ojos estaban hinchados y su rostro húmedo por las lágrimas. Sirius pensó que era increíble cómo aún en ese estado, podía verse tan linda. – él… está enamorado de Lily…

.- ¿Pero qué… - Sirius no pudo terminar de hablar. No podía procesar la conclusión a la que había llegado. De pronto le habían dado ganas de salir y estrangular a Remus, pero sabía que no lo haría. Apenas y podía moverse.

Alanna se le había quedado mirando extrañada. Supo que él se había dado cuenta de lo que le pasaba. Sabía que Sirius se iba a sorprender cuando se enterara de lo que ella sentía por Remus. Se empezó a preocupar cuando Sirius comenzó a palidecer.

.- ¿Estás bien, Sirius? – le dijo, con la voz algo quebrada aún.

.- S-si… estoy…bien. – le dijo tratando de parecer casual y sin poderla mirar. – Es… es sólo que me sorprende.

Hubo un silencio incómodo en el que Sirius comenzó a sentir que los ojos le picaban. Trató de pensar en cualquier cosa menos en que Alanna estaba frente a él llorando porque estaba enamorada de Remus y no era correspondida. No quería terminar llorando como un imbécil enamorado. A él le enseñaron siempre que no servía llorar. A pesar de que su situación lo ameritaba, no lo iba a hacer. Claro, que cualquiera que estuviera en sus zapatos lo hubiera hecho; se había peleado con su mejor amigo, la única chica de la que se había enamorado quería a uno de sus mejores amigos, y ni siquiera tenía en quien refugiarse, porque obviamente hablar con alguien de su dizque familia no estaba entre sus planes. Se sentía miserable.

.- ¿Por qué no me lo contaste? – le dijo Sirius de mala forma. En realidad no le interesaba que no le hubiera contado. Es más, no hubiera querido enterarse nunca. Sólo le preguntaba eso como una excusa para poder liberar la cólera que estaba sintiendo.

.- Sólo lo sabía Lily… pensaba contártelo pero… - Alanna comenzó a hablar algo asustada por el tono de voz de Sirius.

.- ¿Pensabas que se lo diría a Remus? – la interrumpió él igual de molesto. Se había parado y caminaba de aquí para allá sin parar con una expresión entre confundido y molesto en el rostro. Alanna no respondió, pero lo miró con tristeza. Sirius no pudo con eso. Trató de controlarse; finalmente ella no tenía la culpa de nada. – Alanna, eres mi mejor amiga. No se lo hubiera dicho. Pensaba que confiabas más en mi. – le dijo poniéndose en cuclillas frente a ella otra vez, y bajando su tono de voz.

.- Lo siento… no es que no confiara en ti, pero…

.- No me tienes que explicar nada. Vámonos.

Sirius no quería tocar el tema. Le tendió la mano a Alanna para ayudarla a ponerse en pie y salieron del salón hacia la torre de Gryffindor.

Remus salió a los terrenos a caminar un poco. Necesitaba pensar.

Lily le había empezado a gustar hacía mucho, él lo sabía. Pero no lo aceptaba y se lo negaba a cada momento. Cuando llegó a King's Cross ese año, estaba decidido a afrontar esa situación y contarle a sus amigos lo que sentía por la "sabelotodo-ratón de biblioteca-cuatro ojos" de Evans. Pero se dio con la sorpresa de que ella no era más esa chica. Ahora era preciosa y James se había quedado embobado con ella. Todo su plan de contarles a sus amigos, y a la propia Lily todo lo que tenía guardado, fue totalmente descartado.

Todavía podía considerar decirlo hasta hacía unas semanas. Pero entonces se dio cuenta de que James realmente quería a Lily, y odió su estupidez de no haber dicho nada antes. Como siempre, salía perdiendo.

.- Hola Remus.

La voz de mujer que le habló lo sacó de sus pensamientos. Era Mary McDonald, una chica también de Gryffindor de su año a la que no había tratado demasiado, pero parecía una buena persona. Era bajita, con el cabello negro y lacio y los ojos azul oscuro.

Hola Mary. – la saludó sin mucho ánimo.

No te ves bien. ¿Te pasa algo malo? – Mary parecía preocupada.

Nada grave, no te preocupes.

Bien. ¿Te gustaría caminar un poco?

Remus pensó que no perdía nada pasando un rato con Mary.

Está bien.

¿Sabes? No me parece que estés bien hoy. – le dijo Mary mientras lo miraba como analizándolo. - ¿Quieres un chocolate? Es bueno comerlo cuando te sientes mal por algo. – añadió, alargando el brazo y mostrándole un chocolate de los que a él más le gustaban. No pudo evitar sonreír; le encantaba el chocolate.

Gracias. – le dijo mientras cogía el chocolate. Finalmente dar un paseo era mucho más agradable si se tenía un chocolate en la mano.

Sirius y Alanna entraron a la sala común. James estaba parado cerca de la escalera de la habitación de las chicas. Parecía que estaba ahí hacía rato, y Sirius imaginaba por qué. Sirius se le quedó mirando con preocupación.

Yo me voy a mi habitación Sirius. Buenas noches. – lo único que sacó a Sirius de sus pensamientos fue el beso que le dio Alanna en la mejilla y la sonrisa (algo triste) que le dedicó antes de irse por las escaleras, lo que a su vez sacó a James de su ensimismamiento.

¿Ya son "amigos con beneficios"? – dijo James riéndose con sarcasmo, para sorpresa de Sirius, cuando Alanna cerró la puerta de su habitación. Sirius sonrió.

Eso quisiera… pero no, para nada. Es más. Ni siquiera le intereso. – dijo Sirius ocultando su tristeza. No hubiera podido decir eso a cualquier persona. Sólo a James.

Estamos igual, entonces. – dijo James de la misma forma. Los dos sonrieron irónicamente. Se quedaron en silencio un rato, y cuando hablaron, lo hicieron al mismo tiempo.

Oye yo… - los dos rieron.

Oye Canuto… - James se desordenaba el pelo mientras hablaba. – Estoy harto de esto, hermano.

Sí, tienes razón. Somos un par de imbéciles.

Sí, pero tú eres más imbécil que yo. – dijo James riendo mientras se acercaba y le daba un par de palmadas en el hombro a Sirius.

Tal vez. Pero también más guapo. – le dijo Sirius dándose importancia.

Cállate Black. – le dijo James. Sirius odiaba que lo llamaran por su apellido.

Vuelves a llamarme así y te juro que un día de estos amaneces calvo.

Entre risas, ambos subieron a su habitación. Por primera vez en varios días ambos se sintieron alegres. Muy probablemente, al día siguiente habría un nuevo escándalo en Hogwarts gracias a las bromas de los Merodeadores.

Tal vez algunas me estén odiando por enredar así las cosas!! Créanme que será mucho más interesante así. No se la iba a poner tan fácil a Sirius (a pesar de que lo amo con locura y pasión! Jeje) Los que querían más de Remus ahí tienen, él también tiene su historia como pueden ver ;) Trataré de no demorar demasiado para el siguiente capítulo, muchas gracias por sus reviews!