Aquí estoy!! XD Al fin con un nuevo capítulo. No se imaginan cuánto me ha costado escribirlo, de paso que sufrí una crisis de inspiración. Esto es lo que ha quedado; espero que les guste!
9. Conversaciones y planes
Alanna encontró a Lily acomodando sus libros en una estantería cuando entró a la habitación. Se sintió muy incómoda cuando la vio. No sabía cómo tratarla, así que prefirió no hablarle.
Lily sintió que algo no iba bien cuando vio a Alanna sentarse en su cama, dándole la espalda. Se dio cuenta de que tenía los ojos hinchados, y se preocupó más.
.- ¿Alanna, te pasó algo? – le dijo acercándose.
.- No.
La respuesta monosilábica de Alanna la preocupó aún más. Ella nunca era tan seca, y menos con ella.
.- ¿Quieres hablar de algo¿Estás segura que está todo bien? – le dijo con preocupación.
.- ¡Ya te dije que estoy bien! – todas las chicas de la habitación se le quedaron mirando. Alanna había respondido con tanta brusquedad a Lily, que ésta se había quedado parada mirándola con una expresión entre triste y sorprendida.
Alanna hizo el intento de decir algo, de decir que no había querido hablar así; pero simplemente no podía articular una palabra. Se cambió rápidamente, y se metió a su cama.
Lily sintió que se le formaba un nudo en el pecho. Trató de recordar si había hecho algo para molestar a Alanna de esa forma, pero no recordaba nada. Decidió esperar al día siguiente para preguntarle; eso si ya se le había pasado el mal humor.
.- Entonces¿qué pasó con Alanna? – le preguntó James a Sirius mientras se cambiaba de ropa, ya en la habitación. – Pensé que cuando volviéramos a hablar me dirías que ya estaban juntos.
Sirius sonrió tristemente.
.- No Cornamenta. Ella no quiere nada conmigo, ya te lo dije.
.- ¡Pero no puede ser¡Si tú eres un galán! Después de todo lo que te enseñé… qué decepción, Canuto. – bromeó James, tratando de romper la tensión.
.- ¿Que tú me enseñaste? Ja. YO te lo enseñé todo a ti, enano. – le dijo Sirius con su perfecta voz de yo-soy-el-dueño-del-mundo.
.- Bueno, en ese caso eres un pésimo maestro. Lily tampoco quiere saber nada conmigo, pero es peor. Ella no me quiere ver ni en pintura. – dijo James, mientras se sentaba en su cama, frente a Sirius, que estaba sentado en la suya.
.- No es posible que nos pase esto, Cornamenta. Habiendo tantas chicas en Hogwarts que se mueren por salir con nosotros.
.- Tienes razón. Como las Davis… - dijo James adoptando un tono de voz lujurioso.
.- ¿Las Davis¿El par de bombas rubias, símbolos sexuales de Hogwarts, y las chicas más recorridas de toda la escuela, y quién sabe, de todo el país? – dijo Sirius con una nota de desprecio en la voz y una cara de repulsión que sólo él sabía poner.
.- Esas mismas.
.- No juegues. Son unas…
.- Ya sé lo que son. Pero aún así saliste con una de ellas¿no? Tracy, si no me equivoco.
.- Sí salí con ella, pero fue un fiasco. Sólo sabe hablar de sus uñas y su tinte de pelo. – añadió con el mismo tono de voz. – Sólo salí con Tracy porque tiene un par de buenas… razones para mirarla. Y además porque besa bien. – James contuvo una carcajada al escuchar el comentario de Sirius. Pero tenía que admitir que su amigo tenía razón.
.- ¿Qué te parece si las invitamos a salir?
.- ¿Estás enfermo? No pienso escuchar a Tracy Davis hablando de su pelo. Es insoportable. – dijo Sirius parándose de su cama, y comenzando a dar vueltas por la habitación.
.- Entonces yo salgo con Tracy, y tú con su hermana.
.- ¿Con Casey? No. De ninguna manera.
.- ¡¡Sirius piensa un poco, por favor!! – le gritó James mientras se paraba de su cama y lo cogía de los hombros. - ¡Lily y Alanna muy probablemente nos harán caso si salimos con esas…
.- ¿Zorras? No Cornamenta. No-voy-a-salir-con-Casey-Davis.
.- Bueno, si sigues persiguiendo a Alanna como perrito faldero no te va a hacer caso nunca. – dijo James soltando a Sirius
.- Mira quién habla. El experto. – dijo Sirius con sarcasmo. – Como si tú no estuvieras persiguiendo a Evans todo el tiempo.
.- Ya sé, ya sé. Justamente por eso debemos cambiar de táctica. La próxima salida a Hogsmeade es en una semana. Ahí podemos salir con las Davis. No perdemos nada. – hizo una pausa. - ¿Qué dices?
Sirius se le quedó mirando pensativo.
.- Está bien. – se rindió.
.- Muy bien, Canuto. Me gusta que seas obediente. – dijo James, ganándose un almohadazo por parte de Sirius. - ¡No hagas ruido, Colagusano está durmiendo!
.- Sí, es cierto. – Sirius se acercó a la cama de Peter. - ¡COLAGUSANO!
Peter se cayó de la cama golpeándose la cabeza. James y Sirius comenzaron a retorcerse de risa en el piso.
En ese momento, entró Remus.
.- ¿Me perdí de algo? – dijo con extrañeza cuando vio a sus tres amigos en el piso.
Los tres lo miraron. James se puso en pie.
.- ¿Y tú donde estabas? – le dijo.
.- Por ahí. – respondió Remus.
.- Mmm… yo creo que estabas con una chica. – dijo James con picardía. - ¡Lunático estaba con una chica!
.- Cállate James, pareces un bebé. – le dijo Remus poniendo los ojos en blanco.
.- ¿En serio, dónde estabas? – le dijo Sirius con seriedad. No había olvidado cómo estaba Remus la última vez que lo vio, hacía un par de horas.
.- Caminando por los terrenos. Y efectivamente, con un chica, James. – James abrió mucho los ojos.
.- ¿¿En serio?? – dijo con entusiasmo. - ¡Al fin estás poniendo en práctica lo que te enseñé!
.- Deja de hablar estupideces. Ya quedamos en que el maestro soy yo. – dijo Sirius con suficiencia.
Remus rodó los ojos.
.- ¿Quién es esa chica Lunático? – preguntó Peter mientras se subía de nuevo a su cama.
.- Mary. – respondió Remus. – Le encontré cuando salí a caminar.
.- Mmm… no está mal, pero podrías conseguirte una mucho mejor si quisieras. – dijo James.
.- Cornamenta¿te doy un consejo? Súbete a un árbol, hazte un capullo, y madura. – Remus habló como si le estuviera hablando a un niño pequeño.
Sirius comenzó a reírse a carcajadas otra vez.
Siguieron bromeando entre ellos un buen rato.
.- Estaba extrañando esto. – dijo Sirius.
Un rato después, se durmieron.
Sirius fue el primero en levantarse esa mañana. No había podido dormir bien, a pesar de que su humor había mejorado mucho después de arreglar sus problemas con James.
Bajó muy despeinado y con el pijama de color azul puesto, porque suponía que a esa hora – las siete de la mañana – nadie estaría despierto un sábado. Estaba bajando las escaleras y bostezando abiertamente cuando vio a Alanna sentada en un sillón, justo frente a la escalera, mirándolo con una sonrisa de diversión.
.- ¡Alanna! – exclamó avergonzado. Odiaba que lo vieran en fachas.
.- Buenos días, Sirius. – lo saludó aún riéndose. Sirius notó que, a pesar de que reía, Alanna se veía triste todavía. Terminó de bajar y se sentó junto a ella en el sillón.
.- No has dormido. – le dijo. No era una pregunta, más bien una afirmación. Alanna miró hacia abajo e hizo una mueca de culpabilidad. – Al, mírame.
Alanna lo miró. Tenía los ojos rojos y ojeras. Estaba con pijama, igual que él, pero era obvio que no había pegado un ojo en toda la noche.
.- No podía dormir. – explicó. – Es que… ¡Soy una estúpida Sirius! – dijo con desesperación, poniéndose en pie de un salto. Sirius hizo lo mismo.
.- ¿Por qué dices eso? – dijo él en un susurro.
.- Ayer llegué a mi habitación y le hablé mal a Lily. No sé por qué diablos lo hice, ella no tiene la culpa, ahora no sé cómo hablarle, y además me va a pedir que le explique que me pasa y no puedo decirle porque no le puedo decir que Remus… - Alanna hablaba sin parar, como cada vez que se ponía nerviosa.
.- ¡Ey! Ya cálmate. – la tranquilizó Sirius. Se acercó a ella y la abrazó para reconfortarla. Después de un rato la soltó. – Tienes que relajarte un poco, no eres ninguna estúpida, y te recomiendo que hables con ella antes de que terminen como James y yo.
Ella asintió. Sirius la besó en la frente y la volvió a abrazar. Alanna no sabía por qué, pero Sirius era la única persona capaz de tranquilizarla. El le transmitía una paz única. Antes de conocerlo jamás se hubiera imaginado que era así.
.- ¡Qué tiernos! – gritó una voz desde la escalera. Alanna y Sirius se separaron.
James estaba bajando, mientras sonreía de lado.
.- No jodas Cornamenta. – le dijo Sirius molesto, mientras se separaba de Alanna y se tumbaba en el sillón donde había estado antes.
.- Siento haber interrumpido, chicos, pero escuché a alguien chillar y me desperté. ¿No habrás sido tú, Canuto? – bromeó James, que se había sentado en otro sillón.
.- Yo no chillo, James. – dijo Alanna tratando de contener la risa.
.- ¡Ah eras tú Alanna! Bueno, de todos modos creo que es un poco temprano para que despiertes a la gente.
Alanna puso los ojos en blanco.
.- Voy a cambiarme. Nos vemos luego. – dicho esto, Alanna subió a su habitación.
.- ¡Eres un idiota! – le gritó Sirius a James mientras le tiraba un almohadazo.
James se le quedó mirando pensativamente.
.- ¿Qué? – le dijo Sirius malhumorado.
.- No pensé que diría esto jamás, Canuto. Pero creo que de verdad estás enamorado.
Alanna no había podido hablar con Lily en todo el día. Lily se había metido a la biblioteca y no parecía querer salir de ahí.
James estaba preocupado, los sábados Lily no iba a la biblioteca. Decidió ir a buscarla, aunque sabía que a ella no le haría gracia.
.- Hola. – le dijo tranquilamente sentándose frente a ella.
.- ¿Siempre tienes que hacer lo mismo? – le dijo Lily mirándolo seriamente por encima de su libro.
.- ¿Hacer qué exactamente?
.- Sentarte frente a mí y mirarme como si no tuvieras nada más interesante que hacer.
.- Es que no tengo nada más interesante que hacer. – dijo James.
.- Qué triste es tu vida.
James no respondió a ese comentario. Lily volvió a su libro tratando de no prestarle atención, pero era muy difícil, puesto que – otra vez – se le habían acelerado las pulsaciones. Maldito Potter.
.- Es por tus ojos. – James habló en un susurro, más para sí mismo que para Lily.
.- ¿Qué? – dijo ella con extrañeza mientras levantaba la mirada del libro, con el ceño fruncido.
.- Tus ojos. No dejo de pensar en ellos. Por eso me gusta mirarte.
Otra vez esa mirada cargada de sinceridad que Lily odiaba. Y la odiaba porque simplemente no podía odiarla. Y odiaba que cada vez estaba odiando menos al idiota de Potter. Porque cada vez le parecía menos idiota.
.- ¿Lily? – Alanna estaba parada detrás de James. Acababa de entrar a la biblioteca, y sacó a los dos de su trance; se habían quedando mirándose un buen rato. Lily se sonrojó mucho cuando se dio cuenta de que Alanna los había visto en esa situación.
.- Yo ya me iba. Se me olvidó decirte, Lily. Alanna te estaba buscando. – James se paró y se fue, no sin antes dedicarle una de sus mejores sonrisas a Lily, cosa que la incomodó aún más.
.- Lily, quería pedirte disculpas por cómo te trate ayer, no quería hacerlo, estaba un poco… - dijo Alanna, hablando muy rápido.
.- Alanna, cállate. – le dijo Lily con algo de diversión. – Siéntate.
Alanna se sentó, sin mirar a Lily. La pelirroja tomó la mano de Alanna, que estaba sobre la mesa. La castaña miró a su amiga con culpabilidad.
.- Eres mi mejor amiga, claro que te perdono. Pero con una condición. – Alanna supuso cuál sería la condición. – Cuéntame qué te pasó.
Alanna se quedó en silencio un momento. No quería decirle la verdad; al menos, no toda la verdad.
.- Me enteré de que a Remus le gusta una chica y… eso me puso de mal humor. – no podía mirarla mientras se lo decía. De ninguna manera le diría que esa chica era ella.
Lily apretó su mano.
.- No estés triste. Seguro encontrarás a alguien más. Tal vez mucho mejor que el propio Remus.
.- Sí, seguro. – dijo Alanna sin mucha convicción. Al fin y al cabo, Lily tenía razón.
Cuando James encontró a Tracy, la rubia estaba en el jardín conversando animadamente con un grupo de chicas de Hufflepuff, su casa.
.- Hola Tracy. – la saludó con su sonrisa seductora. Todas las chicas se quedaron en silencio y empezaron a reírse por lo bajo mientras miraban a James con demasiado interés.
.- Hola Jamie. ¿Cómo estás? – lo saludó ella con la voz más melosa que pudo. La rubia se puso en pie. Era casi del tamaño de James, tenía el cabello rizado hasta la cintura, ojos azules y siempre estaba demasiado arreglada.
.- Muy bien, preciosa. Quería hablar contigo un momento. – en ese momento todas las chicas comenzaron a reír y a murmurar entre ellas. James les sonrió y jaló a Tracy del brazo hacia un lado del jardín.
.- Dime, Jamie¿de qué se trata? – ronroneó la rubia, mientras se apoyaba en la pared.
.- Quería saber si te gustaría salir conmigo el próximo fin de semana. ¿Qué dices? – murmuró él, acercándose seductoramente.
.- Claro. Me encantaría. – le dijo con una sonrisa de oreja a oreja y mirándolo de pies a cabeza.
.- Perfecto. Y algo más, linda. Pregúntale a tu hermana si le gustaría salir con Sirius. Podemos salir los cuatro, ya sabes.
.- ¿A Casey?
"¿Tienes otra hermana, descerebrada?", pensó James. Estaba comenzando a entender a Sirius. Era obvio que esa chica carecía de neuronas. La había tratado muy poco, pero en los pocos minutos que había hablado con ella se había dado cuenta de que su amigo tenía razón sobre ella.
.- Sí, a Casey. ¿Se lo dirás? – dijo James.
.- Está bien. ¿Qué pasó, Sirius ya no quiere salir conmigo? – dijo Tracy haciendo un puchero.
"¿Y cómo lo adivinaste?", pensó James.
.- ¡No, no es eso! Es que… yo le dije que quería salir contigo. – se acercó más a la chica. Ella sonrió de nuevo, más que antes.
.- Bueno, en ese caso no importa. Ya me voy Jamie, nos vemos luego. – dicho esto, le dio un beso en la mejilla y se fue con sus amigas.
James se recostó en la pared, y respiró profundamente.
.- Ya, baja de ahí. – dijo. Sirius, que había estado escuchando todo desde un árbol que estaba al lado, cayó de pie junto a James.
.- ¿No te lo dije? Es insoportable.
.- Sí, pero ya no hay marcha atrás. Al menos la convencí. – dijo James con cansancio en la voz.
.- ¿Estás bromeando? Casi me convences a mí.
.- ¿En serio? – James se acercó a Sirius, igual que lo había hecho con Tracy. - ¿No quieres salir conmigo, Sirius? La pasaríamos muy bien… - dijo melosamente.
.- ¡No seas marica, Cornamenta! – Sirius lo empujó, y James comenzó a reírse a carcajadas. – Imbécil. – añadió riéndose.
Los dos se fueron al castillo. Sirius rogando que Casey fuera al menos ligeramente más inteligente que su hermana. Y James, muy convencido de que su cita iba a ser todo un acontecimiento.
Bien, qué les pareció? Espero que no se les haya hecho muy tedioso. Decidí dejar un poco de lado el drama y no poner demasiado romanticismo. Pero a las que les gustan esas dos cosas, no se preocupen! Vuelven recargadas en los siguientes capítulos.
Ahora debo decir algo. Tal vez demore (más :P) para el siguiente capítulo. Como ya habrán leído, estoy muy metida en el deporte, y me han invitado a seguir un curso con las mejores atletas de Sudamérica :D y voy a estar allá 10 días. Trataré de actualizar apenas regrese. Compréndanme!! (y deséenme suerte
Por último, tengo que agradecer a los reviews que me dejaron en el capítulo anterior, los que me empiecen a dejar los responderé personalmente, pero no por aquí. XD Dejen reviews por favor!!!! Son mi fuente de inspiración ;)
