Solo nos falta el beso

Capítulo 2 - Una cita secreta de Hércules y Caramelo.

Alzó su vista hacía el letrero de la taberna y mirando por el cristal sonrió con lujuria al ver a una mujer sentada en una mesa en completa soledad. Se frotó las manos y sonriendo con picardía se animó mentalmente. Le había pedido expresamente a su Jefazo poder librar en el día de hoy, que tenía que arreglar unos asuntos bastante importantes y aunque al principio le costó mucho convencerlo, al final lo consiguió pero..agachó su cabeza con pesadumbre.

-A un precio muy caro..-murmuró con tragedia.

Pero en cuanto esos pensamientos habían salido de su control, meneó la cabeza y dirigiendo su vista hacía el frente para verse reflejado en los cristales, comenzó a colocarse los cabellos aunque tampoco había mucho que arreglar, siempre permanecían tiesos. Pasó la palma de su mano por sus labios y suspiró con fuerza, y al momento se la llevó a su nariz y aspiró el aroma que había soltado.

-Huele a rosas..-susurró con más orgullo.

Carraspeó con fuerza e hinchándose como un pavo real avanzó hacía el interior de la taberna. Abrió la puerta y esbozando una sonrisa agradable, intentó por unos momentos imitar la clásica sonrisa de Seujiro Hiko, después de todo a él siempre le funcionaba esa gesto. Observó con más vanidad como la mujer permanecía ausente y absorta en mover su taza de té y su corazón comenzó a latir con fuerza, hacía mucho tiempo que no tenía una cita y ahora debía aprovecharla al máximo.

En todas las citas secretas que había tenido a lo largo de su vida y que habían sido más bien escasas, se había encontrado con espécimes horribles, no entendían de donde habían salido esos energúmenos, pero por una vez había encontrado a la persona adecuada. Se le veía delgada y frágil, sus labios era la única parte visible de su rostro pero eran perfectos y le daba unas ganas inhumanas de comérsela a besos.

Apoyó su mano en la mesa y la otra en su cintura y carraspeando con fuerza, intentó sacar a relucir su voz varonil y sensual, aquella que había dormido demasiado tiempo.

-Hola bombón, ¿me esperabas?.

La mujer curvó sus labios con rabia al escuchar ese apelativo tan vulgar y levantando escasamente su sombrero intentó observar a su cita. Pero desgraciadamente su acompañante se movió y acercando su mano al rostro de ella, alzó su dedo gordito delante de ella.

-Lo siento bombón pero debe ser un secreto nuestros rostros..-se humedeció los labios..-es la condición que comenté a la hora de la cita.

-¿Tú eres Hércules el hermoso?..-preguntó con humor.

Y su cita asintió con orgullo. Era el mejor apodo que había tenido en mucho tiempo y arrugó su nariz fugazmente cuando recordó el que más odiaba Escoba. Se pasó el pulgar por los labios y sonriendo con más pasión, se pasó la mano por su cabello que tenía complejo de pino.

-¿Y tú eres Caramelo de secreto?.

-Por supuesto..-sonrió la mujer..-yo soy un caramelo..-se llevó la mano a su pecho y por unos momentos Cho achicó su mirada, ese gesto lo conocía de algún sitio..-¿quieres sentarte Hércules el hermoso?..-pero en cuanto la dulce voz de su cita habló, los pensamientos del subordinado del Lobo se volvieron blancos y asintiendo a la proposición de la mujer, se sentó enfrente de ella y colocó sus manos en la mesa.

Su rostro comenzaba a contraerse y sin poder evitar esa acción sus labios formaron una sonrisa lujuriosa. Después de todo hoy pillaría cacho y ella era la indicada para dejar de estar en abstenencia absoluta. Él no era monje, ni cura ni nada religioso así que su situación baja de relaciones carnales se había reducido a la nada.

Y hoy era el día para destruir su mala suerte sexual.

-¿A qué te dedicas belleza?..-preguntó con dulzura..-¿qué haces tus lindas manos por la sociedad?.

Ella alzó levemente su sombrero para observar a su visita y achicó su mirada al descubrir que cada centímetro que veía del rostro de su "Hércules el hermoso" se le hacía más reconocible. Tragó saliva cuando su vista dió con su nariz y sintiendo como se formaba un agujero en su pecho evitó llorar de desesperación.

No se podía creer la mala suerte que había tenía, era él, el maldito perro faldero del Lobo, el petardo de la escoba humana, él...bicho más feo del planeta. Por unos momentos se maldijo por no reconocer su voz, pero es que estaba tan maravillada al escuchar esas bellas palabras, que pensó que era su príncipe azul montado en un caballo blanco, pero no, ante ella se mostraba esta cosa tan fea.

Se llevó una mano a su pecho y aspirando con fuerza, su rostro se estaba volviendo más pálido.

-¿Estas bien Caramelo de secreto?..-preguntó Cho con una ternura fingida ya que no podía permitir que su cita se fuera sin antes haberla quitado el envoltorio.

-Eh...-su frente se volvió azulada por esa cercanía..-estoy bien, es solo que..-entrecerró su mirada al ver ese brillo de lascividad en su cita..-mejor dicho Hércules el hermoso, ¿a qué te dedicas tú?, seguro que es un cargo bastante importante ¿no?.

Cho se infló con orgullo al contemplar como su cita estaba dando los resultados esperados, pero ella no pensaba lo mismo y haciendo muecas de asco, accionó su mente con velocidad para encontrar alguna manera de escapar de ese guarro.

-"Es estúpido si piensa que me va a llevar al huerto, por que puede llevarse una grata sorpresa al ver mi salchichón no deseado"..-sonrió con malicia al pensar eso, definitivamente era mujer solo que había un pequeño problema.

Y aunque Cho comenzaba a relatarse sus funciones principales y como era la mano derecha de su jefe, ella estaba divagando por otros mundos en donde solo había cabida para su eterno enamorado Makoto Shishio. Suspiró con amor al pensar en su querido hombre momia y Cho se frotó las manos al saber que estaba a punto de caer a sus pies, después de todo no había perdido ese enganche sexual que tenía.

-Caramelo preciosa..-susurro con amabilidad..-¿cómo te llamas?..-le guiñó el ojo bueno a lo que la joven respondió con un tembleque de terror..-ya que nos conocemos podemos tutearnos con más naturalidad, ¿no crees belleza?.

Se llevó la servilleta a la boca y sonriendo con fingido nerviosismo, notó como todos los pelos de su cuerpo se erizaban al ver esos gestos sexuales que lanzaba Cho, si es que era peor que en sus pesadillas. Tragó saliva e intentó normalizar su respiración.

-Soy una dama..-alzó su mano con naturalidad..-creo que deberías ser un caballero y hablar tu primero.

-Me llamo Sawagejo Cho..-pasó la lengua por sus labios..-pero tu puedes llamarme como quieras..-alzó su mano y le mostró los dedos..-semental, Hércules el hermoso, poderoso Cho, emperador Cho..-y siguió enumerándose con orgullo.

-"¡Cuantas flores se echa, yo no soy así!"..-una gota de sudor resbaló por su frente..-"Tal vez un poquito, pero lo necesario para hacerme con el control del mejor semental".

La mujer se levantó de la mesa ante la perplejidad de la escoba que no entendía que había echo mal, había lanzado las señales con la corrección perfecta y en ningún momento había hablado de sexo, aunque esa fuera la base principal a este encuentro secreto. La agarró con suavidad de la muñeca y ejerciendo control sobre ella, o al menos eso pensaba, le miró directamente a los labios.

-¿A dónde vas Caramelo?..-preguntó con pena..-¿me dejas? no sé tú nombre ni cuando nos veremos, ¿por qué te vas?.

Escuchó el resoplido de la mujer y aspirando con fuerza, apartó con brusquedad el agarre de Cho. Se llevó las manos a la cabeza y quitándose el sombrero, se mostró ante "Hércules el hermoso".

-¡AH!..-gritó con pavor al descubrir a su cita..-¡¡DIOS QUE ESPANTO!!.

-¿Perdona?..-soltó Kamatari al llevarse las manos a la cintura..-tú eres el espanto..-entrecerró su mirada..-aunque fueras el último hombre de la tierra, jamás me liaría contigo.

-¡Kam!..-sus ojos se llenaron de lágrimas..-¿por qué me has echo esto?..-vio la perplejidad reflejada en el rostro de su ex-compañero de batalla..-¡ponte ahora mismo el sombrero! así puedo hablar con una mujer, no contigo..-se cruzó de brazos..-yo he quedado con una chica para desahogarme, no contigo que eres el rarito del grupo, asi que no me fastidies la cita y haz que vuelva Caramelo.

-Serás..-se llevó el sombrero a la boca y lo mordió con rabia.

Cho se giró y curvó sus labios con desgana no quería seguir hablando con Kamatari. Él quería una cita con esa chica misteriosa.

-Me las vas a pagar..-susurro con maldad la ex-juppongatana.

Y se alejó de Cho mientras éste continuaba ajeno a todo lo que había a su alrededor. Un tic comenzó a atacarle la ceja y se sintió el hombre más ridiculizado del mundo, él había sido amable, cariñoso y dulce con...,sacó la lengua con asco. Él quería a Caramelo no a Kamatari el eterno enamorado de Makoto Shishio.

Una bandeja se colocó enfrente del subordinado del Lobo y bajando curioso su vista hacía ese objeto, obtuvo la respuesta de la persona que se la había traído.

-La cuenta..-soltó con seriedad..-de la hermosa mujer.

-¡¿CÓMO?!..-abrió los ojos con espanto.

-Si..-siguió hablando..-me ha dicho que pagarías tú y más te vale que lleves dinero, si no, me lo cobraré con tu esfuerzo físico.

Definitivamente había sido burlado dos veces por su ex-compañero.

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Desvió su mirada hacía la ventana del templo y observó con nerviosismo como el día se iba consumiendo, suspiró con ternura y levantándose de su posición avanzó hacía la salida de su santuario, para ver con alegría como su Misao Makimachi estaba apoyada en el marco de la puerta.

La Okashira levantó su mirada entristecida por la sensación de sentirse vacía ante ese beso esperado y clavando sus ojos hacía los hermosos de su amado, decidió pensar en otra cosa y concentrarse en lo que tenía delante. Después de todo Okon y Osamu se habían encerrado en una habitación y estaban tramando alguna estrategia para que consiguiera su objetivo.

Besar a Aoshi Shinomori.

Se fue corriendo y se lanzó a los brazos de su ninja. Sintió como sus labios se detenían en su cabello y los besaba con cariño, y arrugó su nariz al sentir ese gesto cariñoso de hermanos.

Definitivamente necesitaban bastante ayuda, por que si seguía esperando se haría vieja y ya no habría remedio a su mal.

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Okina estaba en la entrada del Aoiya sintiendo como su corazón se estrujaba con fuerza, sus ojos se llenaron de lágrimas y alzando su vista al suelo se sintió el hombre más desafortunado del mundo.

Su hermosa margarita de campo se había ido al encuentro de esa abeja para desvirgarse los labios y así tener vía libre a su polen más preciado. Se pasó el dorso de la mano por sus ojos para quitarse las lágrimas.

-Mi flor de loto se quieren hacer mujer..-sollozó con dolor..-¿y qué va a ser de mí?.

Un fugaz pensamiento pasó por su mente y desviando su mirada hacía atrás, comenzó a brillar la maldad en sus ojos.

-Voy a impedir ese contacto labial entre los enamorados..-chocó ambas manos.

Continuará.

Holas.

Bueno Kamatari y Cho han tenido una cita secreta, ¿habrá más?¿pagará la cuenta de su ex-compañera? y en cuanto a los enamorados NECESITAN urgentemente ayuda. ¿Por qué impide Okina ese contacto?

Gracias por los reviews a : Okashira Janet, misao91, Natsumi Niikura,Kunoichi Karla, adrifernan19 por que os este gustando mucho.

Nos vemos y saludos.