Aquellos Años
Era uno de septiembre y un pequeño niño delgado de cabellos, negros, ojos grises y mirada aburrida, caminaba arrastrando un baúl junto a su madre, alta, piel blanca, ojos celestes y de aire severo.
-Sirius, por favor endereza la espalda-dijo la señora apuntándolo con su varita la espalda del chico- ¿acaso esa es forma de caminar?
-No mamá.
Ambos continuaron avanzando por los corredores de la estación King Cross, que a esas horas estaban abarrotados de gente.
-Estos muggles que se les ocurre venir todos a la misma hora-protestó la mujer mientras hacía caminar rápidamente al muchacho por los pasillos hasta llegar al anden número 9.
-Presta el baúl, que yo traspasaré con él-le pidió el baúl a su hijo, lo tomó con una mano y con la otra la mano del pequeño y ambos cruzaron hacia el andén 9 y 3/4.
Al traspasar la valla era todo un mundo diferente, montones de niños y adolescentes junto a sus padres esperaban abordar un hermoso tren escarlata que los llevaría a Hogwarts, el colegio de magia y hechicería.
-¡Sirius avanza que estorbas a las personas!- le gritó la madre para que despabilara el niño y comenzara a avanzar.
Se adentraron entre la gente para acercarse más al tren, en tanto la madre comentó.
-Voy a ir a saludar a Druella y vuelvo, no te muevas y cuidas el baúl, ¿oíste?
Sirius miraba todo lo que sucedía a su alrededor sin prestar atención.
-¿Me oíste?-volvió a preguntar enfadada.
-Sí mamá.
-No te muevas- y partió a su rumbo.
No pasaron ni dos segundos cuando el chico comenzó a avanzar entre la multitud arrastrando su baúl. Muchos de los chicos por donde pasaban, conversaban entre ellos y otros pocos lloraban. Sirius había quedado mirando a una chica castaña que lloraba abrazada a su padre, que no pudo evitar chocar con alguien.
-Disculpa no te vi- se perdono el chico de los ojos grises.
-No te preocupes-le respondió sonriendo un chico con gafas, ojos y cabellos oscuros- soy James Potter, ¿y tú?- ofreciéndole la mano en saludo
-Sirius Black- dijo estrechándole una mano-¿Vas por primera vez a Hogwarts?
-Sí, ahí están mis padres- lo dijo a puntando a dos personas que conversaban animadamente entre ellas, el padre se parecía mucho a él y la madres de calida sonrisa, usaba anteojos como el pequeño- ¿Y los tuyos?.
-Mi madre debe andar por ahí buscándome- dijo el chico de los ojos grises con indiferencia, haciendo que el moreno riera.
-¿No se enojará?- preguntó.
-Problema de ella, total, luego se le pasará.
Los chicos continuaron riendo hasta que el p*** del tren lleno el lugar avisando que era hora de partir. Los padres de James se acercaron para decirle las últimas palabras y desde la multitud apareció la madre de Sirius.
-¡Acá estas chiquillo malcriado!- dijo con voz severa- me tenías preocupada, ¿acaso nunca escuchas lo que te digo?
-Perdón mamá- respondió con indiferencia.
-Walburga no seas tan dura con él – dijo Druella la tía del muchacho que se había acercado también.
-Es hora de que partas hijo- le dijo ya mucho más calmada- sabes que sería un orgullo para la familia si quedaras en Slytherin…
-Ya mamá el tren se va- dijo interrumpiéndolo.
La despedida fue sobria, Walburga no era de las madres muy afectiva. Sirius avanzó entre la multitud arrastrando su baúl para encontrarse con James y juntos caminaron por el pasillo en busca e un compartimento.
By Clau-Evans
