Capítulo 6 OH, OH

Jules sonrió y la acompaño a la puerta. La vio subirse a la RAV 4, Lil le dijo adiós con la mano al salir del estacionamiento, Jules se quedó ahí parada mirando hasta que se fue. Cuando regreso al interior, Sam la veía intrigada.

— ¿Paso algo?— pregunto.

—uh? No, no, me estaba asegurando que estuviera bien, estaba un poco deshidratada y con una leve insolación. —explico con ademán indiferente.

—OH, suele pasar con primerizas, y ella lo es, Alex me dijo que pasa casi todo el tiempo en el interior de un edificio así que no esta acostumbrada a pasar tanto tiempo al aire libre.

—ah ¿si?, mmm debió ser eso entonces. — Se alzó de hombros y siguió a la oficina.

— Por cierto Jules, tenemos un par de miembros nuevas, vinieron recomendadas por RunRivergrrrl, ¿tu sabes algo de eso? — ronroneo Sam divertida

—Oh, mmm— Jules tuvo la decencia de sonrojarse —bueno, aproveche la excusa que me dieron ustedes así que recomendé el centro sin entrar en detalles, aunque solo les conteste a las que parecían mas serías y que en realidad sabían de lo que estaban hablando. Los correos poco serios los borre simplemente— explico.

—Hmm, interesante, por si quieres saber, una de ellas esta ahorita en la pared y la otra, mmm, en el cardio room. La del cardio Room parece tu tipo— le guiño el ojo y se volvió hacia un cliente que entraba en ese momento.

Jules dejo escapar un audible resoplido de frustración y se encerró en su oficina, hasta sus sensibles oídos llego la risita de Sam. No iría al cardio room aunque tenía toda razón para estar ahí para checar que su instructora estuviera cumpliendo con su deber, pero ahora si lo hacía Sam lo tomaría como interés y seguramente Alex no tardaría en enterarse y se armaría todo un show y sinceramente no estaba de humor para sus bromas. Pero no podía negar su curiosidad.

— ¡Demonios!— Refunfuño y salió de la oficina, —voy a comprar algo para almorzar quieres que te traiga algo? — le pregunto a Sam.

— ¿Vas al deli italiano?—inquirió

—Nop, pero si quieres algo de ahí lo traigo.

—ok, tráeme lo de siempre por favor.

—Ok, ahora regreso.

—Gallina.

—¡QUE!— se detuvo casi en la puerta y miro salvajemente a Sam

—Nada.

Jules la miro suspicaz pero Sam le devolvió la mirada impávida.

Con un gruñido Jules salió del centro y si las puertas no fueran automáticas, seguramente se hubiera oído un claro ¡slam!

Jules estaciono su Jeep Grand Cherokee al otro lado del Deli Milano, cruzó la calle y había un poco de gente, pero la línea se movió rápido, cuando fue su turno, sin siquiera mirar el menú exhibido en el techo ordenó la comida favorita de Sam, pago y se movió, recargándose en el mostrador mientras esperaba. Al volverse reconoció en una esquina a la joven que hacía escasos 20 minutos había estado en JAS, sin pensarlo dos veces de un par de zancadas se acercó a ella. Lil sintió una sombra a un lado suyo y alzó la vista.

—Oh, hola de nuevo—. Saludo con una sonrisita nerviosa

—Hola, creí que te habías ido a casa— sonrió Jules y se sentó sin esperar a ser invitada.

—OH, iba para allá pero recordé que no había comido y no tengo ganas de cocinar nada, pensé pararme en algún lugar y comer algo.— Wow, se ve igual o más atractiva en shorts y t shirt—pensó deleitada Lil, su cerebro se derretía cuando estaba frente a Jules.

—Mmm, yo vine por el almuerzo también, es el favorito de Sam.

Justo en ese momento llamaron al número de Jules y esta se levantó.

—Ese es el mío, un gusto saludarte de nuevo Lil, recuerda tomar líquidos cuando llegues a casa—. Le recomendó.

—Lo haré, oh, Jules— la llamó y la mujer alta se detuvo y la miro atenta haciendo que Lil se quedará sin aliento al ser capturada una vez más en esa hipnótica mirada.

—¿Si?

—Este, me preguntaba que me recomendarías para fortalecer mis brazos y que no termine toda adolorida luego de las clases, se me olvido preguntártelo antes y el día que estuve con Alex también se me paso— se encogió de hombros como diciendo que olvidadiza eh?

—mmm, permíteme.

Jules fue a recoger su orden y regresó donde Lil quien para entonces estaba casi terminando su propia comida, tomo asiento de nuevo, puso la bolsa con el almuerzo de Sam en una silla adjunta.

—Bien, depende de cuan serio te tomes este curso, si sólo piensas tomarlo por le gusto de aprender pues quizás no sea tan necesario, pero si piensas hacer del whitewater kayaking un pasatiempo regular te recomendaría que hicieras ejercicios para fortalecer brazos y espalda. Mmm, si vives cerca del centro pues obviamente te diría que utilices las facilidades que este te ofrece, pero si por el contrario vives algo lejos lo mejor es que te inscribas en un gym cercano a tu casa y que le digas al entrenador del lugar lo que necesitas para que este te guíe y recomiende la mejor rutina de ejercicios. Obviamente le aclararías que no estas buscando aumentar tu masa muscular o solo fortalecerlo para mejorar tu resistencia en el kayaking.

—No vivo cerca, de hecho vivo en St. Paul— aclaró Lil no sin cierta decepción, si viviera cerca podría ver a Jules más seguido. ¿Mas seguido? Hello Lil, ¿que esta pasando por tu cabecita? Una vocecita interior la reprendió.

—En ese caso, busca un gym cerca de casa, no necesitas asistir todos los días pero unos tres días a la semana estaría bien. Si no quieres asistir o no puedes por cuestiones de tiempo bien puedes adquirir un set de pesas para realizar algunas rutinas en casa y hacer lagartijas sería bueno.

—mmm, ok, lo tendré en cuenta— le sonrió a Jules quien le devolvió la sonrisa —gracias por tu consejo Jules.

—De nada Lil, que tengas un buen fin de semana— se levantó, tomo la bolsa y se despidió.

Lil la vio irse con una sonrisa tonta en el rostro. —Dios, ¡si que es divina! Con un suspiro recogió su mochila y salió. Kelly no tardaría en ir a la casa para ver como estaba su bebe.

Tal y como supuso, había pasado sólo una hora desde que regresara a su casa cuando Kelly hizo su entrada. No había dejado de pensar en Jules en todo el camino de regreso a casa y agradeció que su amiga por fin apareciera necesitaba una distracción y la necesitaba ya o se volvería loca, no entendía que le estaba pasando.

—Hey, ¿que tal estuvo la biblioteca?— dijo por todo saludo.

—Hola, bien, interesante— respondió sin entrar en detalles.

—Veo que te tuvieron bajo el sol, estás ligeramente quemada— comentó Kelly de pasada a la cocina. —Hey, desde cuando tomas Gatorade?— pregunto desde ahí, Lil gustaba de tomar agua simple o tes. Casi nunca tomaba sodas ni ninguna otra cosa saborizada artificialmente.

—OH, hacia algo de calor y me sentí deshidratada, ya sabes para recuperar las sales— dijo agradecida que Kelly estuviera en la cocina porque sino se daría cuenta de que se estaba sonrojando por la mentira a medias.

—Ah, bien. — Kelly regresó a su lado y se dejo caer en el sofá a un lado de Lil.

— ¿Tuviste suerte anoche? ¿Conociste a tu alma gemela? —Pregunto Lil, de hecho siempre le hacía la misma pregunta.

—Nada de eso, son las mismas caras de siempre, ya sabes conoces quien salió con quien y si no han salido es ex de otra y así— dijo con cierto hastió.

—Mmm, si piensas eso ¿Por qué no cambias de aires o de rutina? Haces lo mismo desde hace tres años—. Comento.

—Bueno, me gusta salir con mis amigas, jugar unas partidas de billar, en ocasiones pasan cosas interesantes pero de momento no hay nada ni nadie que me llame la atención, al menos no para invitarla a salir, es lo malo de ser les, es un círculo relativamente pequeño chica. Y tu deberías saberlo, bateas para el mismo lado que yo. — Arqueo su ceja como diciendo y si yo no he encontrado a nadie, tu aquí encerrada menos.

—OH, bueno no tengo prisa, ya llegara— meneo una mano como desechando la idea.

—Lil, eres una romántica incurable— dijo con ternura —pero aún así, aquí en cerrada en tu casa nunca vas a conocer a tu mujer ideal. — Presiono Kelly.

Ya la conocí dijo una vocecita en la mente de Lil quien hasta se sorprendió a si misma.

—Bueno Kelly mi teoría es que si hay alguien allá fuera para mí la conoceré no importa donde este. — Sonrió soñadora.

—Puede ser— concedió su amiga. — ¿Quieres ir al cine?

—Porque no— acepto Lil, —no tengo nada mejor que hacer, además quien sabe, podría conocer a mi mujer ideal aun yendo contigo!

— ¡Hey!— le dio un suave empellón.

—jajá jajá, vamos— agarró sus llaves de la mesita y su cartera y ambas salieron del departamento.

Durante el camino al cine, Kelly estuvo conversando de todo lo que había visto y hecho en su salida de viernes por la noche, si noto algo extraño en Lil no pareció darse cuenta, al menos no de momento, Lil no solía opinar mucho de sus aventuras nocturnas dado que no era algo que disfrutara mucho sin embargo incluso para Lil ese silencio era raro.

Luego del cine, Kelly sugirió que fueran a una pizzería cerca de la casa de Lil y esta accedió aunque se sentía algo cansada no quería estar sola aún, no sabia si fue por la película que vieron que se acentuó más su raro estado de animo, se sentía rara, como fuera de su usual tranquilidad interior, agitada y desconcertada consigo misma. Sabía que podría confiar en Kelly si quisiera pero lo que le estaba pasando era algo demasiado extraño.

Extraño para ella claro, quizás su amiga sabía lo que era la atracción física, así a un nivel casi primitivo que era lo que creía estaba sintiendo, nunca antes se había sentido así, no tenía un comparativo real, siempre pese a ser una romántica incurable como decía Kelly había mantenido sus pies sobre la tierra en lo que a su vida amorosa se refería, nunca desde que salió del closet y acepto su orientación sexual hacia su mismo sexo se sintió así. Pese a que dicha aceptación vino luego de una concienzuda introspección de si misma, de darse cuenta que el sexo masculino no le parecía atractivo en lo absoluto ni siquiera como un enamoramiento típico de adolescente por la estrella de moda.

Al principio atribuyó su nulo interés por los chicos a su preferencia por estudiar y los libros, y lo inmaduros que consideraba a sus compañeros de escuela más preocupados por la pose y los deportes que por aprender. Posteriormente cuando ya estaba en UMass, notó que ni siquiera los jóvenes más maduros que se encontró en su paso por la universidad llamaban su atención más allá del nivel académico-cultural y lo que podía aprender de su experiencia.

Sin embargo conforme pasaba el tiempo notó que en primera, siempre se sintió más cómoda en compañía de las mujeres, algo que se podría decir no era extraño, pero cuando descubrió que la idea de besar a un hombre le repelía pero la idea de hacerlo con una mujer no y de que eso le parecía tan natural como respirar acepto que era gay, por un tiempo había incluso llegado a pensar que era frígida o al menos de esas raras personas asexuadas, dado el escaso o nulo en interés por el sexo en general. Así que cuando llego a esa conclusión no del todo ortodoxa, su aceptación de si misma fue tan natural como respirar, no obstante el que lo aceptara no significó que saliera a conquistar a la población femenina de la universidad, al contrario, eso la hizo aún mas tímida, como si el hecho de aceptarse le diera tal paz interior que casi de manera inconsciente decidió que si había de enamorarse sería de una sola, la única, su alma gemela. Lil creía que había alguien allá afuera solo para ella, alguien que la hiciera sentirse completa y feliz.

No se podía decir que era una les sin experiencia, pero tampoco podía decirse que la tenía, había compartido algunos besos y caricias con un par de chicas pero nunca se sintió con el deseo de ir más allá de lo más básico. Esas veces fueron casi más analíticas que emocionales, Lil no podía negar que sintió algo por esas chicas pero era más un afecto de amigas que algo más profundo. Ninguna de ellas la dejó sin aliento con solo una mirada, ni la hizo temblar con un solo roce, y eso, eso justamente era lo que la hacía sentirse fuera de control, el solo hecho de cerrar los ojos y lo primero que su mente visualizara fuera a Jules Saint Clair la tenían fuera de si, de su nicho de paz interior. Se sentía feliz consigo misma, sus amados libros, su amiga, todo parecía estar en armonía con lo que deseaba, sólo faltaba alguien con quien compartirlo y hasta ese momento no había sentido dicha necesidad, nada. Entonces ¿por que?

—Tierra a Lil, ¿Lil?— la movió ligeramente, Kelly había intentado por los últimos cinco minutos llamar la atención de su amiga, por un momento creyó que se había quedado dormida en el trayecto del cine a la pizzería, pero no era así, Lil solo tenía la mirada fija en la ventana y parecía estar a mil leguas de ahí.

—Oh, lo siento, ¿me decías? — Sonrió triste Lil, de repente una sensación de vació se apoderó de ella tan sobrecogedor que no pudo evitar preguntarse si acaso su vida feliz era un mero espejismo.

—Uh, ¿te pasa algo?— la miró Kelly preocupada, la conocía demasiado como para no darse cuenta de que la luz que solía brillar en los ojos de su amiga estaba apagada. Lil siempre era alegre, bromista aunque Kelly siempre se preguntó porque Lil siendo una joven con un espíritu tan noble y alegre estaba tan recluida en si misma, ¿que temía?

—Kelly ¿crees que mi vida es aburrida? — Pregunto seria, mirando a los ojos a Kelly quien abrió y cerro la boca varias veces como un pececito luchando por tomar aire.

— ¿Feliz? Por… ¿por que?

—La pregunta la hice yo Kel, crees que mi vida es aburrida, ¿soy feliz?— Lil sacudió la cabeza desolada, como si de repente el peso del mundo cayera sobre sus hombros, Kelly no alcanzaba a comprender que estaba pasando, hacía solo unos minutos estaban riendo por una comedia estúpida y ahora su amiga racional, que siempre veía la vida con sencillez y alegría cuestionando la validez de esta. No sólo eso, preguntándole a ELLA, a Kelly que no tenía idea de que quería hacer de su vida en un mes ¡si su vida era aburrida!

—OH, ¿todo esto por una pizza?— Intento bromear Kelly, la pregunta la había sacado por completo de balance, su amiga era la persona más asertiva que conocía, convencida de su vida, de lo que hacía con ella, de lo que quería de ella y sinceramente no tenía ni idea de que contestarle. Cierto, siempre la puyaba con su falta de vida social, que se pasaba de ermitaña pero era más que nada porque pese a ser su mejor amiga desde pañales, Kelly siempre había sido la desordenada, la del espíritu aventurero y despreocupado, en cambió Lil siempre había sido su roca donde asirse, el faro de luz que la guiaba continuamente de regreso a casa y que de repente esta cuestionara su propia vida era casi como si ella se diera cuenta que ¡su vida tampoco valía la pena!

—OH, olvídalo, vamos a por la pizza— los ojos de Lil se apagaron a un más, ¿que esperaba? Se pregunto a si misma, sabía que podía contar con Kelly para todo, pero sabía también que había ciertas cosas que su amiga no podía entender porque su forma de ser no era así, a Kelly no le gustaba complicarse la vida y trataba de detenerse lo menos posible en ese tipo de preguntas personales.

—No, no espera, lo siento— se mostró apenada, era obvio que Lil no estaba bromeando, algo la estaba molestando y ella era su mejor amiga por Dios, debía saber que decirle. —Lo siento en serio, es que me tomaste por sorpresa es todo. No quise menospreciar tu pregunta, es sólo que eres una de las personas más seguras de si misma que conozco, es cierto siempre me he preguntado porque te gusta vivir de la manera en que lo haces, me preguntó si acaso le temes a algo, pero ¿sabes? No creo que sea eso, no es miedo lo que tu tienes, sino una absoluta seguridad de lo que quieres. ¿Me explicó?

Lil la miró por un momento sopesando sus palabras. Kelly la estudio y antes su prolongado silencio continúo.

—Mira, desde pequeña siempre has sido tozuda y terca pero no en mal plan, al contrario, te imponías metas y las cumplías, siempre fue así, querías aprender a leer y lo hiciste antes que todos, y pequeñas cosas así que te han ido formando. Mientras yo libre una encarnizada batalla por aceptarme a mi misma, tu lo aceptaste de manera natural porque sabías que no era una lucha lo que necesitabas librar contigo misma, las cosas eran como eran y punto. Mientras yo sigo buscando mi nicho en la vida, tú sabías desde siempre lo que habías querido y lo tienes. Tu vida no es aburrida Lil, es sólo que tú tomas las cosas como vienen y esperas lo mismo de los demás. Quizá ese sea tu único error, la gente común y corriente no ve la vida tan clara como tú amiga mía.

—Pero ¿que me dices de mi vida sentimental?, acaso no es por miedo que me escondo en mi vida ¿perfecta?— Dijo con cierta angustia que rompió el corazón de Kelly, algo había pasado, estaba segura, pero Lil no se lo diría hasta que ella misma alcanzará a comprenderlo y por las preguntas que le estaba haciendo era obvio que apenas lo estaba analizando.

—Lil, desde que me dijiste que eras gay como yo, también me dijiste con total certeza que alguien había para ti y sólo para ti. Eres de esas raras personas que sólo amaran una vez, no sé porque, no se si es por tu propia forma de ser, tan centrada y soñadora al mismo tiempo, eso es lo que tu siempre has atesorado, la certeza y esa misma certeza es la que te llevó a saberlo en tu corazón que eres mujer de una sola mujer. Y estoy convencida de que el día que la conozcas lo sabrás con solo mirarla a los ojos—.

—Los ojos son el espejo del alma— musitó Lil y los más hermosos y profundos ojos azules que había visto en su vida se reflejaron en su mente. Oh, dios, es ella. La elegida. La sola idea la aterró, ¡no podía ser!, que podía ver en ella una simple bibliotecaria una mujer de acción y aventura como ella ¡Era totalmente absurdo!

Kelly vio la gama de emociones que su amiga estaba sintiendo por el solo hecho de ver su rostro, Lil nunca podría ser jugadora de poker, su rostro era siempre un reflejo de su corazón y supo que su amiga estaba en una batalla interna, una que ella no podía ayudarle a librar pero sobre todo una que su amiga por lo visto había decidió librar sin que ella lo supiera, por un momento le dolió este pensamiento pero al analizarlo se dio cuenta que en realidad no podría ser de otra manera.

—Sea lo que sea Lil, yo siempre estaré a tu lado— dijo con voz cálida y la abrazo.

—Gracias, disculpa el momento filosófico, es sólo que no sé debe ser que ya tengo 27 ¿no?

—Para que estamos las mejores amigas ¿si no? Además los cumpliste hace poco así que puede ser un ataque de tardíos veintes, abuela — le dio un ultimo apretón y se separó. —Que dices si ahora si vamos por la pizza, ¡me muero de hambre!— dio por zanjado el tema, esas cosas serias no era algo que se detuvieran mucho en su mente, no es que fuera irresponsable o que le no le importara, era simplemente que Kelly era así vivía el momento aunque siendo la buena amiga que era en algún momento buscaría la manera de hacer reír a su amiga, esa era su misión en la vida.

—Si, vamos. — Lil le sonrió agradecida y se bajaron de la camioneta rumbo al restaurante, ahora solo restaba ver que diablos iba a hacer ella con sus encontrados sentimientos por su instructora de kayaking.

El domingo Kelly la llevó de compras para distraerla, sabía que si algo le gustaba hacer a su amiga era ir de compras y aunque no compraran gran cosa, el solo hecho de ir a mirar escaparates y tiendas le levantaba el animo, Kelly seguía con la sensación de que su amiga le ocultaba algo y se debatía entre presionar a su amiga para que se lo contará o dejarla ser por unos días más, al final como ese domingo Lil pareció ser la misma de siempre decidió que lo más sensato era dejarla sola por unos días. Después de todo si Lil no se lo había dicho ya era por alguna razón valida.