Capitulo 9 Desconcierto para dos
El domingo pasó y Lil se negó a salir de la cama, apenas si comía y se la paso durmiendo. Kelly habló al trabajo de su amiga y dijo que estaba enferma y le solicitó unos días libres, ese lunes tampoco ella fue a trabajar. Había hablado por teléfono con Alex y esta estaba en las mismas que ella, Jules se negaba a hablar y se la pasaba en el centro trabajando o en el lago remando.
Para el martes, Kelly tuvo que ir a trabajar obligada por Lil que le dijo que ya estaba mejor, que ya le diría cuando se sintiera capaz. Su amiga reluctante se fue a su trabajo. Lil se la paso llorando todo ese día, pero puso una mejor cara cuando Kelly apareció sin embargo sabía que no la engañaba.
Al Miércoles Kelly muerta de preocupación enfrentó a su amiga a la hora de almorzar, se había salido casi una hora antes para venir a ver a su amiga, cuando la encontró en la sala hecha un ovillo llorando decidió que ya era suficiente.
—Lil, escúchame— la sacudió y Lil abrió los ojos, Kelly gimió al ver la profunda desesperación y dolor en los ojos de su amiga, pero se endureció, no tenía idea de que diablos había pasado pero estaba segura que todo era un maldito malentendido, Alex le había dicho que Jules estaba tan mal como su amiga, no comía, casi no dormía y se estaba matando en el centro haciendo pesas o lo que fuera con tal de no pensar. —No se que diablos crees que paso entre tu y Jules pero te aseguró que no es lo que piensas— dijo con desesperación.
— ¡Que pienso Kel!— casi grito Lil — ¡que crees que pienso!, fui una estúpida, estaba borracha, no viste la cara de horror de ella, ¡tu estabas ahí!, ¡Que puede ver en una aburrida y simple bibliotecaria como yo!
—Espera un maldito minuto Lilith, no sabes de los que estas hablando, maldición Lilith, si yo estaba ahí, yo lo vi, ¡lo vi!, ¡Fue endemoniadamente fantástico!, si no fuera porque sería casi incestuoso te diría que me hubiera excitado o ¡muerto de envidia! Fue mágico Lil, malditamente increíble! Ustedes dos parecían flotar en un mundo donde el resto de los mortales sólo soñamos que existe. Parecían dos caras de una misma moneda, fue increíble Lil, benditamente hermoso, tu que tanto hablas de almas gemelas y que crees en ellas, eres una ciega idiota como para no haberlo sentido— en el momento en que lo dijo Kelly se dio cuenta que no era verdad, Lil lo había sentido, lo sabía, solo era cosa de darle un ligero empujoncito en la dirección correcta, Lil para ser tan buena en su trabajo era una bebe en pañales en lo que a cuestiones del corazón se refería —Lil, cariño, creeme lo que viste en Jules no fue horror, ella estaba tan sorprendida como tú, estoy segura que si reacciono así fue porque Sam, Alex y yo tuvimos la estúpida idea de aplaudirles cuando la canción termino, eso fue lo que desconcertó a Jules, creeme, no puedo hablar por ella, lo se, pero se que había algo ahí Lil, y si estuviéramos en el bar y viéramos a las mismas personas que estaban ahí esa noche te lo dirían también. Ustedes dos eran increíbles juntas, parecían brillar, la tensión sexual era explosiva, mas de una debió excitarse sólo de verlas juntas, era perfecto y ese beso no fue un beso cualquiera, por Dios Lil, no me puedes decir que aunque seas tu no sabes reconocer cuando alguien te besa con deseo. Si Jules no hubiera querido hacerlo no lo hubiera hecho. No me parece del tipo de mujer que hace algo que no quiera y creeme cariño, ella si que quería— terminó su vehemente discurso con los brazos abiertos como suplicándole al cielo que Lil le creyera.
— ¿Crees que?... —Lil no termino la sentencia, ante el resoplido impaciente de Kelly, que acaso no había escuchado una sola palabra de lo que había dicho.
—No creo, lo vi. Vamos Lil, báñate, vistete y ve a buscarla, ya sea para que te diga en tu cara que no o lo que sea que tenga que decirte, pero no puedes estar aquí queriéndote cortar las venas por algo que ni siquiera puede ser cierto. Anda. — La jalo y la empujo al baño.
—Voy a hacer un café lo necesitas y no me refunfuñes, no has dormido casi nada en tres días, no te voy a dejar conducir mi SUV así.
Lil en tiempo record estaba lista, se tomó el café que Kelly le ofreciera y se lo tomo haciendo una mueca, odiaba el café, pero después de tomarlo debía admitir que se sentía un poco más despierta y alerta.
—Déjame en mi trabajo, y no te preocupes por la SUV, Alex vendrá a buscarme— bueno lo hará cuando hable con ella y se lo diga, pensó complacida, que mejor excusa para volverla a ver, no había dejado de pensar en ella desde que la conoció.
Kelly manejo hasta su trabajo, cuando se bajo le dio un abrazo a Lil por la ventana y un beso en la frente.
— ¡Ve a reclamar el corazón de tu guerrera!— le dijo en broma.
— ¿Guerrera?— dijo Lil desconcertada, pero por alguna extraña razón sonaba tan correcto.
—Jejeje, es una broma, desde el primer momento en que vi a esas tres caminando hacia nosotras me imagine que parecían un trío de guerreras amazonas o algo así— se sonrojó Kelly, si bien su mejor amiga conocía todo de ella, había ciertas cosas que nunca se atrevería a decirle y una de esas cosas era que tenía la secreta fantasía de vestir a Alex de guerrera amazona, se vería tan ardiente, pero esas fantasías no se las dices a tu mejor amiga, nope, esas son solo para ti y tu novia si acaso encuentras una que llene los requisitos. Y Alex parecía cubrir todos y cada uno de ellos.
Lil por primera vez en tres días rió de buena gana. —Eres una pervertida.
—Jaja, y tu punto es cual, exactamente?— le regaló una sonrisa traviesa que hizo reír aún más a Lil. —Vete, ya. — La urgió. Lil arrancó y Kelly salió corriendo al interior del edificio, tenía media hora de retraso ya. Su jefe estaría lívido.
Jules estaba de un genio de los mil demonios, desde ese sábado en la noche no podía olvidar a Lil ni sus deliciosos labios, lo perfecto de su cuerpo amoldado al suyo, su calidez, la suavidad de sus manos, el olor de su piel.
—Maldita sea— rugió por lo bajo cuando se pegó con una barra que estaba levantando, había intentado de todo para no pensar en ella, para olvidar lo que en tan solo unos breves instantes Lil la había hecho sentir más viva que nunca en su vida, olvidar que por un momento nada existió en el mundo más que ellas dos y desear más, mucho más, algo que creía no era para ella.
Se levantó del banco y luego de quitarle el peso se fue a su oficina, tenía clase en media hora y no era profesional ir oliendo a anuncio de desodorante.
Alex la interceptó en el camino a su oficina, Kelly y ella se habían mantenido en contacto desde el fiasco del sábado, y fue Kelly la que le dijo que su amiga la estaba pasando muy mal, por eso no dudo en confiarle que Jules estaba igual, era obvio que esas dos estaban hechas la una para la otra, pero el saberlo y meter en la cabeza a Jules que parecía convencida de lo contrario era otra cosa distinta.
—Y que ¿sigues arrastrando tu humanidad?— la puyó, sabía que la única manera de conseguir algo de Jules y de su fría actitud era fastidiarla y obligarla a perder su temperamento.
—Cállate Alex, te lo advierto, ¡¡no estoy para tus juegos estúpidos!!— rugió Jules casi atropellándola.
—Oh, vamos Juliette, ¿que vas a hacer? ¿Me vas a pegar? ¿Por qué? ¿por decir la verdad? pareces un muerto recalentado, tienes unas ojeras de miedo y todo por una rubita inocente que te ha robado el corazón ¡pero eres demasiado cobarde para admitirlo!— Alex miro discretamente a un lado buscando una salida de escape en caso de que Jules perdiera los estribos y realmente intentara golpearla.
— ¡Cierra tu estúpida boca Alex!— Grito perdiendo los estribos y cuando estaba a punto de echarse encima de Alex una voz que conocía tan bien como la suya la detuvo.
— ! Juliette Saint Clair, que modales son esos! !Mamá se debe estar revolcando en su tumba de escucharte!
Alex volteo a ver una replica exacta de su mejor amiga y vocalizo sin voz GRACIAS a Jace que iba entrando en ese momento por la puerta y que le guiño el ojo al tiempo que Jules daba un giro para mirar de frente a su gemela.
— ¡Jace!— exclamó Jules sorprendida de ver a su hermana ahí, ¿no se supone que debería estar en NYC? Su enojo completamente olvidado— ¿que haces aquí? ¿Por que no me avisaste que venías? hubiera ido por ti al aeropuerto ¿Cuanto tiempo estarás?
—Ja, ja, toma un respiró JJ, no sería sorpresa si te hubiera avisado ¿cierto? Bueno, veo que estabas a punto de moler a golpes a Alex, porque no tomas una ducha y me llevas a almorzar y me cuentas todo ¿uh?, estoy segura de que Alex podrá hacerse cargo de cualquier cosa que tengas pendiente ¿cierto Alex?— Enarcó la ceja en ese gesto característico de ambas hermanas que te hacia temblar de miedo de ser necesario.
—Oh, si, no hay problema, lo que sea. Anda JJ— sonrío inocente. Jules la fulminó con la mirada pero se perdió en el interior de su oficina.
—Gracias de nuevo Jace, creí que estaba a punto de morir. — se limpio la frente como si se quitara el sudor .
¡Cuando vas a aprender a no provocarla!—la regaño, mirándola amenazadora.
—Es la única manera de hacerla salir de esa castillo de hielo en que se encerró desde que paso lo de Mika, ya te contará a ti seguramente ni a Sam ni a mi no has querido contar que le pasa, conoció a alguien y eso la tiene aterrada.
Jace entrecerró los ojos curiosa. Asintió —Bueno, dile que la espero afuera, este lugar me hace sudar de solo verlo— se estremeció y Alex se rió, así como Jules era el epitome de la condición física hecha perfección, Jace era todo lo contrario, no es que no estuviera en forma, tenía casi la misma complexión física de su gemela, menos marcada obviamente, pero a diferencia de su hermana, Jace solo corría para mantenerse en forma.
Lil iba entrando al estacionamiento cuando vio que Jules salía del centro, creyendo que se iba, apenas si detuvo la RAV 4 a medio estacionamiento, sin apagarla, poniéndola en parking, abrió la puerta y salió corriendo interceptando a Jules que se detuvo en seco mirándola extraño y antes de que perdiera el coraje, Lilith la abrazo y le dio un beso apasionado, quería saber ¡tenía que saber!
Jace se quedo petrificada, luego de la sorpresa inicial empujo a Lil y la mantuvo a distancia con sus brazos sobre sus hombros. La miro totalmente atontada y apenas alcanzo a abrir la boca para decirle que ella no era Jules cuando la rubia la miró como si la hubiera golpeado, se llevo la mano a la boca para sofocar un grito y salió corriendo, subiéndose a la RAV y patinando llanta se alejo de ahí.
