Hola!!!! Primero que nada estoy decepcionada ante el hecho que solo recibi un review. Puede que mi historia no sea tan buena pero lo que si les pido es que si no les gusta, DIGANLO, si obtengo la misma respuesta , no lo continuare mas, en esta parte de fanfiction. La historia me pertenece a pesar que esta inspirada en un guion, es diferente, los personajes son obra de la gran stepheny meyer. Este capitulo esta dedicado a Kelda Ylonen Cullen. Que me pidió un edpov y pues aquí esta. Disfrutalo =)

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-Edpov-

Maldición! Era lo único que mi mente repetía una y otra vez maldición! Odiaba todo esto! Como es posible que Cayo lo obligue prácticamente a ir a Inglaterra justamente cuando los irlandeses están cediendo!!!!! Y ni siquiera le dio explicaciones!!!! –lo único bueno es que veré a Alice, es lo único bueno- su armadura de cota resultaba realmente ruidosa cuando caminaba, pero ese ruido no era nada en el campo de batalla. A medida que avanzaba los nobles y los caballeros que había por los pasillos del castillo lo miraban con el seño fruncido, algunos con asco y otros con miedo.

Edward acelero los pasos hasta llegar al salón principal donde sabía que Cayo estaba, los guardias que estaban custodiando la entrada solo se envararon aun mas y trataban de no mirarlo. Rápidamente atravesó el umbral y para su suerte Cayo estaba solo paseándose por todo el salón con aire meditabundo.

-se puede saber su majestad- interrumpió su frase para lanzarle una mirada envenenada a Cayo quien solo sonrió con sorna- que demonios pasa? Para que me sacaste del campo de batalla? Tienes idea de lo que hiciste?- como demonios se le ocurre hacer eso? No quería Irlanda? Se la estaba dando en bandeja de plata!!!!!

-Edward, me agrada verte también- respondió con ironía mientras se ubicaba con calma total provocando estragos en los nervios de el y volvió a repetirse mentalmente "maldito Cayo".

-que quieres. Dímelo de una vez por todas- últimamente su humor era de perros, había perdido muchos hombres que eran valiosos para la tropa y eso lo ponía de malas además que no le habían llegado las cartas de Alice en mucho tiempo.

-Alice ya sabe que estas aquí?- su rostro era imperturbable como siempre

-sabes que primero llegaría yo que la carta- un suspiro cansino salió de sus labios, lo sabía, le pediría algo, y grande, analizo por un momento la situación, no le negaría nada, absolutamente nada, le había jurado lealtad. Pero que ni se le ocurriera involucrar a Alice. Porque eso si que sería un problema.

-sabes que eres mi general mas valioso… el más leal… pero… necesito, te pido un favor… no como rey… sino como hombre y amigo…- el rostro de cayo dejo de ser frio y paso a uno de absoluta preocupación. Edward no lo podía creer, era la segunda vez en su vida que Cayo mostraba alguna emoción y su tono, sus palabras TODO lo dejo perplejo

-sabes que a ti no te negaría nada- Edward aun estaba asombrado

-te suplico que me hagas un último favor-

-ultimo?-

-te retiraras tú y tu hermana de forma indefinida a un sitio muy lejos de Inglaterra- cayo suspiro mientras Edward arqueaba sus cejas

-que te propones?-

-Egipto es una enorme potencia. Tiene tropas infinitas, abundancia, riquezas incalculables, oro por doquier, pero son barbaros-

-eso he escuchado- aun no tenía la más mínima idea de lo que quería Cayo

-su reina es una mujer sin escrúpulos ni conocimiento de lo recatado, anda de aquí para allá semidesnuda, no le importa nada, disfruta ser el centro de la lujuria y como muchos de los nobles dicen: "es un pecado hecho carne" y lo sabe. Muy a nuestro pesar nos conviene unirnos a ellos y mantenerlos al margen. Un ataque suyo seria la ruina para nosotros- Edward entorno los ojos analizando las posibilidades, quería que él fuera un diplomático? No imposible Cayo sabia que ese no era su fuerte, además para eso tenía a Carlisle.

-te lo ruego Edward, cásate con la egipcia y mantenla alejada de ideas de guerra- sintió que en su espalda fue derramado un balde de agua helada, el? Casarse? Con una reina? Que pretendía Cayo? Condenar la descendencia de la mujer a un infierno como el que él y su hermana vivían?

-imposible- fue lo único que pudo articular después de semejante petición

-por favor Edward, los egipcios se están alzando, no nos conviene una guerra con ellos! Podrían acabarnos! Perdería todo por lo que he luchado todos estos años!-

-cásate tu entonces y tenla por tu amante!- replico

-por favor Edward sabes que soy católico y ya estoy casado por la iglesia. Mis hijos todos están casados ya. Además Athenodora jamás me lo perdonaría-

-no puedes condenarla a ella a casarse con alguien como yo! Mírame! Soy un bastardo! Además como me puedes hacer esto? El matrimonio no se hizo para mí!-replico completamente asustado

-por favor Edward no es para tanto, Athenodora me ha dicho que todas las mujeres te encuentran arrebatadoramente sexy- Cayo se burlo apropósito mientras que Edward presionaba su tabique

-es una mentira! Sabes que todos me rechazan!!!! Todos! Menos Carlisle y Esme!-

-Edward, sabes que eres un gran hombre, no hay nadie mejor para esto que tu-

-pídeselo a alguien más-

-Edward! Ella es una reina! Con solo hablar podría aplastarme sin mucho esfuerzo! Además no le puedo colocar a un hombre cualquiera! Que se deje influenciar por ella y sus tantos trucos en la cama! Necesito a alguien de confianza con un temple de acero y con una fidelidad sorprendente! ese hombre eres tu- a Edward le faltaba el aire mientras que Cayo se desesperaba

-Cayo ningún sacerdote me casara con ella y lo sabes!- Edward noto como Cayo se puso aun mas pálido pero rápidamente se recompuso-además ella ni siquiera es católica!-

-y? tu tampoco lo eres!-

-no me voy a casar!-

-Edward! Por favor! Te lo ruego! La última vez que te pedí un favor como un amigo no fue tan malo verdad?-

-me pediste ser el padrino de tu boda, oh si maravilloso! Mi madre estaba ebria hizo llorar a Alice, me humillo de nuevo, se me olvida algo? Ah si afirmo aun más que soy un maldito bastardo-

-Edward-

-ese día te jure mas nunca asistir a una boda!-

-pero esta no será cualquier boda! Será la tuya!-

-aun mas razón para faltar!-

-Edward aunque sea conócela y después decidirás-

En que lio se estaba metiendo, por una parte la oferta era tentadora, el se podría retirar con Alice a un sitio apartado, donde ella no pudiera sufrir, lejos de su madre, sin guerras ni asaltos. Pero estaría ella, estar casada con un bastardo, sufrir los desplantes diarios y la continúa guerra que significaba el matrimonio además de soportar los caprichos de una mujer malcriada…

-de acuerdo, si me agrada y si consigues a un sacerdote que nos case en una ceremonia católica lo hare- Edward sonrió, pensando que eso sería imposible. Ni siquiera la iglesia lo toleraba a él y a su hermana, en más de una ocasión un sacerdote lo persiguió con agua bendita. Alice ni había sido bautizada y evitaba los clérigos e iglesias como a la lepra. Cayo frunció el ceño mientras observaba a Edward y por último suspiro

-hecho-

-de acuerdo, si me disculpas me retiro-

-saluda a Alice de mi parte y dile que Athenodora ansia verla, además que en la tarde recibirá un presente mío…. Por cierto Edward hoy en la noche la conocerás en el banquete- Cayo sonrió inocente mientras Edward lo envió una mirada terrorífica

-te odio- le dijo por fin Edward antes de irse. Cayó endureció la mirada

-llama a Emmet- esa frase fue a uno de los gurdias que entro después que Edward se fue

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Casi corría por el castillo en busca de la salida, nuevamente múltiples miradas de odio y asco se dirigían hacia mí, ya no les tomaba importancia, lo único que quería en ese momento era verla, a ella a su querida hermana Alice. Con una agilidad casi sobrehumana se sentó sobre su caballo negro, un regalo de Alice para una navidad, un magnifico animal

-vamos demonio- y espuelee al animal quien salió a toda carrera fuera del castillo.

Por donde iba mas y mas miradas de desprecio recogía. Cabalgo por un camino fuera de la ciudad. Hacia una enorme extensión de tierra en la campiña. Su casa. Donde vivía con Alice.

Entre en los terrenos de la casona y varios campesinos se acercaron con miedo. Le di la rienda a uno de ellos y ordene que le dieran agua y de comer a demonio. Entre con total despreocupación, era el único sitio donde no tenía que estar alerta. Al bajar la guardia todos mis músculos lo resintieron, produciendo un dolor molesto en mis hombros brazos cuellos y tórax. Algunas criadas que estaban por allí prácticamente salieron corriendo con mi presencia, subí las escaleras rápidamente. Buscando a Alice y al fin la encontré en la biblioteca dormitando con un libro en su regazo. No pude evitar soltar una risilla que despertó a la duendecillo poniéndola alerta. Sus ojos verdes iguales a los míos se iluminaron con felicidad mientras que alice saltaba sobre mi y gritaba con su vocecilla cantarina

-hermano! Qué alegría! Al fin llegaste! Recibiste mis cartas?...- todo lo decía a una velocidad sorprendente mientras saltaba con una energía increíble por toda la habitación

-hola Alice yo también me alegro de verte- le sonreí torcidamente mientras ella reía aun mas. Alice siempre bromeaba que mi sonrisa torcida era la razón de que muchas mujeres se le acercaran preguntando por mí.

-Edward supongo que Cayo te dijo de la fiesta…-

-Así es. Es más me pidió que me casara para tener Egipto controlado- suspire con cansancio mientras que Alice lucia su sonrisa de plata

-lo sabia! A partir de este momento nuestras vidas cambiaran!-

-sabias de esto? Lo viste en tus visiones?- mi perplejidad era absoluta mientras que Alice fruncía el seño

-por supuesto! Te lo escribí en una de mis cart…. Oh ya veo no las recibiste..-

-que? Lo viste en otra de tus visiones?- le bromee a propósito

-si asi es. Tu baño estará listo en 5, 4, 3, 2,1…- la puerta sono, y una débil voz dijo "ya esta listo el baño mi lord". Alice me dedico de nuevo esa sonrisa de plata y canturreo: "báñate apestas"

Una vez que tome mi baño me reuní de nuevo con Alice en la biblioteca. Le conté algunas de mis aventuras hasta que…

-Edward, la egipcia es prisionera de Cayo lo sabías- Alice tanteaba la situación con cautela

-no realmente pero me lo imagine- mi voz sonó aburrida

-Edward… vi muchas cosas, a raíz de ese matrimonio… sucederán cosas muy importantes, nuestras vidas cambiaran… lo sabes verdad?-

-Alice por primera vez desconfió de tus visiones… seguiremos igual…-

-no Edward digo de verdad que nuestras vidas cambiaran radicalmente. Egipto será lo que necesitamos…-

-Alice no veas esto como una salida. Sabes que adónde vamos nos señalan. Para las personas estamos malditos y lo sabes…-

-Edward esta vez será diferente créeme…-

-Alice, no estés tan segura de ese matrimonio…-

-Edward, ese matrimonio será o si no me dejo de llamar Mery Alice Cullen Demon…-de nuevo me enseño su sonrisa de plata, mi hermana estaba muy contenta por mi supuesto matrimonio. Por más que trataba de saber porque no me lo permitía, no me dejaba saber lo que pensaba.

Yo puedo leer la mente, no en el sentido de leerla, pero si saber lo que los demás piensan. Es una especie de don que me permitió ganar muchas batallas. Sabía exactamente donde pretendían atacarme y que estrategia usaran. Cayo sabia de mi habilidad y también sabia como evitarme. En cambio Alice, ella tenía especie de visiones acerca del futuro que por cierto nunca fallaban. Por esa razón Cayo y Athenodora le gustaba pasar tiempo con Alice. Por medio de ella sabia el resultado de las batallas y Athenodora sabía cuando Cayo le intentaba ser infiel, además de trivialidades de la corte que resultaba ser divertida para las mujeres.

La duendecillo prácticamente tenia lista mi ropa. Para esta ocasión no tenia que usar mi armadura pero si tenía que portar mi estandarte, una serpiente purpura. Cayo cada vez se empeñaba más en darme títulos y tierras por ser su general más importante. Y es que en Inglaterra no hay personas más adineradas que yo o Alice la cual ya tiene algunos títulos gracias a sus visiones. Fueron otorgados casi todos por Athenodora…

Ya estaba listo esperando a Alice en la puerta hasta que por fin llego con su inmortal sonrisa de plata saltando por todo el salón diciendo sin respirar "vamos". Su vestido verde nada revelador la hacía ver realmente linda, y es que Alice tenía muy buen gusto además de encantarle comprar. La lleve con cuidado hasta el carruaje en el cual conversamos amenamente mientras soportaba el tedioso viaje al castillo

Una vez que llegamos nuevamente ojos de asco y miedo nos rodeaban. Alice no estaba acostumbrada a eso. Y es que ella antes solo era ignorada por todos y se acostumbro a eso. Al ser la sirvienta de mi madre se acostumbro a los desprecios de una sola persona no a la de una multitud. Alice se acerco aun más a mí y levanto la cabeza en señal de altivez. Ambos caminamos hasta un rincón del salón mientras todos bailaban y reian ignorándonos completamente.

-Edward esta noche la conocerás! No estás emocionado?-

-Alice ya cálmate…-

-como que me calme? Al fin conoceré a mi cuñadita-

-Alice no estoy seguro que me va…- los ojos de Alice se opaco eso solo significaba que estaba teniendo una visión… cuando su mirada volvió a ser la misma me sonrió de una forma que pensé que ella nunca lo haría

-Edward vamos- rápidamente me halo cerca de Cayo y Athenodora los cuales la observaron extrañados al igual que yo

-no digan nada en 3, 2, 1,-

Las puertas se abrieron y un grupo de guardias entro entre ellos pude distinguir a emmet y a una señorita de vestido amarillo observe un poco más a la derecha y hay estaba….

La mujer más increíble que alguna vez he visto en mi vida, bellísima, con curvas bastante acentuadas. Su piel era nívea y su cabello de un extraño color madera sus ojos muy parecidos al chocolate. Su presencia sola causaba tal impacto que hasta la banda dejo de tocar. No podía apartar mis ojos de aquella mujer. Y es que era simplemente hermosa. Camino con altivez hasta una esquina mientras era seguida por emmet. Todos los presentes reaccionaron ante el encanto y siguieron como si nada pero lanzándole miradas furtivas a la hermosa mujer vestida de oro.

-Edward esa es tu futura esposa y reina de Egipto- cayo sonrió burlesco mientras Alice y Athenodora no hacían más que felicitarme. Todavía no superaba mi sorpresa, Salí por un momento hacia el jardín a reponerme. Todavía en mis ojos estaba gravada la figura de ella y es que era simplemente perfecta… seguí vagando en mis pensamientos hasta que me acorde que deje a Alice sola…

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Bueno hasta aquí lo dejo, espero sus reviews y recuerden! Si no recibo una buena respuesta dejare de actualizarlo ya que no pienso escribir mi historia para que solamente una persona lo lea. Es realmente frustrante

Besos y abrazos a todos

bye