Hola de nuevo!!! Les tengo buenas noticias! Continuare el fic sin falta los sábados o los domingos!!!! Siiiii!!!! Ahora quiero explicar unas cuantas acotaciones:
Muchas gracias a TODAS las chicas que me apoyaron a esto, y también PIDO DISCULPAS por mis supuestas amenazas, no eran amenazas, es que simplemente no me sentía motivada a continuarlo, y gracias a un review que recibí que puedo decir… comprendo que cometí un error
Debido a que el tercer capítulo lo escribí en mi celular y lo subí por el mismo existen muchos errores ortográficos como ya lo había dicho darla así que lo corregiré, no sé cuándo pero lo hare sin falta y eso incluye mi falta con respecto a las mayúsculas, comas y acentos, es que en mi celular no puedo colocar acentos y por cuestiones de tiempo cometí faltas con las mayúsculas y los signos de exclamación e interrogación
Esto es para Darla. Si te parece que redacto mal y que mi fic no tiene estructura. Siéntete libre de no leerlo, te recuerdo que los que publicamos algo en esta pág., no somos perfectos, no soy escritora y lo hago para expresarme, no lo hacemos por dinero ni nada por el estilo ni tampoco tenemos editores que nos corrijan. Si crees que eres excelente escritora, escribe tu una. Un consejo: se hacen críticas constructivas con educación y sobre todo con mucho tacto y teniendo BASES. Y es que las cunas datan desde la época de Cristo, con diferente modelo y con otro nombre pero existían. Al igual que la ropa. En Inglaterra se hacían compras ya que la economía ya se basaba en el valor que se le daba al oro, pero lo que estoy tratando de explicar es que Alice le quiere comprar ropa inglesa al bebe, lo que ella no sabe es que en Egipto a los hijos de los faraones, las prendas se le hacen a la medida. Y se los hacen costureros oficiales de la corte. al igual que los pañales, se usaban de tela. Y con respecto a la época la historia que yo redacto se desarrolla en 900 d.C. asi que por favor, ten bases para corregir y si no sabes, pregunta
La trama me pertenece pero los personajes son de S. Meyer yo solo los tomo prestados. Disfruten!
Edward Pov
Una vez que me coloque mi armadura de cota y Alice estuvo lista con su reluciente vestido rosado pálido, muy elegante y sencillo además de bonito. Ambos nos fuimos al castillo de Cayo
Aunque suene extraño Alice estaba un poco… tranquila. Muy calmada, no saltaba, no levantaba la voz, solo tenía una pequeña y sutil sonrisa que me ponía inquieto. Su repentino cambio de comportamiento me mareo
En todo el camino no dijo comentario propio de su naturaleza, incluso no hizo su típico puchero de niña en cuanto me vio con la armadura. Solo sonreía y tenía un extraño brillo en los ojos que nunca antes se lo había visto a ella. Su actitud me desconcertaba y las dudas llenaban por completo mi cabeza ¿Qué pasaba con Alice? ¿Se habría enamorado? ¿Desde cuándo está enamorada? ¿Por qué no me lo habría dicho?
Después que supere la etapa de la duda pase a la del miedo ¿y si el sujeto no la aceptaba? ¿Y si la hacía sufrir? ¿Y si su cariño era no correspondido? ¿y si la humillaba? Después de todo era bien sabido en toda Inglaterra acerca de nuestra naturaleza, todos saben que Alice y yo somos bastardos, ¿Qué pasaría si ella se enamoraba? Después de todo era una mujer y tenia necesidades básicas como formar una familia por ejemplo, entonces yo seria tío… y esa idea no me agradaba en lo absoluto, es decir, literalmente odiaba a los niños, esos pequeños diablo en miniatura, traviesos y maliciosos que destruían todo a su paso, con rostros de querubines, diablos odiaba a los niños y lo que menos quería es que Alice tuviera algunos, eso sería realmente desagradable
Pero, mi hermanita es mujer, bajo ninguna circunstancia podría prohibirle una vida normal, ella se merecía un hombre bueno que la respete y la ame, una situación muy distinta a la mía, por nada del mundo podría formar una familia, odiaría que mis hijos, sangre de mi sangre, un pedazo de mi, vinieran a este mundo a sufrir, por ningún motivo formaría una familia, no importa si me tenía que casar con Isabella, ella tendría la libertad de tener su pareja y vivir su romance como ella quisiera, aunque me doliera en el orgullo yo jamás podría corresponderle ni meterme en su vida, ni mucho menos reclamarle acerca de su fidelidad, sea como sea, ella tiene la obligación de darle hijos a su país, como todo soberano, y esos hijos, no serian míos
Bella Pov
Definitivamente hoy no sería un día fácil, la conversación con Emmet no fue para nada alentadora, es decir, ¿qué clase de propuesta tiene Cayo? ¿Sería razonable? ¿Qué cosa querría de mí? Esas y muchas preguntas similares se me formaron en la cabeza en toda la mañana, dejándome con un intenso dolor de cabeza, toda mi preocupación y angustia repercutía en mi equilibrio, que empeoro, si antes era torpe, ahora mis piernas no dejaban de temblar, en más de una ocasión tuve que acostarme debido a que estaba hiperventilando y ninguno de las infusiones que me dieron los sirvientes funcionaba. Las horas pasaban y mis nervios querían matarme. Mi corazón parecía que se saldría de mi pecho en cualquier momento, hasta que llego la hora del almuerzo, si antes casi no comía, hoy ni siquiera mire la comida, la preocupación me atormentaba y el incesante recuerdo de las palabras de Emmet no me dejaba tranquila
Fue horas después del almuerzo que el se apareció de nuevo en mi habitación con la usual tropa que estaba bajo su mando, siempre dispuesta a protegerme de cualquier amenaza, claro, no me sentiría segura, si mi seguridad no fuera responsabilidad de Emmet, el se acerco y dio ordenes acerca de la formación que tomaría la tropa para avanzar hasta el salón principal, muy discretamente observe por primera vez a Emmet desde que entro y su seño fruncido me tenso y provoco y vacio desagradable que inicio en mi estomago y se extendió por mi pecho, aspire con fuerza y camine detrás de mi amigo Ingles siendo flanqueada por la tropa.
Mientras avanzaba, numerosos sirvientes se detenían a vernos pasar mientras un sonrojo cubrían sus mejillas, sin importar si eran hombres y mujeres, incluso niños, que bajo deducción propia, seguro eran los hijos de los sirvientes y ayudaban a sus padres en sus deberes, siguió avanzando ignorando la indiscreción de los sirvientes, pero por extraño que pareciera por cada paso que daba, mas me faltaba el aire y mas se me dificultaba respirar
Cuando por fin llego hasta el salón del trono, la tropa nos abandono en el umbral, Emmet y yo seguimos avanzando hasta situarnos justo al frente de Cayo y su excéntrica esposa Athenodora, su expresión aburrida nunca cambiaba, de vez en cuando un leve cambio se producía en sus ojos ante ciertas situaciones, pero era tan rápido que en muchas ocasiones me llegue a preguntar si no me lo imagine. Emmet se inclino ante los reyes y se situó detrás de mi, guardando la distancia y las apariencias.
Aun con mi presencia, Cayo no se dignaba a dirigirme la palabra, mantenía una conversación intima con su esposa la cual solo asentía de ves en cuando y movía los labios muy levemente, la actitud de Cayo no mejoraba el estado emocional en el cual me encontraba, las ansias me comían viva y la frustración me llenaba, pero hice todo lo posible por parecer indiferente y fría, mire a Emmet en busca de apoyo y el solo me observo con aprensión, seguramente estaba nervioso, pero claro nunca como lo estaría yo
Athenodora se separo de su esposo y me dirigió una extraña sonrisa, que por muy raro que sea la situación, me calmo un poco, ella y Cayo se levantaron del trono para saludarme como normalmente ambos lo harían simulando una situación completamente ordinaria, sin ningún motivo en especial, pero claro, yo contaba con la advertencia de Emmet
-su majestad Isabella, es un honor tenerla ante mi- su tono parecía meditado y su expresión me dio aun mas desconfianza, como pude reuní el valor y la fuerza de mi garganta para contestarle
-el honor es mío…- sin embargo mi voz sonó un poco quebrada e insegura, mis manos sudaban y mis rodillas temblaban ligeramente –pero no comprendo el motivo de su llamado... me gustaría que fuera directo- de un momento a otro mi humor cambio y me sentí un poco mejor, un poco mas confiada, claro tuve que hacer acopio de toda mi habilidad teatral
-majestad, usted sabe que su cautiverio fue un error…- maldito mentiroso, el lo planeo todo –sin embargo los errores se pagan, y no me gustaría que tomara represalias contra mi país, por eso le propongo una alianza, es simple su libertad con tal de que acepte mi alianza- el rostro imperturbable de Cayo no me dio una buena impresión y tampoco estaba muy renuente a aceptar dicha alianza….
-¿qué clase de alianza?- entrecerré mis ojos no muy confiada, una muy mala maña que adquirí de mi padre, siempre hacia lo mismo cada vez que desconfiaba o no estaba seguro de algo –le prometo que no tomare represalias, le doy mi palabra-
-majestad entienda, con su palabra no me basta, además mi general, Edward Cullen estará más que complacido de casarse con usted-
¿Qué demonios está pensando ese hombre? ¿Casarme con un general suyo? ¿Acaso había perdido la razón? Estoy segura que mi cara había perdido totalmente la expresión fría, lentamente cerré mi boca que literalmente se me había desencajado
-ya veo, es tanto su temor de que no cumpla mi palabra que pretende casarme con su general… maniobra inteligente pero no tanto, le recuerdo que YO soy la reina, el pueblo y mi ejercito, me obedecen, nunca, que le quede bien claro, nunca, Egipto se someterá a un rey o un general extranjero, no importa si es el esposo de la reina- mi ira estallo, sentí mi rostro arder de la rabia e inevitablemente mis manos se cerraron causando que mis uñas me lastimaran, estaba indignada, el nunca podría ejercer mandato alguno en Egipto, prefiero muerta antes que sus cochinas ideas lleguen a efectuarse en mi pueblo. El rostro de Cayo me demostró que tampoco le gusto mi tono ni mi respuesta, pero yo soy una reina, jamás aceptaría ordenes
-es un precio que le coloco a su libertad, no pienso arriesgarme o se casa o se queda aquí para siempre- su tono severo me recordó que no tenía muchas opciones, mi cuerpo seguía temblando… debía haber otra solución… ¿y si escapaba? No, matarían a Emmet, además no llegaría muy lejos, me atraparían sin esfuerzo, llamo mucho la atención, además necesitaría la ayuda de Emmet el cual por mi amigo mío no podría hacerlo ¿y si esperaba a que Jasper me rescatara? No tampoco, tardaría años en llegar, no es fácil recorrer tanto territorio con un ejército y además provisiones, armas, curanderos, sacerdotes, todo lo necesario, para ese entonces, ya estaría muerta ¿y si me suicidaba? Idea extremista, y para nada agradable. Solté un suspiro y trate de relajarme
-está bien, me casare, pero apenas lo haga, me iré- no soportaría quedarme por más tiempo
-no sería apropiado, se quedaran la noche de bodas y partirán al día siguiente con Emmet y la hermana de mi general, Alice- por lo menos Emmet iría y no me sentiría tan mal con los hermanos Cullen
-de acuerdo- masculle con rabia y me fui sin despedirme con Emmet pisándome los talones. Atravesé el umbral de la puerta y no di tiempo a la tropa de rodearme, estaba caminando muy deprisa con grandes zancadas y es que prácticamente Emmet y los demás soldados corrían para alcanzarme.
Definitivamente mi vida no podía empeorar, seguramente había sido una mala mujer en mi vida pasada, habré matado a un gato o habré escupido una estatua de Isis, mi diosa no podía tratarme tan mal, ¡no me lo merecía! Lo único que me falta es que aplaste un camello. Y todo por el estúpido Cayo, maldita astucia inglesa. Cuando llegue a mi cuarto me tire en mi cama tratando de contener mis lagrimas, Emmet me siguió y cerró la puerta sin hacer ruido
-Bella ¿te sientes bien?- su tono preocupado me calmo un poco, levante mi rostro para observarlo y por supuesto le dije mi edicto
-este día pasara a la historia, porque hoy juro ante mi diosa Isis que me declaro eterna enemiga de Inglaterra y sus bastardos hijos, malditos…. Además ¡me declaro enemiga del color verde!- Emmet sonrio ante mi edicto y suspiro
-no nos fue tan mal…- oh claro que no, estoy segura que se pondrá peor
Alice Pov
Ya estábamos en camino al castillo, el cielo no estaba tan nublado, algunos pájaros cantaban había una suave brisa. Hoy sería un día absolutamente perfecto, nadie lo echaría a perder, ni siquiera Heidi con sus comentarios mordaces, ni la ridícula moda española con vestidos de prostituta con telas de baja calidad y precios absurdos, tampoco la horrorosa y chirriante armadura de Edward, menos las usuales miradas de asco y repugnancia, ¡no! Hoy sería el día de la felicidad, hoy por fin conocería a Bella, mi cuñada, estoy segura que ella y yo seremos grandes amigas junto con Rosalie, además pronto estaré junto con mi amado Jasper ¡OH! ¡Por la santa seda! Tengo que ir de compras, tengo que comprar mucha lencería para Rosalie, le encantaran algunos modelos de corpiños que le modelara a Emmet, además el anillo de Bella, y juguetes, tengo que enviar muchos juguetes al Cairo
Oh ya llegamos, ¡al fin!
Ambos hermanos bajaron del carruaje, siendo saludados por los sub-alternos de Edward, siguieron su camino sin reparar en las miradas y ambos sumidos en sus propios pensamientos, Edward con expresión seria, y Alice como si de su sonrisa dependiera el mundo
En cuanto estaban al frente del rey Cayo, todos los presentes militares se retiraron dándoles privacidad.
-hola Edward, Alice es un placer tenerlos por aquí- la sonrisa de Cayo desconcertó al general
-veo que Isabella acepto- la voz cantarina de Alice hizo que Athenodora riera y aplaudiera su tono alto de soprano
-así es, es una mujer terca pero acepto, no tenia mas remedio- la sonrisa de autosuficiencia de Cayo le dio un fuerte dolor de cabeza a Edward, que se sumió aun mas en su actitud huraña y malhumorada
-Edward, espero que seas muy feliz con Isabella… y que tu Alice, encuentres lo que estas buscando en el Cairo- la sonrisa maternal de Athenodora le causo más estragos en las inseguridades con respecto a la actitud de Alice- Alice querida, acompáñame, quiero que me des tu opinión con algunos vestidos- Alice deslumbro a los presentes incluyendo a Edward con su famosa sonrisa de plata para después seguir a Athenodora a otra habitación, dejando a los dos hombres solos
-Edward acompáñame a pasar lista- el joven asintió mientras el rey se dirigía hacia el patio de entrenamientos tan familiar para Edward
Edward Pov
Realmente estoy sorprendido, nunca llegue a pensar que Isabella aceptara casarse conmigo, ¿sabría acerca de mi?¿habrá escuchado los rumores? ¿Los habrá creído? ¿Qué habrá pensado? ¿tendrá miedo de mi? Tonto Edward, no es momento para pensar si le agradaras o no, ¡eres un bastardo! ¿Quien querría a un bastardo? Solo las ratas… además, ella está muy por encima de mí, jamás se fijaría en un maldito como yo…
-Edward, es hora de que hablemos sobre algo importante…- maldición, no, la última vez que tuve una conversación así con Cayo fue con respecto a las mujeres
-d-e-e que –q-uie-res hablar- seguramente debo estar sonrojado, me arde el rostro, maldición esto es tan vergonzoso.
El no dijo mas ya que llegamos al patio y automáticamente nos saludaron todos los soldados, incluyendo el capitán, después del saludo el capitán dio órdenes acerca de las posiciones de las filas, Cayo y yo nos dirigimos a un podio en el cual podíamos observar todo sin dificultad alguna. Justo al frente de las tropas
El capitán nos observo esperando la orden de iniciación, yo asentí e inmediatamente empezaron los ejercicios.
Cayo volteo a verme de una manera severa, haciendome sonrojar con antelación, trague con dificultad y espere a que la experiencia no fuera tan… desagradable como la anterior, este día seria muy largo
Hasta aquí lo dejo, por favor reviews, es lo único que les pidoooooooo dejen su mensaje…. Para hacerme feliz
Feliz= capítulos largos
Capítulos largos= su felicidad
Asi que seamos todos felices y dejen un review!!!! Jajajajaja.
Bueno muchísimas gracias a todos los que recibí en el capitulo anterior!!!! Y disculpen la demora, pero estoy en plenos exámenes y pues…. Ya saben, el caso es!!!! Que les agradezco a todas y a cada una por separado y de verdad me encanta su apoyo!!!!
Bye!!!! Hasta la próxima!!!
