Vampire Night
Bell… perdón, Katy
Mi madre me dejó en el aeropuerto sola ante la mirada de mucha gente. Ahora estaba todo dicho, me abandonó, se fue con su nuevo esposo, Fabricio Dwer, un futbolista profesional de segunda división al cual amaba y eso lo sabían todos. Él era mucho más joven que ella, pero la edad no importa en el amor.
Siempre imaginé que el día en que me casara todas me envidiarían por mi flamante esposo dueño de su flamante volvo, su flamante casa blanca en el bosque, sus flamantes dientes blancos. Él debía ser perfecto.
Me sucumbí ante un abrazo imaginario de mi futuro esposo, nunca imaginé que esto me costaría muy caro, el pasaje de avión. Perdí el vuelo… simplemente lo perdí, pero nada se comparaba con el éxtasis producido por él… aunque no existiera… bueno, mejor dicho, aunque no le conociera aún.
Tomé un colectivo hasta el terminal de buses, pero no habían pasajes a Puerto Ángeles, mi lugar de destino, entonces caminé hasta la carretera he hice un cartel que decía hacia el sur, pero estaba al lado opuesto de la carretera, me tomó media hora darme cuenta de que estaba equivocada por lo que crucé el alambrado que separaba a ambos tramos y me llevó un auto rojo hasta santiago, luego me recogió un camión de basura que iba a la parte sur de la ciudad, aun quedaban como 500 km, me llevaron varios vehículos, pero al final llegué en un camión que transportaba animales, lo que más odio en el mundo, lo peor fue mi compañera, la vaca Elena.
Mamá debía ser feliz con su esposo, mi padre debía cuidarme ahora, eso creo.
Y llegué a Puerto Ángeles algo tarde y cansada, Patricio, mi padre estaba bastante enojado.
-Katy ¿qué te pasó?
-Perdí el vuelo. Me tuve que venir con una vaca…
-Te he dicho que no debes llamar así a las señoras gordas, Katy –me regañó enojado y subió mis cosas a su camioneta de la PDI.
-Pero si de verdad era una vaca…
Patricio era detective de la PDI –Policía De Investigaciones.
Cuando llegamos a la pequeña casa en Puerto Ángeles subí a mi cuarto, estaba igual como lo había dejado, con varios pósters de Las Chicas Súper Poderosas, una imagen enmarcada de mi equipo de fútbol favorito, Colo-colo, y varios pósters de Los Jonas Brothers, el cantante principal –Joe –era especial para mí y antes lo quería sólo para mí, pero fui al concierto y cuando le pedí que firmara mi polera se rió y se fue. La cama tenía la misma colcha de siempre, rosada, igual que todo dentro de la pieza.
Bajé a intentar prepararle la cena a Patricio, pero los huevos se quemaron y los tallarines se pegaron, después de mi desastre culinario me fui a dormir.
