Hola!!
Gracias a todos los que han pasado a leer mi fic y gracias especiales a quienes me han dejado reviews.
Sé que la duda general, es por qué los protagonistas son Hermione y Harry, pero yo les digo... paciencia!! jaja. Por ahora dejen que Ron sea el protagonista, ya que gracias a él, podré juntar a mi pareja favorita y olvidarme un poco de la odiosa de Ginny (sí, a mí tb me cae mal).
un beso para todos
Disfruten la lectura.
Bye
¿Por qué a mí?
Una alegre castaña de 25 años entra a la casa que comparte con su esposo, tiene una gran noticia que darle, noticia que sabe que lo alegrará mucho, porque ahora estará más tiempo en la casa y podrán por fin cumplir uno de sus tantos sueños como pareja.
Llevan dos años de casados y en todo este tiempo no han tenido mucho tiempo para ellos como familia y es eso lo que ella quiere, darle tiempo a su familia, ahora que Harry y Ginny han tenido a su primer hijo, ella ha decidido que ya es tiempo para que ellos también traigan a un nuevo Weasly y eso no sólo los haría feliz a ellos, sino también a sus padres y a sus suegros que han insistido mucho con que quieren nietos pronto y ella ya no puede esperar más, por eso tomó la decisión que tomó y que está apunto de decírsela a su amado esposo.
-Ron, cariño, ya llegué- entró saludando la castaña.
-Ya bajo mi amor.
- Te espero abajo- no puede borrar la sonrisa de su rostro y tampoco puede ocultar la impaciencia por darle las nuevas noticias a su esposo, el que viene bajando las escaleras a toda velocidad y con una sonrisa tan grande como la de su esposa.
- ¿Cómo estás?¿Qué tal el trabajo hoy?- él la saluda con un abrazo y un beso.
-Bien, muy bien, hay algo que quiero decirte, pero me gustaría que fuésemos a comer hoy, ¿te parece bien? Ay Ron, no me mires con esa cara que no es nada terrible, ya lo verás te encantará lo que tengo para decirte, pero debes esperar hasta la cena.
- Está bien, esperaré, pero sólo porque me lo pides tú, porque sabes que no me gusta que me dejen con las dudas- el pelirrojo no puede ocultar su cara de curiosidad, pero en el fondo tiene miedo, miedo de que sus temores se hagan realidad y que su esposa quiera por fin hacer crecer la familia.
-¿Qué pasa amor?
-"Al parecer Hermione ha notado que algo me preocupa, ¿qué hago, qué le digo?"- Nada cariño, sólo estaba pensando a qué restaurante podemos ir, ¿te parece si vamos al de Dean y Luna?, estarán felices de vernos.
¡Claro! Me parece bien, además la comida que preparan es exquisita, voy a llamar para reservar una mesa.
Sí, llama, porque de lo contrario no encontraremos nada cuando lleguemos, siempre está lleno, aunque siempre tienen reservada una mesa para los amigos y entre esos estamos nosotros, pero mejor no nos aprovechemos y llama.
Mientras Hermione llama, Ron se sienta nervioso en el sillón junto a la chimenea, en el fondo cree saber qué es lo que le pedirá su esposa, la conoce tanto que ha notado ese brillo especial en los ojos, el mismo brillo que tiene cuando mira a su ahijado James, lo único que pide es estar equivocado y que no sea eso lo quiere hablar hoy en la noche, porque sería terrible, él aún no está listo para decirle la verdad. Cuando más metido en sus pensamientos está, es interrumpido.
-¡Listo Ron!, Luna y Dean nos esperan a las 8:30 con la mesa de siempre, dicen que Harry y Ginny también han hecho reservaciones, pero a las 9, nos han dado la misma mesa porque sabe que siempre terminamos compartiéndola jaja, sólo que le he dicho que llegaremos más temprano y así hablamos tú y yo sobre lo que quiero decirte y luego se lo comentamos a los demás. ¿Estás bien?, esta es la segunda vez que te veo pálido desde que llegué.
- Sí cariño, estoy bien, debe ser la luz o algo lo que hace que me veas pálido. Ya son las 7.25, será mejor que vallamos a prepararnos si queremos llegar a la hora que nos esperan, ya sabes cómo se pone Luna cuando nos atrasamos y ahora que está embarazada más sensible está todavía –"¿Qué he hecho? No quería sacar el tema, ojalá que Hermione no diga nada", eso pensaba el pelirrojo después de haber tocado inconcientemente el tema de los embarazos.
-Tienes razón amor- y dándole un dulce beso en los labios sube hasta el segundo piso- Me daré una ducha, tú no te demores, mira que si llegamos tarde siempre es por tú culpa- le gritó ya desde la habitación a su ahora un poco más calmado esposo, que estaba feliz porque ella no había seguido el tema de los embarazos.
A las 8 en punto, los Weasly Granger salían de su casa rumbo al restauran de sus amigos del colegio Dean y Luna Thomas, quienes después de lo vivido en la guerra se hicieron novios y llevan cinco años de casados y van por su segundo hijo.
Durante el viaje en el auto, no hablaron de nada realmente importante, se fueron comentando lo que harían en su próxima clase del ED, de los nuevos alumnos que tenían y de lo mucho que extrañaban el colegio y a sus profesores, pero del tema que tanto preocupaba al pelirrojo nada y eso lo asustaba aún más, porque intuía que algo pasaba por la cabeza de su esposa y ese particular brillo en los ojos no hacía nada por relajarlo, al contrario lo asustaba todavía más.
Ya llegamos Ron, estaciónate aquí. ¡Con cuidado, no tan rápido, gira un poco a la derecha, ahora a la izquierda, cuidado! Sí, ya está.
Después de darle las indicaciones para estacionarse a su esposo, el que apenas hace algunas semanas había obtenido su licencia de conducir muggle, le dio un cálido beso y un fuerte abrazo y salió del auto, al mismo tiempo que una pequeña rubia de 4 años le hacía señas desde la puerta donde los esperaba junto su madre.
La pequeña tenía la misma mirada soñadora que su madre, era el claro reflejo de "Lunática Lovegood", era como un pequeño clon de su mamá aunque tenía algunas características de su papá, como la sonrisa, las orejas y lo traviesa también, pero además de casi todas las cualidades físicas heredadas de su madre, también heredó su inteligencia, a nadie le quedaba duda alguna de que la pequeña cuando fuera a Hogwarts sería una Ravenclaw como su madre.
-Llegan con 10 minutos de atraso- Luna sonaba preocupada- creí que algo les había pasado, llamé a tu casa pero no me contestaron, supuse que ya habían salido, pero ¿por qué demoraron tanto?
- Tranquila Luna, no nos ha pasado nada, sólo que había un taco horrible unas calles más allá, además Ron venía manejando y sabes bien que maneja como una abuelita- Le respondió Hermione a su amiga con un tono divertido y en voz baja para que su esposo no la escuchara, ya que venía un poco más atrás de ella.
- Te oí Hermione- le dijo Ron- y no creas que me enojaré por eso, porque es verdad jaja, aún no me acostumbro a esas cosas muggle, prefiero mil veces aparecerme o usar los polvos flú. Luna, ¿por qué no conectan el restauran a la red flú?- le dijo el pelirrojo a la rubia mientras la encerraba en un fuerte abrazo, pero tratando de no apretarla demasiado debido a su abultado vientre.
- Que divertido eres Ronald, jaja, ya sabes que a nuestro restauran no sólo viene magos sino también muggles y cómo le explicas a estos últimos el que valla apareciendo gente por la chimenea, eres bien ingenuo Ronald jaja, pero tranquilo, porque una vez que nazca este pequeño que tengo acá- les dijo Luna mientras se tocaba su gran panza- abriremos un local en Hogsmead y a ese lugar sólo irán magos y por lo tanto podrán llegar por red flú si lo desean, ¿contento Ronald?
- Sí, claro jaja tienes razón, en todo, será mejor que entremos – dijo lo último apurado para sacar del trance a su esposa que miraba detenidamente el abultado estomago de Luna mientras acariciaba mecánicamente la cabeza rubia de la pequeña Estrella.
Entraron al restauran, estaba lleno de gente, como siempre, caminaron por un pasillo hacia la zona de reservas, ya que el restauran contaba con dos partes, la primera era para quienes querían comer algo repentino o simplemente tomarse un café y la segunda era la zona de reservas, mucho más elegante que la primera, estaba adornada con unas hermosas arañas que iluminaban todo a su paso pero dejaban ese toque de romanticismo que da un poco de sombra para una cena romántica o simplemente para una tranquila comida de negocios, era un lugar precioso, uno de los mejores lugares para ir a comer, era frecuentado tanto por magos como por muggles, por lo que les iba bastante bien. Cuando llegaron hasta su mesa, se les acercó Dean, saludándolos efusivamente, como si no se hubiesen visto en años, pero desde la guerra Dean estaba tan agradecido con ellos por todo lo que lo ayudaron que no tenía otra forma de tratarlos que esa, con cariño y agradecimiento puro, por eso siempre les daba la mejor mesa y les ofrecía los mejores platos y si aceptaba que le pagaran era sólo porque sus amigos insistían en hacerlo, por él los dejaría comer gratis todo lo que quisieran, aunque conociendo lo mucho que comía Ron, en el fondo agradecía que sus amigos insistieran en pagar o el negocio no habría resultado tan próspero como lo era.
Hola amigos, ¿Cómo están?¿Qué los trae por acá?
Hola Dean, estamos bien, hemos venido para salir un poco de casa y a conversar algunas cosas, no hay mejor lugar que este, ¿no es así Ron?
Claro preciosa- agregó su esposo dándole un beso en la mejilla y separando la silla de la mesa para que su esposa se sentara.- Será mejor que comencemos ya, antes que llegue Harry y Ginny o no podremos hablar.
Tienes razón. Dean, por favor tráenos unos cafés y un par de pastelitos por ahora, esperaremos a los Potter para cenar.
Está bien- y haciendo un movimiento de su varita, todo lo que pidió la castaña apareció en la mesa.
Gracias amigo-le dijo el pelirrojo.
No hay de qué, cualquier cosa me llaman o le dicen a Luna, pero es mejor que ella se valla a descansar por ahora, así que vamos amor- se despidió Dean tomando por la cintura a su esposa llevándosela hasta la parte de atrás del restauran donde estaban tanto la cocina como la oficina de Dean y Luna.
Ya una vez que quedaron solos, el nerviosismo en Ron creció aún más si es que se podía, estaba tan seguro de saber qué era lo que su esposa quería decirle y él todavía no sabía como contarle su problema, no era que no le tuviera confianza, sabía que ella lo comprendería, pero también sabía que lo que ella más quería era tener un hijo de él, de la persona que más quería en el mundo. El sonido de una cuchara revolviendo el café lo sacó de sus pensamientos.
Dime Hermione, qué es lo que quieres decirme- habló Ron tratando de que su voz sonara lo más normal y tranquila posible.
Bueno Ron, lo que pasa es que yo ee…- Hermione dudó un poco antes de continuar, notaba lo nervioso que estaba Ron y no sabía por donde empezar, mientras se mordía el labio inferior se decidió y retomó la palabra ante el evidente nerviosismo de su esposo- Ron, he renunciado a mi cargo de jefa del Depto de relaciones muggles y he tomado un cargo mucho más relajado y en el que tendré más tiempo en el Departamento de Control de Criaturas Mágicas y he hecho todo esto por la simple y sencilla razón de que quiero que tengamos un hijo y con todo el trabajo que tenía encima lo había aplazado pero creo que ya es el momento, ¿no te parece?
Ron estaba pálido, mucho más pálido que Malfoy y su pelo se veía mucho más rojo de lo normal; sus temores estaban tomando forma, en el fondo pedía estar nuevamente luchando con los mortífagos para tener así que evitar todo esto, pero tras pensar eso, recordó que por culpa de esos malditos él estaba en estas condiciones y deseó que estuvieran pero no para evitar el tema con su esposa sino para rematarlos por todo lo que le habían hecho.
Aún no sabía que decirle a Hermione, claramente ella esperaba una respuesta y no esperaba ninguna negativa, porque ya había dado el primer paso, había renunciado a su agobiante trabajo y había tomado uno nuevo mucho más relajado y con trabajo de oficina, por lo que un futuro estado de embarazo no le daría mayores problemas, lo que ella no sabía es que no podría ser madre, ya que al tener un esposo estéril las posibilidades de agrandar la familia Weasley Granger eran casi nulas.
En la cabeza del pelirrojo se repetía una y otra vez la misma pregunta ¿Por qué a mí?
¿Y?, ¿qué les parece?, les digo lo mismo que en el cap anterior: dejen sus comentarios, pero no sean tan crueles, ¿ok?, aunque una verdad bien dicha jamás duele.
En un par de días espero subir el capítulo 3, en este capítulo Ron empezará a armar un plan.
Bye
