Capítulo 4: ¡Ayúdame por favor!
Cuando vio a su hermano pararse de la mesa y dirigirse hasta Luna para pagar la cuenta, supo que en cuanto Ron saliera del restaurant su amiga se acercaría y le preguntaría por lo ocurrido y ella no estaba dispuesta a escuchar nuevamente lo mismo, sabía perfectamente que Luna estaría de parte de Harry, así como también Ron y Hermione.
Ginny no iba a permitir que su esposo le quitara la oportunidad de aparecer en la portada de una revista, ya que desde que tuvo a James sólo una vez había aparecido en la prensa y fue para el nacimiento de su hijo, desde que supo que estaba embarazada dejó el quiditch y desde ahí sólo tuvo algunas portadas, ya no aparecía todas las semanas en revistas ni en "El Profeta" y tampoco la llamaban para invitarla a fiestas y si lo hacían, Harry o su mamá se oponían diciéndole que no podía por estar embarazada.
Mientras caminaba sin rumbo aparente, maldecía el día en que se le ocurrió quedarse embarazada, pero recordó que esa era la única opción para tener a Harry con ella, porque las cosas no iban bien entre ellos dos y de alguna forma había que guardar las apariencias y mostrar a todos que seguían siendo la pareja perfecta y así ella mantendría su posición de "diva". Ella sabía que la única forma de tener a Harry a su lado era con un hijo, cuando le diola noticia del embarazo a Harry él estaba tan contento que olvidó la discusión que habían tenido por motivo de un artículo publicado en "El Profeta", que hablaba de ellos y una salida que habían tenido hace algunos días. Ginny también sabía que si no cancelaba la sesión fotográfica de James, Harry se enfadaría, pero en el fondo ella sabía que él jamás la dejaría, ya que ahora tenían un hijo y eso lo ataba a ella de por vida, o eso quería creer. Además estaba la publicidad que le traería el artículo en la revista para bebés, en la que tenía pensado anunciar que dentro de un mes volvería a las canchas de quiditch, tras haberlas dejado debido a su embarazo.
Iba tan concentrada en sus pensamientos, que no notó que alguien la seguía, hasta que la tomaron por el brazo y sorprendida miró a quién la detuvo, frente a ella estaba Martin Robbins, uno de sus compañeros de equipo. Martin era un hombre atractivo, soltero de no más 25 años, de piel morena y con unos hermosos ojos verdes, su cabello castaño le daba aún más realce a sus varoniles facciones, a Ginny siempre le atrajo Martin,pero evitaba mostrar demasiado atención en él porque eso le daría "mala publicidad".
-Hola Gin- la saludó Martin- Hace bastantes metros que vengo detrás de ti. Hace mucho que no te veía, ¿Cómo has estado?
-Hola Martin- contestó ella con una sonrisa- Estoy bien, gracias por preguntar y disculpa que no te halla visto antes, pero venía concentrada en mis cosas y no había notado que venías cerca.
-Ah, no te preocupes, ¿estás ocupada? ¿Qué tal un café? Si puedes claro- agregó alegremente Martin.
-Claro, no me vendría mal un café para relajarme.
-¿Problemas con Potter y el bebé?- cuestionó él curioso.
-Un poco de todo. En unas esquinas más allá hay un café excelente, vallamos hasta ahí.
Y se fueron caminando en la dirección que Ginny había señalado, mientras hablaban de los últimos acontecimientos en el quiditch y sobre todo de los últimos logros de los Chudley Cannons.
En la casa de Ron y Hermione, los tres amigos llevaban ya casi cuatro horas recordando sus aventuras en el Colegio y otras tantas que ocurrieron después de su graduación en Hogwarts. Ya tenían varios litros de alcohol encima y Hermione no era capaz de articular ninguna frase coherente, por lo que Harry, que era él más sobrio de los tres la llevó hasta la habitación matrimonial, donde depositó a su amiga con cuidado, ya que ésta ya se había dormido. Cuando la vio tan tranquila dormida, no pudo evitar pensar que si las cosas se hubiesen dado de manera distinta, esa cama no sería la que compartían sus mejores amigos, sino que sería la de él, Harry Potter y de Hermione Granger, pero eso no pudo ser, ya que él, dejó a sus amigos ser felices y jamás se interpuso en la relación de ambos y nunca lo haría, pero estaría con ellos, porque así se lo había prometido.
Cuando Harry llegó junto a Ron, este último había vuelto a llenar los vasos con whiskey de fuego y reofreció uno a su amigo.
-Harry, ¿recuerdas que una vez prometimos que nos ayudaríamos en todo lo que pudiéramos?
-Sí, lo recuerdo, también prometimos acompañarnos en las buenas y en las malas, nunca desconfiar del otro y ante cualquier tipo de discusión, lo primero que haríamos sería dejar las varitas fuera, para evitar así un duelo mágico, pero- agregó Harry con una leve sonrisa- eso ya no sirve de mucho, ya que ambos podemos hacer magia sin varita desde ya hace mucho. ¿A qué viene la pregunta, Ron?¿Ocurre algo?
Ron sonreía a su amigo, mientras Harry llevaba a Hermione al dormitorio al pelirrojo se le ocurrió que este era un buen momento para hablar con Harry, contarle su problema y pedirle ayuda con Hermione. Recordó aquella promesa que hicieron luego de su graduación en Hogwarts, ya había dado el primer paso, ahora debía continuar y envalentonado gracias al alcohol, si sintió capaz de hablar sobre eso que tantos dolores le estaba causando.
-Sí amigo, ocurre algo- Harry lo miró preocupado mientras bebía un poco del contenido de su vaso.
-¿Qué pasa Ron, problemas con Herm, quizás en el trabajo? ¿Qué ocurre? ¿Tú estas bien?
-¿Recuerdas la última batalla contra Voldemort?- ante el asentimiento de Harry continuó- En esa batalla recibí varias maldiciones y sumadas al agotamiento físico que teníamos y a todos los ataques con magia oscura que tuvimos, quedé con algunas secuelas, tengo un problema Harry, hay algo malo conmigo y necesito de tu ayuda para que Herm no se entere y así lograr que ella sea feliz.
Harry lo miró asustado y con evidente tono de preocupación en la voz, le preguntó:
-¿Es grave? ¿Vas a morir? Cuenta conmigo para lo que sea, sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa. Si de mí depende que tanto tu como Hermione sean felices, cuenta conmigo siempre; pero Ron, si estás enfermo, ¿por qué no me lo dijiste antes? Juntos podríamos haber buscado algún especialista para lo que tienes, si no encontramos un medimago que te ayude podemos ir en busca de algún doctor muggle, pero amigo, por favor dime qué tienes. ¿Vas a morir?- le preguntó lo último con mucha preocupación y con un par de lágrimas brotando de sus verdes ojos.
-No Harry, no moriré- le dijo Ron tranquilamente, para infundirle un poco de serenidad a su amigo, mientras llenaba nuevamente los vasos de ambos- Me alegra que estés dispuesto a ayudarme y te aseguro que frente a mi problema tú, eres mi única opción, nadie sabe lo que me ocurre, salvo el medimago que lleva mi caso y no quiero que nadie más se entere, por lo que te pediré, que no le cuentes a nadie lo que voy a decirte y que me prometas que sea lo que sea que te pida, me ayudarás. Por favor Harry, eres mi única opción.
-Claro Ron, cuenta con mi palabra. Ahora dime qué es lo que tienes y en que puedo ayudarte.
-Está bien Harry- Ron bebió de un trago todo lo que quedaba en su vaso e instó a Harry a hacer lo mismo; luego de llenar nuevamente los vasos, siguió- Como te decía, en la batalla final recibí muchas maldiciones y varias de ellas desconocidas y de magia oscura; cuando fuimos llevados a San Mungo, nos hicieron a cada uno un chequeo completo para verificar que todo estaba bien, cuando compararon mis análisis con los últimos que me había hecho, notaron que mi producción de espermios estaba alterada, al principio era algo leve, pero el medimago decidió hacer un seguimiento y hace un par de años, comprobamos que el daño era mucho más grave de lo que creímos, por lo que pudimos ver mis espermios están totalmente muertos, por lo tanto jamás podré tener un hijo con Herm. He visto algunas alternativas muggles para mi problema, pero ninguna es lo suficientemente efectiva y la adopción no es una opción, porque no quiero quebrar el sueño de Hermione de sentir en su vientre durante nueve meses a su hijo y me apena no poder ser yo quien la haga feliz con eso. Sé, que si le explico mi problema ella entenderá, pero sé también que se pondrá muy triste y por eso Harry, yo no quiero que ella se entere de mi problema, pero ahora que ella quiere ser mamá, yo no le puedo negar algo así, por eso amigo- miró directamente a los ojos de Harry- lo que yo quiero pedirte,- tomó aire- es que seas tú quien embarace a Hermione.
-¿Qué?- fue todo lo que salió de la boca de Harry antes de tomar su vaso de whiskey de fuego y beberlo todo de un trago.
En un tranquilo café, cerca de la casa de la familia Potter, estaba Ginny y su amigo Martin. El lugar, era un sitio muggle, por lo que ellos podían estar tranquilos, sin temor a que alguien los reconociese, además, ya era bastante tarde y si alguien los veía juntos, podría pensar mal y eso no estaba en los intereses de la pelirroja, quien a toda costa quería que la farsa de su matrimonio perfecto se mantuviera por mucho tiempo más.
Habían llegado al café hace aproximadamente una media hora y habían estado hablando la gran parte del tiempo de quidditch y sobre sí mismos, aunque en todo momento Ginny evitó hablar de sus problemas con Harry, aún así no lo consiguió del todo.
-¿Por qué estás sola esta noche Gin?
-No estoy sola, estoy contigo ¿o no?- contestó Ginny, tratando de desviar un poco la conversación, ya que sabía perfectamente que la pregunta era ¿Por qué no estás con tu esposo?
-Jaja, tienes razón, estás conmigo. Pero, me refería a por qué Potter no te acompaña hoy, ¿o se quedó de niñero mientras tú salías a pasear?
-Jaja, no Martin, James está con mi mamá y Harry está con mi hermano y mi cuñada, ya sabes el "Trío dorado"- hizo las comillas con los dedos- y yo aproveché para salir a caminar y despejarme un poco, estar todo el tiempo con James me quita tiempo para mi misma.
-Oh, ya veo. Y ¿por qué no fuiste con Harry? Si el está con Ron y su esposa, no creo que tu molestaras.
-Yo no quise ir, hace mucho que no están ellos solos, cuando se juntan siempre es por trabajo o por la familia, había que darles un tiempo para ellos tres, para que trajeran de vuelta algunos recuerdos- mintió rápidamente Ginny, quien estaba molesta por el interrogatorio, por lo que decidió cambiar de tema y que mejor que irse hasta su casa, por lo que se paró y lo más amablemente que pudo se despidió de Martin.
-Te acompaño hasta tu casa- le dijo él antes que ella saliera del local.
-Como quieras, mi casa está en la próxima calle, no tardaremos mucho en llegar.
-No hay problema, mi casa también está en esa dirección, no sabía que viviéramos tan cerca.
-Yo tampoco-dijo Ginny, dejando escapar una coqueta sonrisa.
Y al poco tiempo llegaron a casa de los Potter, Ginny empezó a buscar la llave en su cartera y cuando la encontró, miró a Martin.
-Martin, muchas gracias por acompañarme ha sido una noche estupenda, me la he pasado muy bien hablando contigo.
-Lo mismo digo Gin. Parece que tu esposo aún no llega- comentó Martin, notando que no estaba el auto de Harry.
-Sí, seguramente hoy se queda a dormir en casa de Ron- esto lo dijo muy segura, ya que sabía que él estaba enojado con ella y que no lo vería hasta algunos días más, así era siempre que discutían y por estar metida en esos pensamientos, no pudo notar la sonrisa de Martin al tiempo en que este se le acercaba, cuando estuvo lo suficientemente cerca, la tomó de la cintura, la atrajo hasta el y tomándola por las mejillas le dijo:
-Buenas noches Gin- y la besó, la besó dulce y apasionadamente y ella le respondió ese beso, ya que hace mucho que no la besaban así, y poco a poco se dejaron llevar por la pasión y entraron a la casa.
Harry aún no se creía lo que su amigo le había pedido, tenía que estar escuchando mal, seguramente todo era efecto del alcohol o quizás era una de las bromas de Ron, sí, eso debía ser, Ron siempre había sido muy bromista.
-¿Es una broma verdad? No me puedes estar pidiendo que me acueste con tu esposa y que la embarace. Sí, es una broma.-le dijo Harry sonriendo dificultosamente.
-No Harry, no lo es. Todo lo que te he dicho es cierto. Soy estéril y mi única opción para hacer feliz a Hermione eres tú. No le diremos a nadie que tu eres el verdadero papá de nuestro hijo, lo mantendremos en secreto. Herm siempre ha querido tener un hijo fruto del amor, es algo que ha repetido desde que la conocemos y Harry, ella te ama, nos lo dijo hoy en la noche y yo sé que también la amas, sé que ustedes son los mejores amigos del mundo y que no dejarás por ningún motivo que ella esté triste por no cumplir uno de sus más anhelados sueños.
-Ron, es que lo que me pides es imposible. En el caso que yo llegue a aceptar y no estoy diciendo que haré, pero en el caso de que acepte, Hermione se va a oponer, ella jamás aceptaría algo así. Ron, debes decirle la verdad, ya verás que ella entenderá y juntos buscaremos una solución, porque yo no los dejaré solos, pero por favor no me pidas que me meta entre ustedes.
La tentación de aceptar era mucha, tenía la oportunidad de estar con Hermione con la aprobación de Ron y también él cumpliría uno de sus sueños, tener un hijo con ella, con la mujer más importante de su vida, con la mujer que amaba, pero sabía que eso no sería posible, ella jamás estaría con él, porque ellos sólo eran los mejores amigos y ella estaba enamorada de Ronald Weasley, su mejor amigo.
-No Ron,- siguió Harry luego de un silencio- no estoy dispuesto a perder mi amistad con Herm por algo como esto, además como piensas explicarle que yo debo tener relaciones con ella para embarazarla, si lo que tu no quieres es que ella se entere de tu problema. ¡No Ron! esto es imposible de realizar, ella nunca nos perdonaría algo así.
-Tranquilo amigo, ella no tiene por qué saber que eres tú, además, tu me prometiste que me ayudarías con lo que fuera, me diste tu palabra y no puedes arrepentirte.
Harry lo miró duramente, Ron tenía razón, él ya había hecho la promesa de ayudarlo fuese lo que fuese lo que su amigo le pediría, ya no podía decirle que no.
-Está bien Ron, tú ganas, pero… ¿cómo haremos para que ella no sepa que soy yo?
-Tranquilo Harry, ella no sabrá que está contigo. No podrá reconocerte. Tengo un plan.
Hola!!
¿Qué les pareció?
Espero que sea de su total agrado y por favor, no sean tímidos con los reviews, sé que han estado leyendo mi historia y me gustaría saber si les ha gustado o no. También me gustaría que me dieran ideas si lo desean y quizás las agregue en la historia.
Disculpen si me tardé un poco en subir el capítulo, sé que dije que en un par de días lo haría, pero debía pasarla al PC, ya que la tenía escrita en mi agenda, ya que me encanta escribir en papel, la inspiración llega mejor así, aunque después se me pierden las historias, pero este no ha sido el caso.
Espero sus comentarios y como les he dicho en todos los capítulos, no me importa si son a favor o en contra, sólo les pido que lo hagan con respeto, por que una verdad bien dicha no duele.
Un beso
Bye
JaNnYtA
