Cap.5: Manos a la obra.
Entraron despreocupadamente a la casa, en esos instantes lo único que tenían en mente era la presencia del otro, la pasión y el deseo no los dejaban recordar quienes eran. En esos momentos, Ginny Potter no sabía que era una mujer casada ni que tenía un hijo, ni mucho menos recordaba que estaba en juego su "reputación" como la esposa perfecta. Martin por su lado, también había dejado olvidado en algún rincón de su mente todo aquello que le recordara que existía algo más que ellos dos.
Cuando estaban ya en el salón, Ginny lanzó su bolso, que cayó estrepitosamente al suelo.
- Ginny, ¿eres tú?
Una voz proveniente de la cocina sobresaltó a los amantes, haciendo que se separan rápidamente, mientras dirigían sus miradas hacia la puerta de la cocina de la que salía una sonriente y embarazada Luna Thomas.
- ¡Luna, ¿Qué haces acá?!- exclamó una sorprendida Ginny.
- Oh, es que me preocupé por ti cuando desapareciste del restaurant sin decir nada y vine a ver como estabas. Hola- dijo la rubia, ahora saludando a Martin, que la miraba confundido- Soy Luna, amiga de Ginny, te he visto en los partidos, juegas bien.
- Hola, gracias. Martin Robbins, pero veo que ya lo sabías- respondió el cazador mientras daba la mano a la rubia.
- Sí, lo sabía. ¿qué haces acá?- preguntó la suspicaz rubia, quien había visto a la pareja cuando entraron besándose a la casa y decidió esconderse en la cocina, esperando el momento oportuno para interrumpir.
- Eh…- Martin la miró confundido y titubeó antes de continuar- nos encontramos a unas calles de acá y acompañé a Ginny hasta acá, mi casa está por acá cerca y me quedaba de paso acompañarla.
- Ya veo- respondió Luna a la respuesta del joven- Ginny, ¿podemos hablar? Me gustaría que me explicaras algunas cosas. ¿Te importaría dejarnos solas Martin?
- ¿Qué?- Ginny parecía haber salido recién del mutismo en el que estaba dese hacia un rato, al percatarse de la situación en la que se encontraba antes de escuchar a su amiga.- Si… Martin, muchas gracias por acompañarme, nos vemos luego. Adiós y gracias nuevamente.
- Claro- dijo el cazador que se acercó a Luna para darle un fugaz beso en una mejilla, para luego acercarse a Ginny y susurrarle al oído la despedida- Nos vemos luego, me gustaría repetir lo de Madrid.- y sin más salió de la casa dejando sólo a las amigas en completo silencio.
Una observaba la puerta por la que acababa de salir Martin y con claro desconcierto en su mirada tras las palabras dichas por el joven ¿qué había ocurrido en Madrid?¿qué es lo que él quería "repetir"? La cabeza de Ginny era un mar de confusión, no lograba entender las palabras de su amigo. La otra mujer presente en aquel salón, Luna, miraba a su amiga con una mezcla de preocupación, enojo, vergüenza y pena, eran muchas las cosas que sentía en aquel momento, pero ella estaba ahí por una razón y no saldría de esa casa hasta que ella le diera las explicaciones que había ido a buscar.
- Ginny- habló la rubia tratando de alertar a su amiga de su presencia en la sala.
- Luna- respondió una sobresaltada pelirroja al tiempo que se giraba para ver a su amiga- ¿cómo entraste a la casa? Harry siempre antes de salir levanta todo tipo de protecciones a la casa y nadie puede entrar ni mucho menos aparecerse.
- Cuando llegué había luz dentro de la casa, creí que ya estabas aquí y toqué y me abrió Kreacher que estaba acá haciendo un poco de aseo, él me ha estado acompañando hasta que llegaste, ya sabes… nunca le has caído bien, así que se fue cuando te sentimos llegar.
- ¡Ese elfo! Debería quedarse en Grimmauld y no venir más para acá, además no tiene nada que venir a limpiar, la Sra. Gómez se encarga de la limpieza.
- Ginny… Kreacher lo hace por Harry, ya sabes que después de todo lo ocurrido está muy agradecido con él, deberías saberlo y tratar de ser un poco más tolerante, ya sabes que puede cambiar la opinión que tiene de ti, si hasta con Hermione se porta bien ahora. Pero yo no vine a hablar de Kreacher, ¿tienes algo que decirme?
Ginny la miró desconcertada, no estaba segura de saber que es lo que quería su amiga, trató de hacer memoria de todo lo ocurrido en las últimas horas, pero legue sumamente difícil ya que constantemente volvían a su cabeza los recuerdos de todo lo que había pasado con Martin y también lo que no había pasado. Se esforzó aún más para sacar esos pensamientos de su cabeza y se concentro para evocar lo sucedido antes, en el restaurant de Luna y encontró la razón de porqué discutió otra vez con Harry, porqué fue reprendida por su hermano y porqué salió tan rápido del restauran, no quería escuchar a nadie más diciéndole que estaba actuando mal al querer mostrar a su hijo de dos meses en una revista.
- No, creo que no tengo nada que decirte, pero si vienes para saber que ocurrió en el restaurant, creo que te diste cuenta que Harry y yo discutimos, el por qué, es problema mío y de él.- respondió una enojada pelirroja.
- Sí, si vi que estabas discutiendo con Harry y los motivos los conozco bastante bien, Ron se encargó de contarme antes de irse y cuando me giré para escuchar tu versión tu ya habías salido- Luna estaba tranquila, no se dejaba intimidar por el enojo de su amiga.
- Así que mi hermanito te contó y… también has venido a reprenderme por aceptar la sesión fotográfica para James o quizás a sacarme en cara tal como hizo Ron de que estoy con Harry sólo para aprovecharme de su fama.
- No tengo nada que reprenderte, sólo estoy acá para saber qué harás, tú sabes muy bien lo que haces, cada uno es responsable de sus propios actos, somos nosotros mismos quienes forjamos nuestro camino Ginny y si tu crees que lo has hecho bien hasta ahora, allá tú, pero si por algún motivo crees que has hecho algo mal, es mejor que trates de remediarlo. Pero si quieres un consejo de amiga… creo que lo mejor que puedes hacer es pensar en tu hijo y en tu matrimonio y ver que es lo mejor para todos.- y sin más que decir se metió a la chimenea y lanzando polvos flú dio la dirección de su casa y dejando a una más que confundida y enfada Ginny desapareció.
Eran ya las siete de la mañana cuando Hermione despertó con una terrible jaqueca, se levantó con mucho cuidado para no despertar a Ron, pero al abrir bien los ojos notó que este no estaba en la cama, supuso que se había quedado dormido en el sofá seguramente con Harry cerca. Cuando ya estuvo completamente fuera de la cama tomó su bata y sus zapatillas de dormir y fue hasta la biblioteca donde guardaba algunas pociones, seguramente encontraría algo para la resaca y si tenía suerte habría la suficiente para sus acompañantes. Llegó a la biblioteca y abrió una pequeña puerta de uno de los muebles comenzó a repasar una a una las pociones que tenía: "veritaserum, poción multijugos, poción para el resfriado, poción crece huesos, etc y finalmente la poción para la jaqueca" la sacó con mucho cuidado tratando de evitar botar alguna de las otras pociones, observó si sería suficiente para los tres y tras asegurarse de que así era, tomó un poco y se sintió inmediatamente mejor y se fue a la cocina para preparar el desayuno y luego despertar a Ron y a Harry que seguramente despertarían con dolor de cabeza y con mucha hambre, en especial su esposo.
Ya una vez listo el desayuno, fue a despertar a los dormilones, pero al percatarse que estos estaban completamente dormidos decidió dejarlos un rato más e ir a darse una ducha, ya luego los despertaría, aún era muy temprano. Una vez bañada y vestida, llamó a su ginecólogo para pedirle una cita, ya que necesitaba saber si estaba todo bien para poder llevar a cabo sus deseos de ser madre, esperó en la línea pidió mentalmente que le respondieran, ya que al ser sábado no sabía si estarían atendiendo a las nueve de la mañana, pero la voz de una mujer al otro lado le hizo ser conciente de que sus suplicas eran escuchadas, eso era indicio de que todo iría bien, al menos por ese día.
- Buenos días, Centro de Salud de Londres, ¿en qué puedo ayudarla?
- Buenos días, quiero pedir una cita con el Dr. Kristeve, me gustaría que fuese lo antes posible.
- Está bien, un momento por favor- tras esperar unos minutos- el Dr. Kristeve tiene disponible el lunes a las 11 de la mañana. ¿está bien ese día y esa hora?
- Sí, perfecto.
- Su nombre por favor.
- Hermione Jane Weasley.
- Bien Sra. Weasley, su cita queda programada para el día lunes a las 11 am.
- Muchas gracias, buenos días.
- Buenos días.- y con eso colgó el teléfono, ahora debía ir y despertar a los demás.
Salió de su habitación pensando en que debía avisarle a Harry que no iría a las clases del ED el día lunes, por tener que ir a su citaron el médico, cuando iba bajando las escaleras se encontró con su amigo que salía del baño.
- Harry, ¿cómo estás?- preguntó Hermione elevando un poco la voz para molestar a Harry, quien obviamente estaba sufriendo de una fuerte jaqueca.
- Ouch, hola Herm, pero por favor no hables tan fuerte, siento como si Voldemort estuviera cerca.
- Jajaja, pero si Voldemort ya está bien muerto Harry. Toma, bebe esto- le dijo Hermione mientras le pasaba la poción para la resaca.
- Gracias Herm- y bebió de la poción sintiendo al instante la mejoría- Ahora sí me siento mejor, gracias.
- Vallamos entonces a desayunar, creo que Ron no despertará hasta dentro de unas horas y silo despertamos se enfadará, mejor lo dejamos dormir un poco más.
- Sí, vamos ya tengo hambre.
Harry, hasta ahora no recordaba la conversación con Ron, por eso estaba tranquilamente hablando con su amiga y agradecía mentalmente a Ron por estar aún dormido y así él aprovechar de estar a solas con su amiga. Llegaron hasta la cocina, donde los esperaba el desayuno que había dejado Hermione preparado hace un rato. Todo estaba exquisito y la conversación fue bastante amena, hasta que…
- Harry, el lunes me gustaría que me reemplazaras con las clases de pociones para el ED.
- Claro, no hay problema, pero porqué, si se puede saber.
- Tengo cita con el ginecólogo, debo ir a hacerme una revisión para ver si está todo bien para recibir a un nuevo Weasley- dijo ella con una sonrisa soñadora, por lo que no notó el sonrojo de Harry, quien de golpe recordó todo lo que su amigo le había pedido y que él se había comprometido a cumplir.- Harry, ¿que ocurre?- preguntó ella preocupada al ver que Harry se había atorado con la tostada que comía, se levantó rápidamente y lo ayudó a recuperar la respiración.
- Gracias, estoy bien, sólo que tragué mal parece, pero no fue nada- dijo tratando de restarle importancia- ¿Qué quieres que hagan los muchacho para la clase de pociones? Supongo que les dejarás alguna tarea.
- Sí, así es, les pides un informe sobre los hombres lobos y sobre cómo reconocerlos y también que en tríos elaboren la poción matalobos y que luego te la entreguen a ti, para que me la lleves a mi oficina más tarde y así me cuentas que tal la clase.
- Por supuesto, te parece si vamos a despertar a Ron, me gustaría hablar con él antes de ir por James a la Madriguera.
- Pero, no crees que Ginny ya fue por él.- preguntó Hermione mientras caminaban hasta el salón para despertar a Ron.
- No, no creo que haya ido, seguramente se fue hasta la casa o donde alguna de sus amigas y espera que yo valla por James y que así regrese con ella, pero no lo haré, me llevaré a James conmigo a Grimmauld y bloquearé la entrada para Ginny.
- ¡Pero Harry! No crees que es muy exagerado lo que piensas hacer, está bien si quieres llevarte a James, pero prohibirle la entrada a Ginny a la Mansión Black, es mucho, ella tiene derecho a ver a su hijo.
- Sí que tiene derecho a verlo, pero no dejaré que lo haga, porque seguramente se lo querrá llevar y hará esa sesión fotográfica y eso no lo permitiré.
- Tienes razón Harry, seguramente Ginny sea capaz de eso, pero aún así no creo que lo haga, después de todo lo que le dijiste y de lo que le dijo Ron, seguramente habrá recapacitado.
- Eso espero Herm, eso espero. Ron, ¡Ron despierta!- dijo sacudiendo al pelirrojo para despertarlo
- Cariño despierta- dijo ahora Hermione, haciendo que a Harry le diera algo en el estómago.
- Mmm… mamá un poco más- fue la respuesta de Ron, mientras se giraba un poco en el sillón y al girarse cayó bruscamente al suelo provocando la risa de los otros dos.
- Jajajaja, ahora sí estás despierto Ron, jajaja.
- Ouch… no se rían esto, de verdad dolió-dijo Ron sobándose la cabeza.
- Lo sentimos cariño, toma, bebe esto, es para la resaca- la castaña se sentó junto a su esposo, mientras le acariciaba lentamente la cabeza le pasó la poción para el dolor y nuevamente provocó en Harry una extraña sensación que hace mucho tiempo había dejado de sentir al ver a sus dos amigos en situaciones como esa.
- Eh… chicos… voy… eh… a la cocina por un poco de agua- se excusó Harry para poder salir lo más rápido de ahí.
La situación en la que se encontraba Harry, era notablemente extraña, a quién en su sano juicio se le ocurría aceptar semejante proposición, aunque si lo pensaba… cuando aceptó no estaba totalmente cuerdo y quizás todo había sido efecto del alcohol y al final todo lo que recordaba no había ocurrido realmente, pero algo en su cabeza le decía que todo había ocurrido en realidad y que sí se había comprometido con Ron a embarazar a Hermione y hacer como que nunca pasó nada. Para Harry, no era mucho el sacrificio de acostarse con su mejor amiga, ya que siempre la había amado y en sus sueños siempre se veía haciendo el amor con la castaña e incluso cada vez que tenía relaciones con su esposa imaginaba que era Hermione, pero siempre debía esforzarse para no soltar su nombre cada vez que llegaba al clímax; el mayor problema de Harry, era que no sabía cuál era el plan de Ron y conociéndolo sabia que no era nada bueno, sólo esperaba que de verdad resultara, porque no quería que Hermione lo odiara por lo que harían, si bien era todo para hacer que ella estuviera feliz y tal como dijo Ron que Hermione cumpliera su sueño de ser madre, pero Harry conocía tan bien a su amiga, que sabía perfectamente que todo eso no justificaba lo que Ron pretendía hacer y mucho menos toleraría el que Harry se prestara para semejante cosa.
- Amigo, que bueno que estás acá.- dijo Ron que acaba de entrar a la cocina.
- Eh… si estaba pensando…
- Imagino en que estarás pensando y sobre eso quería hablarte- Ron se puso serio, lo que era indicio de que lo hablado durante la noche no era efecto del alcohol- siéntate Harry y mientras como algo te cuento mi plan.
- Sí… ¿y Hermione?- cuestionó un nervioso Harry- ¿no te preocupa que pueda escuchar?
- No, salió, fue a correr, siempre sale a correr los fines de semana, lo que nos da…- miró su reloj- exactamente una hora para hablar de nuestro plan.
Ginny llegó muy temprano a su antigua casa, sabía que si se atrasaba un poco más en llegar, lo más seguro es que Harry se le adelantara y recogiera antes que ella a James y eso no lo soportaría, conocía demasiado bien a su esposo y sabía que sería capaz de mantener a su hijo escondido con el único propósito de evitar las fotografías, pero ella ya lo había decidido se iría con James, aún no sabía donde, pero se irían y regresaría para el día lunes y estar en la sesión fotográfica, no le importaba lo que pensaran los demás, no dejaría pasar la oportunidad de enseñar a James al mundo y de ocupar nuevamente una portada como la Sra. Potter y así anunciar su regreso al quidditch, si Harry podía esconderse, ella también lo haría.
- Mamá, puedes decirle a Harry, si viene por acá, que me voy con James a España y que regreso en una semana.
- Claro hija, pero… ¿por qué no se lo has dicho tú misma y a qué te vas a España?. ¿Está todo bien entre ustedes?- preguntó la siempre curiosa Molly.
- Todo está perfecto entre nosotros- mintió Ginny- pero debo irme inmediatamente a España, tengo una oferta en un equipo de allá y debo ir a ver si me conviene o no y a Harry no lo he visto, ayer se quedó en casa de Ron. El trío tenía reunión mamá-respondió para aclarar las dudas de la matriarca Weasley.
- Oh… está bien hija, pero cuida mucho a mi nieto por favor, escríbeme todos los días ya, tienes ya la dirección donde te quedarás, seguramente Harry querrá visitarlos algún día.
- No lo sé mamá, Harry tiene mucho trabajo, no creo que pueda ir, además será sólo una semana y si te escribiré, pero no te aseguro que sea todos los días. Ahora chao mamá debo ir por algunas cosas a la casa y el traslador sale en una hora y media- tomó a James y desapareció a través de la chimenea.
Dos horas más tarde apareció Harry en compañía de Ron y Hermione, era casi tradición para los dos últimos almorzar en la Madriguera el día sábado, ya que los domingos almorzaban con los padres de Hermione. Cuando Harry preguntó por James, Molly le explicó lo que su hija le había dicho y si no hubiera sido por Hermione que le envió una severa mirada a Harry, este hubiera hecho estallar todas las cosas de la casa y antes de que Harry pudiera decir algo como para contradecir la versión de Ginny, agregó que la pelirroja le había enviado un mensaje al celular avisándole que se iría con James por unos días a España, debido a la oferta de trabajo, lógicamente todo eso era mentira, en su interior no se explicaba por qué estaba ayudando a Ginny con semejante mentira, pero algo en su interior le decía que así debía ser y se quedó tranquila, al ver que tanto Harry, su marido y sus suegros se quedaban conformes con lo que había dicho se relajó, sólo esperaba no equivocarse con lo que hacía.
El domingo pasó sin novedad alguna dando paso al lunes, día en que comenzaría el plan de Ron. Los dos amigos se reunieron en la oficina de Harry en el ministerio y comenzaron su camino hasta las aulas del ED, hicieron las clases con normalidad y al terminar estas llamaron a un rincón a una de sus ayudantes, se preocuparon de escoger a la mejor de todas, ya la conocían de sobra, ya que le habían hecho clases cuando esta ingresó al ED y se habían cruzado algunas veces en Hogwarts, sabían que era una persona confiable y que no haría ningún tipo de preguntas, ya que confiaba plenamente en sus mentores, puesto que los admiraba por ser los liberadores del mundo mágico.
- Srta. Caro- una joven latina de no más de 22 años, de contextura delgada, cabello castaño a modo de melena, de unos hermosos ojos verdes, se les acercó sonriente.
- Sí Sr. Respondió ella.
- Irene, necesitamos pedirte un favor, pero queremos que sea un secreto.- fue Ron quien habló, ya que Harry no estaba muy convencido.
- Lo que quieran, siempre que no me genere problemas.
- No, no te preocupes, que nadie tiene por qué saberlo.
- Entonces está bien, ¿qué quieren?
- Necesitamos poción multijugos, una cantidad suficiente como para utilizarla en…. 20 personas- aclaró Ron, dejando a un sorprendido Harry que lo miraba con cara de ¿disgusto?, más bien sorpresa.
- Esa es una cantidad bastante grande, pero creo que será posible que se las dé, ya que con el grupo de Aurores de tercer año acabamos de elaborar la poción y la verdad es que tenemos bastante y si no se utiliza pronto tendremos que desecharla y si a ustedes les sirve, yo no tengo ningún problema en dárselas.
- Oh… muchas gracias- aún era Ron quien hablaba- si necesitas cualquier cosa, sólo pídelo, tanto Harry como yo estamos dispuestos a ayudarte, ¿no es así Harry?
- Eh… sí claro, lo que quieras, si tienes algún problema para sacarla, sólo diles que yo te autoricé a botarla, diles que ya estaba descompuesta, porque a alguien se le olvidó poner los hechizos refrigerantes o algo así.
- Me parece una excelente excusa Harry, pero no creo que alguien pregunte, porque yo soy la encargada de las pociones y si digo que se me olvidó activar los hechizos refrigerantes, me llegaría un castigo un poco pesado; pero no te preocupes yo veré que hago o digo, y no se preocupen chicos, no diré nada sobre ustedes y aunque me muero de curiosidad por saber para que quieren tanta poción, no haré preguntas porque intuyo-afirmó mirando a los dos varones- que no me dirán nada.
- Estás en lo cierto Irene; no te diremos nada- nuevamente fue Ron quien habló- ¿y cuando nos darás esas pociones?
- Si están desocupados, podemos ir ahora mismo a buscarlas, yo tengo que ir justo hacia allá.
- ¿Qué dices Harry? ¿Tienes libre ahora para ir por las pociones?
- Haber…- Harry miró su reloj- no, debo ir con Hermione, debe estar por llegar y tengo que entregarle los trabajos de la clase de pociones.
- Entonces, iré yo y me las llevaré, tú preocúpate de mantener a Hermione alejada de cualquier salida, no quiero que me vea y si pregunta por mí dile que me fui a entrenar más temprano hoy y que la llamaré más tarde para saber que tal le fue en el médico.
- Está bien, se lo diré- le contestó levemente sonrojado.- Adiós Irene, muchas gracias de nuevo. Adiós Ron.
Y así, Harry se giró de vuelta a su oficina y los otros dos a buscar las pociones. Justo cuando Ron e Irene acababan de doblar por un pasillo, Hermione entró corriendo al aula del ED y se encontró sólo con Harry que había regresado a buscar los informes de la clase.
- Hola Harry.
- Hola Herm, ¿cómo estás?
- ¡Felíz! El doctor me ha dicho que está todo bien y que lo ideal sería comenzar en dos días a buscar ese Weasley- dijo en tono pícaro la castaña, dejando a un avergonzado Harry, que había entendido sólo parte de lo dicho por su amiga.
- ¿Por qué en dos días?- preguntó él con inocencia.
- Harry… ¡tú no cambias!- fue todo lo que ella dijo al tiempo que le daba una pequeña palmadita en el brazo, para luego tirarlo hasta la salida y caminar juntos hasta la oficina de Hermione y dejar ahí las tareas de los alumnos del ED.
- Herm… por favor explícame ¿a qué te refieres con decir que no cambio y con eso de los dos días?- Harry estaba de lo más curioso, si hasta se había olvidado del verdadero sonrojo que le causaba el hecho de faltar "sólo dos días".
- Harry- dijo ella, ocupando el tono de voz que solí ocupar en Hogwarts cada vez que quería explicarles algo- nosotras las mujeres, no somos como los hombres que están siempre listos para traer una nueva vida al mundo, nosotras disponemos de ciertos días en que las posibilidades de un embarazo son altísimas, otros en que la probabilidad es mínima y otros días en que es nula. Y si has entendido lo que te dije, supongo que entiendes que en dos días más será mi periodo de máxima fertilidad y hay que aprovecharlo. Harry, no tienes por que sonrojarte, Ron y yo somos tus amigos, tenemos la confianza suficiente para contarte estas cosas jaja, si cuando digo que no cambias… jajaj… de verdad que no lo haces, sigues tan inocente como siempre, no me explico como es que has traído a James al mundo, jaja ¡quizás ni sabes cómo!
- Gracias por la explicación Herm, pero ahórrate las bromas por qué sé perfectamente cómo se "hacen" los niños- ahora sí que Harry estaba decido a embarazar a Hermione, no le toleraría que dijera algo así de él, aunque era una lástima que ella no supiera que quien la embarazaría sería justamente de quien se estaba burlando diciéndole que no sabía como traer un bebé al mundo, ¡ya vería esa castaña!- Adiós Herm, tengo bastante trabajo que hacer- y se fue dando un portazo, dejando a una risueña castaña dentro de la oficina.
- Buenos días Sra. Potter, está lista para las fotografías con el bebé.
- Sí, claro. Adelante, están en su casa.
- ¿Y el Sr. Potter?
- Él no podrá venir, se disculpa por eso, pero tiene bastante trabajo que hacer y no ha podido dejarlo para otro día, pero supongo que eso no es excusa para no tomar las fotografías, ya que serán de James, no de Harry.
- Claro Sra. Potter, las fotografías serán sólo del bebé, pero nos hubiera gustado alguna de los tres, ya sabe para la portada, ya que si ven al salvador del mundo mágico en ella, la gente se interesará mucho más y la revista se venderá como pan caliente.
- Si gusta puedo facilitarle una foto de los tres, tengo varias actuales y otras del nacimiento de mi pequeño.
- Me encantaría Sra.
Ginny había estado escondida el fin de semana en casa de una amiga muggle, la había conocido en una exclusiva tienda de ropa y se habían hecho inseparables; le dijo a su amiga que Harry estaba de viaje por motivos de trabajo y que aprovecharían de fumigar su casa y que no había querido molestar a nadie de su familia y que prefería pasar tiempo con ella ya que también estaba sola, pues su marido se encontraba de viaje. Ginny había llegado sólo hace un par de horas hasta su casa para limpiar un poco, ya que antes de salir de ahí se preocupó de arreglar todo de manera que Harry si se aparecía por la casa creyera que habían fumigado la vivienda y por eso ella le había dejado una pequeña nota diciéndole que estaba en España y que fumigarían la casa, por lo que él debía quedarse en la mansión Black durante algunos días.
Lo que ella no sabía, era que Harry no se había aparecido por la casa, por lo que no tenía idea de los planes de su esposa para mantenerlo fuera de la casa mientras tomaban las fotografías para la revista "Sueños de Bebé", que saldría publicada en dos días más.
La sesión fotográfica les tomó poco más de una hora, ya que el modelo estaba bastante calmado y sólo necesitaron de unos cuantos hechizos para cambiar la decoración y la vestimenta, luego le hicieron un par de preguntas a Ginny, sobre lo difícil que era ser mamá primeriza, además de ser una mujer tan famosa y que también trabajaba y entonces Ginny aprovechó de dar la noticia de su regreso al deporte mágico más famoso de todos los tiempos.
Cuando ya hubieron terminado, dejaron todo como si ahí nunca hubiese ocurrido nada, no hace nada que ya habían salido de la casa Potter, cuando por medio de la chimenea apareció Harry, Ginny al verlo se asustó un poco, pero decidió que no le reconocería a Harry nada de la sesión, al menos por ahora, ya después de que la revista saliera seguramente él se lo agradecería.
Se acercó coquetamente hasta Harry y le dio un pequeño beso en los labios, pudo perfectamente notar la frialdad en los de Harry y darse cuenta que él aún estaba enojado.
- ¿Cuándo llegaste?¿Dónde está James?- Harry miraba en todas direcciones buscando a su hijo.
- Acabamos de llegar, James está en su habitación.
- Entonces no llegaste a esa sesión fotográfica, supongo entonces que cancelaste esa estupidez.
- Claro amor- dijo ella tratando de hacer sonar verídicas sus palabras, pero Harry no le creyó, pero dejó el tema hasta ahí, si Ginny había hecho algo, eso le daría motivos para por fin separarse de ella.
- Iré a ver a James y luego se irá conmigo a Grimmauld y no quiero que vallas, ¿entendido?
- Claro amor, pero no veo motivo por el que debas estar molesto conmigo, ya ves que no hice nada- la pelirroja se acercaba cada vez más a Harry en un tono bastante seductor.
Pero él estaba dispuesto a irse sin darle en el gusto, por lo que la empujó suavemente y se dirigió hasta el cuarto de James, recogió algunas cosas que pudieran serle útiles al bebé, luego arreglo algunas cosas para él, tomó a James en brazos y regresó al salón, en que apenas si le dijo adiós a su esposa desapareció por la chimenea con destino a Grimmauld Place.
N/A
Hola!!
Lamento haber tardado con la actualización, pero he estado un poco ocupada, mis vacaciones ya terminaron y mañana debo volver a la U, además mi mamá está recuperandose de una operación, por lo que he tenido que estar ocupada también de la casa.
Espero que el capítulo les gustase y si no, esperen el próximo de seguro les agrada más que este.
Ahora respondo sus review...
Rochelle Kuchiki: Acertaste!! sí era la poción multijugos la idea de Ron, pero... funcionará? espera los próx capítulos para la respuesta.
LoonyPotter: Loony, me encanta que te encante mi historia jaja, espero que te haya gustado este capitulo tanto o más que los demás. Un beso para ti.
Yuna Granger: lo del color de ojos del amiguito de Ginny, fue inconciente, me encanta el color verde, mis ojos son verdes, y en el momento no se me ocurrió otro color; pero... gracias a tu review se me ocurrió una idea y haré que el amiguito de Ginny ocupe un papel distinto al que tenía para él.
harryperu: Hola, me alegro que te guste mi historia. Y sí, será finalmente un H/Hr, no estaría acá si no lo fuese.
Un beso para todos.
Y sobre la Srta Caro... ella tiene mucho de mí jajaja, sólo que cambié el nombre jaja.
Dejen reviews!! se los agradeceré mucho
Un beso Bye
JaNnYtA
