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Capítulo 9: "Cada vez más cerca"

"De lo bueno poco". Eso es lo que solía escuchar cuando era pequeña, y recién ahora ese dicho parecía cobrar sentido para Hermione, quien sentía que los días que había pasado con Harry en Grecia, eran los mejores días de su vida, pero lamentablemente estaban llegando a su fin y al día siguiente debían estar de vuelta en el "mundo real", debían volver y afrontar todo lo que habían dejado y la ex-Griffindor sintió miedo de todo lo que podría ocurrir a su regreso.

- Hermione, ¿qué ocurre?- preguntó Harry, notoriamente preocupado.

- Nada Harry- le sonrió tratando de calmarlo y de convencerlo de que era así, pero ni siquiera logró convencerse a sí misma.

- Cariño-él se acercó a ella y unió sus manos al tiempo que se arrodillaba frente a ella- no tienes por qué mentirme. Al igual que tú, yo tampoco quiero abandonar este lugar, yo también tengo miedo de lo que pueda pasar ahora, pero debo ser fuerte Hermione y enfrentar todo lo que dejé allá y terminar de una vez con la farsa de mi matrimonio perfecto con Ginny y concentrarme luego en ser feliz junto a James y junto a mi próximo hijo- afirmó Harry posando delicadamente una mano en el vientre de Hermione, quien sonrió ante este gesto.

- Aún no sabemos si estoy embarazada, pero si así fuera…- suspiró con tristeza antes de continuar- tú sabes que no puedes gritar a los cuatro vientos que este hijo es tuyo, por mucho que se parezca a ti- culminó con una sonrisa un tanto extraña.

- Es cierto- afirmó Harry abrazando a Hermione y atrayéndola hacia sí- pero no importa, me basta con saber que es nuestro hijo y que Ron está al tanto de la situación, con eso verás que seremos felices, no tiene por qué importarnos lo que digan los demás, yo simplemente seré feliz sabiendo que tengo aunque sea un poquito de ti y que mejor manera que un niño, fruto de nuestro amor, tal y como lo quería Ron. Seremos felices, todos seremos felices, ya lo verás- dijo Harry con la mejor de sus sonrisas y robándole un pequeño pero intenso beso a Hermione – y ahora preciosa, será mejor que te prepares, tengo preparada una hermosa sorpresa para ti.

- ¿Qué podrá ser Sr. Potter? – preguntó Hermione, fingiendo no estar muy interesada, pero Harry con tan sólo mirarla a los ojos supo que la curiosidad la consumía.

- Pues tendrá que esperar hasta un rato Srta. Granger – dijo Harry, dándole un último beso y una adorable sonrisa antes de abandonar la habitación en que se encontraban, dejando en ella a Hermione con una sincera sonrisa de felicidad.

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- ¿Ya has hablado con Seamus?- Luna interrogaba a su pelirroja amiga por medio de la chimenea.

- Sí, incluso ya he firmado los papeles. Seamus tenía los papeles listos- dijo con deje de tristeza en la voz- Harry le pidió hace algunos días que los preparara, por lo que veo, él tenía planes de pedirme el divorcio.

- Así es Ginny, pero ¿qué más quieres? Te lo merecías desde hace mucho, bastante tiempo te soportó Harry, deberías estar feliz de que al menos están de acuerdo en algo por primera vez desde hace mucho.

- Tienes razón Luna, me lo merezco. Es por eso que firmé los papeles inmediatamente, ya no hay vuelta atrás. Estoy oficialmente divorciada de Harry Potter, sólo falta que él firme, pero no tengo duda alguna de que lo hará.

- Tampoco tengo dudas de eso. Dime Ginny, ¿ya has hablado con Martin?

- No, aún no. Fui a su casa pero no lo encontré, más tarde iré al estadio, estoy segura que ahí sí estará, sólo espero que quiera escucharme- dijo mientras se secaba algunas lagrimas que caían por su pecoso rostro- Luna, ¿crees que sería conveniente llevar a James?

- No lo sé, sería bueno que Martin lo vea y se convenza de que es su hijo, pero creo que lo mejor es que hables con él sin tener al bebé cerca, no sabes que pueda pasar ni la reacción que alguno de ustedes pueda tener y por eso lo mejor es mantener a James alejado de todo esto, al menos por ahora, tendrá toda una vida por delante para estar con su verdadero papá si es que este lo acepta y si no es así, estoy segura que Harry no dudará en ser la imagen paterna que James necesita, sabes muy bien lo que significa James para Harry, y el que no tengan la misma sangre, no cambiará en nada el cariño que siente Harry hacia su hijo, porque es así como lo ve Harry, como su hijo, aunque tú y yo sabemos la verdad y bueno, muy pronto todos la sabrán también.

- Tienes razón Luna, lo mejor es no llevar a James; también tienes razón al decir que Harry quiere mucho a James y comprenderá que la única culpable en toda esta mentira soy yo, estoy segura que él será una gran imagen para James y si ese no fuese el caso, estoy segura de que mis hermanos no me dejarán sola, aunque si lo hacen… sabré que lo merezco- dijo bajando la mirada- Luna, ¿puedes cuidar de James? Lo dejaría con Kreacher, pero sabes bien que no nos llevamos muy bien y cuando lo llamo el no aparece.

- No hay problema, a Estrella le encantará jugar con James, le diré a Dean que pase por él en un rato, ¿está bien?

- Claro, no hay problema. Aquí estaré. Adiós Luna, deséame suerte- se despidió la menor de los Weasley, cortando la comunicación con Luna.

- Ciertamente Ginny, suerte es lo que necesitarás y mucha- dijo para sí misma Luna, una vez que sintió que la conexión entre las chimeneas se había roto.

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La habitación que anteriormente se veía aburrida, ahora se veía tétrica. El extraño escalofrío que recorrió el pecho del pelirrojo al ver la mirada del Dr. aún se mantenía latente y no daba señales de disminuir, al contrario, parecía que ante cada latido de su débil corazón, el escalofrío se dispersaba con mayor rapidez por su ahora delicado cuerpo.

Para el pelirrojo, estas habían sido las horas más tormentosas de su vida, deseó con toda su fuerza tener con él a sus amigos de la infancia, a Harry y a Hermione, pero recordó que ellos estaban lejos, recuperando el tiempo perdido, recuperando la felicidad que él mismo había ayudado a arrebatarles, este pensamiento era el único que lo ayudaba a llevar medianamente el dolor que lo llenaba por dentro. La compañía del elfo ya no era suficiente; los vanos intentos de parte de Kreacher para animar a Ron habían sido errados, nada parecía animar al pelirrojo.

Las palabras del médico daban vueltas en su cabeza sin querer borrarse, aún no entendía muy bien lo que tenía, pero la expresión en la cara del Dr. Stevens hicieron que Ron notara el peso real de la oración "Es más grave de lo que creí", y de nueva cuenta, esa fría corriente volvió a recorrer su pecho, para luego dirigirse hacia su espalda e instalarse ahí como una molesta sensación de tortura.

- Kreacher- las palabras sonaron lejanas, tan lejanas que al elfo le parecieron irreales- Kreacher- el elfo volvió la cabeza hacia Ron, comprobando que este ya había salido de su trance y que esperaba una respuesta de su parte.

- Dígame Sr. Weasley- respondió el elfo, a la vez que se acercaba sigilosamente a la cama del paciente.

- ¿Crees que moriré?- la pregunta tan directa que lanzó el pelirrojo pillo de improviso al pobre elfo que no supo que contestar, por algunos momentos reinó el silencio, pero nuevamente fue el pelirrojo quien habló- Yo tampoco lo sé, quiero creer que no; pero algo me dice que es así como debe ser, algo me dice que mi misión en este mundo está llegando a su fin. ¿Sabes Kreacher?, creo que sólo ahora me he dado cuenta de mi verdadera misión. Mi misión nunca fue sólo ser el mejor amigo de Harry Potter, y debo reconocer que no fui el mejor de los amigos, muchas veces me sentí desplazado por Harry, pero las cosas ahora son tan claras- Ron dirigía sus palabras al inmaculado techo de la habitación- Harry nunca me desplazó, era yo él que se hacía a un lado y sólo porque sentía envidia de la atención que se centraba en él, lamento tanto todo eso. Mi amigo ha tenido que sufrir tanto, y yo nunca estuve para apoyarlo, fui un pésimo amigo, si no fuera por esta maldición que me está matando, creo que nunca habría notado la verdadera razón de mi amistad con Harry. Kreacher- miró al elfo- Hermione también está aquí por una misión, pero una misión mucho más importante que la mía, pero ella… ella, ella ha sabido cumplirla, ella ha estado siempre con Harry, hasta que yo… ¡maldita sea!¡Cómo no me dí cuenta antes!... yo nunca debí estar en medio de ellos, yo debí salir de en medio y haberme llevado a Ginny conmigo, ella y yo sólo éramos hiedra creciendo en el jardín de amor de Harry y Hermione. Ellos siempre se amaron y yo sólo lo he notado al verme afectado por esta extraña enfermedad. Mi misión Kreacher, mi misión está por terminar, sólo deseo… deseo tener un poco de tiempo para ver los resultados- y tras estas palabras, el pelirrojo se desmayó, dejando a un desconcertado Kreacher, que analizaba una a una las palabras del pelirrojo y poco a poco comenzando a encontrarles sentido, el elfo sonrío como hace días no lo hacía al comprobar que Ron, tenía razón, su misión estaba terminando, Ron Weasley había unido por fin a Harry Potter y a Hermione Granger, en la más sincera de las demostraciones de amor. Sin embargo, la sonrisa prontamente se borró al recordar el final que le esperaba al joven Weasley, sin duda un castigo por no cumplir como debía su misión; el elfo rogó a los cielos esperando que no fuese aún demasiado tarde para Ron.

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Caminaba nerviosa, por su cabeza daban vuelta mil y una formas de decirle la verdad a Martin, mas ninguna parecía la adecuada. Apresuró el paso, quizás una vez frente a él, las palabras brotaran por sí mismas. Caminó sin mirar atrás, casi ni siquiera miraba hacia delante, caminaba más que nada por inercia, era como si una fuerza desconocida la estuviera guiando y ella simplemente se dejaba guiar. No notó cuando alguien se puso a su lado, tampoco notó la voz de ese alguien hablándole, pero sí notó cuando ese alguien la tomó duramente por un brazo y la detuvo de golpe.

- ¡Suélteme!- exclamó la pelirroja, aferrando con su mano libre su varita que estaba en uno de su bolsillos, la chica se giró para atacar a su agresor y mayúscula fue su sorpresa, pues…- ¡Martin!- gritó sorprendida, relajándose un poco al comprobar que no la estaban atacando, pero volvió a tensarse, al recordar el motivo de su caminata.

- ¿Qué sucede Ginny? ¿Estás bien? Hace mucho que vengo hablándote, por lo que veo se te ha hecho costumbre caminar sin rumbo y dejar que yo te siga hasta sorprenderte- dijo Martin sonriendo, recordando su encuentro de hace algunos días.

- Martin… yo- Ginny comenzó a llorar, no sabía que decir y contrario a lo que había pensado, las palabras no brotaron por propia voluntad- Martin, ¿podemos hablar? En un lugar tranquilo, por favor- suplicó tratando de ocultar sus lágrimas, pero ya era demasiado tarde, pues Martin ya la había visto sollozar, por lo que la abrazó y tras un ligero "plop" ya estaban en casa del cazador.

Al llegar al lugar, Martin se separó delicadamente de la pelirroja y la acercó a uno de los sillones de la sala. Ginny, aún un poco desubicada por sus nervios y el repentino viaje, se dejó caer pesadamente sin levantar la mirada hacia su acompañante. Martin se sentó en un sillón que quedaba frente a la pelirroja, desde ese lugar, la observaba detenidamente y comprobó que algo había afectado a Ginny, pues se le veía muy nerviosa, él quería responder a su instinto de hombre enamorado y correr a abrazarla y consolarla, hacer que ella se sintiera mejor, pero su orgullo de hombre herido por el desaire de la pelirroja de hace algunos días, lo mantenía fijo en el sillón, por lo que sólo se limitó a mirarla, esperando algún tipo de reacción por parte de ella, pero esta parecía no querer reaccionar. Cansado ya de esperar, Martin se puso de pie y comenzó a pasearse intranquilamente por la sala.

- Ginny, ¿puedes decirme qué te ocurre? ¿Tiene algo que ver con Potter? – cuestionó Martin, rompiendo el hielo de la situación. Como primera y única respuesta de parte de la pelirroja se escuchó un sollozo- ¡Ginny!- exclamó Martin ligeramente angustiado, acercándose lentamente al sillón en el que se encontraba Ginny.

- Martin…- la voz de Ginny se escuchaba como en un susurro, pero hizo que Martin se detuviera- sé bien que lo que te diré quizás no lo entiendas, también sé que me odiarás por esto, pero por favor, te pido una sola cosa- y levantó la vista hasta encontrarla con la verde mirada de Martin- te pido que por favor, le des una oportunidad a James.

- ¿A James?- preguntó confundido el cazador.

- Martin- agregó la pelirroja poniéndose de pie para encarar al hombre- James no es hijo de Harry, es tu hijo.- la reacción de Martin confundió un poco a Ginny, pues este a pesar de no decir nada y de tener una expresión un tanto confundida por la impresión, sonreía medianamente, con aquella sonrisa que tanto gustaba a Ginny, sonrisa que ella ya le había visto unas tantas veces, sonrisas que él sólo dedicaba a ella; pero la entrañable sonrisa de Martin se disolvió en cosa de milisegundos, siendo reemplazada por una oscura mirada, llena de duda, temor y rencor. Ante esta última reacción, Ginny retomó la palabra- yo no lo sabía Martin, yo… yo no recordaba muy bien todo lo que había ocurrido en Madrid, pero lo ocurrido hace algunos días, me hicieron remembrar aquel viaje y todo lo que ocurrió y…- dudó antes de continuar- y por las fechas estoy segura de que James es tu hijo.

- ¿Quieres que crea todo esto?- respondió notoriamente alterado- ¿o sólo vienes a jugar nuevamente con mis sentimientos? Porque te recuerdo que en Madrid fuiste tú quien comenzó todo, fuiste tú quien me dio esperanzas de algo entre nosotros, me prometiste que dejarías a Potter, pero no, al día siguiente de todo, haces como si nada hubiese pasado; yo no creo el cuento ese de que no recuerdas lo que ocurrió. ¡Ah! Me olvidaba, de que para rematar nuestra gran noche juntos, en la que me llenaste de esperanzas de tener una vida junto a ti, sales un par de semanas después con que estás esperando al primogénito del "Salvador del mundo mágico"- dijo con ironía- con eso mi mundo se derrumbó, ese día te perdí para siempre; pero aquel día en que te encontré en la calle, aquel día en que nuevamente sentí esa conexión especial contigo, ese día sentí que todo podía tener sentido, sólo faltaba sacar a Potter de en medio y algo en tu mirada me lo confirmó, tú también lo sentías así; pero el miedo a dejar de ser la Sra. Potter es mayor en ti. No sabes cuántas veces soñé con que ese niño, con la remota esperanza de que fuera mi hijo y ahora vienes y me dices que sí, que así es, que ese niño es mío. ¡Vienes y me lo dices después de haberme dejado solo y con el corazón destrozado! ¿Qué pretendes? Que hable con Harry y le diga "Mira Harry, hace unos meses me acosté con tu esposa, la embaracé y ese niño que tú crees es tu hijo, resulta ser que es mío. Así que te pido por favor que me dejes visitarlo y darle mi apellido"- dijo con marcada ironía en la voz. Ginny lo escuchaba entre fuertes gimoteos, tratando de no romper en llanto.- Dime Ginny- continúo Martin, ahora un poco más tranquilo, pero sin dejar de estar molesto- ¿Tú crees que todo será tan fácil así como así? Lo que yo más necesito a mi lado en estos momentos eres tú, pero un hijo, un hijo viene a complicarlo todo. Desde que te conocí soñé con tener hijos contigo, pero no en estas condiciones. No así Ginny, no estando tú casada con otro.

- Martin- habló Ginny, luego de un prolongado silencio entre ambos- yo no te pido que aceptes a James- dijo entre sollozos nada controlados- sólo estoy aquí para decirte la verdad, era necesario que la supieras, merecías saberla. Como también mereces saber, que he firmado los papeles del divorcio. En unos días será completamente legal y ya no seré más la Sra. Potter. Nuevamente seré Ginebra Weasley y cargaré con un niño sin padre- y sin más, se dio la vuelta y salió de la casa del cazador dejándolo solo procesando aún las últimas palabras de la pelirroja.

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La tarde del último día en Grecia comenzaba a hacerse presente. Pausadamente los colores del cielo se matizaban en nuevas tonalidades rojizas. Hermione miraba embelezada el mar desde uno de los balcones del segundo piso. Desde que llegaron a la casa, ese bacón se había convertido en su lugar favorito. Comenzó a recordar todos los momentos vividos en aquella casa con Harry como única compañía, y la verdad es que no necesitaba de más, a Harry era lo único que necesitaba en su vida y ahora que lo tenía sólo para ella, sabía que llegando a Londres lo perdería nuevamente, de la misma forma en que lo perdió hace ocho años, cuando a Ron se le ocurrió confesarle su amor y Harry no hizo más que guardar silencio y apoyarlos. Un repentino sentimiento de tristeza la hizo soltar un leve sollozo, por lo que trató con todas sus fuerzas de sólo recordar los momentos felices vividos en estos días en Grecia.

Primero recordó aquel día en que llegó en compañía de Ron, pero sintiendo una extraña actitud de parte de él; algo en la mirada de su esposo le decía que era otro, que ese que estaba con ella no era Ronald Weasley. Pero esa misma mirada le inspiraba tanta confianza, que no podía dejar de sentirse protegida, tal y como siempre se sentía en compañía de Harry, rió al darse cuenta que siempre supo que estaba acompañada por él, esa mirada era la que Harry siempre le dedicaba a ella, esa forma de abrazarla y el tono de voz con que le hablaba eran rasgos tan característicos del auror, que se sintió una tonta al no haberse dado cuenta de la verdad antes; aunque en su interior, agradeció que las cosas sucedieran así, pues fue lo mejor, ya que la forma en que se dieron las cosas fue lo mejor que pudo suceder. Recordó la exquisita comida del restaurante, el embriagador vino y aquel baile que hizo que ambos perdieran la razón y que hizo que ninguno recordara el como llegaron hasta la playa, pero ese detalle era insignificante, pues esa noche, en aquella playa, ella por fin pudo saber lo que siente hacer el amor con la persona amada y no es que ella no amara a Ron, sólo que sentía que con Harry era distinto, más intenso, más correcto, era como si estuvieran hechos el uno para el otro, sabiendo de antemano los lugares que podían estremecer a su compañero, comunicándose sólo a través de miradas y sintiendo en el momento culmine, que sus almas se abrazaban sin querer soltarse, ya que por fin se unían después de tanto tiempo estando separadas.

Luego pasó a recordar los días siguientes, un suspiro rompió el silencio de la tarde en aquel balcón, sabía que ese suspiro había venido de ella misma, sonrió al comprobar que estaba tan ensimismada en sus pensamientos que ya no tenía ni conciencia sobre sus reflejos, pero no le importó, se acomodó en una de las sillas de aquel balcón y se dejó llevar nuevamente por los recuerdos. Recordó su segundo día en aquel lugar, el día en que despertó al lado de Harry y le pareció lo más hermoso de su vida, pero recordó también que no pudo dejar de sentirse incómoda al recordar a Ron, a Ginny y a James, se sintió una pésima esposa y una horrible amiga, también rememoró el hecho de que Harry estuviera en un principio bajo la apariencia de Ron, por efecto de la poción multijugos, sabía que debía haber una buena excusa para eso y la había, pero aún después de los días que llevaba en la isla no comprendía muy bien el por qué Ron no le había confesado su problema, intuía que algo se escondía detrás de esa verdad y Harry no podía decírselo porque de seguro le había prometido a Ron guardar el secreto. Luego, pasó a otro recuerdo, recuerdo en el cual Harry le confesaba todo su amor y le prometía estar siempre para ella, él no tenía nada que prometer, siempre había estado para ella sin tener que cumplir con un compromiso, eso estaba de más, pero ella entendía que Harry se refería a otra cosa, él se refería a que estaría con ella siempre, amándola, respetándola, siendo sólo y exclusivamente para ella, pues como el mismo le había confesado, ya había iniciado los papeles para su divorcio y terminaría por fin con la farsa de un matrimonio perfecto que de perfecto no tenía nada. A él no le importaba que ella estuviera casada, ya que al parecer el mismo Ron estaba de acuerdo en compartirla con Harry, pensó en que siempre habían estado los tres juntos, en todo prácticamente, pero no pudo dejar de recordar aquellos momentos en que Ron los abandonó, aquellos momentos que eran sólo de Harry y Hermione, momentos que ningún otro ser conocía y que no tenía por qué hacerlo, pues esos eran recuerdos sólo de ellos y no los querían compartir con nadie. Hermione sabía muy bien, que una vez llegaran a Londres sería muy difícil mirar a todos a la cara, pero sabía bien que antes debía hablar con Ron y con Harry, por el momento, dejó de pensar en el futuro y trató de concentrarse nuevamente en sus días en Grecia, recordó el motivo por el cual estaba ahí, la intención de todo el montaje formado por sus amigos, era que ella quedara embarazada, los tres estaban de acuerdo en que aquel embarazo debía ser fruto del amor y la verdad es que los tres estaban convencidos de que así sería, pues estaban muy concientes del amor que se profesaban Harry y Hermione, de seguro era la mejor opción, ninguno de los tres encontraba algo malo en ello, al contrario, era lo correcto. Hermione sonrió para sí, remembrando todas las tardes y noches de pasión y de entrega absoluta, casi ni habían salido de la casa, porque no era necesario, se tenían el uno al otro y sólo eso bastaba. Se sintió sonrojar al recordar el cuerpo perfecto de Harry amoldado correctamente al suyo, el olor característico de su amigo la hacía entrar en un mundo del cual no quería salir, lo único que pedía era poder estar en aquel mundo por siempre, recordó el cómo las caricias de su mejor amigo la volvían loca y la hacían querer más y más, no sabía como había podido vivir tantos años desconociendo que podía sentir tantas cosas con una simple caricia.

Hermione se encontraba muy concentrada recordando las sensaciones que le producían las caricias de Harry, por lo que no notó la presencia de una hermosa paloma blanca que estaba posada en una de las barras del balcón, la dichosa paloma, tenía atada a una de sus patas una rosa roja con lo que parecía ser un mensaje; la paloma ya harta de no conseguir la atención de la castaña se posó en el hombro de esta y le dio un ligero picotón en la mejilla, ante este acto, la castaña se asustó y pegó un brinco asustando también a la paloma que voló hasta posarse nuevamente en las barras, sintiéndose así más segura. Una vez que Hermione recobró la compostura, miró a la paloma y notó la rosa entre sus patas, la paloma feliz de haber conseguido la atención de la mujer, estiró su patita, esperando que el mensaje y la rosa fueran retiradas, una vez cumplió con su cometido, alzó el vuelo y se retiró rumbo a quien sabe donde.

Hermione vio a la paloma alzar el vuelo y le pareció una imagen muy bonita, recordó que las palomas blancas son símbolo de paz y eso era justamente lo que ella sentía en este lugar. Se sentó nuevamente y tomó la rosa contemplándola unos momentos, maravillándose con la hermosura de esta, luego tomó el mensaje y lo abrió, la inconfundible caligrafía de Harry resaltaba en el centro del papel, el mensaje era simple, pero la castaña no pudo evitar sonreír y sentir mariposas en el estomago.

"Te espero donde todo comenzó.

Te amo

Harry James Potter Evans"

La castaña dejó el mensaje junto a la rosa y se dirigió al interior de la casa, debía prepararse, debía estar lista y bella para Harry. Llegó a la habitación que compartía con Harry y buscó entre sus ropas algo que ponerse, pero no encontró nada que le sirviera, sabía que no tenía por qué preocuparse por la apariencia, a Harry eso nunca le había importado y a ella menos, pero sentía que esta noche sería especial y quería verse hermosa para Harry, quería arreglarse una y exclusivamente para él, pero debido a lo improvisado del viaje, no llevaba la ropa adecuada para la ocasión; la castaña bufó resignada al tiempo que volteaba todo el contenido de su bolso en la cama.

- ¡Nada!- exclamó- ¡no hay nada! ¿Qué me puedo poner para Harry? Tengo que estar linda para Harry- suspiró y siguió escarbado entre sus ropas.

- Cualquier cosa que te pongas hará que Harry te vea linda- dijo una voz femenina en algún lugar de la casa, pero a Hermione no pareció importarle demasiado.

- Lo sé- respondió la castaña inconcientemente mientras seguía mirando resignada sus ropas- pero es nuestra primera cita, por decirlo de alguna forma y es nuestra última noche aquí, de verdad quiero que sea especial.

- Sé lo que sientes, yo también querría arreglarme de forma especial para la persona que amo y en su momento lo hice- una melódica risa se escuchó por la casa, Hermione levantó la mirada y la dirigió en todas direcciones, pensó que la voz que estaba escuchando era producto de su conciencia, pero esa risa se escuchó demasiado real y externa a ella.

- ¿Quién está ahí?- preguntó Hermione saliendo de la habitación y aferrando fuertemente su varita.

- Soy yo- se escuchó la voz- por aquí Hermione, soy Lily.

- ¿Lily? ¿Lily Evans?- preguntó contrariada- no, no puede ser.

- Sí que puede ser Hermione, a tu derecha- la castaña se giró y la vio. En una de las paredes del pasillo, colgaba un hermoso cuadro de la pelirroja y frente a este estaba uno de James, pero la diferencia entre ambos cuadros era que el de ella era un cuadro mágico, por lo que la pelirroja se movía dentro del marco.

- ¡Lily!- exclamó entusiasmada Hermione- ¿por qué no nos habías hablado antes? ¿Por qué no había notado antes este cuadro?- se preguntó más para sí que para Lily.

- No había querido interrumpir, es que Harry se ve tan feliz. Siempre soñé con verlo crecer, imaginé el día de su boda e imaginé a mis nietos jugueteando por ahí, por eso hice este cuadro mágico, para de alguna forma ser participe de la vida de mi hijo, pero quiero hacerlo sin intervenir en ella, no quiero que él sepa de este cuadro, al menos no todavía, primero, es necesario que arregle las cosas en su vida, estoy segura que volverá y ahí será el momento adecuado para que hablemos.

- Tienes razón- le sonrió Hermione- Harry está pasando por muchos cambios en su vida, aunque no sólo él, pues yo también.

- Y esos cambios son los mismos para ambos, verás que todo se solucionará, ya es hora de que por fin ustedes estén juntos, ¡no sé en que estaban pensando cuando se les ocurrió unir sus vidas con los Weasley!, ¡ustedes están destinados a estar juntos!- soltó con exasperación la pelirroja.

- Lily, ¿cómo es que sabes que ambos nos casamos con un Weasley? ¿Tienes algún contacto fuera de esta isla que te informa de todo?- preguntó con curiosidad mirando hacia todos lados, buscando el indicio de algún otro cuadro mágico.

- ¡Claro que sí Hermione! Hay un cuadro mágico de James en la casa del Valle de Godric, fue una suerte que no se destruyera con la explosión el día de nuestras muertes; y tenemos también un cuadro en la Mansión Black, está un poco oculto, por eso no lo han podido encontrar, en ese cuadro estamos James y yo, Sirius lo puso ahí poco antes de aquel fatídico día. Y como entenderás, es gracias a esos cuadros que hemos estado un poco al día sobre la vida de Harry, aunque nos perdimos muchas cosas de su vida, pues no teníamos forma de llegar hasta la casa de mi hermana y velar por él; pero fuimos tan felices cuando unos amigos de un cuadro que está en la cocina, me contaron que habían visto a Harry en Hogwarts, ellos se enteraron porque tienen el mismo cuadro en el pasillo que da a la torre de Gryffindor y desde ese día ellos me cuentan algunas de las tantas historias de mi hijo, las otras historias me las han contado otros cuadros o yo misma las he oído.

»Hermione- habló Lily con dulzura mirando a la castaña- te agradezco tanto, todo lo que has hecho por Harry. Sin tu ayuda él jamás hubiera podido derrotar a Voldemort, fuiste una pieza fundamental en su vida desde el mismo día en que se conocieron. Es una lastima que ambos se hayan dado cuenta de sus sentimientos tan tarde, pero aún no es tarde, muy pronto la verdad saldrá a la luz y ustedes tendrán la oportunidad de ser felices, oportunidad que les fue arrebatada por un par de pelirrojos encaprichados, aunque una más que otro- dijo con fastidio al referirse indirectamente a Ginny; Hermione sólo sonrió, le cayó muy bien Lily Evans y estaba segura de que ellas se llevarían muy bien en un futuro.

- Gracias a ti Lily, gracias por tener un hijo tan especial como lo es Harry. Todo lo que he hecho por él y por lo que tu me agradeces ahora, es sólo porque él lo merece, él merece todos los sacrificios que he hecho por él, para mí siempre fue importante su felicidad.

- Y por esa misma razón es que esos pelirrojos se aprovecharon de ustedes. Para Harry también lo más importante en su vida es tú felicidad y él creyó que serías feliz junto a Ron, de la misma forma en la que tu creíste que él sería feliz junto a Ginny. Ustedes estaban tan seguros de que lo único que los unía era amor de amigos, un amor de hermanos, ustedes quisieron creerse ese cuento, pero dentro de sus corazones lo único que ansiaban era tenerse el uno al otro tanto en cuerpo como en alma, cosa que sí han logrado estos días aquí. Tú y Harry, están destinados a estar juntos, no he visto pareja más enamorada que ustedes dos, espero que ahora que les han dado la oportunidad de estar juntos no la desperdicien.

- No es tan fácil- dijo Hermione, ganando una confusa mirada de parte de Lily- mañana debemos volver a Londres, regresaremos a nuestras vidas tradicionales y yo tendré que volver con Ron, él es mi esposo y ha aceptado que yo pase estos días con Harry sólo para que yo quede embarazada- dijo sollozando la castaña.

- No cariño, no es así como crees, pero yo no puedo explicártelo, no soy la indicada para abrirte los ojos. Ya verás que una vez regreses a Londres las cosas tomarán el rumbo adecuado, el rumbo que siempre debieron tener, muy pronto la verdad saldrá a la luz y tú y Harry podrán estar juntos sin que nadie se atraviese en el camino.

- ¿De qué verdad hablas Lily?

- Ya te lo dije, no soy la persona indicada para decirla, pero una vez regresen a Londres lo sabrán. Y ya se te está haciendo tarde, es mejor que te arregles de una buena vez- le dijo con tono autoritario, haciendo que Hermione no tuviera ganas de replicar, por lo que se devolvió corriendo a la habitación para seguir escarbando en sus ropas.

- ¡No sé que ponerme!- nuevamente se escuchaba a Hermione peleando consigo misma por no saber que atuendo llevar para aquella especial velada.

- Hermione, ven un momento- la voz de Lily le gritaba desde el pasillo, al verla aparecer continuó- entra a la primera habitación a mano derecha, la que está cerca del primer baño, ahí encontrarás un baúl, en ese baúl están algunos de mis vestidos, elige el que quieras, todos son tuyos ahora, a ti te lucirán mucho más que a mí- dijo sonriendo.

- Gracias Lily- dijo Hermione sonriéndole brevemente al cuadro para posteriormente salir corriendo en dirección a la habitación.

Cuando Hermione llegó a dicha habitación encontró el baúl y lo abrió, encontrando en él algunas fotografías del matrimonio de Lily, de los abuelos de Harry, del bautizo de Harry, algunas otras fotografías de los merodeadores, entre otras cosas que de seguro a Harry le interesarían, pero ella decidió dejarlas de lado por el momento y concentrarse en su verdadera labor, encontrar un bendito vestido, un vestido que la hiciera lucir especial para Harry. Buscó dentro del baúl, teniendo mucho cuidado de no dañar nada en su interior, cuando llegó a lo que ella creía sería el final del baúl, se encontró con que era mucho más profundo de lo que aparentaba, se acomodó lo mejor que pudo y prosiguió con su búsqueda, hasta que por fin dio con los benditos vestidos de Lily Evans. Los sacó con mucho cuidado, estos estaban envueltos en algún tipo de papel transparente, seguramente encantados supuso certeramente Hermione; así que los vestidos se encontraban en excelente estado. Los fue sacando uno a uno y en cuanto llegó al quinto vestido supo inmediatamente que ese era el indicado, lo tomó entre sus manos y guardó los demás en donde correspondían, una vez los tuvo todos guardados, corrió nuevamente hasta su habitación con el vestido escogido entre sus manos; se baño y se vistió rápidamente, se tomó un poco más de tiempo en peinarse y en maquillarse, pero una vez estuvo lista se dirigió con calma hasta el cuadro de Lily, quien la miraba con ojos orgullosos y brillantes de la emoción.

- Felicidades Hermione, ese es justo el vestido que tenía en mente para ti- le dijo Lily sonriendo a Hermione cuando la castaña se despedía ya desde la puerta rumbo a su cita en la playa con el amor de su vida, un hombre con unos hermosos ojos del mismo color del vestido que ella lucía exquisitamente aquella noche.

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Kreacher lo miraba descansar, sabía y comprendía el miedo por el que pasaba el pelirrojo, pero se sentía tranquilo al comprobar que su expresión ahora era más tranquila, pues en las horas anteriores aquel desmayo, el pelirrojo expresaba mucho dolor y ahora lo único que se veía en su rostro era calma, era la pasividad de una persona que sabe que está haciendo lo correcto y que se siente orgullosa de ello. Kreacher entendía muy bien a que se refería el pelirrojo al decir que por fin entendía su misión en la vida de Harry, la misión del pelirrojo en la vida de Harry, fue ser su amigo fiel e incondicional, su segundo al mando en la batalla; y también el elfo comprendía las palabras del pelirrojo cuando este se refirió a que había errado en su misión, pues no había sido completamente fiel a Harry y porque además se había interpuesto en la misión de la propia Hermione, interfiriendo así en la felicidad de sus dos mejores amigos, así como también había errado al permitir que su pequeña hermana entrara en la vida de Harry única y exclusivamente para aprovecharse de él. Pero tal y como había dicho el pelirrojo, por fin se estaba haciendo lo correcto, muy pronto Harry Potter y Hermione Granger estarían juntos, como siempre debió ser.

- Kreacher, llama a mi amigo Seamus- la voz de Ron sacó al elfo de sus pensamientos.

- Sí Señor Weasley, desea algo más- respondió el elfo haciendo una reverencia.

- Sí Kreacher- dijo el pelirrojo mirando al elfo- dile que venga y que traiga preparados los papeles para el divorcio de Hermione y mío. Haré lo que siempre debí hacer, dejar libre a Hermione para que esté con Harry.

- Claro Señor- respondió el elfo con una sonrisa que no pudo ocultar, luego de un ligero "crack" el elfo ya había desaparecido de la habitación dejando completamente sólo a Ron.

- La verdad está cada vez más cerca, sólo espero tener el tiempo suficiente para poder ver felices a mis amigos y espero que ellos sean capaces de perdonar mi ceguera de tantos años- y tras un leve suspiro, se acomodó mejor en la cama y se quedó dormido, producto de los sedantes que le estaban administrando.


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¡Hola a todos!

Ya ha pasado más de un mes creo desde mi última actualización, sé que han esperado con ansías un nuevo capítulo, pero espero que hayan sido lo suficientemente pacientes y comprensivos conmigo, pues como les dije en el capítulo anterior, estaría demasiado ocupada y no tomen en cuenta el estaría porque la verdad es que "estoy" demasiado ocupada. La Universidad de verdad que no deja tiempo para muchas cosas, he tenido que salir a practicas profesionales y es de verdad agotador, pues tengo que evaluar a niños y no es algo demasiado fácil que digamos, pues hay algunos que no se dejan revisar y es desesperante y después de eso viene la parte en que debo interactuar con ellos para ver que tal están y luego, después de todo eso, debo hacer la ficha médica y el informe con el correspondiente diagnóstico y las alteraciones que le encontré, es un trabajo un poco largo y aburrido, pero a mí me hace feliz porque me gusta trabajar con niños (aunque hay algunos que me sacan de mis casillas). Creo que no les he comentado lo que estudio, estudio fonoaudiología o logopedia, no sé como lo conocen es sus respectivos países y para los que no saben de que va esta carrera, pues les cuento que el fonoaudiólogo es un terapeuta del lenguaje, si alguien quiere información sobre la carrera me manda un mensaje y yo les cuento, ya que si les cuento ahora me llevaré un buen rato escribiendo y no es la idea.

Cambiando de tema (el anterior era sólo para justificar mi demora), como ya se debieron haber dado cuenta, Ron está "más grave de lo que se pensó", y ocurre que tengo una duda y me gustaría que ustedes me ayudaran. Muchos me han dicho en reviews que no quieren que Ron muera, otros no me han dicho nada. La verdad es que tengo dos finales (sí, el final lo tengo listo) para Ron, en uno está vivo y en otro lamentablemente está muerto, y es aquí en donde necesito de vuestra ayuda, quiero que a través de los reviews, me digan que opción les parece mejor, y no quiero que me den respuestas vagas que sólo digan "quiero que sobreviva" o "quiero que muera"; sea cual sea la decisión de cada uno, es mi deseo que esté acompañada por un buen argumento, quiero que me cuenten porque creen que eso es lo mejor para Ron. Espero participen de esto y me den sus opiniones, les aviso también (por si no han leído mi profile) que estoy trabajando en otra historia y pienso hacerla interactiva, la idea es hacer que ustedes, mis lectores, puedan escoger que sucederá en el siguiente capítulo por medio de una votación, con respectivos argumentos claro, y después yo, que seré la jueza, veré que opción es la que gana y seguiré la historia.

Bueno, los dejo, yo debo seguir estudiando, mañana tengo un examen de "Lenguaje de Señas" (un curso que estoy tomando) y debo practicar.

Un beso a todos los que leen mi historia, en especial a aquellos que se toman el tiempo de dejar reviews y a aquellos que han agregado mis historias a sus favoritos o que simplemente han puesto una alerta para leer los nuevos capítulos. Y aprovechando la ocasión, quisiera pedirle a todas aquellas personas que han agregado mis historias a sus alertas o a favoritos, que me cuenten que les ha gustado de mis historias, que me cuenten que es lo que les ha "cautivado" de mis escritos y que también me cuenten las cosas malas que encuentran, etc., pues soy conciente de ser sólo una escritora novicia y que aún tengo mucho por aprender, por esto necesito de la opinión de todos.

Me despido de una buena vez, esperando que este capítulo haya sido de su completo agrado y también esperando sus reviews con la opinión que les pedí.

Espero no demorar tanto con el próximo capítulo, pero eso no se los puedo asegurar, pues depende del tiempo libre que me deje la Universidad, tiempo que la verdad es muy escaso.

Un beso a todos.

Gracias por leerme y recuerden dejar sus reviews con sus comentarios.

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