Capítulo 11: "Eres mi felicidad"
La presencia de toda la familia Weasley en el salón principal de Grimauld Place, no hacía más que poner aún más nerviosos a los recién llegados, quienes cogidos de las manos avanzaban temerosos escrutando las miradas de sus respectivos esposos y desviando la mirada de vez en cuando al resto de los visitantes y a los papeles que descansaban sobre la mesa justo frente al abogado de ambas familias.
Hermione miraba de reojo a Ron, quien le sonreía de forma sincera, causando en la castaña un leve sobresalto al no comprender la reacción de su marido. Harry, en cambio, desviaba su mirada entre su esposa, sus suegros y su pequeño hijo, que en esos momentos dormía tranquilamente en los brazos de Martin.
- Hola- saludó Luna con una gran sonrisa- ¿Cómo ha estado el viaje?- preguntó mirando las manos entrelazadas de ambos a la vez que les sonreía pícaramente, causando el sonrojo de la pareja y una carcajada por parte de los Weasley.
- Nos fue bastante bien en la misión- articuló Harry con dificultad consiguiendo otra leve carcajada por parte de la familia pelirroja.
- Harry, cariño- interrumpió Molly- Ron ya nos ha explicado la misión y nos queda más que claro que todo salió muy bien, pues Hermione ha regresado contigo y no con la copia de mi hijo.
La cara de sorpresa de los recién llegados causó otra ronda de carcajadas entre los pelirrojos y sus acompañantes. Sin embargo, aun las cosas no estaban claras para la pareja pues todavía no entendían la presencia de todas aquellas personas en la casa de los Black y mucho menos podían entender la presencia de Martin, de Seamus y de los papeles de divorcio que nadie se atrevía a mirar por miedo a tocar el tema.
- Harry, Hermione- habló Ron acercándose a sus amigos- ya todos saben la verdad de la misión y también saben sobre mi estado de salud, todos están al tanto del por qué te pedí esto Harry y también están al tanto del amor que ambos se profesan, es por eso que Seamus está aquí, para que Hermione firme los papeles del divorcio y quede libre para casarse contigo, porque es contigo con quien siempre debió estar, yo sólo fui una piedra en el camino y el destino ha venido a sacarme del medio. Hermione- habló ahora mirando únicamente a su esposa- sabes que te amo, pero también sabes que no te amo ni la décima parte de lo que Harry te ama, además, ambos sabemos que tu corazón jamás me ha pertenecido de la forma en que le pertenece a Harry, somos un trío, eso nadie lo discute, pero ustedes son la parte que mejor encaja. Ahora yo los dejo libres para que sean felices, he tomado una decisión junto a mi familia y dentro de unas semanas me iré en busca de alguna solución a mi enfermedad. Estaré bien, no se preocupen por mí, estaré en Egipto en casa de unos antiguos amigos de Billy, ellos son expertos en enfermedades causadas por maldiciones oscuras, si todo sale bien, estaré de regreso muy pronto.
- Ron, gracias- pronunció Hermione abrazando a Ron y soltando algunas lagrimas- no sabes cuanto miedo tenía por tu reacción por lo mío y lo de Harry; pero, me gustaría que me explicaras a qué enfermedad te refieres, ¿por qué debes ir hasta Egipto? ¿Estás bien? ¿Por qué no me habías dicho nada?
- Eso es una larga historia, luego te la contaré, por ahora, me gustaría que firmaras y que luego le demos tiempo a mi hermana para que hable, su historia es mucho más seria que la mía, así que lo mejor será que firmes y que luego pasemos a sentarnos y a tomar un té que Kreacher debe estar ya preparando.
- Claro- respondió Hermione, casi por inercia, pues aún no entendía nada de lo que ahí ocurría.
Sintió que un brazo la jalaba hasta la mesa y ponía un lápiz entre sus manos instándola a firmar, cuando ya hubo firmado, nuevamente un brazo la llevó hasta otro rincón de la casa y la acomodó en un sillón junto a Harry, quien tenía la misma mirada perdida que ella. Al estar ya sentada pudo ver que frente a ella, sentada en otro sillón se encontraba Ginny, a la derecha de esta estaba Molly y a la izquierda se encontraba Martin aún cargando a James. Hermione reparó en la mirada de la pequeña pelirroja, notó los ojos hinchados y colorados y una mirada cargada de dolor y vergüenza, se preguntó si la razón de todo ello, era la famosa misión en la que se encontraba ella y Harry en Grecia, misión que por el momento había ocasionado que ella fuese nuevamente una mujer soltera y que por lo que parecía todos aprobaban que tuviese una relación con Harry, por eso aún no encajaba todo el rompecabezas, pero tal y cómo había dicho Ron, aún quedaba la historia de Ginny, historia que al parecer estaba por comenzar, pues Kreacher hacía su entrada seguido de una bandeja llena de tazas y una humeante tetera. El elfo doméstico sirvió a cada uno una taza y luego de una reverencia dirigida a su amo, desapareció con un "crac".
- Muchachos, creo que lo mejor será que prueben un poco del té- habló por primera vez Arthur Weasley, a lo que nadie rebatió, pues todos probaron un sorbo del té.- Hija, es hora que empieces a hablar.
- Tienes razón- contestó Ginny, respondiendo a la intimidante voz de su padre- Harry, Hermione, supongo que ustedes se estarán preguntando el por qué de la presencia de todos nosotros aquí, en especial el por qué está aquí Martin, Seamus y Luna; pues bien, Luna está acá porque es nuestra amiga y ha venido a darnos apoyo, Seamus porque es el abogado de la familia y su presencia acá era necesaria para dejar todo claro entre todos nosotros, ya más adelante podrán entender a que me refiero, y Martin- tomó una pausa mientras miraba al cazador y ponía su mano izquierda en la rodilla derecha de este.- bueno, Martin está aquí por que es muy importante en esta historia.
Harry, quiero pedirte disculpas por todo este tiempo en que hemos estado juntos, por todo este tiempo en que jamás pensé en ti como mi compañero para toda la vida, sino que te vi como un trampolín directo a la fama, siempre te utilicé como un producto para hacerme notar, usé tu fama para poder hacerme un nombre en el mundo mágico, sólo pensé en mi y jamás en ti. Harry, por favor perdóname por ser tan egoísta- a estas alturas Ginny estaba llorando y Harry sentía que debía responder a las palabras de la pelirroja, pero la mirada de Ron le decía que aún quedaba mucho más por decir- Harry, sé que he sido una pésima esposa, pero tu sólo sabes la mitad, hay algo de lo que debes enterarte y que por favor te pido no me juzgues, pues de verdad que no era conciente de lo que hacía en aquellos momentos, pero también te digo que no me arrepiento de ello. Harry, ¿recuerdas aquella vez que jugamos una final en Madrid? - al recibir un leve asentimiento de Harry continuó- pues ese día, luego de finalizado el partido, con todos los miembros del equipo salimos a celebrar la victoria a un bar, y bueno… ese día a todos se nos pasaron las copas y yo hablé de más, ese día pude sincerarme con una persona increíble, ese día le confesé a Martin la verdad sobre mi perfecto matrimonio y también le confesé mi amor por él y luego una cosa llevó a la otra y ambos terminamos en el dormitorio de Martin- Harry la miró sorprendido, su esposa le había sido infiel, no era que le doliese aquella infidelidad, pero se sentía un poco humillado- Harry, siento mucho todo eso y créeme que no tuve conciencia de esto hasta hace algunos días y no es sólo de esta infidelidad de la que debes enterarte, porque hay una verdad muchísimo peor- la pelirroja dirigió su mirada hacia Harry, de lejos podía notarse el miedo en sus ojos, pero la mano de Martin le daba fuerzas para seguir hablando, aún quedaba mucha historia por contar y ella intuía que todo terminaría bien, por lo que tomando un poco de valor continuó hablando.- Harry, Martin es el verdadero padre de James- el aire se tendió tenso en cosa de segundos, los únicos sonidos que se escuchaban era aquellos que venían desde la calle y también la respiración agitada de Hermione, quien tras haber escuchado semejante noticia entró en un ataque nervioso llamando la atención de Harry, que sin dirigir la mirada a nadie más que a Hermione se levantó de su lugar y acomodó a la castaña en el sillón para que esta pudiese relajarse. Cuando Hermione estuvo ya más calmada, tomó las manos de Harry y sólo bastó una mirada para que el auror recordase lo que había escuchado hacia apenas unos segundos, por lo que armándose de valor, se sentó nuevamente en el sillón junto a su amada Hermione y justo frente a Ginny, la mirada que dirigió Harry no satisfació las expectativas de nadie, pues Harry tenía una mirada de ¿alegría o de alivio tal vez?
- Me lo suponía- fue la respuesta de Harry, y ante las miradas contrariadas de todos decidió explicarse- Cuando me diste la noticia de tu embarazo, fui el hombre más feliz del planeta, siempre soñé con formar una familia, con tener hijos, con llevarlos cada 1 septiembre a esperar el tren de Hogwarts o simplemente enseñarles a jugar Quidditch, la emoción de ser padre me mantuvo cegado por algún tiempo, pero cuando supimos la fecha en que James nacería, fue sólo cosa de sumar dos más dos y darme cuenta que ese niño no era mi hijo, por qué digo esto se preguntarán, lo digo porque sacando las cuentas James debió ser concebido cuando yo estaba fuera del país en una misión, misión en la que estuve fuera por casi dos meses, tiempo durante el cual fue esa final en Madrid y justamente por esa misión no pude ir a ver al equipo jugar. Si me quedé callado frente a esta situación fue porque en el fondo ansiaba tanto ser padre que preferí ser padre de un hijo de otro a no ser padre jamás y también callé porque tenía esperanzas de estar equivocado y que James sí fuese mi hijo, también esperaba que Ginny cambiara, que se dedicara a la casa, que fuese una mujer más dedicada a su familia que a ella misma, pero eso no ocurrió y las cosas fueron peor que antes. No puedo decir que no me duele enterarme que mis suposiciones eran acertadas, quiero mucho a James, lo quiero como si fuese de mi propia sangre, soy conciente que no lo es, me alegra ver que su verdadero padre está al tanto de esto y que al parecer no tiene reparos en estar con ellos, yo no me opongo a que si Martin lo desea legalice la paternidad de James, lo único que les pediré es que me permitan verlo aunque sea una vez a la semana o tal vez una al mes o que tal vez pueda pasar algunas fiestas conmigo y con Hermione en nuestra casa-acotó sonriendo y abrazando a Hermione por la cintura. Para todos era una sorpresa escuchar a Harry tan tranquilo, pues jamás imaginaron que él tuviera aquellas sospechas ni mucho menos esperaron a que tomara la noticia tan tranquilo, seguramente el té tranquilizante de Kreacher había logrado su efecto en el auror. Hermione por otra parte, acaba de dimensionar todas las historias y el rompecabezas comenzaba a encajar perfectamente; primero, Ron le daba el divorcio para que estuviese libremente con Harry; segundo, Harry no era el verdadero padre de James, por lo que ya no tenía motivos para sentirse culpable por separar a un niño de su padre y tercero, Harry parecía estar tomando todo demasiado bien y por lo que había observado ya estaba haciendo planes para vivir con ella, y además, su amado Harry no parecía estar molesto con la incipiente relación de Martin y Ginny, sino que muy por el contrario, la aceptaba y estaba más que dispuesto a dejar de ser el padre legal de James, inconcientemente deseó estar embarazada para poder dar una nueva alegría a Harry, y desde luego, la paternidad de aquel niño o niña no podría discutirse, pues a nadie debería quedarle duda que el verdadero padre de aquel bebé sería Harry Potter, la castaña ya se imaginaba despidiendo a su primogénito en el andén 9 ¾, se veía a sí misma y a Harry sonriendo orgullosos al ver a su hijo el día de su boda, luego se vio a sí misma asistiendo a los cumpleaños de sus nietos, siempre en compañía de Harry, sin duda el futuro parecía sonreírles por primera vez y por lo que se presagiaba, nadie interferiría en sus vidas.
- Gracias Harry, nada me gustaría más que este niño fuese legalmente mi hijo, tenía miedo de tu reacción frente a todo esto, estoy verdaderamente asombrado de ver que has sido tu quien ha propuesto darme la paternidad legal de mi hijo, porque sinceramente yo estaba decidido a luchar por él y también por Ginny- dijo Martin abrazando tanto a Ginny como al pequeño James- Ayer,- siguió Martin- fui decidido a hablar con los señores Weasley para contarles la verdad y pedirles consejo sobre su hija, aunque estaba convencido que las cosas no me serían fáciles, pues cuando Ginny fue a mi casa a contarme todo, quedé en un estado de tal que apenas podía recordar quien era, lo único que podía ver en mi cabeza, era la imagen de un bebé de cabellos rojizos y profundos ojos verdes, unos ojos que eran una perfecta copia de los míos y ahí fue que supe que ese pequeño sí era mi hijo, pues lo recordaba de aquella vez en que lo vi junto a Luna en el estadio- todos dirigieron sus miradas hacia la rubia, quien sonreía orgullosa como queriendo decir "Les dije que no eran como los ojos de Harry".
- Martin llegó a La Madriguera minutos después de mí- dijo Ginny, sacando a todos de aquel estado aletargado en que se encontraban – no puedo negar que me sorprendió verlo ahí, pero bastó solo ver que me sonreía para saber que me había perdonado y juntos contamos la verdad a mis padres, quienes sé que aún están molestos conmigo por toda la situación, así que, mamá, papá- dijo mirando a sus progenitores- ustedes también merecen una disculpa de mi parte, lamento mucho haberlos avergonzado.
- No tienes de nada que disculparme querida- habló la Sra. Weasley tomando las manos tanto de su esposo como de su hija- si Harry te ha perdonado, nosotros también, tu siempre serás nuestra hija y hagas lo que hagas eso no cambiará, estaremos siempre contigo, en lo que necesites, pero de ahora en adelante, recuerda ir siempre con la verdad, porque no querrás hacer sufrir a quienes amas nuevamente.
- Gracias mamá-contestó Ginny acurrucándose entre los maternales brazos.
-Creo que es el turno de firmar de Harry, ¿no creen?- preguntó Luna desde el lugar que ocupaba- ¿y qué me miran todos? Si Hermione ya firmó, sólo queda Harry, ¿para qué retrasar más esto?- dicho y hecho, Seamus se acercó hacia Harry con los documentos para que este firmara.
- Ten Harry, acá están los documentos, a pedido de Ginny hice algunas modificaciones y según lo que me dijo y puedes confirmarlo acá con ella misma, no está dispuesta a aceptar nada de lo que tu le ofrecías, por lo que sólo te queda firmar.- Harry dirigió su mirada hacia la pelirroja que le sonreía con agradecimiento, por lo que él se limitó a obedecer a su abogado y firmó, la sensación que recorrió su cuerpo fue sólo comparada con aquella que sintió al derrotar a Voldemort: Libertad.
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Dos semanas después…
- Hermione, ¿estás bien?- la voz preocupada de Harry se escuchaba desde algún rincón de la casa.
- Sí amor, ya salgo- fue la escueta respuesta de Hermione al tiempo que habría la puerta del baño y se dejaba ver más pálida y despeinada de lo normal, provocando que la preocupación de Harry aumentara.
- Cariño, estás demasiado pálida, ¿segura no quieres que te lleve a San Mungo?
-No Harry, no te preocupes, ya tengo programada una cita para hoy en la tarde, aprovecharé de hacerme un control antes de visitar a Luna y a su bebé.
- Está bien Hermione, pero dime, ¿tienes alguna sospecha de lo que te está sucediendo?- preguntó Harry con una sonrisa curiosa en el rostro, pues él tenía ciertas sospechas sobre lo que le ocurría a Hermione, pero no quería asustarla con solo supuestos.
- La verdad es que sí tengo algunas ideas Harry- dijo ella mientras lo envolvía en fuerte abrazo- pero no quiero que nos hagamos ilusiones, lo mejor es estar seguros antes de empezar a celebrar.
-Me gustaría estar contigo hoy durante el control, ¿crees que esté bien que valla? Luego podemos ir juntos a visitar a Luna y al bebé.
- Me encantaría, ¿te parece si pasas por mí a la oficina como a las tres?
- A las tres en tu oficina, no te vallas sin mí-añadió al tiempo que comenzaba a besarla en el cuello y comenzaba a subir hasta su boca, pero la sesión de romanticismo se vio interrumpida por una lechuza que golpeaba con brío en una de las ventanas del dormitorio. Harry la reconoció como una de las lechuzas que repartía el Profeta, estaba decidido a ignorarla para continuar besando a su amada, pero fue justamente esta la que se separó de él y caminó hasta la ventana y recoger el periódico luego de pagar a la lechuza que ya volaba alejándose de la casa.
- ¡No lo puedo creer!- exclamó Hermione tirándose en la cama al tiempo que leía el Profeta- ¡no sé cómo lo hacen para enterarse de todo!, ¿es que no se puede tener vida privada?
-¿Qué pasa ahora?-preguntó Harry sentándose junto a ella en la cama.
- Pasa que no sé cómo se han enterado de nuestros divorcios, de la enfermedad de Ron, de James y Martin, y también que planeamos casarnos la semana entrante, eso pasa.- dijo la castaña mientras dejaba caer el periódico a su lado.
- A mí también me gustaría saber cómo hacen para enterarse de todo, pero dudo que Rita Skeeter sea la única periodista con trucos sucios bajo la manga, pero recuerda que nosotros guardamos el factor sorpresa, por lo que nadie más que nosotros y nuestros amigos estarán presentes para la boda.
- Tienes razón. Te amo Harry, estoy feliz de saber que en pocos días seré tu esposa, muero de ganas para que llegue la semana próxima.
- Me ocurre igual y yo también te amo, eso no lo dudes jamás.
- Nunca lo he dudado, bueno, desde que estamos juntos que no lo dudo- aclaró sonriendo- pero será mejor que nos demos prisa y nos vallamos al Ministerio, no quiero imaginar lo que nos espera allá.
- Sí, mejor nos apuramos, mientras más temprano lleguemos, menor será el gentío esperando por nosotros.- la pareja comenzó a arreglarse para posteriormente partir rumbo a sus respectivos trabajos.
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Pasadas ya algunas horas, Harry estaba ansioso porque dieran pronto las tres, miraba ansiosamente el reloj como si eso fuese a hacer que los minutos pasaran más rápido, en eso se encontraba cuando su secretaria lo interrumpió en la oficina.
- Señor Potter, tiene una visita- informó la secretaria.
- Si es otro periodista dile que estoy ocupado- respondió Harry mientras fingía mirar algunos documentos.
- No señor Potter, es el Señor Weasley. ¿Lo hago pasar?
- Sí claro, dile que pase- Harry se acomodó mejor en la oficina mientras esperaba en el ingreso de su amigo, escuchó a su secretaria dar la autorización para que el visitante ingresara, por lo que se paró de su asiento dispuesto a recibir a Ron en la puerta.
- Hola Harry- saludó una voz desde la puerta, dejando a Harry un tanto sorprendido- ¿Qué sucede Harry? ¿Estás bien?- pregúntole recién llegado.
- Sí Sr. Weasley, es que me sorprende verlo acá, pensé que era Ron quien venía. La secretaria sólo me ha dicho que era "el Señor Weasley", no me especificó cuál de todos los Weasley, tendré presente eso para una próxima vez- comentó riendo y contagiando a su ex suegro- Pase Sr. Weasley, tome asiento y cuenteme, ¿qué lo trae por acá?.
- Harry, te he dicho muchas veces que dejes ese tono formal conmigo, te conozco desde hace mucho y ya te he dado la confianza suficiente para que comiences a tutearme.
- Sí, lo sé, pero no puedo evitarlo, además me gusta llamarlos Sr. y Sra. Weasley, eso me hace sentirlos más como unos tíos, como mi familia.
- Gracias por eso Harry, para nosotros tu también eres de nuestra familia, pese a todo lo ocurrido últimamente- dijo el patriarca Weasley con una mirada trista- bueno Harry, el tiempo es oro, por lo que iré al grano: Ron se ha ido de la casa, se fue hoy en la mañana y me pidió que hablase contigo sobre ello, pues la razón de esta marcha es que no se ha sentido muy bien y tuvo que viajar antes de lo previsto a Egipto, me ha pedido que los disculpe frente a ti y Hermione por no asistir a la boda, pero sinceramente, creo que es mejor así, pues estoy seguro que hubiese sido un tanto doloroso para Ron estar ahí presente, a pesar de estar él de acuerdo con todo. No es mi intención venir y hacer que te sientas culpable, porque nada de esto es culpa de ustedes, al contrario, me gustaría aprovechar la ocasión y pedirte disculpas, jamás debí permitir que mi hija se casara contigo, pero yo estaba tan feliz por ella, yo creí todo lo que ella decía, creí fervientemente en que ella de verdad te amaba y me aseguré a mi mismo que ambos serían felices durante muchos años; pero ya ves, como han salido las cosas, discúlpame Harry por todo lo que has tenido que vivir lejos de Hermione por culpa de mis hijos.
- No tiene de qué pedir disculpas señor Weasley, cuando decidí casarme con Ginny nadie me obligó, fue mi propia decisión y ya no importa si fue la mejor o no, lo importante acá es que todo ha terminado bien, con la excepción de Ron, pero tengo fe en que él estará bien, yo diré a Hermione el porqué Ron no estará con nosotros en la boda, ella entenderá y sé que también para ella será mejor si Ron no está ese día, porque aún se siente algo culpable por dejar a Ron pasar por todo esto solo.
- Sí, entiendo perfectamente, pero aun no puedo dejar de sentirme mal por todo, pero como tu dices, todo parece estar tomando por fin camino a la felicidad. Ya es tarde y debo volver al trabajo, en cuánto tenga noticias sobre la salud de Ron les daré aviso inmediato.
- Gracias Arthur, gracias por todo- se despidió el auror, con una gran sonrisa que fue correspondida por el Sr. Weasley al oír que por fin Harry lo tuteaba- a mí también se me ha hecho tarde, quedé en acompañar a Hermione al médico y luego pasaremos a visitar a Luna.
- ¿Está bien Hermione?-preguntó Arthur notoriamente preocupado.
- Sí, ella está bien, es sólo un control para saber si está embarazada o no- respondió el auror con la emoción rebosando de su cuerpo, lo que hizo sonreír a Arthur.
- Pues suerte con ello entonces, esperemos les valla bien y saludas a Luna de mi parte, durante estos días iremos con Molly a visitarla.
- Claro Arthur, y muchas gracias por todo, de verdad.- y sin más que una sincera sonrisa Arthur Weasley se retiró de la oficina de Harry dejando a este solo para que pasados unos minutos el auror se marchara rumbo a la oficina de su futura esposa.
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- Hermione, ¿cuánto tiempo crees que tarden en darte los resultados?- preguntaba un impaciente Harry.
- Harry, acaban de tomarme el examen, debemos esperar por lo menos un par de horas para poder estar seguros y debes agradecer que el doctor ha accedido a apurar los resultados porque ha visto lo ansiosos que estamos y porque me conoce desde hace años. Tu tranquilo, ¿está bien?- Harry asintió- Bien, entonces vallamos a dar una vuelta y compramos algún regalo para Luna y la pequeña Sol.
- A Luna se le acabarán los nombres de los astros para nombrar a sus hijos- dijo Harry sonriendo- Recuerdo que una vez Dean comentó que quería tener once hijos para formar su propio equipo de futbol, esperemos que Luna esté de acuerdo.- ambos sonrieron al imaginar a sus amigos en compañía de sus once hijos y todos con nombres de astros, estrellas o planetas.
-No me gustaría estar en los zapatos de Luna si el sueño de Dean llegase a hacerse real- comentó Hermione- Mejor nos damos prisa, compramos un regalo para Sol, la visitamos y luego venimos por los resultados. ¿Te parece bien amor?
-Por supuesto- respondió Harry, y juntos salieron hacia las tiendas para comprar un regalo para su amiga y su pequeña hija.
Mientras ambos caminaban por las tiendes del Londres muggle, Harry contó a Hermione sobre su conversación con el Sr. Weasley, la reacción de Hermione fue justa la que el auror esperaba, pues ella sólo dijo que eso era lo mejor porque aun se le hacía un poco difícil aceptar que todo esto estaba pasando y que no era solo un sueño y que así no se estaría sintiendo mal por Ron; ambos decidieron que apenas llegasen a la mansión Black, lugar donde ambos vivían por ahora, enviarían una carta a Ron deseándole mucha suerte con el tratamiento y dándole a entender que entendían perfectamente el porqué se había retirado antes de la boda.
Pasado ya algún rato, encontraron en una tienda de artículos de bebé un lindo peluche de un tierno osito abrazado a un luminoso sol, convinieron en que era el regalo perfecto para la pequeña y no dudaron en comprarlo, todo este trámite les tomó solo unos minutos, pero ya una vez con el paquete de regalo en las manos, no pudieron evitar continuar mirando y adornar una imaginaria habitación para su bebé, sin duda aquel lugar era perfecto para hacer todas las compras, pues tenían desde el tapiz hasta los baberos, en ese local podrían encontrar todo lo que quisieran para su bebé y con una enorme sonrisa en el rostro y con la esperanza de volver muy pronto, se dirigieron con prisa a San Mungo para visitar a Luna. Al llegar a la habitación de su amiga, descubrieron que esta estaba acompañada por Ginny y por el pequeño James quien tenía sus ojitos abiertos mirando de forma curiosa a la pequeña Sol, que dormitaba en los brazos de su madre, sin duda el parecido era notorio, pues Sol, al igual que su madre tenía el cabello rubio, claro que a la pequeña sólo podía vérsele un pequeño mechón que más que cabello parecía una mota, pero un detalle adorable que hacía perfecta armonía con su pálida piel y con lo que por el momento hacía presagiar serían unos hermosos ojos azules, pero aún era muy pronto para aclarar el color de sus ojos, pues aún tenían aquella tonalidad gris.
Las dos amigas notaron la presencia de la pareja y los invitaron a pasar, para Harry y Hermione aun era difícil el estar cerca de la pelirroja, pese a haber aclarado todo las cosas aún no se digerían del todo, pero al igual que todos, estaban concientes que esto era lo mejor que pudo haberles pasado en la vida, ya que por primera vez nadie se interponía para que fuesen felices juntos.
- Hola chicos- saludó Luna- ¿Cómo están?
- Muy bien Luna, pero somos nosotros quienes deberían preguntar aquello, ¿no crees?
- No importa quien pregunta antes o quién después, la intención es lo que vale Hermione.
- Así es, tienes toda la razón. Luna, ten, traíamos este regalo para Sol- dijo Hermione a la vez que pasaba el regalo a Luna- ¿Cómo has estado Ginny?
- Bastante bien, James se ha acostumbrado rápido a la nueva casa y a Martin, ha tomado la manía de dormirse sólo en los brazos de Martin, creo que él se dio cuenta rápidamente que él era su papá, pero aún no te olvida Harry, eres su primera imagen paterna, es difícil que pueda olvidarte.¿Quieres cargarlo?
- ¿De verdad puedo?- preguntó algo avergonzado Harry- ¿no se pondrá a llorar verdad?
- No seas tonto Harry- lo regañó Luna- tómalo ya, mira que no debes perder la practica, porque tienes que estar preparado para los próximos 8 meses y recibir en perfectas condiciones a tu primogénito.- Harry la miró asustado, pero hizo lo que le pedían y disfrutó cada momento con el bebé en sus brazos, Hermione lo miraba maravillada, imaginando cómo sería verlo cargando a su hijo y deseó fervientemente que las palabras de Luna se hiciesen reales.
- Aún no sé si estoy embarazada- dijo de pronto Hermione, provocando que Luna la mirase extrañada.
- ¿Cómo que no lo sabes?- preguntó un tanto molesta- Es obvio que lo estás, te lo digo yo que tengo experiencia ya en esto y reconozco la cara de una mujer embarazada. Has tenido, nauseas, no mires así, se nota en tu cara, estás pálida y ojerosa, pero tienes un brillo especial en la mirada y lo he notado desde que llegaron de Grecia. Y sé que sabes perfectamente todos los síntomas de un embarazo, así que me extraña que aún no te hayas dado por embarazada.
- Pues… -dudo un poco la castaña- la verdad es que sí lo hemos pensado, pero decidí tomar una hora con mi ginecólogo y hacerme los análisis, justamente de allá veníamos y en unos minutos más debemos ir por los resultados- terminó un tanto sonrojada.
- ¡Pero Hermione!- exclamaron a la vez tanto Ginny como Luna, ambos sonrieron y determinaron en base a gestos que Luna seguía teniendo la palabra- Hermione, ¿no eras la bruja más inteligente de su generación?- preguntó con algo de sarcasmo- ¿Acaso no sabes que hay un hechizo, muy fácil y efectivo para estos casos?- Hermione la miró ruborizada.
- Sí lo sabía, pero creo que lo olvidé- dijo en un susurro, provocando la risa de sus acompañantes- ¿Y qué quieren, he tenido otras cosas en la cabeza? Acabó de divorciarme de la manera más sorpresiva del mundo, estoy a una semana de casarme con el amor de mi vida quién curiosamente también acaba de separarse y además se ha enterado que el hijo que creía tener era en realidad de otro- dijo dirigiendo una leve mirada de disculpa a Ginny, quien la miraba asombrada y visiblemente avergonzada por todo, pero no hizo que Hermione se detuviera, tenía muchas cosas que dejar salir y no iba a desaprovechar la ocasión- a eso súmenle que me enteré que mi ex marido tiene una extraña enfermedad causada por una desconocida maldición oscura que lo está matando lentamente haciendo que todos sus sistemas dejen de funcionar paulatinamente y a él se le ocurrió la gran idea de mandarme a una isla paradisíaca con el hombre más maravilloso del mundo para que este me embarazara, logrando así que todos los secretitos que mantuvimos por años salieran a la luz, no es que me queje del rumbo que han tomado las cosas, por déjenme dejarles claro que soy feliz, más feliz de lo que nunca fui en mi vida, pero es demasiado para digerir en tan poco tiempo, así que no me culpen si he olvidado un hechizo, antes de saber que era bruja era muggle y estoy habituada a las tradiciones muggles, por tanto no es de extrañar que pensara en el método convencional de un examen clínico, y si me disculpan- dijo secándose las lagrimas que habían comenzado a caer de su rostro-es hora que me valla a recoger los análisis y cuando los tenga, vendré y les contaré las buenas nuevas. ¿Vienes Harry?- este último la miraba boquiabierto, sabía que Hermione aún no asumía todo, pero le sonaba bastante extraño aquel repentino cambio en ella, pero al escuchar las palabras de su amada hacia él, asintió inmediatamente, dejando al niño en brazos de su madre y posteriormente tomar la mano de su futuro esposa y salir con ella rumbo a la clínica ginecológica, no sin antes despedirse y disculparse con sus amigas, quienes aún perplejas, los vieron salir.
- Sí, está embarazada- afirmó Luna y ambas comenzaron a reír, pues ellas sabían perfectamente de aquella ultra sensibilidad que afectaba a las embarazadas.
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Harry y Hermione salieron presurosos y en silencio de San Mungo hacia el Londres muggle, Harry podía notar que Hermione aún estaba algo voluble por el desahogo anterior y él no encontraba palabras para consolarla, por lo que decidió que por ahora un abrazo bastaba hasta que ella estuviese más tranquila y pode hablar, y así lo hizo, pues cuando notó a su compañera más relajada tomó confianza y habló.
- ¿Estás bien cariño?- preguntó acariciando levemente el brazo de la castaña.
- Sí Harry, estoy bien. Es sólo que… de verdad, son muchas cosas para digerir en tan poco tiempo y me sentí algo presionada con las chicas ahí dentro- dijo Hermione suspirando.
- Sé que hemos tenido que pasar por mucho en muy poco tiempo, para mí también ha sido difícil, pero el saber que pronto nos casaremos me hace aún más feliz y eso me ayuda a sobrellevar todo. Pero si tu quieres amor- dijo Harry parando de pronto y poniendo a la castaña frente a él- podemos posponer la boda, para cuando estés más tranquila y así tenemos tiempo de organizar nuestras vidas y también una gran boda o como quieras que sea.
-¡Por ningún motivo Harry!- dijo Hermione seriamente- no pienses en posponer esta boda, no hay nada en este mundo que quiera más que ser tu esposa y no tengo nada que organizar, la boda seguirá de la misma forma en que la teníamos pensada, no más ni tampoco menos; y ya verás que con el tiempo estaré más tranquila, estoy segura que esto no ha sido más que ansiedad y si Luna tiene razón-suspiró- algo de culpa deben tener las hormonas.
- Esperemos que así sea-dijo Harry sonriendo y besándola. Caminaron otro tanto y pronto llegaron a la consulta del ginecólogo de Hermione, ambos estaban extremadamente nerviosos, pero se tenían el uno al otro para apoyarse fuese cual fuese el resultado, pero ambos rogaban que fuese positivo, el sueño de ambos estaba a tan sólo unos minutos de hacerse realidad.
Entraron a la consulta ansiosos, la mirada que les dedicó la secretaria no les importó, ellos estaban pendientes de otras cosas, se sentaron y esperaron a ser llamados, cuando oyeron el nombre de Hermione, ambos se pusieron de pie y caminaron abrazados hasta la oficina del doctor, quien los esperaba con una enorme sonrisa.
- Asiento Hermione, asiento señor…- escrutó el Doctor.
- Potter, Harry Potter- dijo Harry saludando al doctor y reprimiendo una pequeña sonrisa por haberse presentado al más puro estilo Bond, pero ni Hermione ni el doctor pudieron aguantar las carcajadas pues ambos rompieron en risas contagiando así también al auror.
- Supongo que usted es alguna clase de súper espía ¿no?- bromeó el Doctor.
- Algo así- rió Harry, sabiendo que el doctor no estaba tan lejos de la realidad.
- Dígame Doctor- interrumpió nerviosa Hermione- ¿están ya los resultados?
- Sí, aquí los tengo- afirmó el doctor, alzando un sobre blanco que pasó a la pareja.
Hermione tomó el sobre, las manos le sudaban y tiritaban, casi no tenía control sobre su cuerpo, sintió el brazo protector de Harry sobre sus hombres y sintió que él se acercaba más ella, notó el nerviosismo de su pareja, pero este le infundía seguridad, fuese cual fuese el resultado ellos estarían juntos, la ida a Grecia no había sido sólo para engendrar un niño, había sido para unirlos a ambos, para recobrar el tiempo perdido y estaban a punto de saber si aquel viaje había logrado uno de sus tantos propósitos. Harry la asió más hacia él, logrando que ella lo mirase profundamente consiguiendo tras esa mirada toda la seguridad que le faltaba, suspiró y delicadamente comenzó a abrir el sobre, sacó de este una hoja con algunos números y palabras, leyó rápidamente el contenido y su mirada quedó fija en un punto específico de aquel papel, dirigió su mirada a Harry y vio que este también veía aquel punto. Sus miradas se cruzaron y no pudieron más que sonreírse y fundirse en un maravilloso beso. Ya era una realidad, Hermione Granger, futura Hermione Potter, estaba embarazada.
Cuando salieron de la clínica, en las cabezas de ambos aún rondaba aquella palabra "POSITIVO", logrando sacarles más de una carcajada. Por fin el sueño de ambos se hacía realidad, un hijo de ambos marcaba el inicio del camino, el camino de la felicidad.
N/A: Hola a todos, lamento la tardanza, pero a diferencia de algunos países o Universidades, yo no tengo vacaciones de Semana Santa y he tenido que arreglarmelas para reescribir la historia, pues como les dije tuve un problema con el computador y tuve que empezar de nuevo, pero gracias a Dios tenía mis apuntes en la agenda, de todas formas no quedó igual a la primera versión, me gustaba más esa, pero esta sé que también les gustará.
Como habrán visto, la historia está acabando y aún queda la incógnita sobre Ron ¿logrará recuperarse? ¿Ustedes que creen? Yo ya tomé una desición, por lo que el último capítulo estará aquí mañana, siempre y cuando considere suficientes lecturas o reviews, de ustedes depende.
Un beso a todos los que leen mi historia y recuerden que pronto estaré con una nueva historia.
Besos
JaNnYtA
