Epílogo: 19 años después.
Estaba nerviosa, no recordaba haber estado tan nerviosa en ninguna otra etapa de su vida, ni siquiera el día de su primer matrimonio. Nerviosa por temor a que todo fuese un sueño y que despertaría justo en el momento en que el sacerdote los uniría como "marido y mujer" y ella sabría que todo no era más que otro de sus sueños, pero sin duda este era el mejor de todos porque ella estaba esperando un bebé, un hijo del mejor de los hombres que hubiese conocido en sus veintitantos años de vida, un hijo de aquel que siendo sólo un niño de 11 años la salvó de un Troll de las montañas durante su estadía en Hogwarts, niño que más tarde se convirtió en su mejor amigo y en un adorable jovencito que salvó al mundo de aquel ser tan despiadado que se hacía llamar Lord Voldemort, pero eso era parte del pasado, pues en tan sólo unos minutos ella saldría de aquella habitación y en compañía de su padre caminaría hasta el hombre de su vida y se unirían para siempre, porque así es como debía ser, así es como todos quisieron que fuese y ya nada debía interponerse entre ellos, el destino había hablado y esa era su última palabra, a menos que todo fuese un sueño, pero no lo era; se lo confirmó un leve toque en su hombro derecho sacándola de sus recuerdos.
— Sirius, no te sentí entrar— saludó con una sonrisa la castaña al mayor de sus hijos.
— Lo siento mamá si te asusté, acabo de llegar. ¿Qué haces?— preguntó el apuesto joven de no más de 19 años, de ojos color avellana como los de su madre, pero con el cabello tan o más desordenado y oscuro como el de su padre.
— Veo algunas fotografías, estaba digamos que recordando un poco el pasado— aclaró ella haciendo un espacio a su hijo para que este se sentara junto a ella. — Es que me parece que fue tan sólo ayer que me casé con Harry y tú estás tan grande, el que hoy planees presentarnos a tu novia ha hecho que recuerde que tan rápido pasan los años.
— Los años pueden pasar muy rápidos mamá, pero por ti no pasan, estás tan hermosa y joven como en el día de tu boda— comentó el joven abrazando a su mamá y observando una fotografía en la que se veía a Hermione retocando los últimos detalles de su albo vestuario. — Lamento mucho no haberles presentado antes a Carla, pero ya sabes que por cosas del trabajo no habíamos podido venir juntos y además, me gustaría darles una sorpresa a ti, a papá y a todos los demás.
— ¿Qué quieres decir con sorpresa y con a todos los demás?— preguntó ella mostrando su habitual curiosidad, provocando la risa de su hijo.
— Si te digo de que va la sorpresa, dejaría de ser sorpresa, tendrás que esperar hasta la noche como todos y con todos me refiero a que he invitado a los Weasley, los Roberts y los Thomas. Kreacher y Pinky me han ayudado a preparar la cena de hoy, no tienes de que preocuparte, aunque la verdad quien más me ha ayudado ha sido Pinky, Kreacher está demasiado viejo, estoy convencido de que él no morirá hasta que papá le prometa que colgará su cabeza junto al retrato de la Sra. Black en Grimmauld Place, deberías tratar de convencer a papá, de verdad que me da mucha pena ver tan débil al pobre elfo, los abuelos también están de acuerdo conmigo, más el abuelo que la abuela, pero ella también cree que ya es hora de dejar partir a Kreacher.
— Tienes razón hijo, yo también lo he estado pensando, pero me he encariñado tanto con Kreacher, no me gustaría hacerle eso, no puedo hacerme a la idea de verlo pegado a la pared de la casa. Pero tal como dices, es hora de dejarlo partir. Iré a hablar con tus abuelos para que me ayuden a convencer a tu papá.
Con la mirada resuelta, se levantó rumbo al salón de su casa, donde colgado encima de la chimenea, se encontraba un enorme cuadro de una pareja que sonreía alegre a la castaña; él, de cabellos oscuros y desordenados, con ojos color chocolate ocultos tras unas redondeadas gafas y ella, con un largo y brillante cabello rojizo, el rostro ligeramente cubierto de suaves pecas e iluminando su cara, dos deslumbrantes esmeraldas que acompañaron la trayectoria de la castaña hasta que esta estuvo sentada frente a ellos en un amplio y cómodo sillón café.
— Buenos días Hermione— saludó en conjunto la pareja.
— Buenos días Lily, James— respondió con una sonrisa a sus suegros— Sirius me ha estado hablando sobre Kreacher—informó— creo que tiene razón, ya es hora de dejar partir a Kreacher, es un elfo demasiado viejo y creo que lo único que lo mantiene vivo es la esperanza de algún día ser decapitado y usado como adorno de las paredes de la antigua mansión Black.
— Sí, ya es hora de dejarlo ir, él se ha esmerado en ser un buen elfo y ha reparado todo el daño que alguna vez le causó a Harry, para creer eso sólo basta con vernos a nosotros— comentó Lily sonriendo, provocando que Hermione nuevamente se enfrascara en sus recuerdos.
"…los declaro marido y mujer…— la voz del sacerdote se escuchaba lejana, ella sólo era conciente del hombre frente a ella, hombre que después de varios años y experiencias, por fin era su marido. Él la miraba con una enorme sonrisa en el rostro y poco a poco se acercó a su rostro, acunando sus mejillas entre sus grandes y cálidas manos, la mirada resuelta y llena de amor, los labios curvados en una única sonrisa, reservada sólo para ella. Un "Te amo", fue lo último que escuchó antes de sentir los labios de su ahora marido y eso fue lo que la hizo darse cuenta de que sus sueños se estaban cumpliendo, que ya no todo era parte de su subconsciente, que ahora todo era parte de su vida real; cuando se separaron, ambos, inconcientemente, unieron sus manos en el vientre de Hermione, reuniendo en ese lugar a toda la familia Potter Granger, ahora sí estaban completos y el último deseo de Ron estaba pronto a cumplirse. Ron, hace semanas que no sabían de él, sólo un par de lechuzas habían llegado con algo de información, contando que estaban investigando alguna cura definitiva para sus males y que junto a algunos nuevos amigos, estaba pronto a iniciar un viaje alrededor del mundo para reunir más información.
Unos fuertes aplausos, pétalos de rosas y algunos granos de arroz, los sacaron de su burbuja; los pocos invitados que los acompañaron hasta Grecia, se acercaron a felicitar a la pareja, la recepción se llevó a cabo en el restaurante al que acudieron aquella vez en que la castaña llegó en compañía de Ron, pero bien sabía que aquel era otro, aquella vez en que después de un vals y una botella de vino, ambos descubrieron que se pertenecían el uno al otro. Una vez los invitados comenzaron a retirarse, Harry y Hermione decidieron que era hora de que ellos también se fuesen, caminaron cogidos de las manos hasta la playa y pasearon en ella durante algunos minutos, recordando en aquel lugar su primera vez, la primera vez que se entregaron en cuerpo y alma a otro, la primera vez que se sintieron de verdad completos, la primera vez que fueron capaces de decirse "te amo" a la cara, la primera vez que supieron que ellos estarían juntos por siempre.
Después de algunas horas llegaron hasta la antigua casa de los Potter; Harry, haciendo gala de las costumbres maritales, alzó a Hermione entre sus brazos y cruzó el umbral, entrando por primera vez a su hogar como la familia que ahora eran. Harry caminó hasta el dormitorio que ocuparon en su primera visita aún cargando a la castaña entre sus brazos, planeaba dejarla sobre la cama, pero esta ya estaba ocupada. Se detuvo secamente, causando asombro en su esposa que lo miró curiosa, ella se acomodó para seguir la dirección de la mirada de su esposo y sonrió, pidió a Harry que la bajara y este casi sin reaccionar lo hizo, aún seguía un poco perdido, por lo que Hermione caminó hasta la cama y cogió el enorme cuadro que ahí se encontraba, lo enderezó y acomodó para que quedase frente a Harry y a ella sin necesidad de estarlo sujetando y volvió a tomar posición junto a su marido que miraba el cuadro como si no hubiese visto jamás un cuadro con movimiento.
— Hola Lily— saludó Hermione— Hola James, un gusto conocerte por fin.
— Hola Hermione— saludaron ambos a la vez— un gusto también conocerte— respondió sólo James.
— Harry, ¿no dices nada? — interrogó Hermione a su esposo.
Harry no respondió, ella entendía lo difícil que debía ser ver aquello, lo que siempre soñó hecho por fin realidad, el auror por primera vez sería capaz de hablar con sus padres y compartir su felicidad con ellos, pero debían darle tiempo para que asimilara todo, ella aún no comprendía cómo es que el cuadro había llegado hasta ahí, ella sabía de su existencia, pero tenía entendido que aquel cuadro estaba en algún lugar en Grimmauld Place, sin duda alguien lo había encontrado, reparado y lo había enviado como regalo, pero ¿quién?. Volvió a dirigir su mirada al cuadro, esperando que sus ocupantes tuvieran la respuesta, pero antes de articular cualquier palabra, notó un sobre blanco que se encontraba sujeto al marco, lo cogió y abrió para leer su contenido, era una tarjeta de felicitaciones:
"Muchas felicidades Sr. y Sra. Potter. Son los mejores amos que un elfo pudiese tener, ruego me perdonen algún día por todo el mal que les hice. Espero acepten este regalo como muestra de mi eterno agradecimiento.
Los mejores deseos para ustedes, sinceramente
Kreacher"
La castaña estaba asombrada, jamás creyó un detalle así del elfo, se notaba que alguien había escrito la tarjeta por él, pero eso no quitaba el mérito al pequeño ser por semejante regalo. Desvió su mirada a Harry para comentarle su descubrimiento, pero se sorprendió al ver que Harry estaba llorando frente al cuadro mientras relataba a sus padres todos aquellos años en que estuvieron separados, aquella sería una noche muy larga, los Potter Evans necesitaban ponerse al día con sus vidas, pues los Potter Granger, apenas estaban comenzando, ya tendrían otras noches para celebrar"
— Hermione, Hermione, ¡Hermione!- un grito la sacó de sus pensamientos- por fin reaccionas, hace rato que te estamos hablando.
— Lo siento James, los recuerdo hoy tienden a invadirme.
— ¿De qué te acordaste?- preguntó curiosa Lily.
— Del día de mi matrimonio con Harry, el día en que encontramos el regalo de Kreacher, el día que los encontramos a ustedes…
— El día que arruinamos su noche de bodas- interrumpió riendo James.
— Sí, pero valió la pena ¿no? Harry fue de verdad muy feliz aquel día.- contestó Hermione a la broma de su suegro- ahora que lo pienso, nunca me he enterado como es que Kreacher los encontró y cómo llegaron a ser uno de los regalos de matrimonio.
— Yo tampoco estoy muy segura de ello- respondió Lily- sólo recuerdo que un día volví de el cuadro en Grecia y me encontraba en un lugar completamente distinto, en aquel lugar habían montones de cuadros como nosotros y días después, un pintor comenzó a repararnos, cuando el trabajo estuvo completo, Kreacher llegó por nosotros y pagó al pintor una gran cantidad de dinero, luego nos llevó hasta Grecia y ustedes nos encontraron, la historia después la conoces.
— Yo recuerdo cuando nos encontró, mejor dicho cuando me encontró- comentó James- pues ese día yo estaba solo en el cuadro, Lily había ido a pasear a Grecia y yo acababa de llegar de la casa del Valle de Godric, recuerdo que Kreacher estaba buscando entre las pertenencias de Sirius en el ático, pues es ahí donde estábamos nosotros. Lo vi buscar algo casi con desespero hasta que estuvo exactamente frente a mí, al ver su cara de felicidad, debo admitir que me asusté un poco, Kreacher y yo jamás nos llevamos bien y tuve la certeza de que lo que él buscaba era justamente el cuadro de mí y de Lily…
— El burro por delante— comentó risueña Lily interrumpiendo el relato de su marido.
— Sí, tienes razón— acompañó él— entonces debí decir "el cuadro de Lily y de mí" — añadió con una carcajada que se vio acompañada por la sonrisa de Hermione y la molestia de Lily que lo fulminó con la mirada incitándolo a cambiar el tema o a sufrir las consecuencias, él entendió y prefirió seguir con el relato— como les decía, Kreacher estaba buscando justamente este cuadro y yo creí que lo hacía quizás para destruirnos, cuando vi que se acercaba aún más, fingí estar dormido y lo oí comentando que por fin nos había encontrado y que "este sería el regalo perfecto para el amo Harry", fue ahí que caí en la cuenta que Kreacher había realmente cambiado y que adoraba a Harry, pues estoy seguro que nadie hubiese tenido este detalle con Harry salvo quizás Hermione, pero que venga de Kreacher, lo hace aún más loable. Ese mismo día que nos encontró, limpió un poco el cuadro y nos guardó en la alacena junto a todas sus cosas, empezó a escarbar entre ellas y sacó una gran bolsa roja que por el sonido que hacía su contenido supe que debía ser dinero y una gran cantidad debo decir, ahí se puso a hablar solo otra vez diciendo "para qué quiero yo este dinero, si el amo paga a Kreacher por sus servicios, Kreacher ocupará ese mismo dinero para hacer feliz al amo, a mí no me sirve más que para hacerlo feliz a él" ahí yo ya estaba completamente despierto y llorando, me arrepentía por todo lo mal que había tratado a Kreacher junto a Sirius, ahora le debía respeto y me decidí a hablarle. "Gracias" fue lo único que me atreví a decirle, porque ninguna otra palabra venía a mí, eso era lo único que sentía, gratitud hacia el elfo; él me miró y tan sólo me dijo "el amo lo merece", luego me cubrió con una manta y cuando la retiraron ya estábamos en el estudio del pintor y Lily ya estaba conmigo.
— ¿Por qué nunca nos contaste esto?- preguntó Lily a su marido.
— Porque ustedes nunca preguntaron- respondió simplemente él.
— Eso ahora es lo de menos- habló Hermione- debemos buscar la forma de convencer a Harry que haga la última voluntad de Kreacher real, quizás se le contamos esta parte de la historia él se convenza, es lo menos que podemos hacer por el pobre y viejo Kreacher.
— Entonces habrá un nuevo adorno en la mansión Black- dijo una voz desde la entrada del salón.
— ¡Harry!- saludó sorprendida la castaña, parándose para abrazar y besar a su marido que se estaba acercando a ella - ¿hace cuanto que estás aquí?
— Lo suficiente para haber escuchado la historia sobre Kreacher, ahora ya sabemos que fue lo que hizo con sus primeros sueldos, ya que con los últimos sólo se ha dedicado a malcriar a los chicos- dijo sonriendo a sus padres y esposa.
— Alguien tenía que hacerlo ¿no?- dijo James- ustedes son muy exigentes con ellos y a falta de nosotros para malcriarlos, me parece perfecto que Kreacher lo hiciera.
— Pero es demasiado haberles regalado a las gemelas el viaje ese que querían hacer junto a sus amigos, son demasiado pequeñas para salir solas de viaje- dijo Harry un poco molesto.
— Harry, Lily y Jane tienen 17 años, ya han terminado el colegio, saben perfectamente como defenderse solas y sabes bien que no van solas, James está con ellas y espero que no sigas poniendo peros, porque tu con tan sólo 11 años empezaste a vivir aventuras que ningún otro niño de esa edad pudo haber llegado siquiera a soñar, independiente de si estas eran más pesadillas que sueños, pero esas mismas aventuras te enseñaron a ser el hombre que ahora eres y has hecho un excelente trabajo educando a nuestras hijas, ellas están bien, debes estar tranquilo.
— Tienes razón amor- respondió Harry a su esposa- ellas se saben cuidar, espero que también sepan cuidarse de James, sobre todo Jane, no creo que haya sido buena idea permitir que viajaran junto a sus novios; por el novio de Lily no me preocupo, él me teme lo suficiente como para respetar a mi hija, pero James- bufó- él sabe que no seré capaz de hacerles algo, se aprovecha demasiado de la confianza que tenemos, pero créeme que ya la estoy perdiendo- la risa de sus acompañantes lo hizo callar.
— Harry, tranquilo- dijo ahora Lily- las niñas están grandes, saben perfectamente como comportarse y los chicos las respetan bastante, estará todo bien. Pero ahora, dejemos eso de lado y preocupémonos de Kreacher, entonces, ¿de verdad estás dispuesto a decapitarlo y colgar su cabeza en la mansión Black junto a Walburga?
— Se lo merece mamá, es lo único que él me ha pedido, creo que se lo debo. Si eso lo hace feliz, yo lo haré feliz- dijo Harry ocupando casi las mismas palabras de Kreacher con la situación del cuadro.
— ¿Cuando se lo dirás?- preguntó ahora Hermione.
Creo que hoy en la cena, cuando estén todos. Apropósito- dijo Harry- ¿alguien tiene idea que es lo que Sirius se trae entre manos con esto? Sé que quiere presentarnos a su novia, pero ¿para eso debe invitarlos a "todos"? No es que me moleste que vengan, pero me sorprende que Sirius quiera hacer de esto algo tan… público.
¿Crees que quiera pedir matrimonio a su novia?- preguntó ahora James, dejándolos a todos sorprendidos, esa era una probable opción.
No lo creo- dijo Hermione- ellos apenas llevan un par de meses de novios, Sirius no es de esos que se toman las cosas tan rápido, aunque sí lo veo enamorado de Carla, pero aun así, no creo que tenga planes de casarse, al menos no tan pronto.
Bueno, tendremos que esperar hasta la cena entonces- dijo Lily en tono resignado, los otros acompañaron su gesto.
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Las siete treinta de la noche; la casa de la familia Potter Granger ubicada en el Valle de Godric, sólo a unos cuantos metros de la antigua casa de los Potter Evans, se encuentra absolutamente en silencio, pese a los dos ocupantes de la vivienda, en la cocina se escucha un leve ruido, ese debió ser Pinky que ha regresado con Kreacher de las compras de último minuto que debían hacer.
Harry y Hermione se encuentran en el salón principal, hace ya bastante rato que están listos e impacientes por las novedades que pueda traer su hijo, saben que para este es importante que ellos conozcan a su novia, pero intuyen que esa no es la única razón de aquella masiva reunión familiar.
Suena el timbre y escuchan a lo lejos que alguien o algo quizás, depende como lo mires, se ha acercado a abrir, las familiares y alegres voces que acaban de llegar llenan la estancia de recuerdos, en las bocas de todos se siente el sabor a Hogwarts, a guerra, a sangre, a victoria, porque pese a todo lo sufrido, ellos fueron los vencedores y todos esos sabores ahora se disfrutan, porque gracias a ellos ahora están juntos, gracias a aquellos sabores es que son grandes amigos.
— Vamos a recibir a nuestra familia- dijo Hermione parándose de su lugar junto a su esposo, dándole a su vez su mano para ir juntos a saludar a los recién llegados.
— ¡Vamos!- respondió gustoso Harry cogiendo la mano de su esposa y comenzando a caminar hacia el pasillo, donde sabía aún estaban entrando las visitas.
— ¡Harry, Hermione!- los saludó una femenina voz, en la que pese a notarse el paso de los años, aún no perdía el tono maternal que siempre fue dirigido hacia ellos.
— ¡Molly!- saludó la pareja a coro, fundiéndose con la anciana en un estrecho abrazo.
Poco a poco saludaron a los demás invitados, el Sr. Weasley, que se desplazaba gracias a una silla de ruedas (y no porque la necesitase realmente, sino porque le gustaba jugar con ella y a veces se encontraba tan cansado por la edad que prefería utilizarla, por consejo de su médico), también saludaron a los Thomas: Dean y Luna en compañía de sus hijas Estrella y Sol, Hermione sonrió al verlos y recordó aquella vez en que con Harry se rieron de sus amigos imaginando que tendrían más hijos, pero sólo tuvieron a las dos niñas, no quisieron más, eso habían dicho ambos, pues estuvieron de acuerdo en que dos niñas era suficiente desorden para una casa, ya luego se conformarían con los nietos, los que estaban próximos a llegar, Estrella ya está por su sexto mes de embarazo, pero su vientre parece ser de nueve, son gemelos. Junto a Estrella, camina su esposo, el hijo mayor de Seamus Finnigan.
También han llegado a la casa Martin Robbins y Ginny, que traen entre ellos a la pequeña Molly, una niña pelirroja de ojos verdes de no más de 6 años, pero con una inteligencia y perspicacia, que deja notoriamente visto que es toda una Weasley, pocos han podido salvarse de sus bromas, pues la pequeña ha aprendido del mejor, su padrino George Weasley, quien venía entrando un poco más atrás junto a su esposa.
Era una gran alegría tenerlos a todos reunidos, sin embargo, se extrañaban a los personajes faltantes, sus hijas menores estaban de viaje alrededor del mundo junto a sus novios y era más que obvio que no estarían en la cena, también se extrañaba a Ron, al ver todas aquellas melenas pelirrojas, algunas un poco decoloradas por la edad, no se podía evitar recordar que faltaba un personaje importantísimo para completar el grupo, más bien el trío. Cada vez que la familia y amigos se reunían, esto era lo que más extrañaban, hace cerca de 17 años que no tenían noticias de Ron, lo último que supieron fue que se encontraba en Sudamérica, lo buscaron por todos lados, pero jamás lo encontraron, no había señas de Ronald Weasley, era como si la tierra se lo hubiese tragado, pero jamás quisieron creer eso, la esperanza de que su bromista y pelirrojo amigo estuviese con vida se renovaba día tras día y nadie quería romper aquel deseo, Ron era un hombre fuerte y luchador, todos sabían que él no descansaría hasta mejorar por completo, lo que no se explicaban era por qué él había dejado de comunicarse con su familia y por qué no se dejaba encontrar.
El grupo pasó hacia el salón, para continuar la charla, recordaron viejos tiempos como cada vez que se reunían y obviamente, también recordaron a los faltantes.
Sirius Potter había citado a la gran familia a las 19:30hrs, para darles una noticia, ya eran las 20:00 hrs, y él no daba señales de aparecer.
— Hermione, ¿dónde está Sirius?- preguntó la Sra. Weasley.
— Ha ido a buscar a su novia, ella llegaba cerca de las ocho, deben estar por llegar- apenas terminó de decir esto Hermione, el timbre sonó nuevamente. Rápidamente Hermione se apuró a llegar a la puerta para recibir ella misma a su nuera, Harry iba junto a ella, ambos ansiosos. Abrió la puerta y ¡valla sorpresa!, eso sí que no se lo esperaban, frente a ellos sus sonrientes hijas y sus respectivos novios. Lily, con su largo cabello castaño, observaba a sus padres con sus aquellos hermosos ojos heredados de su padre, junto a ella estaba Jane, físicamente igual a su hermana, pero con el cabello ligeramente rojizo, dándole una tonalidad cobriza. Detrás de las gemelas, se podía ver a James y a Boris, cada uno detrás de su respectiva novia.
— ¿No les alegra vernos?- preguntó Lily, la menor de las gemelas.
— Eso parece- respondió su hermana- cómo no nos dejan entrar, cualquiera diría que no somos bienvenidas- dijo fingiendo una voz triste.
— Será mejor que continuemos con nuestro viaje, ha sido mala idea venir sin avisar- continuó Lily dando la vuelta fingiendo que se iba, los demás la siguieron.
— ¡No!- un gritó hizo que las gemelas se detuvieran y sonrieran la una a la otra, sabían perfectamente de quién era esa voz, sólo bastó una mirada más a la otra para ponerse de acuerdo, girarse y correr de vuelta a la fuente de esa voz, Harry. Las muchachas llegaron junto a su padre y se lanzaron de un salto a sus brazos, tal como lo hacían cuando eran pequeñas, Harry con mucho esfuerzo logró mantenerlas a las dos en altura, ya no eran tan pequeñas como antes, pero eso le encantaba de sus hijas, siempre se comportaban con él como sus niñitas.
— Suficiente niñas- la severa voz de su madre las hizo bajar- ¡yo también quiero un abrazo!- dijo ahora con la voz llena de dulzura, recibiendo entre sus brazos a sus dos pequeñas hijas.
— ¡Qué linda sorpresa!- dijo Harry uniéndose al abrazo- no sabíamos que vendrían hoy, jamás pensamos que dejarían de lado su viaje para venir hasta acá.
— ¡Cómo no venir papá!- dijo Lily- no todos los días tenemos la oportunidad de conocer a la novia de James- el tono con que habló no pasó desapercibido por nadie.
— ¿Qué están tramando par de traviesas?- consultó Hermione- no quiero ningún tipo de broma acá en casa, al menos ninguna como la que le hicieron a la antigua novia de James, la pobre Ivón tuvo que usar peluca por más de dos meses, hasta que su pelo tomó su forma original. Nunca me han dicho cómo hicieron para cambiar el corte, quizás si hacemos modificaciones logremos dejar un corte fijo y que no sea intermitente- dijo Hermione un tanto orgullosa de sus hijas y curiosa a la vez de saber cómo habían sus hijas logrado hacer aquel curioso shampoo. Unas risitas llamaron su atención, observó y vio que tanto sus hijas como sus novios se reían, al parecer de ella, Harry también estaba comenzando a reír- ¿Y ustedes de qué se ríen?
— De lo inocente que eres mamá- dijo Jane- ¿acaso crees que la broma que hicimos a Ivón se suponía debía cambiar sólo su corte de cabello? No, la intención era dejarlo intermitente, porque si no fuese así, ¿cuál sería la gracia?- Hermione rió con ellas, sin duda sus hijas habían heredado el espíritu bromista de los merodeadores.
— Bien, tienes razón, pero ahora tengan cuidado con Carla, se puede ver de lejos que su hermano es feliz con ella y no me gustaría que esta noche se arruine, si tienen planeado hacerle alguna broma, será mejor que esperen un tiempo, a que ella tenga más confianza con la familia.
— Sí mamá- respondieron las gemelas al unísono con voz cansina.
— Será mejor que entremos, dentro están los demás, ellos estarán gustosos de saludarlos- dijo Harry- ustedes también muchachos, pasen- dijo dirigiéndose tanto a James como a Boris- James, tus papás también están dentro, seguro también les sorprenderá verte acá.
— Claro tío- dijo James- pero mi papá si sabía que hoy regresábamos, él nos ayudó a llegar más rápido- aclaró para Harry.
— Ya veo entonces, la sorpresa era para nosotros y para Ginny- James asintió.
Ahora todos estaban en el salón, la llegada de los cuatro jóvenes fue recibida con entusiasmo, sobre todo por parte de los más jóvenes de la familia quienes se reunieron alrededor de las recién llegadas parejas para escuchar los pormenores del viaje. Kreacher también llegó a recibirlas, ellas eran sus favoritas, las gemelas habían traído un regalo distinto para Kreacher de cada país que visitaron, más bien, de cada ciudad distinta que visitaron, el elfo estaba feliz, las lagrimas cubrían su rostro, su mente se llenó de un solo sentimiento: felicidad, se arrepentía enormemente de sus acciones pasadas, si antes no hubiese sido un elfo tan amargado hacia mucho tiempo atrás que hubiese sido feliz, pero fue sólo con la llegada de Harry Potter y de Hermione Granger, que el conoció verdaderamente el significado de aquella palabra, porque fue capaz de vivir el sentimiento por él mismo.
— Kreacher- lo llamó Harry.
— Sí amo- respondió el pequeño ser con la voz entrecortada.
— Yo también tengo un regalo para ti- dijo el aún auror, llamando la atención de todos los presentes. Harry al notar que el elfo iba a protestar, prefirió callarlo y hablar primero- no es nada material Kreacher, es sólo algo que sé que deseas desde hace mucho, algo que tengo el mal presentimiento que hará que con sólo escucharlo te separes de nuestro lado, pero sé que si te vas, te irás feliz. No es tu libertad la quiero darte, hace mucho que te informé que eras libre de irte y tú decidiste quedarte. Has estado más de 20 años conmigo, quizás los primeros años fueron difíciles para ambos, para nadie es secreto que no nos llevábamos bien, pero ¡míranos ahora!, somos dos grandes amigos que disfrutan tomar el té y recordar tiempos pasados, disfruto de tu compañía tanto como de tus historias sobre Sirius y mi papá cuando eran jóvenes, tú me has acercado a mi pasado más de lo que cualquier otra persona ha hecho. El día de mi matrimonio con Hermione, encontré el regalo más maravilloso que me han hecho, aparte de mis hijos claro- aclaró tras ver la mirada de Hermione y de sus hijas- el tener este cuadro junto a mí- indicó el cuadro sobre la chimenea- ha significado conocer a mis padres, compartir mi vida con ellos y de alguna forma recuperé todo el tiempo perdido, ya casi no recuerdo esos años en los que ellos no estuvieron conmigo, soy conciente que jamás podré abrazarlos o besarlos como cualquier hijo hace con sus padres, pero el saber que ellos están aquí- señaló su corazón- y aquí- señaló nuevamente el cuadro- hacen que me sienta realmente completo, mi familia está realmente completa y tú mi querido Kreacher, eres el artífice de esto, te preocupaste de mi felicidad y ayudaste a completarla. Por eso yo, Harry Potter, frente a toda mi familia, te prometo que llegado el día de tu muerte, cumpliré tu deseo de dejarte descansar junto a la Sra. Black en Grimmauld Place…
— ¿Y eso incluye dejarlo como adorno de pared?- dijo una voz conocida por casi todos desde la entrada del salón.
Todos se giraron a ver al hombre en la entrada, esa voz era demasiado familiar, aunque había cambiado un poco, ahora era mucho más ronca, pero… ¿cómo era posible que él estuviese ahí?, hace años que no sabían de él, hace años que soñaban con el día en que lo verían entrar por alguna puerta y ese día por fin había llegado.
— ¡Señor Ron!- saltó Kreacher, el único que se veía menos sorprendido de todos- que gusto el tenerlo por acá, pase, pase- lo invitó.
— Gracias Kreacher y felicidades, tu último deseo acaba de ser cumplido. Veo que están todos sorprendidos de verme.
— No es para menos- dijo la voz de Sirius a la espalda del pelirrojo- hace años que no saben de ti.
— Tienes razón Sirius- la voz de Harry se escuchó algo ronca- han pasado años sin ver a nuestro amigo y ahora él llega con intenciones de matarnos de un paro cardíaco- Harry se acercó y abrazó a Ron- Bienvenido Ron, bienvenido a casa.
— Gracias Harry- respondió al abrazo, el saludo fue como si los años no hubiesen pasado entre ellos, como si aún fuesen los jóvenes que se felicitaban por haber ganado la guerra.- Mamá- dijo el pelirrojo separándose de Harry.
— Ron- dijo la mujer con el rostro bañado en lagrimas, fundiéndose en un apretado abrazo con su hijo- ¿Por qué no dabas señales de vida? ¿Por qué no respondías nuestras cartas? ¿Por qué jamás viniste a visitarnos?- comenzó a regañarlo.
— Para Molly, ya tendrá tiempo de contarnos todo, ahora déjame disfrutar también de mi hijo- habló el .
Posterior al abrazo del Sr. Weasley, le siguió Hermione, Ginny y Luna, las tres con el rostro bañado en lagrimas, también saludó a los demás miembros de la familia y presentaron también a los nuevos integrantes, o sea, a los menores de 19 años. Un leve carraspeo interrumpió las presentaciones, todos se giraron a mirar.
— Bueno familia- habló Sirius- en vista que ya tengo la atención de todos, me gustaría presentarles a alguien.
— Espera un poco Sirius- interrumpió Ron- creo que yo debo hacer las presentaciones primero.
— Adelante tío Ron- afirmó el primogénito de los Potter.
— Para empezar, creo que debería disculparme por todos estos años en que han estado sin noticias mías, bien saben que junto al grupo de investigación de Egipto, comenzamos un viaje para investigar algo más la extraña enfermedad que me aquejaba.
»En Egipto logré averiguar una forma de mantener a raya los síntomas, de alejarlos un poco, pero para ello debía estar constantemente tomando cierta poción muy difícil de preparar, eso sólo me mantuvo por algún tiempo, pues al parecer mi enfermedad era mucho más potente que las que tenían registro en aquella parte del mundo, quizás se debía al hecho de haber yo recibido tanta maldiciones durante la guerra. Fue por ese motivo que decidí emprender viaje, mis compañeros de investigación no pudieron acompañarme durante toda la travesía, sólo una de ellas me siguió, Catherine- el pelirrojo dirigió su mirada hacia atrás y llamó con la mano a una mujer que se escondía en las sombras del pasillo junto a Sirius y a otra silueta. La mujer se acercó y tomó la mano de Ron- ella familia, es mi esposa- presentó a la mujer de delicadas facciones, ojos azules y pelo castaño- ella se encontraba haciendo su practica de medimagia en Egipto y decidió seguir conmigo en la búsqueda de una cura para mis males; estuvimos en varios países, en algunos habían registros semejantes a mi enfermedad pero en ninguno había una cura definitiva.
»Poco a poco, comencé a sentirme mejor, quizás debido a la poción que aún seguía tomando, pero algo en mi corazón me decía que no era justamente debido a eso, algo nuevo estaba naciendo en mi corazón y descubrí cuán enamorado estaba de Kathy, le pedí que fuese mi esposa y nos casamos al poco tiempo después, decidimos que era hora de establecernos en algún lugar, ambos necesitábamos encontrar un trabajo y de alguna forma seguir con la investigación; buscamos por algún tiempo algún lugar donde vivir y llegamos a Isla de Pascua, una isla preciosa donde habita un pueblo que aún cree en sus leyendas y vive a concho sus costumbres, ese era el lugar perfecto. Conseguimos una casa y trabajo para ambos, Kathy de medimaga y yo de instructor de vuelo, en la isla hay una pequeña comunidad mágica, aunque la mayoría de los jóvenes sigue estudios en otros lugares, lejos de la isla. Mis alumnos eran prácticamente muy pocos, generalmente niños que aún no debían irse a estudiar y adultos que habían perdido toda práctica con la escoba.
»Éramos sin duda felices, pero fuimos realmente felices al escuchar una de las antiguas leyendas en la que hablaban de una antigua guerra, en la que uno de los guerreros se vio aquejado de un extraño mal que los demonios le habían enviado, el guerrero comenzó a enfermar, la vida lo consumía lentamente y él tenía como última misión dejar a un hijo en la tierra para que este continuase la lucha por su pueblo, por su gente, pero todos sus intentos fueron en vano, él joven moría lentamente y notando la tristeza que había a su alrededor, todo por su propia causa, decidió que lo mejor era alejarse y morir sólo. Un día, sin avisar, sin despedirse de nadie y sin dejar rastro alguno, el joven guerrero se alejó, nunca nadie más lo vio, algunos decían que su espíritu los visitaba de vez en cuando y les daba fuerzas para seguir luchando, otros decían que los demonios habían venido a buscarlo, eran muchas las historias alrededor de la partida del guerrero, ninguna de ellas correcta.
»Pasaron los años y el guerrero había comenzado a ser olvidado, sólo los más cercanos a él lo recordaban, sus padres, hermanos y amigos aún lo mantenían con vida en sus corazones, por eso a ninguno de ellos le sorprendió verlo llegar en un bote a la orilla de la playa, el guerrero, ahora más maduro, venía en compañía de una mujer y de una pequeña niña, la pequeña era la digna mezcla de ambos rostros adultos. El guerrero, había recuperado su salud y había logrado tener su propia familia. Ante las curiosas miradas de sus amigos y familiares, contó que había descubierto la cura: Amor, olvido y más amor. Lo primero fue encontrar a la mujer correcta, aquella por la que su corazón latiera nuevamente sin razón alguna, ni siquiera por la razón de existir, sino que latiera sólo por darle a entender al otro corazón cuánto deseaba estar a su lado. Lo segundo, fue olvidar, poco a poco olvidó su pasado, sus propósitos, su familia y sus amigos; tiempo después aún recordaba su pasado, pero ya no dolía recordar cuán lejos estaba y supo que lo que debía olvidar era el dolor que le causaba el tenerlos lejos. Los años habían pasado para el guerrero, ya había conocido a la mujer perfecta para él y milagrosamente esperaban un hijo, al nacer este, una niña, los recuerdos de su pasado nuevamente atacaron su corazón, pero ya no era doloroso, el ver la cara de su pequeña hija, le recordó el rostro de su madre, el pelo de su padre, los ojos de su hermana, la sonrisa de su mejor amiga y la valentía de su mejor amigo, cada pequeña parte de su hija, le recordaba que había alguien a lo lejos que aún esperaba por él y que soñaban que él algún día regresaría, ese sentimiento lo acompañó durante años, hasta que un día se sintió realmente bien, ya no se sentía débil por las mañanas, ya no sentía dolor, ahora era nuevamente el guerrero fuerte y luchador que un día hace muchos años, había abandonado su isla, su hogar, y entonces, decidió regresar y presentar a sus seres queridos su propia felicidad, su propia y milagrosa cura.
»Bueno familia- Ron cambió el tono de su voz- esa es también mi historia, tal como ocurrió con el guerrero, también yo encontré a alguien por quien mi corazón late, también debí aprender a olvidar el dolor que me causaba tenerlos lejos y debía aprender a compartir mi corazón con mi hija- volvió a mirar hacia atrás y la persona junto a Sirius dio un paso hacia delante- ella es Carla, mi hija-presentó a la joven de unos 17 años, cabello pelirrojo como el de su padre, ojos azules, pero su rostro era igual al de su madre, era una joven hermosa y él era un padre orgulloso- como les decía, debí aprender a compartir mi corazón, ahora tenía dos personas a quien amar, por las cuales debía seguir luchando, poco a poco comencé a extrañarlos más a ustedes, a medida que Carla iba creciendo recordaba mi propia niñez, recordé a mi familia, a mis amigos y quise volver, pero aún no era el momento, yo aún no estaba listo, eso me decía mi cuerpo y por eso esperé. Carla creció, fue al colegio, estudió en Beauxbaton, como su madre y apenas salió del colegio comenzó a tomar algunas clases en el Hospital mágico de New York, ahí fue donde conoció a Sirius- el joven se acercó también y tomó la mano de su novia- mi pequeña cada vez que nos enviaba una carta, nos contaba sobre este joven que había conocido en el hospital y que le gustaba muchísimo, jamás supimos su nombre, ella nunca nos lo dijo en las cartas, sólo sabíamos que tenía 19 años, que era estudiante de medimagia, que era de Londres y que estaba haciendo trabajos de verano en New York. Con Kathy decidimos que sería buena idea conocerlo y dijimos a nuestra hija que lo invitara a la Isla. El día en que llegaron yo me sentía muy bien, desperté temprano en la mañana, mucho más descansado, como jamás me había sentido en mi vida, lo asocié a la emoción de ver a mi hija y a su amigo. Me vestí rápidamente y preparamos todo para recibir a nuestro invitado, llegada la hora en que debía llegar el avión en que venían, fuimos a recibirlos, primero vi a mi hija, tan hermosa como siempre y detrás de ella, venía Harry, pero cuando lo vi mejor, me di cuenta que era Hermione, me dije "No, eso es imposible", volví a mirar y vi que eran ambos, supe de inmediato que aquel joven era un Potter Granger, cuando estuvieron junto a mi, él sólo me sonrió como si me conociese de toda la vida, reconocí la misma sonrisa de Harry en él y la mirada inquisidora de Hermione.
Mucho gusto ¿Sirius Potter?- tantee probando suerte con el nombre, pues recordaba de una de las últimas cartas que recibí, que aquel era el nombre del hijo que esperaban. Él me miró sorprendido y desvió su mirada a mi hija que me veía de la misma forma.
El gusto es mío Sr. Weasley- saludó él cortésmente, aun algo sorprendido, su semblante lentamente comenzó a cambiar y una mirada de reconocimiento, me indicó que él por fin había logrado asociar mi rostro y apellido a algo o alguien conocido- Tío Ron- me dijo sonriente y me envolvió en un abrazo, de esos característicos de mi madre.
¿Se conocen?- preguntó sorprendida mi hija.
No, acaban de conocerse- respondió mi esposa, ella conocía mi historia y sabía muy bien quién era el muchacho junto a nosotros.
Buenos días Sra. Weasley- saludó a mi esposa él también.
Buenos días Sirius, ¿ese es tu nombre verdad? Porque Carla jamás nos dijo como te llamabas- preguntó curiosa Kathy.
Sí, ese es mi nombre, aunque el segundo- respondió mirándome con una sonrisa- mi primer nombre es Ronald, soy Ronald Sirius Potter Granger, pero todos me llaman Sirius para no crear confusión con otro Ron- sonreí y me sentí de verdad feliz, nuevamente recordé a mi familia y supe que no me habían olvidado que aún me recordaban con amor y que esperaban mi regreso, el sentir todo aquello me llenó de nuevas fuerzas y sentí que por fin era hora de regresar.
»Caminamos todos de regreso a la casa, ahí Sirius nos puso al día con las historias familiares y nosotros también contamos nuestra parte, ahí ellos nos contaron que estaban ya de novios y no pude más que sentirme feliz por ellos, sabía que mi niña no encontraría un hombre mejor. Desde ese día comenzamos a planear nuestro regreso, nos preocupamos de dejar todo bien en la isla y acá estamos, así que familia, disfrútenme todo lo que quieran porque no volveré a partir.
— Creo tío Ron, que no me has dejado presentar a mi novia- dijo Sirius fingiendo estar molesto.
— Lo siento, pero te ahorré la vergüenza, ¿no crees?- ambos rieron y luego dirigieron la mirada hacia los demás.
Todos tenían la mirada triste, muchos lloraban aún, algunos tenían una sonrisa dibujada en el rostro, otros estaba inexpresivos, pero sin duda el ambiente era de felicidad, por fin después tantos años estaban todos reunidos y completos.
— Sirius- habló Hermione, él la miró- gracias, esta es la mejor sorpresa que nos has dado- dijo lanzándose a los brazos de su hijo llevando en el abrazo también a Carla.
La velada se llevó amena, los viejos amigos se contaron sus vidas, se pusieron al día de los nuevos y viejos proyectos, tal parecía que no hubiesen pasado tantos años separados, fue como si sólo hubiesen dejado de verse algunas semanas, porque ¿a quién le importa que pasen años sin ver a una persona, cuando sabes que el cariño entre ambos es algo que jamás podrá desaparecer, cuando sabes que esa persona está dispuesta a todo por ti y que tu lo estás también por esa persona?
Allí, en aquella casa, todos eran uno sólo, un solo ser, un solo sentimiento: Felicidad y todo gracias a que una vez a un pelirrojo, se le ocurrió pedir a su mejor amigo que embarazase a su esposa porque él no podía, y así fue, como después de diversos acontecimientos, todos descubrieron la verdad de sus corazones y el verdadero motivo de su existir.
Pasaron las horas desde aquella alegre velada, también los días y las semanas y así fue como llegó el día en que Pinky, apareció en la habitación de Harry y Hermione informándoles de la triste muerte de Kreacher, después de tantos años de servicio, por fin el elfo descansaba en paz. Sacaron su cuerpo de la habitación que ocupaba y entre sus manos descubrieron un sobre en el que se podía leer Familia, nada más, decidieron esperar por todos para ver el contenido.
Hicieron una hermosa despedida para el elfo, los más afectados eran James, Sirius, Jane y Lily, pues ellos habían crecido bajo los cuidados y mimos de Kreacher, les dolía dejarlo partir, pero sabían que ese era su mayor deseo; por eso ellos mismos se ofrecieron a llevar a cabo la última parte del ceremonial; los chicos se encargaron de, mediante un hechizo, separar limpiamente la cabeza de Kreacher del resto de su cuerpo, las chicas por su parte, prepararon el mejor lugar de la pared de la mansión Black para poner ahí la cabeza del último de los elfos que sirvió a la ancestral familia. Una vez cumplida la labor, observaron todos juntos la pared y pudieron ver cómo caían lagrimas de los ojos de la Sra. Black y que en el rostro del elfo, había una gran y sincera sonrisa.
Más tarde, todos se reunieron en la cocina de la mansión, que los albergó durante los años de la guerra. Aquel lugar traía más recuerdos que ningún otro, sobre todo a Harry, quien pese a los años, aún sentía el dolor por la pérdida de Sirius, su padrino, sin embargo era feliz, tal como los merodeadores deseaban.
— Familia- habló Hermione- Kreacher ha dejado una carta- dijo mostrando el sobre y sacando su contenido para leerlo frente a todos. Leyó:
» Familias Potter, Weasley y Thomas: Hace más de 20 años que los conozco, sé que nuestro comienzo no fue el mejor de todos y me arrepiento de ello, pero no puedo cambiar el pasado por más que lo desee, sí pudiese hacer algo semejante, volvería atrás y cambiaría mi actitud, así para cuando ustedes me necesitasen yo no sería el gruñón elfo que conocieron en los tiempos en que el amo Sirius Black vivía. Me siento profundamente culpable por su muerte, si yo no hubiese hablado con las primas del señor, él amo Harry no hubiese caído en la trampa que lo llevó hasta el departamento de misterios ni tampoco el amo Sirius hubiese ido a rescatarlo, mi Sra. Black, siempre me acusó de ello, ella a pesar de no mostrar realmente los sentimientos a su hijo, ella lo quería profundamente y lloró su muerte tanto como ustedes, espero que ellos algún día se encuentren y recuperen el tiempo perdido y sí quizás yo me los encuentro tras mi muerte, espero ellos sean capaces de perdonarme, tal como lo han hecho ustedes. Ustedes son los mejores amos que un elfo pudiese tener, nunca me han tratado como un sirviente ni menos como un esclavo, por el contrario, me trataron siempre como a un amigo, como a un miembro más de su numerosa familia.
Ahora, creo que ha llegado el momento de mi partida, soy un elfo viejo que ha vivido demasiado tiempo, agradezco todo lo que han hecho por mí y traté de alguna forma de recompensar todas mis faltas, pero siento que no fue suficiente, aún así, cuando llegue el momento de partir, me iré feliz porque sé que ustedes son felices también y me causa gran satisfacción saber que he sido observador de todos las escalas que debieron subir para llegar a donde están, los veo y también soy feliz, porque conseguí una gran familia en donde jamás pensé encontrar una. Muchas gracias por todo, disculpen por todas mis faltas en el pasado e informen al señor Teddy Lupin de mi partida, él gustosamente ha escrito esta carta para mí un día que lo visité en Rumania, él querrá saber que he partido.
Gracias y hasta siempre familia.
Kreacher"
Hermione terminó de leer con la voz entrecortada, Harry se acercó y la abrazó, ambos lloraban, en igual situación se encontraban los demás miembros de la gran familia que formaban, las palabras del elfo les habían llegado y deseaban desde el fondo de sus corazones que el pequeño ser por fin hubiese encontrado el perdón que tanto ansiaba, ellos no tenían nada que perdonarle, para ellos él también era parte de esa gran familia y ahora se le extrañaría, tanto o más que a Ron, pero sabían que Kreacher no regresaría.
Harry recordó toda la ayuda que recibió de parte del elfo en el pasado, lo mismo hicieron Ron y Hermione, los tres se miraron y compartieron el pensamiento: "Kreacher había ayudado al destino a unir sus corazones, Kreacher había sido una de las piezas principales para mantener al trío a flote, era gracias al fallecido elfo que ellos ahora eran completamente felices y se lo agradecían enormemente, pues ahora, estaban concientes que sólo vendrían más y más momentos de felicidad."
Fin
N/A: Hola a todos, lamento haber tardado en subir el epílogo, pero después de subir el capítulo anterior, estuve un poco enferma y estuve haciéndome algunos análisis, aún no sé que tengo porque no he tenido tiempo de ir a revisar los análisis con el médico, porque he estado con exámenes en la Universidad y apenas he tenido tiempo de dormir, espero lograr mi disculpen por la tardanza y para compensarlas por ello, modifiqué el epílogo que primeramente era de 7 páginas y he llegado a las 13, había olvidado agregar unos pequeños detalles que incluí en esta versión. Espero que haya sido de su completo agrado, para mí fue todo un gusto escribir para ustedes, pese a que ya nadie parece leer por este lado de fanfiction.
Aprovecho de invitarles a leer mi nueva historia "Siempre Unidos" y por favor, dejen reviews, me encantaría saber que les parece la idea y saber si la continúo o no, porque hasta el momento no tiene reviews, eso me deprime algo, pero sé que han estado leyendo y ya hay varias personas que la tienen en alerta y/o en sus favoritos, pero eso no me dice mucho, espero sus comentarios tanto para esa historia, como también sobre el final de esta historia, espero haber cubierto todas sus dudas y si no, disculpen, debí pasarlo por alto.
También lamento no haber respondido los reviews, en especial a ti Sabri, pero de verdad he estado super ocupada con la U y con mi salud, prometo escribirte pronto y contarte los detalles de mi vida de este último tiempo, este capítulo va dedicado a ti. Besos, espero estés bien.
Bueno, me despido, esperando hayan disfrutado de la lectura y que se encuentren todos muy bien de salud.
Con cariño,
JaNnYtA
