Disclaimer: los personajes no son míos... [por desgracia]


Encontré un sofá escondido tras la gente y me tiré en el aprovechando que no había nadie, aunque lo hubiese hecho igualmente si lo hubiese habido. Miré a Riku con una ceja levantada, y él me devolvió la mirada.

- Me tendré que ir a por Sora…

- Eres un cabrón, tío. Encima de que me traes aquí, me abandonas. No sé cómo sigo siendo tu amigo…

- Porque sabes que en el fondo te va bien conmigo…

Desapareció entre la multitud. Supuse que había ido a por ese noviecillo suyo tan canijo. Por mi parte, me acomodé más en el sofá, tirándome como si estuviese en mi casa. Le robé la bebida a uno que pasaba por ahí y luego lo ahuyenté con una cara de perro made in me. Saqué el paquete de tabaco del bolsillo y me lo puse en el regazo, listo para sacar un cigarro en cualquier momento. Acerqué el vaso a la nariz y olisqueé. Olía a cualquier cosa menos a algo normal, así que eché un trago especial para cosas no normales. Y, como había predicho, no sabía normal. Y tampoco demasiado bueno.

Saqué un cigarro de la cajetilla y me lo puse en la boca, esperando con eso quitarme el mal sabor de la mierda de bebida que acababa de tragarme. Lo encendí con un mechero que se le cayó a uno de su bolsillo a mi mano y dejé que el humo inundase mi boca y mis pulmones, aspirándolo para luego echarlo en forma de una pequeña nube.

Observé el lugar, lleno de gente. Nadie lo suficientemente interesante como para poder interesarme. Menudo coñazo de fiesta. De repente, algo atrajo mi atención. Un canijo rubio acababa de aparecer enfrente de mí, y me miraba de una forma extraña. Yo le devolví la mirada, mientras acercaba el cigarro a mi boca y le daba otra calada.

Se sonrojó, era normal, conmigo delante como para no hacerlo, y se dio la vuelta, alejándose de mí. Me levanté, lo seguí, cosa que no fue difícil, ya que su pelo brillaba bastante y como para no verlo. Desapareció tras la puerta del baño, y me cerró en las narices. Pues vaya. Para una persona interesante que había…

Me apoyé en la puerta, todavía fumándome el cigarro. Con la salida que había hecho, había dejado mi vaso en algún lugar que ni recordaba, ni me importaba, a diferencia del cigarro, que seguía entre mis manos.

Me dio tiempo a terminarlo, y todavía el chiquillo no había salido. Apagué los restos y se los colé a uno que no miraba en el bolsillo. Me di la vuelta y llamé a la puerta, empezando a preocuparme por si era tan pequeño que se había colado retrete abajo.

Y nadie contestó.

Volví a llamar, con algo más de insistencia.

- Un momento.

Bueno, al menos sabía que estaba vivo. Esperé un poco más. Nadie salía. Me acerqué más a la puerta para volver a llamar, y justo en ese momento se abrió, saliendo por ella el rubio de antes. Iba bostezando, una boca muy grande, por cierto… seguro que la usaba bien…, y con los ojos cerrados, así que supuse que no me vio, porque me llevó por delante.

Levantó la cabeza a la vez que yo bajé mi mirada para poder verlo bien, y tan sólo ver esos ojos azules mirándome, con esa expresión de inocencia, me dieron ganas de arrancársela toda de una estocada. Literalmente.

Lo empujé, cerrando detrás de mí, y lo acorralé contra la pared.

- Pero ¿qu…?

Me acerqué a él, oliendo su aroma, con nuestros labios cada vez más y más cerca. Finalmente lo besé, invadiéndolo con mi lengua, haciéndole saborear el sabor de mi boca. Lo sentí gemir dentro del beso y no pude reprimir una sonrisita de suficiencia al saber que era gracias a mí.

Me separé y tomé aliento, y esta vez me lancé a su cuello, lamiendo, chupando y mordiendo todo lo que se encontraba a mi paso, marcando su piel. Metí las manos bajo su camiseta y empecé a quitársela, desvistiendo esa parte en muy poco tiempo. Continué bajando, dejando una marca húmeda por los lugares por los que había pasado mi lengua, llegando hasta su ombligo.

Puso sus manos sobre mí y empezó a desvestirme. Perfecto, así no tendría que hacerlo yo.

Seguí explorando lentamente su cuerpo, colando una mano por debajo de mi ropa y encontrando su entrada, que me dediqué a tantear.

- ¿Es tu primera vez?

Lo sentí dar un pequeño respingo, y algo se clavó contra mí. Asintió rápidamente en respuesta a mi pregunta. Lo sentí tan caliente que no pude evitar sentirme yo igual, y que unas palabras escapasen de mi boca.

- Quiero oírte gemir mi nombre… Es Axel...

Y joder que si lo quería. Sinceramente, no recordaba haberme sentido así en mucho tiempo. Lamí el lóbulo de su oreja para terminar de transmitirle mis intenciones, consiguiendo que gimiese quedamente.

- Yo soy Roxas.

Me reí. Desde luego, no era el mejor momento para presentarse, a menos que su intención no fuese precisamente tan sólo decir su nombre.

- De acuerdo Roxas. Me tomaré eso como un "quiero que gimas mi nombre también".

El hecho de que su erección volviese a la carga me recordó que él se debía de estar sintiendo igual o más excitado que yo, así que alargué mi mano y la metí en su boca, para que fuese lamiendo mis dedos, mientras yo terminaba de arrojar toda esa molesta ropa que aún estaba cubriéndonos lejos de nosotros.

Cuando terminó con mis dedos, saqué la mano de su boca y en su lugar metí la lengua en un húmedo beso.

Llevé una mano a esa zona que estaba reclamando mi atención tan insistentemente y empecé a acariciar nuevamente, tratando de sacar el mayor número de sonidos de esa boca. La otra mano la utilicé para llevarla hasta su entrada, comenzando a invadirla con un dedo, tratando de relajarla lo máximo posible para que luego todo fuese más fácil y menos doloroso.

Lo sentí tensarse ligeramente por la molestia, pero pronto pareció acostumbrarse, y pude continuar con el trabajo, acompañando el solitario dedo de su interior con otro, y más tarde otro más. Tras un poco más en la misma tarea, me di cuenta de que ya era suficiente, así que saqué mis dedos con cuidado. Me separé finalmente de sus labios y me coloqué listo para la acción. Él abrió sus ojos, que hasta entonces había tenido cerrados, y me miró. Eso hizo que algo de mi parte racional saliese a la luz, y me preocupase por él en cierta forma.

- Si no quieres seguir…

No me dejó continuar, poniendo un dedo en mis labios e indicándome que me callase. Sonrió lascivamente y me pregunté cómo tanta perversión cabía toda en un cuerpo tan pequeño. Aparté rápidamente cualquier pensamiento de mi mente y me concentré en lo que tenía delante, colocándome mejor para poder penetrarlo.

Empecé poco a poco, intentando no lastimarlo, pero cuando tan sólo llevaba la mitad, no pude soportar más y terminé de introducirme en él de una estocada. Lo oí soltar un gemido de dolor, y abrí los ojos, que no sabía cuándo había cerrado, mirándolo con una disculpa en mi mirada. Él hizo un gesto, instándome a continuar. Empezó a moverse, haciéndome sentir oleadas de placer y provocándome e incitándome a más, haciendo que me moviese casi descontroladamente saliendo y entrando en él.

Acerqué mi mano lentamente a su miembro, envolviéndolo con mis dedos, escuchando sus suspiros de placer y notándolo arquearse debajo de mí. Gimió cuando me sintió rodear toda su extensión con mi mano, y más cuando comencé a acariciar, moviéndola de arriba hacia abajo.

Me concentré en hacer salir de su boca toda la cantidad de gemidos posibles y, cuando esos gemidos se transformaron en algo más parecido a gritos, tuve la sensación de que ninguno de los dos iba a aguantar mucho más.

Seguí embistiendo, ya sin ningún tipo de control, intentando alcanzar el orgasmo y hacerlo llegar a él también, ayudándome con mi mano.

Finalmente, un grito todavía más alto que los anteriores me hizo ver que Roxas había llegado al clímax. Seguí entrando y saliendo de él, con la mente completamente nublada por el placer y, sintiendo cómo el orgasmo se expandía por todos y cada uno de mis músculos, terminé en su interior, dejando escapar en un jadeo su nombre en su oído y cayendo sobre él.

Por fin mi cerebro pudo procesar algo de información, y en un suspiro cansado, solté mi conclusión.

- Creo que hice bien en venir…

Me miró sin creer lo que acababa de decir.

- ¿No querías…?

¿Tan difícil era de creer que un chico como yo no quisiese venir a esa fiesta estúpida?

En fin… qué se le iba a hacer…

- Agradéceselo a Riku.

Le debía un favor a ese peliplateado.


Por fiiin lo acabé... llevo dos semanas! xD

Pues eso... gracias por leer y con una simple "x" en un review sabré que gustó ;)