Ninguno de los personajes me pertenecen, esto es sin fines de lucro y blablabla!

Oh, Dios. Creo que el principio esta un poco aburrido…pero bueno, será su decisión si llegan hasta el final (que, obviamente, espero que sí).

¡disfrútenlo!

¡Gracias hermano!


Capítulo 2: ¡Te amo hermano!

Desde aquel viernes que Edward había llegado a Forks, no había salido de mi habitación; al principio fue por la vergüenza que sentía después de mi escenita en el café, pero luego de topármelo al día siguiente en la cocina, decidí que lo mejor era evitarlo si no quería morir de un paro cardiaco, mi corazón se aceleraba de una manera sobrenatural cada vez que lo veía.

Pero bueno, al final las cosas no son como las planeas. Todo sería mejor si no tuviese que ir al instituto. ¿Mencione ya que detesto los lunes? ¿No? Bueno, pues ya lo saben, ¡Odio los lunes!

Me levante perezosamente y me di una ducha rápida, me vestí con lo primero que encontré y salí sigilosamente de mi habitación. Entre a la cocina a tomar mi desayuno y ¡Que buen día! Si continúo con la misma suerte, probablemente no lo encuentre hasta que regrese de clases.

-Buenos días-.

Y la magia se esfumo. Creo que cambiare la suerte por el karma.

-…-genial, no solo mi corazón late alocadamente, sino que mi cerebro deja de funcionar.

-Bella…ya es tarde, no llegaras a tiempo al instituto-dijo Emmett detrás de Edward.

Gruñí en respuesta y salí a trompicones de la cocina, corrí a mi habitación por mi mochila y baje las escaleras, estaba a punto de gritar un "Nos vemos más tarde" cuando escuche unas voces viniendo del salón.

-Hermano, eres el mejor, gracias-exclamó emocionadamente Emmett.

-Lo sé, hermano, lo sé-respondió esa aterciopelada voz. Pude imaginarme esa sonrisa tan suya surcando su bello rostro.

-Vale, vale, no olvides que a las dos y treinta…-comenzó a decir Emmett, pero fue interrumpido por Edward.

-Ya déjalo, no lo olvidare, ahora deja el tema…creo que las paredes pueden escuchar-.

Me quede estática al escucharlo decir esto, y no pude evitar que los colores subieran a mi rostro. Estaba buscando una manera de escabullirme sin llamar la atención cuando el pitido del auto de Alice me saco de mi ensoñación.

-¡Nos vemos más tarde!-grité al tiempo que salía de la casa.

Me subí al despampanante Porsche de Alice, y en ese momento supe que había sido una mala idea. El interrogatorio estaba por comenzar.

-Bella…-comenzó diciendo.

-Alice, más tarde, por favor, no quisiera entretenerme y llegar aún más tarde al instituto-le corte.

Ella me dio la razón y en menos de cinco minutos ya estábamos en el estacionamiento completamente vacío.

-Maldición-murmure.

Alice y yo salimos rápidamente del auto y corrimos a nuestras respectivas clases.

-Nos vemos más tarde-gritó Alice dando la vuelta por un pasillo.

El profesor de literatura me permitió entrar a la clase a regañadientes…y su clase fue tan aburrida como las siguientes dos. Suerte que en la cuarta hora, historia, me tocaba junto con Alice, así que me podría mantener despierta.

"No me llamaste el viernes!" decía el papelito que Alice me envió al entrar a clase. Estábamos separadas por cuatro pupitres, por lo que las notitas tardaban un poco en llegar.

"Lo siento, pero no tenía crédito y Emmett no me deja acercarme al teléfono"

"Ok, pero bueno...que sexy chico el del café! Lo conoces? ;D"

"Directo al grano, ¿eh? Sí, es un amigo de Em, estará en casa por algunos días"

"¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? ¿Tiene novia? ¡Preséntalo!"

"Edward, la edad de Emmett, no lo sé… ¿sabes? no creo que a Jasper le agradasen estas preguntas :P"

"Vale, vale…Jazz es el chico más encantador del planeta y estoy enamorada de él, y de eso no hay discusión…pero eso no me hace ciega, y a ti tampoco XD"

"A mi no me metas en tus asuntos"

"Bella, tu también eres parte de mis asuntos, y por más que intentes negarlo, sabes que tengo razón"

Estaba pensando que responder cuando se escucho la campana indicando la hora del almuerzo. Tenía que pensar en una buena respuesta para Alice si no quería que siguiera con su interrogatorio.

-Vaya…el tiempo se me paso volando…¡tengo hambre!-exclamó Alice dando brinquitos.

Entramos a la cafetería y nos dirigimos a nuestra mesa de siempre. Me senté a esperar a Alice, yo no tenía hambre el día de hoy, así que solo le pedí que me trajera una limonada.

-Vale, aquí esta lo tuyo-.

-Gracias-.

-Bueno, ahora si…-.

-Alice-.

-¡Oh! ¡Jasper! Me alegra verte-dijo ella abrazándose a él.

-Yo también-.

Se perdieron en una de esas miradas pastelosas durante unos 3 minutos. Yo me limite a mirar alrededor.

-James no te quita la mirada de encima-escuche a Jazz decir.

-Lo sé…siempre es la misma historia-le sonreí.

-¡Oh! Bella, olvide decirte…Jasper y yo vamos a ir después del instituto a Port Angeles a dar una vuelta, ¿te gustaría ir con nosotros?-.

-Mmm…no lo creo, pero aún así se los agradezco-respondí automáticamente.

-Bueno, pero entonces te llevamos a casa-.

-No, Jasper, no es necesario, preferiría caminar para despejar un poco mi cabeza-.

Alice me envió una mirada burlona mientras una sonrisa de victoria surcaba sus labios. Puse los ojos en blancos y me sonroje al escuchar a Jasper reír.

El almuerzo termino y los tres no dirigimos a las tres últimas horas…que fueron igual de aburridas que las primeras cuatro. Apenas se escucho la campana tome mis cosas y salí casi corriendo del instituto, no quería toparme con Alice para que me obligara a subir a su auto e ir a casa.

Al salir al estacionamiento mi mirada se ilumino, el enorme Jeep de Emmett estaba frente a la entrada. Solo por hoy Emmett sería mi hermano favorito. Corrí hacía a él, sin caerme ni nada por el estilo, y cuando estaba por abrir la puerta del todo-terreno una voz me llamo. No…creo que el karma tampoco es lo mío.

-Bella-.

-Hola, James-.

-¿Puedo hablar un segundo contigo?-.

-Mmm…claro-respondí abriendo la puerta del Jeep y aventando mi mochila dentro de el. Pensé que si James veía a mi hermano, quizás se asustaría y se iría, pero él solo miró dentro y continúo.

-Lamento mucho lo del viernes, pero…de acuerdo, no te voy a mentir, tu hermano vino y me dijo que me iba a golpear si salía contigo y…-.

-Y como eres del equipo de fútbol americano y eres un debilucho preferiste no arriesgarte, ¿cierto?-le interrumpí sarcásticamente.

-No, Bella, pero es que pensé…-.

-Mira, James, en verdad creo que eres un chico muy lindo y todo, pero si la primera vez mi hermano logro que te esfumaras, no creo que sea muy difícil que lo haga las siguientes cinco-.

-Sí, pero Bella, si tu me dejas…-.

-No, James, olvídalo. Realmente me gustabas, pero al menos yo tengo las cosas bastante claras-.

-Pero Bella, has rechazado a todos los del equipo, si me aceptaste a mí…-.

-Es por que creí que te enfrentarías a mi hermano, y pues…no fue así…lo siento, de verdad, pero tengo que irme-.

Le miré por última vez y le sonreí un poco. Subí al Jeep con los ojos cerrados y bufé. Definitivamente este no era un buen día.

-Entonces…-Corrección: este era el peor día de toda mi vida-¿de verdad rechazaste a todo un equipo?-preguntó sin despegar la mirada del camino.

-¿Qué haces aquí? ¿Dónde esta Emmett?-le pregunte a Edward, evitando mirarlo a los ojos si no quería perder mi poca cordura.

-Tomare eso como un sí-.

-Respóndeme-dije con el tono más autoritario que pude.

-Sí, es bastante común que una chica tan linda como tú tenga al menos a la mitad del colegio de cabeza-comentó al tiempo que nuestras miradas se cruzaban.

Inevitablemente mis mejillas se tiñeron de rojo y mi corazón se acelero, me olvide de respirar y sentía un cosquilleo en el estómago.

-No digas tonterías-.

-Yo nunca digo tonterías, Bells-.

-Quiero un café…necesito un poco de cafeína-.

Me miro de una manera extraña y sonrío tomando el camino a la cafetería. ¿Bells? ¿Desde cuando este sujeto me llamaba Bells? Es decir, ¿Quién le dio permiso de llamarme Bells?

Saque un cigarro de mi mochila y lo encendí. El hecho una mirada reprobatoria al tiempo que me quitaba el cigarro de la mano. De nuevo esa sensación.

-Me debes uno-.

Gruñí. Recordé nuestro primer encuentro y sonreí para mis adentros. Volví a gruñir. Ese era mi último cigarrillo.

-A Emmett no le gusta que fumes-comento.

-Lo sé…pero me agrada-.

-Es malo para la salud-.

-Tú también fumas-.

Él no dijo nada más y continúo mirando el camino. Llegamos al café y estacionamos el auto. Abrí la puerta y me quede estática…la última vez que había bajado de ese monstruo yo sola, había terminado con un tobillo torcido.

-Vamos-dijo Edward frente a mí extendiéndome la mano.

-No necesito tu ayuda-respondí arrogantemente.

El solo se encogió de hombros y se hizo a un lado. Respire profundo un par de veces y decidí que lo mejor y lo más seguro sería dar un pequeño brinco. Calcule la altura y la fuerza que debería de emplear. Me sonreí por mi genialidad y brinque…y ¡pop! La magia se acabó. Mi pie se atasco con el cinturón de seguridad. Me prepare para sentir el impacto y comenzar a llorar por que seguro se rompería mi nariz.

-Estas bien-dijo esa aterciopelada voz en mi oído.

-Mejor que nunca-respondí automáticamente respirando un dulce aroma.

Un segundo… ¿voz en mi oído? ¿dulce aroma? Abrí lentamente mis ojos para encontrarme con esas embriagantes orbes esmeraldas. ¡Lindura! ¡Se había puesto debajo mío para que no me lastimara!

-Isabella-¡Oh, Dios! ¡Que bien se escucha mi nombre en sus labios!

¡Bella! ¡Despierta! Es el mejor amigo de tu hermano. No le puedes llamar lindura, no puedes respirar ese adictivo aroma y lo principal: ¡Tu nombre no se escucha bien en sus labios!

¡Ataque! ¡Tenía un ataque! ¡Mi respiración! ¡No puedo respirar! ¡Mis ojos! ¡No veo nada! ¡Mi corazón! ¡¿Me esta dando un paro cardiaco?!

Bella, Bella, Bella…verdaderamente eres estúpida, me dije.

Solo hay un motivo por el cual tu corazón se acelera, tus ojos están cerrados y tu respiración esta agitada:

¡Estas besando a Edward Cullen!


¿Y? ¿Qué tal? Vale, vale, mejor dejo las notas en el profile.