Ninguno de los personajes me pertenecen, esto es sin fines de lucro y blablabla!

¡Disfrutenlo!

¡Gracias hermano!


Capítulo 3: ¡Tu no eres mi hermano!

Bien, es cierto que no había besado a muchos chicos a lo largo de mi vida, pero podría gritarle al mundo que Edward ese el mejor besador que existe.

Me sentía un tanto hipócrita al no decirle nada a Emmett, tomando en cuenta de que casi nos descubre a Edward y a mí besándonos de una manera tan…salvaje. Y agradezco exageradamente que haya sido Rosalie quien nos sorprendió y no mi hermano.

-¿Bella? ¡Oh Dios!-.

Edward y yo nos separamos sin dejar de mirarnos al escuchar el grito de sorpresa de Rose.

-¡Rápido! Emmett está por venir-nos dijo previniéndonos.

Sonreímos de una manera estúpida, pero estábamos reticentes a separarnos que Emmett nos encontró aún en el suelo.

-¿Qué demonios esta pasando?-pregunto con una mirada un tanto extraña.

-Nada-respondió Edward-es que tu hermana intentó bajar sola y se atoro con el cinturón y…-.

-Ya, vale, entiendo-le interrumpió Emmett extendiendo la mano-venga, ¿van por un café? Nosotros también, vamos juntos-.

Estaba tan fuera de mí en ese momento que me sorprendo de sobre manera la forma tan natural en que respondió.

Estuve bastante taciturna durante ese rato y sin dejar de mirarle, pero es que Edward hacía que todo se hiciera invisible de un minuto a otro.

Realmente no tengo la más remota idea de quien inicio aquel beso, pero si hubiera sido Edward se lo agradecería, y si hubiese sido yo, pues me daría una felicitación por mi buen gusto.

Aún puedo sentir sus manos sujetando fuertemente mi cintura, el suave tacto de sus cabellos dorados entre mis dedos y su respiración agitada al compás de la mía…dando vueltas en una lucha por ver quien tomaba el control. Aunque me resulta extrañamente divertido que mi mejor beso haya sido en un estacionamiento y sobre el húmedo, frío y duro pavimento.

-Bella-.

-¿Qué sucede, papá?-.

-Alice te llamo antes de que llegaras…dijo que pasaba por ti a las 5.30-.

-De acuerdo, gracias-.

Desde aquel día del beso, había intentado evadir a Edward de todas las maneras posibles, sin lograrlo…pero por fin hoy me libraría de esa intoxicante mirada, aunque para eso tendría que ir de compras con Alice.

Me recosté en la cama para pensar un poco, y es que las cosas no estaban yendo por un buen camino, me di cuenta de que Edward me gustaba y me hacía sentir cosas como nunca antes. No sabía realmente que pensar. Y lo cierto es que, si las cosas seguían de esta manera, no tardaría demasiado en caer rendida a sus pies y declararme completa y absolutamente enamorada de él.

Podía sentir sus labios y ahogarme en esas sensaciones que me brindaba, cerraba los ojos y recordaba a cada detalle todos y cada unos de los besos que nos dábamos…por que aquella vez en el estacionamiento había sido la primera, pero no la última. Esto se estaba convirtiendo en un juego, y uno muy peligroso, donde competíamos para ver quien besaba primero al otro, en sitios tan extraños como el pasillo de la escuela, la misma camioneta de Emmett, el pórtico de Alice, el armario, el garage o la biblioteca; perdiéndonos en miradas arrebatadoras y cómplices frente a los demás e intentando pretender que nada sucedia.

Pero lo que más me desconcertaba era que no hablábamos del tema, solo nos besábamos, nos abrazábamos y ahí quedaba la cosa. Tenía miedo de enamorarme de él y que yo solo fuera un juego o un entretenimiento en este aburrido pueblo. Y ahora solo me quedaba pensar en los días que aún estaría de visita ¿Cuántos serían? No tengo la más remota idea.

-Alice te está esperando-dijo él recargado en el marco de la puerta.

Voltee y lo miré. Tenía esa pose tan despreocupada que hacía que el mundo desapareciera a mis pies. Le correspondí la sonrisa.

-¿Podrías decirle que en un momento bajo?-.

Él asintió y me mando un beso. Sonreí aún más ampliamente. Cerré mis ojos fuertemente y respire exageradamente, tenía que prepararme psicológicamente para una larga tarde con Alice.

-Deberías de decirle-brinqué del susto y miré en dirección a Rosalie.

-¿Decirle que?-pregunté confundida y tomando aire.

-Vamos Bella, las dos sabemos muy bien que estas enamorada de él.

Oh por Dios. ¿Yo enamorada de Edward? Digo, sí me gusta, y mucho…pero creo que decir que estoy enamorada de él sería dar un gran paso.

-Bella, se lo que estas pensando, pero tal como veo las cosas y tomando en cuenta el que tipo te atrajo desde el primer momento en que le viste, solo puedo decir que es posible enamorarse en una semana-.

-Rosalie…-.

-Bueno, pero date prisa, por que sino aclaran esto, Em dejará de ser el hermano de ambos, si se llegase a enterar por alguien más o algo así-.

-Alice me espera-.

Salí pensando en lo que acababa de decirme Rosalie, definitivamente esto no estaba saliendo bien. Decidí tomar un vaso de agua para refrescarme un poco para que el color bajara de mi rostro. ¡Oh Dios! Esto no podía ser…es decir…¿Yo enamorada de Edward? Bueno, no creo que sea muy normal ir besándote por doquier con Fulanito o Sultanito, vaya, creo que después de todo, la respuesta era bastante clara:

-Estoy enamorada de Edward-me dije a mí misma para confirmar lo que ya sabía.

-¿Qué?-.

-Lo que escuchaste-bien, al menos había sido Alice la que escucho.

-¡¿Qué tú que?!-y después viene el Apocalipsis.

Me giré lentamente para enfrentar a Emmett, miré primero la cara de sorpresa de Alice, después la expresión desfigurada de Em y luego la sorpresa reflejada en el rostro de Edward. Un momento…¿Edward? ¿Qué diantre estaba haciendo él aquí? ¡Y en este momento! My god! ¿Por qué me odias? ¡Piensa Bella! ¡Piensa!

-Jajajajajajajajajajajajajajaja-comencé a reír como posesa con esos tres pares de ojos mirándome, unos con desconcierto, otros con reproche y los últimos con decepción-¡deberían de ver sus expresiones!-.

-Eso no fue gracioso-dijo Em dejando a Edward, ¿cuándo lo tomo por el cuello?

-Vamos Bella, se nos hará tarde-exclamó Alice tomándome de la mano y arrastrándome hasta el auto de Jasper.

Me subí al auto de Jazz y le salude, el me miro como si fuera Alice y me sonrío ¿es que acaso todos lo habían notado menos yo?

-¿Qué pasa? ¿Por qué no nos vamos ya?-pregunte al darme cuenta de que seguíamos frente a mi casa.

-Siento la demora-dijo una aterciopelada entrando al auto.

Mire a Alice y a Jasper por el espejo retrovisor y ambos me dedicaron una mirada cómplice y una sonrisa de autosuficiencia. Contaba con librarme de Edward por un rato, pero como siempre, Alice se empeñaba en arruinar mis planes. Intente mirarle a hurtadillas, pero, como siempre, se dio cuenta y me sonrió al tiempo que tomaba mi mano haciendo que un leve sonrojo llenara mis mejillas.

-Bells-.

¡Oh, dulce agonía! Déjame resignarme a vivir sin él. Deja que salga de mis pensamientos. Deja que salga de mis sueños.

-Bells-.

Esa voz de nuevo, esa voz que me hacía subir al cielo y ahogarme en sensaciones. Cosquilleo. Reí.

-Bella-.

-¿Qué pasa?-dije perezosamente entreabriendo los ojos.

-Vamos dormilona, ya hemos llegado-.

-¿Qué?-pregunte incorporándome y abandonando el regazo de Edward, donde había dormido durante el trayecto.

-Venga, Alice y Jasper ya han entrado-.

-Oh-.

Me frote los ojos intentando desperezarme un poco, aunque al sentir los labios de Edward sobre los míos desperté por completo.

Lo tome por los hombros y me recosté en el asiento, él puso sus codos a los costados para acomodarnos de una mejor manera. Acariciaba mi cabello suavemente, enredándolo con sus dedos, mientras yo acariciaba su perfecto rostro suavemente.

-Jijiji-.

Ambos nos sobresaltamos al escuchar la cantarina risa de Alice, quien estaba dando brinquitos alrededor de Jasper.

-Me debes cincuenta dólares-comento Jasper mirando a su novia con una sonrisa en sus labios-venga…no queremos entrar tarde a la función-.

Edward y yo nos tomamos de las manos y salimos del auto, caminamos detrás de Alice y de Jazz camino al cine ¿cine? ¿Cuándo acepte yo ir al cine? ¡Oh, demonios! ¿Por qué siempre soy la única que nunca se entera de nada?

-Chicos, vamos a ver la de REC, por que no había mas funciones, espero que eso este bien-dijo Jasper camino a la dulcería.

-Mmm…que más da, si de cualquier manera ni enterada estaba de que íbamos al cine-refunfuñe apretando un poco más la mano de Edward.

-Bueno, no es nuestra culpa que te hayas dormido durante el camino…además, no podemos negarle algo a nuestro invitado-replicó Alice riendo nuevamente.

Mire a Edward con esa despampanante sonrisa suya brincando en sus labios. Soltó mi mano y me miro.

-Se me antoja una crepa, ¿gustas?-.

-Claro…la que tú decidas estará perfecta-asintió y se dio la vuelta.

Hasta ahora no me había dado cuenta, pero caminaba de una manera tan despreocupada, que al pasar, inevitablemente lo tenías que mirar. Y en ese momento mi cabeza hizo clic ¡Edward era todo un Adonis! Maldición, en definitiva, él no era el chico indicado para mí, seguro el iba a encontrar a alguien mejor que yo, digo, no es que yo sea fea o algo, pero un chico como el podía tener a miles de chicas a sus pies, y con solo una seña las tendría comiendo de su mano.

Esto era demasiado para mí, pero al final de cuentas creo que era la verdad, y quizás lo mejor sería que yo me buscara otro hombre, aunque no me sintiera como lo hacía cada que estaba con Edward. Sí, lo mejor sería encontrar a un hombre como…a un hombre como…como…

-James-.

-¡Oh! Cuanto lo siento Bells-.

-No, no, fue mi culpa, iba distraída y no te vi-le sonreí.

-Ibas por…-.

-Caramelos-le interrumpí.

-Claro, voy contigo, de cualquier manera también iba por algunas golosinas-.

Caminamos unos momentos en silencio, algo realmente incomodo, recordando la última vez que conversamos.

-Esto…Bella…quisiera decirte algo-genial…otra de las conversaciones de James.

-Claro, dime-.

-Bueno, entiendo que te hayas enfadado por lo que ha pasado, pero quiero que sepas que tu realmente me gustas y pues quería pedirte o preguntarte, quizás te parezca un poco desesperado pero…-.

-Bella-.

Voltee a ver a Edward y me sorprendió verle con el ceño fruncido y enviándole una mirada asesina a James.

-Hermano, nos disculpas, estamos hablando-le dijo James.

-Yo no soy…-.

-No, déjalo-interrumpí a Edward al notar que estaba realmente enfadado-él…él…es de mi entera confianza-.

-Bueno…-respondió James poco convencido-de acuerdo, lo que yo quería decirte era que…bueno, me pregunto sí…Bella, ¿quieres ser mi novia?-.

-No-.

-¿Disculpa?-.

-Te he dicho que no…Bella va a ser monja-.

-¿Monja?-.

-Sí, gracias a ti, por cierto…sí no la hubieras dejado plantada, ella no hubiera tomado esa decisión-.

¿Qué? ¿Yo, monja? ¿Cuándo decidí que sería monja? ¡Nooo! ¡Yo no quiero ser monja! Además, quien se creía Edward para estar respondiendo a mis pretendientes. No era nadie…!ni siquiera era mi hermano! Bueno…esto era mejor que ver a Emmett abalanzarse sobre James.

-¿Cierto, Bella?-.

-Eeeh…sí, claro-¿Qué demonios me habían preguntado?

-Lo ves. Ahora, nos tenemos que ir, la película esta por comenzar-.

Edward me tomo por la cintura y caminamos rumbo a la sala. Edward le entrego los boletos a una de esas chicas que te los piden a la entrada, y no pude evitar un cosquilleo de celos al ver como la sujetilla le coqueteaba frente a mí. Buscamos unos buenos asientos y esperamos a Alice y Jasper.

-Edward…¿Por qué?-le pregunte aún consternada.

-¿Por qué que?-pregunto haciéndose el inocente.

-Venga ya, Edward. Tú sabes de lo que estoy hablando-.

-Vale, vale-dijo mirando alrededor, la sala del cine se llenaba más a cada minuto.

Él levanto el portavasos, quitando así todos los obstáculos entre nosotros. Mi corazón se acelero alocadamente al sentir su calidez cada vez más cerca de mí. Un sonrojo lleno mi rostro al ver entrar a Jasper y Alice, tomados de la mano y mirándonos picaramente. Estaba a punto de empujar a Edward, no quería otra situación como la del auto frente a Al y Jazz de nuevo, pero me detuve al escucharlo susurrar en mi oído.

-Bells…le dije eso por que tu eres sólo mía-.

Me hele en el asiento mirando ese brillo de pasión brincando en las orbes esmeraldas de Edward. Nos miramos fijamente por unos segundos, y sin pensarlo nos sumergimos en un nuevo beso. Pero un beso completamente diferente, un beso lleno de pasión, sí, pero también desbocaba otros sentimientos de los que aún no estaba segura de cuales eran.

-¿Bella? ¡¿Bella?! ¡Bella!-.

Maldición ¿Por qué Emmett siempre tenía que arruinar los mejores momentos? Maldición ¿Emmett? ¡¿Emmett?! ¡Emmett! ¿Qué estaba haciendo él aquí?

-¡¿Qué demonios esta pasando aquí?!-.

Vaya, esto no podía ser más entretenido, al menos para quienes nos observaban.

-Emmett…-.

-¡Tú!-gritó Emmett señalándonos a Edward y a mí alternadamente-¡Creí que eras mi hermano! ¡Se suponía que entrarías a un convento!-nos grito alternadamente.

-Soy tú hermano, pero no soy ciego-respondió tranquilamente Edward.

-Tengo que conocer los placeres de la vida antes de dedicarme a rezar-respondí automáticamente.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¿Qué quiso decir Edward? Será acaso que...¡Bella! concéntrate:

¡No, no, no y no! ¡Seré monja después de muerta cuando renazca en mí sexta vida después del fin del mundo!


Ya saben...notas en el profile!