La serie saint seiya no me pertenece, ni ninguno de sus personajes,(bueno solo Milo jijiji) estos pertenecen a Masami Kurumada, por lo que no los utilizo con fines de lucro, solo los utilizo para poder plasmar un poco lo que pienso. ^^

Bueno gracias por su atención n.n espero sus comentario reclamos y demás sugerencias ^^ hasta la próxima jejeje

Hilarante

Era sábado por la mañana, un sábado como cualquiera, sin pena ni gloria para muchos. Pero para Aioria significaba solo una cosa… día de visita. Era mejor resignarse a la idea de sus padres peleándose y echándose la culpa mutuamente, mientras que su hermano lo miraba culpable por el estado en que se encontraba. El simplemente sonreiría hipócritamente 2 horas seguidas, y miraría tranquilamente a Aioros. Ese sábado en especial, de verdad se sentía de mal humor, había amanecido con esa sensación de fastidio instalada en su estomago. Suspiro cansinamente, nada ni nadie lograría que él no recibiera las tan odiadas visitas.

Igual si su hermano no viniera acompañado de sus padres, se sentiría menos incomodo, claro siempre y cuando no viniera con esa cara de cachorro culpable. Camino por los largos pasillos con gesto molesto, algunos pacientes lo miraron desconcertado, ya que no era muy común verlo enojado.

Cuando llego al enorme jardín lleno de pacientes y familiares, una punzada de molestia le hizo torcer el gesto. Ahí debajo de un árbol enorme, y sentados sobre una banca blanca estaban sus padres y su hermano. Aioria se paró en seco al verlos, a los 3 sentados ahí sonriéndole. Sin gritos, sin miradas de odio, eso sí era nuevo. Quizás no iba a ser tan malo como pensaba. Lástima que no sabía que tan equivocado estaba. Ya que al llegar junto a sus padres y hermano, las cosas empezaron a ir bastante mal.

-Te ves delgado hijo-dijo una mujer castaña y ojos azules

-Vamos Maias que ¿Querías? Encerrado en este lugar- dijo un hombre rubio con fastidio

-Mira Claus no estoy de humor para tus reclamos, es mas ¿Dónde estabas tú? ¿Eh? ¿Dónde? Si no fuera por tu constante ausencia quizás Aioria no estaría aquí-dijo la mujer con recelo

-¿Ahora es mi culpa? Y me lo dice la mujer que viviendo en el mismo techo que Aioria no se había dado cuenta que tenía un problema. Si no hubiera sido por Aioros tú no estarías ni enterada-contraatacó en hombre con sus ojos verdes clavados en los azules de su ex mujer

-Bueno, pero si te enteraste Claus fue por mí, sino ni siquiera supieras que Aioria estaba en este lugar-dijo la mujer haciendo un mohín de autosuficiencia

-Mira Maias, tú no eres nadie…-Claus había sido interrumpido.

-¡Basta! Ya me canse de escuchar cómo se reclaman uno al otro, si van a pelear preferiría que no vinieran mas- dijo Aioria hastiado

-Mira mocoso tu no decides si venimos o no ¿ok? Además esto es cosa de adultos no te metas-dijo Claus con molestia por la interrupción

-No le hables así a Aioria, sabes que está enfermo-dijo la mujer sin saber realmente lo que decía

-¿Enfermo dices? Que estúpida eres madre, jamás sabes cuándo debes abrir la boca ¿verdad?- dijo con hastió el chico

-Aioria, no le hables así a tu madre que no te lo voy a permitir mocoso estúpido- defendió su padre

-Gracias Claus-dijo con una sonrisa la mujer, para después señalar a Aioria con su dedo medio- Y tú deja de faltarnos el respeto niñato inmaduro, recuerda que aun somos tus padres- declaro la castaña

-Jajaja no me hagan reír los dos ¿ahora si soy su hijo y no un desconocido?-pregunto irónico el joven-Tú-señalo a su madre- dudo mucho que me reconozcas, es mas ni siquiera estoy seguro si soy tu hijo ya que ni mis cumpleaños recuerdas. Y tu-señalo a su padre- eres un desconocido el cual me han obligado todos estos años a decir papa, pero realmente vales lo mismo que un enfermero de este inmundo hoyo. Asi que no vengan a alardear de un titulo que les queda demasiado grande- termino Aioria con un gesto de fastidio

-Voy a llamar al enfermero, se está comportando demasiado agresivo-comento la mujer con un timbre en la mano. Ese timbre se le daba a cada familiar por si su paciente se ponía impertinente. O en el caso de los padres de Aioria, se ponía a decir sus verdades demasiado dolorosas.

-Madre acabamos de llegar no hagas eso por favor- pidió Aioros

-Bueno hijo, pero solo lo hago por ti. No se para que insistes en venir a ver a este mal agradecido- termino con desdén la mujer

-Si madre como digas- le dio por su lado el mayor de los hermanos- Anda Aioria sentémonos por allá-tomo a su hermano por una manga y lo llevo hasta el otro extremo del jardín.

-Por fin lejos de ellos, anda hermano no te enojes-dijo Aioros con una sonrisa, como cuando eran niños y sus padres se peleaban.

-Es que a veces pienso que ellos en verdad no son nada mío… jamás me eh sentido parte de ellos- dijo Aioria cabizbajo

-Sabes te ves muy bien, mejor que cuando estabas en casa quizás si sigues así salgas muy pronto, y entonces te prometo que nos iremos lejos de ellos-le dijo Aioros con una sonrisa de oreja a oreja y con la esperanza tatuada en sus orbes verdes.

-Asi será hermano, ya verás, dicen que Paris es hermoso me gustaría ir algún día y ver con mis propios ojos la torre Eiffel. Aioros ¿te puedo preguntar algo?-

-Claro, ¿Qué pasa?-pregunto Aioros sonriente

-¿Es cierto lo que dijo mi padre antes de que yo me internara?-pregunto Aioria con voz pausada

-¿De...que hablas? ¿Qué dijo?-Fingió no saber de qué le hablaban el mayor

-Lo de que te regresaste de Canadá por que tuviste problemas con un chico… que tu andabas con ese chico ¿Es cierto?- cuestiono Aioria con sus ojos clavados en los de su hermano

- ¿Por qué la pregunta Aio? Es decir no le veo la importancia-

-Bueno es que es… curiosidad. Se me hace demasiado irreal eso, es decir no tienes la pinta de marica-dijo Aioria en una carcajada

-Aioria por favor no te expreses así… es verdad lo que dijo nuestro padre… me regrese de Canadá porque… bueno el punto es que yo soy como tú dices un marica ¿Ok?-dijo molesto el mayor

-¿Asi que es verdad? ¿Y por qué?-pregunto cabizbajo el castaño

-¿Por qué? ¿Qué? ¿El ser gay? Bueno no es que yo haya decidido serlo Aio simplemente se dio-dijo con simpleza el arquero

-Ya veo… -

-Pero eso no quiere decir que algo cambien entre nosotros ¿verdad?-pregunto con temor Aioros

-Claro que no hermano, sin ti estaría solo… sabes que odio estar solo-comento bajito Aioria

- Si lo sé-dijo el mayor acariciándole los cabellos rizados a su hermanito. Y es que aunque tuviera 24 años y Aioria 18 nunca dejaría de verlo como a un niño asustado y lloroso por los gritos de sus padres. Y él cómo hacia ahora consolándolo y diciéndole que todo iba a estar bien.

Ese pensamiento había hecho que un nudo en la garganta le obstruyera el paso del aire a sus pulmones. Una lágrima fugitiva había surcado su mejilla hasta finalmente perderse por los bordes de su cara.

-¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?-pregunto Aioria a su hermano

-Te falle… yo prometí que te iba a cuidar y que todo iba a estar bien, pero en cambio todo está mal y yo… yo me fui de tu lado-dijo el mayor con voz ahogada- te abandone-termino con la mirada baja

-Aioros olvídalo ya, eso ya paso. El pasado que se quede en el pasado ¿esta bien?-pregunto con una sonrisa el menor

-Supongo, Aioria te quiero mucho recuérdalo y jamás olvides lo que te voy a decir. Aunque todo el mundo te tache de loco, solamente tú sabes si lo estas o no ¿entendido?-

-Si hermano lo entiendo, me tengo que ir es hora de mi medicina ¿Te veré el próximo fin de semana?-pregunto esperanzado el castaño

-Sí, ya sabes que yo vendré-dijo Aioros con una sonrisa triste

-Procura no traerlos por favor-dijo sombrío el casi rubio

-Si, veré que puedo hacer para que no vengan-Aioros termino guiñándole un ojo a su hermano

Aioria se acerco a su hermano y le dio un gran abrazo antes de adentrarse de nuevo al interior de la clínica. Cuando Aioros estuvo seguro que Aioria no regresaría saco una cajetilla de cigarros del bolsillo de su chaqueta, la abrió delicadamente y puso uno sobre sus labios. Para ese entonces sus padres seguramente ya se habrían ido a recluir en el auto, enfrascados en alguna de sus eternas peleas. Prendió su preciado vicio e inhalo suave y pausadamente el humo, dejo que el vapor de sensaciones llegara muy adentro a su garganta hasta los pulmones.

Su mente de nuevo había viajado a sus días de infancia y de nuevo sus ojos se había humedecido. Odiaba ser tan débil, pero la culpa lo tenía sin tregua… si tan solo nunca lo hubiera dejado con su madre nada de eso estuviera pasando, o eso era lo que pensaba. Unas lágrimas salieron de sus hermosas esmeraldas, las cuales retiro inmediatamente.

-¿Sabías que el fumar causa el 80% de las muertes a nivel mundial? Además de que enfermas a las demás gente a tu alrededor- le había sacado de sus pensamientos una voz profunda y seria, muy masculina que haría derretir hasta un glacial. Aioros desconcertado giro el rostro hacia la voz y se encontró de lleno con unos ojos color jade hipnótico.

-Yo… lo siento no sabía que estuviera prohibido-dijo el joven castaño algo atropelladamente mientras apagaba su cigarrillo

-Ciertamente no hay una regla que lo prohíba, pero ¿no crees que es mejor el aire puro a uno viciado de tanto toxico?-reflexiono el atractivo hombre de cabellos azules y mirada jade. Aioros sintió como su pulso de aceleraba, y es que consiente o inconscientemente hacia gestos demasiado sensuales para el castaño.

-Este…supongo que sí-dijo el castaño sonrojado, demasiado tierno pensó el hombre con una ceja levantada.

-Mi nombre es Saga Kraniotis supongo que eres algún familia-dijo el hombre de cabellos color ópalo.

-Sí, soy Aioros Soiledis, hermano de Aioria Soiledis un gusto en conocerte Saga-dijo el castaño extendiendo su mano para después estrechar la del peli azul

-El gusto es mío Aioros ¿Asi que Aioria es tu hermano? Que coincidencia yo soy su psiquiatra-dijo sonriendo triunfal el hombre

-¿En serio? Mira que el mundo es pequeño, y dime ¿Cómo ves a mi hermano? Sinceramente-dijo el joven sin controlarse las ganas de preguntar.

-Bueno no esta tan mal, es decir su enfermedad no esta tan avanzada incluso puede que algún día la controle-dijo serio Saga

-¿Controle? ¿Acaso jamás se va a curar?-pregunto desalentado el castaño

-Me temo que no Aioros-dijo el peli azul, dándose cuenta recién del camino de lágrimas que tenía ya seco el castaño. De nuevo ese camino se había vuelto a humedecer por el transcurso de una nueva, la cual limpio torpemente el castaño. Saga sintió como algo se revolvía en su pecho y es que ese chico le había recordado algo o más bien a alguien.- No te pongas triste, eso no quiere decir que nunca saldrá de aquí ya verás que pronto te lo llevaras a casa- consoló el peli azul.

Saga se sintió bastante estúpido diciendo aquello, ya que jamás se había puesto a consolar a ningún familiar de sus pacientes. Pero con ese chico era diente, esos cabellos castaños y rizados que caían desordenadamente y esos ojos color verde acido, lo descolocaban totalmente.

-Gracias, pensaras que soy patético por ponerme así, de verdad lo siento-dijo el castaño limpiándose las mejillas con la manga de su chaqueta para asegurarse de que ya estuvieran secas.

-No, te preocupes yo no pensé nada de eso "todo lo contrario pienso que eres demasiado lindo"-se dijo mentalmente Saga, dedicándole una hermosa sonrisa al castaño y extendiéndole un pañuelo como todo caballero

-eh gracias-de pronto Aioros se sintió algo incomodo con ese gesto, ya que le había recordado a una escena de alguna películas antiguas donde el caballero le ofrece su pañuelo a la dama. Y él ciertamente no era una dama.

-No por nada ¿sucede algo? ¿Por qué pones esa cara?-pregunto extrañado el peli azul por la expresión que había puesto Aioros de desconcierto y molestia

-No soy una dama-musito Aioros en voz apenas audible

-¿Perdón?-pregunto Saga confirmando lo que había escuchado

-Que no soy una dama, no me trates como tal- comento con las cejas fruncidas el joven. Cosa que le causo mucha gracia a Saga.

-Jajaja ¿y quién dijo tal cosa? Si te di mi pañuelo fue porque no traigo desechables-dijo divertido el psiquiatra. Aioros abrió los ojos grandes y se sonrojo violentamente ante su estupidez

-Lo siento no debí decirte eso, lo siento, te juro que no fue mi intensión, seguro parezco un idiota o algo…-el castaño fue interrumpido por los labios del peli azul, el cual había tomado de la nuca a ese castaño hablador. Aioros se sonrojo aun más y cerro los ojos correspondiendo el beso. Era un beso profundo pero aun casto, el peli azul introdujo su lengua por la garganta del castaño, el cual sentía que de un momento a otro su corazón se pararía. Cuando se separaron a tomar un poco de aire Saga acaricio la mejilla de Aioros quitándole una gota de humedad y le sonrió.

-Lo siento es que hablas muy rápido- se excuso Saga divertido

-yo… no sé qué decir-replico el castaño

-No digas nada-dijo Saga con una sonrisa y tomándole de la cara nuevamente para darle otro profundo beso. Aioros no sabía exactamente que pensar o que decir así que dejo que las cosas sucedieran, después de todo no sabía que le tenía deparado el futuro, igual y con algo de suerte Saga seria lo que estaba buscando desde hacía un buen tiempo.