NOTA: HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA que les parece acabo de volverme adicta a los fics todo por culpa de belen no mentiras espero les guste mi fic byeeeeee
P.D: belen me encanta molestarte jajajajajajaja bye que te vaya bien
CAPITULO 2
- SAKURA DATE PRISA…. LLEGAREMOS TARDE – grito tomoyo desde la sala de estar.
Sakura aunque confundida se vestía lo más rápido que podía dejando un gran desorden a su paso.
-AYYYYYYYYY- sonó un fuerte estruendo en el segundo piso de la residencio kinomoto, a lo que tomoyo negaba con la cabeza y sonreía pensando en que había sucedido ahora.
Sakura bajo velozmente las escaleras y saludo a tomoyo sin mucho afán, tomoyo la tomo de la mano y la obligo a salir de su casa a rastras, Sakura decía.
- tomoyo cálmate… no me dirás a dónde iremos primero.
- no es una sorpresa.
- entonces puede esperar
- ja no lo creas sakurita
- dime que es me estoy volviendo loca
- no, ya lo veras Sakura, no desesperes
- ah está bien
- date prisa Sakura
Ambas corrían por la calle como si las persiguiera una manada de perros.
- QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE – grito shaoran un poco desconcertado por las palabras de su hermana.
- no te preocupes llegaras en un santiamén
- ¿Por qué lo haces?
- shaoran este es nuestro regalo de cumpleaños, ahora date prisa o no veras a tu amada sakura.
Acaso era cierto pensó el joven un poco fuera de sí, acaso de verdad vería a sakura una vez más, no pudo creerlo y en medio de su felicidad abrazo muy fuerte a su hermana y le dijo casi en un susurro.
- esto es lo mejor que has hecho por mí, nunca lo olvidare.
- date prisa – dijo fanren – me lo pagaras después.
Shaoran corría con prisa por el aeropuerto encontró rápidamente su puerta y se apresuro a abordar, no se podía controlar estaba tan lleno de felicidad que parecía un niño con su juguete nuevo.
- Sakura te ver muy pronto – dijo en voz baja.
El vuelo le había parecido tan corto no parecía que había pasado casi tres horas desde su abordaje, se bajo del avión a toda prisa tratando de encontrar un teléfono.
- BINGO –dijo muy entusiasmado al ver ese teléfono solo.
Corrió hacia el temiendo que alguien lo ocupara a los escasos pasos a los que se encontraba, tomo el teléfono y por poco lo deja caer, marco con rapidez.
- vamos contesta… que esperas –dijo nerviosamente
- hola – se oyó una dulce voz al otro lado de la línea
- tomoyo, tomoyo ya he llegado ¿Dónde estás? ¿Estás con ella? ¿Como esta?
- jijijijiji - se oyó una risita muy suave – cálmate shaoran todo está bien date prisa no la podre retener mucho tiempo, estaremos en el parque pingüino.
- muy bien muy bien te veré allá en 30 minutos, no dejes que se vaya por favor.
- lo intentare pero date prisa.
- si si si adiós.
Shaoran colgó el teléfono y corrió en busca de un taxi que lo llevara rápidamente, se subió a un taxi que había aparcado, con rapidez le indico al conductor su dirección añadiendo un dese prisa. El conductor le hizo caso y partieron hacia el lugar de encuentro.
- tomoyo que hacemos aquí… dime cual es mi sorpresa o me marchare.
- aguarda un poco amiga ya está por llegar.
- tomoyo por favor.
Tomoyo diviso un taxi que aparco en el parque y vio a shaoran descender de el, se apresuro a decir.
- Sakura aguarda un momento debo hacer una llamada, no te vayas a ir.
-está bien tomoyo pero date prisa ya me canse de estar aquí.
Tomoyo corrió al encuentro con shaoran diciéndole.
-tardaste una eternidad.
A lo que shaoran dijo.
-no fue mi culpa, lo siento pero ya estoy aquí no, donde esta ella.
- por allá - señalo tomoyo los columpios del parque.
En uno de los columpios del parque Sakura recordó uno de esos días que había pasado con shaoran en el atardecer, no fue romántico ni nada por el estilo pero eran sus recuerdos los más importantes se quedo allí mirando el infinito y recordando una vez más.
Sakura muy desanimada y al ver que no había ningún rastro de Sakura se dispuso a marcharse a su casa, ya había emprendido marcha cuando alguien a su espalda la tomo del brazo muy dulcemente, Sakura sabía que no era tomoyo, puesto que esta mano era masculina, quedo helada pensando en quien podría ser, pero no se atrevía a mirar hasta que esa persona dejo que sus palabras salieran de si diciéndole.
