Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 2: Pigwidgeon

Minutos después de aquella conversación, y a unos cuantos kilómetros de allí, una joven castaña habría lentamente sus ojos, evitando los rayos de sol que entraban por la ventana de su habitación. Luego de tomarse un momento para acostumbrarse a la luz, abrió completamente sus ojos y pasó sus manos bajo su cabeza. Así, Hermione echó a rodar sus pensamientos.

¿Por qué aún no sé nada de él?, ¿estará bien?, ¿se estará escondiendo?, ¿estará asustado?, ¿arrepentido? o quizás, ¿no me quiere ver?, ¿solo me ve como una amiga y no se atreve a decírmelo?, ¿el beso no significo nada para él?. Hermione no paraba de hacerse aquellas preguntas, que ya hace unos días la angustiaban.

¿Qué debo hacer?, pensaba luego de repetir otra decena de preguntas en su mente. Luego decidida se dijo- Nada. Yo hice el primer movimiento y valla que lo fue.

-Basta- dijo finalmente Hermione en voz alta. – No más de preguntas, no más dudas. Lo hecho, hecho esta. Si no tiene interés en saber de mí, allá él. No lo voy a buscar. No, no y – no pudo terminar de decirse un tercer no, cuando un fuerte picoteo en la ventana de su habitación llamó su atención. Se levantó de la cama, se dirigió a la ventana, corrió las cortinas y se encontró con una lechuza. A primera vista, no la reconoció, hasta que de pronto…

¿Pigwidgeon?- dijo Hermion, sorprendida, mientras abría la ventana.-Y ¿qué traes allí?- pregunto al ave, como si pudiera contestarle. En una de sus patas, diviso un papel enrollado en tubo y lo retiró. Con cuidado lo abrió; parecía que tenía en sus manos una valiosa reliquia. Contra todo lo que había pensado y decidido segundos antes, una tibia emoción recorrió su cuerpo.

¿Será de…?- comenzó Hermione, mientras desenrollaba el papel.-

Querida Hermione:

¿Cómo has estado?. Espero que muy bien. ¿Qué tal tus padres?, ¿todo en orden?. Bueno, el motivo por el que te escribo es…para invitarte a cenar a La Madriguera. Harry, Ginyy y …yo, te extrañamos. Espero que no tengas inconvenientes para venir. Envía tu respuesta con Pigwidgeon. Y espero que puedas venir…bueno, todos acá lo esperamos.

Hasta pronto,

Ron.

Hermione no pudo evitar dibujar en su rostro una sonrisa. Leyó nuevamente la carta. Ron la estaba invitando a cenar. Pero solo eso. Luego de leer la carta por tercera vez, se convenció que en ella no había nada más escrito que hiciera "renacer" sus esperanzas. Solo ir a cenar y poder ver a sus amigos, nada más. Y debía reconocerlo: se sentía algo decepcionada.

Está bien, iré.- comenzó a pensar Hermione.- Es obvio que no puedo esconderme y evitar a Ron para siempre. Además, también extraño a Harry y Ginny y al resto de los Weasley. Debo actuar como siempre. No puedo emocionarme demasiado. Solo me hará mal. Sin expectativas Hermione, sin expectativas.

Dejando a un lado sus pensamientos, agarro un trozo de papel que tenía sobre su escritorio y escribió su respuesta a la invitación. Se acercó nuevamente a la lechuza y enrollo el papel en una de sus patas. Volvió a abrir la ventana y acercó la lechuza a esta.

A La Madriguera. Pigwidgeon - dijo Hermione cerca del ave. Inmediatamente después, el ave abrió sus alas y tomo vuelo.

Bueno, será mejor que les avise a mis padres de la invitación- dijo Hermione, mientras se acomodaba su enmarañado cabello y se acercaba a la puerta de su habitación.

Luego de comunicarle a sus padres, durante el desayuno, sobre la invitación a cenar de Ron, a la que por cierto no le pusieron problema, Hermione pasó el resto de la mañana limpiando y ordenando su habitación. Desde el regreso a su casa y con sus padres, había dedicado bastante tiempo a estar junto a ellos y obviamente, a ponerlos al tanto de todo lo que había vivido junto a sus amigos. Por ello, no se había preocupado mucho de ordenar sus cosas. Y que bueno momento era ese para hacerlo. No tenía ganas de pensar (raro en ella), no quería pensar en Ron. Pese a todo…no quería pensar en aquel beso.

Al mismo tiempo, pero en otro lugar, un chico emocionado, corría para llegar a las escaleras y las subió lo más rápido que pudo. Abrió la puerta de su habitación y dijo:

Harry…Harry…ya….contestó- jadeaba Ron, con un trozo de papel en su mano.

Ya era hora.- dijo Harry divertido.- Ya me tenías mareado de tanto que caminabas por la habitación. Entonces, ¿vendrá?.

Si, dijo que si.- contestó Ron con voz débil.

¿Pero qué pasa?. Ánimo, hombre, ¿no es eso lo que querías?- pregunto Harry, mientras le palmeaba la espalda.

Sí, pero creo que no estaba preparado para que dijiera que si- contestó Ron, con poco ánimo.

Solo son los nervios. Tú, tranquilo. Tenemos toda la tarde para pensar que hacer. Veras que sale todo bien.- lo animo Harry.

Eso espero Harry, eso espero. No quiero arruinarlo esta vez.

¿Qué no quieres arruinar?.- dijo risueñamente Ginny apoyada en el marco de la puerta y con los brazos cruzados.

Nada, no te metas- contesto secamente Ron.

¿Vendrá Hermione a cenar?.- preguntó Ginny, pasando su mirada de Ron a Harry.

Si, hace poco llegó su respuesta.- contestó Harry, acercándose a Ginny. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de la chica, tomó su rostro entre sus manos y le dio un tierno y breve beso.

Sus escenas en otra parte, por favor.- dijo Ron, algo molesto.

No seas pesado Ron. No te molestes con nosotros. Además, no falta mucho para que llegue Hermione.- dijo Ginny, con tono burlesco.

¿ Y qué tiene que ver la llegada de Hermione?.- preguntó Ron.

Que cuando ella llegue, se te pasara el mal humor, pues hermanito. Ella es la única que puede cambiar tus estados de ánimo o ¿me equivoco?.- dijo Ginny con una mueca burlona en su rostro.

¡Hermione no tiene nada que ver con mi estado de ánimo!.- dijo Ron, poniéndose colorado.

Si, se nota. Bueno, no tengo ganas de discutir contigo. Harry, ¿vamos a dar un paseo?.- dijo Ginny, buscando una mano del aludido.

Está bien.- dijo Harry, tomando la mano que le ofrecía Ginny. Luego miró a Ron y dijo:

¿No te molesta que te deje un momento solo?.-

No, no hay problema. Ve.- contestó Ron, resignado.

¿Le estas pidiendo permiso?.- le preguntó Ginny a Harry, elevando la voz y abriendo los ojos.

Ginny, vete, vete, vete. Harry, ve tranquilo, mira que prefiero que vallas con ella, antes que se ponga furiosa. Y ya sabes que no es nada agradable.- dijo Ron, indicando con las manos que se fueran.

Ginny, conteniendo las ganas de empezar a gritarle a su hermano y decirle unas cuantas ofensas, prefirió decir:

Mira el lado positivo. Te dejamos solo para que puedas pensar con que cara vas a recibir a Hermione y que explicación le vas a dar por no haberte pronunciado respecto al beso que te dio durante la batalla. No me extrañaría que no quiera saber nada de ti. ¡¡Te pasas de idiota!!.- terminó Ginny, tirando de la mano de Harry, quien pasaba la mirada desde su novia a Ron. El pelirrojo hizo un gesto para contestarle, pero Harry lo interrumpió.

Ron, voy a dar un paseo con Ginny y luego regreso para que hablemos, ¿OK?.-

Si, está bien.- contestó resignado Ron.

Ginnny, sin volver a mirar a su hermano, comenzó a caminar por el pasillo en dirección a la escalera y Harry la siguió, cerrando la puerta y dejando a Ron con un dejo de tristeza en su rostro.