Hola chicas!!! Como siempre, muchas gracias por sus comentarios!!!

Aca les dejo el siguiente!!

Besoss!!!

Patri!!, Amiga, siento no haber contado que había publicado acá, pero con lo del blog y la historia interminable, lo olvide, aisjaijs. Besosss, te quiero mucho!!!!

Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 6: Un tibio reencuentro.

Los chicos, a diferencia de la noche anterior, se aparecieron en un callejón frente al Ministerio de Magia; estaban a plena luz del día, y podían ser vistos por muggles. De inmediato, comenzaron a caminar en dirección al hospital donde estaba Hermione.

Harry realizo lo mismo que la noche anterior, una vez que ingresaron al hospital, pero esta vez fue junto a Ron; se acercó a la recepcionista, que resultó ser la misma mujer que les dio a él y al Sr. Weasley la información sobre el accidente de Hermione.

-Buenos días. Venimos a visitar a una paciente: Hermione Granger.

-Mmm…un momento, por favor.- comenzó nuevamente a revisar unos papeles. Luego, continuo.- Si, acá esta. A despertado esta madrugada.- Miro a Harry y a Ron, y luego a los gemelos y a Ginny, que estaban un poco más atrás.- ¿Todos ustedes viene a verla?.- pregunto la mujer.

-Si.- dijo Harry.- ¿Hay algún problema?

-No, solo que deberán entrar de a uno. Y por no más de 5 minutos.- dijo la mujer

-No hay problema.- dijo Harry

-Pasen entonces. Creo que ya saben donde es.- terminó la mujer.

-Sí, gracias.- dijo Harry.

Harry y Ron volvieron con los demás, y se dirigieron hacia el área de traumatología.

-¿Trau- ma-to-lo-gía?.- pregunto Fred, cuando llegaron a aquel sector del hospital.

-Siempre tan ingeniosos estos muggles para sus nombres.- dijo algo divertido George, que miraba junto a Fred el nombre del área en la que había llegado.- Papá debe de haber estado fascinado.

-¡Hey!, chicos, no se entretengan, vamos.- dijo Ginny a sus hermanos.

Siguieron caminando un poco más. Y sentados frente a la habitación de Hermione, se encontraban sus padres. Mientras se acercaban, el Sr. Granger giro su cabeza para ver quien se acercaba, y se puso de pie, separándose de su esposa. Cuando el grupo de chicos estuvo ya cerca, el padre de Hermione hablo:

-Hola chicos.-

-Buenos días, Sr. Granger.- dijo Harry.

-Que bueno que han venido.- dijo el Sr. Granger

-Es lo menos que podemos hacer por nuestra amiga.- dijo esta vez Ginny, esbozando una pequeña sonrisa.

-Chicos, antes que la vean, debo decirles algo. Como ya lo sabrán, Hermione despertó muy temprano hoy….y – se detuvo un momento, mirando a su esposa, buscando su aprobación. Esta asintió. Continuo.- Hermione ya…sabe… que no puede caminar.- dijo pro fin el Sr. Granger.

-Suponíamos que no pasaría mucho tiempo sin que ella misma lo descubriera.- dijo Harry.

-Así es. Por lo mismo, es que les pediría que cuando entren a verla, sean cuidadosos. Cuando se dio cuenta de la secuela del accidente, quedo destrozada. Quizás ustedes puedan tranquilizarla.- dijo el Sr. Granger.

-No se preocupe. Tendremos cuidado.- dijo esta vez Ron, algo conmovido por lo que les decía el Sr. Granger.

La primera en entrar a ver a Hermione, fue Ginny. Pese a que se sentía un poco nerviosa, quiso ser la primera en verla. Tal vez eso ayudaría a que Hermione no se alterara más de la cuenta. Golpeo la puerta, esperando una respuesta de la castaña. Luego de escuchar un "pase", Ginny abrió la puerta y entro a la habitación. Mientras lo hacía, recordó lo que Harry le había explicado sobre los accidentes "automovilísticos" y observó a Hermione; la pelirroja esperaba encontrarse con su amiga mucho mas lastimada de lo que la veía, y eso la ayudo a tranquilizarse. La castaña se encontraba sentada en la cama, con las manos cruzadas sobre la sabana y observando a la recién llegada.

-Hola Hermione.- comenzó Ginny, una vez que llego junto a su amiga. Hermione, a modo de respuesta, le devolvió una débil sonrisa.

-Hola.- contesto Hermione, con voz débil.

-Hermione, en cuanto supimos lo que había pasado, hemos venido a verte. Anoche también estuvimos acá.- dijo Ginny, con voz suave..- Y quiero que sepas, que no estás sola. Tu eres fuerte….y de esta vas a salir adelante. Cuenta con nosotros.- terminó Ginny, dando la impresión que necesitaba que su amiga lo supiera.

-Gracias, amiga.- comenzó Hermione, con la voz un poco más fuerte, pero cargada de tristeza.- Pero para ser sincera, no sé si podré contra esto.-

-¿Cómo que no?. Sí que lo harás, Hermione. Como te dije, no estás sola.- se alarmó Ginny

-Ginny, mi condición no es sencilla.- los ojos de la castaña se humedecieron.- El doctor ya me explicó lo que me sucedió y…que no podré caminar. ¿Cómo podré vivir así?.- terminó Hermione, mientras dos grandes lagrimas corrían por su rostro.

-Amiga, sé que no puedo saber cómo te sientes.- Ginny se acerco a Hermione y tomo una de sus manos.- Pero te repito, no estás para nada sola, nos tienes a nosotros.-

-Yo solo sería una carga, Ginny.- dijo Hermione, con voz débil.

-Como vas a ser una carga. Por favor, no pienses así.- dijo con apremio Ginny.- Estas aquí con nosotros, estas viva; eso es lo importante.

-Ya lo sé, amiga. Pero, ¿Cómo voy a vivir así?.- dijo Hermione, limpiando las lagrimas de su rostro.

-Yo se que tu podrás, Hermione.- dijo Ginny, poniéndose un poco mas seria para continuar.- Además, con esa actitud, solo conseguirás deprimirte y ahí si que tu "condición" como le dices, va a empeorar.- terminó Ginny, decidida.

-No lo sé, Ginny, no lo sé.- dijo Hermione, agobiada, mientras miraba sus manos.

-Y…además…esta Ron.- dijo Ginny, esperando llamar la atención de su amiga. Hermione, levantó la cabeza lentamente y miro a Ginny.

-Y ¿Qué tiene que ver Ron en esto?.- pregunto la castaña, con algo de curiosidad.

-Mmmm…. no sé si debería decirte esto, pero….-

-Ginny, ¿Qué pasa?.- pregunto Hermione.

-Al que más le afectó la noticia de tu accidente, fue a él. Si solo hubieras visto su cara. Con Harry estábamos muy preocupados no solo por ti, sino también por él.- dijo Ginny.

-¿De…verdad?.- preguntó Hermione, algo tímida.

-Si amiga. Pero lo más sorprendente, para mí y para Harry, es que, luego de volver a La Madriguera y de saber que no puedes caminar, nos pidió que lo acompañáramos a visitarte hoy. La idea de que estemos acá, fue de Ron.

Hermione se quedó en silencio. Por unos segundos, miles de pensamiento cruzaron por su mente. ¿Sera que…?, se preguntó, y una tímida sonrisa se alojo en su rostro.

-Hermione – la llamó Ginny, sacándola de sus pensamientos.

-¿Qué? – pregunto Hermione.

-¿Qué fue eso? ¿Una sonrisa? Mmm…ves, ¡ya vas progresando!.- dijo Ginny, sonriendo también. Se acercó a Hermione y la abrazó. Una vez que se separó de la castaña, la miró y le dijo.

-Yo se que saldrás adelante. Nosotros estaremos contigo para lo que necesites. Somos tus amigos.

-Lo intentare Ginny. Y gracias.- dijo Hermione.

-Bueno, será mejor que me valla. Los chicos están esperando para entrar a verte. Y ah!!...será mejor que arregles un poco tu cabello. No querrás que…Ron te vea así, ¿verdad?.- dijo Ginny, con tono divertido.

-¡Oh!...Gracias.- dijo Hermione sorprendida. Tomo calmadamente su cabello, intentó alisarlo un poco y se hizo una trenza, que dejó que cayera sobre uno de sus hombros.- ¿Así está mejor?.- preguntó a Ginny.

-Mucho mejor.- contestó Ginny sonriéndole.- Bien, te dejo, nos veremos pronto. Y recuerda que te quiero mucho.- termino Ginny, dándole nuevamente una abrazo.

-Y yo a ti, Ginny. Gracias de nuevo por venir.- dijo Hermione.

-De nada. Para eso están los amigos.- dijo Ginny, mientras caminaba hacia la puerta, dejando a Hermione, un poco más optimista frente a lo que debía afrontar de ahora en adelante.

Luego que saliera Ginny de la habitación de Hermione, entraron, no haciendo caso a las advertencias de la recepcionista, Fred y George: "Si entramos separados, Hermione va a pensar que el accidente le afecto el cerebro. Y no queremos eso, ¿verdad?", había dicho George, poco antes de entrar a la habitación, animando un poco el ambiente en el pasillo.

Pasados los cinco minutos o un poco más, los gemelos salieron de la habitación de Hermione, correspondiéndole el turno de entrar a Harry. Este estuvo el tiempo que recomendó la recepcionista y salió. Era el turno de Ron. No estaba nervioso (por increíble que parezca), sino mas bien….ansioso. Se puso de pie, en el momento que vio a Harry salir de la habitación, y camino hacia la puerta. Cuando se cruzó con Harry, este le dio unas palmadas en la espalda y lo alentó a que entrara. Ron sostuvo la puerta un momento antes de seguir, tomo aire y entró.

La noche anterior no se había percatado de lo espaciosa que era la habitación de Hermione en aquel hospital. Paso rápidamente su mirada por el gran ventanal, el par de sillas, el sillón y finalmente….a Hermione. Pero ella no lo miraba; al parecer el sonido de la lluvia que comenzaba a golpear el vidrio del ventanal, la tenía entretenida. Ron, al percatarse de la actitud de la castaña, volvió a sentirse como la noche anterior, frente al ministerio. Se detuvo. Dudo. ¡NO!, pensó, y volvió a retomar el camino hacia la cama de la castaña. Cuando ya estuvo a un costado de la cama, Hermione continuaba mirando hacia el ventanal. Ron tomo aire y con todo el valor que pudo reunir en un par de segundos comenzó a hablar.

-Hermione, se que tal vez a la última persona que querrías ver en estos momentos es a mi. Pero no podré darte ese gusto. Estoy aquí, porque me preocupas…me preocupa tu salud.- dijo Ron, intentando sonar seguro. Hermione aun miraba hacia el ventanal. Ron continuo.-Se que me he portado como un idiota estos últimos días, que debería haberte hablado luego de lo que paso en Howgarts.-

-Ron, no necesito que me des explicaciones. Es claro lo que pasa, ¿no?.- dijo de pronto Hermione, sin mirar a Ron.

-Hermione, yo necesito explicarte. Y necesito que me escuches, ahora más que nunca.- dijo Ron, rápidamente.

-Tuviste dos semanas para hacerlo.- dijo Hermione, con la vista perdida.- ¿O es que ahora te remuerde la conciencia por el accidente que tuve?.-

Aquellas últimas palabras calaron hondo en Ron. Pero no podía ser para menos, pensó Ron. Hermione no lo estaba pasando nada de bien. Pero él no se daría por vencido. Debía recuperar como fuera el tiempo perdido…

-Hermione, lo que me pesa en la conciencia, es el tiempo que deje pasar. Por favor, ¿puedes mirarme?.- preguntó Ron, con mas ansiedad que nunca.

-¿Y para qué?. Creo que no es necesario.- dijo Hermione, demostrando lo dolida que estaba con Ron. Además, sumando lo del accidente, aquella situación dolía mucho mas.

-Necesito que me mires, por favor.- dijo Ron, y sacando a relucir nuevamente su escondido valor, levantó una de sus manos, y con el mayor cuidado posible, la acercó al rostro de Hermione.

Tomó la barbilla del rostro de la castaña y la giro lentamente hacia él. Para Hermione, el contacto de la mano de Ron con su rostro, resultó en que su corazón se acelerara y apretara aun más las manos con la sabana. Cuando Ron tuvo el rostro de Hermione frente a el, descubrió que los ojos de la castaña se humedecían, y sin aviso, una lagrima comenzó a rodar por el rostro que sostenía; y aun así, Hermione sostuvo la mirada cuando se encontró con la de Ron. "¿Cómo dejar de mira aquellos ojos azules?", pensó sorpresivamente Hermione. "No puedo creer que a pesar de todo lo que esta viviendo, se vea igual de bella que siempre", pensó en ese mismo instante Ron, hasta que decidió hablar.

-Hermione, por favor, ¿me puedes escuchar ahora?- preguntó Ron, soltando lentamente el rostro de la castaña.

-Está bien. Dime.- contestó Hermione. No podía seguir negándose escuchar a Ron; no después de tenerlo cara a cara.

-Primero, quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que necesites. Aún no comprendo del todo tu diagnostico, pero yo estoy aquí…contigo.- lo último, Ron lo dijo mientras volvía a mover su mano, esta vez, hacia las manos de Hermione. Le tomó una de ellas delicadamente, a lo que Hermione no opuso resistencia. "¿Será que…?", se preguntó la castaña, igual que un momento atrás, con la visita de Ginny. Ron continuo, manteniendo la mano de Hermione junto a la de él.

-Y lo otro que he venido a decirte y por lo que te invite a La Madriguera, tiene relación con el beso que me diste durante la batalla, en Hogwarts. Se que tal vez no es un buen momento, pero no puedo dejar pasar más tiempo.- dijo Ron, tratando de controlar los nervios que lo invadían nuevamente.

-¿Qué…hay con eso?.- preguntó Hermione, entre tímida y esperanzada; tal vez, más de lo último.

-Hermione…quiero que sepas que…- volvió a tomar aire; continuo.- Quiero que sepas que aquel beso, que aquel momento me hizo tomar una decisión, de la cual no me retractare, pase lo que pase.- Ron apretó un poco más la mano de Hermione; mientras, esta lo miraba con toda la atención del mundo.- Hermione yo…- fue lo que alcanzó a decir Ron, antes de que fuera interrumpido por el sonido de unos golpes en la puerta. Acto seguido, la puerta se abrió y apareció el doctor de Hermione. Ron y Hermione lo miraron y se soltaron de las manos, algo sonrojados.

-¡Oh!, perdón. No sabía que había alguien.- dijo el doctor.

-No hay problema, doctor. Él es un…amigo, Ronald Weasley.- dijo Hermione, aún con las mejillas sonrojadas.

-Mucho gusto.- contesto el doctor, extendiendo su mano hacia Ron. Este se la estrecho.- ¿Fue con usted con quien hable ayer, verdad?.-

-Así es.- contestó Ron, con las orejas coloradas.

-Este joven si que estaba preocupado por usted, Srta. Granger. Ayer, estaba decidido a que le dijera, a como dé lugar, como se encontraba usted. Que buen amigo que tiene, ¿no?.- dijo el doctor, mientras miraba a Ron y luego a Hermione. A Ron, las mejillas le ardían de lo coloradas que estaban, y para que decir el rostro de Hermione. Ninguno de los fue capaz de volver a mirarse en ese momento.

-Bueno, lamento tener que interrumpir, pero necesito examinar a la Srta. Granger y darle una información.- dijo el doctor, algo divertido por la situación. Aquel momento olía a algo más que amistad.

-¡Oh!. Está bien. Será mejor que me valla.- dijo Ron. Se acercó a Hermione y le dio un beso en la frente.- Volveré a visitarte. Nos vemos.- terminó Ron y se encaminó hacia la puerta, para luego salir de la habitación. Hermione se quedó de una pieza:¿Aquel que se iba de la habitación era el mismo Ron que conocía hace ya siete años? ¿Qué era lo que le iba a decir? ¿Qué tenía que decirle respecto al beso que le dio en Hogwarts? ¿Se arrepentiría? ¿Le correspondía?. Estas y muchas otras preguntas invadieron su cabeza. Pero todas se desvanecieron cuando volvió a la realidad, en el momento que el doctor comenzaba a hablarle

-Mmm…por lo que supe, no tuvo un buen amanecer, ¿verdad?.- preguntó el doctor, mientras leía uno de los papeles que llevaba consigo.- Y era obvio que sería así, luego del accidente que tuvo. Pero además de venir a examinarla, he venido a traerle cierta información que tal vez la anime un poco.- terminó de decir el doctor.

-¿Y de qué se trata, doctor?- preguntó Hermione, sin mucho interés.

-Bueno, lo que sucede es que esta mañana me han llegado las radiografías que solicite luego de su operación y hemos descubierto que…las secuelas del accidente tiene un carácter de no permanentes.- dijo el doctor.

-¿Qué significa eso?.- pregunto Hermione, esta vez, más interesada en la conversación.

-Que existen altas probabilidades de que si recupere la movilidad de sus piernas.- contestó el doctor.

-¿De…verdad…doctor?.- preguntó Hermione, entre emocionada y a punto de llorar.

-Así es. Aunque aun hay que hacer otros análisis para confirmar aquella posibilidad. Y por lo mismo, preferiría que no se emocionara demasiado, Srta. Granger, por el momento. Denos tiempo de confirmar la información y no se preocupe, la mantendremos informada.- dijo el doctor, notando la emoción que se iba poco a poco del rostro de Hermione.

-Está bien, doctor. Y gracias por todo.- dijo Hermione, algo apenada.

-No se desanime por completo. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarla.- dijo el doctor, intentando animar a la castaña.

-Gracias.- dijo Hermione, volviendo a mirar las gotas de agua que caían en el vidrio del ventanal.