Hola de nuevo!!! Aca les dejo nuevo capítulo. Espero les guste!!
Besoss para todas!!
Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.
Cap. 9: De alta
La Sra. Weasley se encontraba en la cocina, pelando verduras para comenzar a preparar el almuerzo, pese a que faltaba una cuantas horas para ello. Miró hacia la puerta, justo en el momento en que Ron entraba a la casa.
-¡ Ron!, que bueno que llegaste, ¿Qué tal te fue?.- preguntó la .
-Bien, muy bien.- contestó Ron, sin poder quitarse la sonrisa de la cara.
-¿Cómo está Hermione?.- preguntó la .
-Pues…- unos ruidos en la escalera lo desconcentraron. Eran Ginny y Harry que corrían para llegar donde Ron.
-¡ Ron!, ¡¿Cómo te fuiste sin nosotros?!.- gritó enojada Ginny.
-Porque era muy temprano para despertarlos. Ademas tenía una conversación pendiente con Hermione y debía ir solo.- contestó Ron, serio.
-Mmm…ya veo.- dijo Ginny, cambiando de actitud.
-¿Y qué tal te fue?.- preguntó Harry.
-Yo creo que…bien, aunque no puede hablar con Hermione.- contestó Ron, sonriendo de nuevo.
-¿Cómo te fue bien si no hablaste con ella?.- preguntó rápidamente Harry.
Ron comenzó a relatarles todo lo que había pasado, desde el momento en que el doctor nuevamente lo había interrumpido, hasta cuando se había encontrado en el pasillo del hospital, a los padres de Hermione.
-¿Y tú la ayudaste?- preguntó muy sorprendida Ginny.
-Así es.- contestó con orgullo Ron.
-¿Y hay posibilidades de que vuelva a caminar?.- preguntó Harry. Ron asintió.- ¡Que buena noticia!.- continuo Harry, sonriendo.
-Debe estar muy contenta, ¿no?.- dijo Ginny.- Yo sabía que iba a poder salir de esta.- terminó Ginny, mas entusiasmada que nunca.
Luego de un instante, la Sra Weasley habló:
-¿Aún no se sabe cuando le darán de alta?-
-No, de eso no sé nada.- contestó Ron
-Bueno, entonces nos toca averiguarlo a nosotros, ¿no, Harry?.- preguntó Ginny, mirando a su novio.
-Claro.- contestó Harry.
-Mamá, Harry y yo iremos al hospital. Estaremos de regreso para el almuerzo, ¿está bien?.- preguntó Ginny.
-Está bien, hija. Pero no vallan a retrasarse. Denle mis saludos a Hermione.- dijo la Sra. Weasley.- Que estoy muy feliz por la noticia.-
-Ok, mamá. Voy arriba a buscar las chaquetas.- dijo Ginny, girándose hacia la escalera y subiéndola rápidamente.
Pasado un minuto, Ginny regresaba con su chaqueta ya puesta y la de Harry en una de sus manos. Se la entregó y este se la puso de inmediato. Una vez que se despidieron de Ron y de la Sra. Weasley, salieron de La Madriguera, y tomados de la mano, desaparecieron rumbo al hospital.
Unas cuantas horas después de aquello, Ron se encontraba en su habitación, ordenando algunos libros y revistas de Quidditch tirados en el suelo de su habitación. De pronto, escuchó ruidos en el primer piso de la casa, abrió la puerta y salio. Camino por el pasillo hasta llegar a la escalera. Salí, escucho las voces de Harry y Ginny, que saludaban a la Sra. Weasley e inmediatamente, bajo para escuchas las novedades, si es que las había.
Una vez abajo, hablo:
-Hola, ¿Qué tal les fue?.-
-Hola Ron. Bien, nos ha ido bien.- contestó Ginny, mirando de reojo a Harry.
-Sí, muy bien.- dijo Harry, sonriendo.
-Oye Ron, ¿puedo preguntarte algo?.- preguntó Ginny
-Si, dime.- contestó Ron
-Me puedes decir, ¿de dónde sacaste un ramo de rosas para Hermione?, ¿eh?.- preguntó Ginny, más divertida que interesada en la respuesta.
-Eso no importa.- contestó Ron, algo serio.
-Amigo, de verdad que me impresionas.- dijo Harry, acercándose a Ron. Una vez cerca, puso una de sus manos en el hombro derecho de Ron. Luego continuo.- Hermione estaba encan…¡auch!.- se dio vuelta y se encontró con Ginny muy cerca suyo.
-Pero y eso, ¿por qué fue?.- preguntó Harry, tocando la parte posterior de su brazo que Ginny había pellizcado.
-Por nada, amor, por nada.- dijo Ginny, con los ojos bien abiertos y clavados en Harry. Luego miró a Ron.- Si, Hermione nos mostró las flores que le regalaste. Dijo que estaban muy bonitas.- terminó Ginny, apretando lentamente el brazo de Harry.
-Ok, me callo.- dijo Harry, algo resignado.
-Mejor cuéntales que fue lo que averiguamos sobre el alta de Hermione.- dijo Ginny, con una sonrisa de satisfacción, al parecer había conseguido algo.
-¡Aaa!, es verdad.- dijo Harry.- Bueno, la que averiguo sobre el alta de Hermione fue Ginny.
-Ya me lo imaginaba.- dijo Ron
-Bueno, lo que me propongo, lo consiguió.- dijo con orgullo Ginny.
-El asunto es que Ginny, logró saber cuándo le darán de alta a Hermione. Eso será dentro de…cinco días más.- dijo Harry.
-¿Cinco días más?.- preguntó esta vez la Sra. Weasley.- Pobre Hermione, cuantos días más tendrá que aguantar la horrible comida del hospital.-
-Ja ja ja, ¡ Ay, Madre!. Cinco días se pasan volando.- dijo divertida Ginny.
-Luego de eso, podrá estar de regreso en su casa.- continuo Harry.
-Eso sí, Hermione nos comentó, que luego que le dieran de alta, tendría que comenzar su recuperación y eso significa que tendrá que volver al hospital unas cuantas veces más.- dijo Ginny.
-Espero que todo salga bien y Hermione vuelva a caminar.- dijo la Sra. Weasley, anhelando que aquello ocurriera.
-Todos lo esperamos, mamá.- dijo Ron, deseando tanto o más que su madre, que aquellas palabras se hicieran realidad.
Y tal como lo dijera Ginny, los cinco días pasaron rápidamente. Por lo menos así lo fueron para Hermione. Luego de su primer intento para ponerse de pie, por primera vez después del accidente, su ánimo había mejorado bastante. Sus padres se habían alegrado mucho con el nuevo diagnostico y no dejaban de decirle que pronto todo lo que había sucedido, seria parte del pasado; y así lo quería sentir Hermione. El doctor había ido a visitarla durante los cinco días que le quedaban en el hospital, para entregarle información respecto del tratamiento que tendría que comenzar y también indicaciones sobre su actual condición; pese a todo, aun no podía caminar.
La mañana del último día, Hermione despertó más animada que los días anteriores. Por fin podría regresar a su casa, estar con sus padres. Miro, esperaba ella, por última vez la habitación de aquel hospital; aun tenia los globos que Ginny y Harry le llevaran días atrás, los dulces de Neville, las revistas de Luna…y las flores de Ron. Se quedó mirando estas últimas, ahora no tan bellas como en aquel día. Tal vez algún día le diría a Ron lo encantada que había quedado luego de recibir semejante regalo de su parte; aún se preguntaba si su amigo seguía siendo el mismo que había conocido hace ya siete años. Y muy dentro de ella, esperaba que en cierta medida, así lo fuera, de lo contrario, ¿Qué sentido tendría aquel beso que le dio?. Una parte de su corazón, y de su mente, sabían la respuesta: porque pese a sus esfuerzos por auto convencerse de lo contrario…se había enamorado de su pelirrojo amigo. Pero la otra parte, aun seguía dolida por la ausencia de Ron durante dos semanas. Hasta el momento aun no le había dado una explicación clara de aquello. Las veces en que Ron fue a visitarla, había tenido intenciones de hablar con ella, pero en ninguna de aquellas lo había conseguido, pues por uno u otro motivo eran interrumpidos, en especial durante los últimos días que le quedaban en el hospital; el doctor y un par de enfermeras, pasaban mucho mas seguido a revisarla. Y a esto había que agregar las visitas de sus padres y el resto de sus amigos.
Cuando eran cerca de las diez de la mañana, unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos. Miró hacia la puerta y dijo "Pase". Inmediatamente, la puerta se abrió, y aparecieron sus padres, en compañía del doctor.
-Buenos días, hija.- dijo la Sra. Granger.
-Hola mamá.- dijo Hermione
-¿Qué tal amaneciste hoy?.- pregunto el Sr. Granger.
-Bien.- contestó Hermione, sonriendo.
-Más que bien, supongo, Srta. Granger.- intervino el doctor.- Supongo que con ganas de regresar a su casa, ¿verdad?.-
-Más que nunca.- contesto Hermione.
-Me lo imaginaba. Pues bien, creo que todo está en orden.- dijo el doctor, mientras revisaba un manojo de papeles que llevaba en sus manos.- Su recuperación luego del accidente a sido mas que satisfactoria y lo mismo de la operación. Ahora, como bien sabe, debe seguir las indicaciones que le di y comenzar con el tratamiento cuanto antes, ¿de acuerdo?-
-Por supuesto.- dijo Hermione, un poco mas emocionada.
-Pues bien. La dejo para que se prepare y luego vendré a buscarla.
-Ok. ¡Y doctor!.- llamó Hermione, cuando este llegaba a la puerta.- Muchas gracias por todo.-
-No tiene por qué. Nos vemos.- dijo el doctor, abriendo la puerta.
-Doctor, espere, voy con usted.- dijo el Sr. Granger, caminando hacia el doctor.
Una vez que los hombres estuvieron fuera, la madre de Hermione comenzó a ayudarla. Pasados un par de minutos, la castaña estuvo lista; llevaba puesto unos jeans, una polera blanca manga corta y sobre esta, una chaqueta negra; su cabello lo había recogido en un moño simple. Cuando llamaron nuevamente a la puerta, Hermione se encontraba sentada aún en la cama, esperando. Una vez que la puerta se abrió por completo y entrara el doctor, pudo ver a continuación que una enfermera entraba a la habitación empujando una silla de ruedas. Contuvo por un instante la respiración; aquella silla no la tranquilizaba en lo más mínimo. Volvió a sentir miedo…miedo a quedarse en esa silla para siempre; la odio desde ese momento. Sacudió su cabeza para no pensar más negativamente; la nueva batalla que se avecinaba, no iba a vencerla.
Con ayuda de su madre y del doctor, Hermione se acomodo para poner sus pues por segunda vez en el suelo. Una vez lista, la ayudaron a ponerse de pie y rápidamente la ubicaron en la silla. La Sra. Granger acomodó las piernas de Hermione; estaba lista para regresar a casa.
-Bien, ya está. Puede volver a su casa, Srta. Granger. Pero nos volveremos a ver- dijo el doctor, acercándose a la puerta para salir.
-Gracias de nuevo doctor.- dijo Hermione, algo emocionada.
-Por nada.- dijo el doctor, con una sonrisa.
-Pronto estaremos en casa, cariño.- dijo la Sra. Granger, ubicándose detrás de Hermione para llevar la silla.
-No te imaginas cuanto la extraño.- dijo Hermione
-Vamos entonces.- dijo la Sra. Granger.
El doctor salió de la habitación, seguido por la Sra. Granger y Hermione. Afuera, en el pasillo, se encontraba el Sr. Granger, acompañado de Arthur, Molly, los gemelos, Ginny, Harry y Ron.
Hermione al verlos, no pudo contener un par de lágrimas, que rápidamente se deslizaron por su rostro; verlos allí, la conmovía.
Se despidió de cada uno en largos abrazos, prometiendo poner todo de su parte para recuperarse pronto. La Sra. Weasley no perdió la oportunidad para decirle que la invitación a cenar en La Madriguera, aún seguía en pie; que les avisara y ellos las irían a recoger a su casa. Aquellas demostraciones de cariño emocionaban aún más a la castaña.
Por último, correspondió el turno de Ron para despedirse.
-Supongo que aquí nos despedimos.- dijo Hermione, entre emocionada y cohibida.
-Solo será hasta pronto.- dijo Ron. Hermione lo quedó mirando. Tras un silencio, Ron continuo.- Hermione, quisiera preguntarte algo.
-Dime.- dijo Hermione.
-¿Puedo… ir a visitarte a tu casa?.- preguntó Ron, con las orejas casi del color de su cabello.
-Eee…claro, Ron. Puedes ir con Ginny, Harry, y los gemelos. Solo avísame.- contestó Hermione, con las mejillas un tanto sonrojadas.
-Mmm…a lo que me refería es a....visitarte…yo solo.- dijo Ron, ahora, sin poder ocultar su rojo rostro.
-Aa….- Hermione terminó por ponerse tan roja como su pelirrojo amigo. Luego de mirarse las manos, levantó la cabeza y dijo.- Mmm…está bien.-
-Bien, entonces….nos vemos.- dijo Ron. Luego se acercó a Hermione, la abrazó y le dio un corto beso en la mejilla.
-Nos vemos.- dijo Hermione, sonriendo.
Ginny y Harry, observaban la escena, divertidos.
-Y yo que pensaba que Ron era un bruto sin remedio.- dijo Ginny
-Para que veas que el amor puede cambiar a las personas.- dijo Harry, tomando una mano de Ginny.
-No lo sabré yo.- dijo Ginny, mientras entrelazaba sus dedos con los de la mano de Harry..- Solo espero que esta vez no lo estropee con Hermione. Si no, lo mato.-
-Bueno, si lo hace, después que lo mates tú, lo hago yo.- dijo Harry, al tiempo que Ginny reía.
-Habrá que ayudarlo entonces, ¿no?.- dijo Ginny, luego de parar de reír.
-Creo que si.- dijo Harry, mirando a Ginny, para luego besarla tiernamente en los labios.
