Hola chicas…y acá estoy de vuelta con nuevo capítulo. Y con lo que quizás querían que sucediera de una buena vez, aiajaijia.

Espero les guste!!!

Besoss para todas!!!

Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 11: En casa de Hermione…

Ron despertó la mañana del domingo algo tenso. Había dormido a saltos la noche anterior. Y no era para menos; en unas cuantas horas más, estaría tocando la puerta de la casa de Hermione, para visitarla luego de haber salido hace una semana del hospital. Aunque eso no era lo que más le preocupaba; aquel día, hablaría por fin con Hermione o al menos eso esperaba. Su mente y su corazón deseaban que las cosas saliera bien….que todo saliera bien.

Se dio un par de vueltas en la cama, pensando en volver a conciliar el sueño, pero no lo consiguió. Paso sus manos tras su cabeza y se quedó mirando el techo de su habitación; repaso mentalmente todo lo que había pasado desde aquel día en que Hermione iría a su casa para cenar. Aun le impresionaba como se habían desencadenado las cosas. "Por qué justamente a ella tenía que pasarle esto", pensó Ron, entre triste y frustrado. Pero eso tenía que cambiar….mas bien, iba a cambiar. Hablaría con Hermione pronto. Tenía que decirle que no estaba sola; que había personas que se preocupaban por ella y deseaban que estuviera bien. Que él quería que estuviera bien….que él deseaba con todo su corazón estar junto ella para acompañarla, ayudarla, mimarla, besarla….

Dejando a un lado sus pensamientos, decidió que sería mejor levantarse. Definitivamente, no volvería a dormirse. Quitó la ropa de cama que lo cubría, tratando de no hacer mucho ruido para no despertar a Harry. Se levantó de la cama, caminó hacia la puerta y abrió con cuidado la puerta. Hecho una mirada a la cama de Harry; comprobó que seguía durmiendo tan plácidamente, y salió de la habitación. Luego de cerrar la puerta, se quedó en silencio; al parecer nadie mas estaba despierto. Sonrió, y se encaminó hacia el baño: necesitaba darse una ducha….una reconfortante ducha.

Las horas fueron pasando más rápido de lo que se podrían haber imaginado Ron y Hermione. Tan solo faltaba un poco más de media hora para que Ron hiciera su "aparición" en casa de la castaña. Y el pronóstico de Harry se había hecho realidad: una leve llovizna había comenzado a caer sobre La Madriguera, amenazando con volverse más intensa en cualquier momento.

Pero eso a Ron no le preocupaba; se había prometido ir a visitar a Hermione, a como dé lugar. Por ello, es que llevaba ya un buen rato listo….y cuanto se había esmerado en ello; llevaba puesto unos jeans negros, una camiseta de manga corta blanca y sobre ella, una camisa blanca con finas líneas verticales, de color verde. Completaba su atuendo con unas zapatillas grises y sobre su camisa, llevaría una chaqueta (tipo blazer) también en color gris.

Mientras esperaba a que llegara la hora, se acercó a la cabecera de su cama, para sacar de atrás de esta, un espejo de medio cuerpo; lo puso sobre su cama, lo apoyó sobre la pared y se observó en el. "Sí, creo esto está bien", pensó Ron. Permaneció un momento más mirándose en el espejo: no sabía si peinar o no su cabello. Finalmente, subió sus manos hacia su cabeza y con movimientos rápidos, movió su cabello para acomodarlo solo un poco: llevaba tiempo sin cortárselo, por lo que peinarlo le tomaría más tiempo. "Mejor desordenado", pensó.

Se miró por última vez, tomo el espejo y lo volvió a dejar donde estaba. Una vez incorporado, se encaminó hacia la puerta de su habitación y antes que pudiera tomar el pomo de la puerta, esta se abrió, sorprendiéndolo.

-Pero que…- dijo Ron

-Ron, soy yo. Venía a ver si estabas listo.- dijo Ginny, que lo miró de pies a cabeza.

-Sí, ya sé que no es lo que tenias en mente, pero así me siento más cómodo..- dijo Ron, ante la mirada de su hermana.

-Bueno…mmm….- Ginny avanzo un poco mas de donde estaba y comenzó a pasearse alrededor de Ron.- Si, no es lo que yo te había dicho….pero….creo que no está mal.-

-¿Verdad?- preguntó Ron, esperando pese a todo, la aprobación de su hermana.

-Sí. Creo que está bien así. Aunque si te metieras la camisa dentro del pantalón seria…- alcanzó a decir Ginny.

-Ya te dije que así me siento más cómodo.- la interrumpió Ron, haciendo hincapié en la última palabra.

-Está bien, como quieras.- dijo Ginny, resignada.

-Y Harry, ¿Dónde está?- preguntó Ron.

-Está abajo, hablando con los gemelos.- contestó Ginny

-¿Fred y George están acá?.- preguntó Ron, abriendo los ojos.

-Sí. Llegaron hace un momento.- contestó Ginny

-Justo ahora tenían que aparecer. Solo vienen para molestarme.- dijo Ron, con el rostro serio.

-No creo.- dijo Ginny, moviendo sin muchas ganas, la cabeza de un lado para otro.- Y será mejor que bajes, que les queda ya media hora para llegar a casa de Hermione.-

-Sí. Bajemos.- dijo Ron. Ginny se dio media vuelta, y salió de la habitación, seguida de Ron.

En cuanto estuvieron abajo, Ron fue abordado por los gemelos. Al parecer lo dicho por Ginny no se cumpliría del todo.

-Y bien, ¿Qué tal te sientes?- preguntó George, pasando uno de su brazos alrededor de los hombros de Ron.

-Bien. ¿De qué otra manera quieres de este?- contestó Ron, haciéndose el desentendido.

-Pero hermano, la situación amerita que estés…un poquitín nervioso, ¿no?.- dijo esta vez Fred, cruzándose de brazos y observando a Ron con el rostro sonriente.

-No, para nada. Estoy de lo más bien.- dijo Ron, tratando de aparentar lo que su boca decía.

-¿No estás preocupado de encontrarte a los padres de Hermione?- preguntó George, buscando poner más nervioso a Ron de lo que ya estaba.

-Pero si ya los conozco.- contestó Ron

-Pero tu ahora no vas como el mejor amigo de Hermione, querido hermanito.- dijo Fred, sonriendo ahora maliciosamente

-¿Y que saben ustedes?- saltó Ron, mirando a los gemelos.

-Aaa…más de lo que tú crees.- dijo George, imitando la sonrisa de su hermano gemelo.

-Bueno, bueno, chicos. Dejen a su hermano tranquilo, que ya se está haciendo hora de que se marche con Harry.- apareció diciendo la Sra. Weasley.

-Si, es lo mejor.- dijo Ron, agradeciendo para sí la intervención de su madre.

-Ok. Ok. Tu tranquilo, Ron. Estaremos aquí para consolarte.- dijo George, mirando de reojo a Fred y luego a Ron.

-Ja, ja. Que gracioso.- dijo Ron, esbozando una mueca, en vez de sonrisa.

-¿Nos vamos?.- preguntó Harry, terminando de ponerse su chaqueta.

-Si.- contestó Ron.

Los chicos se despidieron de la Sra. Weasley, los gemelos, que aun miraban maliciosamente a Ron, y de Ginny.

-Espero que no haga ninguna tontería.- dijo Ginny, mientras veía como su novio y su hermano salían por la puerta de La Madriguera.

-Ten fe en tu hermano, Ginny. Es un buen chico y aunque quizás ni él mismo se ha dado cuenta, tiene un corazón enorme. Y Hermione sabrá darse cuenta de eso. Le irá bien.- dijo la Sra. Weasley, observando a los chicos en el jardín, que en un parpadear de ojos, ya habían desaparecido.

La copiosa lluvia golpeaba fuerte la ventana de la habitación de Hermione. No supo cómo, pero de un momento a otro, la lluvia había comenzado a ser más intensa. "Con este tiempo, tal vez no venga", pensó Hermione, acomodada, como lo venía haciendo últimamente, junto a la ventana. Miró por ella, y vio como la gente corría tratando de escabullirse de la insistente lluvia.

Se le vino a la memoria las cartas que había recibido el día anterior; la de Ginny, aun sin leer la carta de Ron, le había causado gracia. En ella, la pelirroja la animaba a aceptar la invitación de Ron para que la visitara, pero sin darle ninguna pista de la verdadera razón por la que el pelirrojo iría a verla. "Ginny aunque lo niegue, siempre está al pendiente de Ron", había pensado al terminar de leer la misiva de su amiga. Y luego estaba la de Ron. Aun recordaba cuando en el hospital se le había acercado, preguntándole si podría visitarla. Había pasado ya una semana, y no se habría imaginado que Ron le recordara aquella petición tan pronto. "Definitivamente, no es el mismo que conocí hace ya 7 años atrás", pensó. En parte había aceptado que Ron fuera a visitarla a su casa, porque le intrigaba una parte de la carta del pelirrojo: "….además, tenemos una conversación pendiente, que tiene que ver con lo que te hable en el hospital…". Y esa frase no la podía sacar de su cabeza. Ya sabía que era sobre el beso que le había dado en Hogwarts…pero algo le decía, o más bien, "quería" decirle su corazón, que algo mas había. La noche anterior no había dormido bien, pensando en ello; de momentos, se ilusionaba con la posibilidad de que Ron le correspondiera sus sentimientos. Pero luego, se volvía a reprochar aquello; de ser así, habría demostrado algún interés por contactarse con ella…por hacerle saber lo que aquel beso había significado para él. Como odiaba tener tantas dudas en su cabeza. Odiaba estar entre la espada y la pared: no sabía si dejarse llevar por sus emociones y escuchar lo que su corazón intentaba decirle o escuchar las razones que le daba su mente. Con todo aquello en su cabeza, era obvio que no pudiera conciliar el sueño la noche anterior.

Quito la vista de la ventana y bajo la mirada hacia sus piernas. Y una amarga idea se le pasó por la mente: "tal vez lo que siente Ron ahora es…lástima por mí. Quiere hablar conmigo…porque… siente lastima de mi….porque….no puedo caminar". Sacudió su cabeza, intentando sacar de ella ese último pensamiento. "Eso sería demasiado para mí", pensó, dando por cerrado aquel tema.

Volvió a levantar la cabeza, para seguir mirando por la ventana. Dejo a un lado todo pensamiento o idea y se concentró en la lluvia que azotaba el vidrio de la ventana. Estaba en ello, cuando sintió el sonido de una puerta que se cerraba. Luego silencio. Unos segundos después, sintió que alguien subía por las escaleras. Pasaron otros segundo más de silencio. Aquello acabo, al oír unos golpes en la puerta de su habitación.

-Pase.- dijo Hermione, girándose para quedar frente a la puerta. Esta se abrió y apareció la Sra. Granger.

-Hija, tienes visita.- dijo la Sra. Granger, sonriendo.

-Eee…ok.- dijo Hermione, entre sorprendida y ….¿feliz?.

-Y ¡ah!, hija, ¿tienes toallas en tu armario?.- preguntó la Sra. Granger.

-Eee…si, ¿Por qué?.- preguntó Hermione, arrugando el ceño, mientras su madre se acercaba al armario y abría una de sus puertas.

-El pobre de Ron llegó todo empapado. Te dejo esta toalla acá para que se la pases, ¿está bien?.- contestó la Sra. Granger, mientras dejaba la toalla sobre la cama de la castaña. Esta, no dejaba de mirar a su madre, aun mas sorprendida. "pese a la lluvia, está aquí", pensó Hermione

-Bien hija, lo haré pasar.- dijo finalmente la Sra. Granger.

-Está bien.- dijo Hermione, moviendo su silla hacia su cama.

La Sra. Granger salió de la habitación, dejando la puerta algo abierta. Un momento después, se volvieron a sentir pasos que subían por la escalera. Y el corazón de Hermione comenzó a latir un poco más rápido de lo normal. Unos nuevos golpes en la puerta la sobresaltaron.

-¿Puedo…pasar?.- la voz de Ron llegó a los oídos de la castaña.

-Sí, pasa.- contestó Hermione, tomando rápidamente la toalla que había en su cama y ubicándola sobre sus piernas.

La puerta comenzó a abrirse lentamente. Hermione prefirió concentrarse en la toalla que tenía en sus piernas. Para cuando la puerta se abrió completamente, Hermione alzo un poco la vista, para concentrarse en las zapatillas de Ron. Pausadamente, fue levantando la cabeza y también la mirada, hasta que llegó al rostro de Ron.

-Hola…Hermione.- saludo Ron, un poco cohibido.

-Ho-hola Ron.- dio Hermione, observando al pelirrojo.

Tal como había dicho la Sra. Granger, Ron se encontraba empapado de la cabeza a los pies. Y donde más se notaba, era en su cabello; lo llevaba como si recién hubiera salido de la ducha y al tenerlo más largo de lo habitual, aquella sensación era más notoria. Observó que de algunos mechones caían gruesas gotas de agua a los hombres del pelirrojo. No sabía porque, pero de un momento a otro a otro, aquellas gotas que caían del caballo de Ron era más interesantes que las que golpeaban su ventana.

Parpadeó un par de veces y volvió a la realidad.

-Pero Ron, mira como has quedado. Ten, sécate ese cabello.- dijo Hermione, tomando la toalla con una de sus manos y extendiéndola hacia el frente.

-Gracias.- dijo Ron, acercándose lentamente a Hermione para recibir la toalla que le ofrecía. Levantó una de sus manos y tomó la toalla, rozando levemente la mano de Hermione. La chica abrió un poco los ojos y sintió que el corazón se le saldría en cualquier momento. Ron acercó la toalla a su rostro, lo seco y luego continuó con su cabello. Hermione lo observaba en silencio; por primera vez en mucho tiempo, no sabía que decir. En unos segundos se estrujo el cerebro, buscando algo que decir. Cuando vio que Ron retiraba la toalla de su cabello, dijo:

-Ron, no debiste venir con semejante lluvia. Lo más probable es que agarres un resfrió.-

-Hermione, no te preocupes por eso. Yo quería venir…y seria con o sin esta lluvia.- dijo Ron, sacando el valor que había reunido y luchando para que sus nervios no aumentaran.

-Siempre tan testarudo, ¿no?. Haber, quítate la chaqueta, para que no se te pase la humedad. Ponla allí, en esa silla.- dijo Hermione, apuntando hacia una esquina de la habitación, donde Hermione tenía su escritorio.

Ron puso la toalla que Hermione le había pasado alrededor de su cabello, para luego sacarse la empapada chaqueta. Se acercó a la silla que le indicó la castaña, dejó su chaqueta sobre esta y luego dejo la toalla. Después volvió sobre sus pasos para quedar nuevamente frente a Hermione, esta abrió la boca para hablar nuevamente, pero Ron hablo primero.

-Hermione, espera.- dijo Ron, indicándole con la mano que se detuviera. Luego, continuo.- Como te dije, yo quería venir así fuera con o sin tormenta….porque además de querer saber como estas, necesito hablar contigo. Más bien…terminar la conversación que comencé en el hospital muggle.- Ya para aquel momento, los nervios recorrían el cuerpo de Ron y esto quedaba evidenciado en no saber qué hacer con sus manos. Finalmente, las guardó en los bolsillo de su pantalón, pero sabía que no durarían mucho tiempo allí.

-Ron, ¿aun piensas que es necesario?.- dio Hermione, poniendo sus manos sobre sus piernas. Estaba claro que quien hablaba, era la razón de Hermione.

-Sí, claro que si.- dio Ron, mostrándose algo ansioso.- Es lo menos que puedo hacer. Como te dije en el hospital, me he comportado como un idiota….y no quiero que me sigas viendo así.

-Y como te dije en aquel momento, no necesito que me des explicaciones.- dijo Hermione, frunciendo el ceño y sin quitar la vista del pelirrojo.

-Pero yo quiero y…necesito dártelas. Y antes que digas algo mas.- Hermione había vuelto a abrir la boca.- Esto no tiene nada que ver con mi conciencia, con tu accidente…ni con que…no puedas caminar.- dijo Ron de la manera más seria que encontró. Debía convencer a Hermione de aquello.

Hermione lo miró y suspiró.

-Muy bien, Ron. Tú dirás.- dijo la castaña, cruzando ahora sus manos sobre sus piernas.

Ron avanzó un poco más hacia Hermione. Tomo aire para seguir hablando; el estómago se le contrajo. Pero debía continuar.

-Hermione…lo primero…es pedirte perdón. Perdón, por no haber dado señales de vida luego que acabara la batalla en Hogwarts; por no haberme acercado a…ti.- dijo Ron. En su rostro se reflejaba su sincero arrepentimiento.

Hermione lo miraba y aunque quiso, no pudo pasar por alto el rostro de Ron; sintió que su pecho se apretaba.

-Ron, no tengo que perdonarte nada. Si no tuve noticias tuyas…es por algo ¿no?- dijo Hermione, apretando sus manos.

-Hermione…es eso lo que no quiero que pienses.- saltó rápidamente Ron, dando un par de pasos más hacia delante. Si daba uno más, chocaría con las rodillas de Hermione. La castaña lo miró abriendo un poco más los ojos: "eso es lo que no quiero que pienses", repitió mentalmente. "¿Qué…qué quería decir con eso?", se preguntó. Ahora, los nervios la comenzaron a invadir.

-No quiero que pienses que…- Ron tomó aire nuevamente. Luego, siguió.- no quiero que saques conclusiones por adelantando. El día que te envié la invitación a cenar a La Madriguera, era para decirte….lo que significo para mí el beso que me diste….el maravilloso beso que me diste.- dijo Ron, terminando por chocar con las piernas de Hermione y con el rostro colorado.

Hermione tuvo que levantar la cabeza para mirar mejor a Ron. Su boca se abierto ligeramente; "¿Habré escuchado…bien?, ¿maravilloso….beso?", pensó mientras abría hasta lo máximo sus ojos.

-Sí, escuchaste bien.- dijo Ron, sonriendo por primera vez desde que llegó a la casa de Hermione. Luego continuo.- Hermione, dame tu mano.

-¡ ¿Qué?!.- saltó Hermione.- ¿Pe-pero….para qué?- preguntó, con su corazón a mil.

-Tranquila…confía en mi.- contestó Ron, ofreciéndole una de sus manos y aun con la sonrisa en el rostro.

Hermione lo observo por un momento. Su cabeza estaba siendo bombardeada por un sin fin de preguntas. Movió inconcientemente una de sus manos y tomo la que le ofrecía Ron. De pronto, la voz de Ron la trajo de vuelta a la realidad.

-Ahora, tu otra mano.- dijo Ron, sosteniendo muy firme, la mano que le solicito a la castaña.

-Ron…¿Qué piensas hacer?.- preguntó Hermione, ahora con un poco de miedo.

-Busco la mejor manera para decirte la segunda razón que tengo para estar aquí.- dijo Ron.

Hermione no dejaba de mirarlo y le llamo la atención el tono de voz que empleo esta vez el pelirrojo. Tenía cierto aire a…¿seducción?. Aquello comenzó a rondar como una nueva duda en su cabeza, mientras estiraba su otra mano para ponerla sobre la que le ofrecía ahora Ron.

Sin que Ron dijera algo, tiró de las manos de Hermione hacia su cuerpo, tal como lo había hecho en el hospital, la primera vez que Hermione se puso de pie, luego del accidente.

-¡ RON!, ¡ me puedo caer y acá no está el doctor!.- dijo de inmediato Hermione, con el miedo reflejado en su rostro.

-Te dije que confiaras en mi.- dijo Ron, manteniendo firmes las manos de Hermione entre las suyas-

-Eee….está bien.- dijo Hermione, pasando del miedo a romper a llorar en cualquier momento.

Ron terminó de poner de pie a Hermione. Luego, rápidamente soltó una de las manos de la castaña y rodeo con su mano libre la pequeña cintura de Hermione, atrayéndola lenta y firmemente hacia él.

Hermione no sabía si llorar o reír; el último movimiento de Ron, la había descolocado de todas las formas posibles. Su mente se nublo y su corazón en cualquier momento estallaría. El pelirrojo soltó la otra mano de Hermione y la llevó tranquilamente hacia un hombro de la castaña. Ahora, Hermione no está nerviosa por estar de pie, así como si nada. Su cuerpo se estremecía cada tanto por el contacto que estaba teniendo con Ron.

El pelirrojo movió nuevamente una de sus manos, la que tenía sobre el hombro de la castaña, y la acercó al rostro de Hermione. La dirigió hacia su mentón y como si tuviera algo muy delicado en sus manos, levantó el rostro de la castaña para que lo mirara. Luego, dijo:

-Herm…el beso que me diste…despejó todas las dudas que tenía en mi cabeza….y en mi corazón. Fortaleció….lo que siento por ti hace….mucho tiempo.- Hermione comenzó a respirar más rápido. Ron continuo.- Cuando te vi, en cuarto año, llegar del brazo de Krum, me reproche no ser yo el que te llevara al baile; no ser yo el que bailara contigo; no ser yo el que te dijera lo hermosa que estabas aquella noche. Cuando estuve con Lavander, solo esperaba una cachetada tuya y que me gritaras con todas tus fuerza que Lavander no era para mí; que solo quería jugar conmigo o que estaba conmigo por ser amigo de Harry Potter. Y que nadie me querría….como tú. ¡Oh si, como lo anhelaba!. El beso, me dio a entender lo que….espero, aun sientas por mi, porque debo decirte…que es reciproco.

Hermione no pudo contener mas las lagrimas que se agolpaban en sus ojos. Dos grandes gotas rodaron por su rostro, ahora tan colorado como el cabello húmedo de Ron. El pelirrojo sonrió tiernamente y con su pulgar, limpio una de las mejillas de la castaña.

Volvió a tomar aire.

-Hermione….estoy…enamorado de ti.- dio Ron, sin interrumpir ninguna palabra.

Hermione estaba atónita y a la vez sus lágrimas se hicieron más copiosas. Bajo un poco la cabeza y la apoyo en el pecho de Ron. Todo lo que le decía Ron, debía estarlo soñando. Levantó la cabeza y miro fijamente a Ron; aquellos ojos azules no podían estarle mintiendo. Se calmo, trago saliva y dijo:

-Ron, lo que me dices….¿es cierto?.- preguntó, con una fe que creía haber enterrado hace unas semanas atrás.

-Cada palabra que te he dicho….es verdad.- contestó Ron, mirándola de manera decidida.

-Porque si esto lo estás haciendo por mi accidente o .- un pensamiento volvió a su cabeza.- por lástima, será mejor que te vayas ahora mismo de…-

-Hermione….de ser así, no estaría ahora aquí, contigo. No te culpo por tener dudas de lo que te digo, después de dos semanas si saber nada de mí. Pero todo este tiempo….estuve juntando el valor para hablar contigo y decirte….todo lo que significo para mi el beso que me diste.- dijo Ron, mirando algo serio a Hermione.- No podría estar hablando más en serio. Quiero….y necesito estar junto a ti….ahora, más que nunca.

-Pero Ron, mi situación no es fácil. Mírame….no puedo…caminar.- dijo Hermione, quebrándosele un poco la voz con las últimas palabras.

-Y yo quiero estar contigo ahora más que nunca; la decisión de la que te hable en el hospital, tiene que ver con eso: quiero estar contigo….pase lo que pase.- dijo Ron.

-¡OH, Ron! ¿Qué paso con el pelirrojo inmaduro, insensible, cabeza dura con el que siempre discutía?.- preguntó Hermione, llevando una de sus manos al rostro de Ron.

-No te preocupes, sigue aquí.- dijo Ron, cargando su cabeza sobre la mano de Hermione.- Pero la diferencia, es que aquel inmaduro e insensible….se enamoro….de ti.- dijo Ron, cerrando los ojos y dando un sonoro suspiro. Luego abrió los ojos, para seguir mirando a la chica que tenía enfrente, sosteniéndola con fuerza, mientras ahora Hermione, acariciaba su cabello.

-Ron, me has dejado sin palabras. No sé qué decir.- dijo Hermione, quitando lentamente la mano del cabello del pelirrojo.

-¡¿De verdad?!.- preguntó Ron, poniendo cara de sorpresa. Hermione abrió los ojos y con ambas manos, golpeo el pecho de Ron.

-Eres un….- pero de la boca de Hermione, no salió una palabras más.

Ron se acercó aun mas a Hermione, subiendo nuevamente su mano al rostro de la castaña; acerco su nariz a la de la chica, acariciándola lentamente. Un segundo después, la boca de Ron se acerco a la de Hermione; esta cerró los ojos…y decidió no pensar más. Abrió un poco los labios….y tímidamente sintió los labios de Ron sobre los suyos. Una especie de descargar eléctrica recorrió su cuerpo….bueno, más bien en el de ambos. Hermione subió sus brazos para rodear el cuello del pelirrojo, y este la atrajo aun más hacia su cuerpo; ahora ni una fina hoja podría pasar entre sus cuerpos. El beso, que comenzó de manera tímida, se fue volviendo más intenso. Ron necesitaba demostrarle a través de aquel beso, lo mucho que la amaba; Hermione, necesitaba recordar aquellos labios que tantas veces, tiempo atrás, deseo besar y reconocer, que hasta un segundo antes que llegara Ron a su casa, había albergado en su corazón, la esperanza que Ron la quisiese tanto….como ella a él.

Luego de un momento, separaron sus labios para volver a tomar aire.

-No sabes lo que anhelaba volver a besar esa boca.- dijo Ron, como si estuviera despertando de un reparador sueño

-Bueno, eso re paso por tardar tanto tiempo.- dijo Hermione, sonriendo radiante.

-¿Me perdonas?- preguntó Ron, poniendo cara de cachorro abandonado.

-¿Qué crees tú?- respondió Hermione

-No lo sé. Eso depende de….lo que sientas por mi.- dijo Ron, moviendo la cabeza de un lado para otro.

-¿No te quedo claro con el beso que te di en Hogwarts?.- pregunto Hermione, frunciendo un poco el ceño.

-Es verdad. Aquel beso me aclaro muchas cosas. Pero quisiera escucharlo…de tu boca.- contestó Ron, mirándola ahora con picardía.

-Ok. Ronald Weasley.- dijo Hermione. Tomo aire y continuo.- Me enamore de un pelirrojo, de ojos azules, inmaduro, insensible, cabeza dura, e impaciente….con el que jamás….dejaría de discutir.- dijo Hermione, atenta a la reacción de Ron.

-Y yo me enamore de una castaña, con ojos de almendra, inteligente, "algo" cascarrabias…con la que no me cansaría de discutir y a la que considero….cada día….más bella.- dijo Ron, acercando su frente a la de la castaña.

-¿Aún…sin que pueda caminar?.- preguntó Hermione, alejándose un poco de Ron para mirarlo.

-Eso no es impedimento para mí. No voy a dejar de amarte por eso. Te amo demasiado como para darme por vencido ante el primer obstáculo. Yo estaré contigo.- contestó Ron, dejando en claro lo que pensaba.

-¡Ron!, no sabes lo feliz que me hace escucharte decir eso. ¡ Yo también te amo!.- dijo emocionada Hermione, abrazando al pelirrojo con todas sus fuerzas.