Hola a todas de nuevo. Acá les dejo nuevo capítulo.
Las cosas entre Ron y Hermione se vuelven…más interesantes, jijiji.
Espero les guste…besosss!!
Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.
Cap. 13: Pidiendo un poco de ayuda….
Los días comenzaron a pasar más rápidos de lo que todos se habrían imaginado. Hermione asistía religiosamente a las sesiones programadas en el hospital y aquello tenía claramente una justificación…o quizás más de una: anhelaba con todo su corazón dejar la silla de ruedas que tanta antipatía le generaba. No quería permanecer mucho tiempo en ella y por ello se esforzaba enérgicamente en cada sesión en el hospital, en cada ejercicio que debía hacer. Aunque el mayor ejercicio lo hacía en su mente, donde radicaba el problema.
Y bueno, era de esperarse que la otra justificación a sus esfuerzos, fuera Ron. Su condición la complicaba; cuantas cosas deseaba hacer con Ron y no podía. Aquella silla le impedía hacer cualquier cosa con libertad. En aquellos momentos, algo de amargura la invadía y se preguntaba si Ron merecía estar con alguien que no podía caminar; tal vez debía dejarlo libre, para encontrar una chica "normal" y con la que pudiera disfrutar de las maravillosas cosas que ofrecía la vida a diario. Pero Ron, atento a las reacciones de la castaña, se percataba con prontitud de lo que pasaba por su mente y le repetía, sin perder la paciencia y de manera tajante, que no se libraría del él tan fácilmente. Hermione recapacitaba ante tan clara afirmación de Ron: no podía dejarse llevar por sentimientos de tristeza y menos teniendo junto a ella a su querido pelirrojo.
Luego de la primera visita que le hizo Ron a Hermione, Ginny y Harry también habían llegado hasta la casa de la castaña. Y como disfrutaba de estar con ellos; estando Ginny, era imposible que Hermione pensara en cosas tristes. La pelirroja sabía que no era fácil la situación de Hermione, por lo que se había propuesto mantenerla pendiente de otros asuntos; Harry también lo intentaba, aunque en ocasiones no podía evitar mirarla y sentir que se le apretaba el pecho: aun le costaba asimilar que Hermione no pudiera caminar. Pese a ello, cada vez que la veía, le entregaba la mejor sonrisa que tenia y le hacía ver que contaba con su apoyo. Era la mejor manera de devolverle la mano; tanto Hermione como Ron lo habían acompañado siempre en Hogwarts. Y habían decidido acompañarlo en la búsqueda de los Horrocruxes. Estaría eternamente agradecido con ellos, y ahora era Hermione quien lo necesitaba.
Para Hermione, las tardes que pasaba con sus amigos y con Ron, le parecían realmente inolvidables; como apreciaba cada uno de los momentos que compartía con ellos y también como los agradecía. Con el accidente, su visión frente algunas cosas cambio para siempre y entre ellas estaba la amistad; se sentía más unida que nunca a sus amigos, incluso con Neville y Luna, que pese a no verlos tan a menudo, si le escribían y deseaban su pronta recuperación.
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Ya se cumplía un mes desde que Ron y Hermione eran novios y se sentían más unidos que nunca. Pese a los negativos pensamiento que de vez en cuando invadían la mente de la castaña, su felicidad era máxima cuando estaba con Ron. El pelirrojo la visitaba con frecuencia o mejor dicho...todos los días. Conocía mejor el barrio en el que vivía Hermione, por lo que ya no se hacía acompañar por Harry.
Las tardes que compartían eran anheladas por ambos. Ron intentaba ser el mismo de siempre con Hermione, como en Hogwarts, pero a veces no podía evitar ponerse tan colorado como su cabello. A Hermione aquello la divertía y sentía que amaba aun más a Ron. A veces, se le quedaba mirando por largo rato, sin que él se diera cuenta: miraba su cabello, sus ojos, su boca, el movimiento de sus manos cuando hablaba o cuando las pasaba por su cabello…como le fascinaba verlo hacer eso.
En cuanto a Ron, su situación no era muy distinta a la de Hermione. En cuanto llegaba a la casa de la castaña, su corazón se aceleraba un poco mas; y una vez que la tenía frente a él, sentía que la boca se le secaba y que su estomago se contraía. Tal vez aquella sensación lo acompañaría siempre que estuviera cerca de Hermione, salvo claro está, en los momentos en que discutían.
Lo que si era seguro, es que muy pronto, todas las emociones que sentían en uno por el otro, se pondrían a prueba con cierta petición…….
Un tarde, mientras Hermione esperaba ansiosa la llegada de Ron a su casa, un recuerdo se le vino a la cabeza. Hace ya un par de horas que había terminado su sesión habitual en el hospital y el doctor le había comunicado que al día siguiente, comenzaría con nuevos ejercicios; esta vez, tendría que ejercitarse en el agua. Para ello, el doctor le había dicho que necesitaba que alguien la acompañara, pues sola no podía estar en el agua y él debía atender simultáneamente a otros pacientes con características similares a la inmovilidad de Hermione.
En una primera instancia, le había pedido a sus padres que la acompañaran, pero tuvo por respuesta una negativa. Y no porque no quisieran, obviamente, si no porque ambos debían cumplir con algunas obligaciones en sus trabajos, postergados por el accidente de Hermione. Le dijeron que debían cambiar la sesión, hasta que uno de los dos pudiera acompañarla y fue allí cuando recordó a otra persona, que tal vez podría ir con ella a la sesión en el hospital.
Se encontraba recordando todo aquello, cuando tocaron la puerta de su habitación. Se deshizo de sus pensamientos y dejo pasar a quien golpeaba. Una mujer, de unos cincuenta años asomo su cabeza; en su cabello se asomaban ya una decena de canas y su rostro, que dejaba claro el paso de los años, trasmitía ternura y tranquilidad. Se trataba de la nana de Hermione, quien había sido contratada muy poco tiempo antes del accidente de la castaña. Oportunamente, claro está, pues los Sres. Granger debían volver a sus trabajos y alguien debía cuidar de Hermione en la ausencia de estos.
-¿Qué pasa, Sra. Flor?- preguntó Hermione
-Llegó el joven Weasley. ¿Lo hago pasar?.- preguntó la aludida.
-Sí, claro. Y Sra. Flor, no le diga joven Weasley. Solo Ron.- contestó Hermione, sonriéndole.
-Está bien, mi niña. Tratare de recordarlo.- dijo la Sra. Flor, devolviéndole la sonrisa.- Voy a avisarle que puede subir.-
-Ok. Gracias.- dijo Hermione.
Un minuto después, volvían a golpear la puerta. Hermione volvió a dejar pasar a quien golpeaba tras la puerta. Esta se abrió y un sonriente Ron apareció.
-Hola Herm.- dijo Ron, acercándose a la chica.
-Hola Ron.- dijo Hermione, aun más sonriente que un momento atrás. Ron llegó a ella, cogió el rostro de la castaña entre sus manos y se fue acercando a los labios de ella, para luego comenzar a besarla lentamente. Solo cuando les faltó el aire se separaron.
-¿Qué tal te fue en el hospital?.- preguntó Ron, cogiendo la silla del escritorio de Hermione para sentarse frente a ella.
-Bien. Todo ha salido bien. El doctor dice que voy progresando. Aunque yo diría que nada.- contestó Hermione, encogiéndose de hombros.
-Bueno, si lo dice el doctor es porque es así, ¿no crees?.- preguntó Ron, animándola.
-Si, puede ser.- contestó Hermione. Se quedó pensando en ello por un momento, hasta que Ron le volvió a hablar.
-Herm, mi madre te envía saludos; además, quiere saber si te gustaría ir a cenar a La Madriguera.- dijo Ron, tratando de recordar todo lo que le había dicho la Sra. Weasley antes de salir.- Bueno, no solo ella, si no que yo también. Recuerda que me debes la invitación que te hice yo primero.
-Obvio que lo recuerdo.- dijo Hermione, moviendo su cabeza para un lado.- Y ¡me encantaría!.- terminó la castaña, abriendo los ojos y sonriendo encantada.
-¡Que bien!.- dijo Ron, sonriendo también.- ¡Ah! Y antes que digas algo, no te preocupes por como llegaras a La Madriguera. Mi padre pedirá prestado un automóvil en el Ministerio y con el te vendremos a buscar.- terminó Ron, satisfecho por su nivel de organización. Hermione lo miró con la boca abierta. Al parecer las sorpresas continuaban con Ron, siempre para bien eso sí.
-Por lo que veo tienes todo bajo control, ¿verdad?.- dijo Hermione, volviendo su boca a la normalidad pero aún con algo de sorpresa en su rostro.
-Para que veas el efecto que tienes en mi.- dijo Ron, sonriéndole pícaramente a Hermione.
-Entonces que bien que soy una buena influencia para ti. Lástima que no fue así en Hogwarts.- dijo Hermione, con el ceño fruncido.
-Eee…¿es necesario recordarlo?.- preguntó Ron, con poco ánimo.
-Está bien, Ron.- contestó Hermione, rodando los ojos. Luego continúo hablando - Bueno, cambiando de tema, me gustaría hablar de algo contigo…mmm mas bien, pedirte algo.- terminó Hermione, mirando atenta a Ron.
-Me parece bien. Tú dirás.- dijo Ron, acomodándose en la silla que ocupaba.
-Bien. Lo que pasa es que mañana, como ya sabes, debo volver al hospital para una nueva sesión del tratamiento. Pero esta vez será…distinto; mi sesión será en una…piscina. Al parecer el agua fortalecerá mis piernas. El asunto es que no puedo ir sola pues alguien debe ayudarme en el agua. Mis padres no pueden y…bueno, pensé que….tal vez…tú, pudieras ir conmigo.- dijo Hemrione, con las mejillas sonrojadas y entrelazando los dedos de su manos.
-¿De…verdad quieres que te acompañe?.- preguntó Ron. Había estado atento a lo dicho por Hermione. Cierta curiosidad le generaba lo relacionado con el tratamiento que estaba recibiendo….aunque sentía mayor emoción por lo que le pedía. O mejor dicho, porque se lo estaba pidiendo a él.
-Si Ron. Me gustaría que me acompañaras.- contestó Hermione, mirando al pelirrojo con atención. Esperaba que le dijera que sí.
-Pues entonces…si, te acompaño.- dijo Ron. Había contestado guiado mas por que Hermione se lo pedía que por tener alguna idea de lo que trataba un "tratamiento acuático". Y como se sorprendería cuando lo supiera.
-¡Gracias, gracias!. Sabía que podía contar contigo.- dijo Hermione más animada. Estiró sus manos para tomar las de Ron. Una vez hecho, tiró del pelirrojo hacia ella y lo beso directamente en la boca. Cuando se separaron, Ron la miró embelesado.
-¡Wow!, que bien se siente poder ayudarte.- dijo Ron, sentándose nuevamente en la silla. Apoyo su manos sobre sus rodillas y continuo.- Y bien, ¿debo llevar algo en especial?.-
-Mmm…solo tú traje de baño y una toalla.- contestó Hermione. Y en ese preciso instante, algo se iluminó en su cabeza: Nunca antes había visto a Ron con menos ropa de la habitual. ¡¡¿Cómo no lo había pensando en el momento que se le ocurrió pedirle ayuda a Ron con su tratamiento?!! Y claro estaba que él tampoco la había visto con menos ropa, salvo tal vez, cuando la vio con pijama en el hospital, pero definitivamente en aquel momento estaba más tapada de lo que estaría al día siguiente. Miro a Ron y se sonrojo rápidamente; el pelirrojo no parecía haberse percatado de ese detalle, pues no mostró ningún cambio en su rostro.
Ahora si estaba frita. Ya le había pedido a Ron que la acompañara; no se podía echar para atrás. Además, necesitaba que alguien la acompañara, de lo contrario, solo atrasaría la sesión y seguiría sentada en la silla de ruedas que tanto destetaba. Dio un fuerte suspiro, que hizo que Ron la mirara intrigado.
-¿Sucede algo?.- preguntó Ron, frunciendo un poco el ceño
-Eee…a mi…nada. Nada de nada.- contestó Hermione, más nerviosa que nunca.
-¿Estas...segura?.- preguntó nuevamente Ron. Ahora le comenzaba a preocupar la actitud de Hermione.
-Sí, claro que sí. Tu tranquilo.- respondió Hermione, intentando calmar sus nervios.
-Mmm…te conozco, algo pasa. ¿Tiene que ver con lo del tratamiento de mañana?.- preguntó Ron, cruzándose de brazos.
-Mmm…si, tal vez si...- dijo de una vez Hermione. Luego continuo.- Es que…ni siquiera te pregunte si podías acompañarme. Tal vez tenias otros planes y dispuse de ti sin pensarlo.- termino la castaña, mintiendo. No podía decirle a Ron lo que pasaba por su cabeza en ese momento; sería demasiado vergonzoso.
-Herm….no tienes por qué preocuparte de eso. De todas maneras no tenía nada que hacer mañana y de haber sido así, te acompaño de todas maneras. Si no, perderías tiempo necesario para tu recuperación, ¿verdad?.- dijo Ron, mirando con ternura a la castaña.
-La verdad es que si.- dijo Hermione. Debía reconocer que así era; si Ron no la acompañaba, solo retrasaría su recuperación. Decidió no hacer más caso a las ideas que se le venían a la mente; ya tendría tiempo en la noche para pensarlo.
-Además, no creo que sea muy complicado, ¿verdad?.- preguntó Ron….....
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-¡¿Qué, qué?!.- saltó Ron de la cama en la que estaba sentado. Hacía ya un par de horas que había regresado de la casa de Hermione y se encontraba en su habitación, hablando con Harry.
-Pero Ron, ¿Por qué no le preguntaste a Hermione de que se trataba?.- preguntó Harry, intentando poner su rostro serio.
-No me interesaba…en ese momento. Me importaba decirle a Hermione que la acompañaría, que la ayudaría en su sesión.- respondió Ron, volviendo a sentarse en la cama. Luego afirmó sus manos sobre sus piernas y volvió a mirar a Harry.
-¡Ay Ron!. Ahora no puedes negarte a ayudarla. Además, ¿Qué creías?. Si te dijo que llevaras tu traje de baño, es OBVIO que ella también llevara el suyo. No se iba a meter al agua con una túnica.- dijo Harry, moviendo sus hombros hacia arriba.
-Ya lo sé. Pero es que Harry, yo…nunca he visto a Hermione…en traje de baño. Y además…acepte ayudarla….lo que significa que tendré que…tocarla.- dijo Ron, tragando saliva. Parecía que realizaba un gran esfuerzo para decir las palabras, en especial la última.
-Aaa…sí, creo que sí. Pero tranquilo; ahora que son novios, hay más confianza, ¿o no?.- dijo Harry, quien en cualquier momento explotaría en una carcajada.
-Eee…sí, creo que sí. Pero de todas maneras….esto es nuevo para mí…bueno, para ambos. Y si ya soy algo torpe cuando estoy con ella, imagínate ahora: en el agua y en… traje de baño. Genial!.- dijo Ron, subiendo sus manos a su cabeza para afirmarla y luego, moverla de un lado a otro.
-Amigo, creo que lo único que te queda por hacer es…mantener la cabeza fría. Además, el doctor va a estar con ustedes y te indicara que hacer. De todas maneras, tampoco puedo aconsejarte mucho, porque yo tampoco me he visto en una situación…como esa y me refiero a ver a Ginny con menos….eee, me refiero…en traje de baño.- dijo Harry, aunque se arrepentía de lo último que había salido de su boca. Ron saco las manos de su cabeza y lo miró.
-Harry, por favor, estás hablando de mi hermana. Menos información, que soy de oídos sensibles...- dijo Ron, poniéndose de pie. Dio un par de pasos y se apoyo en la orilla de la ventana. Luego, volvió a hablar.- sí, creo que no me quedara de otra; mantener la cabeza fría, mantener la cabeza fría…
-Eso es Ron. Sigue autoconvenciendote.- dijo Harry, con una sonrisa en el rostro. Se acercó a Ron, y le dio unas palmadas en la espalda. Nuevamente tenía que ver a su pelirrojo amigo con los nervios a flor de piel, pero aquella situación no podía dejar de causarle gracia; eran nervios de enamorado.
Nuevamente tenía que ver a su pelirrojo amigo con los nervios a flor de piel, aunque la situación no podía dejar de causarle gracia; eran nervios de enamorado. Se imagino en la situación de Ron….si, tal vez estaría igual que él. Por eso, no era el más indicado para aconsejarlo en ese momento. Imaginarse a Ginny en traje de baño era sencillamente…..bueno, no le quedaba de otra que guardarse para él lo que pasaba por su cabeza. Ron lo mataría.
El sueño comenzó a invadir a los dos amigos. Harry fue el primero en reconocer que no daba más del sueño y se fue a dormir. Ron permaneció un momento más cerca de la ventana; la casa poco a poco se iba volviendo más silenciosa. Levantó la vista hacia el cielo y se quedo contemplándolo. Pero aquello no lo ayudaba; no podía sacar de su cabeza a Hermione....y la dichosa sesión del día siguiente en el hospital. Se sentía nervioso…pero también ansioso. Temía cometer alguna estupidez cuando estuviera con la castaña, cuando la tuviera entre sus brazos…cuando la tuviera lo suficientemente cerca como para que se le nublara el cerebro y dejara de razonar….dando paso a sensaciones que solo Hermione le hacía sentir. Amaba a la castaña más que nunca y era más que feliz cuando estaba junto a ella….pero no podía negar que cuando la tenía muy cerca de él, su corazón se aceleraba y un tímido calor invadía su cuerpo. Y como no iba a estar preocupado, si estaría con Hermione, en una piscina…y en traje de baño. Definitivamente debía mantener la mente fría.
